Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Jue 15 Ago, 2019 2:49 am



Doña Sofía

El misterioso caso del pelo de doña Sofía. ¡Ese mítico peinado casco! ¿Por qué no ha querido cambiárselo nunca? Ella misma ha reconocido que tiene la cabeza muy grande, por eso no le quedan bien los sombreros. ¿Pero por qué entonces magnificarla con un peinado tan hueco, rígido y cargado de laca?

Voy a las fuentes de la noticia, a la entrevista que les hice a sus primeras peluqueras: “Tiene el pelo rizado de su madre y llevaba su peinado de soltera, conseguido a base de rulos y secador de pie. Nosotras tratamos de aconsejarle una melena lisa hasta los hombros porque su cuello largo y delgado hace que su cabeza se vea aún más grande”. Pregunté qué pasó: “Nos dieron las gracias y dejaron de llamarnos”.

Lo mismo ocurrió con el siguiente, Isaac Blanco. “No quería cambios. Argüía que la reina de Inglaterra siempre llevaba el mismo peinado por los perfiles de las monedas, que el pelo hueco le ayudaba a sujetar las tiaras. Aun así, le propuse un aire más desenfadado y juvenil…”. La reina pareció aceptarlo y se la vio durante una época con el pelo por detrás de las orejas, más largo y liso. Hasta que el peluquero, uno de los mejores de España, se quejó porque lo hacían entrar por la puerta de servicio de Zarzuela. Le pidieron disculpas, le dijeron que lo sentían, pero no lo llamaron más.

Su sucesor, Fausto Sacristán, ya no se atrevió a proponer más cambios. El primer verano preguntó si tenía que acompañar a su majestad a Mallorca y le dijeron que no, que ya se arreglaba con la doncella. La solución era ponerse una cinta ancha, que remarcaba aún más la rotundidad de la mandíbula, y pañuelos a lo zíngara. También empezó a vestirse con blusones anchos y abalorios de piedras de colores. La reina no se deja aconsejar y nunca protesta. Pero es inflexible con el servicio, si ve que una prenda no está bien planchada, no dice nada, se limita a tirarla al suelo. Una de aquellas jóvenes peluqueras que la trató al principio me confesó con un estremecimiento: “Si le dabas un tirón sin querer, no te decía nada, pero la mirada… buf, la mirada…”.

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David Bisbal

Bisbal, hombre. Actúa en Calella con todo el papel vendido desde hace semanas, y me hablan de su profesionalidad. “Ensaya por la tarde, bajo un sol de justicia ¡siete horas!, ¡repite el concierto completo de pe a pa dos veces!”, y me cuentan algo que me deja patidifusa: “Cuando sus músicos –agotados– se van a comer algo o darse un baño en el mar, él se queda sobre el escenario haciendo una tabla de gimnasia, ¡doscientos abdominales!”.

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Don Juan Carlos

Y otro secretillo más del emérito, don Juan Carlos. Un mensaje oculto quizás para… para… ¡Bárbara Rey! En estos días de regatas, suele llevar un reloj deportivo, un Rolex Daytona. Sí, es de suponer que es el mismo que le regaló la totanera hace la friolera de veintisiete años. Fue un regalo teledirigido. Juan Carlos se lo señaló en una revista, lo llevaba el magnate italiano Agnelli. “Si no sabes qué darme por mi cumpleaños, me gustaría un reloj como este”. ¿Cuánto costó? ¡Quinientas mil pesetas! Es un obsequio, sin embargo, de amargo recuerdo para la entrañable Bárbara. Esa noche de frío invierno en la casa de Boadilla del Monte, el rey abrió la elegante caja de color verde con la corona de la marca grabada en oro, dijo muchas gracias, le dio un beso en la mejilla, y después le comunicó con frialdad que lo suyo había terminado. Habían estado juntos dieciséis años.






Sí,pero...
ROSA BENITO

Tienes mi edad (bueno, un poco menos), pero tu mundo no era el mío. Te observaba como una rareza, “qué antigua, qué rancia, qué aburrimiento de vida…”. En efecto, Rosa, yo era una imbécil. Sí, pero…

Ahora me he dado cuenta de que reflejas como nadie nuestras contradicciones, nuestros sueños, debilidades, y el choque de tradición y modernidad. Esta Rosa, de vuelta de casi todo, pero algo ingenua en el fondo, que hace malabares con el dinero, exmarido, hijos, nietos, yernos y un optimismo a prueba de bomba, pide a gritos un Paquita Salas en el que pasear su Thermomix, sus peinados tirantes, su raya negra en los ojos, su gazpacho, su nostalgia de las comidas de la mama, el contraste entre sus chillidos de gozo y la voz honda que se le pone cuando habla de Rocío… Tal cual. ¡No la toquen más, que así es la Rosa!


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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Jue 22 Ago, 2019 3:18 am



Doña Letizia

¡Separados! ¡Felipe y Letizia! Durante las vacaciones, digo. Esas vacaciones privadas que se toman después de sus compromisos oficiales. Porque Letizia sigue considerando su estancia en la maravillosa isla de Mallorca, con su estupenda comida, sus calas increíbles, su gente acogedora y elegante, como una ocupación profesional que le aburre y le pone nerviosa.

Después de las fotos de rigor, paseos culturales, salidas con la suegra, sonrisas tensas, Letizia desapareció del mapa y se fue a un destino desconocido. Sola, con sus hijas. Porque don Felipe se quedó en Marivent casi una semana más, sin decírselo a nadie, jugando al pádel, bañándose en la piscina, dejándose mimar por su madre y tal vez por su hermana Cristina, cogiendo fuerzas para afrontar el duro curso que viene.

Y después a Zarzuela, solo también, mientras su mujer y sus hijas siguen en paradero desconocido. ¿Las Barbados? No, este año no tocaba. Pregunto a mi informante buscando el morbo y la exclusiva, “entonces, ¿qué? ¿están mal?”, y me lo desmiente categóricamente, “no, lo que pasa es que Letizia es muy invasiva, no calla nunca, y Felipe necesita desconectar de vez en cuando, ¡y además, con la que está cayendo, no está para vacaciones ni frivolidades! ¡el jefe de estado es él, Letizia solo es la consorte!”. Y me desliza al oído, “y la última semana de agosto, como es habitual, doña Letizia pasará por su médico de estética para…”, le tapo la boca, “no me digas más, que me cierran el chiringuito”.

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Cristina de Holanda

Déjenme poner una nota melancólica a tanto jolgorio veraniego. ¡La pequeña Marijke ha muerto! ¿Que quién es Marijke? Ahora ya no era pequeña y nadie la llamaba Marikje, si no princesa Cristina de Holanda, la hija de la vieja reina Juliana, hermana de Beatriz, tía de Máxima. Pero había sido protagonista excepcional de la prensa española de su época porque estaba unida en su desgracia a nuestra entrañable infanta Margarita, la hermana de don Juan Carlos, ¡ambas son ciegas de nacimiento y sus respectivas madres, la reina Juliana y doña María de las Mercedes, estuvieron muchos años en contacto compartiendo dolores y esperanzas! Descartadas las soluciones médicas, doña María se entregó a los brazos de la fe y Juliana cayó en manos de videntes y curanderos. Aún así, doña María convenció a su amiga para que visitara el santuario de Fátima con el fin de pedir un milagro, en el treinta aniversario de las apariciones. Al final, Juliana, de religión protestante, no se atrevió a asistir, pero sí envió un gran ramo de flores con una nota: “Señora Virgen de Fátima, ruega por Marijke”. El diario ABC dio cuenta de ese detalle, añadiendo que “la condesa de Barcelona acudió con la menor de sus hijas para pedirle a la Virgen de Fátima la gracia de iluminar sus dulces ojitos apagados”. De nada sirvieron las oraciones ni las difíciles y extrañas operaciones a las que se sometió Marijke. Pero mientras nuestra Margot ha tenido una vida feliz y apacible, aquella cieguita tan popular en las revistas españolas ha sido muy desgraciada.

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Infanta Elena

La infanta Elena. ¡En Finlandia produjo muy buena impresión! Hablando el inglés perfectamente, ducha navegante de trato desenfadado y cordial –jura como un auténtico lobo de mar–, se integró tanto en el ambiente de Hanko que prometió volver cada año.

Y sé que algún señor de buen ver le tiró la caña, por emplear un término marino, pero la infanta “no entró”. Como decía el rey a sus amigos: “Para mis hijas no quiero un Onassis, solo hombres que las hagan felices”. Quizás la felicidad de Elena aún está por llegar.



Sí,pero...
ÁLVARO DE MARICHALAR

Sale usted de Sevilla para emprender en su moto acuática la vuelta al mundo como Magallanes y le dan cierta bolilla, es verdad.

Sí, pero… nada que ver con las travesías a las que iban a despedirle los reyes y salían en las portadas de revistas. ¡Difícil ha sido hasta encontrar patrocinadores! ¿Qué ha pasado, mi hijo? ¡Pues que la familia real lo ha puesto en la lista negra, por mucho que usted haga profesiones de fe monárquica! Y no es por el divorcio de su hermano, sino porque haceaños, escribió una carta pública a Cristina de Borbón exigiéndole la renuncia a sus derechos sucesorios, que pidiera perdón y devolviese el dinero. ¡Los Borbones tienen la memoria muy corta para los favores, pero muy larga para los agravios! A mí no me gusta malmeter, pero sepa que le detestan.


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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Vie 30 Ago, 2019 1:47 am



Don Juan Carlos

Pregunto a un buen amigo de don Juan Carlos si este ha pasado miedo antes, durante o después de su operación coronaria,y ríe sin alegría: “¿Miedo, el rey? ¡En ningún momento! ¡No olvides que es militar y los militares no le tienen miedo al dolor físico!”.

¡El legendario valor de don Juan Carlos! Un médico prestigioso, un urólogo catalán, antiguo ayudante del mítico doctor Puigvert, me lo corrobora: “En 1981, nos llevaron de urgencia, de noche, en avión privado a la Zarzuela. ¡El rey había tropezado con una puerta de cristal de la piscina!”. Yo balbuceo. “Pero... ¿un urólogo? ¿Qué pintabais allí?”. Y prosigue el entonces joven médico: “Se había causado lesiones en otras partes del cuerpo, sobre todo en el brazo, pero también se había herido el escroto...Y le hicimos las curas en vivo. Y aguantó sin quejarse, bromeando incluso, ¡con lo que duele eso!”.

Otra cuestión, me dice el amigo de don Juan Carlos con tristeza, es la soledad que rodea al emérito desde su abdicación, y que se ha puesto en evidencia en estos días en el hospital. “¡No hay un español, por humilde que sea, que esté más solo que el rey! A pesar de que es hombre sin miedo, no quiero ni imaginar lo desamparado que se sentiría esa primera noche antes de la operación, sin nadie que le cogiera la mano o le susurrara: ‘no te preocupes”. Voy a decir algo, pero me interrumpe: “¡Letizia me es igual lo que haga! ¡Es solo la nuera! ¡Pero los hijos no pueden ir solo de visita cuando el padre ha sufrido una operación a corazón abierto! ¿Y la mujer? ¡O se está a todas o no se está a nada! ¿Prebendas, honores, estatus, sí. Pero quedarse en el hospital, al lado de su marido, no?”.

El círculo íntimo del rey, cada vez más pequeño, no aprecia a doña Sofía. “Debería haberse separado cuando se lo propuso su marido, así la situación estaría más clara...”. Yo me sorprendo, pues creía que era don Felipe el que había prohibido este divorcio. Pero mi informante menea la cabeza: “Actuó así a instancias de su madre... Don Juan Carlos ha sido un mal marido, es cierto, pero a ella le gusta mucho ser reina”.

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Doña Letizia

El documental de Letizia von Spanien.Bueno, bonito y no barato. El presupuesto de la cosa, un equipo de cuatro personas desplazado un año a España, se puede cifrar en más de medio millón de euros, descontando los sueldos de los periodistas.

Un coste alto para la televisión pública alemana ZDF, en la que por cierto he sido entrevistada varias veces a propósito de nuestra familia real. En esta ocasión, no, quizá porque la última vez se quejó una persona que trabajaba en La Casa (ya no). “Habéis entrevistado a Anasagasti y Pilar Eyre. ¿Pero qué estáis haciendo? ¿Periodismo o terrorismo?”.

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Josep María Bartomeu

Noche veraniega. En la barra del Funky Pizza de Palafrugell, Josep María Bartomeu,el presidente del Barça, muy animado, con unas chicas muy guapas. Como está divorciado, ns llevamos las manos a la cabeza y ponemos la boca en 'O': “¡Mira, con jovencitas, como Laporta!”. Pero, enseguida, deshacen el entuerto. “No, no, que son amigas de sus hijos”. Van con un grupo de directivos club. Han salido a divertirse y vive Dios si lo hacen. Suena Don Patricio y saltan a bailar, Bartomeu mueve las caderas, levanta los brazos, “Vente, vacila un poquito/ que aunque yo me haga el loquito/ me encanta y lo sabe…”. Lo rodeamos dando palmas, yo creo que lo hace muy bien. Pero siempre hay algún aguafiestas: “Mejor baila Laporta…”.



Sí,pero...
LETICIA SABATER

Le han propuesto escribir un libro. Será el segundo, con lo que ya contará con una sólida carrera literaria a sus espaldas. La gente se cachondea. Sí, pero…

No dejo de pensar que es la envidia la que mueve esas pútridas lenguas ¡Juan Rulfo solo publicó un libro en su vida, 'Pedro Páramo'! ¡Como Margaret Mitchell y ‘Lo viento se llevo’, Emily Brönte y ‘Cumbres Borrascosas’ y Monterroso con el cuento aquel del dinosaurio que encima era muy corto! Pues si a Leticia le han pedido una segunda obra, será porque vale más que todos ellos juntos, o sea que punto en boca. Voy a ir reservando un ejemplar por Internet que, luego, se agotan, a ver… Oh, un burro volando… Mecachis, se me ha caído la página.


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Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensajepor Invitada » Vie 30 Ago, 2019 10:43 am

La periodista experta en Casa Real ha resaltado, entre otras cosas, el momento de soledad que vive el Rey en los últimos tiempos. JALEOS ha hablado con ella.

Pilar Eyre acusa a Sofía: "Debía haber estado con Juan Carlos y no como una visita

La periodista Pilar Eyre (67), analista y experta en Casa Real, da respuesta en exclusiva a JALEOS sobre algunos de esos interrogantes, y se muestra en desacuerdo con la actitud pública que está tomando la emérita respecto a la delicada situación de salud que está viviendo su marido.


"¿Quién cree que es el miembro de la Familia Real que debería haber estado al lado de Juan Carlos y no ha estado?

La reina Sofía. Si es la mujer de Juan Carlos, y si se ha sentido tan despreciada y si tanto ha sufrido como dice, se hubiera podido separar en su momento. Supongo que si ella se ha quedado con él a pesar de las infidelidades de su marido que ella conoce bien, es porque sigue sintiendo algo por él. No quiero creer que esté con el Rey por interés y para continuar siendo Reina. Ella lo quiere, entonces tampoco entiendo muy bien el por qué de esas caras tan sonrientes al llegar al hospital. Es algo que veo fuera de lugar. Es una operación seria, con una persona que ha sufrido mucho y que tiene un cuerpo deteriorado. No entiendo esa visita en la que está dos horas con él y luego se va.

Cuando Felipe y Sofía salieron del hospital y atendieron a los medios, se les preguntó por Letizia y las niñas, y si acudirían a visitar a Juan Carlos. Felipe asintió con la cabeza... ¿Las veremos aparecer?

Estoy un poco cansada de que Letizia sea la culpable de todo y el eslabón débil. Letizia es la nuera y no es que tenga muy buena relación con él. Respecto a las hijas, unas niñas pequeñas en un hospital no tienen mucho que hacer. Es Sofía y los hijos del Rey los que tienen que dar la talla.

Ha comentado que Juan Carlos está muy solo en los últimos

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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Jue 05 Sep, 2019 3:08 am



Doña Sofía

¡La pasarela Quirón! ¡La monarquía a pie de calle! ¿Se han democratizado? No solo los Reyes y compañía, sino los propios periodistas. ¡Qué tiempos aquellos en los que te advertían: “El tratamiento es señor y señora”, “no den la mano fuerte” y “no se dirijan a ellos, ¡a menos que les pregunten!”.

Los compañeros apostados a la puerta de la clínica donde habían operado al rey emérito inquirían con desenfado: “¿Cuándo vendrán las niñas?”. Y Letizia contestaba: “Mañana”. El Rey corregía: “Ejem… las princesas…”. A Felipe y a sus hermanas se les empezó a tratar de alteza y con reverencias a los diez años. De ser criaturas normales, vieron como adultos y niños se inclinaban ante ellos: “La merienda de vuestra alteza”. Primero, reían. Pero los reconvinieron y terminaron por aceptarlo. Dos anécdotas. Doña Sofía iba en avión y una azafata le preguntó: “¿Cómo están las niñas?”. Y ella respondió secamente: “Las niñas, no sé. Pero las infantas, muy bien”. Y otra. Mientras Juan Carlos hacía la mili en Zaragoza, sus compañeros lo trataban con igualitaria camaradería. Cuando su preceptor, el severo duque de la Torre, fue a visitarlo y advirtió este compadreo y que los soldados permanecían sentados cuando su pupilo entraba en la cantina, enrojeció de rabia: “¡Caballeros cadetes, levántense y póngase firmes! ¡Cómo se atreven a tratar de tú a una persona a la que yo, que soy teniente general y anciano, doy el tratamiento de alteza real!”. Ni que decir tiene que, a partir de entonces, don Juanito se quedó más solo que la una.

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Don Juan Carlos

¡Don Juan Carlos! Ya recluido en Zarzuela, falta lo más duro. Una rehabilitación dolorosa y complicada. Lo único bueno es que, a raíz de las informaciones sobre la soledad del rey que hemos ido aportando, va recomponiéndose su viejo grupo de amistades. Amigos de la infancia de Estoril, de Zaragoza, compañeros de cacerías, alguno de la época del Valle de Arán… Nobles catalanes que nunca han dejado de apoyarlo. Y también amigas, María Gabriela de Saboya, Marta Gayá y otras damas no conocidas… ¡Ha habido tantas! Me llaman de medios extranjeros asombrados por el interés que despierta aún el emérito: “Pero ¿tan buen rey ha sido?”. Yo me quedo con la socarrona respuesta que dio su amigo, el doctor Puigvert, en una entrevista que le hizo José Luis de Villalonga: “¿Juan Carlos? Mire, usted, yo prefiero un gobernante como Luis XVI, amante de las mujeres, del buen comer y del mejor beber, satisfecho con la vida y tolerante con los defectos de los demás, que un gobernante austero como Franco o Hitler, porque estos suelen ser crueles y deshumanizados, con una tendencia alarmante a aplicar la pena de muerte”.

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Cayetano Martínez de Irujo

Cayetano Martínez de Irujo se ha convertido en el hombre de la semana por su autobiografía ‘De Cayetana a Cayetano’. No sé si contará en el libro la tremenda fascinación que ejercía sobre Jesús Aguirre, el segundo marido de su madre. Cuando Jesús me hablaba de los hijos de Cayetana, a cada uno le atribuía una cualidad: “Carlos será un gran duque; Jacobo, un gran intelectual…”. Y yo preguntaba: “¿Y Cayetano?”. Nunca se me olvidará la expresión del excura, arrobada, los labios muy rojos y brillantes, los ojos en blanco, sin palabras para expresarse, él, que no callaba nunca: “¡Cayetano es… es… tan…”. Y estábamos ahí Cayetana y yo apretando los puños para que se lanzase: “Es… es…”. Y acababa: “¡Tan guapo! ¡Es tan guapo!”.



Sí,pero...
MARÍA TERESA CAMPOS

Edmundo no es tan rico como dice. Ni tan empresario. A Edmundo le gusta cantar por las noches a las chicas guapas. Edmundo tiene el aire gozoso y algo frescales de un seductor de barrio. A lo mejor, incluso está con Teresa por interés. Sí, pero…

Teresa lo ama. A Teresa le alegra la existencia. Le ofrece cariño, amor, y una compañía que amigos y familia no le damos. Si Teresa nos hiciera caso y echara a Edmundo de casa, ¿vamos a ir nosotros y sus hijas a vivir con ella, a despertarnos con ella, a hacerla reír, a darle más vida? ¡La duquesa de Alba fue dichosa hasta el fin porque se enfrentó al mundo y a sus hijos para casarse con el devoto Alfonso Díez! Teresa, en lo suyo, también es grande de España. ¡Dejemos que sea feliz, coj…s!


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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Jue 12 Sep, 2019 2:41 am



Pilar Rahola

¡He tocado teta republicana!”, se ufanaba el rey don Juan Carlos hace veinticinco años delante de sus amigos, mientras una avergonzada Pilar Rahola salía del palacio de la Zarzuela en silencio, pero llorando por dentro.

Desde Cadaqués, donde se ha encerrado para escribir su próxima novela, su voz se altera cuando me recuerda aquel episodio tan duro. “Fue durante la segunda legislatura de Aznar, y los portavoces de los partidos fuimos a presentarle al rey nuestros respetos. Ya lo conocía. Como él me trataba de tú, también le tuteaba y le llamaba Juan Carlos. Lo encajaba bien…”.

Sonríe, quizás recordando aquella Pilar llena de juventud e ilusiones (y con el pelo negro). “Se me acercó y le dije –con cierto descaro, lo reconozco–: ‘Juan Carlos, ya sabes que mi trabajo es dejarte a ti sin trabajo’. Y me contestó: ‘Y el mío es tratar de impedírtelo’. En ese momento, vi que miraba fijamente mi blusa. Llevaba en el pecho un pin republicano que me había regalado el hijo del geógrafo Pau Vila, una cabeza de Maciá sobre las cuatro barras de Catalunya, y el rey se inclinó, adelantó la mano y…”. Larga pausa. Rahola suspira: “Y me rozó la teta deliberadamente, después enderezó el pin y me dijo: ‘Lo llevabas mal puesto”.

Nos callamos, le pregunto: “¿Y tú que hiciste?”. “Me sentí muy incómoda, pero, al mismo tiempo, apabullada por el entorno, por estar frente al rey… ¡Era muy joven! ¡No supe cómo reaccionar, quizás lo hice mal, me callé y sufrí en silencio!”. Le pregunto si está hablando de acoso o abuso y, enseguida, me corta: “Claro que no, ¿cómo equiparar eso con los abusos de Plácido Domingo o el movimiento ‘Me too’? No hubo nada sexual. Fue una demostración de poder, de decir: ‘Mira, estoy aquí y soy más que tú”. ¿Tampoco fue un coqueteo? “No, fue una manifestación de fuerza… No lo comenté en el partido ni a nadie. Me dio vergüenza no haber reaccionado, ¡aunque cuando me contaron que había dicho en plan milhombres que había tocado teta republicana sí me enfadé y me dolió!”.

“¿No trató de seducirte, entonces?”, insisto. “No, pero aunque hubiera querido le hubiera sido imposible. ¡Es el hombre menos tentador del mundo, si no fuera rey nunca se hubiera comido una rosca!”. Le reprochan a Pilar que lo haya soltado ahora, cuando está enfermo y ya no es nadie, y mi amiga se alborota con razón: “Sabes que lo he contado muchas veces, pero no ha tenido repercusión…”. Le comento que estos días ha sido la reina de Twitter y ríe: “Sí, lo único que me alegra de todo esto es que yo he sido Trending Topic, e Inés Arrimadas, no”. Genio y figura.

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Camilo Sesto

Se estrenaban los años ochenta, acababa de producirse el intento de golpe de estado del 23-F y Camilo Sesto era famosísimo. Así, es comprensible que me temblaran las piernas cuando me llamó a la redacción y me dijo, “Pilar, quiero que me conozcas”. Me citó en un bar solitario de un barrio moderno y feo de Madrid, estaba sentado solo, arrebujado en un chaquetón azul marino con las solapas levantadas, joven y pálido. Me indicó una silla a su lado para que me sentara, me cogió la mano y se la llevó a la cara: “Toca”. Después me susurró al oído: “No voy maquillado”. Yo tartamudeé: “No entiendo”, y él me espetó con brusquedad: “Ya sé que decís que soy maricón, pero ni es verdad ni me importa”. Y con cierta socarronería añadió: “Si algún día me da por ahí, serás la primera en saberlo”.

Estuvimos seis horas juntos, quizás las mas intensas de mi vida profesional. Bebimos primero vino: “El golpe de Tejero me ha parecido un horror porque siempre hay lugar para las palabras antes de que empiecen a hablar las pistolas, yo no soy de derechas, aunque creo que Fraga es el mejor político que tenemos”. Después empezamos con el whisky: “Soy feminista, ves, no me importa que esta entrevista me la haga una mujer y no un hombre, o sea que carca, carca, no soy”. Picamos unas aceitunas y unas patatas bravas para poder seguir bebiendo. La noche fue cayendo a nuestro alrededor, salían los niños del colegio, pero nosotros estábamos en nuestro rincón, sin que nadie nos molestase, ¡me contó tantos secretos! “En los escolapios de Alcoy era una “voz blanca” ¡y cabreada!, porque por cantar bien me perdí muchísimos recreos, domingos y fiestas de guardar”. Llegó hasta a fingir gallos para que le dejaren escaquearse del duro trabajo de ser niño prodigio. “Quise dedicarme a la pintura, de hecho, cuando me vine a Madrid, a la pensión de la señora María en la calle de la Ventilla, para no morirme de hambre le vendía mis cuadros a un trapero de La Elipa”. Cuando hablaba de aquellos tiempos, a Camilo se le encendían los ojos. Se quitó la chaqueta porque, a pesar del frio, tenía calor, “me fui a la mili, allí aprendí inglés y eduqué mi voz, hasta el punto de que podía cantar ópera o moderno, y me decanté por lo moderno”. Le dijeron que fuera a ver a Junior, recién separado de Juan Pardo, que le produciría un disco. Se reía tanto contándomelo, que el camarero nos miraba con suspicacia desde la barra, “Junior me hacía ir todos los días a su casa para ver mis cosas y escucharme, pero entonces llegaban su primo y Rocío Dúrcal y se ponían a bailar rock and roll y ensayar pasos, y no me hacían ni puñetero caso. ¡Como un infeliz, estaba allí horas con mis carpetas bajo del brazo! Harto, me fui a su rival, Juan Pardo. ¡Y él me produjo un disco que se llamaba ‘El verano llegó’, el único fallo fue que lo sacamos en octubre y se convirtió en el mayor fracaso del año!, ¡no se vendió ni uno!”. Se limpiaba las lágrimas de risa y después despachaba con gesto aburrido, “y luego llegó el Algo de mí y todo eso…”.

“Todo esto” era el triunfo inmenso, los discos de oro, las largas giras por América… Aunque hablar de sus éxitos le hastiaba, quiso puntualizar que “todos mis impuestos los pago en España, soy el artista que más tributa a hacienda”. Pasa un ángel, apuramos el tercer whisky, o el cuarto o el quinto, yo que sé, y me miró pensativamente, “mira, Pilar, si fuera homosexual lo diría, porque para mí los maricones no son ni degenerados ni hijos de puta, son gente normal, que enfoca la sexualidad de otra manera… pero a mí me gustan mucho las mujeres ¡mucho… demasiado!”.

Le pregunté cómo le gustaban exactamente (yo a esas alturas ya estaba totalmente enamorada): “Mayores que yo”. Se inclinó hacia mí para evitar los oídos curiosos del camarero, “mi primera experiencia sexual fue con una puta valenciana a los dieciséis años… Se entusiasmó tanto conmigo y con mi…, que me pegó un mordisco en el hombro, me cautivó ¡dicen que entre el placer y el dolor está el gusto! Mira, todavía tengo la cicatriz”, se abrió la camisa y pude ver sobre su piel blanquísima una fina línea nacarada.

Fue tan perturbador que a duras penas pude seguir apuntando (en esa época no llevaba magnetofón). “Me aficioné a ir con prostitutas hasta que conocí a Laura Casale, una cantante italiana mayor que yo, que me enseñó todo lo que hay que saber sobre el sexo, era sensual, impetuosa, apasionada ¡estuvimos cuatro años juntos y fue mi maestra!, ¡las mujeres mayores son las que me han enseñado todo lo que sé!, ¡y sé mucho!”. Le pregunté por Lucía Bosé y me soltó un ambiguo: “La he querido mucho” y por Andrea Bronston: “Mi noviecita”. Roseta Arbex: “Mi mejor amiga”. Me miró con picardía: “Ahora puedo enseñar a las más jóvenes… Por cierto, que nunca he estado con una periodista… Aunque a mí el sexo por el sexo ya no me interesa, necesito un combinado tipo El Corte Inglés: sexo, amor, cariño y ternura”. El camarero vino a decir que tenían que cerrar y nos levantamos, entumecidos y deslumbrados por las farolas de la calle. Nos quedamos vacilando, sin saber cómo despedirnos después de haber compartido tanta intimidad y pasó un perrillo abandonado chicoleando entre nuestras piernas. Camilo se inclinó para acariciarlo y después me confesó, mientras me anudaba la bufanda alrededor del cuello: “Mira, Pilar, esto que hacemos tú y yo no tiene importancia”. Le miré interrogativamente, y me dijo aquel hombre premonitorio, ¡hace cuarenta años!: “Los héroes son los que salvan el planeta cada día, nos estamos cargando la naturaleza, ¡ayer lloré viendo cómo se mueren los animales de sed en Doñana!”. Dio un golpe con el pie en el suelo y dijo: “¿Te das cuenta de que aquí debajo hace pocos años había prados, bestias, ríos…? ¿Y qué hay ahora? ¡Cemento, cemento y cemento! ¡Contra esto tenemos que luchar!”. Y se fue calle abajo, pateando papeles y hojas secas, alto, delgado, solitario, ya convertido en leyenda.

■ ■ ■

Miriam Sánchez

Miriam Sánchez, Lucía Lapiedra… La conocí cuando terminó ‘Supervivientes’. Me la presentó Karmele Marchante en Telecinco, llegaba de la calle, con la naricilla roja, sin maquillar, con una coleta, zapato bajo un plumífero que ocultaba sus formas voluptuosas… ¡Y me quedé sin habla, porque nunca había visto a una mujer tan guapa! Natural, simpática, me abrazó, me dijo algo amable de mis libros, llevaba un periódico y comentó la última parida de un ministro. Sin afectación, riendo, bromeando, me pareció una criatura de los bosques, Campanilla, un hada… ¡Pero en plató ya era otra! Semidesnuda, vulgarizada, con la mirada muerta, hablaba con otra voz de asuntos sórdidos que trataba con evidente hartazgo. Cuando acabamos, se fue sin despedirse, rápida, oscura, apresurada… y me pregunté a mí misma: “¿Cuánto tiempo aguantará todo esto?”.



Sí,pero...
JOSÉ ORTEGA CANO

Perdió usted a su mujer adorada y ha ido dando tumbos por la vida hasta ese accidente fatal con resultado de muerte. Al fin, ha pagado su deuda con la sociedad con años de cárcel, lapidaciones públicas y mucho dolor. Es cierto. Sí, pero…

¿Por qué ha dicho usted en el programa de Bertín: "Me dio un vahído, no me acuerdo de nada", en lugar de admitir en qué condiciones conducía? ¿No se les supone tanto valor a los toreros (yo no, que soy antitaurina) que no temen enfrentarse a nada, ni siquiera a la verdad? Si hubiera reconocido su falta, todos nos hubiéramos alegrado de su felicidad presente, porque nos pierden los arrepentimientos y los golpes en el pecho. Pero así no, Ortega, así no. No se ha ganado nuestra simpatía ni nuestra compasión, y es una pena porque quizás, a pesar de todo, se las merece.


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MELBA

Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensajepor MELBA » Jue 12 Sep, 2019 3:53 am

'' NO ES POR MALDAD'' Pilarita,pero no creo que Camilo Sesto te dijera todo eso. Camilo Sesto era 1 persona muy introvertida y no hablaba mucho de el. Camilo Sesto, apenas tenia amigos y ultimamente, vivia recluido en su casa sin querer visitas de nadie. No recuerdo si Camilo Sesto era de la epoca de Nino Bravo, este para mi, si fue mucho mejor cantante que Camilo Sesto. Nino Bravo compuso 1 cancion basada en 1 aleman muy joven que trato de escapar de la Alemania comunista, saltando el muro de Berlin y murio tiroteado por los guardias rusos o los guardias comunistas alemanes. Si algun lector de este foro quiere escuchar esa cancion solo tiene que teclear en GOOGLE: libre por nino bravo.
No se si Camilo Sesto fue o no fue buen padre, pero segun su hijo, lo tenia dominado de tal forma que su hijo lo abandono y se fue a Mexico a vivir con su madre. Ya veremos coo se reparte la fortuna de Camilo Sesto

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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensajepor Invitado » Jue 19 Sep, 2019 3:24 am

[conte]

Luis Eduardo Aute

Sus amigos le han dedicado un documental. ¡Es el artista del año! Pues contaré una anécdota tan increíble que pensaréis que es inventada. Años 60, Sitges. En verano se organizaban concursos de baile: el twist, la yenka, el rock, el madison, el hully gully… En la boîte Don Pepe premiaban con cien pesetas y una botella de coñac. Para la competición, los chicos eligieron a las más monas, y yo, feúcha, me quedé en un rincón hasta que un desconocido de aspecto ‘intelectual’ surgió de entre las sombras. Sin decir palabra, me arrastró a la pista. ‘O, oé, vahine tamureeee…’. Aquella figura melancólica como un cuadro del Greco s econvirtió en un abomba sensual, moviendo caderas, brazos, hombros… ¡Fue increíble! Todos se apartaron y nos hicieron corro, dando palmas y gritando. Ganamos y el maestro de ceremonias –smoking blanco, bigotito negro– le preguntó cómo bailaba tan bien: “Soy un poco oriental, he nacido en Filipinas”. “¿Y te llamas?”. “Luis Eduardo Aute”. Lo he entrevistado después, y nunca he osado hablarle de aquel verano de juventud. Pero ahora te lo confieso, admirado Aute: la feúcha era yo. Nos repartimos el dinero y tú te pimplaste el coñac. Fue bonito.

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Rocío Jurado y José Ortega Cano

Flor de María Neira. ¿Quién recuerda este nombre? Quizás solo Ortega Cano. Porque hace casi veinte años, Flor de María ocupaba portadas. Esta peruana afirmaba que tenía una hija, llamada Zoila Jezabel, que era hija del torero. “¡Ortega tiene una hija secreta en Perú!”, proclamaba con desenfado la prensa de la época. La niña, de rasgos quechua, habría sido concebida en 1990 en Lima, donde estaba toreando Ortega, cuando aún no conocía a Rocío Jurado.

Primero la noticia se desmintió rotundamente. Después Rocío afirmó, misteriosa: “Son cosas que le pueden pasar a cualquiera”. El matrimonio había adoptado a sus hijos en Colombia y José anunciaba su vuelta a los ruedos. ¡Eran una máquina de titulares! Sigilosamente, Flor de María y Zoila Jezabel desaparecieron, no se sabe si hubo acuerdo bajo mano o amenazas de querellas. Ahora, me causa extrañeza saber que la persona que, supuestamente, estuvo detrás del montaje es… No, no lo digo, que ahora me cae bien y el pobre está encerrado en ‘GH’ y… ¡Ay, casi se me escapa!

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Susana Gallardo y Manuel Valls

Susana, exultante; Valls, contento dentro de su sosería congénita. Hablo de la imponente Susana Gallardo y Manuel Valls, que se casaron el sábado en Menorca, en una boda informal pero elegante, en la que se permitieron móviles, se regalaron sombreros y alpargatas a los invitados, y el vals se sustituyó por el ‘Volare’ de los Gipsy Kings coreado por los asistentes. Por cierto, Manuel, que sepas que el baile no es lo tuyo. Se notaba que todas eran señoras “bien”. ¡Qué diferencia de los escotes siliconados y las faldas enseñando piernade otras bodas recientes de infausto recuerdo! En ese ambiente algo bohemio, la Preysler llevaba un vestido de corte un poco anticuado y aire monacal que le iba ancho y largo porque está delgadísima, lucía el típico pelo rizoso propio de la humedad de la isla y se notaba desplazada. Una invitada maliciosa me cotillea: “Creo que se ha hecho microblading en las cejas". No acaparó protagonismo, no se sumó al jolgorio. ¡El silencio y las sonrisas son sus armas! Solo tenía ojos para su Mario, rodeado, él, sí, de admiradores masculinos y femeninos.



Sí,pero...
LETIZIA

Hombre, a ver, simpática no cae, la verdad. Es demasiado contenida, tanto, que resulta poco natural y su sonrisa parece tensa e impostada. Ahora está en el punto de mira por haberle pegado bronca a un escolta. Y eso está mal, reconozcámoslo. Sí, pero…

¡Es que no fue así! He escuchado el audio y la Reina le dice simplemente a su guardaespaldas con una sonrisa: “Oye, que había un escalón ahí y no me habías avisado”, pero en tono campechano, como se lo dirías a un amigo,y no detecto ni prepotencia ni cabreo. Hay muchos motivos para cargarte la monarquía si apetece, pero en este caso la actitud de Letizia no me vale. Y conste que no la defiendo por pelota, sino porque se lo merece (además es antitaurina, que me lo han dicho de muy buena fuente).





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