Los regres y los progres

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corrupción

Mensajepor corrupción » Mié 13 Feb, 2013 11:30 pm

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¿Por qué no castigamos la corrupción?

Las causas de la persistencia de la corrupción en nuestras instituciones son múltiples, en nuestra opinión, una de ellas se encuentra en la ausencia de un castigo en las urnas

Aquellos casos de corrupción que produjeron un enriquecimiento del municipio no generaron ningún tipo de consecuencias electorales

En definitiva, no se castiga porque se tolere la corrupción en sí, sino porque se valoran los beneficios indirectos de la misma



La corrupción política ha sido tema de portada en la mayoría de periódicos españoles de manera casi ininterrumpida durante las últimas semanas. El escándalo de los sobresueldos cobrados por miembros de la dirección nacional del PP se ha unido a una larga lista de casos de corrupción política destapados en los últimos años. De los EREs irregulares del gobierno andaluz a la presunta financiación ilegal de Convergencia i Unió, pasando por el caso Gürtel y los múltiples escándalos de corrupción a nivel municipal; los abusos de poder y el enriquecimiento ilícito por parte de nuestros representantes parecen extenderse por todos los niveles territoriales y partidos políticos. La percepción de la corrupción y el fraude como uno de los principales problemas de España ha sido documentada por Transparencia Internacional, cuyo último índice anual de corrupción sitúa a España entre Botswana y Estonia, lejos de la mayoría de países europeos.

Las causas de la persistencia de la corrupción en nuestras instituciones son múltiples. En nuestra opinión una de sus principales explicaciones se encuentra en la ausencia de un castigo en las urnas a aquellos representantes que incurren en comportamientos delictivos o, al menos, poco éticos. Evidencia de ello es que, en los dos últimos comicios locales, un elevado porcentaje de los alcaldes imputados en casos de corrupción fueron reelegidos: 70% en 2007 y 39% en 2011. A nivel autonómico, casos como los de la Comunidad Valenciana o Andalucía sugieren también que los votantes otorgan poco peso a la corrupción a la hora de decidir la orientación de su voto. Esta pauta contrasta con una visión normativa de la democracia en que esperaríamos que las elecciones sirvieran como mecanismo de control de políticos cuya actuación es perjudicial para sus votantes.

La paradoja existente entre la popularidad de los políticos corruptos y la impopularidad de la corrupción es el objeto de estudio de nuestro más reciente artículo de investigación. Utilizando datos electorales y de corrupción municipal, encontramos un interesante resultado: la magnitud del castigo electoral depende de manera muy significativa del tipo de corrupción de que ha sido acusado el alcalde. Aquellos casos de corrupción que produjeron, al menos en el corto plazo, un enriquecimiento del municipio no generaron ningún tipo de consecuencias electorales. Por el contrario, cuando el escándalo consistía en una merma del bienestar económico de los votantes, estos reaccionaron con un castigo electoral de 5 puntos porcentuales de media.

Para entender la diferencia entre estos dos tipos de corrupción política, vale la pena considerar dos ejemplos que ilustran, en nuestra opinión, la diversidad existente en España. El primero de ellos ocurrió en el muncipio de El Ejido (Almería), cuyo alcalde fue acusado de malversación y desvío de fondos públicos en 2011. Con la colaboración de varios miembros del gobierno local y la complicidad del alcalde, una empresa municipal cedió la prestación de servicios públicos a empresas políticamente cercanas que inflaron el importe de las facturas al municipio. Según la investigación judicial, el desvío de fondos alcanzó una cantidad cercana a los 150 millones de euros, el doble del presupuesto anual del municipio. La actuación del alcalde en este caso constituye una clara apropiación indebida de recursos públicos para su beneficio personal que esperaríamos que fuera castigada por los votantes, siempre que tengan información precisa sobre estos comportamientos.

Aunque la mayoría de escándalos de corrupción a nivel municipal está asociado a un enriquecimiento ilícito de miembros de sus consistorios, ha sido relativamente frecuente que la corrupción haya producido, a su vez, externalidades positivas a nivel económico en el electorado, al menos a corto plazo. Muchos de estos casos están relacionados con la burbuja inmobiliaria, que dio lugar a grandes plusvalías para propietarios de terrenos rurales recalificados y que, en general, supuso para muchas localidades un aumento temporal de la actividad económica impulsado desde el sector de la construcción. Un ejemplo de ello es Pastrana, en Guadalajara. En 2010, el alcalde este municipio de 1.200 habitantes permitió presuntamente la construcción de edificios de viviendas en suelo rústico de protección especial. En una localidad de este tamaño, este tipo de obras puede generar un impacto considerablemente positivo en la economía local, al crear nuevos puestos de trabajo y revalorizar las viviendas existentes. En este contexto, una amplia proporción de los votantes comparten los beneficios asociados con la acción irregular. Incluso si existe la sospecha de que esta decisión política es ilegal, los votantes pueden considerar que el flujo de ingresos para el beneficio "compensa" los perjuicios asociados al comportamiento corrupto del alcalde.

Estos dos casos representas únicamente un par ejemplos de una pauta generalizada a nivel municipal, y cuya validez se mantiene incluso tras descontar el efecto de otros factores que explican el voto en elecciones locales. El gráfico bajo estas líneas resume los principales resultados de nuestro análisis.

Como podemos ver, al considerar de manera agregada las consecuencias electorales de todos los escándalos de corrupción destapados entre 2007 y 2011 (primera fila del gráfico), encontramos que los alcaldes corruptos perdieron de media menos de 2 puntos en su porcentaje de voto, un castigo que estadísticamente es indistinguible de cero. Sin embargo, al diferenciar entre casos de corrupción que incrementaron el bienestar del municipio (segunda fila) y aquellos que lo disminuyeron (tercera fila), podemos comprobar el importante poder explicativo de este factor. Cuando la corrupción genera beneficios que revierten en todo el municipio, muchos electores parecen no tener problema en ignorar el comportamiento irregular de su alcalde y contribuir con su voto a mantenerle en el poder.

Los resultados de nuestro análisis son relevantes tanto para el diagnóstico de la corrupción en España como para el debate sobre las posibles estrategias a seguir para combatirla. En efecto, nuestras conclusiones contribuyen a cuestionar el lugar común según el cual la corrupción en España es endémica por razones de cultura política. Por el contrario, demostramos que los ciudadanos hacen dejadez de su capacidad de sancionar de manera racional: entienden que determinados políticos, aun dispuestos a actuar al margen de la ley, proporcionan resultados positivos para sus conciudadanos. En definitiva, no se castiga porque se tolere la corrupción en sí, sino porque se valoran los beneficios indirectos de la misma.

Este aspecto tiene consecuencias para cualquier programa de lucha contra la corrupción. Desde hace años, las instituciones internacionales han primado la transparencia y la difusión de información como vía para reducir los niveles de abuso por parte de los políticos. Sin embargo, lo que se deduce de nuestros resultados es que la disponibilidad de información creíble sobre las irregularidades cometidas por el alcalde no constituye una condición suficiente para asegurar la penalización electoral. De ahí que, aunque sea deseable, una simple mejora de la transparencia puede no ser lo bastante efectiva como mecanismo de control. Al menos no lo será en un nutrido grupo de casos en los que los votantes exculpan conscientemente a sus representantes en las urnas. Para esos casos, deberemos seguir confiando en sistemas de rendición de cuentas que hagan énfasis en la persecución judicial.

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Mensajepor Invitado » Jue 14 Feb, 2013 2:21 pm

El buen ciudadano

DAVID GISTAU


[imageleft]Imagen[/imageleft] LOS HISTORIADORES saben que no es posible comprender el pasado aplicándole valores y convenciones actuales. Nada resiste el frotamiento con nuestros clichés. En España, tal vez porque el auto-odio y la ignorancia impiden que haya una sensación de continuidad histórica con algo, el pasado fue abolido y declarado motivo de vergüenza. Para compensar su desaparición en la identidad, han adquirido una importancia desmesurada, tremendamente narcisista, los valores destilados por los laboratorios de ingeniería social que ahorman al buen ciudadano (todo el lenguaje socialdemócrata sale de ahí). Eso hizo posible que una sola generación posterior a la Transición pudiera, convencida de lo que decía, clausurar por oscuros y fallidos los 500 años precedentes. Sólo fueron salvados los portentos culturales, a menudo apartados de su contexto histórico.

Nuestro tiempo tiene una ideología predominante cuya arrogancia le permite corregir, no sólo acontecimientos que no pueden comprenderse con las convenciones del presente sino también instituciones enraizadas en un pasado milenario, y por tanto desconcertantes para el portador de tópicos contemporáneos convencido de que todo cuanto existe ha de ajustarse a su manual ideológico. Esto, que explica muchas cosas, explica también la sandez con la que, a raíz de la renuncia del Papa, diversos comentaristas han reprochado a la Iglesia que no organice su vida interna con los mismos principios que una asamblea del 15-M, ni resuelva sus cónclaves mediante hitos de la democracia como la votación por SMS de OperaciónTriunfo.

También sorprende que de cómo ha de ser la Iglesia se preocupen tanto los que le han declarado odio a muerte y anhelado su desaparición. Como ocurrió durante el verano de la JMJ, la irrupción del Papa en todas las conversaciones ha inspirado de nuevo hazañas del anticlericalismo más escatológico. Lo normal, para ateos y agnósticos iniciados en los propósitos plurales con los que se nos llena la boca, sería desdeñar cuanto ocurre en una confesión ajena y seguir con sus vidas. Pero, en España, la impronta católica es tan fuerte que la virulencia del anticlericalismo sólo puede entenderse como un esfuerzo por liberarse de ella y despejar el espacio para otras manifestaciones de fe, las ideológicas. De ahí lo de hornear cristos y demás excesos iconoclastas.

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Honor y corrupción

Mensajepor Honor y corrupción » Dom 03 Mar, 2013 4:29 am

Honor y corrupción

Henry Kamen


    «La corrupción en esta escala no sería tolerada en ninguna otra nación occidental; sin embargo, aquí está aceptada»

LA PRENSA está llena estos días de artículos que formulan la misma pregunta, «¿por qué hay tanta corrupción en España?». La respuesta que se ofrece se limita a la esfera de la política, y la solución sugerida es generalmente también una solución política. Por ejemplo, un artículo reciente apunta que «la principal causa de los escándalos es el alto número de cargos de designación política en las instituciones nacionales, autonómicas y locales», y que una reforma de este sistema proporcionaría algún tipo de solución. Eso es malentender el hecho de que la corrupción está arraigada en la naturaleza misma de las relaciones humanas. La corrupción no se limita a la política; es un fenómeno cultural que afecta a todos los aspectos de la sociedad.

En España, por ejemplo, la corrupción es parte del concepto tradicional del honor. Permítanme dar un ejemplo. Hace unos años, un amigo británico compró una casa en España. Aceptó el precio que se le pedía. «Lo mas fácil», dijo el vendedor, «es dejar el contrato en manos de mi abogado. No se preocupe sobre los detalles, lo cerraremos con un apretón de manos; tiene mi palabra de honor». Mi amigo prefirió no confiar en el abogado del vendedor y se buscó uno propio. Gracias a él supo que el vendedor estaba tratando de ocultar que la casa no tenía aún los papeles necesarios, no tenía permiso para servicios como agua y luz, y que el precio era ilegal. Fue el comienzo de cinco años de molestias legales, pero mi amigo consiguió su casa.

Imagen En España, desgraciadamente, la falta de respeto por la ley es una forma de vida, porque hay algo superior a la ley: el honor de un hombre. Pensé en el caso de mi amigo porque era un asunto claro de corrupción que decenas de miles de residentes extranjeros han sufrido en España en los últimos años. Pero también fue un caso en que un español ofrecía su honor como garantía. ¿Hay algo en honor que también implica corrupción?

Me puse a consultar un libro que explicaba «la veneración casi religiosa en que el honor se celebra en España». «Honor era el símbolo de orgullo y amor propio. Era la fuente de la que manaba la valentía, lealtad y honestidad. La prueba de honor era arriesgarlo todo para conservar el buen nombre». Las palabras provienen de un ensayo sobre el teatro de Calderón de la Barca. Pero el ensayo también pasa a explicar que el culto al honor era utilizado como tapadera para cometer delitos. Y aquí es donde llegamos al tema de este breve ensayo.

¿Por qué el vendedor de la casa de mi amigo usaba el honor como excusa para la corrupción? Corrupción, según la definición que ofrece el organismo europeo de Transparency International (TI), es «el abuso del ejercicio de poder público en beneficio privado». El TI, una ONG con sede en Berlín, comenzó en la década de 1990 controlando la corrupción en todo el mundo.

La confianza en el honor en lugar de la ley es una característica fundamental de la sociedad mediterránea. El honor pone el estándar del individuo por encima de las normas de la sociedad, porque el honor es un sustituto de la ley. Los promotores y agentes inmobiliarios que vendieron a mi amigo su casa ilegal eran hombres de honor. ¿Por qué las personas más honorables de la sociedad -políticos, banqueros, empresarios, policías, abogados- son los mayores culpables de corrupción? ¿Qué ha ocurrido para que la corrupción sea tan generalizada en España? En este momento hay casi mil casos de corrupción importantes ante los tribunales.

La corrupción en esta escala no sería tolerada en ninguna otra nación occidental, sin embargo, aquí no sólo es generalizada sino también abiertamente aceptada. De hecho, los caballeros de honor desafían los intentos para detenerla. La semana pasada, un grupo de políticos en Cataluña creó un comité de «mayor transparencia». Pretenden hacer algunas leyes más contra la corrupción con el fin de demostrar que ellos no son corruptos. Al mismo tiempo, han suprimido cuidadosamente información sobre la investigación de ricas familias políticas en Cataluña. Obviamente, son conscientes de la declaración de Tacitus: «Cuánto más corrupto es el Estado, más numerosas son las leyes» contra la corrupción.

¿Qué ha pasado con el honor español para convertirlo en un escudo de corrupción? Acabo de buscar alguna información muy interesante del TI. Cada año, este organismo publica un análisis del nivel de corrupción en el mundo. El índice publicado por ellos en 2010 señalaba que los menos corruptos eran Dinamarca y Finlandia. Su conclusión fue que los países escandinavos tenían el nivel más bajo de corrupción y que Dinamarca, Noruega y Suecia eran los mejor protegidos contra este fenómeno gracias a sus auditores, jueces y policías .

POR EL CONTRARIO, los países que están más comprometidos con el concepto de honor, es decir, los países del Mediterráneo, son los que mayor corrupción tienen. El informe de TI del 2010 afirma explícitamente que Grecia, Italia, Portugal y España «muestran graves déficits en la rendición de cuentas del sector público, y tienen arraigados problemas de ineficiencia, negligencia y corrupción».

Por supuesto, el Mediterráneo no es el único hogar de corrupción. El mismo informe para 2012 señala que dos nuevos miembros de la Unión Europea, Bulgaria y Rumanía, siguen siendo la mayor preocupación. Mientras ambos países han promulgado numerosas leyes contra la corrupción, como exige la UE, «esta ráfaga de actividad legislativa no ha estado acompañada por la adopción generalizada de las normas, acciones y comportamiento éticos», dice el informe. Evidentemente, es triste que las naciones con una gran reputación histórica como España e Italia se hayan hundido al mismo nivel que naciones emergentes como Bulgaria y Rumanía.

La mala noticia, sin embargo, no se detiene allí. Veamos algunos de los detalles del informe de la TI para 2012. Entre los países europeos, España figuraba en el puesto 16, es decir, que otros 15 tenían mayor transparencia y menos corrupción. Los únicos países europeos con más corrupción que España fueron Portugal, Eslovenia, Polonia, Lituania, República Checa, Rumanía, Italia, Serbia, Grecia, Albania y Bulgaria. Se puede ver que España -la España del PSOE, PP y CiU- tiene muy poco de que enorgullecerse, en compañía de países que heredaron su pobreza y corrupción de décadas de régimen totalitario.

Corrupción, en otras palabras, es un fenómeno moral y no sólo una cosa de funcionarios del gobierno. Se trata de hacer cumplir la ley, contra los principios de quienes creen que su honor les permite contravenir la ley. Si no se observan las leyes sobre venta de casas, obediencia a las regulaciones estatales y municipales, y todos los demás aspectos de la sociedad civil, entonces florecerá la corrupción. Si algunas personas se consideran por encima de la ley, como los políticos y banqueros, entonces florecerá la corrupción. De hecho, el público es consciente de que los corruptos, si son suficientemente ricos, siempre escaparán de la justicia en España.

El dinero que han robado, bien cobijado en bancos de Suiza, nunca será devuelto al pueblo de España. La peor consecuencia de esto no es que los corruptos morirán ricos, sino que la gente perderá toda fe en la ley y dejará de estar interesada en conocer la verdad.


Henry Kamen es historiador británico. Su nuevo libro, La Inquisición española, se publica este año con Editorial Crítica.

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Mensajepor Invitado » Lun 04 Mar, 2013 3:59 pm


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Mensajepor Invitado » Mar 26 Mar, 2013 5:21 pm



Los regres y los progres

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Assia
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Mensajepor Assia » Jue 28 Mar, 2013 3:50 am

Siempre he pensado que REPUBLICANOS, NO, JUANCARLISTAS-"REPUBLICACOS," NUNCA ACEPTARAN LA ACTUAL BANDERA ESPANOLA QUE TANTO VEMOS ONDEAR EN AUSTRALIA CADA VEZ QUE 1 DEPORTISTA ESPANOL,HA VENIDO A AUSTRALIA.

CADA VEZ QUE NADAL HA VENIDO A MELBOURNE,HE VISTO MUCHISIMAS
BANDERAS ESPANOLAS ENTRE EL PUBLICO. ESTO ME RECUERDA 1 FRASE QUE DIJO LA DUQUESA ROJA: "NI EN TIEMPO DE FRANCO HEMOS VISTO TANTAS BANDERAS ESPANOLA EN LOS DEPORTES Y EN LAS CALLES."

HE COMENTADO MUCHAS VECES QUE A MI NO ME IMPORTA LA BANDERA DE NINGUN PAIS,NI SIQUIERA LA AUSTRALIANA. PERO... NO PUEDO EVITAR QUE ME CONMUEVA VER 2 BANDERAS: LA TRICOLOR REPUBLICANA ESPANOLA Y LA BANDERA AUSTRALIANA LLAMADA EUROKA.

LA TRICOLOR,PORQUE ES EL UNICO RECUERDO QUE ME TRAE DE LA II REPUBLICA. LA AUSTRALIANA LLAMADA EUREKA,PORQUE ME TRAE EL FRECUERDO DE UNOS BRAVOS Y VALIENTES MINEROS QUE SE LEVANTARON CONTRA LA INJUSTICIA,ALZARON SU PROPIA BANDERA DISENADA POR 1 CANADIENSE Y COSIDA POR LAS ESPOSAS DE LOS MINEROS, ANTE ESA BANDERA EUREKA, DECLARARON A BALLARAT 1 REPUBLICA.

PD No he encontrado ningun nuevo video del Sr. Trevijano. Anoche,busque en Google y todos las entrevistas que me salieron en el buscador,eran entrevistas antiguas del Sr. Trevijano.

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Mensajepor Invitado » Lun 29 Abr, 2013 5:00 pm

Recordando Krasny Bor

Mi abuelo paterno, que era uno de esos republicanos de antes, cultos, viajados y con biblioteca, escéptico como todo hombre sabio, solía repetir una frase que yo, de pequeño, no alcanzaba a penetrar del todo: «Los españoles sólo servimos para salir en los cuadros de Goya». No fue sino más tarde, cuando leí libros, viajé y me familiaricé con cuadros como los del 2 de Mayo en Madrid o el Duelo a garrotazos, cuando comprendí a qué se refería mi abuelo, y por qué, entre todos los pintores españoles, utilizaba a Goya como clave lúcida. Como amarga referencia.

Hace unas semanas hice un experimento. Se cumplían 70 años de la batalla de Krasny Bor, cerca de Leningrado, donde 5.000 españoles de la División Azul encajaron el ataque de dos divisiones soviéticas integradas por 44.000 hombres y 100 carros de combate: una compañía aniquilada, varias diezmadas, oficiales pidiendo fuego artillero sobre su propia posición por estar inundados de rusos. Abandonados a su suerte, durante todo el día pelearon como fieras, a la desesperada. Casi la mitad murieron o desaparecieron, pero frenaron a los rusos, les hicieron 10.000 bajas y obtuvieron de Hitler este comentario: «Extraordinariamente duros para las privaciones y ferozmente indisciplinados». Y, bueno. Tales son los hechos y así los conté en la red social Twitter, donde recalo algunos domingos, añadiendo que entre los divisionarios no todos eran voluntarios falangistas, pues también había ex combatientes republicanos y gente que se alistó por hambre o para ayudar a algún familiar encarcelado o en desgracia. Añadí que la causa que defendían era infame, pero eso no alteraba el hecho básico: eran compatriotas, estaban en el infierno y pelearon con bravura admirable. «Quienes nos gobiernan deberían prestar atención a esas cosas -escribí-. La Historia ha probado mil veces que no hay nada más peligroso que un español acorralado».Lo interesante vino luego: tres mil opiniones de tuiteros. Yo había mencionado un hecho histórico, destacando un coraje y una tenacidad independientes de tiempos o ideologías. Algo que ocurrió y que está -debería estar- en los libros de Historia por las mismas razones que la toma de Tenochtilán, el saco de Roma o la liberación de París por los republicanos españoles de la Nueve. Y sin embargo, no pueden imaginar la que se lió en Twitter: los insultos y descalificaciones entre quienes discutían. Algunos me incluyeron, claro. Eso fue lo más revelador: ultraderechistas acusándome de rojo por haber calificado de infame la causa que la División Azul defendía en Rusia, y ultraizquierdistas acusándome de facha por hablar de la División Azul en vez de sepultarla en el negro olvido. Y entre unos y otros, docenas de tuiteros tirándose los trastos a la cabeza con argumentos ideológicos, orillando el hecho principal: el episodio histórico, su épica objetiva y su interesante consideración. La Historia, en fin, que no es buena ni mala, sino llave para comprender el pasado y el presente. Y a veces, para prever el futuro.Así que una vez más recordé las palabras de mi abuelo. Pensé en Goya. En ese cable suelto que los españoles llevamos sumergido en bilis en algún lugar del corazón. En ese rencor cainita, desaforado, siempre dispuesto a simplificar el mundo en un estúpido nosotros y ellos. En esa necesidad nuestra, no de vencer y convencer, sino de vencer y exterminar al vencido. Borrar hasta su huella. Fusilar al que levanta las manos, en vez de ofrecerle un pitillo y mirarlo a los ojos. Prueben a elogiar en público el valor de moros y cristianos en Las Navas, o el de republicanos y nacionales en El Ebro. Saltarán voces criticando la igualdad de trato, la falta de etiqueta diferencial, la ecuanimidad ante el valor y el sacrificio, como si éstos tuvieran que depender de ideologías para ser admirables. Nadie puede ser admirable si no pertenece a mi bando, es la lectura final. Esto repugna y entristece, porque no es de ahora. Pese a lo que afirman los tontos, no lo inventó Franco, ni la República: viajemos a la Dictadura, a las guerras carlistas, a Fernando VII, a la Inquisición. En pocos lugares de Europa hubo tanta saña y tanta vileza. Mientras en otros países -también en eso envidio a Inglaterra- la inteligencia o el valor del adversario son a menudo motivo de admiración y respeto, en España no hacen sino aumentar la envidia; la ira de quien, una vez dueño de la trinchera, remata la faena con toda clase de vejaciones introductorias al tiro en la nuca. Tiro que, por otra parte, aplica con más entusiasmo quien nunca corrió riesgos antes. Quien más lejos anduvo, durante el combate, del verdadero campo de batalla.

Arturo Pérez-Reverte

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Mensajepor Invitado » Mié 08 May, 2013 1:22 am

El mono eres tú

Cristian Campos


Es probable que hayan oído hablar en alguna ocasión de este famoso experimento. Se lo resumo por si no es así.

Un equipo de investigación formado básicamente por zoólogos y antropólogos reúne a cinco simios en una estancia. En el centro de la estancia hay una escalera y sobre ella un racimo de bananas. Uno de los simios sube por la escalera para comerse las bananas. Cuando eso ocurre, los cuatro simios que permanecen en el suelo son rociados con agua fría por los científicos. Tras tres o cuatro intentos, los simios acaban asociando de forma correcta escalera y castigo. Cuando uno de ellos intenta por quinta vez subir por la escalera para comerse las bananas, el resto de simios se lo impide de manera violenta. Al cabo de unos pocos días, ninguno de los cinco simios se atreve a subir por la escalera.

Una semana después, uno de los cinco simios del experimento es sustituido por un sexto simio. Lo primero que hace ese sexto simio al entrar en la estancia es intentar subir por la escalera en vista de que ninguno de sus cuatro compañeros parece interesado en las bananas que se encuentran sobre ella. Le cae una paliza de órdago. A pesar de que ese simio no entiende el porqué de los golpes, acaba comprendiendo que la escalera es terreno prohibido. No tarda mucho en olvidarse de las bananas y aceptar el statu quo de su nuevo hogar.

Al cabo de pocos días, otro de los cinco simios originales es sustituido por un séptimo simio. La escena se repite paso por paso. El sexto simio participa de forma entusiasta en la paliza, por supuesto sin comprender su porqué. Ese sexto simio jamás ha sido castigado con agua fría, por lo que la relación entre escalera y paliza es, como mínimo, misteriosa para él.

Las sustituciones continúan hasta que en la estancia no queda ninguno de los cinco simios originales. Los cinco simios que han ocupado su lugar jamás han sido mojados con agua fría y por lo tanto desconocen qué es lo que ocurre cuando alguno de ellos sube por la escalera e intenta comerse las bananas. A pesar de ello, la escalera es considerada tabú y ni siquiera osan aproximarse a ella.

Impresionante, ¿cierto? Muchas veces la descripción del experimento acaba con una reflexión del tipo “si le preguntáramos a alguno de los simios por qué no sube por la escalera e intenta comerse las bananas quizá nos respondería que no lo sabe pero que por ahí las cosas siempre se han hecho así”. A veces el experimento acaba con una supuesta cita de Einstein: “Es más difícil desintegrar un prejuicio que un átomo”. La moraleja del experimento es tan panorámica que puede ser encasquetada a cualquier sistema de creencias que se nos pase por la cabeza: la religión, el socialismo, el liberalismo, la democracia, lo políticamente correcto, el estado del bienestar, el racismo, el buenismo, el feminismo, el machismo, el igualitarismo, el fascismo, el madridismo…

Lo cierto es que ese experimento jamás se llevó a cabo. Es una invención. Casi con toda seguridad de Gary Hamel y C.K. Prahalad, que en 1996 escribieron la que parece ser la primera versión de la historia en su libro de autoayuda Competing for the future. Quizá la fábula naciera de la tergiversación por parte de Hamel y Pralahad de un experimento, este sí real, llevado a cabo por el zoólogo estadounidense Gordon R. Stephenson en la universidad de Wisconsin en 1967. El experimento real se describe en el artículo Cultural acquisition of a specific learned response among rhesus monkeys, que puede leerse por ejemplo aquí. Como Hamel se ha negado siempre a hablar del tema cuando ha sido preguntado al respecto (Pralahad murió hace años), la verdadera inspiración de su historia sigue siendo objeto de especulación.

El experimento de Stephenson, mucho más sencillo y de resultados más modestos y bastante menos espectaculares que el de ficción, consistía en lograr que un mono asociara un determinado objeto con un castigo X. Después se introducía a monos no entrenados en la misma jaula del mono entrenado para observar la reacción de este cuando sus nuevos compañeros se acercaban al objeto en cuestión. En una de las ocasiones, el mono entrenado apartó de forma brusca al no entrenado. En otra ocasión, ejemplares entrenados mostraron expresiones de agresividad y de miedo cuando un mono no entrenado intentó manipular el objeto. Cuando se sacaba de la jaula al mono entrenado, los monos no entrenados mostraban un índice de manipulación del objeto menor que el del grupo de control integrado por monos que no habían recibido jamás un castigo por manipular el objeto. El experimento no obtuvo los mismos resultados con las hembras, que demostraron menor aprensión hacia el objeto y que perdían el miedo en cuanto veían a otra hembra manipularlo sin que le ocurriera nada.

Pero lo fascinante del experimento inventado por Hamel y Pralahad es cómo ha logrado cruzar el abismo que separa la ficción de la realidad por una vía inesperada. El experimento de los monos y la escalera puede ser falso, pero su conclusión, su moraleja si así lo prefieren, ha sido confirmada por la realidad miles de veces. Los monos reales del experimento son esas miles de personas que han reproducido en medios de prensa, blogs y redes sociales una historia falsa diseñada para amas de casa ociosas y de escasa cultura sin dudar ni por un solo segundo de ella. Los monos acríticos de comportamiento gregario y aborregado que han obedecido una pauta de comportamiento absurda sin tener ni la más remota idea de su porqué son los que han repetido como zoquetes una mentira creyendo estar revelándole al mundo una profunda realidad filosófico-científica-metafísica. Y lo que es aún más irónico: convencidos a pies juntillas de que ellos no eran en absoluto como los monos del experimento. Que ellos eran la excepción a la regla. Individuos mucho más inteligentes que sus pobres y sumisos y crédulos vecinos. ¡Cuidado, no dejéis que os manipulen! ¡Dudad de todo, no seáis memos! ¡Al tanto con el Gran Hermano! ¡Mucho ojito, que nos quieren alelados!

No, no, si aquí el único alelado que hay eres tú, chaval.

No me digan que no es deliciosamente maquiavélico. Lo intentas hacer tú, escribiendo por ejemplo un artículo en el que todos sus comentarios negativos confirmen su tesis principal, y no te sale ni en 100 vidas que vivieras.

Viene esto a cuenta de Diego Valderas, vicepresidente de la Junta de Andalucía. El caso es que me topé hace unos días por casualidad con su cuenta de Twitter. Si no fuera porque vi letras habría dicho que estaba en blanco. Pero me crucé con un tweet del 20 de abril que me llamó la atención. En él se pregunta Valderas, fingiendo indignación y haciendo gala de un envidiable dominio de la orcografía, por qué se opone la derecha a la solidaridad. A la solidaridad alimentaria, más concretamente, que ya hay que tener valor para escribir esas dos palabras juntas. ¡Ay, la solidaridaaá alimentaria, mijo! Un poco más y finge un desmayo con gran desgarro interior.

Solo le faltó al Valderas acordarse de los huerfanitos. Y no de cualquier huerfanito, sino de los más invisibilizados de entre los huerfanitos. ¡Solusione habitasionale de calidá y solidaridá alimentaria para lo huerfanito invisibilisao, mijo!

Andalucía: 35 años de autonomía para acabar nombrando vicepresidente al hijo ilegítimo de Bono y la Pantoja.

Pero a lo que iba. Busco la palabra solidaridad en Google Noticias y obtengo 99.600 resultados. Mucha solidaridad es esa para tan poca prensa. Pero es que la caridad, que es lo que está pidiendo Valderas cuando habla de solidaridad, goza de un enorme prestigio en nuestro país. Como es obvio por influencia del cristianismo, cuyo rastro puede seguirse sin problemas, miga de pan a miga de pan, desde Agustín de Hipona hasta la mayoría de los partidos, organizaciones sociales y movimientos ciudadanos españoles actuales. De derechas y de izquierdas, ojo, que en este terreno no se ven diferencias apreciables.

Hagan la prueba. Pídanle a la persona más cercana que tengan a mano que defina la palabra solidaridad. Les dará la definición de caridad. Pídanle que defina estado del bienestar. Les dará la definición de caridad. Pídanle que enumere las funciones básicas que debería realizar el Estado. La primera de ellas será la caridad. Pregúntenle, para acabar, qué espera ella de la sociedad. Dirá que caridad. Solo que no utilizará la palabra caridad. ¿Y cuál es la diferencia entre solidaridad y caridad? Que la primera es gratuita, un estado de ánimo circunstancial que nos conduce a empatizar con una causa ajena, mientras que la segunda cuesta dinero. Dinero que puede ser propio, y en ese caso hablaríamos de caridad cristiana, o ajeno, y en ese caso hablaríamos de Valderas y del Estado.

La cosa, de todas maneras, sería hasta divertida si Diego Valderas no fuera precisamente uno de los principales responsables de que a muchos ciudadanos andaluces les falte a día de hoy techo, alimento o trabajo, cuando no las tres cosas a la vez. Y eso no lo digo yo, sino la principal de las ideas que dice defender Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía: el Estado y las administraciones públicas como garantes de un nivel de vida mínimo para todos los ciudadanos españoles. Por supuesto, si le preguntan a Jesús Huerta de Soto este les dirá que los responsables de que a los ciudadanos andaluces no les falte techo ni alimento ni trabajo son los propios ciudadanos andaluces… siempre y cuando dichos ciudadanos disfruten de unas condiciones mínimas de libertad y Diego Valderas y los suyos no se inmiscuyan en sus asuntos más allá de lo necesario.

Así que cuando el burócrata Valderas reclama solidaridad lo que está pidiendo en realidad es que rellenemos el socavón de su incompetencia con nuestra caridad. La solidaridad que reclama Valderas, en definitiva, es el último recurso que le queda a una sociedad gobernada por individuos como Valderas. Nos solidarizamos con los padres de Marta del Castillo porque el gobierno, los jueces y la policía española han fracasado de forma miserable en dos de sus principales cometidos: el de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos de este país y, cuando ello no es posible, el de minimizar los daños derivados de dicha incapacidad. Nos solidarizamos con los parados, con los autónomos arruinados y con los pequeños y medianos empresarios que se han visto obligados a cerrar sus negocios porque el Estado ha sido incapaz de lograr que en España sea rentable trabajar. Eso es, desde todos los ángulos posibles, solidaridad. De la real.

Cuando en cambio se nos dice que a los ciudadanos españoles se les prohibirá a partir de ahora alquilar sus viviendas a turistas con el objetivo nada disimulado de proteger al lobby hotelero, lo que se le está pidiendo en realidad a los ciudadanos españoles es caridad. ¿Por qué? Porque con esa medida se está obligando a esos ciudadanos a entregar parte de su dinero (el que dejan de ganar con la prohibición del alquiler turístico) a un monopolio de empresarios incompetentes cuyos beneficios se han desplomado durante los últimos años por la competencia natural de cientos de miles de pequeños emprendedores mucho más ágiles y eficaces ¡en su propio sector! que ellos. Emprendedores que han detectado un hueco en el mercado y que han decidido ocuparlo poniendo además en circulación miles de segundas viviendas que hasta ahora permanecían vacías, con los evidentes beneficios que eso comporta para la economía (y la higiene) de este país. No hace falta decir que miles de españoles pueden pagar a día de hoy sus hipotecas solo gracias al alquiler turístico de sus viviendas. Pero no solo el sector hotelero va a hacer su agosto con esta medida: los bancos también van a poder rapiñar lo que no está escrito. Se les van a hacer ampollas de tanto frotarse las manos con este gobierno.

De hecho, lo que está haciendo el PP con esta medida no es más que expropiar el derecho de uso de las propiedades inmobiliarias de todos los ciudadanos españoles, que a partir de ahora solo podrán ser utilizadas para aquello que el gobierno, en su infinita magnanimidad, tolere.

¿Entienden ahora la diferencia entre solidaridad y caridad? ¿Y entre caridad y robo a mano armada por parte del gobierno?

Y aquí es donde enlaza la historia del experimento de los simios y el tweet de Diego Valderas. ¿De dónde cojones sale la absurda idea de que el PP es un partido liberal? ¿Es este uno de esos dogmas de fe que se repiten como si fueran la palabra de dios sin pararse ni por un momento a pensar en la inmensa, tremebunda, cósmica parida que supone afirmar que el PP es un partido de ideología liberal? En lo de neoliberal ya ni entro, que me da la risa floja.

Veamos.

En dos años de gobierno del PP, este ha…

    —Incrementado el gasto público por encima de los niveles de 2008. En términos reales, el gasto actual es incluso superior al de 2006 (cuando Zapatero estaba en su apogeo).

    —Conseguido que el único sector de negocio que disfruta en la actualidad de pleno empleo sea el de los políticos y sus miles de asesores, altos cargos y familiares.

    —Esquivado con patéticos subterfugios la supresión de las duplicidades administrativas.

    —Rescatado a la banca con un coste total de 275.000 millones de euros.

    —Elevado la tasa de paro hasta situarla en el 27,16%. La de paro juvenil es del 57%. La cifra total de parados ronda los 6.200.000, aunque es probable que la cifra real se acerque más bien a los siete millones.

    —Aumentado todos los impuestos posibles y reducido todas las deducciones que era factible reducir.

    —Defendido una reforma del aborto aún más restrictiva que la de países extremistas en este terreno como Irlanda o la medieval Malta.

    —Opuesto de facto a la libertad de horarios comerciales en toda España.

    —Negado repetidas veces a promover medidas para minimizar la corrupción en el sector público. De acabar con ella ni hablo: es una utopía.

    —Cerrado 2012 con un déficit del 6,98%. Si se incluyen las ayudas a la banca, el déficit asciende al 10,6%.

    —Incrementado la deuda pública hasta un 90,69% del PIB en 2012. En 2007 era del 36,30%.

    —Incrementado la morosidad bancaria hasta un 10,44% (desde cifras de salida cercanas al 0,8%).

    —Conseguido que casi 400.000 pequeñas y medianas empresas echaran el cierre en 2012. En 2011 fueron más de 370.000.

    —Aniquilado, sangrado, desplumado y exterminado a la clase media.

    —Amenazado a través del ministro de Hacienda a amplios sectores sociales y profesionales españoles: el del cine, el de los periodistas, el de cualquiera que haya sido alguna vez pagado por su trabajo e incluso el de los mismos diputados, demostrando así que perro no come perro… salvo cuando la confiscación de bienes a los ciudadanos flojea y se hace necesario mantener prietas las filas de la casta extractiva.

    —Luchado con todas sus fuerzas contra la separación de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo.

    —Negado a acometer la imprescindible reducción de la administración; a eliminar o reducir las subvenciones a partidos, sindicatos y organizaciones empresariales; y a cerrar las miles de empresas públicas que operan en España como cementerio de burócratas retirados pagados a precio de oro.

    —Negado a la dación en pago.

    —Olvidado en un conveniente rincón los escándalos de corrupción de la monarquía.

    —Opuesto a la introducción de criterios de evaluación meritocrática en la educación pública española.

    —Caminado hacia un capitalismo de Estado en el que el 70 e incluso el 80% de la economía depende directa o indirectamente de su relación con las administraciones públicas. ¿China, capitalismo de Estado? Capitalismo de Estado es España, caballeros.

    —Ciscado con fervor en la libertad de empresa y la libre competencia.

    —Favorecido a empresarios afines o cercanos al poder sin importar lo corruptos que estos fueran.

    —Promovido el nepotismo sin freno alguno.

    —Ninguneado a la prensa.

    —Colocado España en los puestos más altos de la lista de países europeos con mayor presión fiscal y en los más bajos de las listas que miden los índices de libertad económica, por debajo incluso de decenas de repúblicas bananeras tercermundistas gobernadas por caciques despóticos de los que ya no se ven ni en los tebeos.

    —Mentido con reiteración al dar una cifra del PIB casi un 18% superior a la real (lo que le ha servido para sostener que la recaudación fiscal en España es muy inferior a la media europea cuando en realidad es todo lo contrario: el IRPF español es, por ejemplo, 14 puntos superior a la media europea).

    —Conseguido que la cifra total de deuda española, sumando deuda pública y privada, alcance el 400% del PIB.

    —Convertido este país en el más europeo de los países africanos. Un país más cercano a Marruecos que a Europa.

    —Hecho todo lo posible para consolidar en todo el mundo el estereotipo del español corrupto, parásito, inculto, vago y bueno para nada.

    —Utilizado el poder del Estado para beneficiar a determinadas castas medievales de funcionarios por intereses meramente personales: la de los notarios o los registradores de la propiedad, sin ir más lejos. A esta última pertenece, qué casualidad, el presidente del Gobierno.

    —Protegido, pagado y cedido al chantaje de un supuesto corrupto llamado Bárcenas con el objetivo de que este no cantara La Parrala frente al juez de turno. Y eso a pesar de que Bárcenas es sospechoso de haber estado metiendo la mano en la caja del partido todo lo que ha querido y más durante todos los años que se le ha antojado.

    —Quebrado el Estado.
Etcétera, etcétera, etcétera. Y lo que te rondaré morena hasta llegar al corralito. Porque al corralito se llegará, no lo duden ni por un instante. ¿O es que creen que nuestra deuda es pagable?

Pero voy a ser justo: no todas estas medidas, decisiones y actuaciones del PP son 100% socialdemócratas. Solo lo son la inmensa mayoría de ellas. Lo que está claro es que ni una de ellas, ni una sola, es liberal. Incluida la de la dación en pago. Cualquier liberal no ofuscado por su odio hacia los perroflautas les dirá que obligar a los ciudadanos a pagar las deudas que libremente han contraído es correcto desde el punto de vista liberal pero que también lo es obligar a los bancos a asumir los riesgos de sus malas inversiones y dejarlos quebrar cuando deben quebrar. La dación en pago es una medida, en definitiva, 100% liberal: el hipotecado asume el fracaso de su inversión perdiendo la propiedad de su vivienda y el banco asume el de la suya aceptando que el valor de esa casa en el mercado no es el mismo que el del año en el que se realizó la tasación.

Así que si ustedes se consideran a sí mismos como más o menos cercanos ideológicamente a la izquierda o a la socialdemocracia deberían sentirse como mínimo razonablemente satisfechos con al menos el 60% o el 70% de las medidas adoptadas por el PP durante los dos últimos años. Desde luego mucho más que yo, pérfido partidario del mal y del capital neoliberal, que no coincido con ninguna de ellas. Lo repito: con ninguna. 0%. Y menos que ninguna, con aquellas que más les pueden gustar a ustedes: las destinadas a incrementar el tamaño del Estado y su capacidad de control sobre las vidas y las actividades económicas de sus ciudadanos.

¿Me explico? ¿Empiezan ahora a ver ahora la escalera en medio de la habitación o siguen sin verla?

Pero el PP, un partido de obediencia estrictamente socialdemócrata, un partido de izquierdas desde casi todos los puntos de vista posibles, seguirá siendo considerado en este país como un partido liberal o, tócate los cojones, como el ariete por excelencia del neoliberalismo. De la misma manera que usted, cinco minutos después de leer este texto, seguirá teniendo el mismo miedo ancestral que ha tenido toda su vida a ese objeto que gravita en el centro de la habitación.

Antes morirá usted de hambre socialdemócrata que poner el pie en la escalera liberal, ¿cierto? Todo sea por el paradigma.

Hace bien. Que no le ofusque el hecho de que muy posiblemente (piénselo solo durante un segundo) sus ideas son liberales en un 90%. La escalera es terreno prohibido para usted. No suba jamás a ella. Su simio interior es mucho más fuerte que usted. Ni siquiera lo intente.

Y por cierto: esta brillante conferencia de apenas 15 minutos de Frans de Waal es una buena muestra de los experimentos científicos que se están llevando a cabo en la actualidad para investigar las raíces de la moralidad humana en primates de todo tipo. El experimento que pueden ver a partir del minuto 12:45 (y que por cierto comentan también en Naukas) es, de largo, el mejor gag humorístico que verán este año. Atentos al momento en el que el capuchino tratado de forma injusta golpea su piedra contra la pared para comprobar que esta funciona de forma correcta. Si ese capuchino no es la prueba fehaciente de que los valores en los que se basa la ética liberal son el estado por defecto de la naturaleza humana, nada lo es. Aunque es probable que desde su punto de vista ese capuchino sea la prueba de todo lo contrario. Pero usted se equivoca. Si lo piensa durante unos segundos comprenderá el porqué.

Y recuerde: la escalera no se toca.

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Mensajepor Invitado » Lun 27 May, 2013 1:23 am


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Saca el whisky cheli

Mensajepor Saca el whisky cheli » Mié 29 May, 2013 9:29 pm

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El Congreso subvenciona desayunos, comidas o gin tonics a los diputados y sus acompañantes


Si uno de nuestros diputados decidiese tomarse una copa en las terrazas de los alrededores del Congreso posiblemente habría de abonar entre 10 y 15 euros aproximadamente, según marca. Un precio, que en nada se acerca a las tarifas del bar-restaurante del hemiciclo, y que ya han sido fijadas por los presupuestos de la institución en el nuevo pliego de condiciones para la concesión del servicio de cafetería. Estos son algunos ejemplos: gintonic 3,5; Martini seco 3,10, Blody Mery 3,45. La empresa que se quede con esta explotación ganará 4.287.500 euros más IVA. Lea aquí el índice de precios

Según recoge el Boletín Oficial del Congreso de los Diputados del 24 de mayo se abre un concurso público para adjudicar por dicho importe la concesión del restaurante a partir del mes de noviembre.

En el desglose de las cuentas se especifica el gasto anual. En diciembre de 2013 serán 87.500 euros y en 2014, 1.050.000 euros al igual que en los dos siguientes años. De manera que en cuatro años la subvención de este servicio de restauración por cada diputado sería de 12.248 euros.

Los servicios que ofrece la cafetería del Congreso con descuento van desde los habituales desayunos, platos combinados, bocadillos, sándwiches y raciones hasta anisados y licores, copas de vino, brandys y cócteles.

Coste máximo

En los pliegos del contrato se especifica el precio máximo que deberá fijar la empresa contratante. Así, un tequila no podrá sobrepasar los 3,15 euros, un gin tonic normal 3,5 y uno Beefeater tendrá un coste de hasta 5,05 euros, un Ron Habana Club 7 años, 60 céntimos más que el anterior, un Martini seco, 3,10 euros o un Bloody Mery 3,45 euros.

Los cafés, infusiones y manzanillas tienen también precios por debajo a los que se encuentran en el mercado. Un café son 0,85 céntimos, un colacao 0,95 euros y un zumo de naranja 1,70 euros. La tradicional tostada con tomate tan solo 1,20 euros o cuatro churros 90 céntimos.

Las raciones y bocadillos aunque se ajustan más al común de los restaurantes también gozan de descuento. Un plato de jamón ibérico 17,50 euros, tortilla española 7,05 euros, empanada gallega 2,40 euros y un bocadillo con tomate 4,05 euros.

El PSOE a favor del "régimen especial"

La portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Soraya Rodríguez, achacó este martes al "régimen especial" de la cafetería de la Cámara las también especiales condiciones de explotación.

Rodríguez ha asegurado que no conoce el pliego de condiciones, pero se mostró convencida de que no responden a un "privilegio" sino a un determinado "régimen especial".

Además ha subrayado que se trata de un servicio de restauración muy particular, que no está abierto al público, que tiene unos horarios muy concretos. Por ello, aseguró, lo que deben buscar las condiciones de contratación es que el servicio sea "viable" teniendo en cuenta todos esos condicionantes.

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Mensajepor Invitado » Jue 20 Jun, 2013 5:15 am

El aforamiento en España: una singularidad universal. (¿Y por qué?)


El conjunto de privilegios procesales-penales de los que gozan nuestros parlamentarios (nacionales y autonómicos) y nuestros altos cargos es demasiado extenso para poder ser tratado en un único post -realmente ni en una extensa serie- por lo que voy a prescindir aquí de la inviolabilidad, de la inmunidad y de otros privilegios procesales, y me voy a centrar en el aforamiento. La elección se justifica porque, siendo todos estos casos bastante singulares, este último es sin duda el más escandaloso y el que más incidencia tiene en la práctica (para mal, obviamente).

El aforamiento (stricto sensu, es decir, dejando aparte la materia civil) implica alterar las reglas de competencia judicial penal (objetiva, funcional y territorial) en beneficio de determinadas personas, que tiene derecho a ser encausadas y juzgadas por determinados tribunales previamente señalados. Por ejemplo, según el art. 71,3 de la CE, “En las causas contra Diputados y Senadores será competente la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo” y el art. 102,1 atribuye el mismo privilegio al Presidente del Gobierno y sus ministros. Verdaderamente, si sólo fueran ellos ya sería malo, pero como a lo bueno todo el mundo se apunta, la Ley ha extendiendo esta prerrogativa a los parlamentarios autonómicos, a altos cargos de la Judicatura, de la Fiscalía, del Tribunal Constitucional, del Tribunal de Cuentas, del Consejo de Estado, del Defensor del Pueblo, a los altos cargos políticos de las CCAA… hasta alcanzar un número que ronda los ¡diez mil! como mínimo (sí, como el ejército de Jenofonte, aunque si incluimos a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que también tienen su propio aforamiento, el ejército ya es decididamente moderno).

El aforamiento implica normalmente el nombramiento de instructor por el órgano que conocerá del juicio (siempre en el caso de que el órgano competente sea el TS y el TSJ). Ello supone que tan pronto como le conste al Juez de Instrucción que está investigando un delito que la persona que aparece en la causa está “protegida”, deberá remitirla al órgano jurisdiccional competente, perdiendo así el caso, y ello aunque existan otros imputados no aforados (salvo que sea posible el enjuiciamiento separado, que no es lo normal). De ahí lo que cuesta en la práctica que un Juez de Instrucción “entretenido” algún tiempo con un caso especialmente interesante decida imputar a un aforado. Pero es que, además, este “arrastre” trae consigo también una consecuencia curiosa, y es que los no aforados que de esta manera se ven arrastrados al tribunal superior pierden su derecho a la revisión de su caso en una segunda instancia en el supuesto de sentencia condenatoria (pérdida sancionada por el TC en su sentencia 64/2001 dadas las inevitables consecuencias derivadas del art. 71,3 CE), lo que les genera una clara discriminación en relación al resto de ciudadanos sin motivo personal alguno.

Por otra parte, como el órgano que decide es también el que instruye, el magistrado instructor forma parte de ese órgano, aunque, evidentemente, ya no puede formar parte de la sala que enjuicia. Empiezan ustedes a entender por qué a los partidos políticos les interesa tanto el control del Consejo General del Poder Judicial. Sí, efectivamente, el Consejo es el que nombra a los magistrados que integran los Tribunales Superiores (TS y TSJ). Por lo que, de una manera indirecta, los políticos “eligen” o influyen claramente en la elección de los jueces concretos que tendrían que imputarles y juzgarles en caso de que las cosas vayan mal. Por eso, para el político el aforamiento es un privilegio, mientras que para el resto de imputados implica una pérdida de garantías.

¿Qué fundamento tiene todo esto? Distingamos la verdad de la retórica (falsa). Teóricamente, se ha pretendido justificar el privilegio alegando que las elevadas funciones de los aforados exige protegerlas de la inquina de ciertos ciudadanos dispuestos a proceder contra ellos movidos por razones políticas (las “venganzas políticas”). La verdad es que tal argumento es un tanto sorprendente, a menos que dentro de la categoría de ciudadanos vengativos incluyamos a los Jueces de Instrucción, que deciden la imputación en base a un conjunto de indicios (por eso debe dar igual que actúen en virtud de una querella, de una denuncia o simplemente de oficio). O quizá se trata de evitar que esos ciudadanos vengativos se dediquen insidiosamente a fabricar pruebas con la finalidad de hacer picar a los ingenuos Jueces de Instrucción. Es difícil decirlo, pero en cualquier caso parece que la cosa no tiene mucho fundamento y que vulnera radicalmente el principio de igualdad sin justificación alguna: ¿Por qué las normas procesales –diseñadas teóricamente de la manera más perfecta posible para desvelar la verdad con las máximas garantías- tienen que ser modificadas en beneficio de ciertas personas? ¿Es que la verdad de unos es distinta a la de otros? Las explicaciones que ha dado el TC en su sentencia 22/1997 son tan endebles (“La prerrogativa de aforamiento actúa… como instrumento para la salvaguardia de la independencia institucional tanto de las Cortes Generales como del propio Poder Judicial…”) que no merecerían ni ser citadas si no fuera porque la realidad demuestra que el efecto conseguido es precisamente el contrario.

Pero el asombro sube muchos grados cuando comprobamos que esto no pasa en ningún país serio. Como en el fútbol, somos los campeones del mundo. A Portugal y a Italia les ganamos diez mil a uno. Sí, efectivamente, en Portugal e Italia no existe más aforado que el Presidente dela República(ante el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, respectivamente). A Francia le ganamos en semifinales diez mil a diez (pues están aforados el Presidente dela República, el Primer Ministro y sus Ministros). Pero en la final, a la orgullosa Alemania ¡le metemos diez mil a cero! ¡Menuda humillación!

Sí, lo han adivinado: en Alemania no hay ni un solo aforamiento (a los EEUU y al Reino Unido también le hubiéramos dado idéntica paliza, pero claro, tiene menos mérito porque son anglosajones).

Bromas aparte, el contraste es impactante. En ninguno de estos países los parlamentarios están aforados ni menos aún cualquier otro alto cargo. Concedido el suplicatorio por la asamblea legislativa (en su caso) el diputado será acusado y enjuiciado por el órgano jurisdiccional competente según las reglas generales aplicables a todos los ciudadanos. Si esa asamblea decide que sin ese parlamentario puede funcionar adecuadamente (fundamento último de la inmunidad) cualquier privilegio ulterior carece de sentido.

Pero ya se sabe: Spain is different. Enmendar completamente este trato privilegiado tan injustificado no es fácil. Exige modificar la Constitución en el caso de los parlamentarios y los ministros, y los Estatutos de Autonomía en el caso de los diputados y consejeros autonómicos (aunque ahora que tan proclives son algunos a la enmienda constitucional se podía aprovechar la oportunidad). Pero, en cualquier caso, y dado que el Gobierno parece decidido a meterle mano a unas cuantas Leyes Orgánicas (como la del Consejo General del Poder Judicial, sin ir más lejos) podían aprovechar también el trámite para acabar con aforamientos tan curiosos como los vocales del Poder Judicial, los magistrados del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional, el Presidente del TSJ, los Fiscales de Sala del TS y de la Audiencia Nacional, por no hablar del Defensor del Pueblo, ¡de sus Adjuntos!, de los Consejeros del Tribunal de Cuentas, de los del Consejo de Estado, los Generales del Ejército, los Almirantes, el Fiscal Togado, los Defensores del Pueblo autonómicos…. y los miembros de la Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Autonómica y hasta la Policía Local. Unos aforados al TS, otros a los TSJ y otros a las AP, pero todos con idéntico privilegio. Podrían hacerlo, sin duda, pero nos tememos que cuando hablan de reforma sólo es para añadir más gente todavía (aquí), tan escandaloso les parece que la Infanta pueda poner sus pies en un Juzgado de Instrucción (y la verdad es que un tanto discriminatorio es…. en comparación con el resto de la tropa, al menos).

En fin, si quieren sabe más sobre esta apasionante materia les remito a la Biblia sobre la cuestión: Tratado Jurisprudencial de Aforamientos Procesales, de Juan Luis López Colomer e Iñaki Esparza Leibar, Tirant lo Blanch Tratados, Valencia, 2009.

Son 1077 páginas, pero ya se sabe, lo que en Alemania no ocuparía un pizzino aquí necesita un tratado. Algún coste tiene que tener ser capaces de ganarles diez mil a cero.

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Aquarius Políticos Extraordinarios

Mensajepor Invitado » Vie 28 Jun, 2013 9:10 pm


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Mensajepor Invitado » Mié 03 Jul, 2013 7:14 pm

Eres facha si...

-No te gusta la gente de otras razas.
-Vives en Fachadolid o en otras zonas de Castilla.
-Hablas de Franco a todas horas.
-Piensas que con Franco se vivía mejor (aunque hayas nacido mucho después del 75).
-Tus hijos van a colegios privados, especialmente si son de curas.
-Piensas que ser español y heterosexual no está tan mal al fin y al cabo.
-Quemas vagabundos.
-No eres de izquierdas.
-Escuchas la COPE
-Te gusta cantar el Cara al sol.
-Te gustan los toros
-Hablas catalán en la intimidad.
-No tienes ni idea de otra lengua que no sea tu querido castellano (perdón, ESPAÑOL)
-Puedes estar más de cinco minutos seguidos escuchando la COPE.
-Dices que eres de centro, pero te estás acortando ese bigotillo.
-Te gustan las corridas... de toros.
-Haces el saludo fascista cuando pasa la guardia civil.
-Si siempre le echas la culpa al gobierno socialista.
-No usas condon en el Topacio(mayor prostíbulo de europa).
-Crees que la bebida típica de los Catalanes es el Vodka
- Si subes el volumen del televisor cuando suena el himno español para que les quede claro a los vecinos donde vivimos
-Crees que le Cid es el mayor héroe de la historia (sobre todo por lo de los moros muertos).
-Tienes politonos en el móvil con discursos de Franco.
- Defiendes la virginidad hasta el matrimonio (ojo, solo la defiendes).
-Dices 'NO AL ABORTO' (solo lo dices).
-Te gusta pegar palizas (40 contra 1 a ser posible) a la gente diferente a ti.
-Justificas la Guerra de Irak.
-Te lavas el culo con ARIEL.
-Crees que los rojos son fachas y tu eres centrista.
-

Eres "rojo" si...

-No vas a misa.
-En las ocasiones en que utilizas la palabra España en lugar de "Estepaís" o "Elestadoespañol".
-Estás a favor de la seguridad social.
-Te gustan las películas de Almodovar.
-Pegas puñetazos a curas y pijos.
-Te gusta quemar iglesias.
-Dices ser pacifista pero llevas una camiseta con la cara del Ché.
-Aunque no lo notes, eres feminista aunque seas hombre
-Llevas un palestino.
-Tus hijos van a colegios públicos, salvo si eres rojo de alto standing, en cuyo caso van a colegios privados, por supuesto.
-Fumas porros y/o llevas rastas (si fumas porros, además de rojo eres porrero).
-Vives en Cataluña, el País Vasco, o Andalucía.
-No votas al PP.
-Escuchas la SER.
-Te gustan los programas de Évole
-Defiendes todo lo que venga del PSOE.
-Crees que el marxismo tiene algo que decir hoy en día.
-Eres homosexual o bisexual.
-Reciclas.
-Piensas que los palestinos son los buenos de la pelicula.
-Usas la bandera de España como papel higiénico.
-Crees que todas las Comunidades Autónomas de España son pueblos oprimidos que deberían independizarse (incluso las que no quieren hacerlo).
-Odias la tauromaquia .
-Eres del Barça aunque no te guste el fútbol.

Frases típicas Fachas:

-Me voy a misa.
-Me cago en los rojos de mierda, qué hijos de puta.
-La culpa es de ZP.
-Te voy a quitar las ganas de fumar porros con la somanta de hostias que te voy a dar.
-Ese negro de mierda se va a enterar de quién fue Francisco Franco.
-¡Que el maricón ese del culo se quiera casar!
-Yo soy de centro.
-Si estuviera Franco esto no pasaría.
-Yo no soy racista, pero si los negros tienen hambre, que se coman a los gitanos.
-Si Franco levantara cabeza ...
-Esto con Franco no pasaba.
-Con Franco vivíamos mejor.
-Franco hizo muchas cosas buenas
-Yo no soy racista, sólo que los negros me dan asco.
-Yo no soy racista soy ordenado, los blancos aquí y los negros allá.
-Yo no soy racista, pero los negros huelen a mierda.
-Esto es un nido de rojos.
-Ya verás como coja el fusil, rojo de mierda.
-¿Porque no te callas?
-¿Eres español?

*Nuevas frases de los fachas :

-¿Nos metemos unos tripis?
-Mira uno que no es killo, ¿lo matamos?
-¿Vamos a la romería?
-Mamá planchame las camisas para el colegio.(Privado por supuesto)

Frases típicas de Rojos :

-Telemadrid me da asco.
-No es Telemadrid, es Fachamadrid.
-Me voy a misa. (Dicho con un bidón de gasolina en la mano)
-Papeles para todos.
-Me cago en los fachas de mierda, qué hijos de puta.
-¡Fascista! ¡Hijoputa!
-Te voy a quitar las ganas de besar santos con la tanda de sopapos que te va a caer.
-¡NO A LA GUERRA!
-Me he leído el kamasutra entero y he hecho todas las posturas.
-¡¡Revolución!!!
-¡¡Fascismo nunca mais!!
-La historia está manipulada.
-¡Huelga general! (por cojones, y como se te ocurra trabajar te jodemos el negocio)

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Mensajepor Invitado » Jue 04 Jul, 2013 3:54 am

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Cuando los partidos se parten

Borja Ventura


Pocos ciudadanos sienten aprecio por los políticos ahora mismo. Cada vez más voces critican el sistema actual y empiezan a desconfiar en una democracia que no ven representativa ¿Y cómo responden los partidos? Con movimientos tácticos para cubrir huecos ideológicos. Esos movimientos son regularmente centrífugos: personajes que abandonan el barco para capitanear uno más pequeño hecho a medida o para unirse al de un tercero, corrientes críticas que acaban saliéndose del partido original o, por el contrario, coaliciones de quita y pon para presentarse a determinadas elecciones.

Cuando las cosas van bien es relativamente fácil mantener prietas las filas en los partidos. En momentos así apenas hay discrepancias internas, voces disonantes o debates acerca de las decisiones a tomar. Las formaciones políticas que gobiernan son tranquilas balsas de aceite donde rara vez se cuestiona al líder y nadie asoma la cabeza más de lo justo, a excepción hecha quizá de los que un día fueron importantes y ahora intentan gestionar con mayor o menor éxito el ostracismo propio de los “ex”. Lo malo es que estos tiempos no son buenos para ningún partido, ni siquiera para el que detenta más poder que ningún otro en la democracia.

Hasta este momento de crisis sistémica, el problema venía casi siempre cuando al partido le iba mal. Aquello de que “a perro flaco todo son pulgas” encaja muy bien con la lógica interna de las formaciones políticas. Entonces arrecian las críticas y solo los más fieles siguen junto al patrón en previsión de que en breve haya un relevo. Empiezan las filtraciones a la prensa, las críticas veladas, la búsqueda de nuevos talentos que puedan ser los líderes del mañana, algunos arriman su sardina a ese ascua emergente en los mentideros y los movimientos tácticos en torno a personajes e ideas van volviéndose indisimulados.

Ahora el ejemplo más claro es el PSOE, que lleva casi dos años de guerra interna en los que los bandos han ido moviéndose. El “zapaterismo” ha muerto, habida cuenta de su envenenada herencia y el escaso protagonismo que de momento quiere tener el expresidente del Gobierno, aunque algo de su legado sobreviva en la ejecutiva de Ferraz. Frente a un Rubalcaba y su equipo al que las primarias dieron oxígeno pero no salvación se erigió en su día una Carme Chacón hoy “exiliada” de la atención pública pero que de vez en cuando asoma su patita en los medios. Curiosamente, siempre aparece en varios a la vez y acaparando portadas como si una excelente estrategia de la comunicación se urdiera en su entorno más cercano, dicen que gracias a la experiencia de su marido, el exsecretario de Estado de Comunicación Miguel Barroso, a la postre amigo del expresidente que le hizo ministra y valedor del grupo mediático de izquierda hoy aniquilado del mapa y que hace poco más de un año le servía de altavoz mejor que ningún otro.

No es siquiera la primera vez que pasa algo así en el PSOE. Tras el adiós de Felipe González vivieron una larga travesía en el desierto bicefalia incluida, con aquella dupla Josep Borrell-Joaquín Almunia que llevó al partido a una cota tan negativa de votos que parecía imposible empeorar la marca y que solo unas primarias con el partido abierto en canal consiguieron terminar. Fue una especie de exorcismo necesario para volver al ruedo. Porque entonces, como hoy, las opciones no fueron solo dos: en aquellas primarias hubo cuatro candidaturas igual que ahora mismo en el PSOE no hay solo dos tendencias, ya que hay al menos dos iniciativas de militantes en marcha, más un buen número de nombres en los titulares. De hecho, casi nunca las ha habido.

Aunque el PSOE sea el mejor ejemplo no es el único: la Izquierda Unida que hace una legislatura tenía solo un diputado, más otro de ICV, vivió un amago de implosión interna entre reformistas y no reformistas, comunistas, federalistas y otros “istas”. Solo la marcha del histórico Julio Anguita había abierto un periodo tan angustioso y con tanta tensión interna como ese, y eso a pesar de que en otras regiones, como la Comunidad Valenciana o Euskadi, casi siempre han ido a palos a nivel interno.


Las salidas dolorosas

Incluso un partido tan reciente como UPyD pasó un momento crítico con la salida de Mikel Buesa y sus fuertes críticas a Rosa Díez y la cúpula de la formación por su “autoritarismo”. De hecho la propia Rosa Díez, que fue consejera vasca con los socialistas y le disputó la secretaría general del partido a Zapatero, acabó saliéndose del PSOE para formar UPyD, ahora cuarta fuerza nacional (y subiendo).

Ese hueco, el de las batallas individuales, es posiblemente el más poblado. Uno de los casos más recientes es el de Ernest Maragall, ex peso pesado del PSC que ha formado su propio partido soberanista. Algo similar pasó con Esquerra hace unos años, de donde algunos miembros recalaron en otras formaciones similares como Reagrupament, que acabaron volviendo más tarde a pactar con Esquerra. También Francisco Álvarez Cascos, que dejó el PP para montar Foro Asturias. Volviendo a Izquierda Unida, Rosa Aguilar se pasó al Gobierno socialista, mientras Inés Sabanés y Reyes Montiel se enrolaron en Equo. Xosé Manuel Beiras, histórico líder del BNG, dejó la formación y lideró una coalición nacionalista junto a miembros de IU, de otras plataformas galleguistas y de ecologistas de Equo. José María Chiquillo liquidó en su día Unió Valenciana y se integró en el PP, con quienes sigue ocupando un escaño. La lista es eterna.

En el PP hay más de lo mismo que en el PSOE, aunque de otra forma. Allí los “versos sueltos” se han entendido como algo normal dentro de una formación que abarca desde el centro hasta la derecha ultraconservadora en diferentes tonos, desde lo moral hasta lo económico. Hay quienes hacen de la moral su forma de política, quienes son liberales hasta el tuétano, quienes son democristianos, e incluso quien no es ninguna de las opciones anteriores. Por haber hay hasta discrepancias en cuestiones políticas tan concretas como la ordenación territorial o la política antiterrorista, que se ha cobrado bajas ilustres y ha supuesto la coexistencia de dos PP vascos —uno oficial y otro fuera del partido—. Y, como en cualquier formación, hay plazas que han vivido rivalidades territoriales dolorosas, como la de Eduardo Zaplana y Francisco Camps en Valencia, o las de Alicia Sánchez Camacho y Montserrat Nebrera o Aleix Vidal-Quadras y Josep Piqué en Cataluña, por citar solo algunas.

Ejemplos así hay centenares, aunque posiblemente España no haya conocido ningún proceso de demolición interna tan acusado como el que vivieron las formaciones centristas en los 80 y 90: una gran cantidad de miembros del PP de aquella época abandonaron UCD y CDS para pasarse a la renovada Alianza Popular. El centro no estaba de moda en ese momento, y de eso se trata: era mal momento para ser de IU cuando Aguilar, Sabanés y Montiel, mal momento para ser del BNG cuando Beiras, mal momento para ser de UV para Chiquillo, mal momento para ser del PP para Cascos. Y un largo etcétera.

Plato aparte son los políticos que, cansados o enfrentados con la línea oficial, deciden dejarlo. Es el caso de exministros como Jordi Sevilla, el propio Josep Piqué o Manuel Pimentel… Esta lista tampoco tendría fin.


Las corrientes de opinión

Pero todas estas batallas que se libran en los partidos no siempre son ruidosas, sibilinas y dolorosas. Casi todas las formaciones, de hecho, recogen en sus estatutos la figura de la “corriente de opinión” y gestionan cómo y de qué forma se integran esa especie de discrepancias organizadas en la vida del partido. Porque, a fin de cuentas, para eso sirven las corrientes de opinión: un grupo más o menos numeroso e influyente dentro del partido tiene un parecer particular y distinto al de sus órganos internos e intentan cambiar ciertos engranajes desde dentro. Otra cosa son las familias políticas, que vienen a ser grupos de presión que responden únicamente a afinidad nominalista, como era el caso ya citado de campsistas y zaplanistas, o en su día con los felipistas y los guerristas en el PSOE.

En el PSOE el melón se ha abierto bastante en poco tiempo, aunque sin grandes terremotos. Al soterrado combate que el bando de Rubalcaba creyó haber ganado en Sevilla y que sigue librando con Chacón y su entorno se añaden al menos dos movimientos. Uno, el presentado por el político conocido como Joan Mesquida cuando dirigió la Policía y la Guardia Civil y que ahora se llama Juan Mesquida. Otro, por un grupo de militantes y cargos sin un perfil muy reconocible en los medios. Y, entre esos cuatro movimientos, algunos nombres peloteados por los medios, como el del exlehendakari Patxi López y, más recientemente de forma pública aunque viniera de lejos, Eduardo Madina. En medio quedaron otros nombres, como Lage, Fernández Vara o iniciativas digitales de perfil más bajo que no llegaron a cuajar. Lo dicho: en el PSOE nunca son dos los bandos.

Sobre la primera plataforma, la de Juan Mesquida, se conocen pocos nombres tras él. De hecho, ni en el PSOE saben bien quién le avala, y se habla de que más que una corriente interna (algo que él mismo ha descartado) pretende crear un movimiento nuevo. Dicen en el partido que sus apoyos son de fuera del socialismo y, casualidad o no, al ver la iconografía de la “plataforma ciudadana” que han montado no hay referencia visual al PSOE en ningún lado: ni colores, ni logotipos, ni siquiera el nombre de la formación. Solo un decálogo, el perfil de su candidato y un foro para recoger ideas bajo un apelativo genérico de “Forma parte de la solución“. De su puesta de largo hace un par de semanas se criticó que apenas diera información sobre el proyecto que encabeza y que, de hecho, ni siquiera se ofreciera como solución a un problema concreto: en su opinión Rubalcaba no lo estaba haciendo mal dadas las circunstancias… ¿entonces cuál es el problema que requiere solución?

La segunda plataforma sí tiene más visos de corriente de opinión interna. En ella hay nombres como Alberto Sotillos, hijo del que fuera portavoz del primer Gobierno de Felipe González y muy cercano al actual líder socialista madrileño Tomás Gómez, o el exsenador Luis Salvador, entre otros militantes conocidos en las redes sociales aunque sin un perfil puntero dentro del partido, como Jesús Garrido, Ignacio Trillo o Javier Arranz. En este caso la plataforma sí habla del PSOE, usa sus colores y en lugar de destacar a un candidato, apuesta por la renovación del partido desde la militancia de base. De hecho quizá esa falta de una cara realmente conocida sea lo que impida en mayor medida que Socialismo y Ciudadanía goce de la presencia mediática de otros movimientos,

Algunos de sus miembros, no todos, estuvieron detrás de una acción con la que sí consiguieron hacer ruido: un vídeo en el que pedían perdón por los errores del PSOE durante el ocaso del zapaterismo. Por acciones como esas y sus indisimuladas críticas a la actual cúpula socialista es habitual ver enfrentamientos de algunos de ellos con otros militantes socialistas en redes sociales.



Aún habría otro movimiento emergente, aunque menos rompedor con el funcionamiento del partido, el Foro Ético que impulsan nombres como Odón Elorza, la diputada Patricia Hernández y varias decenas de miembros más del partido.

En ese mismo bando ideológico, un poco más a la izquierda, también Izquierda Unida tiene sus corrientes emergentes. Aparte de sus grupos y federaciones, dos plataformas se podrían estar preparando para desgajarse en un futuro. Por una parte Izquierda Abierta, encabezada por Gaspar Llamazares, que se constituyó en partido político y se reintegró nuevamente en Izquierda Unida… al menos, de momento. Llamazares, que tuvo sus más y sus menos con un Cayo Lara que ocupó su puesto y que le desplazó como portavoz en el Congreso contra su voluntad, ha unido a su causa a Ezker Batua, la histórica federación de IU en Euskadi que acabó por ser una marca apócrifa y sin el apoyo del partido en las pasadas elecciones, que montó su propia marca como Ezker Anitza. A ellos… y a otros muchos quizá en un futuro no muy lejano, como a un Baltasar Garzón al que querría como candidato para las europeas, mientras se rodea de personas como Ada Colau, Almudena Grandes o Federico Mayor Zaragoza en lo que podría acabar siendo un frente mayor de izquierda más afín al mundo intelectual y a los indignados y no tanto a los comunistas y sindicalistas de toda la vida.

Otro ex de la formación, Julio Anguita, estaba en las mismas. Alejado de la política desde hace años y retirado en su sur natal, ha decidido volver a saltar a la palestra y encabezar un colectivo ciudadano llamado “Frente Cívico – Somos mayoría” y hacer campaña por la desobediencia civil absoluta contra la gestión actual de la crisis. En los últimos meses se concentra en lograr la implantación de esa corriente en distintos puntos de España, quién sabe si pensando en un futuro salto político a primera línea.



Cambios de bando… o vueltas al origen

¿Y en qué suelen terminar todas estas vías de agua internas de los partidos? Depende, pero en la mayoría de casos se forman escisiones de esos mismos partidos que se acaban reagrupando en otros distintos o, sorprendentemente, en los mismos.

En eso la política vasca es ejemplo de hasta dónde puede hacerse lioso todo. Por ejemplo, Aralar nació como una corriente de opinión dentro de Herri Batasuna, pero las posturas se volvieron abiertamente enfrentadas en la época de Miguel Ángel Blanco, por lo que finalmente y con Patxi Zabaleta a la cabeza, nada menos que miembro de la mesa nacional e histórico líder abertzale, dejaron HB y montaron su propia formación en Navarra. Allí capitalizaron el voto abertzale durante tiempo bajo una coalición llamada Nafarroa Bai con algunos independientes, la versión navarra del PNV y movimientos diversos. Recientemente Aralar decidió integrarse en EH Bildu, volviendo a unirse a la izquierda abertzale clásica, y dejando de lado a sus antiguos socios de coalición, que formaron a su vez un nuevo grupo llamado Geroa Bai.

El lío no termina ahí. Izquierda Unida tenía en Ezker Batua su marca vasca, y dentro de esta hubo una escisión llamada Alternatiba, que acabó integrándose también en Bildu. Finalmente IU renegó de Ezker Batua y bendijo como nueva marca Ezker Anitza, así que EB se unió al nuevo proyecto de Gaspar Llamazares… que a la postre también se integra en IU. Sin dejar Bildu, la tercera de las cuatro patas de la coalición es Eusko Alkartasuna, una escisión del PNV que durante varias legislaturas pactó con ellos para formar Gobierno y que ahora se ha unido a la izquierda abertzale.


Uniendo fuerzas para conseguir votos

Pero igual que hay guerras, deserciones y traiciones, también hay paz, pactos y acuerdos. Cuando llega el momento de acaparar el voto muchos partidos deciden ir a lo práctico: aliarse con formaciones con intereses coincidentes, a veces incluso ahorrándose el coste de montar una marca territorial propia, y luego repartir el pastel de los cargos públicos.

Así Compromís, formación valenciana nacionalista de izquierdas, se alía con Equo, que también se junta con galleguistas e IU en Galicia. Así Iniciativa hace de IU en Cataluña. Así el PP pacta con UPN en Navarra tras una sonora bronca que llevó a romper un acuerdo de muchos años que finalmente volvieron a suscribir. Por eso las dos formaciones nacionalistas de Aragón pactan con formaciones nacionales, el conservador PAR con el PP y la progresista CHA con IU.

Aunque el caso más destacado sigue siendo el de Convergència i Unió, que no hace mucho dejó atrás su fórmula de dos partidos coaligados para pasar a ser un mismo órgano, aunque con todo separado. Por eso, por ejemplo, dejan libertad de voto en asuntos donde convergentes y democristianos pueden chocar. Por eso tienen tantas diferencias respecto al giro soberanista. Y, pese a todos los años juntos y el bagaje común, muchos militantes del “hermano mayor” siguen pidiendo la expulsión del ‘hermano pequeño’ cuando vienen los problemas.

Ahora bien ¿sirve de algo la multiplicidad de partidos? Cierto es que los dos grandes acarrean un desgaste enorme en los sondeos de intención de voto y que son las fuerzas secundarias como IU y UPyD las que recogen los frutos, aunque siguen a años luz de PSOE y PP. ¿Sirven de algo las cruzadas personales de políticos que prefieren montarse partidos a medida? A Cascos le sirvió apenas unos meses, mientras Rosa Díez sigue en ello y cada vez con un éxito mayor. ¿Sirven de algo las grandes coaliciones? Depende: al electorado de IU no le suele hacer gracia que se pacte con el PSOE, mientras que se difumina mucho la labor de representación territorial de formaciones como UPN, CHA o PAR cuando pactan con partidos enormes que les dan cargos a cambio de fagocitarles.

¿Entonces? Los votos no suman. Calcular que una coalición de PSOE e IU daría como resultado sumar los votos de ambas es un error, porque muchos que son votantes de las formaciones por separado dejarían de apoyar a una candidatura conjunta. Y eso por poner un ejemplo suelto.

La cuestión es que cábalas aparte, dejando los “fichajes” de lado, los acuerdos entre formaciones y los pactos de Gobierno, lo que piden los ciudadanos no parece ser que se toquen todos los palos ideológicos o que las formaciones se atomicen o aglutinen. Quizá lo que piden es más sencillo que el cálculo electoral en forma de ábaco, o las estrategias propias de partida de ajedrez. Porque con tanto tiempo invertido en tantas banderas, adscripciones y símbolos al final queda muy poco tiempo para el meollo del asunto: hacer otro tipo de política sin la atadura de las formaciones políticas, que a fin de cuentas son las instituciones peor valoradas por alguna razón.

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Invitado

Mensajepor Invitado » Mar 15 Oct, 2013 8:19 pm

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De izquierda a derecha, estos son son los 14 magníficos.

1. Rosa María Moya, concejala de las Áreas de Empleo, Mantenimiento, Obras, Cultura y Tráfico
2. Jorge Sánchez, teniente alcalde y concejal de obras públicas, patrimonio y comercio
3. Francisco Ladrón de Guevara, concejal de Deportes, Fiestas e Infraestructuras
4. Concepción García González, concejala de protocolo, participación ciudadana y tercera edad
5. María Pilar Lorente, concejalía de deportes, fiestas, infraestructuras y comunicación
6. Concepción Rodríguez Muñoz, concejalía de presidencia, asuntos sociales y juventud
7. Francisco Rodríguez, alcalde del municipio

Hasta aquí, los cargos municipales. Pasamos a los provinciales:

8. Luisa García Chamorro, vicepresidenta de la Diputación de Granada
9. Sebastián Pérez, presidente de la Diputación de Granada
10. Miguel Angel Gamarra, diputado provincial
11. José Antonio Robles, vicepresidente de la Diputación
12. María Merinda Sádaba, diputada de Empleo y Desarrollo
13. José Torrente, portavoz del gobierno de la Diputación
14. Francisco Tarifa, diputado provincial de turismo



La rotonda de los 14 políticos


En España, y en contra de lo que opina Cristóbal Montoro, lo que crecen no son lo sueldos sino las rotondas. En este país ya no se levantan pisos pero se siguen construyendo glorietas, quizás porque sea lo único que aún no expropian los bancos.

En realidad, los gobiernos hacen calles y carreteras para poder montar después rotondas con las que complicar la vida a los conductores.

Inaugurar uno de estos redondeles es la única posibilidad que le queda a un político de estrenar algo. En tiempos de bonanza se desperdició mucho dinero en pabellones, piscinas cubiertas e, incluso, se despilfarró la pasta en alguna biblioteca, cuando podríamos haber cambiado todas las esquinas, que son muy aburridas, por rotondas.

En Granada debemos convertir nuestras glorietas en objeto de peregrinación turística.

La tortilla del Sacromonte y la Alhambra tuvieron su momento, pero las glorietas son el símbolo de la modernidad. Si Nueva York marcó un hito en la arquitectura con sus torres gigantes, nosotros podemos hacer historia a ras de suelo. En términos culinarios, una rotonda viene a ser como un rascacielos deconstruido.

Por ejemplo, la que se inauguró la semana pasada en Alhendín tiene, mientras no se demuestre lo contrario, el guinness del número de cargos públicos que caben dentro de una glorieta. Hasta catorce y de distintos partidos políticos se metieron dentro de un redondel, uno detrás de otro, igual que los elefantes en el seiscientos.

Nótese también la dimensión de la señal de tráfico, que equivale a unas veinte cabezas del diputado de Turismo. Para que después digan que no se hacen cosas a lo grande.

Ya estoy viendo la publicidad: visite nuestra rotonda, la única en el mundo con 14 políticos de diámetro.



¡Llenaos de orgullo, españoles! Honor y gloria a los 14 políticos héroes de esta foto




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