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Mensajepor Invitado » Mar 14 Abr, 2020 12:21 am

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Mensajepor Invitado » Lun 04 May, 2020 12:18 am


Antonio Escohotado y Risto Mejide, sobre la pandemia

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Mensajepor Invitado » Mar 09 Jun, 2020 9:51 pm


El agotamiento de los recursos es una falacia | Miguel Anxo Bastos

Miguel Anxo Bastos distingue la visión de la escasez de los recursos desde el punto de vista de las ciencias naturales y desde el de las ciencias sociales, mostrando que el primero puede llevar a conclusiones equivocadas por entender a los recursos únicamente como bienes físicos y no como bienes económicos. Haciendo notar que la primer interpretación es usada por los ecologistas, lo que a menudo les lleva a conclusiones erróneas que tratan de imponer por ley.

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Mensajepor Invitado » Vie 24 Jul, 2020 1:49 am


Javier Milei - Pandemia y Socialismo: La cuarentena como delito de lesa humanidad

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Mensajepor Invitado » Jue 24 Sep, 2020 3:16 am

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Antonio Escohotado: "Trump es más de izquierdas que Pablo Iglesias"

Probó casi todas las drogas, estuvo en prisión, trató de entrar en el Vietcong, y ahora 'huye' de Galapagar para regresar "los últimos días" de su vida a Ibiza. "Sólo los tontos quieren vivir para siempre", afirma el filósofo

En el chiringuito de Pou des Lleó, una escuálida estatua de mármol se come una caldereta de langosta. De cerca, a Antonio Escohotado (Madrid, 1941) se le leen las venas como garabatos en un pergamino. Sus quince horas de estudio diarias, cuenta -«hoy la fonética noruega, otro día la geología de Islandia, otro los padres de Kant»-, confirman que el saber no sólo no ocupa lugar, sino que devora la materia, al menos la del autor de Historia general de las drogas y Los enemigos del comercio, como un agujero negro.

A su lado, un ingeniero informático le cuenta cómo pone sensores a los volcanes. Ha viajado desde Zaragoza para pasar el fin de semana junto al «maestro» en su retiro de Ibiza, al que llegó hace tres meses. «Busqué un asilo, un sitio lejos de mi casa para pasar los últimos días de mi vida», dice. Galapagar pierde a uno de sus ilustres vecinos.

¿No estará huyendo de Pablo Iglesias?

Es gracioso. Pablo vivía en Vallecas porque aquello le enseñaba rencor de clase. Yo no sé qué le estará enseñando el mejor chalet de mi urbanización.

¿Le tenía cerca?

A 300 metros.

Recuerdo cuando le entrevistó en La Tuerka, y reconoció que de adolescente leyó su libro de las drogas porque su generación buscaba «excusas académicas que sirvieran para justificarnos».

Hombre, date cuenta que luego hay una parte privada que sería una indiscreción comentar, y que no comentaré, como es natural. Y no puedo decir qué drogas, por ejemplo, conoce Pablo, pero me parece a mí que privadamente él no cree en la cruzada contra las drogas.

A esa distancia del chiringuito, ascendiendo una suave colina, hay una cabaña de madera con una higuera chumba sin cobertura. Su inquilino no tiene móvil, y a los escohotadistas les cuesta encontrar al «maestro», como si estuviera escondido en los setenta. «Esperaba una cosa un poco monástica, un poco de retiro, y la verdad es que aquí tengo de todo menos retiro», dice. «Hay mucha gente joven que de repente me ve, y cómo voy a ser tan soberbio, tan displicente y tan imbécil de olvidar la gentileza que eso supone. Y les tengo que tratar bien, pero cuando me descuido no hay una tarde que tenga para mí. Y se van a las tres de la mañana».

¿Y qué busca la gente?

Pues no lo sé. Son un poco variados. La mayor parte no sabe ni quien soy. De repente les suena, 'pues a este viejo le conozco', y como tampoco conocen a muchos viejos...

Sobre el esqueleto del viejo baila una camisa blanca que le da cierto aire de fantasma Adlib. También de túnica griega. Escohotado se disfraza de Sócrates y Aristóteles en Hitos del sentido, que acaba de publicar Espasa, donde rescata las grandes revelaciones de los pensadores griegos.

¿Y los griegos qué pensaban de lo de Cataluña?

España siempre ha sido muy caciquista. Que cada jefecillo local obtenga poder. ¿Cuál fue el recibimiento más apoteósico que ha prestado Barcelona en toda su historia? La recepción de las tropas de Franco. Y el que lo niegue es que no quiere ni recurrir a los registros gráficos ni a los registros escritos. Nunca estuvo más contenta Barcelona que cuando se fueron de allí estos memos que habían organizado hacía 30 años antes la Semana Trágica. ¿Que todavía se hable de esto? Pues la pandilla de gente descontenta consigo misma, furiosa con el mundo porque en realidad no les dan la importancia que ellos quieren tener. Yo en Cataluña no veo un problema político, como decía Ortega, lo del independentismo catalán sólo tiene una salida, paciencia. En el momento en que tuvieran más de la mitad yo recomendaría al país que se lo pensara dos veces y dijera, 'hale largo, si quieres irte, vete'. Fernando Savater me diría ni el 51%, ni el 30%, ni nada. No tienen razón, Fernando lo diría y además lo ha defendido con gran valentía y con gran honor en el caso de los vascos. Pero yo, francamente, personalmente, me parece que por qué tener en casa una persona que no quiere, que se largue.

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Le he leído que los griegos no querían ser viejos.

Eran muy frívolos.

Usted no ha llevado tan lejos su doctrina.

Para nada, estoy aceptando las debilidades de la edad, pero tampoco te creas que tengo tanta paciencia. Ya veremos. El hombre no puede renunciar a la capacidad de matarse a sí mismo, pero hay que tener eutanásicos dulces. Obligar al hombre a que se tire a una locomotora de tren es una grosería.

No hay trenes en Ibiza.

Hay que tener unas pastillitas que le aseguren a uno que primero se duerme, de muy buen tono, y luego ya no se despierta. Eso lo hemos tenido hasta ahora en todas las farmacias. Desde hace unos 30 años la maldad absolutista ha diluido la posibilidad de convertir eso en materias manejables, diluyéndolo en aceite en lugar de en agua, como se ha hecho hasta ahora. Eso significa que condenas a las personas a matarse por vía intravenosa, a buscarse un auxilio al suicidio. Como los malignos ministros de Justicia han aprobado el nuevo delito de auxilio al suicidio, que nunca ha existido, ahora un hombre como yo, al que los achaques le pueden forzar, para salir con dignidad, a tomarse sus pastillas para no despertarse, no lo puede hacer. Estamos condenados a no poder escapar de la vida, aun cuando la vida se despide de nosotros. Y eso es una canallada, y una falta de compasión por el ser humano, que solo los tontos, los que quieren vivir para siempre, los que quieren ser inmortales, no se dan cuenta de lo que se está haciendo con el ser humano.

Pensaba que, como le oí a Vargas Llosa, quería que la muerte le pillara con cosas a medio hacer.

Y yo también, qué ganas tendré yo de que mi familia me descubra con una cara contrahecha y con un gesto molesto, que queden mis hijos o las personas con esa mala impresión. Yo soy coqueto en ese sentido. Me gustaría morir con un gesto sereno y sin molestar a nadie, como los perros mueren, que se van a un rincón y no te das cuenta, y crees que se ha quedado dormido pero en realidad se ha muerto. Gran parte de los seres humanos no se dan cuenta de que con la edad se van volviendo más tontos, y quieren vivir un día más, o una hora más, aunque sea horrible ese día más o esa hora más.

El olimpo de Pou des Lleó huele a la combustión de tres paquetes diarios, cascos de cervezas y cama deshecha. El ordenador guarda una biblioteca y las 16 primeras páginas de una breve historia del Real Madrid y sus enemigos. «Franco no podía ver al Madrid porque Bernabéu había echado de Chamartín con malas maneras al capitán general Muñoz Grandes, el de la División Azul, porque un día borracho le había tocado el culo a una señora. Es una vergüenza todas las cosas que se dicen del Madrid en este sentido», resume.

Se cumple exactamente medio siglo desde que llegó a Ibiza por primera vez para «vivir de lo que otros tiraban y practicar el amor libre». ¿Y ahora?

Afortunadamente, el aguijón libidinoso ya no lo tengo. Esta isla ha sido muy generosa. Contraje dos enfermedades venéreas en un par de meses. Lo pasamos muy bien.

A Escohotado le molesta el fotógrafo. Se niega a posar, como siempre: «Eso es cosa del Antonio Banderas, y el otro...», y le acusa de disparar como una ametralladora Vickers.

A pocos pasos de su cabaña hay una piscina y el filósofo quiere bañarse sin testigos. Antes anuncia que se va al aseo a tomarse sus dosis, como si quisiera dejar constancia de que nunca se sometería a una entrevista sin dar positivo en un control antidoping. De camino habla de todas las operaciones de boca de Freud y de la prensa, que apenas lee, por «alarmista y sectaria».

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Entonces no se ha enterado de que las miradas lascivas son delito.

No he conocido a ninguna mujer con dos dedos de frente y mínimo éxito con los hombres que dijera chorradas como estas que estamos oyendo ahora con forma de verdad objetiva. Allá ellas, macho. Es una cosa que dentro de 10 años nos va a dar risa. Lo que es terrible es que hay una parte que sí necesita urgentemente discriminación positiva, que es el mundo islámico. Pero como la parte que queda de rojerío no encontró otro aliado, buscó primero a los islámicos, y ahora está descubriendo a los neuróticos y a las señoras.

Parece que usted lo achaca todo a neurosis y fealdad.

Haces bien, es neurosis y fealdad.

Entonces triunfa la neurosis y la fealdad.

Es que no triunfa para nada, es un asunto que está en la conversación desde hace, digamos, ocho meses. Eso no es nada. En la historia universal mueren como muere todo, por la herida del tiempo. Las memeces se las lleva implacablemente.

¿Y si ahora le salen unas denunciantes en plan Plácido Domingo?

Estupendamente. Vengan señoras. ¿Qué quieren hacer? Darme una hostia. Vale, pues pónganse en fila. Denme la hostia. Disfruten.

¿Qué pensarían aquellas mujeres europeas del amor libre que conoció en la Ibiza de los 70?

Todas las mujeres guapas, inteligentes, están completamente en contra de la tontería de que el hombre es un violador nato, y que el estatus de la mujer está retrocediendo. Las que dicen otra cosa pues, pobrecitas, tienen problemas de un tipo u otro, pero son una pequeña minoría, igual que los nazis.

¿Los nazis?

La gran preocupación de que haya nazis.

¿No le preocupa el auge de la extrema derecha?

Es que eso no existe, es un camelo, un camelazo, un fantasma inventado por la izquierda. Lo que hay son cuatro memos, por mucho que el rojerío intente magnificarlo. Lo que sí existe es la izquierda extrema, la izquierda controlista, la izquierda bolchevique, y con buena salud. Y se tiene que inventar un reflejo especular, y si no lo hay pues se lo inventan.

Escohotado no lleva mascarilla y sigue tendiendo la mano al que se la ofrece, la del anillo rojo de su madre, que perdió en una playa de Ibiza, y una amiga reencontró días después en un bar de la isla en el dedo de otra mujer.

Había apuntado que a su biografía ya solo le faltaba ser grupo de riesgo, pero le veo bastante cómodo con la pandemia.

Comodísimo. Encantado. Además dicen que se muere rápido a mi edad por coronavirus. Publiqué en Twitter y en Facebook que ojalá esta gripecita se me lleve porque hace tiempo que estoy con achaques.

Vamos, que no toma precauciones.

Ni siquiera para el sol. Las respuestas que tuve... desde "nazi" a "te voy a matar, anciano".

Pero si estaba diciendo que quería morir.

Es que tú le dices al cobarde que a ti no te importa aquello que para él es el centro del mundo y te va a odiar para siempre porque le pones en ridículo. Las personas aceptan ser acusadas de crímenes incluso capitales, pero no aceptan de buena gana ser puestos en ridículo, por eso mataron a Sócrates.

¿Siente cierta solidaridad gremial porque el ministro de Sanidad también sea filósofo?

Es una locura que no sepamos que estamos rozando la proporción de muertos medios de la gripe asiática, y la gripe asiática no evitaba llenar los estadios, o los cines. Pero esta memez sí que prohíbe llenar los estadios y los cines sin darse cuenta de que al mermar la recaudación recorta el empleo, y al recortar el empleo altera la proporción y la velocidad con la que circula el dinero. Al que pudiera salvarse de contraer esta enfermedad le van a seguir millones de casos que van a padecer necesidad, hambre y dolor, a causa de que se ha recortado la posibilidad de estar juntos. Que uno sea lo bastante tonto para no darse cuenta no quiere decir que otros no se den cuenta y lo digan. La epidemia tiene como renta política aumentar el control, y esto es la lógica interna del poder. Hay una tendencia actual a ser frívolo, insustancial, y sobre todo a no luchar por las cosas que más nos importan. El mundo se va pacificando en el sentido del borreguismo, no porque falte agresión, sino porque falta respuesta. Somos una especie de mierdas, de cobardicas, de amnésicos y sobre todo de incoherentes.

Usted, que sacó una oposición al Banco de España, conocerá a José Ignacio Goirigolzarri.

No.

El presidente de Bankia...

Ah sí, he visto fotos.

¿Sabe que cada lunes va a darle clase a la oficina un profesor de filosofía?

Qué bien, y qué profesor es ese, ¿se conoce?

Yo no, pero he leído que estudia la ética de Kant.

Está muy bien, lo conozco. Murió virgen. Lo mató su mayordomo porque era un obseso del orden y, como no le quería subir el sueldo, le cambiaba las cosas de sitio y se volvió loco. Claro, dar lecciones de moralidad con esos problemas tuyos de que necesitas tener las cosas en su sitio, porque si no te entra un ataque de nervios...Es un poquito... Audaz.

¿Se ofrecería voluntario para dar filosofía a un banquero?

Sí, claro.

¿Para qué?

No hay nadie que haga un uso más razonable del dinero que un buen banquero, por eso es ridículo cuando alguien dice que no, y que si acumula mucho dinero Bill Gates o Amancio Ortega, o la madre que lo parió. Ese es el que está pensando en tener cien o mil euros más al día o al mes. Pobre diablo. No sabe de lo que habla. Si hay personas no preocupadas por el dinero son estos megafinancieros como este Goirigolzarri. Lo tienen tan de sobra que su preocupación siempre, siempre, es filantrópica. El que no se dé cuenta es un puro envidioso, y además no ve dos en un burro.

Cualquiera diría que usted trató de entrar en el Vietcong y no en el Ejecutivo de Donald Trump.

Es que Trump en cierta medida es más de izquierdas que Maduro.

Por un momento creí que iba a decir Pablo Iglesias o Pedro Sánchez.

También, pero es que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias además son unos cantamañanas advenedizos que violan el principio de coherencia. Están a lo que toque con tal de mandar. Esto no es propio de humanos. Podría considerarse propio de animales en época de celo, o de, no sé, psicópatas. Si vas a decir que Iglesias es de izquierdas y yo soy facha pues ya estamos buenos. Yo he sido de izquierdas cuando te fusilaban por ello, y éste cuando le nombran vicepresidente. Es bastante distinto. Yo tengo una mierda de chalé pagao y este el mejor de la urbanización. ¿Quién es de izquierdas? ¿Él o yo? ¿Qué broma es ésta? Se ha cumplido ese mundo al revés que hablamos él y yo. Yo le dije: 'Pero Pablo, ¿cómo es posible que no hayas estudiado Economía? ¿Cómo es posible que no sepas Derecho? Te puedes retirar de la política y quedarte de profesor, pero si vas a seguir en política, tú tienes que saber, si no es una irresponsabilidad total. Eres un enemigo público, ¿sabes?'.

Escohotado mira de reojo la piscina: «Ahora me voy a quedar sin la pvta piscina, me voy a cagar en tu padre». Le apetece nadar pero sigue hablando y fumando. A veces cierra los ojos y parece que va apagarse, o desaparecer tras el humo, como un mago, o la bruja malvada del Oeste, dejando sólo la camisa y el anillo rojo.

¿Dónde se ve dentro de 100 años?

En ninguna parte, afortunadamente, espero dormirme y no despertar. Si despertase me alegraré mucho de estar con mi hijo y con mis padres a quienes tanto quiero. No tengo ningún miedo al infierno, creo que temer al infierno es propio de personas culpables, allá ellos, yo me culpo de haber matado una rata, aquí en Ibiza.

¿Qué dice?

A un animal. Yo no quería matarlo, pero insistieron mi mujer y mis hijos. Me culpo de eso, sí.

¿Hace cuánto?

Cuarenta años.

Pero hombre, ¿se me acuerda ahora de la rata que mato hace 40 años?

Me lo recuerdo y me remuerde la conciencia.

No es verdad.

Es verdad. Me remuerde la conciencia haber matado aquel pobre animal a escobazos.

Pero, don Antonio, si se acaba de comer una langosta.

Me duele, me duele matar a la langosta que nos comimos. He llegado a un momento en el que la vida es una unidad inseparable.

Bueno, en el fondo la langosta vive dentro de usted.

Sí, vive dentro de mí, y yo le tengo respeto a la langosta y creo que la langosta me tiene respeto a mí también de alguna manera, y por eso hemos llegado a coexistir, hasta que yo maté a la langosta ordenando que se convirtiera en caldereta. Pero no me remuerde como me remuerde aquella gran rata.

Joder.

Eso es lo que me remuerde realmente, así a primera vista, y no de ahora, de hace muchos años, cuando me toque la Parca me va a decir, ¿qué hiciste con la rata?

Me sorprendería menos que se le apareciese la Parca a que le preguntara por la rata.

Muchacho, yo soy un chalao, no te olvides. Yo soy muy consciente de que soy un chalao.




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