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Maloma Libre

Mensajepor Invitado » Lun 13 Feb, 2017 3:49 pm



Maloma asegura en un vídeo que no está secuestrada y volverá a España "cuando quiera"

La grabación ha sido difundida por un primo de la joven por las redes sociales.

"Dejadme en paz y entreteneos en otras cosas", afirma la joven en unas imágenes difundidas por las redes por un primo suyo,



Maloma Morales, la joven saharaui vecina de Mairena del Aljarafe y, según su familia de acogida, retenida en el Sahara desde hace 14 meses, asegura en un vídeo que no está retenida contra su voluntad y que volverá a España "cuando quiera".

En un vídeo de dos minutos de duración difundido en la redes sociales por Emhammed Al Ghasi, primo de Maloma y antiguo oficial y diplomático del Frente Polisario, la joven se expresa en español acompañada de dos de sus primas.

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"No estoy secuestrada por el Frente Polisario ni por Argelia, ni por mi familia. Estoy aquí porque quiero, porque es mi deseo estar una temporada con mi gente", asegura la joven. "Hace 10 años he estado en España, y no ha pasado nada, y se está formando una bola increíble", dice, y añade que "el día que quiera irme me voy a ir, cuando diga me voy, me voy a ir, y es absurdo los pensamientos que se están contando y mentira lo que se dice en los informativos".

"Esto se lo he dicho a mi familia de España, al cónsul, a ACNUR, que es el deseo de Maloma, que quiere pasar una temporada con su familia, y que la gente la deje en paz".

"Dejadme en paz, entreteneos en otras cosas, no en el tema de Malo, dejad ya esta bola", declara la joven, que asegura que "hay gente que se está aprovechando de este tema, mirando por su propios intereses, creando malos rollos entre dos países, y esto no es justo, se acabó, y quiero que esto llegue hasta aquí, porque hablo por mí misma, no hace falta que nadie hable por mí".

Se trata del primer vídeo en el que Maloma habla directamente a una cámara y en español desde que hace 14 meses se encuentra en el Sahara, y ha sido difundido hoy, después de que este fin de semana se haya celebrado en Sevilla una concentración de dos días de duración para pedir su regreso a España, así como el de medio centenar de mujeres que no han vuelto a territorio español tras viajar a los campamentos de refugiados en lo que se entendía que era un viaje de ida y vuelta para ver a sus familias biológicas.


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Mensajepor Invitado » Mar 14 Feb, 2017 3:30 pm

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El padre adoptivo de Maloma dice que su hija actúa así para poder sobrevivir

José Morales, padre adoptivo de Maloma, defiende que su hija está secuestrada

El tío de Maloma y diplomático del Frente Polisario ha difundido un video en las redes sociales en el que la joven Maloma niega que esté secuestrada y expone que su deseo es estar una temporada con su gente.

El padre adoptivo, José Morales, sigue defendidendo que su hija está secuestrada. Y que tiene que actuar así para poder seguir sobreviviendo en el campamento donde la tienen vigilada todo el día, e insiste que el gobierno sabe de boca de su hija su situación y por eso debe actuar ya.



El próximo jueves lo recibirá en Madrid el director general de Exteriores, el padre confía en poder hablar con el ministro, con el que tiene pedida una cita desde hace más de tres meses.

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Mensajepor Invitado » Dom 21 May, 2017 8:29 pm


Mujeres saharauis celebran, el pasado 27 de febrero, el día de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática.

La odisea de Maloma, una española retenida en el Sáhara

Maloma Morales de Matos se convirtió en ciudadana española tras vivir 10 años en Sevilla como una joven más de su tiempo con una familia de acogida. Hoy permanece retenida por su familia biológica en los campamentos saharauis de Tinduf, en Argelia. Su historia es la misma que la de otras compatriotas que quedaron atrapadas a su vuelta. Sus familias de acogida españolas exigen al Gobierno que tome medidas urgentes. El Frente Polisario niega los hechos. Hemos logrado recabar el testimonio de dos de estas jóvenes.

UNA MUJER está a punto de llegar. Los hombres de la familia, como ha sido acordado, abandonan el salón de paredes blancas cubierto con una alfombra y asientos tapizados. Muchas casas saharauis disponen del mismo tipo de estancia para tomar el té, comer y recibir a las visitas. Desde fuera llega el murmullo de unos susurros. Recortada por la luz del desierto argelino, una chica de 23 años cubierta por una melfa azul, naranja y amarilla aparece por el marco de la puerta. Es Maloma Morales de Matos, la española de origen saharaui secuestrada por su familia biológica en esta casa del campamento de refugiados de Smara, en Tinduf, desde el 12 de diciembre de 2015. Tras una última negociación con una prima que siempre le acompaña, nos quedamos a solas.

Durante media hora, Maloma repite la versión de sus dos hermanos y su tío: está en Smara por su propia voluntad. Pero confirma que aquella noche de diciembre, alrededor de las ocho de la tarde y justo antes de salir hacia el aeropuerto de Tinduf de regreso a Sevilla, fue golpeada y metida a la fuerza en un coche por su hermano mayor y dos de sus primos. “Es la misma historia que ha contado mi padre adoptivo. No lo desmiento”, dice con marcado deje andaluz. Numerosas grabaciones de llamadas telefónicas de los Morales de Matos, la familia con la que ha vivido más de diez años en Mairena del Aljarafe (Sevilla), confirman que está retenida desde entonces. Terminada la entrevista y después de una foto con la familia, Maloma desaparece junto a su prima.

Maloma Morales, en una imagen reciente acompañada de su familia biológica en su casa del campamento de Smara (Tinduf).

Sin teléfono móvil propio y acompañada en todo momento por familiares saharauis que hablan y entienden español, la comunicación con los Morales de Matos en esas llamadas se basa en sobreentendidos. Esta es parte de una conversación entre Maloma y sus padres adoptivos, Pepe Morales y Mari Carmen de Matos, tras la publicación de un vídeo en el que negaba estar secuestrada:

Mari Carmen: Bueno, ya parece que vas para actriz, tú. Me parece, ¿no? Que en vez de policía vas a estudiar tú teatro, ¿no?, o algo así, ¿no?

Maloma: Arte dramático.

Mari Carmen: Eso es.

Pepe: Arte dramático es lo suyo.

Mari Carmen: Se te da muy bien actuar, ¿no?

Maloma: Sí, ¿no?

Mari Carmen: ¿A que sí?

Maloma: Bueno, escúchame, que…

Pepe: No, pero ¿sí o no?, ¿se te da bien o no?

Mari Carmen: Pero que… se te da bien actuar, ¿no?

Maloma: Sí.


Cerca de 50 mujeres saharauis permanecen en los campamentos de Argelia en contra de su voluntad tras haber residido en España. De ellas, Maloma es la única ciudadana española. Hay otro caso de un hombre, Azman Mohamed Yahya, también español, que ya ha podido regresar a España.

“Rechazamos el enfoque del Frente Polisario de que son problemas entre familias. Se están vulnerando derechos. Argelia debe intervenir”"
Koria Badbad Hafed, de 24 años, fue secuestrada de la misma forma que Maloma en enero de 2011. Estuvo desaparecida hasta 2015, cuando la delegada del Frente Polisario en España, Jira Bulahi, confirmó a su madre de acogida que vive en Mijek, población en los llamados territorios liberados, una franja de terreno desértico al este del muro construido por Marruecos. Padece una dolencia cardiaca grave que requiere atención médica. Lleva más de seis años aislada e incomunicada. Su madre de acogida, Bienvenida Campillo, pide una prueba de vida: “Queremos hablar con ella, pero todavía no lo hemos conseguido”. En el momento de su secuestro, Koria era menor de edad y su tutela correspondía a la Consejería de Bienestar Social de la Comunidad Valenciana.

Otros casos denunciados por sus familias de acogida son los de Nadjiba Mohamed Belkacem, en Smara desde diciembre de 2013, y Darya Embarek Selma, en el campo de Auserd desde enero de 2014.

A 21 kilómetros al noreste de Smara está Auserd. Pasado el control de acceso, el paisaje habitual: una luz densa, polvorienta, casas de adobe, Mercedes de cuarta mano, cabras que pastorean entre plásticos y arena, un grupo de mujeres y sus coloridas melfas. La madre de Darya Embarek Selma espera en la puerta de su jaima. Invita al interior, y el padre saluda antes de ir a rezar a la mezquita. Darya, de 28 años, está en su habitación y tardará unos minutos en aparecer. Finalmente, entra en la jaima. Habla muy rápido, conserva el acento canario. Ni su madre ni sus hermanas, presentes en la tienda, entienden o hablan español. Empieza a preparar el té:

–¿Te gustaría volver?

–Claro que sí, es mi sueño. Espero que algún día.

–¿Qué crees que tiene que pasar?

–Que me den la documentación, es la única forma.

–¿Cuándo se te acaban los papeles?

–Ahora en mayo.


Darya se refiere a la tarjeta de residencia en España que su padre le quitó en enero de 2014 y sin la que no puede volver a Tenerife y a la familia de acogida con la que vivió 13 años. Iba a estudiar Empresariales, pero le pidieron que volviera a los campamentos porque su padre estaba muy enfermo. Pocos días después de regresar a España, su padre le dijo que no volvería. “Echo de menos todo, a mi familia, a mis amigos, todo. Siempre le decía a mi madre [de acogida] que cuando tuviera un trabajo me iría del pueblo pequeño donde vivíamos a la ciudad. Ahora no lo cambiaría por nada del mundo”.

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En la primer imagen, Maloma Morales, en Mairena del Aljarafe (Sevilla). En la segunda, Darya Embarek, durante un viaje a Andalucía con su instituto en 2009.

La vida de Darya parece más relajada. Se mueve con cierta libertad dentro del campo, pero tiene que limpiar la casa, hacer la comida y cuidar de la familia, como la mayoría de mujeres aquí. Ayer mismo quedó con otra chica que está en su misma situación. ¿De qué hablaron? De sus vidas en España, de si podrán volver algún día. Dice que la historia de Maloma se comenta en los campamentos, pero que la situación familiar es muy diferente: “La suya es muy cerrada y desconfiada”. Toma el té, cuenta que le gusta mucho el reguetón y que sigue en contacto con sus amigos canarios. Tienen Internet en casa, algo impensable en los campamentos hace apenas unos años. “No sé, la suerte, lo que depare el destino”, dice a modo de despedida.

“Estamos convencidos de que Darya y Nadjiba quieren irse lo antes posible porque nos lo han comunicado personalmente. En el caso de Maloma y Koria no sabemos qué quieren porque no hemos podido hablar con ellas”, dice Eric Goldstein, subdirector de Human Rights Watch para el Norte de África y Oriente Próximo, la única ONG que se ha interesado por estos casos. “Rechazamos el enfoque del Frente Polisario de que se trate de problemas entre familias. Creemos que no puede o no quiere garantizar los derechos de estas mujeres y que Argelia debería intervenir”.

En su informe anual sobre el Sáhara Occidental, y después de visitar hace un año los campamentos de Tinduf, el ex secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon dedicó un párrafo a la situación de Maloma, Darya y Nadjiba en el epígrafe de derechos humanos: “Durante mi encuentro con el señor Abdelaziz, le pregunté por los casos de tres mujeres jóvenes que, según se ha informado, están retenidas en contra de su voluntad por sus familias en los campos de refugiados por diferentes periodos. El señor Abdelaziz prometió prestar especial atención para resolver estos casos, al mismo tiempo que recordó que ya se habían iniciado las medidas adecuadas”. La muerte de Mohamed Abdelaziz, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), apenas dos meses después de la visita de Ban Ki-moon truncó el presunto plan para liberarlas.

En la austera sede presidencial de Rabuni, capital administrativa de los campamentos, Brahim Gali, el sustituto de Abdelaziz y, como él, líder histórico y fundador del Frente Polisario, recibe un premio honoris causa de una institución mexicana. Suena Pompa y circunstancia. Gali viste birrete y toga sobre la tradicional darrá hasta los tobillos. Su jefe de protocolo avisa a los periodistas que le esperan de que el presidente, aunque sepa hablarlo, no hará declaraciones en español. Preguntado por Maloma, accede con una media sonrisa: “¿La has visto?, ¿está secuestrada? Es un problema un poco delicado porque se trata de relaciones entre una familia de acogida y una familia biológica. Espero que culmine con lo que la chica quiere”.

El Gobierno español negocia con el Frente Polisario y Argelia, país que acoge los campamentos, una solución para que Maloma pueda expresarse en libertad en España o en otro lugar neutral. Presidencia del Gobierno envió una carta a las familias españolas con este párrafo concreto sobre Maloma: “Permítanos recordarle que desde el 12 de diciembre de 2015 la señorita Morales no pudo regresar a España, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación trabaja activamente para ejercer la asistencia y la protección consular a la que, como ciudadana española, tiene derecho”. Su pasaporte está en la Embajada de Argel, listo para un eventual viaje. La rápida actuación de las autoridades españolas para repatriar a la española Jimena Rico y su novia, la egipcia Shaza Ismail, escapadas de Dubái y detenidas en Estambul, ha reactivado las esperanzas de las familias afectadas, que piden un trato similar para sus casos.

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En la primera imagen, Nadjiba Mohamed, en una sesión de fotos que le hizo un amigo en Rociana del Condado (Huelva). En la segunda, Koria Badbad con su familia de acogida en San Miguel de Salinas (Alicante).

Las historias de Maloma, Darya, Koria y Nadjiba empiezan igual: niñas que viajaron a España por primera vez con el programa solidario Vacaciones en Paz, iniciado a finales de los setenta para dar a los niños un respiro de la guerra entre el Polisario y Marruecos. Desde entonces, familias españolas acogen a menores saharauis durante el verano y les atienden en lo necesario, ya sean intervenciones médicas o la simple evasión de la durísima vida en el desierto en los meses más calurosos. En 2016 llegaron 4.570 niños y más de 100.000 han disfrutado de la iniciativa en toda su historia.

Vacaciones en Paz se aprueba anualmente en Consejo de Ministros y está gestionado por delegaciones de Gobierno, asociaciones de apoyo al pueblo saharaui y representantes del Frente Polisario de cada comunidad. El plazo de “residencia temporal” de los menores es de 91 días y las familias de acogida deben aportar un escrito en el que expresen su conocimiento de que “el programa no tiene por objeto la adopción”. La única excepción es el tratamiento de alguna enfermedad, en cuyo caso se prorroga la estancia del menor por “el tiempo necesario”. Este criterio médico y las penosas condiciones sanitarias de los campos hacen que muchos niños se queden más tiempo. A veces años, según el acuerdo al que lleguen la familia saharaui y la de acogida.

En los casos en los que así ocurre, el Frente Polisario está obligado a informar a las autoridades españolas, facilitar la documentación necesaria del menor y hacer un seguimiento hasta el retorno a los campamentos. No siempre sucede. España no sabe cuántos niños se quedan. Y el Polisario tampoco. La responsabilidad compartida en este desorden ha propiciado casos graves como el de Saltana Saleck Bardi. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España en 2011 por haber dado a una familia española la tutela de Saltana, una niña saharaui, sin el consentimiento de su madre, a la que tuvo que pagar una indemnización de 30.000 euros. La niña, ahora mayor de edad, nunca volvió a los campamentos. Otro que llegó a los tribunales fue el de Maimouna Bachir, secuestrada en Córdoba por su padre en agosto de 2008 y obligada a embarcar en un ferri con dirección a Orán. Tras 16 meses en los campamentos de Tinduf, la imputación de su padre en España por detención ilegal propició que Maimouna hiciera el viaje de vuelta hasta el puerto de Alicante. En el muelle se encontró con su novio español y volvieron a Córdoba.

La historia de Maloma es diferente. Nunca se quedó por motivos médicos. Su familia biológica estuvo de acuerdo en que estudiara en España, facilitando los documentos para que se nacionalizara cuando así lo pidió ella, ya mayor de edad, a los Morales de Matos. Fue la adopción de sus apellidos y una unión como pareja de hecho con un español lo que enturbió la situación, según reconoce la familia biológica. Darya, Nadjiba y Koria sí prolongaron su estancia en España por cuestiones médicas. Ahora, retenidas en los campos de Tinduf y en Mijek, no reciben los tratamientos adecuados.

La pesadilla de Maloma Morales comenzó el 12 de diciembre de 2015. La joven y Pepe, su padre adoptivo, se preparan para salir de Smara y se despiden de la familia. Es el fin a su primer viaje en 10 años a los campamentos. A pesar de algunas advertencias y de los demás casos conocidos, Maloma es ya ciudadana española y no teme por su regreso. Fue una decisión voluntaria la de visitar a su familia y a su madre enferma. “Por la mañana había llegado un coche diferente, un Mercedes de un primo suyo, soldado del Polisario”, cuenta Pepe Morales. “No me gustó”. Están en casa de una de las tías, a pocos metros de la vivienda familiar. “Ella le cogía del brazo. Parecía una broma, como para que no se fuera”, dice Pepe. Uno de los hermanos de Maloma le pide que las dejen solas y que ellos vuelvan a la casa para preparar algo de comer antes del viaje. Entran en el salón blanco, de alfombra y asientos tapizados. Afuera, Maloma grita: “¡Papá, papá! ¡Que me llevan!”. Pepe sale al camino y ve las luces rojas del Mercedes que se aleja. ¿Qué más? “Nada. No había luna y no se veía nada. Entonces no había luz eléctrica en Smara”.

Morales se quedó con los pasaportes y billetes de avión de regreso a Sevilla en la mano. Fue a Protocolo, una oficina administrativa del Polisario en cada campo, a explicar lo ocurrido. Le dijeron que estaba con su familia biológica y que no se podía hacer nada. Llamó por teléfono a Abidin Bucharaya, delegado del Polisario en Andalucía, y este le dijo que no denunciara nada y que se buscaría una solución. Bucharaya confirma esta conversación, pero no de lo que hablaron. Pepe Morales se subió al avión en Tinduf y durante la escala en Argel recibió una llamada de Maloma. “Me han traído de vuelta a la casa”. El 25 de diciembre volvieron a hablar. “A ella le gustaba mucho la Navidad. Dice que se tiró todo el día llorando para que la dejaran llamar”, cuenta Morales.

Luego, el silencio. Pasan los meses sin poder hablar con ella. Los hermanos se la han llevado a Mijek, el mismo lugar donde todavía sigue Koria. No hay cobertura telefónica ni electricidad. La madre biológica de Maloma está también con ellos. El 21 de abril de 2016, el fiscal general saharaui ordena la liberación de Maloma. El Ministerio español de Exteriores anuncia su inminente liberación. En una intervención militar del Polisario, negada por su presidente, Brahim Gali, pero confirmada por otras fuentes, Mohamed Lamine, el hermano mayor que secuestró a Maloma, y su otro hermano, Jaled, son detenidos y enviados a una comisaría de Rabuni. En una entrevista al diario digital Futuro Saharaui poco después, Mohamed Lamine contó lo ocurrido. El Polisario llegó a tener a Maloma. Viajaron durante horas hasta la comisaría de Rabuni. Fuera del recinto empezó a congregarse una multitud. Otro grupo de personas rodeó la casa del fiscal general. Exigían la liberación de los hermanos y que Maloma volviera a Smara con su familia. Y eso fue lo que ocurrió.


Darya Embarek prepara el té junto a su madre y sus hermanas en la jaima familiar del campamento de Auserd, también en Tinduf (suroeste de Argelia).

Los Erguibat, la tribu a la que pertenece Maloma, es la más numerosa entre los saharauis. Los Erguibat ya habían vivido una situación idéntica: la de Mayuba Mohamed Handidaf, española liberada por el Polisario en 2014, después de tres meses de retención y de que la Diputación de Valencia anunciara el fin de las ayudas que prestaba al pueblo saharaui. Considerado como una afrenta al honor de la tribu, hubo levantamientos en varios campamentos.

Me preocupa esa coraza que se ha creado en torno a la mujer saharaui de que es la más liberada del mundo árabe-musulmán"
En el regreso de Maloma al campamento de Smara, algunas mujeres de los ulad musa gritaban y saludaban la valentía de sus hermanos por haberla traído de vuelta. El vídeo del momento acompañaba al citado artículo de Futuro Saharaui y luego fue eliminado de su página web. “Estos casos son solo la punta del iceberg”, dice Lehdía Mohamed Dafa, ciudadana española de origen saharaui y médico de familia en un centro público de salud. Es una de las llamadas cubarauis, jóvenes saharauis que estudiaron en Cuba. Llegó en 1986 a La Habana con 12 años y regresó a los campamentos con 26 y el título de Medicina. “El caso de la mujer saharaui no es nada del otro mundo. Es algo muy parecido a lo que pasa en Afganistán, en Arabia Saudí, en Argelia mismo”.
El activismo de Lehdía en favor de la igualdad de la mujer le ha costado enfrentamientos con figuras de la élite saharaui. “Me preocupa esa coraza que se ha creado en torno a la mujer saharaui de que es la más liberada y la más culta del mundo árabe-musulmán. Que haya una élite que viaja y estudia no significa nada. Yo, por ejemplo, no soy el prototipo de la mujer saharaui. La mujer saharaui son mis seis hermanas, que no han tenido ninguna oportunidad de salir de los campamentos, condicionadas por unas costumbres y tabúes que una parte del movimiento solidario defiende como cultura. Eso no es cultura, al menos tal y como yo la entiendo”.

En octubre de 2016, Pepe Morales y Mari Carmen de Matos viajaron a Smara para intentar llegar a un acuerdo con la familia de Maloma. Durante tres días, y con la presencia de representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y de la Embajada española en Argel, se acordó que Maloma volvería a España en el plazo de 45 días, que tendría móvil propio y que en ningún caso se casaría en los campamentos.

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En la primera imagen, Brahim Gali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), recoge un premio honoris causa de una institución mexicana. En la segunda, un grupo de saharauis recibe a una delegación del Congreso de Estados Unidos, el pasado 26 de febrero, en el campamento de Smara.

El pasado 4 de marzo, Maloma se casó en el campamento de Smara. Los Morales de Matos denuncian que ni siquiera conocía a su ahora esposo y que es una forma de subyugarla definitivamente. Otras personas, mujeres saharauis que viven en los campamentos o han vividos en ellos, creen que puede ser una estrategia de Maloma para deshacerse del control familiar que pesa sobre ella –ejercido por hermanos, tío y tribu desde la muerte de su padre a los cuatro años–, que primero tiene que demostrar que es una buena saharaui y luego quizá pueda irse. Su caso es ya una cuestión de orgullo para muchos en los campamentos.

“Maloma lleva 17 meses secuestrada. Espero que no haya recibido maltrato físico como el día del secuestro, pero no dudo de que sufre maltrato psicológico desde que se levanta hasta que se acuesta”, dice Pepe Morales, que se queja a su vez de la inacción del Polisario, “culpable y responsable de lo que le ocurre a mi hija. No aplican en los campamentos las leyes que tienen. Desde el principio tendrían que haber rescatado a Maloma y haberla puesto en un avión hacia España”. En algunas llamadas, Maloma pregunta por los resultados del Betis; por el bar que solía frecuentar, el Tajo, y por su perra Lala. Esta es una de las últimas conversaciones con Pepe y Mari Carmen de Matos, tres días antes de la entrevista con El País Semanal y una semana antes de su boda:

Mari Carmen: Ya está bien de estar aquí sin ti.

Maloma: No hay mal que por bien no venga. Así nos damos cuenta de las cosas.

Mari Carmen: ¿No hay mal que por bien no venga? Qué día más malo aquél [el del secuestro].

Maloma: Lo sé, lo sé.

Mari Carmen: ¿Y te acuerdas que hablamos unos días antes? Y te decía: “No te vayas”.

Maloma: Sí, y con la Cris.

Mari Carmen: Y me decías: “No, no pasa nada”.

Maloma: Todos nos creíamos otras cosas, pero por eso te digo: “No hay mal que por bien no venga”. Te das cuenta de otras cosas.

Paula Montero (amiga de Maloma): Anda que vas a ir más… Lo próximo, una postal cuando estés aquí.

Maloma: De lejos, ¿no? Y ni eso.

Mari Carmen: Bueno, hija, esperemos que no tarde.

Maloma: Sí, no te preocupes.

Mari Carmen: ¿Lo dices de verdad?

Maloma: Sí, de verdad.

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Mensajepor Invitado » Vie 26 May, 2017 9:53 pm

Brahim Chagaf, saharaui con pasaporte de apátrida, el jueves en su habitación de un colegio mayor de Madrid

Los saharauis buscan ser apátridas en España

Las solicitudes se han disparado en los últimos años y en 2015 se ha marcado un récord de resoluciones positivas tras una sentencia favorable que ha abierto la puerta al reconocimiento del estatuto a esta población

Brahim Chagaf es un cineasta de 29 años que ha dirigido una película con 100 euros de presupuesto. Pero esta no es la única peculiaridad que lo caracteriza: es un apátrida. Como él, otros cientos de saharauis han conseguido oficialmente este estatuto en España en los últimos años: en 2015, más de 1.000 peticiones se resolvieron de manera favorable, la cifra más alta registrada y tres veces superior a la del año anterior.

“Si nuestra historia no se ha escrito, que por lo menos se pueda ver”, dice Brahim, quien no quiere dedicarse al cine solo por vocación. Quiere hacer visible la causa de su pueblo, que lleva más de 40 años dividido entre los territorios ocupados por Marruecos y los campamentos de refugiados de Argelia. “Sin identidad se acaba por dejar de existir”, afirma sentado en la cama de su cuarto en uno de los colegios mayores de la zona universitaria de Madrid, donde llegó hace un año para estudiar cine. En un viaje anterior a la península había solicitado el reconocimiento del estatuto de apátrida, un trámite cuyas peticiones se han multiplicado por 30 entre 2006 y 2015.

“Este repunte se dio porque se ganó un procedimiento judicial que reconocía en determinados casos el estatuto de apátrida a la población saharauis”, explica Anna Figueres, abogada en la Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado (CCAR), entidad española miembro de la Red Europea de Apatridia (European Network of Statelessness, en inglés). De las 34 solicitudes presentadas en 2006 se pasó a las 1.151 en 2015, la casi totalidad de ellas presentadas por saharauis, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Interior.


Una persona se considera apátrida cuando ningún país le reconoce como su ciudadano


En el mundo hay al menos 10 millones de apátridas, según ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados, una cifra que se corresponde a un cuarto de la población española. Una persona se considera apátrida, según la normativa internacional, cuando ningún país le reconoce como su ciudadano. En el caso de los saharauis sí existe un Estado que les otorga un DNI y un pasaporte. Pero este Estado, la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), solo está reconocida por algunos países de África, Latinoamérica y Medio Oriente.

“Fue muy duro tomar la decisión de pedir el estatuto”, admite Brahim, quien nació en el campamento de Dajla y se quedó huérfano de padre cuando era un niño a causa de la guerra. “Pero me hacía falta una documentación para viajar y seguir aprendiendo", dice mientras enseña su pasaporte verde donde en la casilla de nacionalidad se lee “apátrida”. Con este documento, válido cinco años y renovable, puede residir en España y viajar libremente dentro de Europa y, con visado, a los demás países. “Me convencí de que solo es una herramienta, que va a ser temporal”.

La población saharaui sigue a la espera de celebrar bajo la égida de la ONU un referéndum de autodeterminación que nunca llega. El conflicto estalló después de que España, potencia colonizadora, se retirara del Sahara Occidental en 1976 y Marruecos y Mauritania se repartieran la zona, la gran parte de ella bajo el control del reino alauita. El Frente Polisario declaró entonces su independencia y la población saharaui está hoy repartida entre los territorios ocupados por un lado y la "zona liberada" y los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, por otro.

La habitación de Brahim es pequeña y de paredes blancas. Al fondo, cerca de la ventana, está colgado un póster de la película Cinema Paradiso. "Aquí suelo tener la bandera saharaui", dice señalando con la mano la pared al lado de su cama, "pero ahora no está porque ayer la llevé a la emisión de la película".


España no concedía el estatuto a los saharauis alegando que tenían nacionalidad argelina



Habla de Patria dividida, el primer largometraje rodado por un equipo enteramente saharaui. Estrenada en 2013 y grabada con una cámara y un micrófono atado a un palo de escoba, se filmó en los campamentos de refugiados de Tinduf. “En Marruecos cuentan que en los campamentos vivimos secuestrados y es falso; queríamos hacernos escuchar a través de este medio que no tiene barreras para evitar que nuestra causa caiga en el olvido", explica Brahim.


Patria Dividida
No hay mayor herida que la que desgarra a un pueblo. Un muro de 2.600 kms separa al pueblo del Sáhara Occidental, de norte a sur.
A un lado, los territorios históricos: la ocupación marroquí, la represión, las persecuciones, la tortura, la Cárcel Negrea, los tribunales militares. Al otro, los Territorios Liberados, apenas un pasillo de menos de cien kilómetros de ancho para los restos de una espléndida cultura nómada. Y más al norte, los campamentos de poblacion saharaui en suelo argelino. Ahmed Saleh Tarfi no puede más: la libertad le espera, aunque tenga que arriesgar su vida cruzando un muro que esconde cientos de miles de minas. Lo consigue, pero en los campamentos, donde descubre el amor, siente la sombra de la sospecha, y asiste al infierno de la traición. Una película que sacude conciencias, que expresa por sí misma la necesidad del grito y la ternura: la amistad, el amor limpio, el amor con mayúsculas a una patria dividida. Patria Dividida es el primer largometraje completamente saharaui, dirigido y realizado por los alumnos de la primera promoción de la Escuela de Cine Abidin Kaid Saleh.


El largometraje habla de un joven saharaui perseguido por soldados marroquíes y obligado a cruzar el “muro de la vergüenza”, un perímetro de casi 3.000 kilómetros rodeado por siete millones de minas que separa las zonas liberadas de los territorios ocupados. Sidi Talebbuia, presidente de la Asociación Profesional de Abogados Saharauis en España, explica que el Estado español concede el estatuto de apátrida solo a los saharauis que viven en los campamentos. "Y solo después de las sentencias de la Audiencia Nacional y del Supremo", confirma. “Antes el Ministerio alegaba que tenían la nacionalidad argelina porque Argelia les otorga un pasaporte, que en realidad es un simple título de viaje que no concede la nacionalidad”.

El pasaporte de apátrida implica, en cierto sentido, renunciar a una patria a cambio de poder moverse por el mundo y, en un futuro, solicitar la nacionalidad del país que ha concedido el estatuto. A los saharauis que viven en las zonas ocupadas, sin embargo, se les deniega esta posibilidad. "Es porque se les impone la nacionalidad marroquí", contexualiza Talebbuia. En su opinión, "los saharauis deberían ser españoles antes de ser apátridas, porque si no se reconoce la RASD se tiene que respetar la nacionalidad anterior, que es la española”. “Es un conflicto diplomático”, zanja.

En 2004, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sahara empezó a organizar de la mano del Ministerio de Cultura saharaui un festival de cine en los campamentos de Tinduf, el Fisahara. A raíz de esta iniciativa nació la escuela de cine donde Brahim fue antes alumno y después profesor. Desde este viernes hasta el uno de junio se estrena en la capital Le Yuad, el segundo largometraje codirigido por Brahim.

Sentado en la cama con las piernas cruzadas, Brahim dice que faltan pocos días para acabar sus clases. “¿Cómo me veo dentro de unos años?”, se pregunta. “Haciendo cine, pero espero que ya no sea en un campamento, sino en las zonas ocupadas, finalmente libres y con un pueblo soberano”.

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Maloma Libre

Mensajepor Invitado » Mié 09 Ago, 2017 5:31 pm

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La española de origen saharaui retenida en Tinduf intenta suicidarse

Maloma Morales de Matos está fuera de peligro, según ha confirmado a EL PAÍS su familia de adopción en Sevilla

La española de origen saharaui Maloma Morales de Matos, retenida por su familia biológica en los campamentos de Tinduf desde diciembre de 2015, ha intentado suicidarse ingiriendo un líquido tóxico, aunque ya se encuentra fuera de peligro, según ha confirmado a EL PAÍS su familia española de adopción. "Sabemos que está bien y eso es lo importante. Creemos que ha bebido matarratas. La vigilancia que tiene ha servido de algo esta vez y la pudieron atender a tiempo", dice Pepe Morales, su padre adoptivo, desde Mairena del Aljarafe, la localidad sevillana en la que Maloma ha vivido durante más de diez años.

La joven fue trasladada al hospital de Rabuni, la capital oficiosa y sede presidencial de los campamentos de Tinduf, y un médico de dicho centro avisó —por medio de otra familia de acogida— a los Morales de Matos, que no conocen más detalles de lo ocurrido. "No podemos hablar con ella desde el pasado 21 de julio, aunque lo intentamos más de diez veces cada día. Ni su hermano ni su marido nos cogen el teléfono", añade Morales.

"Es una llamada inequívoca se socorro. La intervención fue rapidísima y el lavado de estómado evitó el evenenamiento", dice Elisa Pavón, presidenta de La Libertad Es Su Derecho, la organización que agrupa a otras familias españolas en esta situación. El representante del Frente Polisario en Andalucía, Abidin Bucharaya, dice no saber nada del suceso y remite a un responsable de la delegación nacional en Madrid, que al mediodía de este miércoles seguía sin atender a las llamadas de EL PAÍS.

Maloma Morales de Matos, de 24 años y nacionalidad española, fue secuestrada el 12 de diciembre de 2015 por su hermano y dos de sus primos cuando se disponía a regresar a Sevilla después de una visita de varios días a su familia biológica en el campo de refugiados saharauis de Smara, en Tinduf (Argelia). Si bien es la única ciudadana española en esta situación, hay alrededor de otras cincuenta mujeres saharauis retenidas en contra de su voluntad en los campamentos de Tinduf. Koria Badbad Hafed es la que lleva más tiempo alejada de su familia española de acogida, desde enero de 2011. Nadjiba Mohamed Belkacem, en Smara desde diciembre de 2013, y Darya Embarek Selma, en el campo de Auserd desde enero de 2014, son los otros dos casos que se han hecho públicos.

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Sahara Libre

Mensajepor Invitado » Jue 10 Ago, 2017 12:17 pm



Maloma responde en un vídeo: «Es un montaje y no voy a volver a España»

Los padres adoptivos de la joven consideran que la grabación, en la que niega que haya intentado suicidarse, está orquestada por la familia biológica y el Frente Polisario

Maloma Morales, la joven española de origen saharaui, ha declarado en un vídeo difundido por las redes sociales y los medios de comunicación afines al Frente Polisario que las noticias sobre su intento de suicidio son un «gran montaje». «Creo que esto es absurdo, que una persona esté feliz y con su gente y que se quiera suicidar es absurdo», afirma.

Con una puesta en escena en la que aparece sola y hablando en español, la joven asegura que «quien ha difundido esto quiere lo peor» para ella. «Si realmente ha pensado en ayudarme esto no es manera de ayudar», asegura. «No he pedido ayuda de nadie», insiste.

Permanecer en los campamentos

Además, Maloma aclara que «no va a volver a España». «A España no la quiero, quiero estar aquí en los campamentos con mi gente», reitera. «He respondido a este gran montaje por este vídeo, la siguiente vez no voy a responder igual», avisa.

Por su parte, su familia adoptiva considera que se trata de un «nuevo montaje», un vídeo orquestado por su familia biológica y el Frente Polisario para acallar la polémica. Pepe Morales ha insistido hoy en que el médico que les ha informado sobre el ingreso de Maloma «es una fuente totalmente fiable», ya que ya ha ayudado «en otros casos similares». «Queremos que Maloma sea trasladada al aeropuerto de Tinduf y hable en terreno neutral», insisten.

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Mensajepor Invitado » Jue 25 Ene, 2018 12:27 am


Sahara Occidental: Determinados. Mujeres saharauis arriesgan sus vidas para limpiar territorios minados (RT Documentary)

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Mensajepor Invitado » Lun 19 Nov, 2018 1:28 pm


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Mensajepor Invitado » Mar 27 Nov, 2018 8:18 pm

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"El principio y derecho de autodeterminación y el pueblo saharaui"



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Mensajepor 20-N » Mié 20 Nov, 2019 7:48 pm


El día del abandono
https://twitter.com/provincia_53

20 de Noviembre de 1975

El BOE se publica, firmada por el rey, la ley de salida de España del #SaharaOccidental, dejando inconclusa su descolonización y abandonada a su gente.


Ley 40/1975, de 19 de noviembre, sobre descolonización del Sahara.

El Estado Español ha venido ejerciendo, como Potencia administradora, plenitud de competencias y facultades sobre el territorio no autónomo del Sahara, que durante algunos años ha estado sometido en ciertos aspectos de su administración a un régimen peculiar con analogías al provincial y que nunca ha formado parte del territorio nacional.

Próximo a culminar el proceso de descolonización de dicho territorio, de conformidad con lo establecido en la Carta de las Naciones Unidas, procede promulgar la norma legal adecuada para llevar a buen fin dicho proceso y que faculte al Gobierno para adoptar las medidas al efecto.

En su virtud, y de conformidad con la Ley aprobada por las Cortes Españolas,

Vengo en sancionar:

Artículo único.

Se autoriza al Gobierno para que realice los actos y adopte las medidas que sean precisas para llevar a cabo la descolonización del territorio no autónomo del Sahara, salvaguardando los intereses españoles.

El Gobierno dará cuenta razonada de todo ello a las Cortes.

DISPOSICIÓN FINAL Y DEROGATORIA

La presente Ley entrará en vigor el mismo día de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado», quedando derogadas las normas dictadas para la administración del Sahara en cuanto lo exija la finalidad de la presente Ley.

DISPOSICIÓN ADICIONAL

El Gobierno adoptará las medidas adecuadas para que sean indemnizados, de acuerdo con la legislación general, los españoles que, en su caso, se vieren obligados a abandonar el territorio del Sahara.

Dada en el Palacio de la Zarzuela a diecinueve de noviembre de mil novecientos setenta y cinco.

JUAN CARLOS DE BORBÓN
PRÍNCIPE DE ESPAÑA

El Presidente de las Cortes Españolas,

ALEJANDRO RODRÍGUEZ DE VALCÁRCEL Y NEBREDA

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1975-23743


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