TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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turbo

Mensajepor turbo » Mié 07 Ago, 2013 1:28 am

Don Juan Carlos, más deseado que nunca

CARMEN RIGALT



Y POR FIN el Rey. Apertura y cierre de su estancia veraniega con la tradicional cena de autoridades, momento en que los miembros de la familia se ponen guapos y reciben a las fuerzas vivas de la isla, empezando por el presidente autonómico y terminando por el último conseller, que siempre es un personaje de relumbrón. La cena se celebra en la Almudaina, el palacio del rey moro, que en esta ocasión ha sido convenientemente iluminado por dentro. Todos los años Don Juan Carlos protestaba porque los flashes herían sus ojos durante el besamanos. Las protestas siempre caían en saco roto. Hasta este año. Por fin los fotógrafos han podido trabajar sin molestar al Rey y sin que el Rey les molestara a ellos.

El monarca llegó contento. Y guapo (él usa corbatas muy favorecedoras). La Reina iba de gala veraniega, con un conjunto de blusa y pantalón estampados; el Príncipe, neutro, con el toque rosa en la corbata. Letizia, de pantalón beig y camiseta de encaje a tono. Y cerrando la comitiva, la Infanta Elena, que llevaba un vestido verde césped y no le faltaba un perejil.

Cuentan que fue en una cena como ésta donde el duque de Palma llegó a estrechar la mano de José Castro, el hombre que años más tarde le juzgaría. De eso hace ya tiempo y apenas nos acordamos. Marichalar y Urdangarin formaban entonces parte de la foto y nada hacía presagiar que caerían chuzos sobre la familia. Las calamidades hicieron acto de presencia y del Rey abajo, todos resultaron tocados. Sólo los Príncipes de Asturias, aislados en una especie de diagrama de Ben blindado, parecían ajenos a todo. El amor les protegía.

Ayer la Infanta Elena mantuvo la actitud arrogante y digna de una superviviente. Bastante tiene con defender el comportamiento de Froilán, al que ahora presentan como un rebelde sin causa. Cierto es que el primogénito de la infanta es un compendio de las esencias borbónicas, un travieso de manual, un pícaro, pero no hay razones (o al menos, no constan) para que le adjudiquemos rabo y tridente.

En cualquier caso, Froilán ya no está. Se fue el domingo por la noche con su hermana Victoria Federica y las personas de seguridad que les acompañan. Tomaron un vuelo a Madrid que despegó a las 12 de la noche, con el pasaje revolucionado (se había suspendido el vuelo de las nueve y los sufridos viajeros dedujeron que, a falta de razones técnicas, la única razón del atraso eran los nietos reales). La Familia Real no sólo viaja gratis en Iberia. También retrasa los vuelos.

La cena de autoridades ofreció otra novedad, aparte de la impecable iluminación. A los fotógrafos, que siempre iban de paisano (y de puro sport), ayer se les exigió chaqueta y corbata. Algunos no estaban avisados y hubieron de correr al primer comercio para comprar el atuendo. Bernardo Paz, nuestro fotógrafo parecía el hijo de Nati Abascal.

    El Monarca llegó contento. Y guapo (usa corbatas muy favorecedoras)

    La Infanta Elena mantuvo la actitud arrogante y digna de una superviviente]
A las nueve comenzó la cena y los periodistas nos batimos en retirada. A partir de la cena de la Almudaina se abre un paréntesis de descanso mientras llega Mariano Rajoy a su audiencia con el Rey. Palma recupera, no digo la calma, pero sí cierta dejadez periodística. Letizia ya ha cumplido con el posado (ley de mínimos), el Príncipe ha declarado lo único que quería declarar (su optimismo respecto a la candidatura olímpica Madrid’20), Froilán se ha ido con su padre y los Urdangarines disfrutan de un verano anónimo antes de recogerse en sus cuarteles de invierno. Para ocupar esos tiempos muertos en que la Familia Real no está (o no sabe ni contesta), sugiero al vibrante alcalde Mateu Isern que ponga en marcha el tour Palma corruption, que puede ser de gran utilidad turística. Habría que arrancar del Palma Arena, epicentro de la corrupción (un velódromo que se usa para conciertos, a pesar de su pésima acústica). El tour seguiría por el Palacio de Congresos, que no está vinculado a la corrupción sino al dispendio. Se trata de un edificio a medio terminar, potente y tenebroso como el esqueleto de una ballena.

Junto al inacabado Palacio de Congresos hay un hotel (acabado) que está a la venta con todo tipo de reclamos y del que se ha llegado a decir que quien lo compre, recibirá el Palacio casi gratis. Cerca de ahí, el edificio GESA, símbolo de las relaciones de amorodio entre Matas y Munar, es el lugar idóneo para hacer la parada del pis.

Y sigue el tour. En el centro de la ciudad está el palacete de Matas, un lugar emblemático donde se han fotografiado muchos turistas nacionales de paso por Palma. El palacete también está en venta, pero no hay quien se arrime a él. Una parada frente a la catedral es obligada. Allí se inspiró Matas un día que amaneció faraónico y tuvo el capricho de construir un palacio de la ópera. Encargó el proyecto a Calatrava, le pagó un millón y pico de euros con cargo al erario público y se echó a dormir. Hoy no queda nada del millón ni del sueño de Matas.


EL MUNDO, MIÉRCOLES 7 AGOSTO 2013

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sic

Mensajepor sic » Mié 07 Ago, 2013 4:39 am



El Rey, por fin, se deja ver en Palma

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turbo

Mensajepor turbo » Vie 09 Ago, 2013 2:22 am

La ‘tía Pecu’ o la virtud de la transparencia

CARMEN RIGALT



EN MALLORCA siempre acosan los fuegos, pero este año el tema ha generado una verdadera neurosis. El incendio de Andratx, por ejemplo, todavía colea en la prensa. Se dice que quedan algunas brasas (en la literatura incendiaria se llaman «focos controlados », pero no me hagan mucho caso). Ya comenté aquí lo sucedido el día en que la Reina, el Príncipe y la Infanta Elena, con la recua de autoridades detrás, acudieron al centro de coordinación del incendio para conocer los datos sobre el terreno. Estaban todos celebrando la voluntariedad de bomberos y vecinos en las tareas de extinción cuando alguien gritó «¡¡fuego!!» y el protocolo saltó por los aires. Los bomberos todavía corren. Supongo que a la Reina le faltó tiempo para calzarse un casco y una manguera y deslizarse laderas abajo.

El caso es que al día siguiente en Palma despertamos con la noticia de que se había desalojado un hotel del Arenal porque un fuego (otro) estaba haciendo de las suyas. Me encontraba yo tan sensibilizada que mi cuerpo se convirtió en un foco incontrolado. A punto estuve de pedir un extintor para guardarlo bajo la almohada. En el Hotel Victoria, donde me hospedo desde que por primera vez puse los pies en la isla, saben de mis trastornos obsesivos y siempre me reservan un cuarto con trampolín. La terraza está acariciada por un frondoso ficus del que penden algunas lianas. Ya he estudiado el número de movimientos que debo hacer para lanzarme limpiamente a la piscina. Ni Jane, la de Tarzán, lo haría mejor.

Fabulo estas cosas porque se ha ido Letizia y me he quedado sin norte. Bien es verdad que don Felipe (mi Don Felipe, como diría Mendicutti) se ha puesto firme y estará en la isla más tiempo del esperado. Las niñas, en cambio, se marcharán hoy con su abuelo a Madrid. El Príncipe ha reforzado así su imagen de padre, a ratos afectada por la máxima que sigue la Princesa: «no sin mis hijas» y ahora reforzará también la de hijo, quedándose unos días junto a su madre la Reina.

Letizia es sin duda la persona que está más presente en la educación de las infantitas, y doña Sofía, la que menos, pues a ella le dan poca cancha. Ya que la Reina no se puede explayar habitualmente con sus nietas, ha aprovechado estos días de asueto para solazarse con ellas. Doña Sofía es una abuela perfecta y siempre está pendiente de todo. Días atrás su nieta Irene Urdangarin sufrió un golpe en la piscina de Marivent y Doña Sofía la llevó personalmente a la clínica Rotger, donde le pusieron un collarín antes de viajar a Barcelona.

La Reina tiene cuatro ojos: dos suyos y dos de su hermana Irene, la tía Pecu, apelativo que le endosaron sus sobrinos inspirándose en su peculiaridad. La tía Pecu es una especie de Nana Moskouri que interpreta el papel de tía griega: seca, vegetariana, silenciosa y mística. Siempre ocupa un segundo plano en las fotos de grupo, pero por su extrema discreción se diría que ocupa el cuarto o el quinto.

La Reina y su hermana Irene son el equivalente a Naty Abascal y su hermana Ana: la operada y la natural. No es que la Reina se opere mucho, pero de vez en cuando aparece retocada por alguna mano extranjera y los expertos en botox se vuelven locos para descifrar la firma. Irene, en cambio, es partidaria de meterse autenticidad en vena. Apenas se depila, suele llevar prendas holgadas y no se maquilla ni se tiñe el pelo, lo que ha dado lugar a chistes diversos sobre la conveniencia de que use Grecian 2000. Tal vez de sus estancias en la India (vivió más de 10 años en Madrás con la reina Federica) procede su afición por las trenzas. Su imagen más conocida es precisamente la de una mujer ataviada al estilo hindú y coronada con una larga trenza. Se peinó así hasta que, viviendo ya en Zarzuela, sufrió un cáncer. De entonces data su peinado actual, corto y cuajado de canas.

Todo el mundo sabe que la tía Pecu reside en España, pero muy pocos pueden decir que la han visto en un cine o comprando en el barrio de Salamanca. Su austeridad es total. Por no gastar, ni siquiera gasta en transporte público. Permanece largas horas en palacio y sólo sale para acompañar a su hermana Sofía, generalmente a Londres (la Reina no tiene vida privada en Madrid). Irene apenas sale en las fotos. Yo he llegado a preguntarme si su invisibilidad no será un fenómeno paranormal. A fuerza de querer pasar inadvertida, se ha vuelto transparente.

Años atrás, cené un día con la princesa y una tercera persona. Irene me contó que sus sobrinos la consideraban una persona rara. «Para ellos supongo que soy la tía loca, siempre sentada en el suelo, rodeada de cojines». Me habló de Mundo en Armonía, la ONG que preside y de su amor por la música, que comparte con Doña Sofía.

Ahora, Palma se ha sumado a la lista de aficiones. Las egregias hermanas permanecerán todo el mes de agosto en Marivent. Tal vez cuando el resto de la familia haya levantado el vuelo ellas se atrevan a salir del escondite y nos obsequien con esas imágenes que tanto agradan a los palmesanos. Da gusto verlas cruzar Jaume III en busca de abarcas menorquinas y ensaimadas.


EL MUNDO, VIERNES 9 AGOSTO 2013

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sra francis

Mensajepor sra francis » Vie 09 Ago, 2013 1:56 pm

que repelente es la Rigalt, quiere ser tomada en serio y solo escribe tonterías, babosadas al son que le marquen, me gustaría saber de donde sacó el dinero para comprarse esa mansión en Marruecos.

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turbo

Mensajepor turbo » Dom 11 Ago, 2013 2:19 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    El pulso del Príncipe




La noche del viernes, Don Felipe cruzaba Puerto Portals con dirección desconocida. A la Princesa no le gusta ‘Mariviento’ por varios motivos, todos ellos objetivables. Algo sucede entre ellos, aunque no alcancemos a interpretar si se trata de una crisis.

[cajad]Lo que queda de la tableta

El día que se vaya el Príncipe nos quedará Kyril. No es el mismo Kyril de años atrás, cuando estando casado con Rosario Nadal conseguía arrebatarle el plano. Kyril ha cumplido años, pero no kilos. El otrora apolíneo galán luce consumido y nudoso, cóncavo, enjuto. La única seña de identidad que mantiene es la tableta abdominal, alimentada a base de hambre y gimnasia. Dicen que a Kyril le ha salido un directo competidor: su casi yerno, el novio de la hija Mafalda. En Mallorca hemos visto a Kyril y a Bruce Springsteen, el boss número dos (por orden de aparición, el número uno es el príncipe).

En Portals ceno con Javier Escobar, que ha encontrado aquí la materia prima del glamour y a ella se consagra. Escobar no trabaja con elementos impostados (con ese) ni con gente espúrea. Gracias a él descubrí a los bellos maridos de las hijas de Bertín, y a su pesar les adjudiqué un maldito titular que parecía dedicado a ellos. Se cuenta que en pleno franquismo, un periódico publicó una foto de las tres francas (las Cármenes) cuyo pie era «No se lamente: ¡mátelas! Raticida Ibys» El anuncio, colocado por error bajo la foto de las damas, levantó ampollas. Con los yernos de Bertín a mí me ha sucedido lo mismo. Quise dedicarles un piropo y por poco los crucifico. Ahora quiero reparar su honor. Se lo prometí a Juan, marido de Eugenia, que ahora vuelca sus esfuerzos en Fields, competidora de Scalpers. Triunfará porque la educación siempre es un éxito.

[/cajad]

El Príncipe sigue en la isla, pero aquí los tiempos cambian a la velocidad de un vuelo comercial (o peor: de la Fuerza Aérea). En un abrir y cerrar de ojos todo puede trastocarse. Te distraes contemplando la raya del horizonte y cuando recuperas la conciencia, ya hay una baja nueva en Marivent. O sea, en Mariviento.

El viernes por la noche, el Príncipe cruzaba Puerto Portals en dirección desconocida. Con él es muy arriesgado elaborar procesos de intenciones. Se sabe que está en un sitio porque te consta, pero ignoras si va o si viene, si apurará hasta la madrugada o está deseando pillar la cama. Su presencia contante y sonante suma ya la friolera de 11 días. En cambio, la Princesa de Asturias sólo ha permanecido cinco días, dos de ellos escondida. En el caso de Letizia es más fácil suponerle intenciones, pero concluir que la crisis ha estallado en su matrimonio no deja de ser una conjetura osada.

Volviendo a la prolongada estancia de Don Felipe en Mallorca, la opinión es unánime: ir siempre a rastras de los deseos de su esposa acaba siendo letal para la imagen del Heredero. El hecho de que este año el Príncipe se haya salido con la suya alimenta pequeños y grandes rumores. No cabe duda. Algo pasa entre Felipe y Letizia, algo extraño, aunque no alcancemos a interpretar si se trata de una crisis matrimonial o es un pulso de los miles que viven las parejas en vacaciones.

El otro día traté de ponerme en la piel de Letizia mientras el Rey y Rajoy posaban ante los fotógrafos minutos antes de su despacho veraniego. Rajoy venía de estar con el ministro de Exteriores (que había atracado la embarcación de recreo con la que recorre la isla) intercambiando estrategias sobre Gibraltar. Dicho sea con el ánimo de ilustrarles: García-Margallo ha montado en su barco, vía internet, una especie de gabinete de crisis para tener controlada la situación.

Aprovechando, pues, que me encontraba en los jardines de Marivent, me puse en modo princesa y cerré los ojos. Hacía calor, las chicharras entonaban un tupido y casi corpóreo concierto, olía a pino intensamente y del mar subía un airecillo que nos alegraba el cuerpo. El jefe de Estado y el presidente del Gobierno ponían color a la foto con sus respectivas corbatas: la del monarca, rosa lumínico; la del presidente, azul neutro (qué menos: tocaba hablarles a los periodistas sobre Gibraltar y la necesidad de negociaciones a cuatro bandas). Rajoy es una persona tan reservada que no llevaría corbata por no llamar la atención. La mejor corbata es la que no se nota, piensa seguramente el presidente del Gobierno. Al principio Aznar también era un poco así: melifluo, aburrido, sosainas. Hasta que dio en inflarse y acabó mostrando sus plumas de pavo real bajo la pasmina. Cosas de la vanidad.

El Rey acababa de interrumpir su posado con Rajoy para llamar a Juan Chávez, fotógrafo de ¡Hola!, que ha estado 38 años retratando a la Familia Real y ahora le llega la hora de jubilarse. «¡Juanito, la última foto!», gritó el Monarca reclamando a Chávez junto a él. Don Juan Carlos volvía así por sus fueros y obsequiaba al fotógrafo con lo mejor de sí mismo, su célebre campechanía.

Pero yo estaba ya en modo Letizia y empezaba a hacer acopio de razones para justificar el desafecto por la isla. Son muchas y muy variadas. A la Princesa no le gusta Mariviento por varios motivos, todos objetivables. Primero: por el canto de las chicharras, voluptuoso y casi obsceno. A las personas un poco nerviosas esa música nos desquicia. Segundo: porque no hay prados ni vaques y encima tampoco llueve. Tercero: por esos edificios tipo Valdebernardo que están casi encima del jardín y obstaculizan la privacidad; son como los ojos voraces de los paparazzi. Cuarto: porque no huele a pino, sino a ajax pino. Quienes hemos tenido a nuestro cargo la limpieza de un apartamento lo sabemos. Quinto: porque a los Borbones les encanta trasladarse por dentro del complejo en carrito de golf sin tener en cuenta que muchos odiamos el golf (Letizia y yo somos así) Sexta: porque los bonsáis que le regaló Felipe González al gran Borbón no están en el lugar que merecen. Séptima: porque han puesto un Mercadona y toda la familia quiere ir a comprar perecederos. Y octava: porque yo lo valgo y me sale del moño.


EL MUNDO / DOMINGO 10 DE AGOSTO DE 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Mié 14 Ago, 2013 12:41 am

‘Fefé’ y las mariscadas

CARMEN RIGALT



VINE DE Palma como quien dice en un suspiro: agarrada al tren de aterrizaje del avión en el que regresaba el Príncipe. Mallorca c’est fini, dije apuntando los prismáticos hacia el norte. Tiempo atrás, cuando era más joven y Marbella formaba parte de mis planes, hacía las travesías en colchoneta. Quitando una vez que se me pinchó la colchoneta a la altura de Ibiza y tuvieron que remolcarme los del Blue One (el yate de Valentino, siempre cargado de maromos y caniches), el resto de los viajes fueron deliciosos. Ni borracha cambio yo la colchoneta por el Costa Concordia.

Así que dirigí mis prismáticos al Cantábrico, pero no hallé a Rajoy porque estaba hablando por móvil bajo el follaje. Todos los presidentes del Gobierno van de vacaciones pagadas, pero un año de su mandato tienen que ofrecerlo como sacrificio. Felipe González hizo la penitencia en Soria sin más compañía que la de su mujer y sus retoños (fue el primer año e iba de pardillo); Aznar eligió Menorca, pero no Menorca sur mer, sino una casa en un secarral (atrás quedaban los veranos castos de Oropesa); Zapatero, que se había hecho a las aguas de Lanzarote, buscó refugió en Doñana, donde las niñas pudieron solazarse sin sufrir el acoso de los paparazzi. Rajoy ha cambiado la playa de Sanxenxo por una casa rural en Ribadumia.

En la playa de Sanxenxo no hay seguridad suficiente para protegerlo de reporteros gráficos y cazadores de autógrafos. En Ribadumia le han sacado haciendo jogging con el marido de la ministra Ana Pastor (de ella, ni rastro: tal vez recupera horas de sueño para enfrentarse al curso con la lozanía que requiere su trabajo).

Mientras Rajoy permanece desaparecido entre el follaje, a 10 kilómetros de Ribadumia veranea Fernández Tapias, que ha convertido el Gran Hotel La Toja en plataforma de celebrities. Estos días se han dejado ver Carmen Martínez- Bordiú y su novio, Luis Miguel Rodríguez, el rey del desguace; Isabel Preysler, algo tristona y circunstancial; Nieves Álvarez, tan bella; y Yoli, la hermana de Nuria González (ex de Carlos Herrera). Aparte estaban los habituales del lugar, Josemi Rodríguez Sieiro y Fernando Ónega, ambos en sus respectivos descapotables. Hace años que Fefé dejó el yate Nufer (de Nuria y Fernando), con el que se pavoneaba por el Mediterráneo adelante. Cuando no atracaba en Ibiza lo hacía en Marbella o en Tánger. Se le recuerda con la tripa en la proa, yendo o viniendo de un ágape. De cada cinco palabras que pronunciaba, una era «mariscada».

Tanto gasto en marisco socavó la economía del armador, que se vio obligado a vender el Nufer. En realidad su versión era otra. Fernández Tapias dijo que lo había dado a los astilleros como primer pago para un nuevo yate, pero el nuevo yate nunca ha visto la luz. El Nufer terminó en poder de un sobrino de Amancio Ortega, que le ha dado la vuelta al nombre y a la decoración. Ahora Fefé veranea en tierra firme, ha cambiado el horizonte del Cantábrico por la pared del spa y en sus ratos libres cultiva la magnificencia con aquellos que en invierno desfilan por su casa de Puerta de Hierro para rendirle tributo. Y es que a Fefé le gusta invitar pero, sobre todo, proclamarlo.

A Carmen Martínez-Bordiú, en cambio, le gusta ser invitada. De ahí que se fije tanto en los hombres ricos, aunque hayan amasado su riqueza juntando chatarra. Es el caso de Luis Miguel Rodríguez, su último fichaje: un hombre tirando a ordinario, encendido de mejillas, flamencón y perdonavidas. Puede que Bordiú y su novio se hayan desplazado a La Toja desde el Pazo de Meirás, donde anida el demiurgo de la familia. Luis Miguel, tan franquista, nunca se habrá visto en otra. Él pone la pasta y ella, la historia. Todos contentos. La propia duquesa de Franco, muy catolicona ella, demostró lo bien que le había caído el ligue de su hija cuando, preguntada a la salida de un restaurante en el que Rodríguez se había estirado lo suyo, abrió la sonrisa y respondió con voz de pito: «Uy, hemos comido unas angulas buenísimas».

Fefé también llevó a las celebrities a los toros (no toreaba Perera, el otro amor de Bordiú: lástima). Ahora tocan regatas. Ha empezado la 50 edición de Martín Codax Rías Baixas. Todo es muy elegante, menos las mariscadas.


EL MUNDO, MIÉRCOLES 14 AGOSTO 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Vie 16 Ago, 2013 12:33 am

Vacaciones por el morro

CARMEN RIGALT



QUÉ COSA tan curiosa, el veraneo. Este año lo noto diferente. Ustedes no se han dado cuenta porque están de vacaciones, pero yo que me paso el día escudriñando las playas, pendiente de ver quién se pone la mantilla blanca o se quita el bikini azul, he detectado en el ambiente serias paradojas. Empezaré por el final.

Leo las revistas del colorín y me harto de ver famosos aterrizando en nuestras costas. Ibiza se lleva la palma. Allí las celebrities cultivan todo tipo de deportes de exhibición. El más llamativo es el flyboard, consistente en mantener el equilibrio encima de un chorro de agua. Se practica en el mar, pero podría practicarse en cualquier fuente de nuestras ciudades si los chorros tuvieran mayor potencia. En Ibiza, Leonardo DiCaprio le ha dado al flyboard con insistencia, dicen que pagado por un ruso, el mismo que hasta hace nada le pagaba los caprichos a Naomi Campbell.

El flyboard está catalogado como un deporte, pero no consta que sirva para bajar tripa. Me aseguran que para no correr riesgos, DiCaprio vino a Ibiza con la dieta ya hecha, pues a él la tripa se le dispara en un pispás. Tampoco el padle surf adelgaza y sin embargo causa estragos entre la gente pija. El hecho de que esta semana hayamos visto a Nieves Álvarez haciendo padle surf en Asturias significa que es un deporte de simple mantenimiento. Nieves, como Letizia, no se puede permitir el lujo de adelgazar cien gramos más porque, para envidia de las plebeyas, es el espíritu de una golosina.

Me consta que en Ibiza está todo el mundo y en Formentera, todo el mundo y un par de cientos más. Aunque eso también tiene truco. Si nos fiamos de las revistas del ramo, todas las celebrities coinciden en un momento determinado del verano, pero lo cierto es que coincidir, lo que se dice coincidir, sólo coinciden en las revistas. Se trata de gente con gran movilidad geográfica que nos saca muchos viajes de ventaja. En Ibiza, la parroquia de julio (los futbolistas) ha dado paso a la de agosto, compuesta mayoritariamente por actores de cine, rockeros, top models, aristócratas y ricos sin oficio. Algunas de esas presencias son efímeras porque van en yate o son carne de fin de semana. Así, podríamos decir que los más sedentarios son la duquesa de Alba, Paris Hilton, Tita Cervera o Fonsi Nieto, mientras que Kate Moss, Bruce Springsteen, Naomi Campbell, Sean Penn y Paulina Rubio han sido carne de fin de semana. Sean Penn, por ejemplo, voló a la isla aprovechando un paréntesis en el rodaje de su última película. Lo hizo acompañado de Cristina Piaget, una española de talla internacional que se ha abierto así las puertas de la historia.

Si Ibiza está petado, no les cuento Formentera. Aquello parece el parking del Bernabéu (suponiendo que el Bernabéu tuviera parking, que no lo tiene). Si todos los que dicen veranear en Formentera han ido a la vez, no les arriendo la tranquilidad. La única baja registrada este año es la de Eugenia Silva, perdida y hallada en una playa de Bali, donde ha practicado alguna modalidad de surf en compañía de su novio (un lejano Borbón de mechón blanco) y la pareja formada por Amaia Salamanca (actriz que debe de trabajar poco a juzgar por lo mucho que se mueve) y Rosauro Varo (profesional de la noche que pone todos sus argumentos al servicio de la bella Amaia). Con ellos estaba también un reconocido currante que lleva por nombre Javier Hidalgo, hijo de Pepe ‘Aviones’ (Viajes Halcón, Air Europa). Si el futuro de la empresa familiar depende de este playboy, mal lo veo. No me extraña que Pepe Hidalgo retrase la edad de jubilación indefinidamente.

Decía que últimamente los veraneos contienen muchas paradojas. Cierto es que ahora (y no sólo ahora: desde mucho antes de la crisis) el español ya no se larga de vacaciones un mes. Ahora va tres días, cinco todo lo más, a un destino vistoso que no haya caído en la vulgarización... Algunos hay que se lo pueden pagar, pero la mayoría se autoinvita a la casa de unos amigos. Juntando varios destinos vistosos, ya tenemos vacaciones por el morro. Dicen que Telma está en la Costa Brava. Me juego el cuello a que ha elegido esta modalidad de veraneo. Le pega mucho una masía del Ampurdán, entre intelectuales finos. Con ella está el seudomarido (Jaime del Burgo), ese sujeto extraño en el que se proyectan tantas sospechas. Ambos venían de Tánger, también de autoinvitarse. Anda que no son listos.


EL MUNDO, VIERNES 16 AGOSTO 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Mié 21 Ago, 2013 12:34 am

¿Dónde está la Princesa Letizia?

CARMEN RIGALT



ES LA FRASE más pronunciada durante este último tramo del verano. Dicha así parece un chisme, pero tiene gran calado filosófico, además de un proceso de intenciones oculto. El interrogante no se despeja con una respuesta a modo de localización geográfica. Da igual que esté en el Pacífico o en La Ribera del Manzanares. Porque encontrar a Letizia no es encontrar a Wally, a ver si me explico.

Desde que llegué de Mallorca todo el mundo me aborda para preguntar lo mismo: dónde está ella. El asunto recorre cenáculos y baretos, verbenas y chiringuitos de playa. Tiene mucho éxito como tema de conversación a la hora del postre. No les voy a engañar: gracias a la prensa la pregunta ha hecho cuerpo. Los periodistas hubiéramos podido reprimir la curiosidad escribiendo (un suponer) que la Princesa es condescendiente, risueña, y nunca da la espalda a los gráficos; que frecuenta los comedores sociales y las charlas del Ateneo; que tiene carisma, don de gentes, y además es una firme defensora de la libertad de expresión.

Lo hubiéramos escrito y ella jamás nos lo hubiera agradecido, pero ya estamos acostumbrados. Nuestras celebrities siempre se quejan de las críticas, en cambio consideran justísimo que, en un rapto de exuberancia literaria, digamos que están hechas de la materia de los dioses.

¿Dónde está Letizia? De puro recurrente, la pregunta se ha convertido en una muletilla. Es una pregunta comodín porque igual sirve para unas vacaciones secretas que para unas regatas o una noche de viernes. Hace tiempo que está inventada, pero días atrás recobró actualidad al desaparecer la Princesa de Asturias en compañía de sus hijas (a ella la apodan «no sin mis hijas») a bordo de un avión con destino Zúrich, donde fue engullida por otro avión y luego difuminada completamente gracias a los servicios de inteligencia.

Pero aunque no estuviera desaparecida la pregunta tendría validez. En el fondo es un canto a la Letizia de antaño, cuando todavía no mandaba y con el rabillo del ojo seguía a la Reina para copiarle los gestos. Desde entonces hasta hoy la Princesa ha acumulado poderío de reinona, una categoría marginal con trazos de fotonovela. Por el camino ha perdido timidez, que ha sido sustituida por malos humos.

No se sabe qué pasa entre el Príncipe y la Princesa, pero algo hay. Algo no del todo confesable, intuido a partir de algunas actitudes atravesadas. Podría tratarse de un acceso de desamor, pero a lo mejor sólo es un brote de contrariedad. El caso es que han saltado las alarmas y todos nos hemos puesto en guardia. Cuando la Princesa se pica, la actualidad ajos come.

Quienes buscan a Letizia están deseando no encontrarla para cargarse así de razones y arremeter contra ella. Harta ya de dar vueltas al jeroglífico, yo he decidido hacer oídos sordos. No respondo por varias razones, a cual más sincera.

Primero, porque no sé donde está la Princesa. Segundo, porque esté donde esté, presiento que se ha salido con la suya. Y tercero, porque no pienso complacer a aquellos que desde el principio se han empeñado en descalificarla con argumentos bastardos.

Para criticarla me basto yo, que fui ferviente letizista y todavía espero su rehabilitación.

No es por llevar la contra (o sí), pero la Princesa se ha rallado. Entre ceja y ceja lleva una idea fija y recurre a ella para darse pisto. Con demasiada frecuencia Letizia confiesa que es una funcionaria del Estado y tiene derecho a vacaciones privadas.

Hay una batería de argumentos que desmontan su pretensión, pero el que más nos gusta a los españoles es el relativo a los dineros. No se puede ir de vacaciones privadas con la pasta de todos los contribuyentes y, encima, haciéndonos la pedorreta.

Desde aquí sugiero a la pastelería de Ribadesella que lanzó al mundo las famosas leticias (dulces en forma de corazón) que amplie el repertorio de pastas con diversas morfologías de menudillos. A Letizia, Princesa de Asturias a tiempo parcial, el corazón se le ha quedado amargo.


EL MUNDO, MIÉRCOLES 21 AGOSTO 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Dom 25 Ago, 2013 3:48 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    El duque enseña ya el plumero




A fuerza de salir en todas partes, Alfonso Díez ha llegado tarde este año a la cita con su esposa. Sensible e hilarante, el marqués de Paúl cultiva a las mujeres maduras y resuma cursilería hilarante

[cajad]Un relato mitológico

EL MARQUÉS DE PAÚL. La nobleza da mucho juego. Uno de los personajes que merecería tener un hueco fijo en las crónicas por su perfil estrafalario y excesivo es un marqués. Marqueses hay muchos, pero con un árbol genealógico tan desmadrado como el del marqués de Paúl, muy pocos. Carlos Gutiérrez-Maturana Altuna parece salido de uno de esos relatos mitológicos donde las madres devoran a sus hijos y los hijos copulan con los hermanos. Desde luego, La escopeta nacional le queda como un cuento de hadas. Sensible y codicioso, Gutiérrez-Maturana cultiva la afición a las señoras maduras y rezuma una cursilería hilarante. Empeñado en sacar lustre a su título como si fuera el primer marqués de la historia, obliga al servicio a que le espere todos los días en la puerta y le reciba preguntando: ¿cómo ha pasado el día el señor marqués? Él se alimenta de adulaciones pese a que en su finca tiene una magnífica cocinera albaceteña a la que ha regalado un libro de Adrià para que aprenda a hacer perdices desestructuradas y cosas así. Enfrentado al padre, logró sacarle en el lecho de muerte condiciones ventajosas frente a sus medio hermanas Bárbara y Christina Gutiérrez- Maturana Kalaschnikoff, que sufren los continuos desplantes del heredero. En las grandes familias, los pleitos siempre amenazan con eternizarse. La ley es la ley, pero nunca debería atentar contra el sentido común. Aunque bien pensado, la anomalía principal es la existencia de herencias y primogenituras. Demasiado arcaico todo.



[/cajad]

Dicen que Letizia ha reaparecido. De momento no hay foto, sólo un leve movimiento de alborozo. El hecho de que haya dado la cara no significa nada. Estar, tiene que estar en alguna parte: en el sur de Italia o en el norte de Europa. Sin embargo, la duda persiste: ¿habrán superado ella y el Príncipe la prueba de la convivencia o saldrán de nuevo tarifando?

El duque consorte (de Alba) está poseído por el mismo síndrome que la Princesa consorte (de Asturias) pero al revés. La Princesa desaparece del mapa y Alfonso Díez aparece demasiado. Este verano, a fuerza de salir en todas partes, Alfonso ha llegado tarde a la cita con su esposa. Todo empieza a sonar raro.

Aquellos años en los que Cayetana y Alfonso se montaban la romería del verano yendo de un palacio a otro y practicando el nada noble deporte de las compras, han pasado a la historia. De tanto comprar, Alfonso les ha cogido gusto a las marcas. Ahora se pone el caballito en la tetilla cinco veces por semana, como mínimo. Y es que la metamorfosis del funcionario se ha producido en un tiempo récord. Fue contraer matrimonio y creerse Carolina de Mónaco en la Avenida Montaigne. De nada han servido los esfuerzos de Cayetana por inculcarle el amor al mercadillo. Alfonso ya no se reconoce en el funcionario mochilero que avanzaba hacia el amor escorado como un barco. Pasó a mejor vida.

Como la Princesa de Asturias, el duque consorte también gusta de alimentar rumores. Y es que Alfonso le ha tomado afición a su papel de representante de la duquesa, papel que estrenó mientras Cayetana convalecía de su caída en Roma, adonde él la había llevado para que triscara por las ruinas. Pasado el tiempo, Cayetana se incorporó a la vida activa, pero Alfonso, que le había cogido gustillo al tema, se hizo el sueco y continuó representándola. Lo mismo iba al entierro de un torero (Pepe Luis Vázquez) que al de una duquesa (la ex suegra de Naty Abascal), a una corrida de toros que a un guateque con los Burgos y los Tello.

El duque se calza con la misma facilidad un chaqué que un salacot, un bañador de Scalpers que una bata de cola. Le encantan los eventos y disfruta haciendo el paripé con los amigos de la duquesa. Ahora ya parece un duque de toda la vida. Cualquier día se apropiará también de las jaquecas de los Alba, como ya hizo en su tiempo Jesús Aguirre, que era tan cursi como él pero más cínico y provocador. Tal vez para marcar distancias con el cura intelectual, Alfonso puso un gallinero en Dueñas, circunstancia que los sevillanos han aprovechado para difundir chistes sobre los huevos del duque de Alba.

Alfonso Díez se deja querer. Algunos incluso ya le quieren (se admiten apuestas). Va y viene con un desparpajo muy creído y no le tiembla la voz a la hora de pedirle días libres a la duquesa, que empieza a notar cómo su marido se distancia hábilmente. A veces escapa a Madrid o baja a Sanlúcar, donde está construyéndose una casa para no utilizar palacios, que gastan mucho en calefacción. Alfonso y la duquesa residen habitualmente en Dueñas, pero allí Alfonso sólo tiene mando en el gallinero.

No sabemos si conoce todas las casas del patrimonio ducal, pero es de suponer que las ha supervisado una a una. Menudo es él. A Las Cañas, la casa de Marbella, apenas ha ido. Quizá cree que carece de solera y no insiste. Las Cañas es una casa sencilla, al estilo de las casas sencillas que abundan en Andalucía (la cal como lujo). Allí conocí a Cayetana cuando llevaba faldas largas y ponía los pies sobre la mesa. Alfonso todavía no existía, y si existía no pensaba en las duquesas como elemento principal de la decoración de interiores. Ahora, en cambio, su máxima reza: donde estén los cortinones y las cornucopias, que se quite todo lo demás.


EL MUNDO / DOMINGO 25 DE AGOSTO DE 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Lun 02 Sep, 2013 12:18 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    Marbella: lo que queda del mito



Muchos aristócratas prusianos y austrohún-garos terminaron sus días en la Costa del Sol. Ahora ya no te encuentras a Gunilla sino a la Cospedal comprando azúcar en el supermercado. Aznar toma precauciones, Ignacio González se oculta para no dar ideas, como Arenas y Mayor.

[cajad]Escondite de políticos

ROSALÍA. De todas las Marbellas que conozco, la que se conserva es la peor. Derrotada su imagen por los abusos y la especulación, ha sido pasto de las mafias. A su manera, Marbella sigue seduciendo al gran público. Es antropología social de andar por casa: las élites crean las modas y las masas las devoramos. Entonces, aquéllas aprovechan el primer descuido para salir por pies.

Marbella mantiene el clima y los campos de golf. No digo que no haya famoseo, pero es de baja intensidad. Los que más lucen son Julio Iglesias y Antonio Banderas , siempre dispuestos a dar la cara por la causa. Con el tiempo, la política ha cambiado de chaqueta. Marbella fue arropada por ministros y consejeros del Movimiento durante el franquismo, y contó con la ayuda de Pepe Solís , el faro de Fuengirola, inspirador de un lema («dientes, dientes») que años más tarde causó estragos iluminando el mandato de Muñoz y Pantoja . Hoy, los políticos prefieren mantenerse al margen e invertir el tiempo en masters de golf, una especialidad que a algunos ( Aznar , sin ir más lejos) se les resiste. Pero Aznar no es el único que toma precauciones. Ignacio González (el ático de la polémica) se oculta para no dar ideas, al igual que Mayor Oreja y Arenas . Este año tampoco hay noticias de Felipe González , que antes bajaba de incógnito para ver a su entonces novia o para entrevistarse con el ruso de turno.

Se me olvidaba: Rosalía Bárcenas ha levantado el piso de Guadalmina y veranea en Madrid, como tantos.

[/cajad]

«Los españoles han iniciado un programa de hostigamiento oficial a los automovilistas en la frontera entre Gibraltar y España. Con detener, de forma arbitraria, un coche en la aduana durante un cuarto de hora pueden provocar un atasco impresionante; el objetivo es desalentar a la gente que quiere cruzar la frontera en coche. Si hay un mínimo de tráfico, la espera puede ser interminable. No es inusual pasar seis o siete horas sentado en La Línea».

Este texto es de Paul Bowles. Fue publicado en una revista de Filadelfia en los 60 (no aparece la fecha exacta) y forma parte de un libro inédito (Desafío a la identidad) que estará en las librerías dentro de nada. He llegado a él buscando alguna pista de Marbella. Bowles cuenta que estuvo por primera vez en la ciudad (entonces pueblo) en 1934, cuando aún no existía la Costa del Sol. El escritor apenas reparó en el paisaje. Vio montañas peladas, higueras, cañas, unos cuantos olivos y, abajo, playas de arena parda con barcos de pesca varados y las redes secándose al sol. Poco más. Lo que a él le gustaba era el perfil de los pueblos blancos recostados en las laderas.

Cuando regresó, años más tarde, ya se había producido el cambio. En todas partes asomaban grúas, mezcladoras de cemento y tuberías de alcantarillado. «El siglo XX ha echado raíces», escribió. Uno de los artífices del cambio fue Alfonso de Hohenlohe, ideólogo del glamour marbellí, una vertiente del lujo asiático pero al revés. El príncipe Alfonso creó el Marbella Club, que se convertiría en buque insignia de la flota hotelera del Mediterráneo. Una pared encalada y una explosión de buganvillas fueron el exponente de un lujo que atraía a los europeos más exquisitos.

Yo llegué tarde a los burros, pero vi cómo aquello se poblaba de escondites excelsos. En 1970 viví en Marbella, donde trabajé de becaria. Ya entonces habían empezado a desfilar los ilustres: Jean Cocteau, Deborah Kerr, los duques de Windsor, Audrey Hepburn, Sean Connery, Edgar Neville, etc. Durante mi estancia llegaron los Onassis, que atracaron en Sotogrande porque Marbella aún no disponía de puerto deportivo. Un fallo.

Una mañana de agosto los informadores fuimos conducidos a un secarral que daba al mar. Era mediodía y las piedras echaban fuego. Al poco aparecieron el Aga Khan y los Mónaco (Rainiero y Grace) para ejercer de testigos en la primera piedra de Puerto Banús. Parecía una broma de mal gusto. Nadie llegará hasta aquí, pensé yo, abrumada por la asfixiante visión del erial. Pasados un par de años, sin embargo, Puerto Banús ofreció sus amarres a los yates más poderosos del mundo.

Los príncipes europeos ya eran viejos entonces. Salían de sus guaridas al atardecer, bañados en colonia y vistiendo impecables americanas blancas. Los recuerdo en la barra del Marbella Club, con un martini en la mano mientras al piano alguien tocaba una melodía desmayada. Eran los últimos aristócratas de Prusia y el Imperio Austrohúngaro, muchos de los cuales terminaron sus días en la Costa del Sol.

Paul Bowles se impresionó con el relato que Alfonso de Hohenlohe hizo de la génesis de Marbella. El príncipe no era un hombre de negocios, pero acertó. Con la tierra que había comprado obtuvo beneficios del 400.000%. Pagó el metro cuadrado a 50 céntimos y lo vendió a 2.000 pesetas.

A la vuelta del siglo, Marbella se ha desbordado. Las grúas que había visto Paul Bowles cuando iba camino de Gibraltar, se reprodujeron durante la era Gil, el alcalde que amparó mayor número de despropósitos. La cal fue sustituida por el mármol y las buganvillas, por los falsos oropeles. Ahora ya no te encuentras a Gunilla regalando brillos en Mau Mau sino a la Cospedal comprando azúcar en el súper.


EL MUNDO / DOMINGO 1 DE SEPTIEMBRE DE 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Sab 21 Sep, 2013 12:50 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    El Rey que rabió




Fue visto y no visto, pero las cámaras estaban allí y ellos lo sabían. El beso quedó pues registrado y desde el minuto uno sirvió de comidilla para los chismosos de turno, que lo analizaron con la minuciosidad que aporta la moviola a las jugadas polémicas. Era un beso de amor, pero no un beso a dúo. Para ser francos, entre nuestros monarcas las cosas nunca han funcionado a dúo. Coincidir es sintonizar mutuamente, dejarse llevar el uno por el otro y el otro por el uno, pero Don Juan Carlos y Doña Sofía sólo coinciden en la intimidad para echarse la bronca. No hay en la capa de la tierra un solo rey que sea empático. Y es que los reyes y los dioses no besan. Como mucho, se dejan besar.

Una vez más, la Reina tomaba la iniciativa, si bien en esta ocasión pillaba al Rey por sorpresa impidiéndole hacer un quiebro para rechazar el beso. Ella, convertida en agente activo (o compasivo) de la secuencia, mostraba así su lado más fuerte y se permitía el lujo de hacerle un favor a su marido. Un día después, hecha la lectura de aquel beso televisado, todo empieza a entenderse. Era un beso de alivio, un beso urbi et orbe depositado en la mejilla del Jefe del Estado horas antes de entrar en el quirófano. Don Juan Carlos, cosido a sus muletas, no tuvo más remedio que aceptarlo, y hasta dibujó un leve rictus de comicidad en señal de clara rendición.

El Rey rendido (para entendernos: el Rey post Corinna) es como el hijo pródigo que vuelve a casa por Navidad. Su recuperación depende de los médicos, pero también de su buen humor. Desde la primera operación de cadera no ha hecho sino demostrar su cabreo ante las contrariedades que le salían al paso.

Él se lo decía todo: se cabreaba y se descabreaba, echaba pestes de los periodistas y no pensaba otra cosa que obtener el alta y salir por pies. Nadie le contradecía, pero estaba furioso consigo mismo porque el cuerpo había dejado de ser su aliado.

Tarde o temprano, todos los golferas vuelven a casa con el paquete de cigarrillos que iban a comprar cuando dieron el portazo. El pretexto puede ser cualquier achaque: la próstata, el lumbago o unas toses fuera de tiempo. Don Juan Carlos ha heredado las bisagras familiares y comenzó a renquear al poco de estrenarse en los 70. A medida que sus dolencias iban en aumento, la Reina parecía en cambio cada día más segura y menos sufridora. Como tantas otras mujeres que se hacen fuertes con el declive de sus cónyuges, doña Sofía ha aparcado el rencor y se ha refugiado en los nietos. El beso que le dio el otro día a su marido seguramente fue el último de su vida conyugal, pero ha sido el primero de una inesperada bienvenida. El Príncipe Felipe tendrá que esperar. Veinticuatro horas de intensos rumores no han terminado en Regencia, una fórmula alternativa a la abdicación (más humillante para el Rey, que tanto lucha por mantener el vigor y la Jefatura del Estado).

A fuerza de esperar, el Príncipe puede acabar interpretando el papel de Carlos de Inglaterra, que con un poco de suerte reinará después de morir. Y si Felipe es Carlos de Inglaterra, el Rey Juan Carlos es su prima Isabel II, que a la menor insinuación le pone el bolso por sombrero a quien osa cuestionar los días que le quedan de reinado. Isabel y Juan Carlos llevan el trono grabado a fuego en la sangre y no lo abandonarán mientras les quede un halo de genio.

La figura de refresco que fue el Príncipe Felipe puede acartonarse a fuerza de guardar la vez sin perder la compostura. El Heredero vino de Buenos Aires engrandecido y reforzado en su papel. El Rey no estaba cerca para hacerle sombra y lo que le caía más a mano era Ana Botella, que se lo puso a huevo con su sainete del relaxing cup.


EL MUNDO / SÁBADO 21 DE SEPTIEMBRE DE 2013

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PRINCE FELI

y otra más

Mensajepor PRINCE FELI » Sab 21 Sep, 2013 1:10 am

Muchas gracias por esta y por el resto de las informaciones que se ofrecen en este foro, tanto artículos, como fotos, como informaciones de todo tipo. Enhorabuena a la becaria!!! creo que se ha ganado un bocata de jamón ibérico como poco!!! :blackeye:

Y siento tener que decir que siguen riendo las gracias al rey, especulando sobre la regencia y la abdicación y sobre el papel en que quedará feli... ¡qué fácil es entretener a los informadores de este país! Les han puesto la carnaza de la abdicación y la regencia y han picado todos en el anzuelo. Llevan años de gas de la risa, de anestesia epidural, de idiotismo galopante... cada vez más lejos del pueblo y de la realidad y más ansiosos de la limosna de su amo.

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turbo

Mensajepor turbo » Dom 13 Oct, 2013 1:39 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    Estreno del Príncipe: lleno hasta arriba




Celia Villalobos no accedió a la recepción con el Gobierno por un error de protocolo. Había de todo: restos de la Transición, políticas carismáticas y estrellas mediáticas. Susana Díaz era una de las protagonistas, extremo éste desestimado por algunos invitados.

[cajad]Talento español

MARGALLO. La edición española de Vanity Fair celebró su quinto aniversario. Buena noticia, en particular, para la empresa, que se jugó los cuartos; y en general, para la clase periodística española, hoy tan vapuleada. Cuando la revista nació empezaban a rugir los vientos de crisis y todo el mundo tocaba madera. Cinco años más tarde, Lourdes Garzón, que salió de EL MUNDO y luego se hizo cargo del proyecto, brindaba por el talento español y ofrecía su sonrisa más optimista. Talento español, Marca España. Suena parecido, pero conviene disimular, pues no corren buenos tiempos para las marcas. La otra noche disimuló el ministro Margallo, presente en la fiesta. «He venido en calidad de amigo; yo no suelo trasnochar, lo de hoy es excepcional». Como Margallo, aquella noche trasnocharon Tita Cervera (con unos esmeraldones que paliarían el hambre del Sahel), el papá de Tamara Falcó (antes conocido como marqués de Griñón), Cándido Conde Pumpido (magistrado del Tribunal Supremo), y Pitita Ridruejo. En la banda de trasnochadores, Mar Flores y su hombre en crisis (Javier Merino), Andrés Velencoso (y bendito tú eres entre todas las mujeres), Elena Benarroch, Nieves Álvarez (de negro imperial), María León (de lencería vista: su vestido parecía una preciosa enagua), Cristina Macaya, Nuria March, Marisa de Borbón, etc. El talento español estaba representado por Juanjo Oliva (más que un diseñador) y Brianda Fitz James y Gala González (más que dos blogueras).



[/cajad]

Ayer se estrenó el Príncipe. No en una Regencia, porque como ya dejó claro el Jefe de la Casa, el Príncipe no sustituye al Rey, sólo lo representa. Cuestión de palabras. Vayamos a los hechos. Primero fue el minidesfile de las FF. AA. (de Atocha a Colón: un paseo por la orilla del otoño, donde la capital se supera a sí misma con la clásica sinfonía de ocres). Y de ahí al Palacio Real, a brindar por la festividad con lo que queda de la familia: la Reina, los príncipes y la Infanta Elena.

El tiempo apremiaba. Yo llegué acelerando el paso, como los legionarios, y entré sacando pecho, como el Tercio de Regulares. En la puerta estaba Celia Villalobos, arrollando como una tanqueta en dirección contraria. Luego supe que la vicepresidenta primera del Congreso no había accedido a la recepción a puerta cerrada con el Gobierno y las instituciones por «un error de protocolo». Visiblemente molesta, agarró el portante y se fue por donde había venido.

Entraban también Rubalcaba y Magdalena Álvarez, ajenos ambos al sofocón de la diputada popular, que seguía con la proa a contracorriente. Magdalena (antes Malena, Maleni y hasta lady Aviaco) se adosó a Pilar Goya, la ilustre esposa de Rubalcaba) y juntas subieron las escaleras de palacio. Todo hay que decirlo: Magdalena lucía el vestido más simpático de la recepción, con una postal alrededor de la falda: por delante llevaba dibujada la catedral de Málaga y por detrás, la plaza de toros. Cuando se daba la vuelta, veías Málaga en pantalla panorámica.

Dentro, el lleno era total. Ante la imposibilidad de avanzar me aferré a Félix Sanz, con quien estuve a punto de bailar un chotis para aprovechar las apreturas, pero el director del CNI, viendo mis aviesas intenciones, se adelantó a presentarme al embajador francés, a quien tuve el morro de confesarle que echo de menos a Bruno Delaye, su predecesor, que convirtió la residencia de Francia en el territorio más tolerante de todo Madrid. El embajador francés iba acompañado de su novio, un joven asiático. No lejos de ellos estaba el embajador americano, cuya pareja (un diseñador prestigioso) está decorando las casas de los pijos de medio Madrid, que antes no veían más allá de Pascua Ortega.

Desafiando la ley de la impenetrabilidad de los cuerpos (mis sudores me costó) llegué casi a la altura del Gobierno. Primero avisté a mister canapé (Miguel Arias Cañete) y a José Manuel Soria, cada vez más distanciado físicamente de Aznar. Por fin alcancé a la estupenda Ana Pastor y al indescifrable Wert. También al señor Marca España (Carlos Espinosa de los Monteros) y a Arturo Fernández. En el camino encontré de todo: restos de la Transición (Landelino Lavilla, Herrero de Miñón, Carmela García Moreno, Luis González Seara y Soledad Becerril), periodistas (Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo, Fernando Ónega, Paco Basterra, Ana Zunzarren), políticas carismáticas (Carmen Alborch, Esperanza Aguirre) y estrellas mediáticas (Corcuera).

Susana Díaz compadreaba con Mariló Montero. Alguien me había hecho notar que la presidenta andaluza era una de las protagonistas de la jornada, extremo que fue desestimado por otros invitados. Para Fernández Marugán, la presencia de algunos empresarios catalanes constituía la novedad (oportunísima) de la jornada. Yo sólo había visto a Leopoldo Rodés, y justifiqué su exceso: Rodés vale por media docena.

El ministro Wert y su pareja, Montserrat Gomendio, secretaria de Estado de Educación, se repartieron los deberes. Ella saludaba en la zona sur del salón y él en la zona norte. Cerca de allí fue donde el Príncipe leyó un discurso de felicitación de parte de su padre, el Rey. Era una forma de estar sin estar. Todo un detalle. La Princesa Letizia, bien, muy bien. Como en sus mejores tiempos.


EL MUNDO / DOMINGO 13 DE OCTUBRE DE 2013

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LOC

Mensajepor LOC » Sab 19 Oct, 2013 2:15 am

MI SEMANA CARMEN RIGALT


HASTA EL MOÑOnDE PRINCESAS


SÁBADO. Viene Geles a comer y se pasa el rato interactuando con Jordana. Ahora comprendo por qué la niña me hace poco caso. Yo no me parezco nada a Geles: no juego a papás y mamás, no me ofrezco a pintarle las uñas, no hago de tendera ni le cuento esas historias truculentas que tanto le excitan. Tampoco hablo de príncipes y princesas. Eso lo llevo a rajatabla. Jordana tiene el armario lleno de vestidos de princesa y lo primero que hace al llegar del colegio es quitarse el chándal y ponerse uno para hacer la entrada en palacio por el pasillo. Antes, las crías recibían en Reyes un único disfraz que se les iba quedando raquítico con el tiempo. Ahora todas tienen una colección completa en su talla correspondiente. El milagro no lo han hecho posible los Reyes Magos sino las tiendas de los chinos. Para contrarrestar la pasión monárquica de Jordana yo decidí sustituir los cuentos de hadas por las historietas bíblicas, pero no he pasado de la mujer de Lot. La niña, erre que erre, sigue con los príncipes que aman a las princesas. Podría contarle cosas de Letizia, pero quiero preservar su inocencia. Además, no sé cómo explicarle la Monarquía. Si no existen los príncipes azules, ¿cómo justifico a Peñafiel?


DOMINGO. Excursión a casa de Titalux para conocer a los mellizos. León tiene cara de polaco, o de irlandés, y es de una placidez beatífica. Alejandra parece una muñeca fabricada en España. Son santos. Ni una queja, ni un berrinche, ni un cólico. Titalux está radiante. Vuelvo hipnotizada por tanta bondad.


MARTES. Barcelona, Premio Planeta. Busco entre los invitados a Marcela Serras, Nativel Preciado y Alejandra Soler-Roig, pero me pierdo en el mogollón (mil invitados) y tropiezo con Pilar Eyre, ataviada de gran dama. Ella me conduce hasta Alejandra, que va vestida de su abuela (Mercedes Salisachs) y parece salida de un manual de elegancia. Por fin encuentro a Marcela y luego a Nativel. Con Alejandra pierdo a Nativel, y con Nativel a Marcela. A la salida me acuerdo de Rosana Torres, con la que el año pasado hice risas en esta misma puerta. Dentro de unas horas me contarán que Rosana está en un hospital aquejada de una grave enfermedad. Bofetada.


JUEVES. Necesito vacunarme. Debo hacerlo en las próximas horas, antes de que Antonio me contagie el trancazo que pilló en Albacete viendo a la Selección. Ya me parecía a mí que iba muy veraniego. Se lo advertí. Antonio tiene una relación atípica con las temperaturas. No saca la ropa de verano hasta bien entrado junio, y luego tira con ella hasta noviembre, cuando se cansa de oírme. Pero yo vuelvo a mi vacuna. De hoy no pasa. Ana R. dice que este invierno tengo muchas posibilidades de acabar en el hospi(tal).


VIERNES. Misterio en casa. Supongo que en otras casas también existen misterios, pero de menor trascendencia. Y es que en mi casa hay fantasmas, pues todos los días aparecen calcetines que no pertenecen a nadie. No uno ni dos pares, sino bastante más. Hubo un tiempo en que el número de calcetines desparejados se disparó tanto que, en caso de encontrar sus parejas, nos habrían faltado cajones para guardarlos. Ahora los calcetines aparecen emparejaditos y doblados. Será que la nueva hornada de fantasmas es más organizada.


EL MUNDO / CRONICA / SABADO / 19 / OCTUBRE / 2013

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turbo

Mensajepor turbo » Dom 20 Oct, 2013 1:56 am



    TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

    Una historia embarazosa




Ángeles González-Sinde tiene perfiles de poeta lánguida y cierto aroma irreal. Habría hecho novela histórica, pero comprendí que a mi árbol genealógico le faltaban blasones. Ver a Mas apretando las mandíbulas es una de las distracciones preferidas de los asistentes.

[cajad]‘Pret-a-Portals’, moda y crepúsculo

ORIOL ELCACHO. La moda no descansa. Terminada la romería de las Fashion week del mundo (hoy aquí, mañana allá: de Milán a Nueva York, y de Madrid a París), los grandes diseñadores no se resignan al silencio invernal y aprovechan cualquier ocasión para recordarnos que la elegancia se manifiesta en múltiples formatos. Este fin de semana se ha celebrado un evento/perfomance titulado Pret-a-Portals Fashion weekend, en el que cinco diseñadores españoles han rizado el rizo del ingenio y, olvidándose de sí mismos, han creado looks sorprendentes utilizando firmas ajenas. Los diseñadores que se han prestado a semejante exhibición de altruismo han sido Juanjo Oliva, Miguel Palacio, David Delfín, Amaya Arzuaga y Teresa Helbig. Dos clásicos, dos destroyer y un romántico de manual. A la puesta en escena han contribuido Nieves Álvarez, Laura Sánchez, Laura Ponte, Davinia Pelegrí y Oriol Elcacho, lo más bello que se despacha en los catálogos (él es imagen de Ralph Lauren).

No hacen falta muchas pistas. Pret-a-Portals se ha celebrado en Mallorca y toma el nombre del puerto deportivo Portals, que a estas alturas del año se deja mecer por la cadencia del otoño. Calmado ya el rugido de Magaluf, Portals estrena su temporada baja, más elegante y selecta, más limpia y menos aturullada. Quedan los rusos, eso sí, pero ellos están aprendiendo a comportarse. La sociedad mallorquina, tan puestecita, hace pedagogía de buenos modales.



[/cajad]

Planeta ha coronado una semana especialmente ficticia. Y no lo digo tanto por Clara Sánchez, mujer manchega y concreta, como por Ángeles González-Sinde, que fue la sorpresa de la noche. De los ex ministros cabe esperar todo menos que se entreguen al sufrimiento por la vía de la literatura. Sinde, que fue ministra de Cultura con ZP, y antes presidenta de la Academia de Cine, y previamente directora de cine a secas, tiene perfiles de poeta lánguida (poetisa, que decíamos antes) y cierto aroma irreal. A lo mejor es timidez, ella sabrá. Lo que más define a González-Sinde es su sonrisa indescifrable: nunca sabes si está dando los buenos días o te la está metiendo doblada.

Suelo asistir a la gran noche de Planeta por varias razones, la principal, por si se me pega algo. Hasta ahora no lo he conseguido, pero la otra noche, mientras escuchaba a la finalista hablando de El buen hijo, se me encendió la lucecita y empecé a urdir una historia embarazosa, y nunca mejor dicho. Antes del café ya tenía montada la trama.

Mi protagonista era una mujer que decide tener un hijo por fecundación in vitro y le pide a su jefe un poquito de semen (había confianza). Nace la criatura, pasa el tiempo y un buen día la mujer y su jefe deciden, de mutuo acuerdo, oficializar la paternidad. Entre medias, la trama se enriquece con ingredientes de novela negra, léase espionaje, micrófonos ocultos, enemistades políticas. Llegado ese punto me asaltan algunas dudas. ¿Bastará una relación utilitaria entre la pareja o habría que aderezarla con un poco de arrebato pasional? ¿el erotismo cabe en una probeta o necesita de un buen revolcón? ¿agradecería el lector un donante anónimo para alimentar el suspense?

Pude despejar algunos de estos interrogantes durante la cena, pero en esta profesión te pisan la manguera al menor descuido, así que me abstuve de hacer comentarios en la mesa. Allí, bajo la tutela de Carlos Revés, estaban Marta Rivera de la Cruz y Almudena de Arteaga, que se las saben todas. Quisiera alcanzarlas, pero no tengo fuerzas. Yo nací novelista hasta que la vida me puso en trance de escribir más de un folio y medio. Me habría gustado hacer novela histórica, pero pronto comprendí que a mi árbol genealógico le faltaban blasones y cortinajes. Todas las escritoras de novela histórica tienen algún pariente lustroso. Almudena es marquesa de Cea, hija del duque del Infantado, María José Rubio se crió en el castillo de Prim, María Teresa Álvarez es condesa viuda de Latores y Carmen Güell, familia de vizcondes.

Dicho sea antes de seguir: las veladas literarias no son pródigas en escritores nobles. La gala Planeta junta a plebeyos (rama canallas) y políticos de ambos bandos (el nacionalista y el nacional: Artur Mas, Miquel Roca, Josep Piqué, etc).Ver al presidente de la Generalitat apretando la mandíbula es una de las distracciones preferidas de los asistentes a la cena.

Medio Madrid y medio Barcelona se juntan en una causa común. Hay caras mediáticas (Luis del Olmo, Risto Mejide, Ana García-Siñeriz, Boris Izaguirre) personajes polémicos (Sánchez Dragó, Lucía Etxebarría), guapos de oficio (Judith Mascó) y carretadas de periodistas. Sin contar a los escritores consagrados (Ana María Matute) y los Planeta del último cuarto de siglo (Fernando Schwartz, Rosa Regàs, Fernando Delgado, Juan José Millás, Lorenzo Silva).

Vi a Isabel Gemio (ella no es Premio Planeta, pero seguramente aspira al Pulitzer). Saludé a Marta Robles, autora de Luisa y los espejos, una novela que le ha proporcionado sus últimas satisfacciones (con ella obtuvo el premio Fernando Lara). De Fiona Ferrer, ni rastro. Lástima. El año pasado me hicieron creer que le pisa los talones a Joanne J. Rowling.


EL MUNDO / DOMINGO 20 DE OCTUBRE DE 2013




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