LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Sab 11 Dic, 2021 2:32 am

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Juan Carlos I defiende en Londres que él "representa al Estado" y Corinna que "sólo le quedan honores"

El Rey Emérito invoca su inmunidad porque su condición "no significa que haya sido relegado" en la Casa Real

ESTEBAN URREIZTIETA


La empresaria alemana Corinna Larsen ha presentado un dictamen jurídico ante la justicia británica para defender que Juan Carlos I carece de inmunidad alguna y que, por lo tanto, debe ser investigado por acosarla durante los últimos años para que, entre otras cuestiones, le devolviera los 65 millones de euros que le transfirió procedentes del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí.

La ex amiga íntima del Rey Emérito ha entregado al Tribunal Superior de Londres un informe, a cuyo contenido ha tenido acceso EL MUNDO, que ha sido elaborado por el letrado y ex magistrado español José Antonio Choclán. En el mismo niega que Don Juan Carlos pueda ampararse en algún tipo de protección legal para no responder ante la justicia británica por la demanda que le ha interpuesto, en la que arguye que el monarca emérito llegó a recurrir a los servicios secretos españoles para poner en riesgo su integridad física y la de su familia.

El dictamen jurídico de Larsen subraya que "la ley española establece que los jefes de Estado pierden su inmunidad para ser procesados por sus actos privados cuando abandonan sus funciones". En este sentido, recuerda el penalista Choclán que el monarca "era inviolable ante los tribunales españoles durante su reinado, pero perdió dicha condición el 19 de junio de 2014" cuando abdicó del trono y dejó paso al reinado de Felipe de Borbón.

Es más, el letrado recalca que Don Juan Carlos "no recibe ninguna asignación económica de la Casa Real por expresa decisión del Rey Felipe VI desde el 15 de marzo de 2020", fecha en la que su hijo le reprobó públicamente por haber mantenido una fortuna oculta en paraísos fiscales durante los últimos años.

Asimismo, el abogado de Larsen recuerda que el Emérito, desde junio de 2019, no participa en ningún acto público y que "el poder del Rey de España está regulado en la Constitución" sin que exista "ninguna otra normativa legal que lo haga tras su abdicación".

Un pasaporte diplomático

En cuanto a la pertenencia a la Familia Real, extremo que esgrime la defensa de Don Juan Carlos para defender la posición contraria, el dictamen de Corinna Larsen arguye que dicha pertenencia se justifica simplemente por su condición de padre del Rey Felipe VI. Admite a su vez que cuenta con un pasaporte diplomático, "como ocurre con otros miembros de la Familia Real", así como el título de Rey Emérito, "únicamente de forma honorífica".

José Antonio Choclán resalta que la única excepción legal de la que disfruta el monarca es del "aforamiento" ante la Sala de lo Penal el Tribunal Supremo español, lo cual viene a ratificar, a juicio de la defensa de Larsen, que carece de la inmunidad a la que ahora apela.

En definitiva, el informe jurídico en el que se apoya la empresaria alemana mantiene que Don Juan Carlos dispone a día de hoy de "honores", pero carece de "poderes constitucionales o de cualquier prerrogativa legal".

Por su parte, el monarca, apoyado por un dictamen jurídico de Bernardo del Rosal, al que también ha tenido acceso este periódico, afirma que sí goza de inmunidad y que la concesión del aforamiento ante el Supremo significa, por ejemplo, que "no goza del mismo tratamiento ante la justicia española que un ciudadano cualquiera". Del Rosal también rebate que la condición de Rey Emérito sea un mero reconocimiento honorífico: "Es obvio que va a seguir representando a la Corona o al Estado, como ha ocurrido en numerosas ocasiones".

Un "miembro activo"

"Los cambios introducidos en las leyes como consecuencia de la abdicación no se reducen a una cuestión honorífica", sostiene el abogado. "Tienen un sentido mucho más profundo y trascendente porque le dan cobertura legal y un estatus de activo miembro de la Familia Real. El diseño de su nueva posición, por una parte, iguala su estatus al de otros miembros de la Familia Real, excluyendo obviamente a Felipe VI, y le permiten tener concreto rol oficial y unas funciones representativas".

"Que sea denominado Rey Emérito no significa que haya sido relegado a un rol inactivo", recalca, y añade que "hasta que se retiró de la vida pública en junio de 2019 a los 81 años era un miembro muy activo de la Familia Real española".

Pese a tener asesoramiento legal en España, Don Juan Carlos y su ex amiga íntima Corinna Larsen están siendo también asistidos en este proceso por reconocidos letrados ingleses. En el caso del Rey, por Daniel Bethlehem y Philippa Webb, que recalcan que el monarca "no está por encima de la ley pero sólo responde ante el Supremo español".

Al mismo tiempo esgrimen que las cortes inglesas carecen de jurisdicción sobre la demanda interpuesta por su ex amante y aluden a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 o a la Ley Británica sobre Inmunidad para argumentar que el Rey Emérito "es inmune ante la jurisdicción del Reino Unido".

Los 65 millones

Por su parte, la alemana está representada por abogados como James Lewis, que defiende que su clienta viene siendo sometida a un proceso de "acoso" desde 2012 y señala como uno de los máximos responsables del mismo al ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) Félix Sanz Roldán.

El punto de inflexión de esta operación contra ella se sitúa, siempre según su relato, cuando Don Juan Carlos le exigió el reintegro de los 65 millones de euros que le había transferido previamente. Corinna sostiene que esos fondos, que le fueron donados al Emérito por la monarquía de Arabia Saudí, fueron un regalo por "amor" y, añade, que su rechazo a devolver esa fortuna provocó que el CNI la amenazara drásticamente.

Por último, el juez Matthew Nicklin, que ha presidido durante los últimos días la vista celebrada en la capital británica, deberá adoptar una decisión en torno a la inmunidad del ex jefe del Estado español durante los próximos días. De su posición depende que continúe abierto el procedimiento judicial instado por Larsen, en el que reclama que se le compense el daño económico que se le ha causado y que se le imponga a Juan Carlos de Borbón una orden de alejamiento sobre ella.

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Mar 14 Dic, 2021 6:08 pm

INOCENTE :bravooo: :spain:


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Mensajepor Invitado » Jue 30 Dic, 2021 2:33 am


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Mensajepor Invitado » Vie 31 Dic, 2021 2:14 am

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ABDUL RAHMAN EL ASSIR
LA “GENTE TONTA Y AMBICIOSA” QUE RONDA AL REY JUAN CARLOS

Así calificaba Adnan Kashoggi a su ex cuñado, al que introdujo en España y que le superó gracias a los contactos de su nueva mujer, María Fernández-Longoria. Traficante de armas, está en busca y captura.

MARÍA EUGENIA YAGÜE



PODRÍA SER UNA COINCIDENCIA. PERO cada vez que se especula con que la vuelta de Juan Carlos I a España es inminente, surge una noticia judicial, económica o personal que enturbia su regreso y lo convierte en “políticamente incorrecto”. La última, desvelada por El País, es el trato que mantiene en Abu Dabi el antiguo jefe del Estado con Abdul Rahman El Assir, un polémico personaje de origen libanés con nacionalidad española, desaparecido desde hace tres años, cuando debía presentarse en la Audiencia de Madrid, acusado de fraude fiscal y otros supuestos delitos económicos. Unas deudas con Hacienda de unos 90 millones de euros entre multas e indemnizaciones, además de la petición de ocho años de prisión. No acudió a ninguna de las tres citas con el tribunal, por lo que se emitió una orden de búsqueda y captura internacional.

El Assir, licenciado en Económicas por la Universidad de Beirut donde nació hace 72 años, está etiquetado como “traficante de armas”, una forma rápida y llamativa (a veces real) de calificar a los comerciantes o intermediarios de armamento militar. El Assir tuvo prácticamente el monopolio de la exportación de armas y otros productos españoles del género, a países como Marruecos, Somalia o Egipto, donde tenía contactos al más alto nivel.




GONZÁLEZ Y EL REY

En los años 80, cuando gobernaba en España el Partido Socialista Obrero Español, el libanés se embolsó cientos de millones como exportador y comisionista, consiguiendo importantes ganancias para España. De ahí viene seguramente su estrecha relación con Felipe González y su amistad con el Rey Juan Carlos, con el que disfrutó dentro y fuera de España de su afición a la caza. También ha tenido una gran amistad con Alejandro Agag, yerno de José María Aznar, que le invitó a su boda con Ana Aznar en El Escorial.

El Assir frecuenta a Juan Carlos I en Abu Dabi no solo por su amistad de hace más de 30 años. El hispano–libanés reside como el Emérito en la capital de Emiratos Árabes. Conocidos suyos en Madrid le sitúan incluso en una mansión cercana a la de Don Juan Carlos, en la isla de Nurai, el exclusivo enclave a 15 minutos en barco de la capital, donde la seguridad y la discreción de sus millonarios habitantes, está garantizada.

En Abu Dabi también tiene su casa Alia María El Assir y Fernández-Longoria y su marido, el abogado Hugo Linares Espinós. La boda de la hija mayor del libanés y su segunda esposa María Fernández-Longoria en 2016, celebrada en Gstaad, fue uno de los grandes acontecimientos sociales del año. María vistió un espectacular modelo de Lorenzo Caprile y se estimaba que al padre de la novia le costaron los tres días de festejos cuatro millones de euros. Desde Madrid fletó un vuelo privado para llevar a Suiza a los amigos de su hija, entre ellos Ana Boyer, su cuñada Sara Verdasco, Ana Aznar y Alejandro Agag. Un año después, el matrimonio hizo abuelo al magnate.

En Abu Dabi pasa igualmente varios meses al año María Fernández-Longoria, hija del que fuera embajador de España en Egipto, Carlos Fernández-Longoria y Pavía. El Assir la conoció cuando María era secretaria de Alkántara, la empresa que el libanés compartía en Madrid con su cuñado Adnan Kashoggi.

El Assir estaba casado con Samira, la hermana del multimillonario saudí. El primer marido de Samira había sido Mohamed Al Fayed, el empresario egipcio dueño de los almacenes Harrod’s de Londres. Uno de sus hijos, Dodi Al Fayed, fue el último acompañante de Diana de Gales, con la que perdió la vida en el accidente de Paris en 1997.

María Longoria no ha vuelto a casarse. Es una mujer atractiva, divertida, con mucho estilo, como su hermana Veva Longoria, y con una vida muy cosmopolita. Esta primavera pasada se la vio en varias ocasiones con Luis Gasset, director de la sala de subastas Ansorena, que ya había roto su relación con Agatha Ruiz de la Prada.

El Assir llegó a España a principios de los años 80, de la mano de su cuñado Adnan Kashoggi, quien atrajo a la Costa del Sol a los multimillonarios jeques árabes y sus petrodólares.

Kashoggi, conocido comerciante de armas, enseñó a su cuñado los secretos del negocio. Pero El Assir enseguida voló por su cuenta y consiguió mejores contactos que su cuñado. Su matrimonio con María Longoria le abrió también las puertas de alta sociedad y el mundo de las finanzas.

Kashoggi se consideró traicionado por su ex cuñado y lamentaba que “gente tonta y ambiciosa como El Assir y Sarasola, estropearan mis negocios en España”, como recogía el periodista Ildefonso Olmedo, en un artículo de EL MUNDO en 2004.

En poco tiempo, El Assir era el hombre que “come con Don Juan Carlos, cena con Hassan II de Marruecos y desayuna con Felipe González”, escribían en el diario árabe Sourakia, mientras en la prensa de Londres afirmaban: “Cuando un hombre de negocios es capaz de reunir la astucia comercial con el engaño político, cualquier milagro es posible”.

El Assir y su esposa María vivieron la época dorada de Marbella y Sotogrande, con algunas de sus mansiones, además de su residencia en Puerta de Hierro, donde se daba cita la gente más importante. Sus vacaciones más privadas eran en la isla Moustique en el Caribe, el refugio privado de Margarita de Inglaterra y algún Rolling Stones.

Sus tres hijos encajaron perfectamente en la alta sociedad de Madrid, donde Khali El Assir ha dejado grandes amigos, como Tamara Falcó. Khali, la hija mediana del libanés, se dedica a la moda fuera de España y tiene una relación estable con Juan José Franco Suelves, uno de los hijos de Francis Franco. El menor y único varón, Adil, coincidió cuando estudiaba en EEUU con Mencía Fitz-James Stuart, hija de Isabel Sartorius y Jaime Fitz-James Soto y mantuvieron una larga relación, terminada hace algún tiempo.

El Assir recuerda en Abu Dabi con nostalgia la España donde no puede volver.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DE 2021

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Lun 24 Ene, 2022 2:43 am

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Un viejo retrato de El Assir, María Fernández Longoria y una de sus hijas en Sotogrande (Cádiz). 'SOTOGRANDE 1961-2001'


ABDUL RAHMAN EL ASSIR
Alerta roja por la última amistad peligrosa del Rey emérito en Abu Dabi

El libanés El Assir hizo fortuna traficando con armas a la sombra del PSOE y ahora se le ha visto con su amigo Juan Carlos I en su 'exilio' común. Interpol ha reactivado la orden española contra él

LEYRE IGLESIAS



Pasaporte libanés, español, marroquí y diplomático somalí, según un viejo recuento de los servicios secretos franceses. Una vida de auténticos lujos. Mansiones, yates, cuentas en Suiza. Negocios turbios. Patrimonio oculto. La amistad de reyes y presidentes del Gobierno. Una escapada tras otra. Y al menos dos órdenes internacionales de búsqueda y captura en su contra.

Los ingredientes son propios de una película pero se ajustan al periplo vital de un hombre a quien podría describirse como a un fantasma. No circulan fotos recientes suyas, su nombre es poco conocido pese a que aparece citado en escándalos y oscuras tramas a lo largo de todo el mundo, y su figura, enlazada con las altas esferas en España, Francia, EEUU, Marruecos, Arabia Saudí o Pakistán, ni siquiera tiene una entrada en Wikipedia. Pero sus últimas compañías lo han devuelto al foco público en el país que le vio medrar como un rayo.

Abdel Rahman El Assir El Kassab (o Abdul Rahman Salaheddine Al Assir), traficante de armas huido de España y Francia, es el viejo amigo de monterías de Juan Carlos I con el que el emérito suele dejarse ver durante su estancia en la isla privada de Nurai, en Abu Dabi. Y el hombre cuya búsqueda internacional, abierta por España desde diciembre de 2019, ha reactivado ahora la Interpol a petición de la Policía Nacional. Es una alerta roja. El objetivo: que el emirato entregue a El Assir a España, donde se le busca no por corrupción ni por delitos de sangre, sino por no pagar impuestos.

Hasta coincidir ya en la vejez en el exilio común de Abu Dabi, las vidas del Rey emérito y de El Assir se han cruzado durante cuatro décadas. Su relación arrancó en la España de los pujantes años 80, cuando el segundo era un astuto y atractivo joven libanés con ganas de hacer fortuna, y cristaliza ahora en Abu Dabi, de donde, según varias informaciones, quiere regresar Juan Carlos tras el archivo de la causa que tenía abierta en Suiza. Una posibilidad empañada después de que el diario El País ubicara a El Assir junto al padre de Felipe VI.

El antiguo comerciante de armas es la última amistad peligrosa de Juan Carlos. Un curtido intermediario refugiado durante años en Suiza y sobre cuya extradición las fuentes policiales consultadas albergan pocas esperanzas. Abu Dabi suele funcionar como un santuario para los mayores delincuentes del mundo. Y El Assir siempre pareció intocable.

Nacido en Beirut el 26 de abril de 1950 (es doce años más joven que el emérito), Abdul Rahman El Assir forjó su meteórica carrera gracias a su matrimonio con Samira, la hermana favorita de Adnan Khashoggi, multimillonario traficante de armas saudí que actuó como su mentor. El célebre Khashoggi (fallecido en 2017), quien se declaraba «muy amigo» de Juan Carlos, abrió a su cuñado las puertas de sus contactos y de sus negocios en España. El principal era la sociedad hispanosaudí Alkántara, nacida tras el primer viaje del Rey Fahd a España para entrevistarse con Juan Carlos I. El Assir aprendía rápido. Acabó divorciándose de Samira y volando solo.

En mayo de 1990 Khashoggi calificó a su ex cuñado de «gerente completamente desleal». «Pensé que Alkántara iba a llegar a ser algo grande, (...) pero había demasiada gente tonta y ambiciosa alrededor y todo se echó a perder. Gente que quería hacer sus propios negocios, como El Assir, como el señor [Enrique] Sarasola [empresario muy ligado a Felipe González]... Ellos se metieron en política, o más bien usaron la política para sus propios proyectos», dijo en EL MUNDO.

"ASTUCIA Y ENGAÑO"

El segundo matrimonio del libanés, en esta ocasión con María Fernández-Longoria (hija de un embajador español en El Cairo, de la que se separó en 2014), le servirá además para zambullirse de lleno en la jet set. En 1989 el semanario árabe Sourakaia escribió sobre él: «Cuando un hombre de negocios es capaz de reunir la astucia comercial con el engaño político, cualquier milagro es posible. El milagro de El Assir consiste en comer un día con el Rey Juan Carlos I, cenar con el Rey Hassan II y desayunar al día siguiente con su amigo Felipe González y otros dirigentes del PSOE». En 1990 ya se publica que ha desbancado en España a su antiguo mentor como «intermediario de lujo», gracias a las comisiones de hasta el 20% que cobra por la venta de armas españolas a Marruecos. Con el favor del Instituto Nacional de Industria y con sus oficinas en el número 91 del paseo de la Castellana, El Assir se embolsa millones.

Llegan los barcos. Las mansiones en Puerta del Hierro, Sotogrande o Marbella, donde el matrimonio, con tres hijos matriculados en el Colegio Americano, tiene como vecinos a los padres de Alejandro Agag. Los servicios secretos estadounidenses, franceses y españoles le siguen la pista y anotan algunos episodios. Como uno que ennegrece su leyenda: la misteriosa muerte en Madrid en 1992 de uno de sus socios egipcios, cuyo cadáver apareció con la cabeza aplastada por la puerta de un garaje.

Del esplendoroso círculo de contactos de El Assir dio cuenta Manuel Dias Loureiro, que fue ministro conservador portugués y luego directivo del Banco Portugués de Negocios (BPN), en el marco de una investigación sobre un agujero de 42 millones de euros en créditos fallidos imputado al empresario libanés: «Fui no menos de seis veces a cazar con don Juan Carlos en la finca de El Assir. (...) Y cené con Bill Clinton en sus casas en Madrid, Barcelona y Londres». El libanés hizo de cicerone de Clinton cuando, con José María Aznar en la Moncloa, el ex presidente visitó España en 2001.

BODAS Y PROBLEMAS

Por entonces, según la Fiscalía, el rico comisionista residía de forma habitual en España desde 1999, pero carecía de la nacionalidad española. La logró en marzo de 2004, aún con Aznar en el poder, dos años después de acudir a la famosa boda de su hija con Agag. Aunque sería la invitación a otra ceremonia la que convertiría al escurridizo magnate en carne de noticia: el enlace entre el don Felipe y doña Letizia. Cuentan las crónicas que El Assir estaba invitado por el Rey, pero que, bien aconsejado, no asistió. En todo caso, su gran acto social, en el que tampoco trascendió ninguna fotografía suya, no tuvo lugar hasta 2016, cuando su hija Alia se casó por todo lo alto en la exclusiva localidad suiza de Gstaad con el abogado Hugo Linares. El mercader fletó un avión para los invitados españoles.

Pese al boato de aquella boda, sin embargo, a El Assir ya se le han empezado a amontonar los problemas. Al menos dos investigaciones judiciales le tienen bajo lupa: una en España, impulsada por la Agencia Tributaria, y otra en Francia, un célebre caso de cobro de comisiones y sobornos cuyas implicaciones amenazan al mismísimo Nicolas Sarkozy.

Ambas pesquisas avanzan en los tribunales hasta que en 2019 todo se tuerce visiblemente para El Assir. Aquel año en que un Juan Carlos I cada vez más asediado por su pasado abandona definitivamente la vida institucional, el mercader libanés se ausenta de dos juicios que se celebran contra él. Uno en Madrid. El otro en París. Por ambas causas pesan sobre él sendas órdenes de arresto vigentes a día de hoy. Y en ambos casos Suiza se negó a entregarle, según las informaciones publicadas tanto en Francia como en España. Hasta que probablemente el refugio suizo también se tambaleó.

En la causa española, abierta en el juzgado de instrucción número 52 de Madrid, El Assir no ha podido ser condenado aún. Las pesquisas arrancaron hace muchos años. La Fiscalía pide para él ocho años de cárcel y el pago de 88,6 millones entre multa e indemnización por no haber declarado a Hacienda sus ingresos en 2002 y 2003, con lo que se ahorró 14,7 millones. El juicio encadenó varios aplazamientos entre octubre de 2018 y marzo de 2019. La Fiscalía confiaba en llegar a un acuerdo con él, pero la cifra no se cerraba y además El Assir se ausentó repetidamente de las sesiones. La última vez decía residir en Suiza y sufrir una enfermedad en los bronquios que le desaconsejaba viajar. Al final se esfumó el 5 de marzo de 2019, y al día siguiente la Audiencia Provincial dictó una orden de busca y captura contra él por rebeldía. España pidió su extradición, pero Suiza se negó. Y aquella Nochebuena Interpol activó la orden en su contra.

El otro juicio del que El Assir se ausenta tiene lugar en octubre de 2019 en el Tribunal Correccional de París. Se trata del llamado affaire Karachi: una polémica venta de submarinos a Pakistán y de fragatas a Arabia Saudí en 1994 durante el mandato del primer ministro francés Éduard Balladour y que, según las sospechas, se saldó en 2007 con un atentado mortal en Karachi (Pakistán) por el supuesto impago por parte de Francia de algunas de las comisiones comprometidas. Se estima que El Assir se embolsó 54 millones, por lo que en junio de 2020 fue condenado, en rebeldía, a cinco años de cárcel. De entonces data la orden francesa de arresto contra él.

CON RODRIGO RATO Y VILLAREJO

Pero en esta historia abundan otros nombres sonados. Como el de Rodrigo Rato, con quien según una investigación periodística estaba conectado El Assir a través de la sociedad luxemburguesa Wheelerdale. O como el de José Manuel Villarejo, quien también tiene o pretende un papel en la trayectoria de El Assir. Hace sólo unos días, el ex comisario de las cloacas intentó utilizar el nombre del libanés (ex cuñado de su socio Adrián de la Joya) para recusar a un juez de la causa Tándem. Según su propio relato, Villarejo habría maniobrado entre 2013 y 2014 para «buscar una salida discreta al problema judicial» del comerciante de armas tras fracasar el CNI. Según el diario Público, fue El Assir quien recurrió al policía para que, a través de la causa fiscal española, evitara su extradición a Francia. En sus agendas figura una reunión con El Assir en Ginebra el 13 de mayo de 2014, cuatro años antes del inicio del juicio en Madrid.

¿Y por qué Abu Dabi? Con los años también el refugio suizo de El Assir le falló. En mayo de 2019 el nombre y los apellidos del fantasma aparecen citados en un documento público del país helvético. El cantón de Berna, al que pertenece su chalé en Gstaad y que le señaló como ilocalizable, le acusó de deberle 2,5 millones de francos suizos tras no haber pagado una sola factura fiscal entre 2006 y 2013.

El rastro del libanés se esfumó después. Quizá cambió directamente el cantón suizo por el emirato, donde algunas informaciones sitúan también a su hija Alia. Quizá haya dado más vueltas por el mundo. Lo seguro es que ahora, cuatro décadas después y muy lejos de Madrid, El Assir y Juan Carlos han retomado su amistad, con la diferencia de que al emérito parece despejársele el horizonte judicial.

«Yo siempre he trabajado dentro de lo que considero legalidad», se excusó el traficante cuando un juez francés del caso Karachi le interrogó en Ginebra tras haber sido detenido en un hotel. El mismo juez escuchó este lamento de Ziad Takieddine, el socio y compatriota junto al que ha sido condenado en París: «Yo soy una presa mucho más fácil de alcanzar que el señor El Assir».

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensajepor Invitado » Lun 07 Feb, 2022 3:38 pm


El rey Juan Carlos respira tranquilo: la Fiscalía archiva la causa de Jersey

Buenas noticias para el rey Juan Carlos coincidiendo con la reciente visita de sus hijas, las Infantas Doña Elena y Doña Cristina; y es que tal y como ha adelantado la cadena Cope este lunes, ya se ha redactado el borrador de decreto para archivar la investigación abierta por la Fiscalía contra el Emérito, al no apreciar indicios de delito en la presunta fortuna del monarca en la isla de Jersey.

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Mensajepor Invitado » Jue 24 Mar, 2022 3:36 pm


Golpe judicial al Emérito: La Justicia británica le niega la inmunidad

El Tribunal Superior de Londres ha determinado que Juan Carlos I no tiene inmunidad en Reino Unido tras su abdicación al cargo de rey de España. Así, ha concluido que puede seguir adelante la demanda que presentó Corinna Larsen.




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