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Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Mensajepor Invitado » Mié 21 Nov, 2018 3:13 pm

Hay algo peor que descender de tatarabuelo desconocidos: Proceder de las leches degeneradas de Franco y Alfonso XIII.
Este zumbao demuestra empíricamente que la Genética es una ciencia exacta: El que nace lechón muere cochino.

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Mensajepor Invitado » Mié 21 Nov, 2018 3:29 pm


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Mensajepor Invitado » Mié 21 Nov, 2018 3:49 pm

Se toca el Valle, se te tocan a ti los mofletes, y se toca lo que haga falta, pedazo de fascista. Resultaba evidente que no eres muy listo, pero de verdad te crees que antes del sanguinario ferrolano no había carreteras en España? Vete a contar milongas a Francia, mientras esperas a que te nombren rey de bastos, porque lo que es monarca de los galos, como que no parece que vaya a suceder este año

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Mensajepor Invitado » Sab 25 May, 2019 3:07 am

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‘ANNUS HORRIBILIS’ EN ESPAÑA MIENTRAS SE LE NINGUNEA EN FRANCIA Mientras la exhumación de su bisabuelo parece cuestión de meses, en Francia Macron agasaja al Conde de París, su eterno enemigo a la hora de reclamar los derechos dinásticos


LUIS ALFONSO DE BORBÓN
DELIRIOS DE GRANDEZA QUE SE ESTRELLAN CON LA REALIDAD

La victoria de Pedro Sánchez y el tibio resultado de Vox arruinan las esperanzas del duque de Anjou sobre la exhumación de Franco. Y, en Francia, su gran rival por el trono le toma la delantera.

EDUARDO ÁLVAREZ


El nieto de Franco confiaba en una victoria de las derechas para evitar la exhumación de su abuelo



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Luis Alfonso, su mujer, su hermana Cynthia y su madre, Carmen, en el funeral de Carmen Franco en 2018.

EL PRINCIPE MÁS TRISTE DE LA REALEZA EUROPEA

A Luis Alfonso de Borbón siempre le acompaña un halo de tristeza. Su vida ha estado marcada por tragedias familiares. Como la muerte de su padre, Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cadiz, el 30 de enero de 1989, degollado en por accidente mientras esquiaba en Beaver Creek (Colorado, EEUU). O como la pérdida de su hermano Francisco, en 1984.

Aunque ejerce como Luis XX de Francia, príncipe de Borbón, duque de Anjou, los monárquicos legitimistas lamentan que pase tan poco tiempo en el país del que se considera rey de derecho. Y precisamente ahí es donde su gran rival, Juan de Orleáns, que sí reside con su familia en París, tiene una ventaja incomparable.

La diferencia entre uno y otro aspirantes fue notable tras el incendio de la Catedral de Notre Dame, el 15 de abril, que sumió en la más absoluta tristeza a todos los franceses. El conde de París apenas tardó unas horas en acudir a las inmediaciones del templo para compartir su dolor con sus compatriotas. Por su parte, Luis Alfonso de Borbón, como siempre lejos de Francia, se limitó a transmitir su pesar en algún tuit en las redes. Para colmo, el mismo día de la tragedia, se entretuvo más en retuitear mensajes de apoyo a Vox en vísperas del 28-A.

LUIS ALFONSO DE BORBÓN está teniendo un buen año en lo estrictamente familiar. La llegada de su cuarto hijo colmó de felicidad al bisnieto de Franco y de Alfonso XIII y a su mujer, Margarita Vargas. Con un comunicado, los “duques de Anjou” anunciaban el 1 de febrero la llegada del bebé, Enrique de Jesús. Como sus anteriores retoños, nació en una clínica privada de Nueva York, lo que despertó no pocas críticas.

Pero, en lo que se refiere a sus ambiciones de carácter socioinstitucional, este 2019 está siendo un annus horribilis para Luis Alfonso de Borbón. En los últimos dos meses ha visto cómo sus delirios de grandeza se estrellan contra la tozuda realidad política... tanto en España como en Francia. Si en nuestro país se esfumaron sus esperanzas en una derrota del PSOE en las elecciones generales, o al menos en que una suma de PP, Ciudadanos y Vox fuera suficiente para descabalgar a Pedro Sánchez de La Moncloa, en el país galo ha visto cómo el gran rival con el que se disputa la jefatura de la Casa Real de Francia, Juan de Orleáns, logra un protagonismo que le deja noqueado.

La mala cabeza de Luis Alfonso de Borbón, su deslizamiento hacia movimientos ultraderechistas y la batalla que ha emprendido en defensa de la memoria de la dictadura franquista, no sólo le alejan cada vez más de sus anhelos al hoy inexistente trono galo sino que le están restando apoyos a pasos agigantados entre los monárquicos franceses, que parecen inclinarse por Juan de Orleáns, conde de París.

La puntilla se la ha dado el mismísimo presidente de la República, Emmanuel Macron, quien acaba de agasajar como Jefe de la dinastía histórica al titular orleanista. Un episodio muy destacado en los medios del país vecino, incluidos semanarios tan volcados en la realeza como Paris Match o Point de vue. Muchos analistas creen que Macron se ha vengado por el ardoroso apoyo que el español ofreció a los chalecos amarillos, el movimiento que en sus primeras semanas de protestas en Francia pareció estar a punto de hacer caer al jefe del Estado.

En la actualidad hay hasta cinco pretendientes a la jefatura de la Casa Real francesa. Pero sólo dos están bien situados en esa disputa histórica: Luis Alfonso de Borbón, que cuenta con el respaldo de los llamados legitimistas, y el titular de la dinastía Orleáns, en este caso Juan, conde de París. Durante décadas, este enfrentamiento se ha mantenido en tablas. Pero los acontecimientos han dado un importante giro.

Para empezar, el anterior Conde de París, Enrique, murió a los 85 años el pasado 21 de enero. Sus funerales reunieron a miembros de muchas familias reales, incluidos Alberto de Mónaco, la Reina Sofía o el príncipe heredero de Marruecos. Todos aprovecharon el acto para reconocer como sucesor al primogénito del finado, el príncipe Juan, a quien la mayoría de las dinastías europeas consideran como un igual, con tratamiento de Su Alteza Real. Es una forma de apoyarle en sus aspiraciones históricas al trono. En cambio, pocas se ponen de parte de Luis Alfonso de Borbón. Sin ir más lejos, sus parientes españoles.

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El Conde de París saluda a Emmanuel Macron, ante la mirada atenta de su mujer, en Amboise, el 2 de mayo.

LA REPÚBLICA Y LA CASA REAL ESTRECHAN RELACIONES

Juan de Orleáns, junto a su mujer, la princesa Philomena, y dos de sus hijos, los príncipes Gastón y Antoinette, dieron la bienvenida al castillo de Amboise a Emmanuel Macron y a su mujer Brigitte, y al presidente de la República italiana, Sergio Matarella, que acudió acompañado por su hija Laura, que ejerció como ‘primera dama’ .

El encuentro bilateral entre los dos jefes de Estado buscaba recomponer las relaciones diplomáticas entre el país galo y el transalpino, muy deterioradas últimamente por la crisis migratoria y los exabruptos del ministro Salvini. “Esta reunión en Amboise es una oportunidad para recordar la importancia de nuestro patrimonio tangible e intangible, un signo de una Europa unida en torno a sus raíces, así como el papel diplomático del jefe de Casa Real de Francia, que la familia Orleáns siempre ha tomado en serio, incluso cuando estaba en el exilio”, subrayó el conde de París en el comunicado oficial que emitió en una jornada histórica.

El Castillo de Amboise se convirtió en residencia real en el siglo XV. Da Vinci pasó sus últimos años en el adyacente castillo de Clos-Lucé, ambos conectados por un túnel subterráneo, bajo el reinado de Francisco I, prototipo de monarca renacentista. El conde de París es patrono de la Fundación de la que hoy depende el Palacio.

Nuestra familia real no reconoce al hijo de Carmen Martínez Bordiú como Luis XX ni considera válido que utilice el título de duque de Anjou ni mucho menos que se haga tratar de Alteza Real. Cabe recordar que ningún miembro de la Familia Real española acudió a la boda de Luis Alfonso en 2004, celebrada en República Dominicana, por la osadía del contrayente de encabezar con ese tratamiento real las tarjetas de invitación.

El fallecido Enrique de Orleáns, un aristócrata bohemio, llevaba años bastante alejado de la vida pública francesa. Pero su hijo ha asumido su responsabilidad histórica con un protagonismo enorme. Y eso ha devuelto la ilusión a los monárquicos franceses. Según una encuesta de 2016, el 16% de nuestros vecinos es partidario de la restauración de la Corona. Un dato aún bajo, aunque se cree que ha crecido algo estos últimos años por el descrédito de la clase política. Pero, más allá de la ensoñación hoy por hoy imposible de que París corone rey, Francia no es ajena a un fenómeno cada vez más fuerte en muchas Repúblicas de Europa donde sus dinastías empiezan a tener un papel sociocultural y simbólico relevante.

Como decimos, Juan de Orleáns parece estar ganando al español por goleada. El pasado 2 de mayo se produjo un hecho histórico. Macron recibió en Francia con todos los honores a su homólogo italiano, el presidente Mattarella, con motivo del 500º aniversario de la muerte de Leonardo da Vinci. Como escenario principal de los fastos se escogió el imponente Castillo de Amboise, en el Valle del Loira, donde reposan los restos del genial Da Vinci. Y el perfecto anfitrión de los dos presidentes republicanos fue Juan de Orleáns, en calidad de jefe de la dinastía histórica. El conde de París es presidente honorario de la Fundación Saint Louis, la propietaria del Castillo de Amboise. Todo se preparó con mimo para entroncar el presente y el pasado de la historia francesa y su amistad con Italia.

Los jubilosos monárquicos galos consideran que su familia real –encarnada por el orleanista– ha aceptado al fin el papel que le corresponde y creen que va a estar cada vez más presente en la vida pública. Y es verdad que al conde de París no se le deja de ver en actos. Días atrás apadrinó al cambio de mando del 4º Regimiento militar de Chasseurs, cumplimentado como jefe dinástico por las autoridades castrenses y civiles presentes en el acto. Igual que en la ceremonia en la que en la Iglesia de Saint Roch, en París, en la que el duque de Castro le acaba de imponer la Gran Cruz de la Orden Constantiniana de San Jorge.

Macron no ha debido de olvidar los furibundos mensajes de Luis Alfonso de Borbón en sus redes a finales del año pasado y principios de éste en apoyo de los chalecos amarillos. Juan de Orleáns, todavía con su padre vivo, fue mucho más cauto y deslizó peticiones en apoyo a la “unidad de los franceses”.

Tampoco ayuda nada en las aspiraciones del español la virulencia con la que ha enarbolado la bandera en defensa de la memoria de su bisabuelo Francisco Franco. En Francia se ha criticado mucho que alguien que simpatiza tanto por una dictadura pretenda tener ningún papel en un país que se vanagloria de ser una de las cunas mundiales de la democracia.

Luis Alfonso de Borbón, en el Valle de los Caídos, donde asistió a la misa en memoria de Franco el pasado 20 de enero, muy aclamado por los simpatizantes del dictador.


Tras la muerte de su abuela Carmen Franco, Luis Alfonso fue elegido para ocupar la presidencia honorífica del patronato de la Fundación Franco. Y en los últimos meses se ha convertido en azote del Gobierno de Sánchez por su voluntad de exhumar los restos del dictador del Valle de los Caídos, lo que está previsto ocurrirá el 10 de junio si la Justicia no lo paraliza. Luis Alfonso ha sido muy duro con el PSOE, acusándolo de “despertar rancios odios cainitas”. Y se ha dejado querer especialmente por los nostálgicos admiradores de su abuelo, como ocurrió cuando acudió a misa en el Valle de los Caídos coincidiendo con el 20-N.

El triunfo de Pedro Sánchez el 28-A ha sido un varapalo para Luis Alfonso de Borbón, quien también se debió de sentir decepcionado por el tibio resultado de Vox, formación con la que simpatiza, como adelantó LOC, y a la que le une la cercanía con algunos de sus líderes, como su vicepresidente Víctor González Coello de Portugal. Definitivamente, éste es el annus horribilis para el hijo de la nietísima.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 25 DE MAYO DE 2019




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