DEMONIZACIÓN DEL MUNDO ÁRABE?

Un lugar con buen talante y pluralidad democrática donde se debate lo más relevante de la política y la actualidad nacional e internacional.

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Mensajepor Invitado » Jue 22 Ene, 2015 5:15 pm

El atentado de Charlie Hebdo resucita el bulo de los cristianos quemados vivos en Nigeria

La tragedia es verdadera (a medias) pero la foto, falsa

El ataque a la revista Charlie Hebdo en París dejaba en evidencia la capacidad de reacción de la comunidad internacional ante una tragedia dependiendo del lugar en el que esta se produzca. ¿Por qué los 17 muertos de Francia parecían doler más que los miles que ha dejado el conflicto en Nigeria en pocas semanas?, se preguntaban muchos después de que hasta la noticia de la utilización de una “niña bomba” para atentar en un mercado en una localidad de Borno quedara eclipsada por los sucesos en Francia.

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This is Nigeria. A massacre of 2000 happened 2 days after Paris. They are not Charlie. They are dead.
[/table]

¿El problema? Que la noticia es falsa. En realidad, no es cierto -o no se puede demostrar- que 2.000 personas fueran “quemadas vivas” en el país africano. Pero sobre todo, esa imagen no se corresponde con un presunto crimen de lesa humanidad perpetrado por ningún grupo extremista nigeriano, sino que fue tomada tras un terrible accidente que tuvo lugar en la República Democrática del Congo unos años antes.

La verdad detrás de esta foto la contaba la agencia de noticias Reuters en su momento: un camión cisterna cargado de combustible estalló cerca de un lugar en el que decenas de personas se habían concentrado para ver un partido del Mundial de Sudáfrica el 3 de julio de 2010, desatando la tragedia. Algo menos explícitos, estos vídeos de Reuters, Russia Today y CNN permiten apreciar los dolorosos momentos en los que fue tomada la imagen.

http://verne.elpais.com/verne/2015/01/2 ... 15285.html

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Mensajepor Invitado » Vie 23 Ene, 2015 11:40 pm

El video de los japoneses del EI es falso

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Mensajepor Invitado » Vie 23 Ene, 2015 11:44 pm

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Assia
de Melbourne
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Mensajepor Assia » Sab 24 Ene, 2015 5:35 am

Es de muy malita leche y hay que ser muy canalla, la empresa o persona de
negocio que esta haciendo dinero vendiendo por Internet camisetas y otros objectos con el eslogan ''JE SUIS CHARLEI'' Hay 2 direcciones en internet para comprar algo de recuerdo de, "JE SUIS CHARLEI. Una es: chaliehebdomasacre.com y la otra es: je-suischarlie.com Hasta de masacres tan sangrientas quieren hacer negocios.
No me sorprenderia que en poco tiemp tan bien se anuncie en Internet camisetas y recuerdos con ''YO NO SOIS CHARLEI''. QUE POCO ESCRUPOLOS DE GENTE AMBICIOSA HAY EN ESTE MUNDO Y ES QUE PESE A HABER SIDO 1 GRAN GITANO TORERO Y AL MISMO TIEMPO 1 BRUTO, TUVO MUCHA RAZON CUANDO EL DIVINO CALVO (RAFAEL EL GALLO, MARIDO DE LA GRAN PASTORA IMPERIO Y HERMANO DEL LLORADO JOSELITO ) DIJO: '' HAY GENTE PA TO.'' SI, RAFAEL, HAY GENTE HASTA ''PA'' SACAR PAGNE A COSTA DE LA SANGRE DERRAMADA DE OTROS SERES HUMANOS.

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Mensajepor Invitado » Lun 26 Ene, 2015 2:59 am

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¿Es musulmán el wahabismo?

por Jean-Michel Vernochet

En su libro Les Egarés. Le wahhabisme est-il un contre islam? (Los Descarriados. ¿El wahhabismo es contrario al islam?), Jean-Michel Vernochet muestra como esa corriente se ha erigido en único islam auténtico y ha condenado como herético el islam tradicional, existente desde hace 11 siglos. Desde su punto de vista histórico y teológico, Vernochet refuta la idea, divulgada desde el inicio de la expansión del wahabismo –subvencionada por Arabia Saudita–, de que el wahabismo es una forma extrema del islam tradicional. El estudio de Vernochet aparece en momentos en que ese punto de vista y otros similares se extienden por el mundo árabe como reacción ante las fechorías de la Hermandad Musulmana, de al-Qaeda y del Emirato Islámico. El autor responde aquí a nuestras preguntas.

Red Voltaire: El wahabismo se extiende hoy ampliamente en el seno del islam sunnita presente en Europa. Pero usted estima que el wahabismo no es sunnita y que ni siquiera es musulmán, en el sentido tradicional de ese término. Explíquenos, por favor, esa paradoja.

Jean-Michel Vernochet: Si nos tomamos el trabajo de consultar a los innumerables doctores del islam cuyos trabajos podemos encontrar en internet, notaremos que el wahabismo, que es la ideología de los degolladores de Daesh, constituye una verdadera ruptura epistemológica con la tradición islámica clásica, al igual que en relación con lo que podemos llamar el islam popular. Cuando hablé de eso, personalmente y cara a cara, con el erudito militante Sheikh (jeque) Imran Hossein, este se mostró totalmente de acuerdo con esa definición de la doctrina wahabita. Estuvimos de acuerdo en que se trata de una herejía cismática que los sabios musulmanes, y también los intelectuales laicos árabes, designan con el término dajjál, ¡cuya traducción más exacta sería el anticristo!

[..]

voltairenet.org

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Mensajepor Invitado » Dom 22 Feb, 2015 9:57 pm

La felicidad, ja, ja

En Dinamarca, uno de los países más civilizados del mundo, la seguridad es ahora precaria y nadie allá está libre de ser asesinado por la ola de fanatismo que se extiende por el mundo

Mario Vargas Llosa


[imageleft]Imagen[/imageleft]Leí en alguna parte que una encuesta hecha en el mundo entero había determinado que Dinamarca era el país más feliz de la Tierra y me disponía a escribir esta columna, prestándome el título de un libro de cuentos de mi amigo Alfredo Bryce que venía como anillo al dedo a lo que quería —burlarme de aquella encuesta—, cuando ocurrió en Copenhague el doble atentado yihadista que ha costado la vida a dos daneses —un cineasta y el guardián judío de una sinagoga— y malherido a tres agentes.

¿Qué mejor demostración de que no hay, ni ha habido, ni habrá nunca “países felices”? La felicidad no es colectiva sino individual y privada —lo que hace feliz a una persona puede hacer infelices a muchas otras y viceversa— y la historia reciente está plagada de ejemplos que demuestran que todos los intentos de crear sociedades felices —trayendo el paraíso a la Tierra— han creado verdaderos infiernos. Los Gobiernos deben fijarse como objetivo garantizar la libertad y la justicia, la educación y la salud, crear igualdad de oportunidades, movilidad social, reducir al mínimo la corrupción, pero no inmiscuirse en temas como la felicidad, la vocación, el amor, la salvación o las creencias, que pertenecen al dominio de lo privado y en los que se manifiesta la dichosa diversidad humana. Esta debe ser respetada, pues todo intento de regimentarla ha sido siempre fuente de infortunio y frustración.

Dinamarca es uno de los países más civilizados del mundo por el funcionamiento ejemplar de su democracia —basta ver la magnífica serie televisiva Borgen para comprobarlo—, por su prosperidad, por su cultura, porque las distancias que separan a los que tienen mucho de los que tienen poco no son tan vertiginosas como, digamos, en España o el Perú, y porque, hasta ahora al menos, su política hacia los inmigrantes, esforzándose por integrarlos y al mismo tiempo respetar sus costumbres y creencias, ha sido una de las más avanzadas, aunque, por desgracia, tan poco exitosa como las de los otros países europeos. Pero la felicidad o infelicidad de los daneses está fuera del alcance de las mediciones superficiales y genéricas de las estadísticas; habría que escarbar en cada uno de los hogares de ese bello país y, probablemente, lo que resultaría de esa exploración impertinente de la intimidad danesa es que las dosis de dicha, satisfacción, frustración o desesperación en esa sociedad son tan varias, y de matices tan diversos, que toda generalización al respecto resulta arbitraria y falaz. Por otra parte, basta con pasar revista a las manifestaciones de dolor, perplejidad, angustia y confusión en que ha sumido al pueblo danés el último atentado terrorista para advertir cómo, al igual que todos los otros países de la Tierra, de los más ricos a los más pobres, de los más libres a los más tiranizados, también en Dinamarca la seguridad es ahora precaria y nadie allá está libre de ser asesinado —o decapitado— por la ola de fanatismo que se sigue extendiendo por el mundo igual que esas pestes que en la Edad Media parecían caer sobre los hombres como castigos divinos.

El terrorista Omar Abdel Hamid El Hussein, un joven de 22 años, de origen palestino pero nacido y educado en Dinamarca, no era, según el testimonio de profesores y compañeros, un marginado semianalfabeto lleno de rencor hacia la sociedad de la que se sentía excluido, sino —algo que no es infrecuente entre los últimos yihadistas europeos— inteligente, estudioso, amable y “con voluntad de servir a los demás”, según precisa uno de sus conocidos. Sin embargo, formó parte de pandillas y estuvo en prisión por atracos y violencias diversas. En algún momento esta “buena persona” se volvió un delincuente y un fanático. Antes de cometer sus crímenes colgó vídeos de propaganda del Estado Islámico —probablemente en los mismos días en que este Estado decapitaba en Libia a 21 cristianos coptos sólo por el crimen de no ser musulmanes y filmaba semejante hazaña con lujo perverso de detalles— y lanzaba feroces arengas antisemitas. Todo indica que sin el valeroso Dan Uzan, que le impidió la entrada ofrendando de este modo su vida, el terrorista hubiera perpetrado en la sinagoga, donde se celebraba un bar mitzvah, una matanza descomunal.

Su objetivo primero, cuando atacó el centro cultural donde lo atajaron los tres guardias que resultaron malheridos, era Lars Vilks, el dibujante y caricaturista sueco —Suecia es, como Dinamarca, otro de los países más civilizados, democráticos y prósperos del mundo—, a quien los fanáticos islamistas persiguen con saña desde que, en el año 2007, realizó una exposición de sus trabajos en los que Mahoma aparecía con el cuerpo de un perro. Hombre tranquilo, nada provocador, Lars Vilks ha explicado que no hizo aquello con el ánimo de ofender las creencias religiosas de nadie, sino para ejercitar una libertad que considera la irreverencia y el humor cáustico derechos irrenunciables. Lo ha pagado caro; ya ha sido víctima de dos atentados, le han quemado su casa, debe andar protegido por una escolta del Gobierno sueco las 24 horas del día y Al Qaeda ofrece un premio de 100.000 dólares a quien lo mate (y 50.000 a quien “degüelle” a Ulf Johansson, el editor que publicó sus caricaturas).

El caso de Lars Vilks es interesante porque muestra las ambiciones ecuménicas del fanatismo islamista: no persigue sólo restaurar el fundamentalismo primitivo de su religión entre los creyentes sino intervenir en los espacios donde el islam no existe o es minoritario a fin de someterlo a las mismas prohibiciones y tabúes oscurantistas. El Occidente democrático y liberal, que ha dejado de considerar a la mujer un ser inferior y un objeto en manos del varón, que ha separado la religión del Estado, que respeta la crítica y la disidencia y practica la tolerancia y coexistencia en la diversidad, es su enemigo y un objetivo cada vez más frecuente de sus operaciones sanguinarias.

Es obvio que esta amenaza no va a tener éxito ni destruir a Occidente. El peligro es que, por prudencia o, incluso, por convicción, algunos Gobiernos occidentales comiencen a hacer concesiones, autoimponiéndose limitaciones en el campo de la libertad de expresión y de crítica, con el argumento multiculturalista de que las costumbres y las creencias del otro deben ser respetadas (¿aún a costa de tener que renunciar a las propias?). Si este criterio llegara a prevalecer, los fanáticos islamistas habrían ganado la partida y la cultura de la libertad entrado en un proceso que podría culminar en su desaparición. Por este camino todas las grandes conquistas de la democracia, desde el pluralismo político, la igualdad entre hombres y mujeres, hasta el derecho de crítica que incluye el de la irreverencia por supuesto, habrían sellado su sentencia de muerte. Ya en algunos lugares en Europa se ha admitido el uso del velo islámico, símbolo flagrante de la humillación y discriminación de que es víctima la mujer en algunos países musulmanes, y la existencia de piscinas públicas separadas por sexos, con argumentos que podrían llegar a la demencia de tolerar los matrimonios pactados por los padres y hasta la castración ritual de las adolescentes para garantizar su virtud. Cualquier concesión en este campo no sirve para apagar la sed de los fanáticos; por el contrario, los envalentona y convence de que el enemigo está retrocediendo, que tiene miedo y se sabe ya derrotado.

La primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, en el homenaje que rindió a sus compatriotas asesinados por el yihadista danés, recordó que las mayores víctimas del fanatismo islamista son los propios musulmanes, a los que los fanáticos asesinan y torturan por millares en el Oriente Medio y en África. Hay que tenerlo presente y saber, por eso, que los europeos que como el dibujante Lars Vilks se enfrentan con coraje al desafío del terror, luchan para salvar de la barbarie no sólo a Europa y Occidente, sino a la humanidad entera.

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Mensajepor Invitado » Lun 23 Feb, 2015 2:32 am



General Wesley Clark: plan de Estados Unidos en 2001 para invadir 7 países, incluída Libia
El general retirado Wesley Clark, quien fuera Comandante Supremo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte durante la Guerra de Kosovo, confesó en 2007 en declaraciones a Amy Goodman de Democracy Now, que desde el año 2001 el gobierno de Estados Unidos tenía en sus planes intervenciones militares en Iraq, Libia, Siria, Líbano, Somalia, Sudán e Irán.

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Mensajepor Invitado » Lun 23 Feb, 2015 2:37 am

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Presidente de Sudán: "La CIA y el Mosad están detrás del Estado Islámico"

"El grupo Estado Islámico ha surgido de repente, con medios que solo pueden permitirse los Estados. Y nosotros nos preguntamos: ¿De dónde han sacado tales recursos? ¿Quién está detrás de estas organizaciones?", dijo el mandatario sudanés en una entrevista exclusiva a Euronews.

El presidente insistió en que las acciones del grupo terrorista "son brutales y suponen una ofensa para el islam, distorsionan la imagen del islam".

"Las ejecuciones de periodistas o de prisioneros, como quemar vivo a un piloto jordano, no tienen nada que ver con los valores del islam", aseguró Al Bashir.

"Ningún musulmán estaría dispuesto a cometer tales actos, atentados, asesinatos, ya que el islam lo prohíbe", recalcó.

"Digo que la CIA y el Mosad están detrás de estas organizaciones porque no existe ninguna otra entidad o país que tenga interés en este tipo de grupos", afirmó el mandatario.

En opinión del presidente sudanés, "la injerencia de EE.UU. en la región y el apoyo a Israel explican por qué muchos jóvenes se unen a este tipo de organizaciones, grupos que sin duda cuentan con el apoyo de los organismos internacionales que quieren dañar la imagen del islam".

"El apoyo incondicional de EE.UU. a Israel y las políticas israelíes contra los palestinos son las principales razones que incitan a los jóvenes a unirse a estas organizaciones", señaló el presidente, explicando que las agresiones israelíes contra los lugares sagrados, la judaización de Jerusalén, la expulsión de los palestinos de sus casas y finalmente la agresión en Gaza "enfurecen a la juventud musulmana".

Asimismo, criticó la forma en que este problema está siendo gestionado por la comunidad internacional y explicó su propuesta. "Nuestra política para luchar contra este tipo de extremismos consiste en erradicar la base de su filosofía, precisamente con sus mismas armas: las ideas. Y hemos demostrado que funciona", aseguró Al Bashir.

"Una vez identificados esos jóvenes son detenidos y llevados ante eruditos en ciencias islámicas para que dialoguen con ellos. Y es a través de esas terapias como consiguen hacerles abandonar sus ideas radicales", explicó el mandatario.

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Mensajepor Invitado » Jue 26 Mar, 2015 12:18 am



“¿Cómo se llama tu madre?”
En Egipto nadie revela el nombre de su madre. Está mal visto. Es humillante. Vergonzoso. Para denunciar esta costumbre, Naciones Unidas lanzó este vídeo el pasado fin de semana, en el que se pedía a los egipcios que el sábado, Día de la Madre en el mundo árabe, se pusieran los nombres de sus madres en sus perfiles de Twitter.

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Mensajepor Invitado » Lun 11 May, 2015 3:37 am

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La 'violación ideológica' yihadista

■ Boko Haram quiere 'transmitir' su idea del Islám a la siguiente generación con el embarazo

■ De 534 adolescentes liberadas la semana pasada, al menos 214 están encintas

■ Al 'instruir' a sus hombres en esa misión, los líderes islamistas acaban con su resistencia


ALBERTO ROJAS


La cifra dejaba pocas dudas: de 534 adolescentes liberadas la pasada semana de las garras del sangriento grupo yihadista Boko Haram, llegaron embarazadas al campo de Yola al menos 214. Los interrogatorios a los milicianos capturados en la ofensiva contra el grupo terrorista van revelando cómo funcionaba ese engranaje reproductivo y criminal, reflejado en la experiencia de las niñas.

Las violaciones masivas de Boko Haram no tenían sólo un objetivo sexual, sino ideológico, demográfico y también militar. "Los líderes de este grupo han instruido a sus hombres sobre la necesidad de violar a estas chicas. Les han dicho que si transmiten sus genes a estas adolescentes los niños ya nacerán con su ideología aunque la madre sea cristiana", asegura una fuente del ejército de Nigeria que participa en esos interrogatorios. Asabe Aliyu, una mujer de 23 años liberada del bosque de Sambissa (donde esta secta posee sus campamentos) reveló en la prensa nigeriana que los yihadistas la trataron sólo como a "una máquina sexual". "Se turnaban para acostarse conmigo. Ahora estoy embarazada y no sabría identificar al padre". Actualmente Boko Haram sigue teniendo en su poder a más de 1.000 mujeres y niñas. De las adolescentes secuestradas en la escuela de Chibok, nada se sabe hasta el momento.

Kashim Shettima, el gobernador del estado de Borno, uno de los bastiones de Boko Haram, asegura que esta táctica de lavado de cerebro buscaba "que no tuvieran remordimientos al violar a las niñas. Han sido adoctrinados para violar al mayor número de mujeres como una táctica legítima para acabar con sus enemigos".

El objetivo de la violación ideológica, a pesar de lo improbable de su éxito, se complementaba con la expansión demográfica de "auténticos musulmanes" con los hijos de las violadas y con la creación de una futura tropa de élite militar de "elegidos" con todos estos hijos de 'muyahidines' nigerianos.

Laurent Duvillier, responsable de los programas que Unicef posee en la zona, asegura que "estas mujeres secuestradas sufren, en muchos casos, síndrome de Estocolmo". Muchas de ellas han sido instruidas en el manejo de armas y obligadas a combatir al ejército. Por eso recibieron a sus liberadores a tiros. "Ahora también utilizan a niños como combatientes y a niñas como kamikaces en mercados y estaciones de autobuses", dice Duvillier. "Hay más de 800.000 menores víctimas de la violencia de este grupo, entre secuestrados, huérfanos, refugiados...".

La estrategia de secuestros de mujeres y niños de Boko Haram comenzó hace años, cuando sus propias mujeres fueron detenidas por las autoridades para ser interrogadas: "Si nos robáis a nuestras esposas tendremos que capturar a otras", era la justificación de Abubakar Shekau, el líder de este grupo ligado al autoproclamado Estado Islámico. Boko Haram no hace prisioneros masculinos. Los mata al instante.

En el campo militar, el califato que Boko Haram pretende consolidar en el norte de Nigeria se reduce cada vez más gracias a la ofensiva conjunta desplegada por el gobierno de Abuya, además de las tropas de Chad, Camerún y Níger. Actualmente sólo dominan el bosque de Sambissa (del tamaño de Andalucía), donde siguen teniendo bases activas. En ellas han muerto muchas jóvenes lapidadas, según cuentas los testigos, pero no se conoce su número.

"Boko Haram ya no es sólo un problema local, sino una gran crisis regional que está provocando un éxodo masivo de refugiados a varios países fronterizos", afirma Duvillier. "Estos milicianos atacan de noche a los civiles y siguen las caravanas de refugiados durante varios días, como si fuera una cacería. Por eso cuando llegan a los campos, los civiles ya no tienen nada. Lo han perdido todo por el camino".

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Jun, 2015 3:06 am

Voluntad

ENRIC GONZÁLEZ



AL QAEDA surgió de una victoria. Los yihadistas formados en Afganistán tenían la convicción, hasta cierto punto legítima, de haber derrotado a un gran imperio como el soviético, y se sentían auténticos héroes. La propaganda anticomunista los glorificaba: ¿recuerdan el pintoresco homenaje que les rendía Rambo III? Cuando las cosas se torcieron a partir de la primera guerra de Irak, Al Qaeda y su fundador, Osama bin Laden, siguieron pensando a lo grande. Querían derrotar al otro gran imperio y a sus aliados. Privilegiaban las operaciones grandiosas y complejas, desde el ataque a un buque de guerra estadounidense hasta el lanzamiento de aviones civiles sobre Nueva York y Washington, pasando por ataques contra sistemas de transporte como los de Madrid y Londres.

El ISIS, o Estado Islámico, o Daesh, o Califato, nació de una derrota. El colapso de Irak tras la invasión de 2003, el consiguiente colapso de Siria, la práctica desaparición de Libia y otros desastres en el mundo árabe provocaron una situación de guerra caótica y permanente, con abundancia de milicias y bandas. De entre esas milicias surgió una organización diminuta, militarmente endeble (algunos grupos de narcotraficantes son más potentes), escasa de recursos pero rica en imaginación. El ISIS partió de las bases teocrático-ideológicas de Al Qaeda y les añadió el nihilismo de quien no tiene nada que perder, un terrorismo de tipo artesanal y una magnífica maquinaria propagandística.

Hay guerras que no se ganan con bombardeos. La guerra contra el narcotráfico sólo puede ganarse legalizando las drogas. La guerra contra el yihadismo sólo puede ganarse si, para empezar, se suprime la mezcla tóxica de petrodólares y fundamentalismo que emana de la Península Arábiga y muy especialmente de Arabia Saudí. A corto plazo, no cuenten con ello.

En el islam, que incluye una parte importante de Europa, se ha propagado un sentimiento explosivo. Por un lado, muchos musulmanes se sienten vejados y agredidos por Occidente; por otro lado, se atribuyen una rotunda superioridad moral sobre el hedonismo y la superficialidad occidentales. Terreno abonado para la violencia. Hace falta estabilizar Oriente Próximo, lo cual no se logra con bombardeos ni invasiones; hace falta fomentar la tolerancia en la doctrina musulmana; hace falta evitar la discriminación de los musulmanes en Europa; hace falta un ingente trabajo policial. Y hace falta voluntad. Mandar tropas es fácil. Acabar con la dependencia del petróleo y el dinero árabe es difícil.

Esto va para largo.

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Jun, 2015 3:22 am

El mal Dios

Manuel Jabois



TRAS los atentados asistiremos hoy, entre otros espectáculos, a uno particularmente tóxico: el de ensalzar a las religiones, o sea el de alabar a Dios, para que entre las víctimas no haya daños colaterales en la comunidad islámica. Es una acción rutinaria que suele tener éxito. “Los violentos no son verdaderos gallegos”, decía Quintana, como si hubiese una raza superior que solo praticase amor. “No son vascos, son hijos de puta”, se cantaba para desligar a los etarras de lo que les llevaba a asesinar, que era el País Vasco. O “esto nada tiene que ver con el fútbol” porque aficionados de dos clubes de fútbol aprovechen un partido para apalizarse.

La tentación es aislar al violento, despojarlo de sus circunstancias y presentarlo en un iCloud junto a otros de su especie para salvar a las almas puras. Cuando Rajoy dice que la “lucha contra el terrorismo nada tiene que ver con las creencias religiosas”, emparenta con su antecesor Zapatero, que propuso la Alianza de Civilizaciones, o sea un pacto de dioses, o el arzobispo que después del asesinato de dos militares en Afganistán dijo que aquello “había enfadado a Dios”, cuando precisamente se hizo en su nombre.

Debe de ser tan extraño relacionar violencia y religiones que el primer impulso de los gobernantes es llevarse las manos a la cabeza y decir que esto no es cosa de creyentes, el colectivo más pacífico de la historia. Pero el Estado Islámico es una organización de gente que cree en Dios, y el deseo de ese Dios es ver a los infieles sin cabeza. La lucha contra el fanatismo es la lucha contra esa interpretación de la religión, como hay otras tantas interpretaciones que promueven el amor y la piedad, dos aspectos para los que también están dotados los ateos. A esas no hace falta combatirlas, pero tampoco conviene decir lo buenas que son. Porque no son buenas.

En atribuir las buenas acciones a la voluntad de Dios o hacerlas bajo su amparo, o convertir la conducta propia en una especie de transmisión divina según la cual es la religión la que te hace buena persona, hay algo de subterfugio moral, un salvoncoducto de consecuencia escandalosa: si no creyeses en Dios, ¿harías lo contrario? No, Dios no es bueno. Y sí, Dios está detrás del IS, y lo ha estado de la mayoría de horrores de la Historia, y al contrario de los biempensantes de hoy, cuando escucho religión veo violencia, desde la interpretación judeocristiana del Génesis, con un asesinato entre hermanos, hasta Alá en manos de los terroristas.

Un mundo sin Dios sería un mundo objetivamente mejor. Sería, para empezar, un mundo sin coartadas. Tanto para hacer el mal como para hacer el bien.

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Jun, 2015 3:28 am

Coartadas

tsevan rabtan



HOY ha escrito Manuel Jabois un artículo sobre mundos imaginarios. No me ha gustado, pero no por la ficción. No pretendo hacer una crítica literaria. No me ha gustado por la incoherencia. Si existe Dios (y aquí ya paso a no saber de qué hablo porque nunca sé de qué me hablan cuando me hablan de “dios”, aunque sea Jabois el que me hable) y es eterno y omnipotente y creador del mundo, imaginar cómo sería un mundo sin él es absurdo. Es como imaginar cómo sería un artículo de Jabois sin Jabois. Así que he de pasar a la segunda posibilidad: Jabois no se imagina un mundo sin Dios sino un mundo sin gente que creyese en Dios.

Cree que ese mundo sería un mundo sin coartadas. Parece un creyente: identificando el origen del mal en las acechanzas del diablo. Porque el diablo no te obliga a hacer el mal, ya que tenemos libre albedrío: el diablo te da la coartada. Jabois cree que Dios (en la versión de este segundo párrafo: la gente que cree en Dios) es el origen de las coartadas, o reduciendo, la coartada única. Pero no. Dios. O la creencia en Dios. O la mala interpretación de su voluntad, en palabras de ese creyente que ajusta su catálogo de lo que es bueno al catálogo de Jabois (que tiene uno, ya que habla del bien y el mal); todos ellos no son fuente de coartadas. Son coartadas. La fuente es la mente de los hombres, su instinto y los discursos poderosos. Lo sería -una coartada- también una corriente desviada del Jaboistismo que dijera que puesto que la creencia en Dios es la coartada de tanto sufrimiento, lo mejor es acabar con los hombres que creen en Dios, porque sabido es que muchos, sin coartada, no delinquirán. Ese discurso, nacido de una interpretación errónea de las enseñanzas de Jabois, también sería una coartada para el mal. Porque él sabría, como lo sabe un creyente pacífico, distinguir entre lo que piensa o cree y el paso siguiente, el de obligar a otro a pensar o creer en lo mismo a golpes o degüellos. Cierto es que tanto el creyente pacífico como Jabois tienen un plan para hacer mejores a los hombres, pero es un plan solo levemente dañino, como todo plan socialdemócrata.

Lo mejor para acabar con el mal no es acabar con las coartadas. Es acabar con los hombres. Sin ellos no hay ni mal ni bien, ni coartadas. Ni jaboististas desviados, porque no habría artículos de Jabois.

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Jun, 2015 1:12 pm

ni quien los pegara en el foro ahajajajjajaja :clown:

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putinato

Mensajepor putinato » Vie 10 Jul, 2015 12:50 am

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Rusia veta en la ONU que se considere 'genocidio' la matanza de Srebrenica


El texto sometido ayer a votación describía los sucesos de Srebrenica como un "genocidio", un término que el Gobierno serbio rechaza aunque ha condenado los hechos. La matanza está considerada la más grave desde el final de la Segunda Guerra Mundial y en 2007 el Tribunal Internacional de Justicia declaró que lo ocurrido en Srebrenica fue un "genocidio".

Pero Moscú criticó estos días que la resolución se centre solamente en una parte del conflicto por lo que propuso una versión alternativa. Detrás está la apuesta del presidente ruso, Vladimir Putin, de atraerse a los países de la antigua Yugoslavia, sobre todo Serbia. Esta semana el presidente serbio, Tomislav Nikolic, pidió a Moscú que vetase la resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Serbia no tiene representación.

En un contexto de aislamiento por la implicación rusa en la guerra de Ucrania, Moscú trata de recuperar viejos aliados: el propio Putin cortejó a los líderes del país balcánico visitando Belgrado en octubre del año pasado. Los serbios le recibieron con el primer desfile militar en décadas, con aviones volando en formación, tanques en las calles y miles de soldados saludando al líder ruso, que enarboló la lucha contra un supuesto fascismo 'renacido' en Europa como la nueva causa común. Rusia apoyó a Serbia cuando la secesión de Kosovo en 2008, y el año pasado se permitió devolverle la pelota a Occidente promoviendo un referéndum en la península ucraniana de Crimea que hizo que el territorio pasase a formar parte de Rusia.

Igual que ha ocurrido en Ucrania durante años, la propia élite serbia no consigue decidirse entre Oriente y Occidente. El presidente del país es más favorable a Moscú. Pero el primer ministro, Aleksander Vui, ha moderado su discurso sobre asuntos como Srebrenica y ha sido muy activo en las negociaciones de su país para entrar en la UE. Pero aquí vuelve a jugar un papel clave Rusia: Serbia quiere participar en la nueva ruta que llevaría el gas ruso desde Turquía hacia Europa.

Serbia aspira a entrar en la Unión Europea, pero mantiene un importante resquemor contra la OTAN por sus bombardeos en los noventa. Tratando de buscar un punto medio, el gobierno serbio se ha negado a sumarse a las sanciones contra Rusia. El gesto no ha pasado desapercibido en Moscú, que ahora ha devuelto el favor.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, declaró el mes pasado que la propuesta de llamar "genocidio" a esa matanza tenía "un carácter profundamente antiserbio" y que sólo provocaría "más tensión étnica en los Balcanes". El embajador de Rusia ante la ONU, Vitali Churkin, también se justificó, aduciendo que la propuesta era "no constructiva" y "políticamente motivada". La votación había sido retrasada para que Estados Unidos y Reino Unido convenciesen a Rusia para que la apoyase.

El presidente Nikolic, marcadamente nacionalista, dijo la semana pasada que la adopción de la resolución tendría un efecto negativo para las relaciones regionales en los Balcanes e iba contra la reconciliación. Pero necesitaba la ayuda de quien para muchos serbios sigue siendo el "hermano mayor eslavo".

Además de Rusia, otros cuatro miembros del Consejo de Seguridad se abstuvieron, mientras que el resto votó a favor. La propuesta se hacía con motivo del 20 aniversario de la masacre sucedida después de que tropas serbo-bosnias conquistasen ese enclave protegido por cascos azules.

"Esta no es una declaración política. Es un hecho jurídico", se defendió el embajador británico ante la ONU, Matthew Rycroft, en una carta a las autoridades serbias en respuesta a sus quejas ante las Naciones Unidas por el tono del borrador.

El conflicto de Bosnia concluyó con la firma de los acuerdos de paz de Dayton en 1995. Es difícil rebajar aquel horror. En el enclave de Srebrenica, situado al este de Bosnia y totalmente rodeado por los serbios, habitaban originariamente 40.000 musulmanes. Los cascos azules poco hicieron por los que no lograron huir.

La semana pasada, aprovechando un acto con motivo del aniversario, la embajadora estadounidense Samantha Power destacó que "los que niegan el genocidio de Srebrenica hoy se avergüenzan y humillan a sí mismos". La diplomática cubrió en los años noventa como periodista el conflicto de Bosnia, que concluyó con la firma de los acuerdos de paz de Dayton en 1995.

La UE no se resigna a que Serbia se pase al bloque de Rusia y China. La canciller alemana, Angela Merkel llegó ayer a Belgrado para hablar de Europa, e inevitablemente de Kosovo.




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