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Mensajepor Invitado » Lun 30 Ene, 2017 2:57 am

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Por qué Wilders va a ganar las elecciones holandesas

El líder del Partido por la Libertad (PVV) ha sabido convertir todos los castigos, condenas y censuras en capital político. Según las encuestas, en los comicios parlamentarios de marzo se convertirá en el partido más votado

Sebastiaan Faber


“Aquí me presento ante ustedes. Solo. Pero no lo estoy”, dijo Geert Wilders el 23 de noviembre, de pie ante el tribunal que lo declararía culpable de haber incitado a la discriminación contra los inmigrantes marroquíes en Holanda. “En 2012, me votó casi un millón de neerlandeses”, prosiguió el acusado, dirigiéndose directamente a los jueces. “Según las encuestas más recientes, [en marzo] puede que sean 2 millones. Ustedes seguramente conocen a esas personas, excelencias. Se topan con ellas todos los días. … Puede que se trate de su chófer, su jardinero, su médico o su asistenta; la novia del secretario judicial, su fisioterapeuta, la enfermera que trabaja en la residencia de sus padres o el panadero de su barrio. Es la gente común. Son los neerlandeses de a pie. Es la gente que tanto orgullo me inspira”.

La imagen que quiso pintar el líder del Partido por la Libertad (PVV) era la de una mayoría silenciosa; un ejército de ciudadanos normales, ni locos ni extremistas, que ven a Wilders como el único que entiende sus miedos y representa sus intereses. Pero para gran parte del país su descripción sugirió más bien una trama de película de horror, de ésas donde los humanos son subrepticiamente poseídos por seres extraterrestres y donde cualquier conocido puede haber caído víctima de la usurpación. Porque Wilders no yerra en su pronóstico. Una quinta parte del electorado de Holanda —país que siempre se ha enorgullecido de su progresismo y tolerancia, su creatividad y sentido común— está dispuesta a apoyar a una formación política que demoniza el islam, aborrece a las “élites progresistas” y pretende salir de la eurozona.

Según todas las encuestas, en marzo, cuando se celebren elecciones parlamentarias, el PVV se convertirá por primera vez en el partido más votado del país, acaparando unos 30 escaños de los 150 que componen la Segunda Cámara. Mientras tanto, de los tres grandes partidos que dominaron la política nacional durante la segunda mitad del siglo XX —el liberal (VVD), el socialdemócrata (PvdA) y el cristiano-demócrata (CDA)— sólo el VVD sobrevive. Bueno, es un decir: puede perder más de un tercio de su apoyo, quedándose en un 16 por ciento. Los cristiano-demócratas se tendrían que contentar con un 10 por ciento. El PvdA, por su parte —el partido obrero centenario del puño y de la rosa que integró varios gobiernos nacionales en los años 70, 80 y 90 y gobierna el país hoy en coalición con los liberales—, está por perder más de dos tercios de su apoyo electoral. Se quedaría con un mero 8 por ciento, por detrás de seis otros partidos, incluida la Izquierda Verde (GroenLinks).

¿Qué está pasando en Holanda? Es tentador ver a Wilders y su partido como los equivalentes neerlandeses de Donald Trump, Mariluchi Le Pen, AfD y UKIP: una manifestación perversa, y relativamente reciente, de un nuevo populismo de derechas xenófobo, cuya aparición en los Países Bajos sería todavía más reciente y más perversa que en otros países con tradiciones ultraderechistas más establecidas, como Francia o Bélgica. En realidad, sin embargo, el éxito de Geert Wilders —cuya carrera política arranca en 1990, como ha explicado David Morales en estas páginas— tiene raíces culturales más profundas. No se entiende cabalmente sin tomar en cuenta la peculiar trayectoria de la sociedad y política holandesas de los últimos treinta años. Aquí hay tres elementos clave: una corriente cultural subterránea de orgullo nacional que enarbola la tolerancia como valor pero que incluye como cara oculta un terco rechazo de lo diferente; el choque transformador que supusieron los asesinatos de dos figuras públicas en 2002 y 2004 –Pim Fortuyn, líder ultraderechista, y Theo van Gogh, cineasta y periodista– ; y la importancia en la política holandesa de un sentido de la respetabilidad asociada desde hace mucho tiempo a la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial.

Para empezar por este último punto, es importante dejar claro que el auge de Wilders no supone un rechazo de esa memoria histórica de la guerra, sino más bien una sesgada relectura de ella. A Juan Carlos Monedero le gusta referirse al “ADN antifascista” de las naciones europeas que se liberaron del dominio de Hitler y Mussolini en 1945. Según el historiador Tony Judt, la identidad colectiva de la Unión Europea se fundamenta no sólo en el triunfalismo de la victoria sobre el fascismo sino también en la asunción de la corresponsabilidad por el exterminio de los judíos. “En la actualidad”, escribía Judt hace diez años en su libro Postguerra, “el reconocimiento del holocausto es el billete de entrada en Europa … Negar o menospreciar la shoah”, en cambio, “… es situarse al margen del discurso civilizado público”. En países como Holanda —entre los que más colaboraron con los nazis—, la memoria histórica de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en imperativo moral y cordón discursivo. Funcionó: durante muchos años supuso algo así como una poderosa vacuna contra cualquier manifestación de racismo o nacionalismo radical. Ahora bien, si en los últimos años esa vacuna ha perdido fuerza, se debe a que el virus del fascismo se ha venido mutando.

“El gran reto para la derecha populista en Europa ha sido verter su discurso en formas que sean digeribles para la población de sus respectivos países”, dice Koen Vossen, politólogo de la Universidad de Nimega que ha seguido al PVV desde sus comienzos. “Y eso Wilders lo ha sabido hacer muy bien para el contexto holandés. Ha sido muy efectiva, por ejemplo, la idea de centrar el debate en el tema de la libertad de expresión. También lo es que el PVV haga su llamamiento por limitar la inmigración islámica en nombre, precisamente, de valores progresistas. Para Wilders y sus seguidores, la situación es clara. Estamos viviendo otra guerra contra el fascismo, contra la ideología totalitaria que es el islam. Y ellos son los únicos que se atreven a luchar contra él. En ese marco, los demás somos Chamberlain, mientras Wilders se ve a sí mismo como Winston Churchill”.

Wilders no inventó este marco. Se lo debe a Pim Fortuyn (1948-2002), padre fundador del populismo xenófobo holandés actual. Profesor de Sociología y alto funcionario del Estado, Fortuyn pasó por los partidos socialista y liberal antes de que, en 2002, se presentara a las elecciones parlamentarias con su propio partido, una plataforma antiinmigrante y de discurso políticamente incorrecto. Holanda, decía, estaba “llena” y el islam le parecía “una cultura retrógrada”. Como académico, homosexual y libertario —decía que rechazaba la intolerancia de los musulmanes pero que, personalmente, le encantaba acostarse con chicos marroquíes— cambió de forma radical la imagen del nacionalismo derechista holandés, que hasta ese momento se había asociado con la figura de Hans Janmaat, un político anodino y cutre, de carisma cero y con una presencia mínima en el parlamento, donde fue aborrecido por todos sus colegas.

La irrupción de Fortuyn desestabilizó un paisaje político que se había mantenido extraordinariamente estable durante décadas, con gobiernos de coalición entre los tres grandes partidos, a veces con el apoyo de los más pequeños. El sistema acabó desquiciándose definitivamente poco tiempo después, cuando en mayo de 2002, a nueve días de las elecciones, Fortuyn fue asesinado por un activista ecologista holandés. Dos años después, en noviembre de 2004, el país vivió un segundo trauma cuando el cineasta y periodista Theo van Gogh —incisivo, provocador y muy crítico del islam— fue matado a plena luz del día mientras iba en bicicleta por una calle concurrida en el este de Ámsterdam. Esta vez el asesino era un holandés de ascendencia marroquí, de 26 años, musulmán.

“Los asesinatos de Fortuyn y Van Gogh fueron como sendos choques eléctricos al cerebro colectivo holandés”, recuerda Vossen. “El politólogo Ron Eyerman, en su libro sobre asesinatos políticos, los define como eventos dislocadores. Tiene razón. Fortuyn solía afirmar que era el único que se atrevía a romper los tabúes políticamente correctos sobre el problema que suponía la inmigración masiva de musulmanes, y que ya le castigarían por ello. Para parte de la ciudadanía de a pie, su muerte llegó a demostrar que tenía razón”. El efecto del asesinato de Van Gogh fue diferente: logró atraer al campo antiinmigrante a una parte importante de la élite intelectual capitalina, empezando por los amigos desolados del propio cineasta. Con ello, la crítica del islam logró una nueva legitimidad. Al mismo tiempo, se normalizó la idea de que la política migratoria había fracasado y que la presencia de inmigrantes en el país, sobre todo de Marruecos y Turquía, constituía un problema —una amenaza no sólo en términos de seguridad sino económica y cultural— que pedía algún tipo de solución drástica. Mano dura. (Con sus casi 17 millones de habitantes en un territorio del tamaño de Extremadura, Holanda es el país más densamente poblado de Europa. En 2016, un 22,1 por ciento de la población era considerada “alóctona” —nacida fuera de Holanda o con al menos uno de los padres nacido en el extranjero—, incluidos unos 385.000 ciudadanos de ascendencia marroquí y 400.000 de ascendencia turca).

Entre los conversos intelectuales de 2004 se encontraba Martin Bosma, mano derecha de Wilders y su principal ideólogo. Nacido en 1964 en la ciudad de Wormer, a 20 kilómetros al norte de Amsterdam, Bosma es un politólogo que ha trabajado como periodista en varios medios establecidos, incluida la televisión pública nacional. Pocos días después del atentado contra Van Gogh —que se produjo a 200 metros de la puerta de su casa— Bosma dejó su trabajo para ofrecer sus servicios a Wilders, que en aquel entonces acababa de abandonar el Partido Liberal (VVD). Desde 2006, Bosma es diputado por el PVV.

Bosma, como Wilders, tiene una apariencia peculiar. A pesar de sus 52 años luce una cara de adolescente, cuya verticalidad es subrayada por un par de hombros estrechos, un cuello de cisne, un mentón considerable y una alta frente coronada de una escoba de cabello marrón. Ha desempeñado un papel central en el éxito electoral del PVV, así como en su normalización en el paisaje político holandés. Como periodista y politólogo, comprendió desde el comienzo que la batalla era, en primer lugar, discursiva. De hecho —afirma Vossen— ningún otro partido ha sabido manipular el instrumental parlamentario y la cobertura mediática de forma tan efectiva. “Usan todos los medios disponibles para asegurarse de que siempre están en el foco de la atención” dice. “Como diputados parlamentarios son sumamente activistas. Y nunca dejan de repetir su mensaje nuclear”.

Como consecuencia, sus términos clave se han colado en el debate político, naturalizándose. Se trata de conceptos como “islamización”, “inmigración masiva” y “aficiones izquierdistas” (islamisering, massa-immigratie, linkse hobby’s), que sirven de base para un marco narrativo alarmista de gran tirón electoral. Según Wilders y Bosma, el flujo masivo de inmigrantes musulmanes está a punto de convertir Holanda en una nación islámica, con la complicidad directa de las élites culturales y políticas del país, en su mayoría progresistas, aupadas al poder en la estela de los 60. Estas élites, en lugar de atender a las necesidades de sus conciudadanos holandeses, dedican su tiempo —y el dinero público— a satisfacer sus manías: los subsidios públicos al arte y la cultura; la defensa de la multiculturalidad; la ayuda a países en vías de desarrollo; la acogida de refugiados; o filosofías pedagógicas modernas que erosionan la calidad de la educación. Además, obedeciendo a los mandatos económicos de Bruselas, sacrifican el bienestar de su propio pueblo. Recortan los servicios públicos para la ciudadanía holandesa al mismo tiempo que miles de refugiados —desagradecidos, malcriados y peligrosos— reciben comida, ropa y techo gratis. Mientras tanto, el pueblo holandés está siendo arrollado y marginado en sus propios barrios por las hordas musulmanas. “El PVV sigue al pie de la letra las lecciones de Ernesto Laclau”, dice Vossen, refiriéndose al teórico argentino del populismo. “Han conseguido forjar una cadena de equivalencias entre el islam y la izquierda, contra la que oponen los intereses del pueblo”.

Bosma, el politólogo, ha tenido un papel central en revestir este relato de cierta legitimidad intelectual. En 2015 publicó un libro de más de 500 páginas, titulado Minoría en el propio país, que compara Sudáfrica con Holanda. El Congreso Nacional Africano (ANC) —afirma— pudo hacerse hegemónico en el movimiento anti-apartheid mediante métodos terroristas. Para esta campaña violenta, recibió apoyo económico y moral de la élite biempensante de la izquierda holandesa. Bosma mantiene que la Sudáfrica actual, gobernada por ese mismo ANC, es al menos tan racista como el régimen del apartheid: discrimina de forma sistemática contra los afrikaners, los colonos de origen holandés que, según Bosma, tienen tanto derecho al territorio como la población negra, pero cuya cultura está siendo exterminada. Y ese “etnocidio”, concluye, es la misma suerte que amenaza a los holandeses autóctonos: convertirse en minoría perseguida en su propio país.

Aunque el votante medio del PVV es de educación e ingresos relativamente bajos, el auge del partido crece entre las clases medias. Quizás el sentimiento más compartido entre los seguidores de Wilders es el sentirse excluidos por un sistema político que se ha mostrado incapaz de representar sus intereses y resolver los graves problemas del país. Varios politólogos han señalado las correspondencias entre el discurso del PVV y el del Nationaal-Socialistische Beweging (NSB), el movimiento nacional-socialista de los años treinta que simpatizó con Hitler y que colaboró con los nazis cuando éstos ocuparon el país durante la Segunda Guerra Mundial. Así como el PVV, el NSB se resistió a adoptar una estructura de partido (el PVV no tiene afiliados); también comparten una visión de una “gran Holanda” que incluiría los territorios flamencoparlantes de Bélgica.

¿Cómo clasificar al PVV? “Para mí, no tiene demasiado sentido llamarlo fascista”, dice Vossen, “a menos que queramos definir el fascismo de forma tan amplia que pierde su significado. Para ser fascista un partido tiene que tener un claro componente antidemocrático. Y por más que la organización interna del PVV es todo menos democrática, en términos de programa el PVV no agita contra la democracia, ni mucho menos. Ni tampoco es antisemita; de hecho, ha sido muy pro-Israel”. Por otra parte, Wilders y sus seguidores expresan un desprecio continuo por las instituciones del Estado de Derecho, incluidos el parlamento y el poder judicial.

El problema terminológico refleja la relativa impotencia ante el auge de Wilders del establishment político. “Bosma ha conseguido para el PVV lo que los politólogos llamamos issue ownership: ciertos temas son ya prácticamente propiedad suya”, dice Vossen. “A estas alturas, incluso si otro partido político reconoce, digamos, que la inmigración constituye un problema, o que hay que revisar la política de asilo, el que marca los puntos políticos es Wilders”. Para los partidos de izquierda, el rechazo contundente del PVV sirve para resaltar su propio perfil moral, afirma Vossen, y les rinde. “Para el VVD, de centroderecha, en cambio, la presencia de Wilders supone un desafío mucho mayor porque son competidores directos”.

A comienzos de enero, el líder del VVD, el actual primer ministro Mark Rutte, prometió que su partido nunca entraría en una coalición con el PVV. La táctica es clara: a dos meses de las elecciones, Rutte busca atraer al voto útil. Espera que los votantes potenciales de Wilders se lo piensen dos veces si saben que el PVV no podrá entrar a ninguna coalición de gobierno. Rutte, por su parte, tiene mala experiencia con el equipo de Wilders, cuyas tácticas de provocación y sabotaje no encajan en la cultura política holandesa, basada como está en el diálogo y los compromisos. En 2010, el PVV prestó apoyo parlamentario a una coalición entre liberales y cristiano-demócratas. Cuando lo retiró dos años después, causó una crisis de gobierno. Según las encuestas actuales, en marzo hará falta una coalición de otros cinco partidos para condenar al PVV a la oposición.

Aun así, el pasado reciente indica que el intento de cordón sanitario no debilitará a Wilders, que hasta el momento ha sabido convertir todos los castigos, condenas y censuras en capital político. De todos los líderes de la nueva derecha europea es, además, el que mayor perfil internacional tiene. Goza de excelentes relaciones con el entorno inmediato del presidente Donald Trump, cuyo gabinete y equipo de asesores —entre ellos, el exizquierdista David Horowitz, amigo y admirador de Wilders desde hace años— comparte elementos importantes de su ideario: su postura radicalmente antiislámica, así como el lema “el propio país, primero” (eigen land eerst). Al día siguiente de las elecciones norteamericanas, Wilders tuiteó: “¡Una victoria histórica! ¡Una revolución! ¡También nosotros devolveremos nuestro país a los holandeses!”. Y el día después de que Trump asumiera el poder en Estados Unidos, Wilders se reunió en la ciudad alemana de Coblenza con Mariluchi Le Pen, Frauke Petry (AfD) y Matteo Salvini (Lega Nord). “Amigos”, proclamó allí, “estamos viviendo tiempos históricos. La gente de Occidente se despierta. Se libra del yugo de la corrección política. Quiere que se le devuelva su libertad, su soberanía nacional, y nosotros, los patriotas de Europa, seremos el instrumento de su liberación”. La ironía no puede ser mayor: envalentonados por el triunfo de Trump, Wilders, Le Pen y demás están forjando una alianza europea para acabar no sólo con la Unión Europea sino con los valores de solidaridad que la inspiraron. Saben que todavía no han alcanzado su techo electoral. Mientras tanto, las izquierdas —divididas e impotentes— se desviven en busca de una nueva vacuna antifascista.

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trumpmania

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Mensajepor trumpmania » Mar 07 Feb, 2017 8:15 pm

MENAS
Investigan a un grupo que promueve la violencia contra menores extranjeros en Melilla

La Fiscalía de Málaga abre diligencias penales por delitos de odio tras la denuncia de la asociación Prodein. El grupo de Facebook "Opinión Popular", con más de 12.000 seguidores, habla abiertamente de perseguir a los MENAS

"Va a acabar volviendo a centro en una caja de pino, está claro. Hay que tomarse la justicia a ojo. El que la hace la paga". "Yo le daba un día de vacaciones a la justicia y dejaba al pueblo actuar libremente sin consecuencias. En 24 horas se quedaba Melilla limpia como la patena". Estos son sólo dos de los cientos de mensajes de odio que alientan a la persecución violenta a los Menores Extranjeros No Acompañados (MENAs) que viven en Melilla.

Los mensajes se lanzan en Facebook a través de un grupo llamado "Opinión Popular", que tiene más de 12.000 seguidores en la red social y que, hace varios meses, dio lugar a la proliferación de pandillas violentas que agredieron a varios de estos menores, la mayoría marroquíes, que cruzan la frontera y acaban viviendo en las calles de la ciudad autónoma tras fugarse de su centro de acogida.

Captura con algunos de los mensajes del grupo
Captura con algunos de los mensajes del grupo
La Fiscalía de Málaga ha abierto ya diligencias penales por delitos de odio después de que la Asociación Pro Derechos de la Infancia (Prodein) presentara una denuncia ante la "extrema gravedad" de los hechos. "En ese grupo se han organizado cosas. Hacen llamamientos contra los niños apelando a la inseguridad que generan y a la delincuencia, y se les acaba persiguiendo. Ya lo hicieron hace varios meses y, a raíz de aquello, empezaron a surgir pandillas de encapuchados que van a por los menores por las noches, con perros y bates de béisbol y les dan palizas. Se registraron varios casos entonces", explica a Público José Palazón, que dirige la asociación y ha interpuesto la denuncia.

Palazón no ha querido dejar que esta vez corra el tiempo. Recuerda que, tras la primera campaña contra los menores, se organizaron varias manifestaciones en la ciudad exigiendo su expulsión. Alguna llegó a congregar a ceca de 400 personas, "muchísima gente para una ciudad como esta", apunta el denunciante.

"Es siempre la misma tónica. Hace unos meses empezaron a subir el tono otra vez. a decir que hay que 'arreglar' la situación. Es un grupo muy amplio que influye en el creciente colectivo de gente joven y sin perspectivas, en el que puede calar fácilmente el mensaje del odio y de xenofobia contra los niños", explica el presidente de Prodein.

Palazón considera una buena noticia que se investiguen estos hechos. Asegura que no ha aumentado el número de MENAS en Melilla, pero sí el número de niños que se han fugado de los centros y que deambulan por las calles, sin recursos. También critica la postura que la Delegación del Gobierno en la ciudad autónoma respecto a los menores extranjeros. En varias ocasiones se ha referido a ellos como un "invasión" y Palazón denuncia que se les criminaliza constantemente en lugar de prestarles la ayuda a la que la ley del menor les obliga.

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Abr, 2017 3:24 pm

Una edil del PP sobre Cassandra: "¿Esta cosa con bigote de dónde ha salido?"

Amparo Císcar, concejal popular en Paiporta (Valencia), alega a la "libertad de expresión" contra las críticas a sus mensajes "transfóbicos"

Los ataques del PP a Cassandra Vera, la tuitera condenada a un año de prisión por sus tuits sobre Carrero Blanco, continuan. Una concejal del partido en Paiporta (Valencia) se ha valido de una noticia sobre comentarios antiguos de la joven de Murcia para referirse a ella con el siguiente comentario en Facebook: "Pero esta cosa con bigote de dónde ha salido...? Que hartazgo por Dios!"

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Abr, 2017 3:27 pm

Con bigote y submarino.

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Abr, 2017 5:09 pm

Con bigote y submarino? jose mari ansar

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Mensajepor Invitado » Jue 06 Abr, 2017 5:27 pm

Invitado escribió:Con bigote y submarino.


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El Yunque al descubierto

Mensajepor Invitado » Sab 06 May, 2017 11:54 pm


Equipo de Investigación: El Yunque al descubierto
¿Qué es el Yunque? ¿Es una sociedad secreta ultracatólica? El Yunque viene de México, país en el que tiene mucho poder y ha influido en decisiones políticas y ha puesto presidentes. Desde hace unos años se sospecha que han penetrado en España ¿Está el Yunque detrás de organizaciones como Hazte Oír, Profesionales por la Ética, Instituto de Política Familiar o CitizenGo? ¿Qué pretenden?

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intereconomia

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Mensajepor intereconomia » Vie 12 May, 2017 5:52 pm

OPERACIÓN LEZO
Ignacio González: "Rajoy fue chantajeado con un audio y mandó a Bárcenas a taparlo"

Ignacio González afirma que un empresario confiesa en un audio el pago de mordidas al entonces tesorero del partido, Álvaro Lapuerta. Cospedal supo del audio a finales de 2008, cinco años antes de que estallara el 'caso Bárcenas' Presuntamente, el presidente del Gobierno recurrió a Bárcenas para comprar el silencio del empresario.

Los nombres de Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón han aparecido en las investigaciones de la operación Lezo. Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid encarcelado por este caso, asegura en una de las conversaciones grabadas que aparecen en la investigación que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue chantajeado con un audio en el que se reconocían los pagos en negro en el PP.

Ignacio González afirma en la grabación que en el audio un empresario confesaba el pago de mordidas al entonces tesorero del partido, Álvaro Lapuerta.

González: “Le soltaron pasta por la puta cinta. Para taparlo”
Presuntamente Rajoy recurrió a Luis Bárcenas para acabar con la amenaza pagando al empresario que poseía la grabación. "Le soltaron pasta por la puta cinta. Para taparlo", mantiene González, según publica El Español.

“Empiezo a pensar que fue bastante más listo. Le sacó una grabación a un empresario que tengo que hacer memoria de la empresa que era, diciendo que le daba pasta a Álvaro Lapuerta y no se si a Rajoy”, explica González.


El expresidente de la Comunidad de Madrid relaciona con las presiones a Julio Ariza, cabeza del Grupo Intereconomía. En este sentido, el diario El Español informa de que la actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y el exministro del mismo departamento Federico Trillo conocieron la existencia del audio a finales 2008, cinco años antes de que saltara a la luz pública el 'caso Bárcenas' y los pagos en 'b' dentro del PP. Según esta información, fue el propio Ariza quien mostró a Cospedal y Trillo el audio. El dueño Intereconomía no ha desmentido el encuentro.

González mantiene en la conversación que el audio también "se la ofrecieron al gobierno venezolano por diez millones de euros". González habla abiertamente de la "guerra" que mantiene con Rajoy y la cúpula del partido.

Pacto de silencio entre Gallardón y González
Paralelamente, la investigación de la Audiencia Nacional contra el desvío de fondos públicos en el Canal de Isabel II apunta también a Alberto Ruiz-Gallardón, antiguo presidente de la Comunidad de Madrid. En 2001, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, entonces dirigido por Alberto Ruiz-Gallardón, acordó comprar la colombiana Inassa por parte del Canal por un valor muy superior al real, según eldiario.es.

"Presuntamente Alberto Ruiz Gallardón tuvo el control de la adquisición fraudulenta de Inassa y, de algún modo, estableció un pacto de silencio y cooperación con Ignacio González", afirman los fiscales de la Operación Lezo.

En noviembre, la Fiscalía Anticorrupción solicitó en noviembre al juez del caso que dictara un auto de dirección de procedimiento contra Ruiz-Gallardón que podría haber participado quince años antes.

PD: el otro dia marhuenda con la razón chantajeando a la rubia de bote y ahora los de intereconomía y la gaceta chantajeando a rajoy :shock: :shock: :shock:
el facha del foro ni asomará por unos días ajajajajajajajajajajaja

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Mensajepor Invitado » Vie 12 May, 2017 6:16 pm

Invitado escribió:Normal, Uruguay es un provincia argentina a todos los efectos.

ajajajjajjaj decías que los de podemos eran financiados por venezuela y resultó que los financiados por venezuela eran los pepones .....
no tienes verguenza torera ni de ningún tipo yo estaría como el avestruz con la cabeza bajo tierra ...........

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Mensajepor Invitado » Vie 12 May, 2017 6:25 pm

Deja la yerba chaval ... :pinocho:

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ya ........

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Mensajepor ya ........ » Vie 12 May, 2017 6:43 pm

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Ignacio González: "Rajoy fue chantajeado con un vídeo y mandó a Bárcenas para taparlo"

El político madrileño explica en una conversación con Zaplana cómo el PP habría "soltado pasta por esa puta cinta" al dueño de un medio de comunicación.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue chantajeado con un vídeo en el que un empresario confesaba el pago de mordidas al entonces tesorero del partido, Álvaro Lapuerta. Así al menos lo relata el expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, en una de las conversaciones obrantes en la investigación que le ha costado terminar en prisión preventiva. En la escucha, González explica al exministro Eduardo Zaplana cómo el presidente Rajoy -según su versión- recurrió a Luis Bárcenas para frenar la amenaza y pagar al empresario de la comunicación que en esos momentos controlaba la grabación. “Le soltaron pasta por la puta cinta. Para taparlo”, mantiene González. Una cinta que, de existir, nunca ha visto la luz.

Diversas fuentes consultadas por este diario confirman la existencia de esta grabación, si bien matizan que no se trata de un vídeo, sino de un archivo sonoro almacenado en formato DVD. Además, estas mismas fuentes certifican que en ese audio se escucharía a un empresario reconocer pagos al extesorero del PP Álvaro Lapuerta.

En la conversación, intervenida el pasado 19 de febrero por los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Ignacio González vincula la puesta en circulación de la cinta al exresponsable del Canal de Isabel II Ildefonso de Miguel, también investigado en la causa. “Empiezo a pensar que fue bastante más listo. Le sacó una grabación a un empresario que tengo que hacer memoria de la empresa que era, diciendo que le daba pasta a Álvaro Lapuerta y no sé si a Rajoy”, explica González. “Y esa cinta... -prosigue el expresidente madrileño- yo en aquel momento macho, no estaba en esta guerra. Ildefonso cogió esa cinta, porque nos estaban atacando, y se la dio a Julio Ariza [...] Y ahora me he enterado de que Julio Ariza, con esa cinta, se fue a ver a Mariano a chantajearle”.

Las palabras de González relacionan con el presunto chantaje al máximo responsable del Grupo Intereconomía, Julio Ariza, para quien durante un tiempo trabajó Ildefonso de Miguel, mano derecha de González en el Canal.

“Julio Ariza es exactamente igual, vamos a ver. Los personajes no tienen nada que ver en el fondo, Pedro Pérez, Esperanza Aguirre, Julio Ariza… Si tú no quieres (sic) que algo se sepa, cuéntaselo a cualquiera de estos”, mantiene Eduardo Zaplana en la escucha. “Bueno, yo pensaba que esto ya había quedado tal cual, y me dice el abogado que le ha contado Bárcenas que él tuvo que negociar con Ariza y que le soltaron pasta por esa puta cinta. Para taparlo”.

Según las palabras del expresidente madrileño, el Partido Popular no fue el único postor para el vídeo en el que un empresario reconocería el pago de dinero opaco al Partido Popular: “Se la ofrecieron al gobierno venezolano por diez millones de euros”.

“No me extraña…”, asiente Zaplana.

“EMPIEZA LA CACERÍA”

En la conversación, González habla abiertamente de la “guerra” que mantiene con Mariano Rajoy y la cúpula del partido. Una batalla que tiene distintas referencias en las conversaciones del sumario. De hecho, el hombre de confianza de Esperanza Aguirre relata en otra de sus confidencias el detonante de la ruptura con Génova: “Esperanza, en toda esa locura de obras que hicimos, decide hacer un tren de Móstoles a Navalcarnero, éste (el empresario Juan Miguel Villar Mir) se presenta al concurso y hace una oferta de locos diciendo que él asume a riesgo y ventura toda la obra. Es en esa obra, alguien, yo no sé si estaba ya (Francisco) Granados ahí, alguien le debe de pedir pasta y este piensa que me la llevo yo”, explica González a Luis Vicente Moro, ex delegado de Gobierno en Ceuta, con quien mantiene también diversas conversaciones.

Pocos meses después de la adjudicación del tren de Navalcarnero, se celebran las elecciones generales de 2008, en las que Mariano Rajoy pierde frente al PSOE. “Es cuando yo tengo la confrontación con Rajoy en el Comité y luego el tema del Congreso de Valencia. Cuando salimos de ese comité donde yo hago esa intervención, al día siguiente publican que Rajoy me ha afeado la conducta, mi honorabilidad en el comportamiento, yo me cojo un cabreo y me voy a hablar con Rajoy y tengo con él una agarrada en el despacho de cojones y a partir de ahí es donde empieza la cacería”, sostiene.

Según González, su conversación con el presidente terminó en “una bronca de la hostia”. “Y en esa bronca le digo: ¡Oye Mariano!, si este va a ser el sistema de funcionamiento que vas a implantar a esto ahora, chico, a mí me parece una locura”. “A partir de ahí sabes que te va a matar”, le espeta el exminsitro Zaplana. “Ahí es cuando me viene a matar. Entonces ya empieza toda la artillería”.

RAJOY, DETRÁS DEL ESPIONAJE

El expresidente de la Comunidad de Madrid coloca a Mariano Rajoy en sus conversaciones como uno de los instigadores del espionaje que llevó a un detective privado a seguirle en Colombia. “Yo tengo, en el pleito acreditado, que lo ha pagado Villar Mir, vamos que lo ha pagado”, asevera. “Tienen una reunión con Mariano Rajoy, porque de eso me he enterado a través de uno de los abogados de Bárcenas, en la que le dice que yo me he llevado la pasta. Y entonces estos hijos de puta me montan esta historia”, explica González sobre el espionaje. Las palabras del expresidente madrileño confirman la información que reveló hace semanas EL ESPAÑOL, por la que varios responsables del PP Nacional fueron avisados de la existencia de presuntos pagos por parte del OHL en una cuenta en Suiza.

El ex hombre fuerte del PP de Madrid explica que tiene además una nueva fuente para afianzar su teoría; el empresario Javier López Madrid, con el que ha entablado cierta amistad. González tiene trato con él hasta conseguir un objetivo: que el exmiembro de OHL reconozca que el padre de su mujer, el empresario Juan Miguel Villar Mir, fue quien contrató a los detectives: “Y me reconoce que su suegro le daba dinero a Lapuerta, aparte de para el partido. Y además me dice que es que ellos pensaban que detrás de la comisión famosa de esa obra estaba yo, pero que él sabe que yo al final no me he quedado con ningún dinero”, destaca.

Tras la investigación de la Fiscalía Anticorrupción, se ha llegado a detectar que efectivamente se hizo un pago por parte de OHL de 1,4 millones de euros a una cuenta en Suiza, cuyo titular es el empresario Adrián de la Joya. Durante su declaración ante el juez Eloy Velasco, tras el estallido de la Operación Lezo, este empresario reconoció que OHL le ingresó dinero en esa cuenta pero cuando descubrió que era para pagar a un político decidió quedarse con la presunta comisión porque la constructora le debía dinero de un trabajo previo.

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Mensajepor Invitado » Lun 15 May, 2017 10:15 pm

El número dos de Interior participa en un homenaje a los “caídos” franquistas

José Antonio Nieto acudió el sábado a Dos Torres (Córdoba) para presenciar un acto de jura de bandera que acabó con una ofrenda floral en la Cruz de los Caídos. También estuvo presente el Subdelegado del Gobierno y varios altos cargos del Ejército del Aire. EH Bildu y PSOE presentan sendas preguntas parlamentarias para que el gobierno explique este asunto.

En el impoluto despacho del secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, se acumulan las polémicas. Tras verse involucrado en el presunto chivatazo a Ignacio González por la Operación Lezo, el número dos de Interior deberá explicar ahora su participación en un acto “patriótico” realizado en Dos Torres (Córdoba) que incluyó una ofrenda floral en la cruz de los caídos franquistas que aún pervive en ese pueblo, a pesar de la Ley de Memoria Histórica.

El singular evento tuvo lugar el pasado sábado en la plaza de esta localidad andaluza, gobernada por el PP. Allí se reunieron más de 200 personas que se habían apuntado previamente para prestar juramento o promesa a la bandera española. Nieto formó parte de la comitiva que presidió el acto, organizado por el ayuntamiento y la Base Aérea de Morón. De hecho, entre los asistentes también se encontraban algunos responsables del Ejército del Aire, como el General de División Pablo José Castillo Bretón, director de Enseñanza del Mando Personal de esa fuerza. También estaba el Subdelegado del Gobierno en Córdoba, Juan José Primo.

Todos ellos fueron testigos de un acto que vulneró la Ley de Memoria Histórica, tanto en su espíritu como en su ubicación física: una vez realizadas las correspondientes juras de bandera, varios militares de la base de Morón se cuadraron delante de la Cruz de los Caídos, mientras que dos civiles –una mujer con mantilla y un hombre de traje- se encargaron de depositar una corona de flores en ese símbolo de la dictadura.


Algunos segundos antes, el presentador del acto leyó una especie de poema en homenaje a los caídos. “Lo demandó el honor y obedecieron. Lo requirió el deber y lo acataron. Con su sangre la empresa rubricaron. Con su esfuerzo la patria engrandecieron. Fueron grandes y fuertes porque fueron fieles al juramento que empeñaron. Por eso, como valientes lucharon y como héroes murieron”, afirmó. Por si aún quedaban dudas de quiénes estaba hablando, la intervención acabó con una frase rotunda: “No quisieron servir a otra bandera. No quisieron andar otro camino. No supieron vivir de otra manera”.

Nieto no realizó ninguna intervención durante el acto, aunque sí lo hizo en Twitter. “Día grande para #DosTorres en el acto de Jura a la Bandera de España organizado por la Base Aérea de Morón y Ala 11”, decía en su mensaje, en el que daba las gracias al alcalde de este municipio cordobés, Manuel Torres Fernández, por organizar el evento.

La alegría del Secretario de Estado de Seguridad puede costarle un (nuevo) dolor de cabeza en el Congreso, donde dos diputados ya han registrado sendas consultas parlamentarias sobre este asunto. Por un lado, Marian Beitialarrangoitia (EH Bildu) ha anunciado una “batería de preguntas” al gobierno para que explique los motivos de la participación de Nieto en ese acto, algo que la diputada abertzale consideró “inaceptable”. De hecho, planteó si este episodio “no es motivo suficiente para cesar o exigir la dimisión del Secretario de Estado de Seguridad”.

Por su parte, el diputado del PSOE por Córdoba Antonio Hurtado también ha registrado una pregunta al gobierno, en la que plantea –entre otros asuntos- “por qué se permite que miembros y representantes del Gobierno, además de personal militar, participen en actos en torno a estos símbolos”. Además, reclama que el gobierno de Mariano Rajoy explique “qué medidas va a tomar para que un hecho semejante no vuelva a ocurrir”.

También hubo una reacción por parte del grupo de Unidos Podemos en el Senado, donde la coalición de izquierdas pregunta los motivos que llevaron a Nieto a participar en “un acto de exaltación del Franquismo”. Además, solicitó el presupuesto y los gastos totales del acto, así como información precisa sobre cuáles fueron los ministerios que lo han sufragado y qué tipo de participación y colaboración ha habido por parte de otras administraciones.


“Interpretación subjetiva”
Lo que Beitialarrangoitia y Hurtado aún no saben es que el acto de jura de bandera incluyó varias alusiones de carácter político. Así lo hizo el jefe de la Base Aérea de Morón, el coronel Carlos de Ysasi, quien advirtió que “la defensa de España no se circunscribe a la acción de las Fuerzas Armadas”. En tal sentido, afirmó que resulta “necesario contar con el esfuerzo de todos los españoles”, incidiendo especialmente en el “acatamiento de la Constitución” o el “respeto a nuestras mejores tradiciones”, lo cual “contribuye a la estabilidad de nuestra patria”.

Por su parte, el alcalde de Dos Torres criticó en su discurso a aquellos que no comparten sus sentimientos patrios. “Esta bandera, nuestra bandera, la que todos los españoles elegimos en nuestra constitución, es cuestionada por aquellos que no se sienten representadas por ella, creo que equivocadamente, y que hacen una interpretación muy subjetiva y parcial de nuestra historia y de nuestra bandera”, afirmó Manuel Torres. “Esta y no otra es la bandera de España, y a esta nos debemos”, remarcó.

“Propiedad privada”
En una posterior explicación ofrecida a través de Facebook, el alcalde reivindicó que el lema de la cruz –“Señor, glorifica a los que cayeron por tu honor y la grandeza de España”- fue “fruto de consenso, dado que las placas que hacen mención al anterior régimen fueron quitadas, percibiéndose aún en la fachada de la iglesia la señal de donde estuvieron colocadas”. Destaca además que el símbolo se encuentra en “propiedad privada”, ya que está dentro del perímetro de la iglesia.

En ese contexto, Torres aseguró que el acto fue celebrado ante esa cruz por petición expresa del Ejército del Aire. “En las semanas previas a la realización de mencionado acto, y cuando se tienen las reuniones pertinentes para desarrollarlo con los militares, se nos propone que dicho homenaje se realice en este espacio porque la inscripción de la placa es totalmente neutra, pidiéndole permiso por nuestra parte a la parroquia para efectuarlo”, explicó.

A lo largo de este lunes, Público intentó comunicarse con el Departamento de Prensa del ministerio del Interior para conocer su impresión sobre este asunto. Resultó imposible.

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libertad

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Mensajepor libertad » Lun 15 May, 2017 10:33 pm

Que cada uno homenajee a sus muertos ...... faltaria mas ... es un derecho elemental de las personas humanas

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Mensajepor Invitado » Lun 15 May, 2017 10:46 pm

ya ...... pero los que están en las cunetas como los homenajeas ???????? si los acusan de resucitar el pasado hipócritas sinvergüenzas.

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Mensajepor Invitado » Lun 15 May, 2017 10:59 pm

Invitado escribió:ya ...... pero los que están en las cunetas como los homenajeas ???????? si los acusan de resucitar el pasado hipócritas sinvergüenzas.


Si no se gastaran la plata en niemeyeres, mariscadas y propaganda comunista estarian todos desenterrados.




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