EL FRAUDE DEL PER

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Mensajepor Invitado » Sab 10 Nov, 2018 8:15 pm

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El PER, la ruina de los agricultores: "Prefieren el subsidio a trabajar, es un drama, las cosechas se están perdiendo"

Los agricultores denuncian grandes pérdidas económicas en sus cultivos. Culpan a las ayudas agrarias por "frenar a los trabajadores".

Las cosechas están en peligro. Muchos empresarios del campo están desesperados, no encuentran mano de obra disponible. Hay cultivos que están en riesgo por falta de empleados que recolecten aceituna o tomates. El origen del problema está muy claro para los afectados: las ayudas y subsidios agrarios están generando un incentivo perverso, ya que hacen que el jornalero prefiera cobrar el desempleo antes que ir a trabajar.

Si bien Andalucía o Extremadura han sido, históricamente, los grandes referentes del PER, lo cierto es que el polémico Programa de Empleo Rural, implantado en 1986, no sólo afecta a las regiones del sur. Otras comunidades han copiado el modelo. En 1996, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón también empezaron a implantar el polémico subsidio. Y en otras regiones del norte, las rentas mínimas han empezado, igualmente, a mostrar sus perniciosos efectos, hasta el punto de que el sindicato de Unión de Trabajadores y Ganaderos de Navarra (UAGN) denuncia que el cobro de la Renta Garantizada "es un freno brutal a la hora de encontrar trabajadores".

¿Dónde están los 100.000 parados extremeños que, en teoría, deberían estar en disposición de trabajar? Esta misma pregunta se hace Luis Cortés, presidente de Unión Extremadura, una entidad privada que defiende los intereses de 300 agricultores asociados. "Muchos agricultores nos llaman desesperados, las aceitunas se nos están poniendo negras, tenemos grandes pérdidas económicas. Estamos viéndonos obligados a mecanizar todo y pequeños empresarios están desembolsando grandes sumas de dinero y arriesgando capital para comprar maquinaria y así recolectar aceitunas, tomate, tabaco o arándanos. Pero, insisto, ¿cómo es posible que con el 25% de parados en Extremadura tengamos que recurrir a la costosa mecanización? Es un sinsentido. El PER es el culpable", alega Cortés.

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Fraude masivo

En la actualidad, apena se precisan 20 peonadas para que los jornaleros puedan solicitar el subsidio agrario, una ayuda que procede del Estado y gestionan las autonomías. Es decir, tan sólo se necesitan 20 días de trabajo al año para cobrar 426 euros durante seis meses como trabajador eventual. "En el momento en el que un parado se va a trabajar al cultivo, deja de recibir la AEPSA (antiguo PER). Por ello, prefieren cobrar el subsidio agrario y no perder la ayuda en lugar de venir a trabajar. Es un sistema perverso e imposible de desactivar, creado para cuando no había trabajo, pero ahora cuando que hay muchísima faena no quieren venir".

Ramón Jumilla, un joven agricultor del pueblo de Torreperogil, en Jaén, conoce de primera mano la carestía de trabajadores que sufre el campo. Él mismo cuenta a Libre Mercado cómo se las ve y se las desea para reunir cuadrillas de recolectores. Jumilla trabaja todo el año como encargado de un olivar de 58 hectáreas. "Está todo muy despoblado, los más jóvenes se van porque no quieren trabajar en el campo, aunque también es cierto que muchos de los que se quedan prefieren cobrar el subsidio que trabajar. Normalmente, los trabajadores actuales proceden de Senegal", confiesa el empleado de la finca.

Ambos, Cortés y Jumilla, coinciden en el modus operandi para cobrar el subsidio, generándose un auténtico mercado negro entre agricultores jornaleros y familiares: "Normalmente, es el padre, marido o abuelo, dueño de olivares, quienes apañan las peonadas a sus familiares para que puedan percibir la AEPSA. Es algo común. Muchas mujeres amas de casa cobran el subsidio y no han venido al campo nunca o vienen unos días, los necesarios nada más, los maridos son quienes les arreglan el papeleo para que puedan percibir la renta", desvela el agricultor jienense.

"Es obvio que hay gente muy honrada andaluza que trabaja en el campo a diario y esto es muy duro, pero no vamos a negar los trapicheos. Normalmente, pagan el seguro, unos 360 euros al propietario, y después van a sellar al Ayuntamiento" y así pueden solicitarla la prestación. desvela Jumilla. Otro olivarero, que prefiere mantener el anonimato, desvela que también hay jornaleros que, para ir trabajar, exigen al agricultor que certifique peonadas fantasma a sus familiares.

Estos métodos fraudulentos están a la orden del día en el resto de regiones que cuentan con sistemas de prestaciones similares, no solo en Andalucía y Extremadura. A ello se suma, además, el desincentivo a trabajar. El presidente de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra, Félix Bariáin, denunciaba recientemente que "hay productos que corren el peligro de quedarse en las fincas sin poder ser recolectados" por la falta de mano de obra. La Renta Garantizada es "un fracaso absoluto del Gobierno foral".

"Desea que todo el mundo que de verdad necesite la ayuda la tenga, pero no podemos tolerar el fraude en el cobro de esas subvenciones. Se rechaza el trabajo". Además, Bariáin explicaba que esta situación fue propiciada por el actual Gobierno de la nacionalista Uxue Barkos: "Había un convenio y un plan de empleo que nos permitió hacer más de 60.000 contratos desde 2007, era un rotundo éxito", pero hoy la situación es radicalmente distinta.

"Os vamos a quemar los olivares"

Desde la Unión de agricultores extremeños, por su parte, inciden en que "para la vendimia se necesitan alrededor de 380.000 jornadas, más de 350.000 para la recolección de la fruta, más de 100.000 para los cultivos de huerta y más de 250.000 para el resto de labores que se realizan en un periodo aproximado de 3 meses, lo que significa que se están dando alrededor de 1.100.000 de jornales".

Cortés se defiende así de las acusaciones de los sindicatos estatales, CCOO y UGT, que describen a los empresarios como caciques o negreros. "Las explicaciones de los sindicatos son peregrinas, dicen que somos unos explotadores, pero nada más lejos de la realidad. Firmamos un convenio con UGT y CCOO donde cada trabajador cobra 45 euros por una jornada de seis horas y media", se queja el empresario.

El representante de esta asociación reconoce que "el campo es duro". No obstante, también destaca que en estos momentos hay 60.000 agricultores extremeños que se levantan todos los días para que la gente pueda tener aceite en sus casas. "Nos dicen negreros y caciques, es falso", espeta el empresario. "Si alguien no quiere venir a trabajar, de acuerdo, ¿pero que me cobren impuestos para pagar el subsidio a una persona que no quiere venir a trabajar? Es indecente, una injusticia", insiste.

Y el drama se va acrecentando en los pueblos donde todo el mundo se conoce. Este agricultor narra la crudeza de su situación: "Hemos llegado a estar amenazados por los subsidiados. A mí me han dicho que me van a quemar el campo, mis olivares y mis naves. Por ejemplo , si yo voy a Almendralejo y visito la oficina del servicio de empleo solicitando obreros para coger aceitunas, estás jugando con fuego porque pones en peligro que puedan cobrar las ayudas agrarias".

Asimismo, Cortés denuncia el miedo a hablar de sus asociados. "Nos han llegado a decir que vendrían a recoger aceitunas, pero que, posiblemente, mis olivares peligrarían en el futuro. Sólo queda aguantarse, no queremos tener conflictos con 50 vecinos del municipio porque si no esto es un sin vivir, no nos hacen la vida fácil".


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"El PER, un granero de votos"

A pesar de que Castilla y León, por ejemplo, está teniendo que recurrir a trabajadores traídos de Bulgaria, Senegal o Marruecos, las Administraciones no parecen estar preocupadas por la problemática rural. Desde la Unión Extremeña apuntan la razón: "El subsidio agrario es un granero de votos para los políticos. Hemos intentado reunirnos con la Consejería de Empleo de Extremadura y hemos recibido la callada por respuesta. No quieren perder votantes. Los tienen cautivos y comprados con los subsidios".

Además de la mecanización, las entidades que representan a los agricultores están barajando una nueva propuesta que salve las plantaciones, por ejemplo, de tabaco. "Antes había grandes cuadrillas en la zona de la Vera recogiendo tabaco. Eran casi todos magrebíes, había unos 3.000. Pero este año no tenemos mano de obra tampoco extranjera, no sabemos por qué", lamenta Cortés. En este sentido, los empresarios quieren traer empleados de Bielorrusia con contratación en origen. Los castellanoleonenses ya están ello y numerosos autobuses con mano de obra búlgara están llegando a la tierra del cochinillo.

Libre Mercado ha encontrado dificultades para recoger declaraciones que atestigüen este secreto a voces de las zonas rurales ibéricas. Varios agricultores consultados han confesado temer por las represalias de sus vecinos si cuentan lo que ven a diario, mientras que otros sindicatos han preferido dar la callada por respuesta. La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Agricultores y Ganaderos de España (UPA) no han querido responder a las preguntas de este periódico.

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Mensajepor Invitado » Mié 28 Nov, 2018 4:40 pm

ImagenCarteles antiguos de una candidatura de Sánchez Gordillo a la alcaldía de Marinaleda. (EFE)

EL OCASO DE LA UTOPÍA COMUNISTA DE ANDALUCÍA
El 'soviet' de Marinaleda se hunde: "Los jóvenes sobreviven plantando marihuana"

El proyecto de Juan Manuel Sánchez Gordillo languidece mientras el alcalde muestra signos de agotamiento político. No hay economía y los vecinos han de ir a otros pueblos a trabajar

Cuentan que el alcalde de Marinaleda salió hecho un basilisco de la última comisión de la cooperativa Humar. Quería que la cooperativa contratara a un buen puñado de vecinos para la siguiente campaña agrícola y le dijeron que no, que no hay trabajo para tantas manos. Juan Manuel Sánchez Gordillo insistió, se le volvió a decir que no y se marchó furioso. En sus 27 años de existencia, Humar siempre había canalizado las necesidades de empleo de Marinaleda. Si la campaña del pimiento necesita diez manos pero hay que colocar a treinta vecinos en paro, se les coloca. Si vienen elecciones y hay que decirle al mundo que Marinaleda tiene pleno empleo, se hace un esfuerzo y se traen autobuses de jornaleros durante meses aunque muchos se pasen el día mano sobre mano. Humar siempre fue el corazón de la utopía de Sánchez Gordillo, el pilar que sostenía su famosa economía de corte comunista. Pero de un tiempo a esta parte, ese castillo de naipes se está desmoronando.

"Los cooperativistas se han cansado de perder dinero. Se arruinaron por la exigencia de Gordillo de meter gente a trabajar aunque no hubiera trabajo y tuvieron que ser rescatados por la banca ética [Coop57 y Autonomía Sur]. La forma de trabajar aquí es para salir corriendo. De veinte contratados aparecen ocho o diez y da igual, saben que no los van a echar. Por eso ahora la cooperativa está harta y ha tomado el control", explica Eladio Martos, ex gerente de Humar (2000-2002) y ex teniente de alcalde de Marinaleda durante 16 años. "Siempre se ha consensuado a cuánta gente se contrata para las campañas, pero últimamente Gordillo quiere imponer a cuántos meten y asegurarse de que cogen a su gente, y no se da cuenta de que esto ya no funciona como antes. La gestión de la cooperativa siempre fue un desastre por las injerencias del ayuntamiento, pero tuvieron la suerte de que la subvención al olivo [actualmente unos 600.000 euros anuales y que llegó a cerca de un millón] compensaba todos los disparates laborales".


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El alcalde de Marinaleda dirige una de sus célebres asambleas populares. (Reuters)


Mientras Gordillo es repudiado en su propio 'soviet', Marinaleda, el paraíso comunista de los campesinos españoles, vive su particular hundimiento. Su historia es un reflejo en miniatura de la Unión Soviética y se puede dividir en tres etapas. La primera transcurre en los años 80, cuando un carismático maestro de historia lidera una revolución de campesinos desposeídos contra la aristocracia terrateniente que les asfixia. Esta guerra de clases termina en victoria en 1991, cuando la Junta de Andalucía, tras varias ocupaciones populares, expropia el cortijo de El Humoso al ducado del Infantado. La Junta paga las 1.200 hectáreas de finca a precio de mercado y las cede al pueblo de Marinaleda para que haga usufructo de ellas. Se crean ocho cooperativas para cumplir con la legalidad y estas se agrupan en una cooperativa de segundo grado, la cooperativa Humar - Marinaleda.

Ahí comienza la segunda etapa, la del esplendor de un modelo de gestión municipal único en el que la tierra se pone a disposición del pueblo. No se busca el beneficio económico sino dar de comer a través del trabajo agrario a todos los marinaleños. Es un proyecto económico pero sobre todo ideológico. Son los años de las grandes marchas, de los discursos marxistas de Sánchez Gordillo, de Diego Cañamero y de toda la gente del Sindicato Andaluz de los Trabajadores (SAT). Es la etapa de los muros pintados con caras del Che Guevara y otros motivos revolucionarios. En definitiva, son los años dorados de la Marinaleda comunista, feliz de trabajar la tierra y tener un sustento tras toda una vida de pobreza y falta de alimentos.


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Un grupo de jornaleros trabaja en las tierras de El Humoso. (EFE)


La tercera fase no tiene una fecha de inicio clara. Es más bien la degradación progresiva de un modelo de gestión basado en el culto al líder, en el gasto indiscriminado de presupuesto público, en la absoluta falta de exigencia laboral y productiva a los trabajadores, en la agitación perpetua de la calle y en el aplastamiento de la disidencia mediante asambleas públicas donde se señala al díscolo. Es, también, la fase en que el ímpetu de Sánchez Gordillo decae por motivos de agotamiento psicológico y envejecimiento, arrastrando junto a él un proyecto que vivió demasiado pendiente de su liderazgo, sus ocurrencias y sus humores. Marinaleda es hoy uno de los pueblos más endeudados de Andalucía (cerca de tres millones en préstamos, servicios y multas impagadas) y aun así el ayuntamiento funciona al trantrán, sin dirección política ni planes de promoción económica o desarrollo social.

El despacho de alcaldía refleja este ocaso. Libros y papeles se amontonan sobre la mesa, con una enorme fotografía aérea del municipio en lo alto. Dos manos de escayola encadenadas, una bandera de Palestina y una de la España republicana ponen el toque revolucionario. Se nota que Sánchez Gordillo no usa ese despacho desde hace tiempo. Solo los empleados de administración acuden diariamente al ayuntamiento. El alcalde, dicen los vecinos, suele despachar los asuntos desde su casa, situada a un paso del consistorio. Si alguien tiene una urgencia, o necesita que le firmen un permiso de obra, o una licencia de apertura, o cualquier trámite relevante, acude directamente a su domicilio a probar suerte. Saben que en el ayuntamiento les dirán 'vuelva usted mañana'. Es decir, vuelva usted cuando esté el alcalde.


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Despacho de Juan Manuel Sánchez Gordillo en el ayuntamiento de Marinaleda. (D.B.)


Sánchez Gordillo aceptó ofrecer sus puntos de vista para este reportaje, pero un repetino problema de salud le ha tenido estos días hospitalizado. Nadie sabe quién será capaz de tomar el relevo del hombre que desde 1979 gobierna con mano de hierro este pueblo de 2.700 habitantes. Los pocos que se atreven a hablar de política con un desconocido suspiran al pensar en ello. Marinaleda se ha acostumbrado tanto a vivir en la rutina de los jornales de El Humoso y el PER y en las viviendas sociales a 15 euros de alquiler cortesía del ayuntamiento que es un misterio lo que pasará cuando toda esta red de clientelismo político y falta de alternativas explote.

"Claro que seguimos creyendo en la utopía", sentencia Dolores Tejada, concejal de Cultura y una de las dos personas de confianza de Sánchez Gordillo. "Hoy esa utopía sigue siendo mantener los puestos de trabajo de El Humoso y luchar para que no pase a manos privadas". La Junta de Andalucía quiere que los cooperativistas que pusieron su nombre como formalismo para poder cultivar la tierra ejerzan su derecho de compra. Son cerca de 40 personas y algunos, en privado, reconocen que sería mucho mejor comprar y hacer de Humar una cooperativa convencional. Pero decir eso en público en Marinaleda es tabú. "El Humoso es propiedad del pueblo", insiste Tejada. “Queremos que nos prorroguen el arrendamiento 50 o 100 años más. También hemos pleanteado crear una fundación compuesta por el ayuntamiento y varios colectivos sociales para que gestione la tierra y asegure que siempre va a estar a disposición de la gente".

"Hoy la utopía sigue siendo mantener los puestos de trabajo de El Humoso y luchar para que no pase a manos privadas", afirma el ayuntamiento

La Junta de Andalucía quiere deshacerse del cortijo, al cual ha dotado de regadío y última tecnología agrícola, aunque reconoce que está abierta a negociar "fórmulas de alquiler". Lo que no ve "jurídicamente viable" es que una fundación sea propietaria de El Humoso. Otro asunto controvertido son todos los años de cánones impagados por Humar, que la Junta no quiere cuantificar pero que ascenderían a más de cinco millones de euros por más de 20 años de usufructo de la tierra sin pagar arrendamiento. El gobierno de Andalucía simplemente admite que "hay discrepancias entre las partes" y "considera que muchas anualidades están pendientes de cobro" en contraposición a la cooperativa, que dice que esas anualidades han prescrito. Desde 2015, Humar ya está pagando el canon como parte de ese proceso de profesionalización al margen su alcalde.


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Puerta de acceso al cortijo El Humar, la gran victoria social de Marinaleda. (D.B.)


Un pueblo sin ley

Un adolescente en moto pasa zumbando sin casco por la carretera que vertebra el municipio, zigzagueando entre los coches. En Marinaleda no hay policía municipal, el chico sabe que nadie le pondrá una multa ni le pedirá el carné. Tampoco hay señales de prohibido aparcar, ni vados en vigor, ni servicio de grúa, por no haber no hay siquiera camión de la basura. Es El Rubio, el pueblo vecino, quien presta su camión de recogidas desinteresadamente cuando algún concejal de Marinaleda, nunca su alcalde, llama pidiendo ayuda. El polígono industrial es un gran solar vacío en lo alto de una loma. Hay una decena de parcelas delimitadas pero solo tres naves construidas. Una, la más grande, acoge la fábrica conservera de la cooperativa Humar. Las otras dos naves siempre han estado vacías. No hay más industria en el pueblo, ni comercio más allá de dos farmacias, tres bares y un restaurante. También hay un supermercado propiedad de Eladio Martos que el alcalde está intentando clausurar.

"Nadie quiere invertir en Marinaleda. Los empresarios saben que este pueblo es una fuente de problemas", explica José Antonio Capitán. Lo dice con conocimiento de causa. Capitán levantó hace seis años la mayor industria que ha tenido Marinaleda al margen de Humar. Se trata de la conservera Los Lugares, que llegó a dar empleo a 70 personas envasando hortalizas, aceitunas y otros alimentos. Los Lugares lleva un año en punto muerto debido a la orden de desahucio presentada por el ayuntamiento. Toda la inversión realizada por Capitán y sus dos socios, el ex teniente de alcalde Eladio Martos y el constructor local Francisco García, pende de un hilo.


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El polígono industrial de Marinaleda, a medio terminar, solo acoge la cooperativa municipal.


"Sabíamos cómo funciona Marinaleda, pero quisimos apostar por su gente y crear una industria potente al margen de la cooperativa. Gordillo nos exigió entrar como socio para poder abrir, aceptamos pero nunca puso el dinero, creándonos ya de inicio un problema grande. Acordamos pagar 56 euros de alquiler a cambio de acondicionar la nave municipal en la que nos encontramos, pero él nunca nos quiso cobrar nada y nunca nos dio número de cuenta. Ahora nos quiere desahuciar porque dice que debemos cinco años de alquiler. Hemos depositado los 3.000 euros que nos pide en una notaría, pero él nunca ha querido ir a recogerlos. No nos queda otra salida que cerrar e irnos a otro pueblo. Nos da lástima que Marinaleda se quede sin 70 puestos de trabajo por la obsesión de su alcalde en echarnos", resume Capitán sentado en su oficina.

La mano derecha de Gordillo advierte que Los Lugares "es un asunto que lleva el alcalde" y no se quiere pronunciar. Sí se remite al pleno extraordinario convocado para desahuciar a Los Lugares como prueba inequívoca de la voluntad popular. Un pleno al que solo acudieron tres de los nueve concejales de Izquierda Unida, ya que el desahucio es el asunto más controvertido de Marinaleda en los últimos años. Decenas de familias se juegan su subsistencia en ello, y no todos entienden que se quiera echar a la única empresa al margen de la cooperativa que ha dado trabajo en el pueblo en los últimos treinta años.


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El gerente de Los Lugares muestra una de las múltiples acusaciones vertidas por Sánchez Gordillo.


"Desde el principio nos ha hecho una campaña de acoso brutal en las asambleas y en Facebook. Nos ha puesto de ladrones, de explotadores, a mí hasta me ha llamado cocainómano", resopla Capitán, quien lleva más de un año medicándose por este asunto, en el que se juega 100.000 euros de ahorros y otros 100.000 de un préstamo bancario que utilizó para lanzar Los Lugares. "Gordillo nos quiere echar porque no quiere que nadie controle el empleo al margen de él. Hemos demostrado a los vecinos que se puede ir a trabajar ocho horas a una fábrica e irse a casa sin necesidad de acudir a asambleas, a manifestaciones o a marchas para hacer méritos y sumar puntos. Él cree que quien controla el empleo, controla a la gente. Es lo que lleva haciendo treinta años".

"Gordillo nos quiere echar porque no quiere que nadie controle el empleo al margen de él", denuncia el gerente de Los Lugares

Desde el ayuntamiento rechazan todas las acusaciones de clientelismo político y persecución de la disidencia. "Los medios de comunicación nos tratan fatal, pero no somos analfabetos. Marinaleda molesta al capital y a los grandes empresarios porque demuestra que se puede ser autosuficiente. Quien diga que aquí señalamos a la gente o que la cooperativa coloca a los más allegados miente", dice Tejada. Dolores Valderrama es concejal de Economía y jefa de administración de Humar. Ante la misma pregunta, responde indignada: "El ayuntamiento aquí no decide nada. El alcalde es uno más y se le escucha como al resto, pero la tierra la trabajan todos, voten a quien voten. Todo aquel que acude a la asamblea de parados donde se contrata trabajadores para la siguiente campaña trabaja y cobra como los demás". Es cierto que la cooperativa, en los últimos ejercicios, ha obtenido beneficios que permiten sufragar parte de sus deudas. Tan cierto como que es imposible que nadie vinculado al ayuntamiento o a la cooperativa diga públicamente que algo funciona mal en Marinaleda. Los vecinos, de política, directamente no hablan.


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Interior de la fábrica de conservas de Humar, parada por falta de campaña agrícola.


En este paralelismo con el destino de la Unión Soviética también existe un muro de Berlín. Marinaleda encarnaría a Alemania Oriental de los 70 y 80, lastrada por la parálisis burocrática, la quiebra económica y la paranoia política. El Rubio, el pueblo vecino, sería Alemania Occidental, donde todos los servicios funcionan y la economía crece. Hace 30 años, El Rubio era tan pobre como Marinaleda. Hoy es un referente comarcal en carpintería con cuatro fábricas, está ampliando su tejido industrial y tiene una dirección política clara.

"Sin quererlo me he convertido en el rival político de Sánchez Gordillo. El Rubio es un espejo en el que se compara permanentemente. Mientras ellos salían en los medios de comunicación, nosotros aquí hacíamos los deberes sin dar ruido. Hemos hecho huertos sociales, hemos solicitado fondos para las viviendas de autoconstrucción que tanto han dado que hablar en Marinaleda, hemos captado empresas… La historia me ha dado un papel que no quiero jugar, pero él sabe que tiene mi mano tendida para lo que necesite", dice Rafael de la Fe, alcalde de El Rubio.

"Mientras ellos salían en los medios de comunicación, nosotros aquí hacíamos los deberes sin dar ruido", dice el alcalde de El Rubio

El puente que sortea el arroyo de Río Blanco es su particular muro de Berlín. Cada día, docenas de marinaleños lo cruzan para trabajar en El Rubio. "Cada vez son más. Por las mañanas ves hileras de coches hacia El Rubio y hacia otros pueblos a trabajar, otras hileras de padres que llevan a sus hijos a estudiar a Estepa porque aquí no hay instituto. A las diez de la mañana aquí no queda nadie. ¿Quién va a quedar si no hay tiendas ni fábricas? Mucha gente se ha ido de Marinaleda. Los que no se van es porque tienen aquí sus casas o porque no tienen alternativa y se contentan con ir tirando de los jornales de la cooperativa y de las viviendas baratas", confirma el gerente de Los Lugares.


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El alcalde de El Rubio, Rafael de la Fe, en su despacho


La conservera es precisamente el gran conflicto entre Marinaleda y El Rubio. Meses atrás, Los Lugares decidió abandonar la utopía comunista y buscarse otro pueblo. Pronto El Rubio les tendió la alfombra roja, a tal punto de que se aprobó un borrador para hacer de la 'nueva' Los Lugares un centro de referencia conservera en la Sierra Sur de Sevilla. 18.000 m² para envasar espárragos, alcachofas, habas y bonito del norte. Socios como el navarro Grupo Celorrio, cereales Astigi y otros referentes empresariales andaluces. Inversión inicial de 2,6 millones de euros. Más de 140 empleos, casi todos femeninos, como punto de partida. "En cuanto Gordillo se enteró de este plan corrió a asustar a los inversores. Empezó a publicar en Facebook que Celorrio son unos explotadores y le montó un escrache en casa al gerente de cereales Astigi junto al de Fuerza Ecijana [Ángel García]”, cuenta Capitán. "Lleva años tratando de hundirnos, estamos hartos".

Los Lugares abandona Marinaleda harto del acoso y planea montar un centro conservero en el pueblo vecino con 140 empleados

El establecimiento de la conservera ha estado a punto de venirse abajo por el miedo de los inversores a que Sánchez Gordillo les monte día sí y día también manifestaciones en la puerta de la nave con acusaciones muy gruesas. Nadie quiere ver su nombre salpicado en los medios ni en redes sociales y hay infinidad de pueblos en Andalucía que acogerían esta inversión como agua de mayo. "Ojalá esto salga adelante", suspira el alcalde de El Rubio, consciente de lo que se juega. "Genera mucha impotencia tratar de crear cosas y que te las destruyan. No quiero que los empresarios duden en invertir en El Rubio por estar junto a Marinaleda. Por desgracia ya lo hemos sufrido en el pasado".


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Juan Manuel Sánchez Gordillo, junto a Diego Cañamero, en una protesta del SAT. (Reuters)


Una de las últimas salidas de tono de Sánchez Gordillo antes de caer enfermo vino a cuenta de una sesión informativa en El Rubio para solicitar viviendas de autoconstrucción a la Junta. Cuando Sánchez Gordillo se enteró se puso hecho una furia, hasta el punto de que movilizó a su gente para ir a El Rubio a reventar la reunión. Finalmente, algunos concejales le imploraron que se calmara y se quitara esa idea de la cabeza. No le sentó nada bien al alcalde que su vecino tocase una de las dos patas de su utopía. La primera pata es la cooperativa agraria, la segunda son las viviendas sociales con alquileres de 15 euros al mes.

"Lo de las viviendas sociales es pura propaganda, todos los pueblos las han hecho sin tanto bombo. Al contrario, en todas partes te dan tu escritura y esa casa pasa a ser tuya, en cambio aquí es del ayuntamiento, que te la arrenda muy barata, de acuerdo, pero sin contrato ni nada. Puede echarte cuando quiera y al final utiliza ese piso para recordarte que le debes la vida", subraya Mariano Pradas, concejal del PSOE durante 20 años y recién retirado de la vida política.


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Un grupo de turistas posa para un foto en uno de los múltiples murales pintados en Marinaleda. (Reuters)


En Marinaleda hay 325 viviendas sociales. El ayuntamiento defiende su modelo, que se basa en acogerse como cualquier pueblo al plan de la Junta de Andalucía que subvenciona los materiales de construcción a cambio de que el ayuntamiento y los compradores asuman el resto de gastos. "Marinaleda se hace cargo de todo, del suelo, de los suministros, de las aceras. El inquilino no paga nada y nos quitamos de en medio a los intermediarios. Eso en otros pueblos no ocurre. Aquí nadie especula con la vivienda", explica la concejal de Cultura.

La última hornada de viviendas sociales de Marinaleda no tiene cédula de habitabilidad y tiene enganches ilegales de luz

La ultima hornada de viviendas sociales es otro reflejo más del ocaso de Marinaleda. Se trata de 26 casas sin cédula de habitabilidad y sin contadores de luz. La gente vive enganchada al suministro general con cables tirados descaradamente sobre las farolas. Total, no hay policía local y es el propio ayuntamiento quien ha facilitado la instalación ilegal. "Hemos tenido algunos problemas pero se resolverán pronto. Hemos entregado ya las llaves y algunos se han metido antes de que esté todo listo. Las cosas de palacio van despacio", le quita hierro Tejada.


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Casas de autoconstrucción enganchadas ilegalmente a la luz con consentimiento del consistorio. (D.B.)


Lo que tiene peor solución es el florecimiento de las plantaciones de marihuana en las casas particulares. En Marinaleda se cuentan por decenas, el ayuntamiento lo sabe y en cierto modo lo tolera. "Hay muchos jóvenes que sobreviven gracias al trapicheo de marihuana. Es la única industria en el pueblo aparte de la cooperativa y hablamos de chavales con pocos estudios que ven en esto una salida. Es triste decirlo pero la marihuana quita a mucha gente de hacer cosas peores para ganar dinero. Quien quiere progresar en la vida ha de irse fuera", sostiene Martos, otrora delfín de Sánchez Gordillo. Tejada, actual mano derecha del alcalde, sonríe incómoda ante este tema y sencillamente confima que en Marinaleda hay patios de marihuana empalmados al tendido eléctrico. Días atrás robaron un aparato de aire acondicionado del colegio municipal, y nadie duda que los ladrones querían ese electrodoméstico para secar marihuana. Varios vecinos se han acercado al ayuntamiento a quejarse del olor insoportable de la marihuana. Sus protestas parece que no han sido escuchadas.

Días atrás robaron un aparato de aire acondicionado del colegio municipal y se sospecha que su destino es secar plantas de marihuana

"El futuro pinta muy feo. Con otro alcalde, aunque siga siendo de Izquierda Unida, ya será distinto, pero el odio sembrado entre familias enfrentadas no lo resuelves en un día, para eso tienen que pasar dos o tres legislaturas como poco. El ambiente está muy viciado. Hablamos de una cultura promovida por el ayuntamiento del trabajar poquito, ir tirando con mis matitas de marihuana y cobrar el paro cuando me corresponda. Tengo una casa barata por la que no tengo que sacrificarme aunque no sea mía y así con todo. Tienen que pasar muchos años para quitar esa mentalidad", prosigue el portavoz del PSOE. Su compañero y actual concejal, Hipólito Airas, le secunda: "A Gordillo le decimos 'te estás quedando solo, aquí los concejales han venido a los plenos hasta con la pata partida, no faltaba ni uno. Y ahora la mayoría no viene. Tu política ha tocado techo ya'. Antes organizaba 150 asambleas al año y ahora se pasa meses sin convocarlas".


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Marcha de protesta organizada por el SAT y encabezada por Sánchez Gordillo. (Reuters)


No hay una sola pintura revolucionaria fresca en las calles de Marinaleda. Todo son reclamos del pasado. Lemas, rostros y banderas ajados por el tiempo. Con todo, en el pueblo nadie duda que si Sánchez Gordillo se presenta a las próximas elecciones municipales de mayo, ganará de nuevo, si bien ya dificilmente podrá gastarse 1,7 millones en contratar jornaleros para El Humoso durante seis meses como hizo en 2011. "Esto se ha convertido en un régimen y la gente se ha amoldado a sus ventajas y desventajas. Si tú a la gente le das casa, luz y agua gratis, le dejas hacer lo que quiere y le das algunos jornales en el campo para ir tirando, qué otra cosa van a votar", indica Martos, antes de sentenciar: "Un día creí en este proyecto con los ojos cerrados, la vida hubiera dado. Yo nací en un pueblo de mucha penuria y necesidad, he visto amigos con problemas muy serios de alimentación y cuando este proyecto iba a dar un cambio real al pueblo lo creí. La decepción ha sido enorme. Gordillo ha creado una lógica perversa y me duele en el alma decirlo. Si nada cambia, Marinaleda irá muriendo lentamente".

El 8 de diciembre, la sala Palo Palo acogerá un 'concierto contra la represión' con el grupo Ska-P como cabeza de cartel con el objetivo de recaudar fondos para pagar las multas del sindicato agrario SAT. La fiesta revolucionaria continúa en Marinaleda, aunque todos saben que la revolución agoniza desde hace tiempo.

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Mensajepor Invitado » Mié 05 Dic, 2018 4:21 pm

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Los 44 de Vox en Marinaleda: piden echarlos del pueblo, pero nadie sabe quiénes son

El partido ultra irrumpe simbólicamente en Marinaleda, el paraíso comunista de Andalucía. Un Gobierno de PP y Ciudadanos podría ser una "hecatombe" para Sánchez Gordillo


"Yo he votado a Vox y más que teníamos que ser. Estoy harto de este régimen que tiene Gordillo en Marinaleda y…". De repente, la madre sale al portal hecha una furia. "¡Que te he dicho que de política no hables! Que en esta casa estamos de okupas y se la debemos a Juan Manuel. Tanto Vox y tanto Vox". El hijo sonríe pero la madre se hace cruces imaginando al alcalde ordenando el desahucio. "Es que mi madre se pone fatal, pero si los del pueblo no empezamos a hablar aquí no cambia nada. Yo hasta fotos de Franco tengo colgadas". "Anda, déjalo ya", le suplica la madre. De sacar una foto a las estampas de Franco en la habitación de su hijo, ni hablar. "Que me buscas un problema, que aquí ya sabes que no se puede hablar de política", sigue riñéndole ella. Al poco, la mujer se mete a la casa y él se suelta un poco más: "A mí me ha dejado de hablar gente aquí por ser de Vox. Estoy harto de esto, no lo quiero para nadie". Por ahora, este hogar ubicado sobre la carretera de Marinaleda es lo más cercano a una sede que tiene Vox en el pueblo más comunista de España.

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Miguel es ese hijo que quiere matar de un disgusto a su madre. Es la única persona de Marinaleda que en Facebook ensalza a la ultraderecha y que no esconde que el domingo votó verde. "Ya sé que aquí hay pocos inmigrantes, pero les he votado porque quiero un cambio. De PP y PSOE estoy harto ya. En las generales voté a Pedro Sánchez, pero ya no me engañan más", dice este operario de obras públicas mirando al frente, hacia esos vecinos que van carretera arriba y abajo y que hace tiempo que le ven como a un bicho raro. "Lo que me sorprende es que hayamos votado 44 personas a Vox. ¿Que si lo tenía hablado con alguno? ¡Qué va! Si no les conozco. Aquí nadie te diría que vota eso. Actuamos como comandos", dice orgulloso.

En realidad, Miguel es una especie de milagro en Marinaleda. No por votar a Vox, sino por algo tan sencillo como reconocer que no vota a Izquierda Unida. "Estos muertos de hambre que han votado a Vox serán todos de Matarredonda, que ahí hay mucho 'pepero'. Mira que un campesino votando a la derecha, hay que ser…", bufa Juan Antonio Montero en mitad del corrillo de jubilados que cada tarde sale a tomar el fresco a la carretera. Matarredonda es el núcleo de población anexo a Marinaleda y con quien forma conjuntamente municipio. Marinaleda tiene la fama de revolucionaria y Matarredonda de no mostrar suficiente afección al régimen. En los comentarios al 'post' de Facebook en el que Juan Manuel Sánchez Gordillo dio el escrutinio, algunos fueron un poco más allá: "Busca a los 44 que han votado a Vox y expulsarlos [sic] del pueblo", propuso uno.

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Varios jubilados charlan en los bancos de la carretera de Marinaleda.


En el corrillo de jubilados se producen algunos guiños de lo que es hablar de política en Marinaleda. "Uno ya no sabe a quién votar", resopla Manuel Moreno, sentado en el banco con su boina calada. A su lado, Juan Antonio intercede rápido ante la blasfemia. "Juan Manuel [Sánchez Gordillo] es un hombre muy bueno, muy bueno, todo lo hace por su gente. Yo he votado siempre a Izquierda Unida desde que está", dice con tono afectado. "Pues ahora anda un poco enfermo", le confiesa Manuel al visitante levantando una ceja, sin haberse enterado aún de que aquí lo prudente es esquivar los asuntos delicados. Su compañero vuelve a interrumpir para cambiar de tema. En efecto, el alcalde de Marinaleda lleva varios días saliendo a la calle a caminar con ayuda, por fin en casa tras su repentina hospitalización. Necesitará una recuperación muy larga, pero nadie se atreve a especular sobre un asunto de Estado como es la salud del alcalde.


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Juan Manuel Sánchez Gordillo (centro) ha participado en varios actos de la CUP.

Recoger tempestades

El resultado de las elecciones andaluzas ha sido una catástrofe para Marinaleda. No por esos 44 votantes de Vox, pues al fin y al cabo son votos robados al Partido Popular. En 2015, el PP sacó en Marinaleda 138 votos y Vox solo tres. Ahora son 100 votos para PP y 44 para Vox, solo tres votos más en total que hace tres años. Tampoco es una catástrofe por el resultado de Adelante Andalucía, que ha obtenido 992 votos por los 1.204 que obtuvieron entonces Izquierda Unida y Podemos por separado (un descenso del 18%). El problema viene del resultado global, de esa alianza probable entre PP, Ciudadanos y Vox, tres partidos que por distintos motivos tienen a Juan Manuel Sánchez Gordillo y su utopía comunista entre ceja y ceja. Así lo resume un vecino: "Gordillo se ha pasado 40 años metiéndose con todo el mundo y ahora se le ha girado la tortilla. Despotricando del PSOE vivía muy bien porque le dejaban hacer, pero el PP y Ciudadanos no van a tener tantos miramientos. Esto para él es una hecatombe".

Gordillo se ha pasado 40 años metiéndose con todo el mundo y se ha girado la tortilla. Despotricando del PSOE vivía muy bien

El primer asunto que deberá abordar Marinaleda si finalmente PP y Ciudadanos se hacen con la Junta de Andalucía es poner la bandera española en el mástil del ayuntamiento. Ya en 2015, un bisoño Santiago Abascal se acercó a Marinaleda exigiendo que Gordillo cumpliera con la legalidad a riesgo de ser denunciado. Abascal se dirigió a la Delegación del Gobierno en Sevilla pero Gordillo no hizo ni caso. Diez días más tarde, dos simpatizantes de Vox izaron la bandera española armando un buen alboroto en el pueblo. En Marinaleda la gente está acostumbrada a ver la bandera de Palestina ondeando, incluso la estelada catalana, como ocurrió antes del reférendum del 1-O. Pero la bandera de España era toda una novedad. Apenas duró unas horas.



"Lo de la bandera es una anécdota. El problema grande lo tendrán en El Humoso", cuenta un marinaleño ilustre que pide no ser identificado. "El PSOE les ha dejado hacer lo que han querido, pero el PP no le debe nada a Gordillo y si entra en el Gobierno va a obligar a los cooperativistas a comprar el cortijo como exige la ley. También tendrá derecho a exigirle los 20 años de arrendamiento impagado [más de cinco millones de euros] de la tierra. Yo te digo de buena mano que Gordillo está asustado".


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Dos simpatizantes de Vox izan la bandera española en el Ayuntamiento de Marinaleda en 2015.


La Consejería de Agricultura del PSOE adelantó a este diario que estaba abierta a "establecer fórmulas de arrendamiento a largo plazo" para que las 1.200 hectáreas de El Humoso, el cortijo que da trabajo a los marinaleños, continuaran siendo públicas y no tuvieran que ser compradas por capital privado, aunque así lo establece la liquidación de terrenos públicos del antiguo Instituto Andaluz de Reforma Agraria. Si PP o Ciudadanos toman la Consejería de Agricultura, los 40 cooperativistas que explotan la finca tendrán una patata muy caliente entre manos, ya que el Ayuntamiento de Marinaleda se niega en redondo a que nadie sea dueño de El Humoso, el hito fundacional de la Marinaleda comunista. El Humoso, dice el ayuntamiento, siempre será del pueblo.

Desde el Partido Popular de Marinaleda no valoran si habrá 'vendetta' por los insultos y desplantes del alcalde durante décadas porque directamente no hay grupo municipal. Las cosas se llevan desde Estepa, a 12 kilómetros, y sus representantes prefieren esperar acontecimientos. Tampoco encontrará el Ayuntamiento de Marinaleda apoyo en Ciudadanos, en especial tras la larga campaña de apoyo al independentismo catalán de su alcalde, con varias participaciones en mítines de la CUP como estrella invitada. Gordillo fue muy vehemente en los días del referéndum diciendo que los andaluces "deberían tomar lección" de los catalanes.

El Ayuntamiento de Marinaleda es uno de los más endeudados de Andalucía, con cerca de tres millones de agujero más otro millón de sanción por haber manipulado las listas de beneficiarios del subsidio agrario del PER, sanción todavía no abonada.

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febarsal
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Gordillo está cabreado. ¿Qué le pasa a Gordillo?

Mensajepor febarsal » Lun 17 Dic, 2018 8:07 pm

¡Cuarenta! han votado a VOX ¡Cuarenta!
en la localidad sevillana de Marinaleda,
¡Que afrenta! ¡Dios mío! ¡Qué afrenta!
Gordillo por los ojos echa candela,
y la sesera se le hincha y se le revienta.
Ali Baba y los cuarenta de Marinaleda
la han robado a su alcalde comunista
la poquita paciencia que aún le queda,
pues de una forma inhumana e imprevista
han vendido al Pueblo por trece monedas.
Y con angustia a los vecinos pasa revista.
¡Quiénes son! ¡Los traidores! ¡Quiénes son!
que han vendido al “Cristo” de Marinaleda;
juro que no pararé en las investigaciones
hasta encontrar a esos cuarenta ladrones.
¡A mí! Comisarios de la “Sexta Cadena",
en Marinaleda hay cuarenta fascistas
que se merecen la peor de las condenas.
¡Belcebú salve a esta ciudad comunista

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Assia
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Re: EL FRAUDE DEL PER

Mensajepor Assia » Mar 18 Dic, 2018 4:13 am

Voy a ver si recojo firmas en este foro Sr. Febarsal para que la Administracion de este foro o condecondere a usted: '' POETA LAUREDO DE ESPANA.'' Hasta donde yo se, el unico poeta laureado en vida murio hace anos y ningun poeta ha vuelto a ser laureado desde la muerte de Ted Hughes.




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