EL CIRCO CATALÁN

Un lugar con buen talante y pluralidad democrática donde se debate lo más relevante de la política y la actualidad nacional e internacional.

Imagen

Avatar de Usuario
Invitado

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Lun 14 Oct, 2019 11:10 pm

Assia escribió:''La guapa Isabel,'' como la llamo 1 comenterista en 1 programa de DEMOS, me temo que no escucharia a su colega '' EL MUEVE LOS HUESOS MACARENA'' Me refiero a Pena, 1 de los juristas que nombro Trevijano de Albacea y Pena dimitio por estar en desacuerdo con los otros Albaceas. Bien, eN ese programa de DEMOS, el jurista Pena dice biien claro mas o menos: '' A LOS PRESOS INDEPENDENTISTAS SEAN QUE SEA EL QUE GOBIERNO LOS AMNISTARA''' Textualmente no recuerdo pero en el TEMA:'' LA REPUBLICA...'' ese vodeo de DEMOS no estara muy atras. Concorde con Pena, porque seria la unica forma de evitar que corra sangre en Cataluna. Soy pesimista, no lo puedo evitar y no se me va de la memoria la frase de Carlos Saura: '' EN FACIL QUE HAYA OTRA GUERRA CIVIL EN ESPANA''

PD Todavia sigue el TOQUE DE QUEDA EN ECUADOR COMO DESGRACIADAMENTE SIGUE LA VIOLENCIA Y EL CAOS. NO QUISIERA QUE ESTO SUCEDIERA EN CATALUNA.


Es lo que te gustaria hipocrita. Ademas te aclaro que no hay presos independentistas hay politicos condenados por sedicion y malversacion de dinero publico y esos delitos da igual que los cometan politicos o albañiles .... la ley es igual para todos. En España tambien hay leyes de obligatorio cumplimiento no solo en Australia.

Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mar 15 Oct, 2019 12:14 am

Ya esta otra vez el ''Invitado misterioso''queno es mas que el Invitado de siempre buscando mis mensajes. Si a todos los politicos lo juzgaran por presunta
malservacion de dinero publico casi todos los politicos espanoles estarian encarcelados si hay que creer lo que la prensa dice. DE HIPOCRTA NO TENGO NADA Y LO DEMOSTRE CUANDO CALLE A TODOS LOS EMBUSTES QUE ME DIJO EL LECTOR DE UMBRAL EN SANLUCAR DE BARRAMEDA.
No soy yo la que hablo de indultar a los presos catalanes. FUE, E JURISTA PENA DE DEMOS
Eres 1 cachondeo cada vez que quieres arreglarme la plana te queda mas ignorantes de lo que eres. recuerdo que concorde con Pena, de que a los presos independentistas (para mi son presos politicos) habria que induntarlos sea quien sea el gobernante.

Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mar 15 Oct, 2019 12:25 am

'' LA LEY NO ES IGUAL PARA TODOS EN ESPANA..'' NI EN NIGUN PAIS DEL MUNDO, AUNQUE SEA 1 PAIS DMOCRATA'' Que sabras tu de Australia, si solo tienes delicuentes por amigos. Quieres hablas de leyes y ni siquiera sabias ni habia oido decir de la BORBON
MAS QUERIDA Y AMADA HASTA POR EL MADRID REPUBLICANO.

Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mar 15 Oct, 2019 1:31 am

Enterate bien cacho IGNORANTE. Eres tu el que te alegras de todo el dano que me estan haciendo los delicuentes de tus amigos.
Diario espanol: '' REPUBLUCA COM: '' TENSION EN CATALUNA... MAS DE 100 VUELOS CANCELADOS Y RETRASO.... EN EL AVE...?'' Podeis leer la noticia tecleando en GOOGLE: republica com. Era en es periodico donde ultimamente escribia mi admirado periodista: Pepe Oneto fallecido hace pocos dias.
Y... aqui llega a contestarme el cacho de imbecil de anonimo dandome lecciones. POBRE INFELIZ DE RAFAELILLO!!! QUE SIEMPRE QUE HA QUERIDO RECTIFICAR MIS MENSAJES LO HE DEJADO APLASTADO COMO 1 ESCARABAJO SUCIO QUE ES. HA HAAAA JAAAA AUN ME RIO CUANDO RECUERDO LO QUE ESCRIBIO EN EL HILO CASA REAL: '' LA CHATA EL PUTON MAS GRANDE QUE HUBO EN ESPANA'' JAJA HAAAA.

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mar 15 Oct, 2019 1:52 am

Barcelona y el sabotaje cotidiano

DAVID GISTAU



El AVE entre Madrid y Barcelona enlazaba ayer dos ciudades enojadas. En realidad, que los CDR sabotearan las conexiones por avión, tren y carretera no habría supuesto sino la consagración de una ruptura que ya era absoluta.

Sólo los turistas, pequeños daños colaterales de este antagonismo tribal español, parecían no haberse enterado de nada. Se pasaron el día corriendo por Barcelona y por sus carreteras periféricas mientras arrastraban una maleta con ruedas, siempre a punto de llegar tarde a un tren o a un avión que de todas formas no iba a salir. Algunos tiraban fotos con el móvil a las columnas de estudiantes que confluían hacia la plaza de Cataluña como en un safari fotográfico del romanticismo decimonónico español. Estas turbas nuestras que siempre han complacido al turista de emociones sajón. Estas hogueras nuestras que en Gerona alcanzaron una temperatura bajo la cual las vías del AVE se derritieron.

En Madrid cundía la desesperanza de quienes todavía quisieron pensar que encomendar al Estado la resolución de las cosas no abocaba forzosamente a quedarse uno con cara de memo. El consuelo es que ninguna será tan humillante como la del Rey, refutado por el Supremo en ese instante en que creyó salir a defender el orden constitucional en una ocasión de trascendencia fundacional de su reinado. Qué pringao, ¿no?, resulta que sólo era una pequeña distorsión del orden público, un farol algo fuerte en el contexto de una negociación. Esto le pasa al Rey por tener una vocación y por creerse España de un modo que trasciende la inauguración de fábricas de yogures. En España no hay un ejercicio de dignidad que no reciba, tarde o temprano, su castigo. Empleo un adjetivo que ha puesto en circulación nuestro tiempo para decir que llega la hora de lo «disruptivo»: en el solar institucional español, no hay a quien encomendar nada. Cómo se ha aceptado, desde que empezó la purga de la «casta», que la intención política es un eximente del delito, de igual forma que la corrupción es un agravante que justifica el trato más cruel que pueda dispensarse a quien se ponga a tiro del rencor social.

Los estudiantes de la plaza de Cataluña tenían, en su mayor parte, cara de satisfacción por haberse fumado las clases y poder dedicar la mañana a algo mucho más divertido, nada menos que cabalgar un destino manifiesto. Exudaban también, chicos y chicas cuajados en una misma efervescencia, esa alegría para la que en realidad no hace falta usar como pretexto la independencia, que es la de estar en pandilla. La de hacer cosas que parecen todas el preludio de un polvo. Es verdad que por la calle Pelayo había gente enfrentándose a voces por culpa de la sentencia. Sin llegar a las manos, pero qué poquito faltaba. Pero en el cogollo de la plaza había un ambiente distendido y por el público se habría dicho que lo que estaba a punto de empezar era un concierto. Lo desmentían las camisetas, que eran vindicativas, no musicales. Así como el aspecto más torvo de algunos cabezas rapadas que deambulaban como esperando la oportunidad de aplicar lo aprendido en las clases de thai. Mientras las columnas irradiaban como las patas de una araña, la convocatoria corría el riesgo de reblandecerse por falta de propósitos. Algo había que hacer, además de estar ahí, cantando himnos y silbando con dedos tiesos al helicóptero de la Policía Nacional. Esa masa pirandelliana encontró un autor y un argumento cuando se expandió por todas partes la consigna de marchar sobre el aeropuerto de El Prat. Comenzó ahí la peregrinación, la toma de la carretera del litoral, el asalto de la terminal.

No sé a qué atribuirlo, si a la resignación, a la simpatía militante o al miedo. Pero el ciudadano de Barcelona parece haber desarrollado, durante estos años de activismo ambiental, una paciencia inaudita para sobrellevar el sabotaje de su vida cotidiana. Cuando la plaza de Cataluña aún estaba colmada, algunas calles afluentes del paseo de Gracia fueron cortadas por piquetes. No vayan a creer que las cortaron centenares de fieros miembros de los CDR. No, las cortaron hombres con aspecto de jubilados, apenas seis o siete se bastaban para hacerlo sin que a un solo policía de los que andaban por ahí se le ocurriera siquiera afearles la gamberrada. Además, los conductores que se quedaban bloqueados en una trampa se conformaban con su suerte y ni bocinazos pegaban. Ahí permanecían, a la espera de que el antojo de la provecta patota les consintiera seguir. Sólo quienes iban subidos a una Vespa o un Scooter lograban fugarse por las aceras.

Otra particularidad de Barcelona es la capacidad que tiene de abstraerse de todos los días históricos, incluso de los llamados a ser de la ira, en función de cada barrio. En el aeropuerto, entre humaredas y carreras, parecía haberse cumplido el anhelo de desorden proclamado por los CDR. Pero, en los barrios como el Ensanche, la vida seguía, la gente iba a sus citas y a los cafés de repostería fina. Ello, pese a los problemas de comunicación y a los recordatorios agrestes, tales como ver la estación de Sants totalmente circundada por la policía, que no permitía el acceso al vestíbulo de nadie que no pudiera acreditarse con un billete. Por la mañana, en un andén de Sants, este cronista reconoció a algunos compañeros y creyó que también venían a cubrir el estallido apocalíptico tantas veces augurado en Barcelona. Qué va. Formaban parte de otro compartimento estanco de Barcelona, ajeno a la sentencia: se agruparon en torno a una señorita que levantó un cartel reconocible para los periodistas acreditados para cubrir la entrega del premio Planeta, cuya velada necesitará esta vez de más hipocresía social que nunca. No conocían su ganador, por cierto. El premio Planeta sabe cuidarse de las filtraciones mucho mejor que el Tribunal Supremo, aunque las sentencias de su jurado no pongan a nadie de un humor como para ponerse a asaltar aeropuertos.

    Imagen

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mar 15 Oct, 2019 1:59 am

Nuestra sentencia

TSEVAN RABTAN

El autor valora la sentencia del Tribunal Supremo sobre el ‘procés’ como un triunfo del Estado de derecho frente al independentismo,
que intentó imponer en Cataluña una democracia sin procedimientos.



EL ARTÍCULO 117 de la Constitución proclama que la justicia emana del pueblo y se administra por los jueces. Buen día hoy para recordar no confundir al dueño con los encargados. Los españoles, para proscribir el despotismo y promover la libertad –ya saben, el asunto ese de la civilización–, acordamos que, de la limpieza de la casa común, es decir, de cumplir y hacer cumplir la ley, se ocupasen unos profesionales aburridísimos llamados jueces. Los jueces hablan por medio de sentencias, razonamientos encadenados sobre hechos probados que se ajustan a principios y procedimientos que se han ido depurando a lo largo de milenios. Sin embargo, antes de conocer la que todos estamos comentando, muchos la glosaron como componenda cobarde, mientras que otros, con idéntica intensidad, la calificaban como ejemplo de persecución de la disidencia política. Y así han seguido nada más conocerse su contenido, antes de tener tiempo material, no de reflexionar sobre sus argumentos, sino siquiera de leerla. Pero dejemos a los iluminados y descendamos a lo prosaico, utilizando los anteojos de un copropietario, y preguntémonos: ¿Esta decisión refuerza el edificio institucional o lo debilita? ¿Estamos más o menos protegidos? ¿Somos más libres o hay más riesgo de arbitrariedad? Y hagámoslo intentando situarnos en la posición del acusado ideal, capaz de la máxima probidad.

El Tribunal Supremo, además del delito indiscutible –la desobediencia– y del delito «técnico» –la malversación– tenía que escoger entre tres posibilidades legales a la hora de juzgar los hechos de septiembre y octubre de 2017: la absolución, la sedición y la rebelión. Para condenar, los hechos habían de adecuarse completamente al delito aplicando los criterios normativos y axiológicos propios de un derecho penal democrático; en caso de duda, debía optarse por la respuesta menos gravosa para los acusados; y ni las razones de Estado ni las consideraciones políticas debían tener hueco, porque los jueces no aprueban las leyes, sino que las aplican.

En la sentencia, el tribunal ha optado por la sedición. Nadie duda –ni los acusados– de que su fin último, la secesión sin reforma constitucional, es un fin prohibido. Tampoco hay duda de que los acusados utilizaron medios ilegales, parlamentarios y ejecutivos. Pero sí la había sobre la presencia de un alzamiento violento. Para defender que los acusados habían instado y contemplado una violencia decisiva para la consecución del fin prohibido se hacía preciso estirar los hechos artificialmente, convirtiendo algaradas no especialmente truculentas –compárenlo con lo sucedido en Francia con los llamados chalecos amarillos, por ejemplo– en el condimento que completaba el tipo. Pero el alzamiento violento no es una especia en la rebelión; es su ingrediente fundamental, el arroz de la paella. El Tribunal Supremo lo establece con claridad: la violencia en la rebelión ha de ser instrumental y funcionalmente adecuada para producir, por sí misma, el fin prohibido. Por sí misma, no se olviden de esta locución adverbial. De hecho, el tribunal ha ido más lejos –en el único punto relevante que no comparto– y ha considerado acreditado que el falso referéndum no buscaba la secesión, sino el chantaje, por lo que faltaría también el elemento intencional. Los jueces, para ello, se han basado en los testimonios de políticos secesionistas, en el del lehendakari Urkullu sobre los últimos días de octubre de 2017 y en el comportamiento, digamos, poco heroico de los acusados y los huidos tras la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Por el contrario, los hechos sí se adecúan de manera natural y sin forzamientos a la sedición. Los encausados utilizaron la masa como elemento disuasorio frente al Estado. Fingieron –con una mendacidad chulesca– que intentarían evitar lo que estaban instigando e instigaron lo que no querían impedir: un escenario en el que se doblaba el espinazo a los tribunales. Algo especialmente grave porque ¡ellos también eran el Estado! De hecho, la sentencia reafirma el deber especial de las autoridades públicas de garantizar la persecución de actividades ilegales, más aún si se dirigen a dinamitar las instituciones. No se ha probado que quisieran y se representaran un alzamiento violento como palanca para la secesión, pero sí se describe en la sentencia una miríada de hechos, imposibles de interpretar de otra forma en su conjunto, que acreditan el diseño de un plan sedicioso completo, anclado en la deslealtad y el deseo de impedir u obstaculizar el trabajo de los servidores del Estado, que se desplegó por todo el territorio catalán. Las creencias últimas de los acusados sobre la consecución del objetivo final, la naturaleza tragicómica de sus andanzas y la posibilidad de que pudieran ser conscientes, a partir de cierto momento, de que estaban pedaleando en una bicicleta imaginaria, son nonadas a estos efectos. Como no importa –pese a que me cueste personalmente creer que no vivieran en el delirio de la inminente secesión a la vista de tanta manifestación infatuada urbi et orbi antes del hundimiento– si pensaron que el esperpento facilitaría sus carreras personales, si se rajaron a última hora o si buscaron desde el principio crear un escenario ventajista para una «negociación» con el Estado, como declara el tribunal. Lo que importa es su contribución nuclear en la creación de un escenario tumultuario de desconocimiento masivo de la ley y de las decisiones de los tribunales.

Es esta una sentencia de enorme vuelo, clara y ordenada, que responde de forma extensa y razonada a todas las alegaciones de supuestas infracciones de derechos fundamentales. Casi media sentencia se ocupa de esta materia. De hecho, el análisis del supuesto derecho a decidir, que refuta, para quien quiera leerlo sin orejeras ideológicas, la indigerible pasta que los secesionistas llevan vendiendo desde hace años, se convertirá en un texto de referencia por su apabullante brillantez. En Marbury contra Madison, el caso más trascendental de la historia del derecho estadounidense, el presidente de su Tribunal Supremo, John Marshall, involucrado políticamente en la controversia, logró la proeza de que un acto gubernamental declarado válido e ilegal –derecho cuántico del siglo XIX– sirviese para parir una vacuna ubérrima: al atribuir al tribunal la facultad de declarar la inconstitucionalidad de cualquier ley, fijó en mármol la supremacía de la constitución democrática escrita. La sentencia contestó la pregunta retórica «¿Para qué limitamos los poderes y por qué lo hicimos por escrito, si los afectados por esos límites pueden pasarlos por alto?» instaurando la máxima de John Adams: «una nación gobernada por leyes, no por hombres».

ESTE FAMOSO episodio constituye una página más del enfrentamiento secular entre democracia y dictadura, manifestado a menudo como guerra cultural. Muchos, en tantos lugares y tiempos, han disfrazado sus húmedos sueños tribales e ideológicos, trufados de esa siniestra aritmética que enciende las antorchas de la tiranía mayoritaria, vistiéndolos como la expresión más pura de la democracia. Este travestismo insidioso se combate insistiendo mil veces en que no existe la democracia directa –ni siquiera el referéndum lo es–, no existe la democracia sin procedimientos, no existe la democracia sin límites y no existe la democracia sin ley escrita y sin control democrático. Cuando el gobernante busca legitimarse auscultando el latido del pueblo, que solo él es capaz de interpretar, alimentando la frustración y los instintos, para desbordar su poder legítimo y atribuirse capacidades originales, expropiando derechos e ignorando los límites que embridan y racionalizan la discusión de los conflictos políticos y sociales, reproduce, una vez más, el milenario camino fácil que tanto mal ha provocado en la historia de los hombres.

Como decía al principio, este es el remedio que la civilización se dio para evitar ese mal. El remedio no es la decisión concreta, sino la autoridad moral para dictarla y hacerla cumplir. Toda sentencia puede discutirse, también esta. Lo indiscutible es que es nuestra. De todos los españoles. La dictan los operarios, pero nos pertenece.

    Imagen

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mar 15 Oct, 2019 2:00 am


Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mar 15 Oct, 2019 2:03 am


Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mar 15 Oct, 2019 11:14 pm

Lo que esta pasando en Cataluna, no se le puede seguir llamando '' EL CIRCO CATALAN''
Titular en EL PAIS: ''LOS DISTURBIOS SE EXTIENDEN POR CATALUNA EN EL SGUNDO DIA DE PROTESTAS...''

Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mar 15 Oct, 2019 11:32 pm

Los titulares de la prensa espanola son, como para no dormir tranquilo. ABC.es : '' LOS RADICALES ALENTADOS POR TORRA HACEN DE BARCELONA UN CAMPO DE BATALLA...''

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mié 16 Oct, 2019 1:15 am




ANOCHE, a una hora a la que cabía suponer que las familias ya estaban recogidas en casa, en los barrios alejados de las algaradas comenzó una cacerolada. En las fachadas del Ensanche, en los edificios como panales, las siluetas se recortaban en las ventanas mientras hacían sonar algo. El ruido se propagó por manzanas enteras hacia la Gran Vía y la plaza de la Universidad, donde las barreras policiales y las sirenas azules advertían de que más allá se entraba en la zona de la ciudad tomada por la muchedumbre independentista.

La manifestación de San Jaime derivó hacia la Vía Layetana, donde está la Jefatura Superior de la Policía Nacional. Es un edificio en cuyo balcón ondea la bandera española que siempre atrae a los manifestantes, lo mismo a los hostiles que a aquellos que quieren expresar sentimientos solidarios con la policía, como ocurrió durante la manifestación constitucionalista de octubre del 17. En aquella ocasión, los policías apostados delante de la Jefatura tenían una sonrisa en la comisura de los labios y el casco colgado del cinto. Anoche no fue así. Anoche les tocó sentirse en El Álamo mientras los radicales se envalentonaban los unos a los otros y ejercían una enorme presión claustrofóbica que parecía el preludio de un asalto. Algunos lanzaron objetos y otros se lo reprocharon para mantener intacta la coartada pacifista. En ese primer momento hubo cargas para aliviar la Jefatura del empellón de los manifestantes y abrirle justo delante una porción de calle liberada. Dos líneas policiales quedaron establecidas con los escudos por delante, una orientada hacia el norte de la calle y la otra hacia el sur.

Pasadas las nueve de la noche, una columna pequeña, compuesta por un par de decenas de españolistas, bajó por la calle Pau Claris hacia Layetana. Banderas españolas, alguna que otra borgoñona, los presentes bajaban dando vivas a España estruendosos ante los cuales los bebedores de las terrazas reaccionaban atónitos, como si estuvieran viendo a criaturas extraterrestres bajar de un OVNI. En algunas esquinas hubo puteadas y empujones, pero la columna siguió marchando hacia Layetana, la arteria tomada por los independentistas. No llegó porque los mossos la frenaron en la esquina con la Ronda de San Pedro. Desde Layetana, las sirenas e incluso las banderas españolas ya eran visibles, y algunos independentistas permanecieron un rato vigilantes por si lograban pasar. No ocurrió.

Para entonces, en Layetana ya había quedado establecido un juego de provocación a la policía que duraría hasta pasada la medianoche. Las personas que atestaban la calle cantaron el himno de los segadores y después fue gritada una consigna: "Quien quiera gresca que vaya delante". Lo que había delante, aparte de una representación de los estudiantes de la mañana, era miembros de los CDR, émulos de la estética batasuna de la capucha y el pantalón de chándal y alguna que otra pandilla del fútbol muy Fred Perry: boixos, por ejemplo, que llevaban sudaderas inspiradas en los Hijos de la Anarquía, los moteros de la serie: Sons Of Barcelona. Since 1899. También había gente mas talluda y canosa y hasta turistas ingleses, integradísimos, que recordaron que, mientras haya cerveza, es raro el inglés que deja pasar una jarana sin meterse. Y, de hecho, había cerveza. Las vendían en latas, fresquísimas, a 1'50 cada una, unos paquistaníes que decidieron sacar tajada como en los conciertos y las ofrecían a gritos mostrándolas en racimos. En la tensa espera, se vendieron muy bien.

Durante algo más de dos horas, después de aquellas primeras cargas, los radicales y los policías se sostuvieron la mirada sin que nada volviera a suceder. En un par de ocasiones, la gente echó a correr creyendo que había empezado una carga, pero fue más por la tensión que por un movimiento policial, como cuando, en San Fermín, muchos corredores se lanzan sólo con oír el cohete por el miedo acumulado. Cuando eso ocurría, los duros de primera línea miraban hacia atrás decepcionados y conminaban a la gente a volver. Dos veces hubo un chico en silla de ruedas que se las arregló para participar en la estampida y luego regresó. La gente se entretuvo lanzando pvtas a España, cantando a la independencia y a su propiedad de la calle, y haciendo chistes de farolas que evocaban el incidente del paracaidista en el desfile. Algún objeto voló, pero los lanzadores siempre eran reprimidos por sus propios compañeros. Se hizo tan evidente que ya nada grave iba a pasar que algunos antidisturbios se relajaron y comenzaron a conversar entre ellos. La calle se clareaba, la gente empezaba a retirarse, preguntaba dónde comprar tabaco o un bocadillo. Cerca de la una sólo quedaba allí una primera línea desmadejada, compuesta por pertinaces que recordaban a los reticentes a volver a casa cuando se encienden las luces de la discoteca.


Avatar de Usuario
Assia
de Melbourne
de Melbourne
Mensajes: 21516
Registrado: Mar 29 Dic, 2015 2:19 am
Flag: Australia

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Assia » Mié 16 Oct, 2019 12:41 pm

Antes de irme a la cama me pase por EL PAIS y he escuchado el video de Inaki Gabilondo: '' LA ACTUAL CATALUNA POLITICA NO CABE EN LA ACTUAL ESPANA POLITICA...'' Concuerdo con todo lo que dice Inaki en ese video.
Buenas noche a todos.

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mié 16 Oct, 2019 1:36 pm


Un guardia civil de paisano impide una paliza a una 'mossa' acorralada por los CDR en Barcelona

Avatar de Usuario
Invitado

Re: EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mié 16 Oct, 2019 3:07 pm

Assia escribió:Antes de irme a la cama me pase por EL PAIS y he escuchado el video de Inaki Gabilondo: '' LA ACTUAL CATALUNA POLITICA NO CABE EN LA ACTUAL ESPANA POLITICA...'' Concuerdo con todo lo que dice Inaki en ese video.
Buenas noche a todos.


Los violentos son los que no tienen cabida en una democracia, ni estos anarquistas, ni los politicos que no respetan las leyes votadas democraticamente ni los aguitadores desde Melbourne como tu. No teneis cabida en las calles de España y deberiais estar en la carcel. ACUESTATE FASCISTA!!





Imagen

Avatar de Usuario
Invitado

EL CIRCO CATALÁN

Mensajepor Invitado » Mié 16 Oct, 2019 8:54 pm


DIRECTO: Disturbios de los CDR en Barcelona




Volver a “La Crispación”