Agenda, actividades y noticias de la Princesa de Asturias

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Capitana General

Agenda, actividades y noticias de la Princesa de Asturias

Mensajepor Capitana General » Dom 08 Jun, 2014 7:27 pm

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"Tenemos muchísima ilusión”
Morenés: “Leonor recibirá instrucción militar para ser Capitán General de los Ejércitos”

El ministro de Defensa ha resaltado también "las discusiones" que hay sobre "si es capitán o capitana general".

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha explicado que la Infanta Leonor "recibirá su formación militar" para que "en su día, cuando Dios quiera, sea jefa suprema de las Fuerzas Armadas como capitán general de las mismas".

Antes del acto con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, Morenés ha explicado que hay "mucha ilusión" de que la nieta mayor del Rey vaya a recibir este entrenamiento y ha destacado la presencia de la mujer en el Ejército sigue ya "un proceso de normalización". A pesar de ello, ha asegurado que aún "hay discusiones" sobre si el término "será capitana o capitán".


Relevo real

Más próximo está el relevo al mando de los ejércitos que tomará el Príncipe Felipe y que, según el titular de Defensa, se realizará con "naturalidad" porque "la propia Constitución establece que el Rey de España es, por serlo, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas". "Es un proceso que se produce por virtud de la ley", ha apuntado.

Del mismo modo, ha asegurado que no "está previsto ningún acto" en este sentido. "Su Majestad el Rey, entonces, será el capitán general y tendrá todos los honores y podrá portar las insignias en el uniforme que su condición requiere", ha explicado en declaraciones a TVE.


"No entran en el tema político"

Por otra parte, Morenés, preguntado por cómo se ven los últimos resultados electorales y el debate soberanista dentro del Ejército, ha indicado que las Fuerzas Armadas "tienen un sentido institucional profundo y saben cuál es su misión y su papel" y "no están en el tema político". A su juicio, "las cosas que pertenecen al mundo de la política no se deben mezclar" con su labor.

En cuanto al aumento de efectivos en la última convocatoria de Defensa, el ministro ha reconocido que hay vocación y también quien se presenta como refugio por la crisis. Al respecto, ha señalado "a lo largo de la vida militar uno va adquiriendo vocación al ver lo que se hace allí, a lo que se sirve y cómo se le sirve".

Además, ha indicado que los mandos le aseguran "que las personas que entran hoy en día en las Fuerzas Armadas tienen una enorme preparación y un sentido de lo que son". Así, ha destacado que el Ejército defiende valores como "lealtad, sacrificio, honradez, dedicación a los demás, compañerismo, solidaridad" que son "los valores de una sociedad y del ser humano" que se "enseñan en las academias y que se practican en la vida".

Finalmente, acerca del inicio de operaciones en el Sahel (África), el ministro ha indicado que se trata de "una de las prioridades del país". En este sentido, ha apuntado que España quiere "estar en el mundo y tener su papel" de ahí que deba "corresponsabilizarse por la estabilidad del mundo". "Es una obligación y un honor que cuenten con nosotros", ha concluido.

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Mensajepor Invitado » Dom 08 Jun, 2014 7:41 pm

Con la de burradas que se han dicho de esta niña...

VIVA LA PRINCESA DE ASTURIAS!!



Princesa de Asturias es el principal de los títulos que ostenta la heredera de la Corona Española. En la actualidad su titular es Doña Leonor de Borbón y Ortiz. Regulados por Real Decreto desde 1977, recibe el tratamiento de Su Alteza Real. Los títulos históricos de las herederas de los diferentes reinos hispanos son:

Princesa de Asturias, como heredera de los Reinos de Castilla y de León, con origen en 1388.

Princesa de Gerona, como heredera del Reino de Aragón, con origen en 1351 (como Duquesa de Gerona y desde 1416 como Princesa de Gerona).

Princesa de Viana, como heredera del Reino de Navarra, con origen en 1424.

Duquesa de Montblanc, como heredera del Principado de Cataluña, con origen en 1387.

Condesa de Cervera, como heredera del Reino de Valencia, con origen en 1351.

Señora de Balaguer, como heredera del Reino de Mallorca, con origen en 1413.

Además por medio de la fundación homónima, cuya presidencia ostenta, se entregan anualmente los prestigiosos Premios Princesa de Asturias en un solemne acto en Oviedo, capital del Principado de Asturias.

LARGA VIDA A LA NUEVA PRINCESA DE ASTURIAS!

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bobamaria
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Mensajepor bobamaria » Dom 08 Jun, 2014 8:13 pm

Es una niña muy bonita. Queda tanto tiempo para pensar en su formación, que de momento lo más importante es que crezca sana y feliz.

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Mensajepor Invitado » Dom 08 Jun, 2014 9:09 pm

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“Dos millones de niños pasan hambre en España y Leonor recibirá 102.464 € de fondos públicos”

Las redes se hacen eco de la indignación por el sueldo que debe recibir la futura Princesa de Asturias, con 8 años


Felipe aumentará sus ingresos en un 100% más y Letizia, en un 28,9%
En lo que afecta a los nuevos reyes, Felipe aumentará su asignación un 100% y Letizia, un 28,9%. El todavía príncipe pasará a cobrar la retribución de 140.519 euros y los 152.233 para gastos de representación que hasta ahora ha cobrado su padre al año y la futura reina, los 131.739 euros que ha recibido Sofía.

Los dineros de la Familia Real
El presupuesto de la Casa Real, tras las bajadas que ha sufrido desde 2009, es de 7.775.000 euros y la asignación de la Familia Real, de 698.331 euros. El futuro Rey Felipe VI contará con un total de 461.376 euros para repartir entre el resto de miembros de la Familia Real, es decir las asignaciones de Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Leonor, con ocho años, recibirá 102.464 euros
La primogénita de los futuros Reyes se convertirá en Princesa de Asturias y la norma dice que debe recibir la asignación de la que hasta ahora disfrutaba su madre, 102.464 euros.

http://www.elplural.com/2014/06/07/mill ... -publicos/

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Mensajepor Invitado » Mié 11 Jun, 2014 4:11 am

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El bulo del sueldo de la infanta Leonor


Sin pretenderlo, la abdicación el pasado lunes del rey Juan Carlos ha colocado en la primera línea mediática a su nieta, la infanta Leonor. Si bien muchos se preguntaban qué sería de las infantas Elena y Cristina, que pasarán de ser Familia Real a familia del Rey, y de la reina Sofía, cuyo papel una vez que su hijo se convierta en monarca aún no ha quedado definido, este fin de semana las redes sociales se hacía eco de la indignación por el supuesto sueldo que recibirá la primogénita de los príncipes de Asturias.

Según establece la norma, cuando el heredero de la Corona sea proclamado Rey, la infanta Leonor pasará a ser heredera al trono y Princesa de Asturias. Ante esto, y partiendo de las dotaciones que recibieron los miembros de la Casa Real el pasado año, varios han sido los bulos que aseguran que la infanta Leonor recibirá una retribución anual de 102.464 euros, la misma cantidad que ha percibido su madre. “Mientras dos millones de niños pasan hambre en España Leonor de Borbón recibirá 102.464 euros de los fondos públicos. #ReferédumYa!”, escribía un usuario en Twitter. “Miles de personas muriéndose de hambre mientras nuestros bolsillos pagarán más de 8.000 euros al mes a Leonor”, aseguraba otro.

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Sin embargo, la futura princesa de Asturias no cobrará ni un euro hasta haber cumplido la mayoría de edad en el año 2025 tal y como han confirmado fuentes de Casa Real a Vanitatis. Por tanto, Leonor no tendrá ningún tipo de dotación presupuestaria hasta que jure el cargo ante las Cortes Generales. En todo caso, la nueva Princesa de Asturias nunca hubiera cobrado los 102.464 euros que apuntan en las redes sociales y en varios periódicos nacionales, que es lo que recibía su madre, sino alrededor de 146.376 euros, que es el montante que ha recibido don Felipe en el último año por ejercer como Príncipe, ya que Leonor es la heredera al trono y no consorte como sí lo es Letizia. No obstante, estas cifras habrán cambiado mucho dentro de 10 años.

Con la abdicación de Don Juan Carlos, el nuevo monarca Felipe VI duplicará su presupuesto hasta alcanzar los 292.752 euros, que es lo que recibió el pasado año su padre, mientras que doña Letizia aumentará su retribución casi 30.000 euros hasta los 131.739 euros, ‘sueldo’ que percibía la reina Sofía por primera vez desde el pasado mes de febrero. El resto del montante será repartido por el futuro Rey para pagar la asignación económica de sus padres. Todas estas cifras son provisionales, porque el nuevo monarca podría realizar los cambios que considerase oportunos llegado el momento.

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LOC

Mensajepor LOC » Sab 14 Jun, 2014 5:34 am

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INFANTA LEONOR
La próxima Princesa de Asturias es, a sus ocho años, muy consciente del rol que le reserva la Historia. Tiene el carácter reflexivo y tranquilo de su padre. Su vida cambiará paulatinamente a partir del 19 de junio

«PAPÁ, ¿CUÁNDO VOY A HACER YO UN DISCURSO?»

CONSUELO FONT



Dicen los que la conocen que si la Infanta Leonor (8 años) es pura genética Borbón en sus rasgos físicos, como avalan sus grandes ojos azules biotipo princesa de cuento, lo es todavía más en su carácter, muy parecido al del Heredero. Como él, es tranquila, buena gente y menos traviesa que su hermana Sofía (7), aunque quizá a su edad está demasiado pendiente del rol que le ha deparado el destino. Esto desata su curiosidad por todo lo que hacen sus padres, a los que a veces deja estupefactos con sus comentarios, como cuando preguntó al Príncipe: «Papá, ¿cuándo voy a hacer yo un discurso como tú?»

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SU PADRE TENÍA 7 AÑOS

El 22 de noviembre de 1975, su padre, Juan Carlos de Borbón, fue proclamado Rey por las Cortes. El Príncipe Felipe, ataviado de hombrecito con traje y corbata, estaba ubicado el primero junto a los Reyes, seguido de sus hermanas, las Infantas Elena y Cristina. El ya Príncipe de Asturias tenía 7 años, uno menos que hoy su hija Leonor, y se removía un tanto inquieto durante la solemne ceremonia: la razón era que el tejido de la camisa le picaba y estaba incomodísimo. Pero aguantó como un jabato, muy en su papel. El marco será el mismo en la ceremonia de su proclamación como Monarca el próximo jueves. Jurará sobre la Constitución, no sobre la Biblia, como su padre. Aquella vez no hubo recorrido junto a la Reina Sofía por las calles de Madrid, ni recepción en el Palacio Real, como esta vez está previsto.


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Algo que va a ocurrir quizá antes de lo que imaginaba, ya que la sorpresiva abdicación de Don Juan Carlos va a convertir en Rey al Príncipe este jueves, 19 de junio, y por tanto a Leonor en la heredera al trono más joven de Europa. Desde el instante en que su padre jure como Monarca, será automáticamente Princesa de Asturias, de Gerona y de Viana, además de duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y Señora de Balaguer. Asimismo, habrá que saludarla con una reverencia y, según el decreto ley aprobado por el Gobierno ayer, tanto ella como su hermana precederán a sus abuelos los Reyes en el protocolo.

Algo de obligado cumplimiento incluso para el mismísimo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien ocupará un puesto inferior a Leonor en rango protocolario en los actos institucionales. En los que por cierto sonaran 19 cañonazos de salva y cinco gritos de «¡viva España!» en honor de la pequeña princesa. Por no hablar de que, seguramente, se van a multiplicar hasta el infinito las peticiones para que Leonor acuda a eventos oficiales: de hecho con sólo cuatro años fue requerida para inaugurar el complejo de la central eléctrica de Bolarque, en la localidad alcarreña de Almonacid de Zorita, si bien la citada inauguración tendrá lugar dentro de 20 años.


INFANCIA NORMAL

Seguramente por eso, su padre, el Príncipe, aceptó, ya que si hay algo que tienen muy claro Felipe y sobre todo Letizia es que sus hijas deben de tener una infancia lo más normal posible y ajena a su condición de infantas. De hecho, fue una sorpresa —hoy sabemos que relacionada con la abdicación de Don Juan Carlos—, que el pasado 2 de mayo las pequeñas acudieran con sus padres al 25 aniversario de la promoción de la Academia General del Aire de San Javier, en lo que se convirtió en su primer acto oficial. Su presencia protocolaria se había limitado anteriormente a las dos veces que la selección española de fútbol fue recibida en Zarzuela, por su victoria en el Mundial en 2010 y la Eurocopa en 2012.

Pero el acto de San Javier no va a representar un cambio de tendencia, según atestigua un miembro del círculo de los Príncipes. «Lo de que sus hijas tengan una infancia como otros niños no es un tópico, sobre todo en Doña Letizia. Ella está muy pendiente de su educación, diría que tira a madre obsesiva, por lo que les evita no sólo aquello que las pueda dañar sino también malcriar, es bastante exigente con ellas, al contrario que el Príncipe, que las mima y tolera más».

Como consecuencia, además de exponerlas con cuentagotas públicamente, salvo en vacaciones en Mallorca o en alguna salida navideña con la Reina, suele negarse a que las fotografíen, especialmente en momentos privados, algo que advierte muy claro en las celebraciones infantiles a las que acuden. Como ejemplo, en abril pasado, cuando regresaban de esquiar en los Alpes, coincidieron en el avión con unos conocidos que viajaban con su hijo, de la edad de las infantas. El padre quiso hacer una foto de recuerdo, pero la Princesa rechazó la idea amablemente, aduciendo que temía que esas fotos circularan por las redes sociales, aunque prometió enviarles una foto dedicada, eso sí, con sello de Zarzuela.


LA ABUELA PALOMA

Para que las infantas puedan tener las vivencias de cualquier niño, cuenta como aliada con su madre, Paloma Rocasolano, quien por deseo de Letizia se instala en Zarzuela cuando la Princesa tiene algún viaje. Es ella quien se encarga, por ejemplo, de pasearlas en autobús de la EMT, parapetadas tras unos gorritos para evitar ser reconocidas. Lo curioso es que cuando Paloma Rocasolano no está disponible, la Princesa deja a veces a Leonor y a Sofía en casas de íntimas suyas de su etapa de periodista, que viven sin ningún tipo de lujo. En una de estas ocasiones, cuando la amiga de Letizia estaba haciendo la limpieza, la Infanta Leonor le pidió: «¿Me dejas pasar la fregona?»

Una auténtica escuela de la vida para neutralizar la poco didáctica pompa palaciega que les rodea, lo que preocupa a Letizia, quien quizá por eso es bastante estricta con su educación.

Leonor y Sofía se acuestan entre las 8 y media y las 9 de la noche, tras el baño, sea verano o invierno. Alumnas del colegio Los Rosales, donde estudió el Príncipe, Leonor cursa tercero de primaria y Sofía está en primero. Su madre, Letizia, vigila mucho su alimentación, por lo cual llevan su almuerzo en una tartera, donde brillan por su ausencia las grasas y predominan fruta, proteínas y verduras, sobre todo brócoli, del que la Princesa es fan, y que en Zarzuela cocinan al vapor para que no pierda propiedades. Además de sus materias lectivas, reciben clases de ballet y se desenvuelven bien en inglés, ya que una de sus dos niñeras es británica y les habla en su idioma, en el que también les lee cuentos. Para que se familiaricen con otras lenguas españolas, sus padres les compran también relatos infantiles en catalán.

Ambas hermanas son diferentes: pese a compartir pelo rubio, Sofía es más recia y tiene los ojos oscuros, herencia Rocasolano. También su carácter es muy distinto, ya que la pequeña es más espontánea y llana que Leonor, que a sus 8 años ejerce de hermana mayor, como en aquella ocasión que en presencia de un científico le dijo: «Sofía, tienes que comer antioxidantes, que son muy buenos para la salud». Además, Leonor empieza a darse cuenta de que, como Heredera, es el centro de atención. Algo que inquieta especialmente a Letizia, que no quiere que su hija se convierta en una niña altiva, ni menos aún que la pequeña Sofía, la segundona por mor de la sucesión, se sienta desplazada.

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NORMAL
A veces se queda en casas de amigas de Doña Letizia. «¿Me dejas pasar la fregona?», le preguntó a una de ellas

EDUCACIÓN
Se proyecta para Leonor un plan de formación similar al de su padre, incluida su instrucción en el ejército

OCURRENTE
«Sofía, tienes que comer antioxidantes, son muy buenos para la salud», le soltó a su hermana delante de un científico


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Por ejemplo, en septiembre, cuando Leonor se hizo su primera foto oficial con el Rey y el Príncipe para la web de Zarzuela, Sofía se llevo un gran disgusto al verse marginada, cosa que arreglaron posando con ella en otra instantánea igual que quedó para el álbum familiar.


APRENDERÁ CATALÁN

Inevitablemente, a Leonor le espera un destino muy distinto, que empezará a esbozarse en breve ya desde su formación, como le ocurrió a su padre, el Príncipe. Su plan de estudios, diseñado por el Monarca, Sabino Fernández Campo, entonces jefe de la Casa Real, y el general José Antonio Alcina, su tutor, comprendía cursar COU en el extranjero, en el Lakefield College canadiense, para paliar la sobreprotección palaciega; pasar por las tres academias militares, como futuro jefe de las FAS; una carrera universitaria (el Príncipe eligió Derecho con asignaturas complementarias de Económicas); un máster en Relaciones Internacionales en la universidad de Georgetown, y un stage sobre Unión Europea en Bruselas.

Un plan similar se proyecta para Leonor, incluida su instrucción en los tres ejércitos, como ha corroborado Pedro Morenés, ministro de Defensa, por lo que supone de «normalización de la presencia de la mujer en las FAS». Pero habrá también diferencias. Leonor tendrá que aprender los idiomas del Estado (catalán, euskera y gallego), cosa que su padre ha hecho de adulto. Y machacar más el inglés, pues para el Príncipe era el idioma familiar.

Era otra generación, y entonces los padres pasaban menos tiempo con los hijos. El Príncipe iba a besar a su padre al despacho al llegar del cole, y comían todos juntos si no había actos ni viajes. Por contra, los Príncipes son unos padres muy cercanos, de hecho él suele llamar a su mujer «mamá» en presencia de sus niñas, a las que dedican todo su tiempo libre: desayunan todos juntos y se turnan para llevarlas al colegio. Cuando toca fiesta infantil, las llevan personalmente y procuran quedarse hasta el final, para perplejidad de los invitados. Es una forma diferente, más moderna de ser padres.


EL MUNDO / LOC / SÁBADO 14 DE JUNIO DE 2014

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Mensajepor Invitado » Sab 14 Jun, 2014 7:18 am

Que no, que no compro

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Mensajepor Invitado » Sab 21 Jun, 2014 11:42 pm




La reina encargó los vestidos de Leonor y Sofía
No solo se portaron estupendamente, también estaban guapísimas. La Princesa de Asturias y la Infanta Sofía llevaron dos vestiditos muy sencillos de manga francesa en colores pastel. Charlamos con una de las diseñadoras asturianas que los ha confeccionado

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Mensajepor Invitado » Dom 22 Jun, 2014 11:05 pm

El ridículo de la prensa no tiene un límite


Leonor: niña y princesa

Responsable y observadora. Criada sin sirvientes. La historia de una niña diferente, una princesa sin plan preestablecido

Jesús Rodríguez


[imageleft]Imagen[/imageleft]Para saber cómo es Leonor basta con mirar a Felipe VI. “Es como su padre, hasta en su expresión soñadora”. Es la mejor definición de la princesa de Asturias. Según su círculo íntimo, “son iguales: químicamente buenos, cariñosos y tan sensatos que a veces dan ganas de sacudirles y decirles algo… Son sensatos, pero no tienen miedo a nada. No son apocados, no va por ahí la cosa. Es una mezcla extraña, pero que a Felipe y a Leonor les funciona. Son idealistas, se entusiasman con las cosas, sienten curiosidad, les fascinan los nuevos proyectos, miran hacia delante y, al tiempo, tienen un punto muy reflexivo, nada impulsivo. Son serenos y valientes. ¿Cómo habría logrado casarse Felipe con una plebeya divorciada si no fuera un tipo que sabe lo que quiere y está dispuesto a correr riesgos? Felipe y Leonor son tranquilos, pero cuando quieren algo en serio, entra en juego una mente de estrategas incansables. Deben ser los genes de una familia, los Borbones, que lleva siglos actuando en política. Y en eso el padre y la hija son iguales”.

De cerca, don Felipe es tranquilo, atento, sentimental, prudente, moderado, tiende al equilibrio y, desde el colegio, es alérgico a la pelea (aunque era vehemente cuando se trataba de defender sus principios); adicto al consenso, aficionado al trabajo en equipo (siempre que no sea un deporte de balón, para los que siempre ha sido negado), discreto, equilibrado, poco amigo de sobresalir y, sobre todo, un profesional de observar antes de actuar; de disponer de todas las piezas del puzle para contar con una visión completa del asunto antes de tomar una decisión. Rara vez se tira a la piscina sin sopesar todas las variables; si no se ha empapado con un amplio dossier y consultado al ministerio correspondiente, a su mínimo equipo, a su mujer y a la almohada. Y además le queda la Constitución como salvavidas. Ahora más que nunca, porque sus funciones están perfectamente reguladas por la Carta Magna después de trabajar 28 años sin red. En especial, la misión que se describe en este párrafo tan flexible del artículo 56: “El Rey arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”. En ese sentido, explican que Leonor es una “mediadora por naturaleza”, dispuesta a poner paz y concordia en las grescas escolares. Aficionada a buscar argumentos que reconcilien a las partes. Es imaginativa y trata de buscar un punto intermedio en las cosas. Una persona cercana describe esa capacidad innata de la princesa de Asturias: “Les ha salido muy responsable; el matrimonio bromea a menudo con esa cualidad de Leonor: ‘Parece que sabía dónde iba a nacer’, dicen sus padres entre risas”.

El nuevo Rey se toma su tiempo. Su hija Leonor, también. A la niña-princesa le encanta parar, mirar y pensar antes de tomar una decisión. Igual que él. Felipe no habla mal de nadie. Leonor tampoco. El Rey escanea a los que tiene delante con sus ojos menudos y azules como el hielo, los puños cerrados y la mandíbula contraída antes de abrir la boca. Su altura facilita el ojeo. No se le escapa nada ni nadie. Leonor está aprendiendo a marchas forzadas. Entre otras cosas, a ver más allá de la primera impresión que le produce una persona. Felipe VI es desde niño un fino olfateador y detector de aduladores y entrometidos, que nunca desnudó en público la intimidad de La Zarzuela, ni ante sus más directos allegados, ni siquiera de pequeño. La Zarzuela era fortaleza de una singular familia con un oficio que ninguna otra tenía en España y que se concretaba en que uno de ellos ostentaba por herencia la Jefatura del Estado. Un castillo decorado con el aire apacible de la clase pudiente madrileña donde parecía que nunca nada malo podía pasar. Allí no entraba nadie. Ni los ayudantes, ni los ministros. No existe ninguna imagen de los momentos más íntimos de la familia Borbón. La fidelidad de su entorno (mayoritariamente militar) ha sido absoluta. La Zarzuela ha sido un hogar. Y lo sigue siendo. Al contrario de lo que hacía Franco, que habitaba en una especie de casa-cuartel, se alimentaba del mismo rancho de la tropa y comía en completo mutismo con su mujer, su hija, su primo, su cuñado y sus ayudantes de riguroso uniforme en un comedor espacioso y ornamentado como un panteón por el que pululaba (y cotilleaba) el extenso servicio de librea.

Leonor está siendo educada por sus padres en la adquisición de ese sexto sentido regio que consiste en calar a los interesados o a los que pretendan aventar la vida de su hogar. Ese pequeño núcleo de intimidad y normalidad familiar será el tesoro de su vida. Así lo diseñó y decidió su abuelo Juan Carlos (ella le llama “abuelito”) el día que rechazó habitar el grandioso y monumental palacio de Oriente, en noviembre de 1975, tras la muerte del general Franco, y seguir en el discreto palacete de la Zarzuela, un hogar que habían creado desde cero y hecho suyo él y la reina Sofía cuando aún no eran nada en este país: un príncipe sin posibles y de aire ausente y una princesa extranjera; cuando su futuro era incierto. A finales de los sesenta, durante la realización de unas obras en el inmueble de La Zarzuela, doña Sofía preguntó con (aparente) candidez a su marido: “¿Crees que cuando terminen los obreros aún seguiremos en España?”. Era el hogar que ambos habían construido.

El rey Juan Carlos se lo aclaró en 1992 al escritor y aristócrata José Luis de Vilallonga: “Nunca pensé en instalarme en Oriente porque desde 1960 vivo aquí, en La Zarzuela, una casa que a doña Sofía y a mí nos gusta mucho, lejos de la ciudad, del ruido, de la contaminación y… de las visitas inoportunas. La profesión de rey es agotadora. De vez en cuando hay que poder olvidarla. La Zarzuela es un verdadero hogar. Aquí estamos entre nosotros. En habitaciones de dimensiones normales. Cuando nos encontramos todos juntos tenemos la ilusión de ser una familia como cualquier otra”. Don Felipe convirtió ese consejo en su primer mandamiento.

Hoy,la nueva pareja real lucha a brazo partido por ser, de puertas adentro, una familia normal; más normal de lo que nadie podría imaginar. En sus ritos diarios y en la forma de relacionarse entre ellos. Cimentada en el amor y en las obligaciones. A ratos lo consiguen. “Los cuatro hacen planes continuamente. Van al cine, al teatro, a espectáculos, a conciertos, al parque a jugar con los columpios. Lo normal en una pareja con hijos pequeños. No van al Retiro a las doce de la mañana un domingo, pero saben que hay más parques, más horas, más días. Y que ésa es su vida, y se adaptan”.

La familia, el destino común, es la clave del proyecto de vida de los nuevos reyes. Don Felipe lo dejó claro el día de su enlace con doña Letizia, aquella mañana torrencial del 22 de mayo de 2004; en realidad, dejó claro dos cosas. La primera podía parecer obvia el día de su boda; pero en la mente estratégica de don Felipe era un aviso a navegantes: “No puedo ni quiero esconderlo, imagino que salta a la vista: soy un hombre feliz. Y tengo la certeza de que esta condición me la da sentir la emoción de ver y protagonizar la realización de un deseo: me he casado con la mujer que amo”. Y la segunda, una declaración de independencia, de defensa numantina de su territorio: “Aspiramos a fundar una familia. Y queremos alcanzar el necesario equilibrio entre lo público y lo privado, entre las obligaciones –que lo son de por vida– y la legítima y necesaria vida familiar; sabiendo que nuestro trabajo requiere una serenidad, una dedicación, una constancia y una mesura tales que permitan hilar el tiempo político con el tiempo humano”. El que avisa no es traidor. La puerta de su hogar sería infranqueable. Lo ha sido durante estos 10 años; lo seguirá siendo tras su ascenso al trono.

Allí, en ese rincón perdido en las 16.000 hectáreas del monte del Pardo (50 veces el tamaño del Central Park neoyorquino), donde 4.000 gamos, 3.600 ciervos y 500 jabalíes pacen entre encinas y alcornoques, rodeado por una tapia histórica de ladrillo de 80 kilómetros de perímetro, la heredera al trono siempre será “Leonor”; a secas; sin tratamiento; sin que nadie le hable en tercera persona ni se incline a su paso; la hija de Felipe y Letizia; él, descendiente de una estirpe de cinco siglos de monarcas europeos; ella, una periodista asturiana de clase media que a veces recuerda con añoranza la profesión a la que renunció por amor: aquel viaje a Bagdad o aquella noche de perros a bordo de un pesquero en Galicia; hermana de Sofía, arrolladora y perspicaz, un torbellino, el reverso de la moneda de la heredera; acreedora de los genes de doña Letizia, una mujer apasionada, espontánea y humana; esa disparidad de caracteres, esa diferencia de estilos, que ha funcionado en el tándem de la pareja de Felipe y Letizia durante un decenio ha logrado lo propio entre Leonor y Sofía, dos hermanas que, según su entorno, “son distintas, pero se complementan, ayudan y adoran, y no conciben los juegos y las obligaciones la una sin la otra. A la hora del estudio es horrible, no paran de enredar. No sé si por ser tan seguidas o por ser chicas las dos hablan, juegan muchísimo, inventan, se disfrazan, montan unos líos en casa tremendos…”.

Bisnieta de un príncipe en el exilio que se enfrentó al dictador (don Juan de Borbón) y de un taxista (Francisco Rocasolano); nacida en Madrid el 31 de octubre de 2005. Su padre, don Felipe, describió aquella madrugada su estado de ánimo de padre primerizo de esta forma: “Es lo más bonito que le puede ocurrir a alguien en la vida”. No sabía si reír o llorar. Hoy es un padre loco con sus hijas, incluso aún más reticente que la propia reina Letizia a la hora de exponer a Sofía y Leonor ante el objetivo de los medios de comunicación y ante la lupa de la opinión pública. “Son unas niñas muy pequeñas, de siete y seis años; a sus padres les da cosa, les da penita… son conscientes de dónde han nacido, y cuáles serán sus obligaciones, pero quieren que estén tranquilas, sean felices, todo vaya paso a paso; que no sean el foco de atención, que se puedan desarrollar como personas, y eso le pasaría a cualquier padre. Son reyes, pero son personas. No es secretismo, es ser padre y querer lo mejor para tus hijos. Las niñas saben perfectamente lo que son y el papel que les corresponderá. Se lo han ido contando con normalidad y de acuerdo a sus edades”. Otra fuente directa atribuye esta frase a doña Letizia que resume su pasión por Leonor y Sofía: “Amo profundamente a estos dos seres como cualquier madre del planeta. Cada día las miro y me quedo embobada por el hecho de que sean mis hijas”. Otra fuente del entorno, con la condición del anonimato, responde a asuntos más institucionales en relación con el futuro de Leonor, princesa de Asturias.

–¿Ya se han establecido planes educativos para la Princesa?

–No, no está planeado nada. Nada de nada. Su etapa escolar se acaba prácticamente de iniciar [Leonor termina este mes tercero de Primaria] y aún le queda bastante camino por recorrer como para pensar si lo mejor es replicar el modelo de su padre o no. Nada está escrito y el tiempo y las circunstancias serán los que dibujen lo que se vaya a hacer. No hay un plan preconcebido. Sería lógico pensar en una formación militar, porque Leonor será constitucionalmente mando supremo de las Fuerzas Armadas y general de cinco estrellas [ya hay 1.175 mujeres oficiales en los tres ejércitos], pero quedan muchos años por delante.

–¿Tiene tutores Leonor? ¿Recibe una educación especial?

En el colegio, Leonor está educándose como una niña más. No tiene tutor ni lo ha tenido en los seis años que lleva allí. Es muy pronto para decidir qué estudiará. Seguro que irá a la universidad, y cuando ella y su hermana sean adolescentes seguirán teniendo una educación lo más normalizada posible y vivirán como chicas normales (dentro de sus posibilidades), pero el tiempo y las circunstancias decidirán qué carrera estudia Leonor. Es buena estudiante y no hay tendencias claras de si tirará por ciencias o por letras. De momento, le encanta el cálculo y lee mucho. Es una buena deportista y en el colegio practica de todo, baloncesto, vóley, fútbol, pádel… Y le encanta montar en bici por La Zarzuela, el esquí y andar con sus padres por la naturaleza. Hace lo que hace una niña de ocho años.

–¿Habla inglés?

[imageleft]Imagen[/imageleft]–Las dos son bilingües, y además sus padres son conscientes de que hay cuatro lenguas cooficiales en el Estado y su acercamiento al catalán, gallego y euskera es un hecho mediante canciones o películas en esos idiomas. Puede que cuando sea mayor pase algún tiempo en el extranjero, como hizo su padre en COU [Canadá] y durante su máster en Relaciones Internacionales [Washington].

Leonor estará llamada un día a reinar. En octubre cumplirá nueve años. Va siendo consciente de ese destino, “de una forma natural y bonita, con la ventaja de que las dos han nacido en este mundo y no les causa sorpresa. Desde el día de la abdicación, ella y su hermana supieron que su abuelo había dejado de ser Rey y que su padre lo sería en breve. Y desde ese momento estaban deseando ir al Congreso a ver cómo su padre iba a ser proclamado Rey. Estaban emocionadas. Están en ese momento en que quieren saber todo, que tienen curiosidad por todo, que les hace ilusión todo”. Su padre les va explicando dónde han nacido y cuál será su función. Con normalidad. Con cariño. Sin libro de instrucciones. Su propia experiencia no siempre servirá. Han pasado tres décadas. Lo que el nuevo Rey sí quiere es que su hija esté a su lado en los momentos cruciales de su reinado, como él lo estuvo toda la noche junto a su padre durante el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, hasta caer derrotado en un sillón. Y también que esté en contacto con sus abuelos; cuatro abuelos que siguen trabajando cada uno en lo suyo y tienen mucho que aportar. Fuentes cercanas a la familia confirman que con el abuelo paterno, don Juan Carlos, tienen las dos una relación entrañable y le solían ver una vez a la semana, “porque hasta ahora no ha sido un abuelo jubilado. Hoy día, los cuatro abuelos trabajan a tope, y eso es bueno para las niñas, porque les ven activos y en forma”.

Una de las obligaciones de los nuevos Reyes es enseñar a su primogénita que el camino no será fácil. Nunca será libre. Jamás podrá elegir su camino. Ya está trazado. Ha nacido para servir. Su trabajo será un servicio público sin horarios, intentando ser útil a la nación y sus ciudadanos. Gestos intangibles; utilidad, solidaridad, austeridad, ejemplo, diálogo, concordia, una conducta intachable, un impulso hacia la innovación y la modernidad; la importancia de los principios; unir más que separar. Ese es el cúmulo de valores que don Felipe quiere transmitir a su hija. Son los suyos; su hoja de ruta como hombre y como monarca. Su heredera deberá formarse durante toda la vida para cuando llegue su momento. Lo mismo que ha hecho su padre desde la pila bautismal, hace 46 años. Y también su madre, doña Letizia, sin un guion previo, sin la carga genética del oficio, durante un larguísimo decenio sin meter la pata.

Esta niña se sentirá sola muchas veces. Va en el cargo. Como un día confesó su abuelo, don Juan Carlos, a José Luis de Vilallonga: “La soledad comienza con el silencio que es necesario saber guardar. He pasado años sabiendo que cada una de las palabras que yo pronunciaba iba a ser repetida en las altas esferas, después de haber sido analizada e interpretada según sus conveniencias por gente que no siempre deseaba mi bien.

ImagenPero el silencio también puede ser peligroso. Atiza los malentendidos. Ahí está el refrán: ‘Quien calla, otorga”.

En ese hogar grande, construido sobre un promontorio a un kilómetro del palacio de la Zarzuela, de un aspecto exterior un poco relamido, las luces se encienden antes de las siete de la mañana. Doña Letizia es la primera en trajinar por la casa. También la primera en caer rendida por la noche. A las 7.15 toda la familia está en danza. Después llega el desayuno de los cuatro miembros “con tranquilidad”. Los Borbón-Ortiz son de desayunos completos y calmados, no les van las prisas. Les gusta disfrutar ese momento. Los Reyes hablan mucho con sus hijas; hablan de todo, sin tapujos, el diálogo forma parte de su modelo de educación desde los primeros años de las niñas. Abundan en la mesa comentarios como “siéntate bien” o “no hables con la boca llena”. “Doña Letizia es una experta en nutrición, a la que le interesa el procedimiento dietético y científico de la cocina, un asunto al que se ha dedicado activamente a través de su colaboración con la Organización Mundial de la Salud y la FAO, a cuyas reuniones de trabajo asiste en Ginebra”, explica una fuente de su entorno. “Ha guisado desde niña, y su padre, Jesús Ortiz, es un grandísimo cocinero. A Letizia le encantaba de niña ir al mercado, sobre todo a las pescaderías, y observar, comprar y elaborar en casa. Lo sigue haciendo. Ha transmitido a toda la familia su gusto por los alimentos no elaborados, legumbres, verduras, granos, semillas. Les hace comer sano. También cenan los cuatro juntos, a no ser que haya una ceremonia nocturna de gala. No son muchas. Doña Letizia intenta pasar toda la tarde con las niñas. Ellas están creciendo como crecen las niñas en una familia donde un padre y una madre trabajan. Doña Letizia se organiza sus tareas para estar en la medida más amplia de lo posible con ellas. Tiene la ventaja de que unas veces trabaja diez horas y otras cuatro. Se organiza como cualquier madre trabajadora. Y si no, ahí está don Felipe, su padre”. Le preguntamos a esa misma fuente si la madre de doña Letizia se instala en el hogar de la Zarzuela cuando los ya Reyes se ausentan por viajes oficiales. Esta es la respuesta: “Es trola eso de que su madre vive en la casa para ayudar cuando no están. A veces echa una mano, como cualquier madre ayuda a su hija que trabaja. Otras, y sólo cuando doña Letizia no está, una persona de confianza está en casa para que las niñas no estén solas. Pero doña Letizia intenta por todos los medios ser ella la que está a su lado”.

A las nueve de la mañana, uno de los dos, a veces los dos, conduce a Leonor y Sofía en un todoterreno Lexus (respetuoso con el medio ambiente) hasta el colegio Nuestra Señora de los Rosales. Tardan 15 minutos. Está situado en la próspera zona oeste de la capital. Es un centro privado, discreto, sin grandes instalaciones, mixto, laico y de uniforme, por el que los Reyes pagan una mensualidad de 700 euros por cada una de sus hijas. Un precio estándar entre los centros privados de la zona. Quizá doña Letizia hubiera preferido un centro público, como en los que ella curso sus estudios, pero ambos saben que sería complicado por temas de seguridad. Es el mismo centro en el que ingresó don Felipe en septiembre de 1972, donde realizó todos sus estudios menos el preuniversitario (que llevó a cabo en Canadá) y donde, recuerda, pasó “los mejores años de mi vida”. El Rosales, fundado en 1951, era uno de los colegios de la grandes familias madrileñas. Tibio en materia religiosa, discreto en las asignaturas científicas, potente en las humanísticas y con una fuerte vocación de apoyo a cada alumno. Aquí llegó Leonor con tres años acompaña da por un discreto dispositivo de seguridad al frente del cual está (como en todo lo relacionado con la seguridad inmediata de los cuatro miembros de la familia) el teniente coronel de la Guardia Civil Miguel Herráiz, que ha hecho toda su carrera profesional junto a don Felipe. A partir de ese momento, al parecer, el colegio cambió poco, tal vez se hizo más hermético, con puertas más sólidas y un muro un par de palmos más alto. Poco más. Hoy, a diario, nadie parece darse cuenta de la presencia de la heredera al trono.

Para el entorno familiar de la nueva princesa de Asturias, “la situación en el ámbito escolar está completamente normalizada. Leonor ya lleva seis años en el colegio y la seguridad que la acompaña forma parte del paisaje del Rosales. Los escoltas están ahí, pero no se ven. Los profesores y el personal administrativo y de servicios del colegio tienen completamente asimilado el asunto de los guardias civiles de paisano, que se han convertido en unos miembros más de la comunidad escolar”.

–Y los padres de los alumnos, ¿qué opinan?

[imageleft]Imagen[/imageleft]–Para ellos también la situación está normalizada. No es cierto que don Felipe y doña Letizia hayan exigido que no haya teléfonos móviles en el interior del Rosales. Es otra de las trolas. Todos los colegios de España restringen el uso de teléfonos a los chavales. Es lógico, imagínese un chaval de 15 años con el WhatsApp en mitad de un examen de matemáticas. Todo es más normal de lo que muchos pueden imaginar. Empezando por el propio nombre de Leonor, que se eligió sin el mínimo condicionamiento histórico. Simplemente les gustó a los dos. El nombre de Leonor no tiene ningún otro significado. Y así en todo. Ni Leonor ni Sofía tienen trato ni tratamiento diferenciado en el colegio, ni tutor especial, ni nada de nada. Leonor se lo curra como todos sus compañeros, y ahí están los exámenes. Los padres no son nada protectores con ellas; les gusta darles independencia, favorecer su autoestima, que sepan resolver los pequeños conflictos diarios, que se saquen las castañas del fuego en su pequeño mundo, que sean disciplinadas y ordenadas porque es su obligación. Están muy preocupados por su presencia pública, pero en su vida diaria piensan que hay que darles margen y que puedan aprender de sus equivocaciones.

–¿Tiene teléfono móvil?

–No. Y sus padres le están dando vueltas a qué edad se lo comprarán. A doña Letizia le horroriza eso de un niño de 10 años con un superteléfono. Y tampoco tienen (y su madre dice tajante que nunca tendrán) televisión cada una en su cuarto. Ambas ven muy poco la tele, tienen poco tiempo. En esos aspectos, Felipe y Letizia son muy restrictivos y estrictos. Son anticaprichos y están en contra de satisfacer las pequeñas necesidades que se les plantean con inmediatez. La madre piensa que no hay nada peor que un niño malcriado en la abundancia, el capricho, la ausencia de referencias. Le gusta achucharlas, pero luego no les pasa ni una en temas de disciplina. Es muy exigente con ellas. Es más estricta que él.

Desde el entorno de don Felipe y doña Letizia se insiste en que la heredera y su hermana no viven en una burbuja; no son extraños seres de sangre azul habitando una cápsula aséptica y cortesana entre reverencias, escoltas, apellidos ilustres, ciervos y encinas. “Leonor empatiza fácilmente y siente el dolor ajeno de una forma muy directa”, explican. Según esas mismas fuentes Felipe, Letizia y sus hijas “han estado en sitios y han visto y vivido situaciones que no quieren que se sepan y que a las niñas les han enseñado mucho. Leonor no vive en el país de las maravillas. Pregunta, registra, procesa, sabe. No está en un guindo. Está viva”.

sí lo demostraron ella y su hermana Sofía el pasado día 2 de mayo, cuando presidieron, por primera vez junto a sus padres, un acto institucional, pero con un claro cariz familiar. Una ocasión perfecta para debutar. Era la celebración de las bodas de plata de la 41ª promoción de la Academia General del Aire (en San Javier, Murcia), a la que pertenece don Felipe, que aprendió a pilotar en esa escuela en el curso 1987-1988. Una celebración entrañable para los oficiales de los tres ejércitos y donde participan sus familias e hijos en un ambiente muy relajado. Las hermanas Borbón-Ortiz aprobaron con nota en su primer gran acto escénico inclinando la cabeza como ordena el ceremonial ante la bandera. Un gesto que se habían preparado a conciencia en casa. Según una fuente, “lo de Murcia no fue nada premeditado ni alevoso con el objetivo de presentarlas en público. A ese tipo de celebraciones los militares llevan a sus familias, y Felipe y Letizia no lo habían hecho antes simplemente porque las niñas eran muy pequeñas. Se lo pasaron de miedo y lo vivieron todo con una mezcla de felicidad y emoción. Su padre estaba radiante enseñándoles (como estaban haciendo el resto de padres con sus hijos) los barracones en los que durmió de joven, el comedor, la sala de estudio, los aviones que pilotó. Y luego les encantó la exhibición aérea de la Patrulla Águila. Todo salió perfecto. Ese es un modelo a seguir”.

Una banda sonora del hogar de los Borbón-Rocasolano cuando cae la tarde es algo así como: “Mami, tenemos que terminar el trabajo de reciclaje para el cole; mami, el disfraz de la función; mami, el PowerPoint del rombo; mami, los zapatos me hacen daño; ordena tu mesa, mi vida; ¿has hecho las fichas? Mañana tengo que salir a comprar camisetas interiores. Mami, mira qué esquema tan chulo para estudiar las autonomías. ¡Niñas, a la ducha!”.

La última escena de la jornada, con las luces de Madrid recortándose en los ventanales de La Zarzuela, es la sesión de mimos y cuentos. Son obligatorios. Letizia lee textos infantiles con su perfecta dicción de antigua periodista televisiva y pone voces a cada uno de los personajes con aire teatral. Las niñas se parten. Su padre prefiere leerles algo más sosegado en inglés. Después apagan la luz. Mientras salen de su cuarto, quizá la pareja real piense un momento cómo será la vida de su hija primogénita; de esa niña que tal vez un día será reina.

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cacao maravillao

Mensajepor cacao maravillao » Dom 22 Jun, 2014 11:07 pm

El cacao de la pequeña Leonor...

    - Mamá, explícamelo otra vez… ¿yo ahora que soy?
    - La princesa de Asturias
    - ¿Pero esa no eras tú?
    - No, yo ahora soy la reina.
    - ¿La reina no es la abuela?
    - También…
    - ¿Y mi hermana qué es?
    - Infanta, cómo antes.
    - ¿Y el abuelo?
    - El abuelo es rey.
    - ¡Pero si me habíais dicho que ahora el rey es papá!
    (...)

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Invitado

Mensajepor Invitado » Mar 24 Jun, 2014 5:07 am

No sé que haremos con nuestra vida cuando quiebre ELMUNDO :cry:


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Los dientes de leche de Leonor

■ La heredera aún conserva los incisivos de leche. Hay muchas diferencias entre niños

■ Las primeras que se caen son las 'paletas' de abajo, seguidas de las de arriba



A finales de octubre, la nueva Princesa de Asturias cumplirá nueve años y como se pudo apreciar durante los actos de coronación de su padre, el Rey Felipe VI, aún conserva algunos de sus dientes de leche. ¿Cuándo se suele caer esta primera dentición? ¿A qué edad se recomienda la primera visita al dentista? Varios especialistas en Odontopediatría aclaran esta cuestión.

Como explica a EL MUNDO Antonia Domínguez, presidenta de la Sociedad Española de Odontología Infantil, la edad a la que se caen los primeros dientes es bastante variable de unos niños a otros y puede variar en función de criterios genéticos. "También influye la edad a la que aparecieron [si salieron antes también se suelen caer más precozmente] o la manera de masticar del niño", aclara.

De las 20 piezas de la boca infantil, normalmente, y casi por el mismo orden que aparecieron, los primeros dientes de leche que suelen recambiarse son los incisivos centrales de la arcada inferior; es decir, las paletas de abajo. Eso suele ocurrir entre los cinco o seis años, seguidos de los incisivos de arriba, un poco más tarde (entre los siete u ocho).

Pilar Moreno, especialista de Cuidado Odontológico Infantil, una clínica de Salamanca especializada en niños, explica que el recambio de toda la boca se produce en dos fases. "Primero caen los incisivos, entre los seis y nueve años, luego se produce un pequeño parón, y entre los 10-12 se recambia el resto de la dentadura (colmillos y muelas)".

Como explica Domínez, profesora titular de Odontología Infantil en la Universidad de Sevilla, normalmente no existe nada patológico en el hecho de que a un niño se le caigan los dientes un poco antes o un poco más tarde, pero los padres sí deben acudir al dentista si ven que no se produce el recambio de la dentición o si los dientes de leche se caen muy precozmente. "Puede ser, por ejemplo, que se deba a una mala oclusión", apunta al tiempo que aconseja consultar con un especialista si salen unos dientes pero no otros ("porque puede haber algo que interfiera").

"También deberían consultar si la pieza definitiva aparece sin que se haya caído la de leche (porque ambas no deben coincidir), o si se cae un incisivo y su pareja tarda en caerse", añade Moreno.


Dientes de leche

Los dientes de leche caen cuando el diente definitivo empieza a empujarlos desde debajo de la encía y lo va aflojando poco a poco, al ir desgastando las raíces. Pueden pasar semanas desde que el diente empieza a moverse hasta que se cae definitivamente, un tiempo en el que los especialistas piden paciencia para no dar tirones que pueden dañar la raíz y aumentar el riesgo de infecciones.

Domínguez sí recuerda la importancia de los dientes de leche como guía en el proceso de cambio y la posición de la dentadura definitiva; "son claves para guiar la salida de los dientes permanentes", explica, por eso s algún niño pierde una pieza de leche a una edad muy prematura por cualquier causa los dentistas suelen colocar una prótesis de plástico mientras sale el definitivo y para evitar futuros espaciamientos.

La especialista de Salamanca también recuerda que los huecos que suele haber en la dentadura de un niño pequeño, como los que luce la Princesa Leonor entre sus dos 'paletas' de arriba, son normales y permiten que las piezas definitivas -más grandes- tengan sitio. "De hecho, si un niño tiene los dientes de leche muy juntos y alineados, es probable que no tenga hueco suficiente cuando sea mayor", aclara. En el caso de que sea necesario un aparato, apunta la profesora Domínguez, estos pueden ponerse tan pronto como sean necesarios y el niño los tolere.

Los especialistas recomiendan iniciar la higiene de los dientes incluso antes de que estos aparezcan (lavando las encías de los bebés con una gasa empapada en agua). Ambas especialistas coinciden en que las sociedades odontológicas recomiendan la primera visita al dentista desde que aparecen los primeros dientes ("para detectar cualquier patología) y por lo menos antes de los tres años. "Eso va a facilitar además que el niño se familiarice con quien va a ser su dentista y lo vea como algo normal", añade Moreno.

Esta primera visita puede servir para detectar problemas en el recambio de las piezas, pero también otras alteraciones de la boca, como el frenillo o las caries, que también pueden aparecer antes de los tres años y suelen tener una evolución muy rápida.

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Invitado

Mensajepor Invitado » Jue 03 Jul, 2014 9:01 pm

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“Jo mamá, ¡ya nos han pillado!”, el comentario de la princesa Leonor a doña Letizia

Los reyes fueron al cine con sus hijas para ver la película ‘Maléfica’

Don Felipe y doña Letizia aprovechan siempre que sus compromisos laborales se lo permiten para disfrutar de planes cotidianos en compañía de sus hijas. Hace unos días los reyes acudieron al cine, como suelen hacer todos los meses, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía.


Los cuatro miembros de la familia real fueron la semana pasada a los cines Ideal ubicados en la céntrica Plaza de Jacinto Benavente, en Madrid. Un espacio que los reyes suelen visitar a menudo cuando eligen disfrutar de este plan de ocio, tanto en solitario como en compañía de sus hijas.

En esta ocasión, el motivo de que don Felipe y doña Letizia escogieran el cine como alternativa para salir de su residencia de La Zarzuela fue que Leonor y Sofía disfrutaran del último estreno en la gran pantalla inspirado en el cuento de hadas La bella durmiente de Charles Perrault, los Hermanos Grimm y Giambattista Basile: ‘Maléfica’.

La cinta dirigida por Robert Stromberg y protagonizada por Angelina Jolie se ha convertido en un éxito en taquilla en todo el mundo. Esta película, estrenada el 30 de mayo en España, relata la vida de la villana recreada por Walt Disney en su adaptación del cuento de hadas a la popular película de dibujos animados.

La ‘pillada’ a Leonor

Aunque los reyes y sus hijas intentaron pasar desapercibidos en su última salida al cine, varios de los espectadores se percataron minutos antes de comenzar la película de la presencia de don Felipe, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía.

De hecho, según ha podido saber Monarquía Confidencial, fue la propia reina la que intentó que la salida junto a su esposo e hijas se desarrollara con absoluta normalidad.

Ya en el interior de la sala de cine, uno de los espectadores sentado delante de Leonor le preguntó a doña Letizia si su cuerpo le impedía a su hija ver la pantalla, a lo que la reina respondió sonriente: “que va, está bien. Gracias”.

Instantes después de esta conversación, la princesa Leonor le susurró a su madre: “Jo mamá, ¡ya nos han pillado!”, añadiendo que seguramente serían fotografiados esa misma tarde.

Doña Letizia, muy pendiente de sus hijas

Los gestos de doña Letizia en público cuando está en compañía de sus hijas denotan que la reina se preocupa constantemente porque las pequeñas estén bien. En sus salidas privadas, la esposa de don Felipe mantiene la misma actitud respecto a Leonor y Sofía.

Concretamente, durante su estancia en el cine, doña Letizia se mostró muy cariñosa con sus hijas. La reina les preguntó en varias ocasiones si tenían frío cuando estaban en interior de la sala donde se proyectaba la película, y se deshizo en gestos de cariño con ambas.

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LOC

Mensajepor LOC » Sab 02 Ago, 2014 2:54 am

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FAMILIA REAL
Los expertos alaban la medida de Felipe VI para que su familia no pueda trabajar en el sector privado, aunque ‘condene’ a su hija menor. Es el cáncer de la realeza

¿Y QUÉ SERÁ DE LA INFANTA SOFÍA?

COTE VILLAR



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Marta Luisa (Noruega)
No es Alteza Real desde 2002, cuando fundó su propia empresa. Trabaja como terapeuta y escritora.


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Laurent (Bélgica)
El hermano de Felipe de Bélgica, convaleciente de un grave accidente, es el más polémico de la familia.


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Eduardo (Inglaterra)
El conde de Wessex y su esposa tuvieron que cerrar una productora privada. La reina les triplicó el sueldo.


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Constantijn (Holanda)
El hermano del rey Guillermo es directivo en la Fundación Europea para el Clima. Su esposa también trabaja.


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Joaquín (Dinamarca)
Gestionaba la explotación agraria del castillo de Schackenborg, pero acaba de venderlo. Perdía dinero.


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Hasta que pasó lo que pasó, a la Infanta Cristina se le citaba siempre como ejemplo de modernidad. Una mujer de su generación, se subtituló la biografía que editó Plaza y Janés con motivo de su boda con Iñaki Urdangarin. Era el primer miembro de la ex Familia Real que pisaba las aulas de la universidad y la primera que trabajaba con sueldo propio al margen de sus labores de representación. Era punta de lanza. No será necesario recordar cómo aquel experimento resultó fallido, desencadenando un tsunami de consecuencias. La última, la medida anunciada por su hermano el Rey esta semana por la que los miembros de su familia no podrán trabajar en el sector privado. Una norma que afecta a sus padres, en edad de jubilación, y a sus hijas. La mayor, Leonor, está llamada a ser reina, pero la pequeña, Sofía, ¿está condenada a ser sólo Infanta?

«Por supuesto, pero es que ése es el sentido de su vida. Las familias reales tienen bienes, herencias, joyas, una asignación del Estado, no necesitan trabajar, la función de su vida será representar a España y hacerlo 24 horas, que para eso existen las monarquías», explica Ricardo Mateos, autor de, entre otros, Los desconocidos infantes de España. La medida afectará también al marido (o la esposa) que ella escoja, que tendrá que abandonar su carrera profesional por amor. «Es lo que toca».

Así que si tiene vocación de periodista, como su madre, su abuelo o su bisabuela, ya puede ir aguantándosela. «Es hija de Reyes. Podrá estudiar una carrera, la que más le guste, pero por encima de cualquier cosa será Infanta de España. Ella no puede ser una española más», explica con un punto de orgullo el periodista e historiador Fernando Rayón. También aporta una de las claves por las que Felipe VI ha tomado esta medida: «La norma afecta fundamentalmente a Don Juan Carlos, por si tuviera la tentación de entrar en algún consejo de administración, lo que no sería conveniente».

El papel de la Infanta Sofía estará más cerca del de las Infantas Pilar y Margarita que del de sus tías Elena y Cristina. Las primeras renunciaron a sus derechos de sucesión al trono al contraer matrimonio con personas ajenas a alguna familia real. Aún así, ninguna ha trabajado para la empresa privada. La Infanta Pilar no pudo desarrollar su vocación de enfermera y ha ejercido cargos representativos, como la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional. La Infanta Margarita ha vivido en un discreto segundo plano.

«El Rey Felipe ha sido pionero en este asunto», apunta Mateos. El mal uso de ese intangible que es la capacidad de influencia de los parientes reales para el lucro privado es un cáncer que ataca a todas las monarquías de Europa. Todas sufren escándalos relacionados con el afán de sus miembros por ser algo más. «Si el Rey Felipe quiere que su hija trabaje sólo como embajadora real, tendrá que ponerle una asignación en consecuencia, como hizo la reina Isabel cuando su hijo Eduardo puso en marcha su propia productora de televisión. La reina tuvo que triplicarle el sueldo a él y a su esposa Sophie para que la cerraran».

Aún así, el escándalo acecha en cualquier momento. El pasado 25 de julio la prensa inglesa publicaba que la princesa Ana y su marido, sir Tim Lawrence, se acababan de comprar un yate de medio millón de libras (630.000 euros). «Tal extravagancia representa el sueldo oficial de dos años de la princesa. Y los yates privados son carísimos de mantener». El almirante Lawrence, que abandonó la marina en 2010, se ha hecho un hueco en la empresa privada. Concretamente, en una filial de Capita Group, la misma empresa que acaba de conseguir un contrato de 400 millones de libras con el Ministerio de Defensa británico. Aunque las partes han asegurado que sir Lawrence no ha tenido nada que ver en la firma, las sospechas son evidentes.

Otra ilustre segundona que ha dado muchos titulares es Marta Luisa de Noruega. «No existen leyes que restrinjan a la Familia Real noruega trabajar en el sector privado, pero es tradición que sus miembros no ejerzan en compañías privadas», explica Heidi Thingelstad, secretaria de la Corte de Oslo. Desde el año 2002, la primogénita del rey Harald no ostenta el título de su Alteza Real, sino sólo el de Alteza. La decisión, tomada por su padre, pretendió distender las relaciones entre la Casa Real y sus actividades empresariales. Marta Luisa fundó en 2002 una empresa bajo la cual desarrolla sus actividades como terapeuta, y en el ámbito de la cultura.


OSCURO ENTRAMADO

Otro que ha ocupado titulares esta semana ha sido el príncipe Joaquín de Dinamarca, aunque en su caso por lo contrario. Especialista en economía agraria, aunque trabajó para la empresa privada en Hong Kong, cuando se casó con su primera esposa decidió hacerse cargo del castillo de Schackenborg, en Jutlandia, y de sus 1.900 acres de tierra. Los daneses, orgullosos de su independencia, le empezaron a llamar entonces el príncipe agricultor. No ha salido bien. A principios de julio la Casa Real danesa anunció que Joaquín vendía la propiedad a una serie de socios y se mudaba de nuevo a Copenhague para ocuparse más de su trabajo institucional. La explotación perdía medio millón de euros al mes.

Tampoco los belgas se han librado de las polémicas de los segundones y el Parlamento está preparando un código de conducta para los miembros de la familia real que, como el príncipe Laurent, no han hecho más que protagonizar escándalos. Laurent no trabaja para la empresa privada y tiene una generosa asignación (312.000 euros al año), pero mantiene un oscuro entramado de fundaciones bajo la pantalla de la protección del medioambiente que han estado siempre bajo sospecha. «Si no sigue las reglas, el príncipe tendrá que buscarse un empleo», le amenazó el primer ministro.

Los holandeses han sido los más discretos en este asunto. El rey Guillermo tenía dos hermanos. El fallecido príncipe Friso, ingeniero mecánico, llegó a ser vicepresidente de Goldman Sachs en Londres. Ningún problema, porque Johan Friso había renunciado a sus derechos dinásticos para casarse con la princesa Mabel. El príncipe Constantijn y su esposa Laurentien trabajan en la Comunidad Europea.


EL MUNDO / LOC / SÁBADO 2 DE AGOSTO DE 2014

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Assia
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Mensajepor Assia » Sab 02 Ago, 2014 3:40 am

Pongo en duda lo que ese articulo dice de la Princesa Anne de Inglaterra.

La hija de la Reina de Inglaterra,lleva anos separada de su segundo esposo,Tim Lawrence. Si no se han divorciado ha sido por impedimento de su madre Elizabeth II. La reina no CONSINTIO A QUE SU HIJA SE DIVORCIARA POR SEGUNDA VEZ. Tim Lawrence vive en 1 piso en Londres y la princesa Anne vive en el campo. Esso es lo que hace tiempo publico la prensa inglesa.

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serpiente de verano

Mensajepor serpiente de verano » Vie 08 Ago, 2014 10:02 pm

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La Infanta Sofía ya conoce al Ratón Pérez

A la hija de los Reyes de España se le han caído los dos incisivos centrales, conocidos como «paletos»


Los Reyes de España se encuentran de vacaciones con sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, en Marivent. En el encuentro que mantuvieron con la prensa a su llegada a la isla, la Infanta Sofía, de siete años, tenía una sonrisa diferente. La pequeña ha perdido los dos incisivos centrales superiores, más conocidos como paletos.

Casi todos los niños tienen fotos entre los 7 y los 12 años con algún diente mellado, como le ha pasado a la hija de los Reyes. Mientras que la Princesa de Asturias aún tiene sus dientes de leche, la Infanta Sofía ha sido más precoz que su hermana mayor en este proceso. El cambio de los dientes de leche por los definitivos de la hermana de Doña Leonor ha transcurrido en poco tiempo. La Infanta Sofía lucía sus dientes de leche en la proclamación de su padre, Felipe VI, hace menos de dos meses.

Por todos es sabido lo pendiente que la Reina Doña Letizia está de sus hijas, así que seguramente se habrá encargado de que, con el cambio de dientes, la Infanta haya conocido al Ratón Pérez, quien seguro le habrá dejado un regalo bajo la almohada.




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