TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Lun 08 Ene, 2018 2:43 am

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Felipe VI, junto a la Reina Letizia y los Reyes Eméritos, en la celebración de la Pascua Militar.



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La esperada reaparición del Rey Emérito







Seamos monárquicos o republicanos, siempre le tendremos entre nuestrosprincipales afectosAyer, en el Palacio Real, Juan Carlos I entró por la puerta grande en la celebración de la Pascua MilitarDoña Sofía se prestó gustosa a adoptar un papel de segundona para que la otra Reina brillara con luz propia



QUE VUELVA LA HIJA PRÓDIGA

El Rey volvió a Zarzuela para almorzar con los suyos. Y como pasa en todas las familias con objeto de evitar tensiones, invitó a mucha gente, así se solapaban unos a otros. Los más importantes, los Borbón-Borbón (auténticos como el café-café: sus hermanas) y a los Borbón-Dos Sicilias, los primos, con los que Doña Sofía hace buenas migas. La Casa Real dio un par de datos. Uno, que los invitados ascendían a 70 aproximadamente, y dos, que entre ellos había parientes de Doña Sofía. Y he aquí el enigma: ¿realmente en Zarzuela hay parientes de Doña Sofía, aparte de doña Irene, la hermana soltera de la Reina Emérita, conocida por los españoles como ‘la tía Pecu’ (de peculiar), como la bautizaron ingeniosamente las infantas? Aunque teniendo en cuenta que las monarquías europeas están cimentadas en una constante y mantenida endogamia, todos somos familia, empezando por el Rey Emérito y la Reina Emérita, por muy mal que se lleven. O precisamente por eso.

Dicho lo cual, me atrevo a pedirle al Rey Felipe que ponga paz entre los suyos, empezando por él. La infanta Cristina no puede ser por más tiempo la hija pródiga. Que den ejemplo.



Las cosas de palacio van despacio, ciertamente, pero la despaciosidad no es igual para todos. Los reyes de Oriente, sean magos o no, tienen una concepción del tiempo más dilatada y menos estricta que la nuestra, pues su solemnidad requiere de una duración que no cabe en los relojes.

Viene esto a cuento del aplazamiento del viaje de los Reyes de España a Rabat, Casablanca y Tánger que, a falta de anuncio oficial, había de celebrarse los próximos 9,10 y 11 del presente mes. El motivo del aplazamiento se desconoce, si bien la iniciativa ha partido de la casa real marroquí. No es la primera vez. Los Reyes de España visitaron a Mohamed VI en el tour de presentación que hicieron tras acceder a la corona. Entonces acordaron una visita de Estado para otoño de 2017 (recordemos que 2016 fue un año tonto y estuvimos bastantes meses sin Gobierno), pero cuando se acercaba la fecha, el viaje fue aplazado de nuevo porque el monarca alauí decidió asistir a la cumbre de la UE y la Unión Africana celebrada en Costa de Marfil. Se fijó entonces el mes de enero como fecha más apropiada, pero cuando las delegaciones de ambos países estaban a punto de enzarzarse en la elaboración de las respectivas agendas, sonaron las alarmas. Luis Ayllón escribió a este respecto que Mohamed VI inició un viaje a Gabón el 29 de diciembre, 12 días antes de la llegada de los Reyes de España a Marruecos. Al monarca alauí debió de parecerle que el viaje a Gabón quedaría muy apresurado y pensando aquello tan castizo de «los que vienen detrás, que arreen», atrasó el encuentro con los Reyes de España.

Sabido es que a Mohamed VI le gustan los viajes relajados, así que a nadie sorprendió la chapuza el aplazamiento. Mohamed VI tiene cierta afición a prolongar los viajes, ya sea por turismo, negocios o asuntos personales (ir al médico o comprar ropa). Los marroquíes saben que a su rey se le puede ver paseando por París como no pasea nunca por Marruecos: tranquilamente, ataviado con camisetas de colores rabiosos y bermudas de holandés errante. En internet puede el lector encontrar una galería de fotos estrafalarias que ya quisieran tantos ídolos del rock. Todo lo que no se puede poner en Rabat se lo pone en París, y encima junto. Muchos marroquíes expatriados a Francia, sueñan con encontrar a Mohamed VI y hacerse un selfie con él para mandárselo a los parientes de allá abajo.

Por suerte, el cumpleaños de Juan Carlos de Borbón (80 tacos le han caído) se interpone en mis especulaciones sobre el viaje de nuestros Reyes a Marruecos (esperemos que a la tercera vaya la vencida) y hacen posible que le transmita aquí mis sinceros cumplidos. Ya era hora de que el Rey Emérito volviera a la vida de todos. Podemos ser monárquicos o republicanos, españoles de hoy o patriotas de siempre, pero al Rey Emérito siempre le tendremos entre nuestros principales afectos.

Ayer, en el Palacio Real, Juan Carlos de Borbón entró por la puerta grande en la celebración de la Pascua Militar. Yo creía que se trataba de un acto de compensación por el menosprecio que los organizadores tuvieron hacia su persona, marginándole de los actos por el 40 aniversario de la Constitución. La Casa Real no admite que se califique la presencia del Rey Emérito como «acto de compensación» , aunque reconoce que el 80 cumpleaños de Juan Carlos ha propiciado un encuentro que se repetirá a lo largo de un año con carácter conmemorativo.

Ayer, la persistencia de la lluvia no facilitó que las cámaras se explayaran con los cuatro Reyes (dos por dos) a la entrada del Palacio Real. Fue una pena. Como fue una pena la actitud de segundona de Doña Sofía. A ella, que tanta elegancia gastó en las Pascuas Militares, costaba verla enfundada en un vestido espantoso y cegador por exceso de brillos y floripondios. Como no soy una persona de acreditado buen gusto, tal vez me equivoque. Sin embargo, juraría que Doña Sofía se prestó gustosa a adoptar ese papel para que la otra Reina brillara con luz propia. Generosidad le llaman a eso.


EL MUNDO / DOMINGO 7 DE ENERO DE 2018

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Mensajepor Invitado » Dom 28 Ene, 2018 3:08 am

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Un grupo de modelos desfila en la pasarela Madrid Fashion Week.



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La España ‘trans’: todos cabemos en el mismo traje







Con la llegada de la MFW, Madrid se pone cachondo... ¿o debo decir cachonda? ¿Tiene género o va de ‘trans’?La firma TCN ya no desfila en Madrid, se queda en Barcelona; quizás es que el ‘procés’ la llamó a capítuloEl ‘cumple’ de Felipe VI ha alborotado Zarzuela; el Rey almorzará sólo con Letizia y sus hijas, tal vez con los Eméritos



LOS SIETE ERRORES DEL VÍDEO REAL

El cumpleaños del Rey Felipe VI (50 tacos ya) ha alborotado Zarzuela. Primero vino el cumpleaños del patrón, preparado con minuciosidad para no abrir viejas heridas. El Emérito fue agasajado con un almuerzo al que asistieron 70 invitados. Luego vino el ‘cumple’ de Urdangarin, que se celebró en Ginebra con toda la familia de la Infanta Cristina, menos Felipe y Letizia.

Ahora viene el cumpleaños del Rey reinante, que cumple los mismos que Urdangarin. Evito cualquier especulación sobre el almuerzo del martes porque metería la pata. El Rey celebrará su aniversario sin compañía de otros, sólo con la Reina y sus hijas o, todo lo más, también con sus padres (los dos o únicamente Doña Sofía).

En esta ocasión, la Casa del Rey se ha visto obligada a facilitar imágenes para ilustrar la fecha. No ha existido un vídeo concreto. Sólo material compactado del sobrante (e inédito) que obra en poder de los servicios de prensa. En total, una hora de vídeos y 78 fotografías. Ese material no sólo ha servido para ver cómo comen los Reyes, sino para sacar los siete errores en decoración, gastronomía o comunicación no verbal.



Ha llegado la semana de la moda y Madrid se pone cachondo. Perdón: ¿debo decir cachondo o cachonda? Entiendo que la capitalidad es femenina, pero Madrid, a secas, ¿tiene género o va de trans? La duda me corroe.

La MFW, antes de que se llamara Madrid Fashion Week, incluso antes de que se llamara Pasarela Cibeles, no se llamó nada. Nació en una carpa alquilada a Teresa Rabal y reunió a un puñado de creadores que habían dejado de llamarse modistas para adoptar el nombre de diseñadores. Los primeros pasos los dieron de la mano de la movida madrileña, que hacía méritos para pasar a la historia.

Al año siguiente desfilaron en la estación de Delicias. Las estaciones de ferrocarril nacidas al amparo de la Exposición Universal de 1889 (París) ya eran entonces un marco incomparable para cualquier tipo de manifestación artística. La moda le quedaba de cine. Ahora, la moda pasa en Ifema. No es que la estación les haya quedado pequeña, pero sólo se alquila para eventos especiales, como es el caso de Pedro del Hierro (Cortefiel), que esta semana ha celebrado el regreso a la pasarela con un desfile y muchos canapés. Quince años de ausencia eran demasiados años y demasiada ausencia.

La pasarela de la estación resultaba inacabable y para recorrerla hicieron falta muchos modelos. Entre el público VIP, Isabel Preysler, que ese mismo día hizo un posado en Hola con ropa de la firma. Junto a Isabel, Eugenia Silva (belleza a oscuras), Eugenia Osborne y Juana Acosta, jóvenes pero tapadas. Entre los hombres, Asier Etxeandia, Lorenzo del Castillo, Alfonso F. Reyero y el hombre marca, o la marca España encarnada en Carlos Espinosa de los Monteros, que tiene rango de secretario de Estado. También, Jesús Andreu, de la Fundación Carolina.

En la MFW el punto de encuentro oficial es Ifema: allí reinan las apreturas y la oscuridad, con lo cual pasan los años, pero siempre te sientes en la boca del lobo. Cada diseñador lleva una pequeña clac. En los tiempos de Pasarela Cibeles, la clac era una troupe de famosos. Recuerdo la troupe del fallecido David Delfín, con el clan Postigo y Bimba; la de Montesinos, típicamente valenciana, con Paola Bosé y Carmen Alborch en el papel de hada madrina; la de Jesús del Pozo, con Ana Belén; y la de la cordobesa Juana Martín, con ministras socialistas.

Este año, a falta de un puñado de desfiles, hay que destacar a Andrés Sardá (con la colaboración especial de Mario Vaquerizo, que aprovecha la tendencia transgénero de la moda para sacarse partido a sí mismo). La lencería es limitada por definición, de ahí que explore cada vez más los territorios del andar por casa. No llega a ser TCN, que cultiva admirablemente la ambivalencia: sus prendas lenceras son tan gustosas que se llevan como ropa de calle. Vaya este homenaje a TCN como recuerdo de los años en que desfilaba en Madrid. Ahora se queda en Barcelona. A lo mejor es que el procés la llamó a capítulo.

Transgénero es Palomo Spain, el más cañero y mediático de todo el repertorio. Palomo viene del hondo sur, donde siempre ha habido tíos dispuestos a calzarse una falda. Él, seguramente, aprendió a coser haciendo ropa para los carnavales. Ahora sus propuestas dan la vuelta al mundo. Palomo ha elegido el Teatro Real para desfilar hoy, en plan despedida y cierre. Miguel Marinero abrirá la tarde con nuevas interpretaciones de la piel y Palomo rizará el rizo para cerrarla. Él no sólo hace ropa femenina para hombres. En realidad, ha inventado el multigénero: todos cabemos en cualquier traje.

Juanjo Oliva fue uno de los platos fuertes de ayer. Su adscripción al See now, buy now le ha permitido ampliar los horizontes comerciales y conocer nuevos éxitos. El jueves había sido aclamado Leandro Cano, cuyo desfile iba del realismo mágico al barroco andaluz. Ágatha Ruiz de la Prada, por su parte, presentó un vestido rojigualda al son del himno nacional y la gente se puso en pie. Ayer se dejó entrevistar en Sábado Deluxe por JJ Vázquez. Últimamente, Ágatha tiene el guapo subido. Se ve que el divorcio le ha sentado bien.


EL MUNDO / DOMINGO 28 DE ENERO DE 2018

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Mensajepor Invitado » Dom 04 Feb, 2018 3:14 am

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La líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, a la llegada el miércoles al Parlamento catalán.



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¡Inés de alma mía, es el feminismo!







Esta catalana de Jerez, mitad Virgen de Murillo, mitad empollona de clase, ha llegado tarde a la causaElla, mujer de palabra rápida y silencio corto, declaró que el paro del 8 de marzo escondía razones ideológicasMontserrat Domínguez habla de la necesidad de que el feminismo no sea sólo una prioridad ideológica de la izquierda



PERIDIS, AGRADECIDO AL ‘PROCÉS’

Decían que el ‘procés’ había terminado, pero no era verdad. Sólo acababa de empezar. Mucha gente, en Cataluña y fuera de ella, finge estar hasta el moño y maldice a los políticos. Por su parte, los periodistas muestran su hastío independentista escribiendo la palabra butifarra trece veces por minuto y rezándole al 155, cuya vida guarde Dios muchos años. .

R especto a la galería de monstruos (los animales políticos) algunos prendas se han puesto a la altura de los que nos llevaron a la ruina sin necesidad de hacer méritos. Es el caso de Toni Comín, que se está cargando la huella de un apellido que su padre (gran hombre de izquierdas) dejó en muy buen lugar. ‘Comincito’, en cambio, no sabe qué hacer para hundirlo.

A yer sábado, en una tertulia donde varios profesionales del periodismo jugaban a ver quién estaba más harto del ‘procés’, José María Pérez ‘Peridis’ comentó que, hartazgos aparte, él le debía la vida al ‘procés’. Entonces contó que cuando estalló todo él pasó por una operación delicada. Antes de ingresar mandó al periódico cuatro tiras. Luego se operó, salió de la UCI, pasaron días y aún le sobraron viñetas. «Yo le estoy agradecido al ‘procés’. Conmigo ha cumplido» .



El 8 de marzo está aquí mismo y muchas mujeres no han preparado aún la lección de feminismo. Es el caso de Inés Arrimadas. A ella los preparativos la han pillado con el carrito del helado (yo no sé qué significa eso, pero ustedes sí) ocasionando la consiguiente escandalera en redes.

Con el feminismo siempre los hay que ponen cara de póquer, como si no fuera con ellos. Inés, que es una mujer valiente, no debería hacerse de nuevas ante un asunto tan enjundioso. Está en su derecho de tener reservas, pero que lo tenga en cuenta: le afea el discurso. No es extraño que el feminismo combatiente le haya dedicado una sonora pitada en la barricada de Twitter. Se la merecía.

La líder de Cs en Cataluña se siente ahora castigada por sus congéneres en vísperas del gran parón del 8 de marzo. Lo dicho: no se había estudiado la lección. Esta catalana de Jerez, mitad Virgen de Murillo, como la bautizó Raúl del Pozo, mitad empollona de la clase, ha llegado tarde a la causa. Hay muchas mujeres de esa franja (de 40 para abajo y de 39 para arriba) que a lo mejor llevan el chip del feminismo en el disco duro, pero jamás pronuncian la palabra. Lo que destaca es su aparente indiferencia. Pero el silencio, cuando viene de personas que están en la esfera pública o pretenden estarlo, es atronador. No cuela.

Este año, las feministas de más de 40 países han convocado a las mujeres trabajadoras, que son todas, pues la que no es arquitecta y hace casas, es la capataz del hogar y hace camas), a un parón laboral como protesta por la violencia machista, la brecha salarial y la precariedad en el empleo. Así las cosas, no habría nada que objetar y sin embargo Inés objetó. Ella, que es mujer de palabra rápida y silencio corto, declaró que el paro (la huelga, lo llaman algunos) escondía razones ideológicas. Claro, chatina, todas las razones son ideológicas, empezando por las que repudian la ideología.

Aprovechando que el Ter pasa por Gerona y por el procés, los de El nacional.cat hicieron sonar las alarmas y dejaron seca a Arrimadas. Sofocada, ella sólo añadió que estas acciones feministas iban contra el capitalismo. Pues qué bien.

Montserrat Domínguez, directora del Huffington Post, un periódico que abandera el feminismo, organiza estos días el operativo a seguir en las próximas fechas. «Primero habremos de ponernos de acuerdo en la redacción, pues los periódicos siempre nos encontramos con el mismo problema: si vamos a la huelga, ¿quién informa de su seguimiento? El reto es precioso. Por primera vez vamos a cubrir una huelga de mujeres. Es una herramienta que jamás se había utilizado. Un huelga de mujeres en más de 40 países».

La directora del Huffington habla de la necesidad de que el feminismo no sea sólo una prioridad ideológica de los partidos de izquierda. El feminismo es de todos, y ahí está el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, un hombre del Partido Liberal, que por encima de todo se declara feminista. «Ahora hay muchos chicos menores de 30 años que se dicen feministas sin tapujos», confiesa Domínguez. Arrimadas ve que la reivindicación feminista se la han apropiado otros partidos y se siente incómoda. «No es una bandera suya, pues desde el primer momento le ha faltado valentía para la transversalidad». En España, una de las primeras conquistas feministas fue el voto, lucha en la que destacaron Clara Campoamor y Victoria Kent, que no eran precisamente comunistas.

Un diario deportivo español publicaba un artículo titulado Cosas que podemos hacer para que los hombres sean más feministas. Antes de seguir adelante, matizo: de entrada lo que primero que se puede hacer es publicar píldoras de doctrina feminista entre gol y gol. Es más eficaz un pildorazo de estos en el As o el Marca que diez páginas enteras en los principales periódicos nacionales. Aquí van las recomendaciones mencionadas: 1ª) Si no juzgas la vida sexual de un amigo, tampoco juzgues la de una mujer. 2ª) No permitas que en familia tu madre lleve el peso de las tareas del hogar, y 3ª) No restes valor a una opinión por provenir de una mujer». Por algo se empieza.


EL MUNDO / DOMINGO 4 DE FEBRERO DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 11 Feb, 2018 3:09 am

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El Rey Felipe VI se hace un ‘selfie’ con un hombre, a la salida del Centre Pompidou Málaga.



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Felipe VI y Letizia, en Malaga: medallas con retraso







A pesar del mal tiempo, los Reyes entregaron las Medallas de Oro a las Bellas Artes como recién salidos de la ‘pelu’Tras el acto, se juntaron todos: flamencos con toreros, guitarristas con bailaores, cantantes con ‘cantantas’La Infanta Margarita es la más risueña del ‘borbonato’ y habla ilusionada del embarazo de su hija María



EL REY NUNCA PONE PEGAS A UN ‘SELFIE’

Las familias de los premiados siempre quieren conocer al Rey y hacerse un ‘selfie’ con él, si se deja. El Monarca suele dejarse, porque ya está acostumbrado. La familia de Rafael Amargo, por ejemplo, aceptó la invitación al evento a cambio de que el bailarín les presentara a Felipe VI. Y así fue. Felipe VI nunca pone pegas. La Reina, quizás tampoco, pero el otro día, en Málaga, estuvo un buen rato desaparecida. A saber.

Encontré a Magüi Mira haciendo pandilla con su hija, la actriz Clara Sanchís, y con Lorenzo Caprile, y me añadí al grupo. Si ellos hacían pandilla, otros hacían trío. Me refiero a María del Monte, Toñi Moreno y Nuria Fergó, tres clásicas de lo suyo. Al fondo, la Infanta Margarita y Carlos Zurita celebraban la medalla otorgada a la Fundación Duques de Soria, mecenas de Ciencia y Cultura Hispánica. A ellos, los premios les han llegado por partida doble. La Infanta Margarita (la más risueña del ‘borbonato’) me habló con ilusión del embarazo de su hija María. Carlos Zurita, el abuelo, tampoco ocultó su felicidad.

Eché de menos a Ricardo Darín y de más, al último chisgarabís del reino, pero mi ‘prefe’ sigue siendo el ministro del ramo.



Esta semana ha tenido lugar en Málaga la entrega de Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2016, un evento que no pudo celebrarse en 2017 por culpa del procés. Es de esperar que el año próximo se entreguen las medallas retrasadas y nos pongamos al día. Una buena idea sería juntarlos a todos en el Palacio Real aprovechando el Cervantes, que a la vez es el Día del Libro y Sant Jordi.

Los Reyes se suman a las elegantes romerías patrióticas con el calendario apretado y el tiempo justo. Así sucedió en Málaga. Llegaron Felipe VI y Letizia en avión, el medio de transporte habitual de los jefes de Estado y, pie en tierra, apretaron el paso sorteando las ráfagas de aire. Las condiciones climatológicas eran adversas (camino de Málaga a punto estuvo de nevarnos encima), pero los Monarcas entraron en el Centre Pompidou peinados como si acabaran de salir de la pelu.

La ciudad parecía una boda y las autoridades estaban disciplinadamente alineadas. De mayor a menor: ministro de Cultura, presidenta de la Junta de Andalucía, delegado del Gobierno, alcalde de Málaga y por ahí seguido. También, el presidente del Centre Pompidou de París, desplazado desde Francia para recibir a los Reyes.

Veinte premiados aguardaban en actitud formal el momento de la imposición. Tres de los 20 causaron baja (Ricardo Darín, Philippe de Montebello y Gloria Estefan). Los restantes salieron a recibir su medalla: el editor Leopoldo Zugaza, el modista Lorenzo Caprile, el actor José Coronado, los representantes de la Fundación Duques de Soria; también el diestro Julián López El Juli, la actriz Magüi Mira, el diseñador industrial Miguel Milá, el bailarín Rafael Amargo, el guitarrista Tomatito y el cocinero Pedro Subijana, entre otros. En nombre de todos, expresó su agradecimiento José Coronado y lo hizo con voz elegante y amaderada, como de rapsoda.

Cuando rompieron filas, hubo cruce de saludos y palmadas de felicitación en los omóplatos. Todos con todos: flamencos con toreros, guitarristas con bailaores, cantantes con cantantas. Estaban radiantes. Hasta Lorenzo Caprile y Rafael Amargo se pusieron corbata, y eso que ambos pertenecen a la estirpe de los descamisados. Justo hace ahora tres años, el propio Caprile proclamó públicamente: «¡La corbata ha muerto! Y tenía razón. A los seis meses, la corbata estaba ya más muerta que viva.

Quien no pasa por el aro de la indumentaria casual es El Juli, uno de los personajes más encorbatados y lustrosos que conozco. Parece un maniquí. Siempre lleva camisa blanca lavada con perlán y corbata de nudo gordo. Su mujer, Rosario Domecq, también se veía imponente. Por cierto, a ella la confundí con la Reina. Será por sus bellezas afines. Entre taurinos andaban también Pedro Domecq y Rosario Márquez Tito, suegros de El Juli. A Pedro no lo identifiqué, porque me hago mucho lío con los apellidos bodegueros (no hay nada más parecido a un Domecq que otro Domecq). En cambio, su esposa –Tito– resulta inconfundible. A lo lejos, se escuchaba su simpatía. Es una bomba de mujer.

Mientras Pedro y Tito atendían a las amistades, El Juli, venciendo su timidez, se dejaba fotografiar con la parroquia. La medalla de las Bellas Artes merecía un posado. Como escribió ayer Zabala de la Serna, El Juli es el medallista más precoz de cuantos han sido distinguidos hasta ahora.

En esas, llegamos ante el Rey, y la escritora María Elvira Roca, tendiéndole la mano, se apresuró a decir: «Cuatro generaciones de republicanos le saludan, Señor. Desde que pronunció el discurso del día 3 de octubre, en mi familia nos hemos vuelto monárquicos». María Elvira, profesora, lingüista y celebrada autora del libro Imperiofobia y leyenda negra, sigue recibiendo felicitaciones por su éxito. Le pregunté si asistía en calidad de historiadora y contestó divertida: «Yo he venido con la cuota de Unicaja. Otros lo han hecho con la cuota de Canal Sur, sobre todo los famosos. Mírelos: por ahí andan».

El desfile continuó hasta el mediodía. En el corazón de Málaga, el sol se vestía de colorines.


EL MUNDO / DOMINGO 11 DE FEBRERO DE 2018

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Assia
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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 11 Feb, 2018 4:42 am

Eso ha dicho Zabala de la Serna.? ''EL JULI PRECOZ...'' y que tiene que ver eso con torero de arte.?' Esa medalla de las BELLAS ARTES SIEMPRE FUERON OTORGADAS A TOREROS DE ARTE NO A TOREROS PECOCES. Pobre Felipe VI que lo obligan a asixstir a corridas de toros y a cante flamnenco y todo ese sacrificio por EL TRONO DE ESPANA.!!!
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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 18 Feb, 2018 3:30 am

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El príncipe Enrique de Dinamarca, durante la celebración del 70 cumpleaños de la reina Sonia de Noruega.



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Enrique de Monpezat, el patriarcado en horas bajas







Los hombres de ahora viven un momento delicado y no se hallan. Sorprende su malestar y su falta de iniciativaEllos creen que cualquier dejación en materia de género se saldará con caminar un metro por detrás de la mujerEl feminismo nunca ha casado con la monarquía. Ese desajuste le costó la salud mental a Enrique de Dinamarca



GRANADOS ATACA A CIFUENTES

Contra su voluntad, Cifuentes ha sido la reina de la semana. Francisco Granados no sólo le echó encima un contenedor de basura, sino que la emparentó con un episodio de corrupción en el que González y Cifuentes hacían de las suyas. Pero el ex tertuliano de Trece no se quedó ahí. Añadió que la actual presidenta d e la Comunidad y el antiguo vicepresidente tenían relaciones (consentidas). La cosa quedó ahí. Pero, contra lo que ha sido habitual en este país, si alguien hizo sangre fue en los cenáculos, c on los mismos chismosos que años atrás envolvieron las historias pícaras de Gallardón y Corulla en papel de Corín Tellado.

Cifuentes esperó en vano a que otras mujeres condenaran ese asunto rastrero y vergonzoso. El viernes puso una querella contra Granados, ese hombre a quien siempre asociaremos con un «volquete de putas».

Irene Montero dio la cara, pero antes de completar la frase se emocionó y largó un discurso s obre la corrupción que hizo perder la memoria del respetable. La buena intención de Montero merece otra oportunidad. Que pongan una de esas mesas petitorias para la cuestación del cáncer y organicen allí las colas. ¡Todas a protestar!



Con ocasión de artículos como el de hoy me da por ponerme tierna con los hombres. Mal asunto. Empiezas acariciándoles el cogote y terminas cambiándolos por una mascota. Con la que está cayendo (o precisamente por eso), hoy pienso en su orgulloso fin de raza. Por sus vendettas los conocimos. Desde hace unos años están rabiosos con la discriminación (positiva) de la que hemos sido objeto las mujeres para neutralizar la inercia del patriarcado.

Tarde o temprano tenía que estallar. Mientras mandaba el patriarcado, no había capacidad de respuesta, pero se restableció la democracia, llegaron las libertades y se impuso la necesidad de actuar. Los hombres de ahora viven un momento delicado y no se hallan. Sorprende su malestar, la falta de iniciativa (el paso cambiado, que se dice) y el descoloque doctrinal. Los embates del feminismo finisecular les dejó sin resuello. La conducta más generalizada fue la de defenderse atacando, y en ello están (véase Arcadi Espada). Algunos de ellos parecen personajes en constante busca de autor. Echan de menos su protagonismo, aunque sólo sea en los detalles, como cuando entraban en un bar y tiraban las llaves del coche sobre la barra mientras pedían un gin-tonic muy cargado.

Hablando de Arcadi, de él valoro su holgada inteligencia. Ama los retos, y el mayor reto, dialécticamente, es defender lo indefendible. Para ello, se entrega con fruición a la búsqueda de argumentos sesudos. Es como un matemático que resolviera los problemas matemáticos de atrás hacia delante, empezando por el resultado. Esta vez ha ido más allá con un artículo antifeminista y de diente retorcido. Es el triple salto mortal (arriesgado). La última frase del artículo no se sostiene por sí sola. Dice así: «La corrupción en España es espantosa. No se qué sucederá cuando se incorporen a los anaqueles del delito la inmensa mayoría de mujeres que hacen política y que incurren, como mínimo los días fértiles, en un delito continuado de tráfico de influencias».

En la sociedad todavía quedan hombres atrapados en sus propias caricaturas. Ellos creen que cualquier dejación en materia de género se saldará con el mismo castigo: caminar un metro por detrás de la mujer.

Esto le ocurrió precisamente a Enrique de Dinamarca, que el lunes dejó viuda a la reina más alta del mundo. Había sido su gran amor de juventud, y por él la princesa heredera de Dinamarca desoyó a su padre, el rey Federico IX. Fueron felices durante muchos años, hasta que el fantasma de los celos se coló en la vida de Enrique y empezó a sentirse humillado y a decir que la reina lo tomaba por tonto.

El feminismo nunca ha casado bien con la monarquía. Ese desajuste le costó la salud mental y casi el matrimonio al marido de la reina, fallecido el lunes sin haber alcanzado el estatus de rey consorte. A Enrique de Monpezat no le bastó con enamorar a la princesa heredera de Dinamarca. Era el único pretendiente más alto que ella. Apuesto y divertido, le hacía el amor en francés, recitando siempre palabras felices. Agradecida, la reina Margarita lo convirtió en príncipe, aunque para él eso nunca fue suficiente.

En los últimos años de su vida, más de una vez y más de dos dejó plantada a su familia y se largó a sus viñedos franceses reconcomido por los celos. «O me hace rey o que no me entierren con ella», amenazó Enrique, hecho una furia. Corrían malos tiempos. La reina no quiso o no pudo: la danesa es una monarquía constitucional y la Cámara tiene mucho que decir.

La reina y el príncipe no dormirán juntos el sueño eterno. La amenaza de Enrique se ha cumplido y sus cenizas se irán, en parte al mar, y en parte a su finca favorita. La reina de Dinamarca sola, en un gélido lecho de piedra dentro de la catedral. Puede que entonces Margarita añore el momento más dulce que conserva de un hombre, como cuando dormían juntos y él le hacía un sitio bajo su ala para que se acurrucara en ella. Así las cosas, a Margarita le quedarán pocas ganas de morirse.


EL MUNDO / DOMINGO 18 DE FEBRERO DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 25 Feb, 2018 2:56 am

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La Reina Letizia, con un ‘total look’ rojo, contempla una obra, en la inauguración de ARCO.



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ARCO: una mirada política y otra publicitaria







Tras la retirada de ‘Presos políticos’: el arte siempre está al otro lado de la mirada, incluso al otro lado de la barricadaHa sido una semana surrealista, con el himno con letra de Marta Sánchez y la tocata y fuga de Anna GabrielLa Lomana nos ha callado la boca a quienes la convertimos en musa del famoseo para reírnos un poco



LA LOMANA ‘PRESTA’ SU ARMARIO

Carmen Lomana nos ha callado la boca a quienes un día la convertimos en musa del famoseo para reírnos un rato. Al final tenía razón: los trajes eran todos suyos. Yo los he visto porque esta semana los ha mostrado en una exposición para ponernos los dientes largos a las envidiosas. Otras vendrán detrás de ella ofreciendo su vestuario con el mismo formato. Habrá tantas exposiciones como armarios lo permitan. Juan Gutiérrez, comisario del evento, declaró que la muestra de Lomana consta de 77 trajes, que van desde Chanel a Valentino, Dior, Missoni o Prada. Según confesión de Gutiérrez, lo expuesto constituye solo un 10% de lo que Lomana conserva en los armarios. Mejor dicho, en las habitaciones, ya que para ella la unidad de medida de un vestuario no es el armario, sino la habitación. Lo más curioso es que la inauguración de la muestra se produjo cinco o seis días después de haber sido operada de urgencia en un hospital de la Seguridad Social. La propia Lomana, para dar testimonio de que así fue, tuvo a bien hacerse ‘selfies’ con sus camisones de raso, maquillada y estupenda, como Greta Garbo en sus mejores tiempos. Aviso: Lomana presta los vestidos a sus amigas.



El arte llama al arte. Ese aforismo se ha utilizado continuamente desde que existe ARCO. Al principio, una creía que significaba algo así como: Velázquez conduce a Bacon; y Bacon conduce a Picasso; y Picasso, a Zabaleta; y Zabaleta, a Guayasamín. Etcétera. Al final, todos conducen a lady Foster, musa del arte contemporáneo, que anda por las ferias como si fueran suyas.

Es una forma de hablar, el lector ya me entiende. Este año no he visto a lady Foster hilvanando los pasillos de los pabellones con el majestuoso porte que la caracteriza. Que no cunda el pánico. Si la señora Ochoa no ha venido es porque tiene tareas más altas de las que ocuparse (para esta gente, hasta en los asuntos prosaicos hay una jerarquía vertical).

En cualquier caso, lady Foster no necesita venir a Madrid para saber de qué va la feria. Ella siempre pisa fuerte, con la seguridad que le da la ciencia infusa. Son muchos años acudiendo puntualmente a la cita de la mano de ese marido calvorota y prócer, que aquí despierta tantas envidias como los maridos de Mar Flores.

A lo nuestro: remontándonos a la génesis de ARCO, al principio fue dios, que en realidad se llamaba Juana de Aizpuru, galerista que reinaba desde lo alto de un moño flamígero. Ahora, quien reina es Carlos Urroz, otro prócer calvo, que pasará a la historia por ser el director a quien el procés a punto estuvo de amargarle la fiesta. Sucedió un día antes de la inauguración oficial (muy chiripitifláutica la Reina, en total look rojo) con Presos políticos, de Santiago Sierra y la galerista Helga de Alvear.

El arte siempre está al otro lado de la mirada; a veces, incluso al otro lado de la barricada. En esta ocasión, alguien de Ifema debió de pensar que se había abusado de la libertad y mandó retirar la obra. Para acabar con un problema, no hay nada como extirpar la expresión que se hace de él. Lo que no se nombra no existe.

A Urroz un color se le iba y otro se le venía. Por suerte para el autor y la galerista, la decisión causó un importante efecto publicitario. Veinticuatro horas más tarde, Ifema se echaba atrás y pedía disculpas por la precipitada decisión. Ya no había nada que hacer. El hueco de los Presos políticos era ocupado por otras piezas y el tema quedaba zanjado. Respecto a la obra represaliada, había sido adquirida, antes de la polémica, por un socio de Roures, el empresario del procés.

Este incidente vino a sumarse al rosario de hechos que coronaron una semana surrealista (y para muestra, el himno con letra de Marta Sánchez, la tocata y fuga de Anna Gabriel y lo de la Feria de Arte Contemporáneo). Ni Marta Sánchez ni los ‘Jordis’ ni Anna Gabriel se han visto en otra. Todas las mañanas, desde antes de su inauguración, ARCO ha estado, día tras día, en las portadas de todos los periódicos.

ARCO suele arroparse con actos que dan lustre y trascendencia a la feria propiamente dicha. Desde el año 1982, fecha de su nacimiento, la semana de la muestra es la más codiciada para celebrar eventos artísticos. Cenas de coleccionistas, presentaciones o ruido mediático de mecenas. Que no se nos escape el último fichaje: Ella Fontanals-Cisneros, cubana de origen y una de las coleccionistas de arte latinoamericano más poderosas del mundo. Fontanals acaba de firmar una donación de cuadros que se expondrán en la Fábrica de Tabacos de Lavapiés, un espacio que ya quisieran para sí los venezolanos de la Puerta de Alcalá, ultima modalidad de nuevos ricos que han llegado a Madrid huyendo de Maduro.

Nadie me cuenta si esos ricachones han aterrizado también en ARCO dispuestos a comprar arte para las paredes. A ellos les aconsejo que, si no están muy seguros de lo que compran, sigan el método Ancelotti. Mientras fue entrenador del Real Madrid, alquiló un pisazo en la plaza de la Independencia (la Puerta de Alcalá). Una de las ventanas del comedor daba justamente al histórico monumento. Ése era el mejor cuadro que pueda una imaginar. Bastaba con abrir la ventana: allí aparecía, perfectamente enmarcada, la Puerta de Alcalá. Mírala, mírala.


EL MUNDO / DOMINGO 25 DE FEBRERO DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 04 Mar, 2018 3:02 am

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Pepe Leal recoge el premio AD al interiorista del año de mano del modisto amigo Lorenzo Caprile.



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Las parejas gays y el secreto de las ‘matrioskas’







La última edición del premio AD se celebró con un evento que parecía el metro de Tokio, con empujadores y todoAparte de las sandalias de pescador, mi único reparo a la estética gay es la tendencia a la mimetizaciónPerfil del hombre anuncio: zapatón sin calcetines, pantalones hasta la espinilla y barba reducida



EL NIÑO DE CRISTIANO DA GRIMA

La vigorexia no solo no se pasa de moda sino que amenaza con convertirse en un ejemplo ruinoso. Basta con asomarse al balcón de Instagram y ver cómo algunos famosos acarician su vientre hundido y fotografían la línea de sus brazos. Futbolistas, actores, modelos, azafatos de televisión, etc., presumen de tabletas más allá de los límites aconsejables por el sentido común. Todo hay que decirlo: la pasión por los anabolizantes ha cedido un poco, y ya no se persiguen tanto los cuerpos horizontales, que a fin de cuentas son cuerpos contra natura. Los hombres obsesionados con la musculación tienen una terminal del gimnasio situada en Instagram y allí enseñan sus abdominales sin recato. Es el caso de Cristiano Ronaldo, un adicto a la gimnasia de pesas. Cristiano tiene tanta grandeza en las piernas como pequeñez en la cabeza. No contento con mirarse en el espejo de las redes, Cristiano también muestra a su hijo, una criatura de cuerpecito esmirriado que parece pedir a gritos unos macarrones. La foto del primogénito de Cristiano es un ejemplo de lo que no deben hacer los padres con sus hijos. El crío será un encanto, pero da grima.



A menudo las ausencias hablan más que las presencias, y en honor a la verdad debo decir que ella no estaba allí. Es más: ni siquiera se la esperaba. Creo que últimamente se entrega demasiado a las comparecencias estelares, y eso se paga. No hay cuerpo humano que lo resista.

Hasta las diosas sufren de pies planos. Ella (se me olvidaba decirlo: Carmen Lomana) celebró días atrás una jornada de puertas abiertas en el Museo del Traje, ofreciendo su armario a la curiosidad pública, que como todo el mundo sabe es insaciable. Ahora se la supone descansando del peso de la envidia, que también agota lo suyo. En su lugar no fue Raquel Sánchez Silva, aunque era de piñón fijo, ni Blanca Suárez, Mar Flores o Naty Abascal (o la otra Abascal, pareja que fue de Villalonga y del tigre Azcárraga.)

A lo nuestro: desde que murió la añorada Montse Cuesta, musa de interioristas y patios externos, los premios AD ya no son lo que eran. Fue salir del luto y topar de bruces con la crisis. Aunque Enric Pastor, el nuevo jefe, había tomado nota del buen hacer de Montse, la sombra del declive se ciñó sobre el evento y aquello empezó a ir de cráneo. Hubo que abaratar costes y reducir canapés. Donde antes había calidad, se impuso la cantidad.

Así hasta hoy. La ultima edición del premio AD se celebró el jueves con un evento que se parecía al metro de Tokio, con empujadores y todo. Cuando se calculaba que medio millón de personas había accedido al interior del Teatro Real, un grupo de optimistas se vinieron arriba y calcularon que quizás podría engullir medio millón más.

Había colas hasta en los guardarropas. La gente se apunta a una cola como el que se apunta a un bombardeo. La cola que yo elegí se encogía como un gusano formando espiral. Cuando me llegó la vez y pensé –oh ingenua de mí– que podría acceder al interior del teatro, una señora abrió la sonrisa y me pidió el abrigo. Merde.

Vi a Soledad Lorenzo posando en un desangelado photocall donde lo más vistoso que se despachaba eran muchas parejas gays con uniformes iguales. Aparte de las sandalias del pescador, el único reparo que pongo a la estética gay es la tendencia a la mimetización. Ver parejitas, ya fueran de hermanos, amigos o recién casados, convertidas en matrioskas que se mimetizan indefinidamente, es un ejercicio de melancolía. En otras palabras: no se recomienda.

Había pocas mujeres en la fiesta, y las pocas que desfilaban ejercían el papel de contrapunto. A saber: Berta Collado, Laura Sánchez y Macarena Gómez (monísimas de la muerte). Y haciendo cuerpo, Topacio Fresh, Alaska, Nuria Roca (con un marido que al cabo de los años ha adquirido visibilidad). Cerrando el desfile, Lulú Figueroa, Ana García-Siñeriz y poco más.

Entre los hombres reconocí a Tomás Alía, Pascua Ortega y Juan Avellaneda, el único que se diferenciaba estéticamente, igual que Mario Vaquerizo, cuya fidelidad a sí mismo tira de espaldas. Exultante andaba el escenógrafo Pepe Leal, que recibió el premio de manos de Lorenzo Caprile, la voz cantante y magistral de Maestros de la costura. Punto y aparte para Evelio Acevedo, el director gerente del Thyssen, con quien comenté algunos pormenores de la exposición sobre Sorolla y la moda, Josemi Rodríguez Sieiro, de visón riguroso, se explayó para dejar constancia de que a él tampoco le gustan los uniformes.

Josemi y su ojo crítico me ayudaron a construir el perfil del hombre anuncio: zapatón (tipo barca, más o menos como los de Stan Laurel y Oliver Hardy) sin calcetines, pantalones hasta la espinilla, barba reducida respecto a las barbas de tendencia yihadista que proliferaron en años anteriores.

A media noche desaparecí escaleras abajo. Razones no me faltaban. La primera es que pedí agua y me dieron un Campari que casi me tumba. La segunda es que se me cruzó un animalillo que años atrás se dio a conocer arrojándome un vaso/jarra de contenido pringoso. Ahora finge esconderse para no fastidiar la exclusiva de su próxima boda. A él se lo digo con toda la ingenuidad: tonto el que lo lea.


EL MUNDO / DOMINGO 4 DE MARZO DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 11 Mar, 2018 3:02 am

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Don Juan Carlos I pronuncia unas palabras tras recibir el galardón de Embajador Universal de la Tauromaquia.



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El Rey Emérito, premiado en Las Ventas







Los deberes que le han adjudicado al Monarca han tenido un perfil máscastizo: festejos, viajes y reuniones con amigosLa familia se ha partido por la mitad. A un lado la Reina Sofía y Felipe VI; al otro, Don Juan Carlos y la Infanta ElenaAl entrar en la plaza, el público se puso en pie y rompió a aplaudir con un entusiasmo marcial, empoderado, vibrante



LOS ATRIBUTOS DE CABALLERO

Era la primera edición de los Premios Plaza 1. La gala de entrega de premios se hizo coincidir con la presentación de los carteles de la Feria taurina de San Isidro. Entre los premiados, el Rey, a quien se nombró Embajador Universal de la Tauromaquia. El cartel lo pintó el artista Diego Ramos en el transcurso de la gala y fue un homenaje al torero Iván Fandiño, muerto en Mont-de-Marsan en junio de 2017 tras una grave cornada. Entre el público, toreros en presente o en pasado, como Manzanares, Ortega Cano, Juan José Padilla, Finito de Córdoba o los ya mencionados Ponce y El Juli.

Uno de los premiados fue Gonzalo Caballero, amigo personal de Froilán (alias ‘Pipe’) que subió al estrado para recoger el premio, pero utilizó todo su tiempo para contar las razones por las que quería devolverlo. Se las dijo a la cara a Simón Casas, presidente de la empresa que gestiona la plaza y alma de la Feria de San Isidro. Gonzalo Caballero, que durante su disertación dijo 10 veces la palabra «cojones» para reforzar sus argumentos en contra de Simón Casas, estaba furioso por haber quedado fuera de la feria.



La Casa del Rey reinante ha visto el cielo abierto en lo que a deberes del Rey no reinante se refiere. Se trata de que no vuelva a ocurrir lo de otoño del 17, cuando Juan Carlos sufrió un desplante al no ser invitado a la celebración de los 40 años de las primeras elecciones democráticas. Aquello dio mucho que hablar, y aunque la Casa Real se sacudió la responsabilidad del gesto, nadie pudo evitar que el incidente se bautizara como la fecha del desaire.

Para ocultar semejante descortesía (voluntaria o involuntaria) la Casa del Rey reinante procedió a organizar celebraciones familiares que se interpretaron como actos de desagravio. El principal fue el cumple del Rey, un almuerzo para más de 70 personas que contó con la presencia de SM ‘Sufridora’ Sofía, y la ausencia de los Urdangarin Borbón, también llamados los suizos. A partir de aquel momento, los deberes que le han adjudicado al Rey Emérito han tenido un perfil más castizo. Son famosos sus viajes de representación a ultramar y sus escapadas al Golfo Pérsico. De su cuenta quedan los festejos taurinos, las jornadas gastronómicas y los desplazamientos en pos de los amigos (amigotes, que se decía antes).

Respecto a los festejos taurinos, precisamente el miércoles último se celebró la entrega de Premios Plaza 1 presentados por Pepe Ribagorda y Elena Sánchez, periodistas ambos de probada fe taurina. Quedan pocos colegas que se digan taurinos. En las radios y televisiones, los programas de toros son residuales y han sido relegados al amanecer, junto con los espacios de caza y pesca e historia.

El Rey no reinante siempre ha sido muy bien recibido en Las Ventas. El miércoles no sólo fue bien recibido sino que encima se le premió como Embajador Universal de la Tauromaquia. La familia Borbón Grecia esta dividida por la mitad. A un lado quedan la Reina Sofía y su hijo, el Rey Felipe VI, con la consorte Letizia (habría podido estar también la Infanta Cristina de no haber pasado lo que pasó, cuando la familia se hizo añicos). Al lado del Rey quedó alineada la Infanta Elena, que ha transmitido a sus hijos lo que al nacer recibió de su padre, Don Juan Carlos, y de doña María, su abuela.

Padre e hija hicieron su entrada en el ruedo (cubierto con una instalación transparente que permitía disfrutar de la vista de las andanadas) y el público se puso en pie como un solo hombre. Yo estaba allí y sentí la presión de un resorte que disparaba en mi trasero impulsándolo fuera del asiento. Más tarde confesaría el propio Rey Emérito que se había emocionado al pisar el ruedo. Evocó sus recuerdos y la pasión taurina de su madre.

Decía que el público se puso en pie y rompió a aplaudir con un entusiasmo marcial, empoderado, vibrante. O sea, patriótico. Sólo faltaba un pasodoble en los pies. Llegaría más tarde, con los compases de Suspiros de España interpretados por un violinista triste.

De aquellos hombres puestos en pie lo primero que percibí fue un paisaje de corbatas relucientes y tiesas como si hubieran sido hechas con retales de trajes de luces. La del Rey Emérito era la que contenía más relato: un fondo azul noche sembrado de pequeñas manchas rojigualdas. Contemplar aquella abundancia de sogas al cuello ahora que las corbatas ya han recibido el réquiem de los creadores de tendencia, me pareció un símbolo de decadencia. Lástima de clavel en el ojal.

Y de la corbata, a los zapatos. En el penúltimo evento al que asistí, los hombres no usaban corbata y los zapatos los calzaban sin calcetines. Era pura estética de diseñadores. Aquí, en cambio, a cada par de zapatos le correspondían un par de calcetines, porque la estética del macho alfa no desaparece ni se evapora porque exige unos niveles superiores de testosterona.

Vi novilleros formales, bailarines de culito prieto, bellezones obvios. A Rafael Amargo se le rompían las manos de tanto aplaudir y Simonetta iba de clásica sin reparos. Cecilia Gómez parecía recién salida de un cuadro. Todos ocupaban su lugar: Ponce aquí, El Juli allá y Lea Vicens acullá. El Rey, sin embargo, ocupaba el lugar de todos.


EL MUNDO / DOMINGO 11 DE MARZO DE 2018

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Assia
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Re: TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Assia » Dom 11 Mar, 2018 7:58 am

Es que ya lo dije en el TEMA TAURINO: ese empresario frances es muy, pero que muy listo: Anuncio con bombos y platillos los carteles de la Feria de San Isidro y nadie mejor para promocionar esos cartels, invito a el Rey emerito y a la Infanta Elena y alli hubo ''jaleo y toma jaleo,'' para el Rey emerito y la infanta Elena de '' taurinos iletrados y publico bullangiero'' se contentara
con la presencia del Rey emerito y la Infanta Elena.
'' ADIVINA EL MISTERIO.'' Canta y baila la gran Antonita Moreno. Pues eso, yo enseguida adivine el misterio de que la corrida de Miura, la toreria el infeliz de Rafaelillo y otros 2 toreros tan infelices como Rafaelillo.
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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 01 Abr, 2018 3:16 am

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El ex ‘president’ Carles Puigdemont posa durante una sesión de fotos en Bruselas, el pasado febrero.



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De la cárcel de Neumünster a la SS de Málaga y Palafolls







Con Puigdemont en el trullo, los telediarios han conectado a menudo con la prisión situada al sur de BerlínNo estuvo muy fino Puigdemont al recibir en su celda, en primer lugar, al líder de la ultraderecha alemanaLa violencia en las calles catalanas y el marcial protagonismo de la Legión, notas destacadas de esta Semana Santa



PABLO E IRENE: RELOJ BIOLÓGICO

La noticia ha sonado como una bomba: Irene Montero y Pablo Iglesias esperan gemelos. Es una buena noticia, pero no igual de sorprendente para todos. La pareja ya había deslizado algunas insinuaciones entre sus íntimos. Para Pablo Iglesias (40 años) el reloj biológico se lo estaba pidiendo a gritos, aunque él solía decirlo con otras palabras: «el reloj biológico me está sonando ya». A muchos d e sus amigos no les pasó inadvertido este detalle. Eso, unido al hecho de que Irene aportaba a su historial biológico antecedentes familiares de gemelos , elevaba las expectativas por las nubes.

P ablo seguramente tenía prisa por hacerse mayor. A Irene, en cambio, la maternidad se le ha m anifestado con síntomas de levitación. «Pablo es el mejor compañero para todos y cada uno de los dias que vienen», ha escrito ella en su blog, como si quisiera comprometerlo a permanecer al pie del cañón mimando sus antojos.

S iete meses de espera. La política pasa ahora a ocupar un segundo plano. Para los colegas de Podemos, la noticia de la paternidad traerá consecuencias en la carrera política de Pablo. Todo llega a su fin. Tiempo al tiempo.



Si no fuéramos tan obtusos e intolerantes, tan fanáticos y contrarios a nuestros contrarios, si dejáramos de ser nosotros mismos para ser un poco los otros, este país sería maravilloso. No me refiero al país de Pla, sino al país de países, ese totum revolutun de culturas donde antaño convivían santos y conquistadores, caudillos y pícaros, toreros y señoritos, duquesas y criadas etc.

Lo que hoy nos diferencia fue lo que un día nos dio comunión y multiculturalidad: reyes y papas, himnos, banderas, trajes regionales, huesos de santo, y así sucesivamente. En este sentido, la semana que hoy se clausura ha sido muy representativa porque ha tenido de todo. Empezando por vírgenes y terminando en nazarenos.

Con Puigdemont en el trullo, los teledarios han conectado a menudo con la prisión de Neumünster, un edificio de ladrillo rojo que visto desde aquí puede parecer de todo menos una cárcel. La climatología del lugar es hostil y brumosa, con lo que todas las conexiones recordaban las películas en blanco y negro de la Guerra Fría. Y es que la Guerra Fría ha venido de nuevo, y a lo mejor para quedarse.

Lo más terrible de la película en blanco y negro que pasó ante nuestros ojos fue la primera visita recibida por el reo Puigdemont. Se trataba de Bernd Lucke, cofundador de la extrema derecha alemana. El fulano hizo uso (y abuso) de más de la mitad del tiempo del que disponía el ex president para sus visitas: dos horas al mes. No estuvo muy fino Puigdemont dando prioridad a este pájaro. Cualquier otro, en su situación, habría optado por proteger su imagen de las malas compañías.

En Neumünster, Carles Puigdemont ocupa una de las celdas destinadas a los presos que están esperando juicio. Por las fotos que nos han llegado se diría que las condiciones de la cárcel son buenas: celda limpia y blanca, cama, escritorio, estantería y tele. Cuentan que el ex presidente hace vida de prisión (perogrullada: no se qué otra clase de vida podría hacer) y viste un uniforme en verde. Por lo demás, puede recibir llamadas y dispone de Skype. Que yo sepa, nadie ha deslizado comentarios maliciosos a cuenta del buen estado de la prisión, reformada en 2004. En España ya habríamos dado por hecho que el menú llevaba caviar.

Hasta aquí, la vida cotidiana de nuestro reo más famoso, que en estos últimos días ha cedido parte de su protagonismo a los cristos y las vírgenes, algunos de ellos no exentos de controversia. Pero eso sería más tarde, cuando ya habían callado las acciones de la kale borroka catalana, dedicadas a cortar carreteras y asaltar estaciones como protesta por la detención de Puigdemont. Pido disculpas a los vascos por tomar prestado el término kale borroka. Es mero afán de simplificación. Javier Ybarra, en sus Perritos calientes (pildorazos de actualidad), me ayuda a poner las cosas en su sitio: «el precursor de la kale borroka fue, durante la segunda guerra carlista, un clérigo guipuzcoano, el cura Santa Cruz».

Las revueltas callejeras que protagonizó Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi, párroco de Hernialde, impresionaron a Europa. Según este sacerdote euskaldún, la guerra en el país vasco debía hacerse como él la planteaba y «no como decían los barrigones, que en San Juan de Luz se daban a la buena vida comiendo chuletas con pimientos morrones». Resumiendo: la kale borroka y el protagonismo de los legionarios han sido lo más sobresaliente de la Semana Santa. El resto es pura antropología.

Los novios de la muerte se han hecho fuertes en dos plazas: Málaga, donde el Cristo de Mena hace causa común con la Legión (este año, en presencia de la ministra Cospedal y los ministros de Justicia, Interior y Cultura), y Palafolls, el pueblo de la provincia de Barcelona que ha triunfado fusionando antropología y disparate. Hace unos años, una de las cofradías de Palafolls incorporó la Legión a su Semana Santa, con las consecuencias de todos conocidas. Lo menos que se les ha dicho a los cofrades es faixistes. En Palafolls suena todo: El novio de la muerte, la Salve rociera y el himno nacional. Sólo les ha faltado Suspiros de España.


EL MUNDO / DOMINGO 1 DE ABRIL DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 08 Abr, 2018 3:36 am

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La presidenta de la Comunidad de Madrid a su llegada a Sevilla para asistir a la Convención Nacional del PP.



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Letizia, Puigdemont y Cifuentes: tres mosqueteros







Dicen que Cifuentes tiene los días contados, pero mientras Rajoy no mueva un dedo, todos harán piña con la damaLa actualidad montó el pollo, no la Reina: ella lo único que hizo fue cruzarse por delante y salir en el vídeoLo peor de todo ha sido el silencio de Zarzuela: no ha dicho nada porque no sabía que decir. Todo era feo y comprometido



LA MIRADA DEL REY EMÉRITO

Dos personajes han llamado mi atención en el sainete de la catedral. El primero de ellos, compartiendo casi cabecera de cartel con las protagonistas del enredo, era el Rey Emérito. Rey de Reyes, pues por algo inauguró la era de la última etapa constitucional y borbónica.

V olviendo al vídeo, Don Juan Carlos avanzaba lentamente con expresión de estupor aferrándose al bastón (por cierto, ayer el Monarca fue operado del menisco en una clínica de la Moraleja: todo bien). Poco a poco, y como quien no quiere la cosa, el Rey Emérito ha vuelto al redil (que no es lo mismo que a la familia) y se ha dejado ver en algunos actos públicos. Ha valido la pena que se ausentara un tiempo porque así le hemos echado de menos. En el vídeo lo hemos visto de frente, de lado, de espaldas. Y siempre con ojos de cabreo o terror. Los expertos en la lectura de labios incluso se han aventurado a interpretar unas frases, pero a muchos no nos hacía falta esa ayudita. Yo, al igual que bastantes españoles, creo saber lo que pensaba el Rey Emérito. Estábamos avisados, y el que avisa no es traidor.



Las grandes noticias se mantienen en la pole position hasta que aparece una más nueva y las desplaza. Esto es lo que ha ocurrido en la actualidad nacional y aún ahora, mientras escribo estas líneas, sigue ocurriendo. La particularidad es que en este caso todavía no ha llegado la noticia capaz de desplazar a las anteriores.

Tres eran tres (noticias): Cristina Cifuentes y su máster, el vídeo de SM la Reina Letizia enfrentándose a SM la Reina Sofía y la puesta en libertad de Carles Puigdemont en Alemania.

El protagonismo de Puigdemont y Cifuentes venía de atrás, pero estaba adormecido por la Semana Santa. Fue al retomar el calendario laboral cuando las noticias aparecieron más vivas que antes de las vacaciones. El Partido Popular parecía que iba a cambiar de actitud, pero se quedó como estaba, con Cifuentes más enrocada si cabe («no dimitiré», había dicho forzando una sonrisa estreñida). Fuera del PP dicen que Cifuentes tiene los días contados, pero mientras Rajoy no mueva un dedo, todos harán piña con la dama.

Aprovechando que la presidenta estaba desaparecida y Puigdemont hibernaba en la cárcel, se cruzó la actualidad de la mano de la Reina consorte y montó el pollo (la actualidad, no la Reina consorte: ella lo único que hizo fue cruzarse por delante y salir en el vídeo). La tercera noticia, el rifirrafe, entraba en liza y se colocaba a la cabeza de las noticias más vistas.

A lo largo del miércoles, lejos de perder gas, la noticia adquirió fuerza renovada gracias a la revista ¡Hola!, que salió a la calle con la Princesa Leonor en portada. Casualidad. La revista no había llegado a tiempo de incluir el escándalo de las reinas. Casi mejor. La prensa rosa no domina los territorios de conflicto. Al contrario, suele incurrir en sucesivas torpezas. Lo suyo es alabar los frufrús y las estilizadas siluetas, que para eso la compra el personal.

La revista ¡Hola!, utilizando ese tono dulzón que la caracteriza, cuenta en su último número que la Princesa de Asturias ya se maquilla. Yo supongo que no lo hará ella misma sino alguien de la total confianza de su augusta madre. El maquillaje (siempre según la revista) consiste en sombra nácar en los párpados, linea corta en el centro del párpado inferior (truco de belleza que también utiliza LZ) y eye liner enmarcando las pestañas.

La Reina Letizia interviene, como todas las madres, en la elección del vestuario y el peinado de sus hijas (llevan mechas). Pero su arbitraje es totalizante y supera al del resto de las madres. LOC publicó hace unos meses que Letizia desempeña una importante labor de asesoría en los menús escolares del colegio Los Rosales. Se acabaron los macarrones y las croquetas. Ahora todo es ecológico y sobre todo, muy verde. Para entendernos: adiós a las hamburguesas; bienvenido el brócoli.

Una vez contado el rifirrafe en la catedral de Palma, la atención se ha desviado hacia otros momentos significativos de la vida de los actuales reyes, con vídeos nuevos que en su momento pasaron inadvertidos. Son los efectos colaterales del escándalo, que amenaza con prolongarse varias semanitas más.

Lo peor de todo ha sido el silencio de Zarzuela. Y digo lo peor aunque quizás haya que interpretarlo como un efecto de bloqueo, o sea, un shock post traumático. Zarzuela no ha dicho nada porque no sabía que decir. Todo era feo y comprometido.

Lucía Méndez, en un artículo lúcido y equilibrado, ha escrito lo mejor de cuanto se ha publicado sobre el caso. Dice Méndez que «el silencio no es la mejor opción en las crisis de credibilidad». Y dice bien, pero no aclara quien, a su juicio, debe romper el silencio. ¿Letizia? No lo creo. Hay precedentes en los que las disculpas no han servido de gran cosa

Lo último que se le ha ocurrido a los responsables de la Casa Real es una matización a modo de diagnóstico. El incidente «se ha magnificado», han dicho. No les falta razón. Todo lo que rodea a los Reyes es magnífico, ya sea para bien o para mal. Los periodistas hemos dicho muchas veces que los Reyes eran estupendos y nadie nos ha corregido.


EL MUNDO / DOMINGO 8 DE ABRIL DE 2018

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TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Sab 14 Abr, 2018 2:58 am

LUNES. Ha remitido el escándalo Letizia, que tanto nos sobresaltó días atrás. Ahora Casa Real ha sacado de la chistera un invento nuevo para desagraviar a la Reina Emérita, pobrecita ella. Se trata de una escenificación edulcorada: en el Hospital Sanitas La Moraleja acaban de operar al Rey Juan Carlos (le han atornillado el menisco, el corazón de la rodilla) y los periodistas se arremolinan en el exterior a la espera de visitas. De pronto llega un coche y de él desciende la reina LZ, que adopta actitud de choferesa y abre la puerta trasera para que baje la Reina Sofía. Parece un chiste pero no lo es, aunque las protagonistas tratan de contener la risa. Dentro de un rato todo el mundo criticará la escena por su ridiculez. Es una escena pensada para que le demos crédito, pero a la mayoría nos parece una tomadura de pelo. Llegan rumores procedentes del interior del hospital. Dicen que el Rey Emérito se niega a recibir a su nuera. Puede que no sea verdad, pero le pega todo.

CARMEN RIGALT

EL MUNDO / LOC / SÁBADO 14 DE ABRIL DE 2018

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Mensajepor Invitado » Dom 15 Abr, 2018 3:21 am

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Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, en la sede de la Asamblea.



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Sobre ‘cristinólogos’ y demás especies (madrileñas)







Cifuentes es deslenguada con los propios y con los ajenos, insolente; a unos y otros obsequia con críticas despiadadasDel repertorio de modales a los que nos tiene acostumbrados, reincide en los más asociados a la chuleríaA punto estuvo de morir en un accidente de moto, el que le hizo ganar los enteros que ahora casi pierde por el máster



DOS MUJERES CON VIDAS PARALELAS

Aquí donde la ven, Cristina Cifuentes (54) se parece bastante a Esperanza Aguirre (66). Las dos nacieron en Madrid, en familias numerosas. Aguirre era la mayor de ocho hermanos y Cifuentes, la menor de otros tantos. Lo mismo una que otra se educaron en colegios religiosos. La primera, en la Asunción y la segunda, en el Sagrado Corazón. Ambas se licenciaron en Derecho y son taurinas y descaradas. A Cifuentes, motera de vocación, un accidente a punto estuvo de llevársela al otro barrio. Los enteros que ganó entonces casi los pierde ahora a costa del puto máster. Los ‘cristinólogos’ de entonces son los ‘cristinófobos’ de hoy, cosecha digital de ‘eldiario.es’, que destapó la fechoría.

Poco antes de que estallara el escándalo, Cifuentes sentó un precedente chulesco al apostar por la huelga a la japonesa en vísperas del 8-M, Día de la Mujer. Esa modalidad fue también apoyada por la ministra Tejerina para hacerle la contra a monseñor Carlos Osoro, cardenal arzobispo de Madrid, quien, en un rapto de marianismo universal, dijo comprender a las mujeres que secundaron la huelga y luego añadió: «La Virgen también lo haría».



Hubo un tiempo en el que Cristina Cifuentes era una jabata de la política. Mujer espabilada y directa, caía bien a tirios y troyanos y gozaba de merecida fama de ecuánime y justiciera. Tenía el futuro despejado como un páramo y todo le sonreía. Hasta ayer. Es decir, hasta la pasada Semana Santa, que fue para ella su semana de pasión.

Nunca le pudo el miedo, o eso parecía. Era deslenguada con los propios e insolente con los ajenos, y tanto a unos como a otros los obsequiaba con criticas despiadadas, haciendo como que actuaba en el nombre del padre. Implacable y estruendosa, con la mitad del PP gastaba animadversión y con la otra mitad, recelo. En un tiempo antepuso sus principios a sus razones. Madrileña en constante ejercicio (es chulapa de pies a cabeza), Cifuentes habla con voz entre afónica y rasposa, trasluciendo un sentimiento de superioridad que para algunos es tan sospechoso como su currículo. Ayer, en el suplemento LOC, la periodista Beatriz Miranda acudió al rescate de la verdad a través de tres expertos en comunicación: Luis Arroyo, ex asesor del Gobierno socialista y del líder venezolano Leopoldo López; Marisa González, jefa de gabinete de Cifuentes y ex mano derecha de Gallardón; y Verónica Fumanal, ex directora de comunicación de Pedro Sánchez.

Para Marisa González, que también es amiga personal de Cifuentes, «todo ha sido un cúmulo de despropósitos». «Peor aún, la información que nos dio la Universidad –el acta interna del tribunal del TFM remitida directamente desde el Rectorado– resultó estar falsificada... La tardanza en comparecer se debió a que los documentos para la defensa se retrasaron 13 días, el tiempo que tardó la universidad en enviarlos... A todo eso se sumó una gripe, que tuvo a la presidenta en cama varios días».

Marisa González echa un capote a su jefa y para ello hace un minucioso recuento de días y horas. Verónica Fumanal, en cambio, piensa que el error principal de la presidenta ha sido la gestión del tiempo. «El asunto estalló el 21 de marzo y Cifuentes se tomó todo el día para comparecer. Primero lo hizo el rector y luego ella emitió un comunicado con documentos que han resultado ser falsos». Fumanal advierte asimismo que algunos aspectos de imagen y comunicación no verbal han jugado en contra de la presidenta. Se refiere, por ejemplo, a la puesta en escena de Cifuentes en la convención del PP celebrada en Sevilla: «Quería hacerse notar, arrasar». Ciertamente. Fumanal tiene razón, pero no sólo en los actos de Sevilla. Durante toda la crisis, Cifuentes ha abusado del rojo pasión y los colores fucsia. También de sus ademanes impostados.

Para Luis Arroyo, la gestión del caso ha sido un desastre. «Toda la estrategia se ha basado en una huida hacia adelante», dice. «Hemos asistido a una lección sobre cómo romper un personaje en 24 horas. Sabíamos que Cifuentes era una mujer cercana y progresista, que llevaba tatuajes e iba en moto... Nos la imaginábamos en clase con los alumnos, pero nos ha mentido y encima se ha puesto chula».

Ésta es la cuestión: la mentira y la chulería. Arroyo daba en el clavo. Es costumbre que se inflen los currículos, pero no que se defienda esa práctica mintiendo con todo el morro. Cifuentes no pasaría el polígrafo del Sálvame Deluxe porque le pitarían hasta los implantes. A la presidenta autonómica todo el mundo la creyó cuando emprendió la cruzada contra la corrupción, en la que, por cierto, cayeron de patitas Granados y González, el dúo Sacapuntas de la Comunidad de Madrid, que juró por sus muertos no haber tocado un céntimo.

De todo el repertorio de modales a los que nos tiene acostumbrados, Cifuentes reincide en aquellos que están más asociados a la chulería. Así, sonríe con boca apretada en un gesto que resulta incompatible con la credibilidad. También reparte besos en modo vedete. Abierta de brazos y sin dejar de sonreír, se lleva la mano a los labios y lanza besos al público que tanto quiere. Besos de color ciclamen o morado, fríos como la línea de los labios fría, fríos como un beso de pecado.


EL MUNDO / DOMINGO 15 DE ABRIL DE 2018

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Invitado

TESTIGO IMPERTINENTE - CARMEN RIGALT

Mensajepor Invitado » Dom 29 Abr, 2018 2:58 am

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Un momento de la manifestación contra la sentencia a ‘La Manada’, en Valencia.



TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT

Ni ‘sí’ ni ‘no’. El alcohol vicia el consentimiento







Me tengo por feminista, pero no soporto a los predicadores conversos de estos días, quizá igual de cafres que ‘La Manada’No creo que los jueces estén anclados en el nacionalcatolicismo; algún troglodita suelto quedará, pero la mayoría cría malvasDesconozco si las feministas han puesto al día su doctrinario o, como sucede con el Código Penal, tiene que renovarse



HA CAMBIADO TODO, MENOS EL ALCOHOL

Me siento muy alejada del clamor de la calle, ése que repite las consignas hasta convertirlas en papilla de mantras. Desde la sexualidad posmoderna y finisecular hasta hoy, el panorama es irreconocible. Todo ha cambiado, menos el alcohol. Pero si no ha cambiado el alcohol, ¿por qué no se tiene más en cuenta a la hora de juzgar a los actores que delinquen bajo su influencia? Con una elevada tasa en sangre, de nada sirve el «‘No’ es ‘no’», y tampoco esa variante que recordaba Leticia Dolera: «Si no hay un ‘sí’, también es un ‘no’».

Bajo los efectos del alcohol, no hay mujer, por feminista que sea, capaz de pronunciarse de acuerdo con su voluntad. Porque la voluntad se anula, o se bloquea, en determinadas circunstancias. Algunas, en esas condiciones salvajes, es posible que ni siquiera logren recordar si fueron penetradas.

El feminismo defiende a la mujer, pero desconozco si hay puestas al día de su doctrinario o, si igual que pasa con el Código Penal, tiene que renovarse. Las feministas hemos tomado el testigo de las sufragistas, que cayeron en manos del puritanismo y han encontrado la ruina en Hollywood.



En España se producen cada día cuatro violaciones. La cifra se ajusta a estadísticas de andar por casa, pero suele darse por buena. Nuestro país goza de mucha tradición callejera, especialmente en verano, cuando proliferan las fiestas populares y la España rural se quita la espina del tedioso invierno, harta de follar en la cama.

Los sanfermines están hoy bajo la lupa de los medios de comunicación. Al principio, eran las barrabasadas de los guiris (americanos y australianos, principalmente) que, siguiendo la estela de Hemingway, se daban al vino y, cuando ya estaban ciegos, saltaban desde lo alto de la fuente de la Navarrería para ver si alguien los recogía. Aquello fue a más. En realidad, todo fue a más, pero nunca a mejor. La cultura del alcohol causaba estragos. Se hacía toples en plena calle y las manadas de gamberros ponían el listón cada vez más alto. Todos los años se registraba algún episodio violento: el asesinato de una joven a manos de un estudiante de Medicina fue el puntillazo. Todavía no nos hemos repuesto.

Sin embargo, contra la sentencia de La Manada la población ha salido en masa a la calle. Mucho antes de que se conociera, los ejércitos de salvación ya habían tomado las calles y coreaban las pancartas. Pamplona, Madrid, Sevilla... legiones de feministas con el grito en la garganta embestían contra la Justicia y, de manera especial, contra los jueces del caso. Tanto, que se llegó a pedir su inhabilitación.

Me tengo por feminista y aspiro a que la sociedad reciba formación en cuestiones de género desde que los críos van al parvulario. Pero no soporto la hipocresía de los predicadores conversos. Los chicos de La Manada son una pandilla de cafres; quizás no más cafres que los de otras manadas, cuyas voces nos llegan estos días camufladas de solidaridad. Gente que hace nada asumía el catecismo de la chulería y desdeñaba al primer ministro de Canadá porque se definía como feminista.

Reconozco que di un respingo cuando escuché el fallo. Nueve años de cárcel me parecieron muchos, y me lo siguen pareciendo hoy, cuatro días después de hacerse público. Sin embargo, prefiero que me parezca una condena excesiva a terminar en la plaza pública gritando: «¡Crucifícales!».

Según algunos expertos, la sentencia está muy pensada. Hay sobrada jurisprudencia sobre el tema y, como la línea que separa el consentimiento de la ausencia de consentimiento es a menudo imperceptible, los jueces prefieren acogerse a la palabra de la víctima. Tampoco pienso, como ha señalado alguien, que los jueces estén anclados en el nacionalcatolicismo. Algún troglodita suelto quedará, pero la mayoría cría malvas. Aquellos jueces que calificaban de provocadoras a las víctimas de abusos sexuales por el hecho de llevar minifalda son reliquias de un celtiberia show que, afortunadamente, ha prescrito.

Los jueces (y no sólo los de La Manada), hacen hincapié en la diferencia entre los hechos y su valoración jurídica. Ellos siempre prestan menos atención a los años de cárcel que al concepto jurídico. La gran pregunta de este juicio ha sido: ¿abuso o agresión sexual? Según los expertos, para que exista agresión sexual tiene que haber un plus de violencia. Precisamente esa violencia es la que da carta de naturaleza a la violación.

El vídeo que el tribunal examinó a puerta cerrada contiene claves que no figuran en el relato probado de los hechos y que sólo quienes han tenido acceso a él pueden apreciar. La sentencia es elocuente al relatar este extremo. Así, en la página 72, aparece un párrafo que a los más descreídos nos ha abierto los ojos (sorprende que no se los haya abierto también al juez González, el del voto particular): «La denunciante, en estos dos últimos vídeos está agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados, y expresa gritos que reflejan dolor [...]. Estas imágenes evidencian que la denunciante estaba atemorizada y sometida a la voluntad de los procesados». Quedan pocas dudas. Es el relato de una violación, donde el consentimiento ha estado viciado por el alcohol, que convierte la voluntad en un trapo.


EL MUNDO / DOMINGO 29 DE ABRIL DE 2018




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