Franco tenía un solo cojón.

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Franco tenía un solo cojón.

Mensajepor Invitado » Sab 30 Nov, 2019 3:02 am

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LAS 50 PROPIEDADES DE CARMEN POLO, UN PARTIDAZO PARA FRANCO Algunas de ellas las compró una vez casada. Pero antes de la boda ella era mucho mejor partido que su marido: casas en Oviedo, La Piniella...


CARMEN POLO
LAS 50 PROPIEDADES DE CARMEN POLO, UN PARTIDAZO PARA FRANCO SU IMPORTANTE PATRIMONIO ASTURIANO, DOTE EN SU MATRIMONIO

Al contrario de lo que se piensa, Franco dio un ‘braguetazo’ en su boda con Carmen Polo, una chica bien de Asturias que a la muerte de su madre, cuando tenía 13 años, heredó edificios en Oviedo y la residencia de verano La Piniella, que hoy venden los Franco.

HONORIO FEITO


EL PASADO MIÉRCOLES, Christie’s puso a la venta tres lotes de joyas de la familia Martínez Bordiú-Franco que Carmen Polo dejó en herencia a su hija, la marquesa de Villaverde, y ésta a sus descendientes. La puja final no consiguió la venta del total de las joyas subastadas, y de los 400.000 euros en que estaban valoradas, se recaudaron 168.000. La noticia, sin embargo, ha trascendido a la opinión pública y ha agitado de nuevo las acusaciones sobre la legitimidad del patrimonio de los nietos de Carmen Polo Martínez-Valdés.

Casi medio centenar de propiedades en Asturias conforman el patrimonio que Carmen Polo legó a sus herederos. Entre estas posesiones destaca la casa conocida como La Piniella, un edificio de mediados del siglo XVIII, de 360 metros cuadrados, arropado por un espacio verde, con una extensión total de 90 hectáreas, que la convierten en una finca actualmente valorada en 2,9 millones de euros. Fue casa de recreo de los Polo Martínez–Valdés, y en la que el matrimonio Franco Polo se hospedaba durante sus estancias en Asturias. Carmen Polo heredó también de sus padres la parte correspondiente a los edificios de Oviedo, dos de ellos situados en la calle Uría. El primero es la casa de los abuelos, de unos 250 metros cuadrados, donde vivió Carmen Franco de niña, y el segundo fue una casa edificada por su padre, Felipe Polo, en el número 40 de la misma calle Uría. En esta casa vivió ya de adolescente. Además, la familia poseía otro inmueble en la calle Argüelles esquina con la de Mendizábal, de varias plantas.
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Carmen Polo con su hija,
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Carmen Franco y Don Juan Carlos junto a Franco en el desfile de la Semana Naval de la Marina en Santander, en 1968.
En A Coruña, Carmen adquirió la casa Cornide, de estilo barroco, edificada en el siglo XVIII por encargo de esta familia; la casa fue donada al Ayuntamiento de A Coruña y adquirida más tarde por el Ministerio de Educación, que la devolvió al municipio y finalmente, el Ayuntamiento coruñés la sacó a subasta pública, adjudicándosela Pedro Barrié de la Maza, quien posteriormente se la vendió a Carmen Polo con carácter privativo.

En Madrid destaca la casa situada en el número 8 de la calle Hermanos Bécquer. Un edificio de varias plantas que figura también en su testamento como de carácter privativo. La casa fue adquirida a través de una sociedad formada por Carmen Polo y Pura Huétor, marquesa de Huétor de Santillán. Según cuenta Francis Franco, su abuela compró un piso a medias con Pura Huétor por 40.000 pesetas, compra que marca el inicio de la adquisición del edificio. En este piso vivieron sus padres, los marqueses de Villaverde, poco después de su boda. Con el tiempo, Carmen Polo fue comprando el resto de las viviendas y los locales comerciales. La casa ocupa una extensión de 5.814 metros cuadrados, valorado en 55 millones de euros.

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Carmen se enamoró de Franco en la primavera de 1917. El noviazgo no fue bien visto por la familia de ella ya que él era un militar africanista. Tuvieron que retrasar su boda por las gestas militares de él. Se casaron el 23 de octubre de 1923 en un enlace al que acudió la alta sociedad ovetense. FOTOGRAFÍAS CEDIDAS DEL LIBRO ‘FRANCO, UNA BIOGRAFÍA EN IMÁGENES’ (SND EDITORES)

A estos bienes habría que añadir los recibidos de su marido, por testamento, en régimen de gananciales, como publicó en exclusiva EL MUNDO. Destacan el Pazo de Meirás, valorado hoy en 8 millones de euros; la casa natal de Franco en El Ferrol, así como el tercio de libre disposición de los bienes de su esposo, equivalentes a la mitad de su participación en gananciales, que representan la suma de 14,2 millones de pesetas, más el tercio de libre disposición: 4,7 millones de pesetas equivalente la suma de ambos conceptos en 1,7 millones de euros.

Sus defensores consideran que, dado que Franco vivió conforme a la austeridad propia de los militares, ella ha sido el centro de las críticas por su afición a la joyería y a las antigüedades, a la que se acusa de haber abusado de su posición para adquirir alhajas que nunca llegó a pagar. En Oviedo, los paisanos de Carmen Polo tienen muy claro que, lejos de dar el braguetazo por casarse con un prometedor oficial del Ejército, fue precisamente él quien con su matrimonio consiguió dos objetivos: notoriedad social al entroncar con la alta sociedad ovetense y disfrutar del importante patrimonio económico de su esposa.
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La pareja en una cena en el casino de Zaragoza en 1928.
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Abajo, en una visita a Sevilla junto a Carmen Martínez-Bordiú vestida de gitana.
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Con Dalí mostrándoles los retratos familiares.
Las fincas que Carmen Polo legó a su hija no son la totalidad de las heredadas, pues sus padres pleitearon por una casa señalada con el número 39, sita en la calle Corrida de Gijón, inscrita a nombre de un tercero; o la conocida como Huerta de la Calera, calificada con el número 315, Pº 23, del expediente de expropiación forzosa, debido a una ampliación de Ensidea, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia de Oviedo el 16 de octubre de 1969, una finca de 6 áreas del que era propietaria Carmen Polo y arrendatario Maximino Fernández.

La han descrito como recatada, discreta y muy religiosa; altiva y distante como corresponde a una dama de la alta sociedad con enlaces aristocráticos, educada en los mejores colegios de Oviedo. Carmen Polo heredó la clase de sus antepasados, haciendo gala de por vida de una personalidad que le valió el sobrenombre de LaSeñora. Pero también ha sido el centro de campañas difamatorias. Paul Preston, en su libro Franco, caudillo de España ha llegado a decir que era “codiciosa, nada generosa y tenía gustos muy extravagantes”. Sin embargo, esta opinión contrasta con la de Mayte Spínola, pintora y mecenas de las artes, quien consideró que “a doña Carmen le gustaban las joyas, es verdad, pero como a cualquier mujer; las alhajas son parte de la indumentaria femenina. Además, ella tenía que arreglarse de acuerdo con su rango de mujer del jefe del Estado para cumplir con su labor de representación”.


PAGABA

Los defensores de Carmen Polo califican de acusaciones sin fundamento las que consideran que se llevaba joyas y artículos de antigüedades y no los pagaba, un comportamiento que no se corresponde con la personalidad de la mujer del Caudillo, aclaran. Carlos Álvarez, propietario de una joyería emblemática de Oviedo, asegura: “Por razones de edad, yo no conocí a doña Carmen. Pero mi padre sí. Venía, siempre que estaba en Asturias, a nuestra casa porque le gustaban las joyas antiguas. Mi padre solía separar algunas, cuando entraban piezas de su gusto, para mostrárselas. A doña Carmen la acompañaban varias señoras, y tras elegir aquellas que más le gustaban, se retiraba mientras que una de sus acompañantes procedía a realizar el pago. Nunca oí a mi padre decir que le dejó a deber nada”. También representantes de la joyería Pérez Fernández o Aldao, de Madrid o de Loureiro, en Vigo, se han expresado desmintiendo que Carmen Polo no pagara sus caprichos, aunque en el sector son poco partidarios a realizar declaraciones.

Acerca de la acusación del escritor Preston, de que Carmen Franco no era nada generosa. Hace unos años, circuló por Oviedo un libelo sobre la mala fama de los Polo, “pero nadie dice, por ejemplo, que la lámpara del teatro Campoamor la donó ella”, afirma Carlos Álvarez. Personas consultadas por LOC aseguran que nadie, en Oviedo, quería mal a Carmen Polo.

El origen de la fortuna heredada por Carmen está, pues, en las posesiones familiares en Oviedo y en Llanera. Tanto su madre, Ramona, como la madre de ésta, Celestina, fallecieron a una edad temprana. El testamento de Celestina es determinante en cuanto a los bienes que deja en herencia a sus dos hijas, y en el deseo de gratificar al personal doméstico que la atendió en vida. Como es sabido, tras el fallecimiento de Ramona, los cuatro hijos de ésta quedaron bajo la tutela de la tía Isabel Polo Flórez, en lo que se refiere a la educación.

De los hermanos de Carmen que heredaron con ella, parte de ese patrimonio volvió a la mujer de Franco. Isabel no tuvo descendencia; Felipe, tampoco; Ramona, la más pequeña, llamada familiarmente Zita, estuvo casada con Ramón Serrano Súñer, padre de sus seis hijos.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 30 DE NOVIEMBRE DE 2019

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Franco tenía un solo cojón.

Mensajepor Invitado » Lun 02 Dic, 2019 10:36 pm



Cena por el 127º Aniversario del nacimiento del Caudillo
La Fundación Franco triplica el aforo en su cena anual

200 personas se quedaron fuera. Ovaciones al prior Cantera y al equipo jurídico que peleó por evitar la exhumación

«Este año hubiéramos llenado dos o tres locales como este para homenajear al Caudillo». Son palabras de los organizadores de la cena anual de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), que se celebró el viernes con éxito absoluto en Madrid.

La cita, que conmemoraba el 127 aniversario del nacimiento de Franco, contó con la presencia de 446 personas y más de 200 se quedaron sin poder asistir por falta de aforo. Entre los presentes, llegados de toda España, había «muchos jóvenes», según fuentes de la organización. Respecto a otros años, la asistencia fue «el doble, pudiendo haber sido el triple o más», aseguran, si hubieran tenido cabida todos los interesados.

El acto estuvo presidido por Luis Alfonso de Borbón, bisnieto del dictador, al que acompañaba su mujer. Aparte de otros bisnietos, entre los nietos se encontraban Cristóbal y Jaime Martínez-Bordiú Franco. Desde Estados Unidos se desplazó un sobrino del homenajeado, Alfonso Aznar, delegado de la FNFF en Austin (Texas).

En la mesa presidencial estaban asimismo Juan Chicharro, presidente de la Fundación Franco, y Jaime Alonso, su portavoz, testigos de «una cena alegre total» amenizada con vídeos, en la que no paró de cantarse –el himno de infantería o el de la Legión, por ejemplo– y en la que se enarbolaron banderas preconstitucionales.

En este sentido, el general Chicharro defiende el uso en el evento de las dos enseñas, «la actual y la histórica. Respetamos la legalidad presente y la historia que representa el Águila de San Juan, que se puede ver desde Bruselas hasta la Patagonia», dice en referencia a la bandera de los Reyes Católicos elegida por Franco.



Hubo representación de delegaciones de la Fundación Franco de todas las provincias, y asistió el párroco que realizó la inhumación de los restos de Franco en Mingorrubio, Ramón Tejero, acompañado por sus padres, el ex teniente coronel Antonio Tejero y su esposa, Carmen Díaz.

No faltó el equipo jurídico que ha estado luchando a golpe de recursos contra la exhumación de Francisco Franco, que fue expresamente mencionado por la organización en un vídeo y recibió una fuerte ovación. Al frente, el letrado Luis Felipe Utrera-Molina, también presente en la cena celebrada el viernes.

«Por supuesto» se hizo también «una mención especial» al padre Santiago Cantera, prior de la abadía benedictina del Valle de los Caídos, recibida entre aplausos como reconocimiento a su firmeza en defender la inviolabilidad del templo durante la batalla contra la exhumación.

El acto finalizó con unas palabras del general Chicharro, de Alfonso Aznar y de Miguel Menéndez Piñar, nieto de Blas Piñar, histórico líder ultraderechista.

«Si lo que Pedro Sánchez quería con la exhumación era que a Franco se le olvidase y se le arrinconase, está claro que no lo ha conseguido», aseguran desde la FNFF. «Lo que nosotros queremos es que las libertades sean reales y no ficticias. Que los políticos se dediquen al bien general de los españoles y no a los intereses particulares de los partidos», lamentan acerca de la situación del Gobierno actual, a la espera de su constitución tras unas nuevas elecciones. «Nos llaman nostálgicos franquistas porque queremos la unidad incuestionable de España; que se respeten las tradiciones cristianas de nuestra patria, porque somos anticomunistas, y porque queremos que todo el esfuerzo del Estado se encamine al bienestar social de nuestro pueblo», afirman.

https://fnff.es/actividades/727899299/A ... dillo.html




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