Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Sab 26 Dic, 2020 8:02 pm

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Crece con fuerza el apoyo a la Monarquía pero la mayoría quiere que Juan Carlos deje de ser Emérito

El mensaje de Navidad del Rey Felipe VI consolida el vuelco a favor del actual modelo de Estado, tras un 2020 en el que llegó a haber más republicanos.


La percepción y el apoyo a la Corona en España están siguiendo una curva inversamente proporcional a la virulencia de las campañas en su contra que articulan medios y fuerzas políticas, incluso desde dentro del Gobierno. Pasado en 2020 su peor año desde la restauración de la Monarquía, los últimos sondeos vuelven a colocar a Felipe VI en una posición cómoda.

Envuelta la Casa Real en los escándalos personales y financieros de Juan Carlos, en su salida de España y atacada desde una Vicepresidencia segunda beligerantemente republicana, la Monarquía resurge. Así se desprende de los datos de la última encuesta de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, que arrojan que si mañana hubiera un referéndum, el 66,9% de los españoles votarían por la Monarquía, frente al 28,3% que lo harían por la República.

Bajando a las cifras por recuerdo de voto, se aprecia que sólo entre los simpatizantes de Unidas Podemos hay una mayoría republicana abrumadora (80,7%), si bien dos de cada 10 votantes de Pablo Iglesias siguen prefiriendo la Monarquía. Además, en el partido mayoritario del Gobierno se aprecia una clara división de opiniones: a pesar de la cada vez más explícita reafirmación de "la tradición republicana del PSOE", aún hay un 45,1% de sus votantes que prefieren el actual modelo de Estado, frente al 51,1% que votaría república.

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Iglesias sí tiene razón en una cosa, y es que la Monarquía tiene un "apoyo abrumador" de las derechas, si así llamamos a todo el espectro que hay desde Ciudadanos hasta Vox. Los liberales votarían en un 86% por mantener la Monarquía constitucional, y los votantes del PP se confiesan monárquicos en lo más parecido a la unanimidad, con un 94,7%. Los seguidores de Vox favorables a la Corona también son abrumadores, con un 91,1%.


Encuesta récord

Nada más acabar el mensaje de Navidad de Felipe VI, y dada la importancia del discurso de este año, EL ESPAÑOL y SocioMétrica lanzaron una de las mayores encuestas realizadas hasta el momento, en tiempo récord. Se ha sondeado a más de 10.000 panelistas a través de internet y redes sociales, con población aleatoria en toda España y todos los segmentos sociodemográficos. Una encuesta realmente representativa de la opinión pública de todo el país.

Repasando los sondeos anteriores, en general, el Rey ha levantado su prestigio y la credibilidad, no sólo a nivel personal sino también institucional. No hay más que ver que cuando EL ESPAÑOL comenzó en julio a publicar las exclusivas sobre los manejos de Juan Carlos para esconder en Suiza el presunto regalo de 100 millones de dólares del monarca saudí, otra encuesta de SocioMétrica para este periódico reveló que en España llegó a haber más partidarios de la República (49,3%) que de la Monarquía (48,9%).

Aunque eso cambió radicalmente en un mes, tras el anuncio de la salida del Emérito de España, en agosto. El vuelco de los datos, que se convirtieron en un apoyo del 54,9% a la Corona frente al 40,8% a la República, arrojó una conclusión, que la confianza de los españoles en Felipe VI es muy notable.

Felipe VI vs. Juan Carlos I

Y es que es al actual Monarca a quien hay que atribuirle este vuelco en las preferencias de los españoles. Tres datos así lo atestiguan en este último sondeo de SocioMétrica.

El primero es evidente: hay casi un empate técnico, pero son más los españoles que quieren que Don Juan Carlos deje de ser Rey Emérito (47,7%) que los que desearían que mantuviera el título honorífico (45%). Teniendo en cuenta las demás cifras de apoyo a la Monarquía que arroja la encuesta, que son inequívocas, la conclusión evidente es que el padre de Don Felipe es el único y verdadero lastre de la institución monárquica.

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En el desglose por recuerdo de voto, de hecho, se detecta la única respuesta de todo el sondeo en la que las mayorías de los seguidores de Ciudadanos no coinciden en su valoración con las del Partido Popular y Vox.

En esta cuestión del castigo ético Juan Carlos, los votantes liberales creen en un 47,6% que debe dejar de ser Rey Emérito (frente a un 40,9% que no). Tres cuartas partes de los populares y casi lo mismo entre los seguidores de la derecha radical defienden incluso en este punto al padre de Felipe VI.

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Queda aún más claro el crédito personal que los españoles le otorgan a Don Felipe en las diferentes evaluaciones que hacen los encuestados cuando son preguntados por la nota que le dan al papel hecho por la Monarquía Española a lo largo de estos más de 40 años, y cuando la cuestión es la misma pero se centra específicamente en Felipe VI.

Aunque en el primer caso, el aprobado es muy alto, con un 69,1% de los encuestados, la nota sube preguntando por Don Felipe, y llega al 72,7% de aprobados.

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La tercera y más evidente clave está en la visión de los votantes del PSOE. Los seguidores del presidente del Gobierno han entendido el mensaje de Pedro Sánchez, comprometido con la Monarquía parlamentaria que encarna Felipe VI. Y es que sí suspenden a Juan Carlos I (49,8%, frente a un 46,2% de aprobados) y sin embargo apoyan con decisión a su hijo. El Rey actual, por el contrario, recibe un 63% de notas positivas que más duplican al 30,1% de negativas.

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Maria Concepcion

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Maria Concepcion » Mar 19 Ene, 2021 6:14 pm


Sergio Vila-Sanjuán: "El Rey Felipe VI debería mirar a Reino Unido para salvar la Monarquía"

El escritor catalán, autor de 'Por qué soy monárquico', habla en esta entrevista sobre la Monarquía, sus fortalezas y sus debilidades.


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12 JAN 2021

La Monarquía Española ha vivido momentos de esplendor, pero también enormes crisis. La abdicación de Juan Carlos I sirvió para aliviar parte de los problemas, pero el reinado de Felipe VI no solo no ha sido tranquilo, sino que ha estado lleno de preocupaciones para un Monarca que tiene que lidiar con un pasado comprometedor, un presente complicado y que debe afrontar un futuro poco claro. Sin embargo, la Monarquía en España no está agotada. Al compromiso del Gobierno de Pedro Sánchez, o al menos de la parte socialista, con la Corona y con Felipe VI, se le unen muchos españoles que son partidarios de una Monarquía Parlamentaria. Puede que la Monarquía en España no despierte la misma simpatía que en otros países en los que la Corona está más asentada, pero todavía tiene adeptos. Uno de ellos es Sergio Vila-Sanjuán, escritor y Premio Nacional de Periodismo Cultural 2020, que se ha lanzado a escribir 'Por qué soy monárquico' para defender por qué apoya a la Institución en general y a Felipe VI en particular. Sobre el libro y sobre Monarquía hemos hablado con el escritor catalán en una entrevista en la que se aborda el pasado, el presente y el futuro.

Bekia: ¿Por qué ser monárquico en general y por qué ser monárquico en España?

Sergio Vila-Sanjuán: Yo estoy a favor de las monarquías democráticas y constitucionales europeas. Primero porque en el ranking de los países con más calidad democrática del mundo de The Economist 10 de 15 son monarquías constitucionales. Países como Reino Unido, Suecia, Dinamarca o como Holanda tienen en común que son sociedades muy desarrolladas, pero que valoran mucho su historia y su tradición. De alguna forma, la monarquía sirve para hacer esta conexión entre lo más tradicional, lo más ceremonioso, las grandes instituciones y el mundo moderno, el mundo de vanguardia. En el caso de España yo creo que la monarquía es interesante y útil porque da estabilidad al país. En los últimos 40 años ha favorecido el desarrollo español. Bajo el manto de la monarquía, España ha entrado en la Unión Europea y en la OTAN y además la actual monarquía española surge de un momento de consenso que es la Constitución de 1978 y ha sido revalorado democráticamente en el Congreso en la Ley de Sucesión de 2014, por lo tanto es una Monarquía democrática.

B: ¿Crees que es un estigma decir que se es monárquico en España?

S.V.S: No, lo que creo es que en estos momentos hay un debate. Durante 30 años, la monarquía no se ponía en cuestión porque funcionaba bien. Todo el mundo estaba de acuerdo, incluso los republicanos decían: 'bueno, no vamos a entrar en esta batalla porque en estos momentos no vale la pena'. Había un consenso general sobre que la monarquía de Juan Carlos I funcionaba. Lo que ha pasado en los últimos 10 años es que coincidiendo también con la crisis económica, algunos grupos políticos han puesto en cuestión la institución monárquica y por otro lado Juan Carlos I acabó su reinado con unos comportamientos que como mínimo parecen un poco discutibles a raíz de la famosa cacería de Botsuana con Corinna Larsen que no han ayudado a dar buena imagen de la monarquía, sino todo lo contrario. Todo esto ha llevado a un cierto debate sobre la monarquía a pesar de que yo creo que el sucesor de Juan Carlos I, Felipe VI, ha cumplido muy bien su trabajo, ha estado donde tenía que estar, y de alguna forma vuelve a dar una imagen muy buena y muy positiva de la Institución.

B: ¿Debería haber un referéndum?

S.V.S: Creo que no porque los referéndums los carga el diablo. Mira el Brexit. Los referéndums obligan a la gente a polarizarse y a tomar decisiones que muchas veces se hacen muy en caliente y permiten vehicular malos humores relativos a otras situaciones. Yo creo que cualquier modificación de la Constitución y un referéndum sobre la monarquía lo sería, tendría que pasar por los preceptivos trámites. Hay un proceso establecido para modificar la Constitución que es garantista porque lógicamente las altas instituciones del Estado se tienen que proteger para evitar tentaciones de cambiarlas de un día para otro. Son cosas que ha costado mucho edificar y para cambiarlas hay que hacerlo con bastante prudencia.

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El Rey Felipe y la Reina Isabel, muy sonrientes en la cena de gala en honor a los Reyes de España en Buckingham Palace

B: ¿Qué puede hacer Felipe VI para proteger su reinado y salvar la Monarquía?

S.V.S: Tenemos que mirar a Reino Unido. La monarquía británica ha pasado por varias crisis, algunas muy fuertes como la abdicación de Eduardo VIII para casarse con Wallis Simpson o la muerte de Lady Di con todo lo que trajo de mala imagen para Isabel II. Ha tenido crisis fuertes y las ha superado porque en el país ven que es una institución rentable que genera buena imagen, incluso turismo. En España, Felipe VI está haciendo lo que le toca. En la pandemia ha estado muy en contacto con todos los colectivos, con gente que lo estaba pasando mal. En los dos funerales que ha habido, el de Estado y el religioso, todo el mundo ha coincidido en que de alguna forma el rostro visible fuera el del Rey y el de la Princesa de Asturias porque son rostros no partidistas y no sectarios en los que todo el mundo puede estar de acuerdo y en los que el ciudadano puede reconocer un símbolo del país. Yo creo que Felipe VI lo que tiene que hacer es seguir trabajando bien como está haciendo y esperar a que las aguas se remansen y que de alguna forma la monarquía vuelva a entrar en el funcionamiento diario positivo de España.

B: Hablas de un rostro apartidista. ¿Crees que la derecha se ha intentado apropiar de la figura del Rey y de la Monarquía?

S.V.S: No, del Rey no se puede apropiar nadie. El Rey está por encima de los partidos. Que tengan sus partidarios en un partido o en otro es positivo. La derecha lo ha defendido, pero el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus ministros socialistas también han mostrado claramente su compromiso con la monarquía. No se puede decir bajo ningún concepto que la derecha se ha apropiado del Rey porque la monarquía es de la derecha y de la izquierda, es de toda la sociedad española.

B: ¿Quién crees que es el mejor aliado político de Felipe VI y de la Corona?

S.V.S: El mejor aliado de la Corona es su propio comportamiento y yo creo que la sociedad española. Con motivo de este debate se han alzado voces del mundo de la empresa o de la cultura con testimonios a favor de la monarquía porque en los primeros años en los que ha habido este debate hemos visto sobre todo críticas. Ha terminado produciéndose una reacción desde sectores de la sociedad, desde la politología y desde el derecho diciendo que esta monarquía española que tan bien nos ayudó a hacer la transición del franquismo a la Democracia es una institución válida y que tenemos que mantener. Hay un movimiento en la sociedad de gente que está exponiendo sus argumentos a favor de la Institución.

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B: ¿En qué debería mejorar la Corona y en qué es un ejemplo?

S.V.S: Es un ejemplo en los aspectos sociales y culturales, algo que explico bastante en el libro. Todo el mundo de la cultura a través de las Fundaciones Princesa de Asturias y Princesa de Girona han servido para que la monarquía se conecte con representantes de la creación, del arte, de la literatura, del cine, de la historia o de la filosofía, con gente muy puntera. Es una de las cosas que dan buena imagen. En cuanto a mejorar habría que pulir un poco estos portales de transparencia en el futuro para que todo el mundo sepa muy bien cómo son las economías de la Casa Real y de todos sus integrantes. De todas formas, la Casa Real es una de las más baratas para el contribuyente de Europa. Su presupuesto es la cuarta parte del de la británica por ejemplo.


B: ¿Debería volver el Rey Juan Carlos a España o exiliarse definitivamente?

S.V.S: Lo que tiene que hacer es mantener un perfil muy bajo para no crear tensión con el actual Monarca y a mí me parece bien que esté fuera de España pero siempre disponible para que si en algún momento le llama la Justicia se persone y cumpla con sus obligaciones como ciudadano. No ganaríamos mucho con que él estuviera aquí. Con el Rey Juan Carlos van saliendo filtraciones una detrás de otra de una situación muy enrevesada que hay de por medio un policía encausado y encarcelado que se llama Villarejo y que cuesta un poco hacerse una idea clara de qué ha pasado en este caso. No son noticias nada agradables para el mundo monárquico.

B: ¿Debería acotarse la inviolabilidad del Rey a sus actos como Jefe del Estado o directamente eliminarse?

S.V.S: En la mayoría de países los Jefes de Estado tienen una figura de este estilo porque si no lo proteges de alguna manera pones muy fácil que personas o grupos adversos impidan un funcionamiento normal a base de denuncias o de querellas. Todas las legislaciones de países desarrollados contemplan algún tipo de protección al Jefe de Estado. Esto es normal.


B: ¿Se equivocó Felipe VI con su discurso del 3 de octubre de 2017 sobre Catalunya?


S.V.S: Era un momento difícil. En su día se dijo que había estado antipático y que además no había hablado en catalán, pero si hoy día lees ese discurso el mensaje que da es muy sensato y muy correcto. En Catalunya hay una serie de dirigentes políticos que se están saltando la ley, esto no puede ser, hay que volver a la legalidad porque cualquier diálogo político sobre cualquier posición es factible, pero dentro de la ley. Eso por un lado. Por otro, en su discurso, el Rey lanza un mensaje a los catalanes no partidarios del movimiento independentista y les dice que el Estado les va a cobijar y no va a permitir que la ley se vulnere. Creo que son las dos cosas que le tocaban porque el Rey, constitucionalmente es símbolo de la unidad del Estado. En vista de lo que estaba pasando en Catalunya no se iba a aplaudir. Su toma de posición es simplemente una llamada a restablecer la ley.


B: ¿Cómo son Don Felipe y Doña Letizia en las distancias cortas?

S.V.S: Les he conocido en distintos actos. Él me parece una persona por un lado seria y por otro lado bastante cálida. Es muy atento y muy rápido. Ella es una persona muy culta, muy cinéfila y como aparece en tantas películas sobre la monarquía, me parece admirable cómo llevan estas agendas cargadas que empiezan con actos a las 09:00 horas y acaban a las 22:00 horas, estrechando centenares de manos y estar de pie horas y horas. Es un cargo bello y con carga histórica, pero también sacrificado en el plano cotidiano.


B: Se habla del Rey Juan Carlos como heredero de Franco. ¿Había otra opción para la restauración de la Monarquía?

S.V.S: No se puede hacer contrahistoria, esa fue la que salió y es la que tenemos. Otra opción hubiera sido si Franco hubiera caído antes, que hubiera subido al trono Don Juan de Borbón, pero era muy difícil. Esa fue una opción que permitió hacer la Transición con el consenso de quien tenía entonces el poder y también de la oposición. Todo el mundo tuvo que ceder, pero fue una opción que salió bien, porque cuando el Rey Juan Carlos tomó posesión hizo lo que históricamente le tocaba, que era desmontar la estructura autoritaria del franquismo.

B: Conocemos los puntos fuertes de la Transición, pero analizándola con distancia, ¿qué fallos le encuentras?

S.V.S: Fallos todos los que quieras, pero yo cito una reflexión de Jorge Semprún, que fue Ministro de Cultura, y dice que fue una transición de terciopelo, como la revolución checa, porque tuvo que hacerse con un poco de amnesia por parte de todo el mundo porque la Guerra Civil todavía estaba muy presente. Estaba presente en vencedores y en vencidos y si todos los integrantes no hubieran hecho ese poco de amnesia y no hubieran intentado olvidar un poco el pasado, con la parte injusta que tiene sobre todo para los vencidos, eso del pasado se hubiera puesto sobre la proyección de futuro. Todo el mundo tuvo que ser generoso, especialmente los que representaban a los vencidos, y aceptó en aquel momento no poner en la picota una serie de personajes o de figuras para permitir que la Transición se pudiera hacer de forma eficaz.

B: Yendo muchos años más para atrás... En el libro realizas un repaso bastante positivo de Alfonso XIII, que ha sido un rey bastante denostado. ¿Consideras que fue un buen rey?

S.V.S: Fue un rey con muchas luces y muchas sombras. En sus primeros 20 años de reinado es un monarca con intención reformista que tiene sobre tres primeros ministros que modernizan la sociedad española que son Antonio Maura, Canalejas y Eduardo Dato, estos dos últimos mueren en atentados terroristas, lo cual ya explica que es una época con muchas tensiones. En ese periodo es un rey reformista que intenta mejorar la sociedad enfrentándose a problemas serios la guerra de Marruecos, que es una gran herida. En sus primeros años de reinado hace cosas buenas, porque además consigue la neutralidad española durante la I Guerra Mundial y en ese periodo hay un florecimiento de la cultura. Pero en cierto momento el Rey comete un error, que es el que le costará la Corona, que es aceptar que Primo de Rivera dé un golpe de estado y tome el poder. Al hacer esto el Rey vulnera la Constitución y esto es lo que le costará el reinado. Aunque él aceptó el golpe de estado para pacificar la sociedad y poner orden, da el poder a un militar autoritario que inmediatamente lo que hace es implantar una dictadura.
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B: ¿Hubiera tenido otra opción Alfonso XIII en ese momento en vez de optar por la dictadura? ¿Qué podría haber hecho?

S.V.S: Lo que podría haber hecho según apuntan algunos historiadores es plantear en las Cortes la cesión de poder a Primo de Rivera. Si las Cortes hubieran convalidado que Alfonso XIII daba la Presidencia del Gobierno a Primo de Rivera, no hubiera violado la Constitución, con lo cual hubiera podido hacer un periodo autoritario, pero que no violara la Constitución. Es una posibilidad.



B: ¿Quién ha sido para ti el mejor Rey y quién el peor?

S.V.S: El mejor Rey de la historia de España es Carlos I, que es uno de los grandes formuladores de Europa, un hombre con una gran visión política, un hombre muy constructivo que crea muchas estructuras que han perdurado, que tutela el tema americano. Es la figura de un hombre prudente y sensato y es muy interesante porque es la que da la gran dimensión a España, a la unión de monarquías hispánicas. El peor probablemente sea Fernando VII, que fue un monarca frívolo, que perjuró, dijo una cosa e hizo otra, persiguió a los liberales. En fin, fue muy negativo Fernando VII.

B: ¿Cómo puede mantenerse la Monarquía en España?

S.V.S: Seguir trabajando día a día, trabajar bien, con seriedad por el país. La Monarquía lo que tiene es que imprime un poco de carácter y ritualidad a muchas actividades. Por eso la gente quiere que los Reyes inauguren cosas, estén presentes en sitios. A la sociedad le va bien tener unas figuras con este empaque. Creo que la Monarquía tiene que seguir trabajando día a día con seriedad y con mucha transparencia, porque en el mundo actual no se pueden hacer actividades opacas. El mundo actual es el mundo de la transparencia y la Monarquía tiene que intentar entrar en el universo de transparencia sin perder esa cierta magia, ese carácter ritual que es lo que le da el sentido.

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Mensajepor Invitado » Vie 22 Ene, 2021 1:11 pm

Marta de Arespacochaga, la pintora que se inspira en Felipe y Letizia: "Se critica mucho más a los Reyes en España que fuera"

Esposa de diplomático, la artista ha tenido ocasión de conocer a personalidades muy relevantes de la política internacional y sabe bien la imagen que se tiene de los Reyes fuera de nuestro país

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Marta de Arespacochaga. (Fotografía cedida a Vanitatis)
19/01/2021

Marta de Arespacochaga puede presumir de que sus cuadros adornan las paredes de edificios institucionales en nuestro país, casas de particulares y hasta de dos castillos en Austria. Y una de las obras que decoran estos últimos es un retrato del rey Felipe que pintó en 2015. Pero es la única pintura que ha realizado de un miembro de la familia real. Si don Felipe la inspira, doña Letizia lo hace aún más, ya que son dos las obras que le ha dedicado. Una de ellas, realizada durante la pandemia y en la que la Reina aparece con un vestido rojo muy conocido, el diseño de Carolina Herrera con el que posaba para las últimas fotos oficiales que se hicieron y distribuyeron de la familia real. La otra cuelga en las paredes del ayuntamiento de Marmolejo, en Jaén, y en ella la Reina aparece con un vestido blanco, asimétrico, del estilo al que llevó en el 50 cumpleaños de Guillermo de Holanda, una prenda difícil de olvidar.


La pintora pertenece al grupo Pro Arte y Cultura, una entidad que se dedica al mecenazgo y a expandir la cultura española, creada por Mayte Spínola, casualmente amiga de la reina Sofía. Y aunque también pinta por encargo, no es su principal motivación, sino su simple afición, casi devoción. También lo hace con fines benéficos: sus cuadros han servido para obras sociales como la Fundación Madrina o para proyectos de ayuda de diferentes países, en colaboración con esposas de embajadores destinados en esos territorios.

Define su obra como pintura realista y no hay más que ver sus bodegones o sus paisajes para comprobarlo, además de, por supuesto, los numerosos retratos que ha realizado, inspirándose sobre todo en sus familia, amigos y las personas a las que quiere y, también, en los reyes Felipe y Letizia. Una inspiración de la que hemos hablado con la propia artista.

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Retrato del rey Felipe. (Imagen cedida por Marta de Arespacochaga. Prohibida su reproducción)

P: Marta, ¿qué es lo que te llevó o te inspiró para realizar estos retratos de los Reyes?

R: El Rey es una persona tranquila y con una magnífica educación. Los Reyes, tanto los actuales como los eméritos, siempre han representado a España en otros países de forma magnífica. Lo sé porque los he recibido y la gente cuando llega se vuelve loca, todo el mundo quiere conocerlos.

P: ¿Has tenido ocasión de conocer en persona a la familia real?

R: Sí, conocí a la reina Sofía porque fui mujer de diplomático, que fue embajador en varios países. Uno de ellos, en Nicaragua, donde viajaron los Reyes eméritos en 1991. Me pareció una señora guapísima, con luz personal, además de elegante. Parece que es una persona seria, pero todo lo contrario: es una persona muy cercana y encantadora. Siempre se interesaba por la familia y por aspectos personales. También conocí a don Felipe en Venezuela, pero él aún era Príncipe de Asturias. Me sorprendió lo cercano y natural que era, metido totalmente en el ambiente, mezclado con los diferentes mandatarios. Muy educado y a la vez muy sencillo. Me causó una buenísima impresión. Se les critica mucho más en España que fuera. En Bélgica adoran a la reina Letizia, en Austria, en muchos países. La ponen como ejemplo de elegancia y saber estar. Y la verdad es que representan fenomenal a nuestro país, eso es muy importante.

P: ¿Qué rasgos físicos de uno y de otro te llaman más a la hora de retratarlos?

R: Del Rey, el porte en general y sus ojos, que son muy expresivos. La Reina es guapísima y tiene mucha luz en la cara. Pero es el conjunto de ellos lo que me llama la atención.

P: Para el primer retrato que hiciste de la reina Letizia, escogiste quizá la tiara menos representativa de la familia real y ella solo se ha puesto una vez, ¿por qué?

R: Me gustó que fuera un regalo que le hizo don Felipe. Me pareció un detalle bonito que la llevase.

P: Es un retrato muy bueno, pero sabemos que te gusta más el segundo que hiciste.

R: Sí, es el último que he hecho, lo hice durante la pandemia y es un cuadro que me gustaría quedarme. Vamos a hacer una exposición pronto, también de mecenazgo, y es probable que yo aporte esta pintura.

P: ¿Por qué has escogido ese vestido y sobre todo esos pendientes para este retrato?

R: Básicamente por el color rojo. Los vi y me parecieron muy bonitos, con esos brillantes alrededor. Eran perfectos. Lo que sí quiero matizar es que la sortija que lleva en el cuadro está totalmente inventada, no se la he visto nunca, ha salido de mi imaginación. Ni existe ni la tiene la reina Letizia.

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Retrato de la reina Letizia. (Imagen cedida por Marta de Arespacochaga. Prohibida su reproducción)

P: Te ha costado, pero estás contenta con el resultado.

R: Sí, no ha sido fácil. No me inspiro ni copio ninguna fotografía, es un trabajo de un profesional que hay que respetar. Sí me inspiro en un vestido o unos pendientes que le he visto puestos y me gustan, pero el resto sale de mi imaginación. Y hay que adaptar todo lo que sale de mi imaginación a las medidas, las proporciones y la postura de esa persona. Son muchos los intentos hasta que veo que la protagonista, no solo la reina Letizia en ese caso, sino todas, está correcta y elegante. Pero estoy muy contenta con el resultado, desde luego.

P: ¿Los Reyes tienen constancia de estas obras?

R: No, no lo saben. Intenté ponerme en contacto con Casa Real para mandarles unas fotos de mi trabajo, no con la intención de que me encargaran nada -si lo hacen, mucho mejor, claro-, pero al menos que supieran que lo hago. Yo sé que ellos ya tienen sus pintores y tampoco tendrían tiempo para posar. Me gustaría al menos que conocieran que existen esos cuadros y dónde está cada uno.

P: ¿Te has planteado hacer algo parecido de la princesa Leonor y la infanta Sofía?

R: Sí me gustaría, aunque me gustaría dejar pasar la adolescencia, que es una edad ingrata en todas las personas. Eso sí, tampoco descarto hacerlo ahora si veo algo que me parezca bonito.

P: Como esposa de un diplomático, además de los Reyes eméritos y el entonces príncipe Felipe, ¿has podido conocer a alguna personalidad política relevante que te marcara especialmente?

R: Sí, conocí a Violeta Chamorro, la primera presidenta mujer en Nicaragua. El pueblo la había elegido con emoción y por donde pasaba sacaban la virgen. Me impresionó porque era mujer, tenía familia y decidió asumir la responsabilidad. También conocí a Sadam Hussein, cuando aún no era presidente de Irak. Y a Nelson Mandela, una persona sencilla, sopesada, tranquila. De todos los jefes de Estado que he podido conocer, es uno de los más interesantes.

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Marta de Arespacochaga, con uno de sus cuadros. (Fotografía cedida a Vanitatis)

https://www.vanitatis.elconfidencial.co ... s_2912428/

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Mensajepor Invitado » Sab 23 Ene, 2021 1:46 am

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FELIPE VI
“JUAN CARLOS SABE QUE SU HIJO SUFRE UNA PRESIÓN BRUTAL”

Don Felipe y su padre siempre han tenido caracteres muy diferentes. El ‘exilio’ del Rey Padre no ha roto en absoluto su relación pero sí atraviesa momentos delicados.

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Este 30 de enero, Don Felipe cumple 53 años, un aniversario sobre el que inevitablemente planeará la ausencia de su padre, que lleva casi seis meses "exiliado" en Abu Dabi. Algo que le provoca sentimientos encontrados, por una parte alivio al haberse detenido el acoso a la Corona orquestado por Podemos que provocó su marcha, pero también enorme tristeza. "En contra de lo que muchos piensan la relación con su padre no está rota, aunque pasa por momentos complicados. Entre ellos hay comunicación, el Monarca, que está permanentemente al tanto de todo lo que ocurre con su padre, se interesa por su salud y su estado de ánimo y Don Juan Carlos le transmite que se siente solo allí y su deseo de volver a casa" asegura a LOC un personaje cercano a la familia real. Y añade: "Don Juan Carlos sabe que las presiones que sufrió su hijo fueron brutales y la Corona estaba por encima de cuestiones personales. ¿Cómo no lo va a entender, si el mismo privó a su padre, Don Juan, de su sueño de reinar para traer la monarquía a España? Otra cosa es lo que opina sobre la gente que asesora a Don Felipe y cómo se han hecho las cosas".

Desde su abdicación, la estrategia diseñada por el jefe de la Casa Real, Jaime Alfonsín, ha sido borrar del mapa a Don Juan Carlos, para recuperar la imagen de la Corona tras los escándalos del final de su reinado: Urdangarin, Corina Larsen y la cacería de elefantes de Botswana. Prácticamente desapareció de la agenda institucional e incluso fue vetado en actos que conmemoraban el regreso de la democracia, su gran logro. "Mas que sucesión, parecía un cambio de dinastía" comenta dicha fuente. Se demostró en 2017 en el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas en el Congreso, en que Zarzuela, alegando problemas de protocolo, le ofreció asistir desde la tribuna de invitados. " Yo al gallinero no voy" se negó el Rey Padre, trasladando su enfado a los medios. "Han ido hasta las nietas de La Pasionaria y a mí, el conductor del camión de la transición, me eliminan".

A la vez, la vendetta de Corina Larsen, su ex-amante, quien en connivencia con el comisario Villarejo, destapó la caja de los truenos sobre supuestas comisiones y regalos millonarios saudíes, derivaron en una investigación que el juez suizo Bertone trasladó al Supremo y utilizaron los socios de Sánchez para acorralar a la monarquía. Un escenario difícil de digerir para Don Juan Carlos, a quien sus aciertos como monarca, que se tradujeron en un casi unánime juancarlismo, acostumbraron al blindaje mediático y a la tolerancia de los dirigentes hacia facetas de su vida privada no demasiado ortodoxas. Pese a no estar encausado, el Gobierno planteó que abandonara el país, tras una tensa negociación que llevó a cabo Alfonsín. "Don Felipe se resistía a llegar tan lejos, fue terrible el momento en que el jefe de Su Casa, en su presencia, se lo planteó a Don Juan Carlos, que se lo tomó con entereza, quizá como un último servicio a España".

Seguramente, tuvo muy presente a su padre, Don Juan, a quien la cerrazón de Franco impidió reinar, enfrentándole a Don Juan Carlos, que vivió un calvario pues le quería y admiraba mucho. Como Don Felipe, que de pequeño siempre decía "ser Rey es hacer lo que hace mi padre".

Cuando nació el príncipe, ansiado varón y heredero, Don Juan Carlos se mareó de la emoción: ejerció de padre consentidor, colmándole de caprichos. Odiaba reprenderle, pidiendo al director de su colegio, Los Rosales: "Manuel, regaña tú a Felipe que a cierta edad los hijos no hacen caso". La afición del niño por las escopetas aterrorizaba al padre, que nunca superó la muerte de su hermano Alfonsito cuando jugaban con un arma, por lo que asignó a un militar, José Antonio Alcina, para vigilarle y que tuviese bien cerrado el armero.

Sus primeros roces datan de la adolescencia, cuando Don Felipe, más Grecia que Borbón de carácter, tomaba partido por su madre en las disputas matrimoniales, que solían tener nombre de mujer. También le recriminaba en broma sus chistes verdes. "Jo, papá, no te pases". La personalidad del Rey Juan Carlos, cuya dura infancia separado de sus padres propiciaron su afán por el hedonismo y el dinero, era opuesta a su hijo, quien dado el turbulento matrimonio paterno, pretendía casarse por amor. Su noviazgo con Eva Sannum provocó uno de sus mayores encontronazos, ante la campaña orquestada por su padre a través del jefe de Su Casa, Fernando Almansa, para frustrar el compromiso.

Cuando llegó a la vida de su hijo Doña Letizia, periodista y divorciada, no tuvo agallas para impedirlo. "No soy capaz de ver llorar a mi hijo de nuevo", comentó. Lo cual no significaba que le agradara la elección, por lo que la relación con su nuera ha sido siempre distante, incluso, cuando en 2013 los Príncipes atravesaron una crisis, sugirió a su hijo divorciarse. Algo que Doña Letizia no olvida.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 23 DE ENERO DE 2021

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Sab 23 Ene, 2021 2:48 pm

Cuántas bobadas, inexactitudes y refritos. Todo con tal de no investigar.

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Sab 30 Ene, 2021 2:02 am

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Felipe VI: el cumpleaños con más frentes abiertos del Rey

El Monarca sopla hoy 53 velas en un momento muy complicado. A la incierta situación de su padre y al difícil proceso de renovación de la Corona, se unen la reducción de su papel por la pandemia y la campaña contra la institución que no cesa.

EDUARDO ÁLVAREZ

Hace hoy un año, el Rey Felipe soplaba 52 velas con una doble celebración de cumpleaños. Al mediodía, almorzó en compañía de un grupo de amigos en un restaurante madrileño situado en la zona del Viso especializado en raciones de típica comida española. Y, ya por la tarde, disfrutó en su residencia junto a Doña Letizia y sus dos hijas. Tenía ese día el Monarca la agenda despejada. Y seguro que pensó en lo complicado que habían sido los últimos 12 meses, caracterizados por la repetición electoral y la crisis de gobernabilidad en nuestro país. Pero al menos España volvía a tener Gobierno, el primero de coalición. Zarzuela estudiaba ya cómo sortear las dificultades que se intuían en la cohabitación con Podemos a la vez que se trabajaba en el refuerzo de la proyección exterior del soberano.

Hoy Don Felipe cumple 53 años. Y si echa la vista atrás para recordar el anterior 30 de enero concluirá no sin nostalgia lo fáciles que eran entonces las cosas, con lo enredadas que parecían. Porque todo se ha complicado extraordinariamente desde entonces para el Jefe del Estado y nunca había tenido tantos frentes abiertos como ahora.

Como a perro flaco todo son pulgas, ni siquiera se ha visto ajeno en los últimos días a la polémica sobre el plan de vacunación contra el coronavirus. Las declaraciones de algunos dirigentes políticos como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y de líderes de opinión expresando la necesidad de que el Rey se inmunice cuanto antes derivó en el sempiterno debate demagógico en las redes sobre los privilegios de los Borbones. Y rápidamente desde Podemos o formaciones como Compromís aprovecharon las aguas fétidas para cargar una vez más contra la Monarquía. Jaume Asens, al frente del grupo morado en el Congreso, enseguida advirtió que no le parecía bien la propuesta y el senador Carles Mulet registró una pregunta parlamentaria dirigida al Gobierno para saber si algún miembro de la Familia Real se ha vacunado ya. Desde Zarzuela se salió al paso negándolo para aplacar otra polémica.

Sin embargo, como recuerda a LOC el constitucionalista Antonio Torres del Moral, en España no está bien resuelto el sistema de regencia ante hipotéticas situaciones en las que el Jefe del Estado no pudiera ejercer sus funciones temporalmente, como ocurriría, por ejemplo, si sufriera una grave infección por el coronavirus. Ya se vio la pasada primavera que éste es un serio agujero de nuestro ordenamiento, puesto que en situaciones en las que se tienen que tramitar decretos leyes con extraordinaria urgencia, como está ocurriendo con la pandemia, la firma del Rey resulta imprescindible.

Pero, más allá, Felipe VI tiene frentes tan espinosos como la situación de su padre, Don Juan Carlos, y el proceso de renovación en marcha de la Corona, de extraordinaria complejidad, que parece estancado. Algunas fuentes explican a este suplemento que las dos cuestiones son interdependientes. En el Gobierno y en la Casa del Rey están convencidos de que, cuando se pronuncie, la Fiscalía del Tribunal Supremo argumentará que no se puede investigar al hoy Emérito por sus cuentas opacas en el extranjero al tratarse de asuntos anteriores a junio de 2014 y tener que aplicársele el principio de inviolabilidad. Pero tanto Zarzuela como Moncloa temen la honda repercusión que ese movimiento de la Justicia tendrá en la opinión pública. Y exigirá a continuación, como plan de choque, nuevas medidas de regeneración y modernización de la Casa del Rey hoy en estudio.

En Zarzuela también se saben muy atados de pies y manos. Tanto la posibilidad de tramitar una Ley de la Corona, de la que tanto se debate en público, como de reformar artículos de la Constitución para por ejemplo dar un alcance distinto a la figura de la inviolabilidad, exige un amplio consenso político que, como mínimo, debe partir de un impulso compartido entre PSOE y PP que hoy se antoja imposible.

El compás de espera perjudica a la institución en uno de sus momentos más delicados porque sus críticos aprovechan todo para erosionarla. Y, así, en paralelo a las revelaciones sobre los irregulares manejos económicos de Don Juan Carlos, se difunden de pronto noticias sobre gastos que repercuten en la Casa del Rey de los que, tal como está establecido, se hacen cargo organismos como Patrimonio Nacional. Y en ese totum revolutum se dibuja una imagen muy opaca y nada ejemplar de la Corona que sólo puede ser contrarrestada con más medidas de transparencia desde Zarzuela como este viernes, cuando se anunció que Don Felipe se congelaba el sueldo. El suyo y el de toda la Familia.

Pero el incierto 2021 también representa un quebradero de cabeza para la Monarquía en el terreno funcional. La pandemia ha limitado enormemente la agenda del Rey desde marzo. Su proyección internacional se ha reducido a la mínima expresión, con un único viaje oficial al extranjero desde marzo -la polémica toma de posesión de Luis Arce como presidente de Bolivia en la que el vicepresidente Pablo Iglesias boicoteó al Monarca con una agenda paralela en apoyo a dirigentes populistas afines de Latinoamérica-. Y, dentro de nuestro país, el margen de acción institucional de Don Felipe también ha sido escaso.

Poco puede hacer Zarzuela que no sea esperar a la evolución de la pandemia. Pero en un escenario en el que la campaña contra la Monarquía sigue arreciando y desde Podemos y los partidos independentistas se busca cuestionar a diario la utilidad de la institución, el Rey es plenamente consciente de la necesidad de poder recuperar empuje público en el desarrollo de todas sus funciones constitucionales. En ese sentido, fue mucho más que un gesto de cortesía el anhelo que les expresó a los empresarios en un acto en diciembre: "Estamos deseando volver a remangarnos y viajar por ahí, a ponernos el traje de comercial y ayudar a nuestras empresas a abrirse mercados". Don Felipe sabe la importancia que tiene que se vuelva a vincular a la Corona con el proceso de recuperación económica y de internacionalización de las marcas españolas, algo que fue fundamental durante todo el reinado de su padre, aunque hoy se quiera ignorar.

En lo estrictamente político, si bien la arremetida de Podemos contra la Jefatura del Estado no hace sino recrudecerse, en las últimas semanas se ha producido al menos un giro absoluto del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su respaldo y apuntalamiento de Don Felipe. Nada tiene que ver la relación actual con la enorme tensión y frialdad entre el líder socialista y el Monarca de hace un año. Esta misma semana, Sánchez se ha reunido en tres ocasiones con el Rey. Dos de esos encuentros más que obligados el presidente se los pasó totalmente por alto en 2020, en medio de su incomprensible estrategia de ninguneo a Zarzuela. Así, rectificándose a sí mismo, Sánchez esta vez sí ha acudido a comunicar en persona al Jefe del Estado el nombramiento de Carolina Darias y Miquel Iceta como ministros de Sanidad y Política Territorial, respectivamente. Recordemos que el año pasado le informó de la composición de todo su Gobierno en una mera llamada telefónica, inédita descortesía por la que fue muy criticado. E, igualmente, este jueves acompañó a los Reyes a la importante recepción anual al cuerpo diplomático, en contraste con el plantón de 2020.

Con especial interés se mira también desde Zarzuela a las elecciones de Cataluña. La dificultad del Rey para desarrollar su agenda en esta comunidad desde que fue puesto en el centro de su diana por las autoridades independentistas es otro peliagudo frente, que podría empezar a suavizarse si de los comicios sale un escenario político distinto.

Pese a todas las complicaciones, que no son pocas, al menos el Rey puede soplar hoy las velas con la satisfacción de contar con un respaldo muy mayoritario de los ciudadanos, según reflejan las últimas encuestas publicadas por varios medios. El reciente sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO reflejaba que casi seis de cada 10 españoles está satisfecho con que el Rey sea Jefe del Estado y valora muy positivamente la actuación en concreto de Don Felipe.

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Mensajepor Invitado » Dom 31 Ene, 2021 2:07 am

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La Casa Real solo incluye 92.000 euros en nóminas en su presupuesto: los más de 100 trabajadores los pagan los ministerios

El grueso de la plantilla de 139 empleados de Zarzuela corre a cargo de los ministerios de Presidencia y Hacienda, y Patrimonio Nacional, sin contar los efectivos de seguridad de Interior y la Guardia Real. El rey sí abona los 'pluses' de ese personal que presta servicio en Zarzuela: 2,5 millones de euros

La Casa Real solo paga, a través de la asignación que percibe de los Presupuestos Generales del Estado, 92.100 euros en nóminas al margen del sueldo de Felipe VI, el de la reina Letizia y la emérita Sofía y las retribuciones de los once altos cargos que componen la Casa del Rey. El grueso del personal que presta servicios a la monarquía –una plantilla de 139 empleados– lo financian otros departamentos del Estado, entre ellos el Ministerio de la Presidencia, Patrimonio Nacional o Hacienda, sin contar con los efectivos del Ministerio de Interior asignados a la seguridad de la familia real, ni la Guardia Real, que depende de Defensa. De los 4,1 millones de euros en gastos de personal que declara la Casa Real más de la mitad (2,5 millones) van a parar a 'pluses' para el conjunto del personal que presta servicio en Zarzuela, aunque sus nóminas las asuman otras instituciones. La asignación de los reyes y la reina emérita suponen 507.700 euros, la partida para el equipo de dirección asciende a 847.000 euros, y en cuotas de la Seguridad Social y prestaciones sociales la Corona gasta 578.095 euros.

Son los datos que recogen las cuentas de la Casa Real para 2021 que se han publicado este viernes y que dibujan un aumento del gasto en personal que se explica fundamentalmente por el incremento del 0,9% de los sueldos públicos. Zarzuela sostiene que el presupuesto para este año es el mismo que los anteriores –7,8 millones– y que el incremento en los Presupuestos Generales del Estado es para compensar el adelanto del gasto por el incremento del sueldo de los empleados públicos en 2018 y 2019 y los consiguientes pagos a la Seguridad Social durante dos ejercicios en los que las cuentas públicas estuvieron prorrogadas. La asignación para la familia real se ha reducido dado que Juan Carlos I dejó de recibirla en marzo por decisión del jefe del Estado a raíz de la publicación en los medios de comunicación de los escándalos de sus cuentas opacas en paraísos fiscales. Ese dinero no se ahorra, se queda sin embargo en las cuentas de la Casa Real y ahora se dedica al fondo para contingencias. La Corona anuncia también que Felipe VI ha congelado su salario (253.850 euros), el de su esposa (139.610) y su madre (114.240). Es el propio monarca el que fija esas asignaciones. La remuneración del presidente del Gobierno es 82.978,56 euros.

Las retribuciones de la familia real y de los once altos cargos son las únicas que son públicas de la Casa del Rey. Los últimos perciben un total de 800.137 euros a los que hay sumar 47.000 por los trienios que acumulan como funcionarios . En total, suponen más de 1,2 millones de euros incluyendo los pagos a la Seguridad Social. Ese equipo directivo es el único que paga directamente Zarzuela aparte de una pequeña partida de 92.100 euros que corresponde al personal laboral contratado directamente por la Casa del Rey (no sé detalla cuántos empleados ni sus funciones). elDiario.es ha planteado esta duda a la Casa Real y no ha obtenido respuesta.

Unas 300 personas perciben pluses de Zarzuela

A pesar de que en los Presupuestos de la Casa Real la partida para personal es mínima, la plantilla asciende a 139 personas, según recoge la página web de la institución, que no incluye a los agentes de seguridad ni a la Guardia Real. Son otras instituciones las que asumen el grueso de las retribuciones de ese personal, como Patrimonio Nacional –en 2015 tenía a 122 personas contratadas ejerciendo sus funciones directamente para la Casa del Rey–, Hacienda –responsable del parque móvil–, o el Ministerio de la Presidencia. El decreto por el que se estructura de la Casa Real establece que "el personal de alta dirección, de dirección y el personal laboral percibirán sus retribuciones con cargo a la dotación que para el mantenimiento de la Casa de Su Majestad el Rey figure en los Presupuestos Generales del Estado" y que "el personal que sea funcionario de carrera del Estado, de las Comunidades Autónomas o de las Entidades Locales y los funcionarios eventuales percibirán sus retribuciones por el Ministerio de la Presidencia, Departamento en el que figuran como apéndice de su relación los puestos de trabajo desempeñados por estos funcionarios en la Casa". Contactado por elDiario.es, el Ministerio de la Presidencia no ha detallado cuántos funcionarios tiene asignados a Zarzuela.

Lo que sí paga el rey directamente de su asignación presupuestaria son los 'pluses' de esos trabajadores, que suponen el grueso de la partida destinada a gastos de personal: 2,58 millones de euros en concepto de "complemento retributivo" que se asigna "a personal que presta servicio en la Casa con la finalidad de retribuir el rendimiento, dedicación o iniciativa con que desempeñen sus funciones".

Difícil rastrear otros gastos, como los viajes

La secretaría general de presidencia del Gobierno admitió en una respuesta a una solicitud de información realizada a través del Portal de Transparencia que, además del personal de dirección de la Casa del Rey –que según la normativa cobraría lo mismo que los ministros, secretarios de Estado o directores generales en función de su escalafón–, los destinatarios de esos complementos eran "funcionarios del Ministerio de la Presidencia, personal que designen los Ministerios de Defensa e Interior para el cumplimiento de los cometidos del Cuarto Militar – Guardia Real y del Servicio de Seguridad, respectivamente, o los medios personales puestos a disposición de la Casa por Patrimonio Nacional o el Parque Móvil", entre otros que no especificaba. Aunque rechazaba dar los detalles sobre esos empleados, reconocía que el "número de perceptores es variable". "De acuerdo con los datos del ejercicio 2018, ha oscilado entre 322 y 365 personas al mes", señalaba en su escrito.

La otra gran partida de los presupuestos de la Casa Real es la de 'gastos en bienes y servicios', que asciende a 2,9 millones de euros –de los que la mayoría se invierten en material y suministros como los servicios de comunicaciones (voz, datos, correo, internet…) que asciende a 597.000 euros y asesoría y trabajos técnicos TIC por valor de 874.550 euros–. En ese epígrafe también se incluyen 37.000 euros en conceptos de viajes que solo engloban los desplazamientos y alojamientos que financia directamente la Casa del Rey por tratarse de su personal propio. Las comisiones de servicio de los empleados contratados por otras administraciones los asumen esos departamentos, por lo que la cifra es, en la práctica, muy superior aunque imposible de rastrear. Por ejemplo, Patrimonio Nacional paga los viajes y dietas de los tres ayudantes de cámara que asisten a Juan Carlos I desde que se fue a Abu Dabi en agosto.

Lo mismo sucede con otras partidas, como la de reparaciones, mantenimiento y conservación por un importe de 78.000 euros, que resulta menguada con lo que realmente el Estado costea por ese concepto. Patrimonio Nacional asume los contratos para esas tareas. Solo en las últimas semanas ha adjudicado licitaciones para el mantenimiento del complejo de Zarzuela por más de 250.000 euros al año en los que se incluye la puesta a punto de dos piscinas de verano y una de invierno, para la conservación de los edificios por 240.000 euros anuales –antes de impuestos– prorrogable durante otros 18 meses –por lo que su valor es ampliable hasta los 600.000 euros, para la limpieza de Zarzuela, (893.000 euros) o para el refuerzo de la del Palacio de Marivent para cuando la familia real vaya en verano (100.000 euros).

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Maria Concepcion

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Maria Concepcion » Dom 07 Feb, 2021 1:49 pm

Zarzalejos: "La monarquía forma parte de la esencia constitucional. No la van a tumbar"

El columnista de este diario analiza todas las claves del futuro de la monarquía y ve improbable un cambio en la Constitución. Confía en la figura de Felipe VI para superar la crisis de la Corona

04/09/2020

El futuro de la monarquía en el contexto de crisis actual, con los últimos acontecimientos en los que se ha visto envuelto el rey emérito y los retos —nada desdeñables— que tiene por delante Felipe VI se han convertido en uno de los debates más importantes del momento en España. La decisión de Juan Carlos I de abandonar el país y los días que pasaron sin confirmarse su paradero, en pleno mes de agosto, también centraron el interés de la opinión pública este verano.

l jefe del Estado ha tomado decisiones inéditas en los últimos meses para preservar y dignificar la institución, desvinculándose por completo de su padre. Pero la incógnita sigue. ¿Qué ocurrirá con la monarquía? El columnista de este diario y gran conocedor de la Casa Real, José Antonio Zarzalejos, analizó ayer al detalle todas estas cuestiones en otra edición de ‘Encuentros de El Confidencial’, eventos organizados de manera exclusiva para suscriptores.

La monarquía seguirá en pie

La primera conclusión está ahí. “El contexto actual económico, social e institucional es muy complejo. Si me preguntan si esto afecta a la monarquía, la respuesta es sí. Pero si la pregunta es si va a tumbar a la monarquía, la respuesta es no”. Zarzalejos lo explicó en dos claves. La primera, que la monarquía forma parte de la esencia del pacto constitucional alcanzado en 1978 y la propia Constitución “plantea un auténtico blindaje” en el Título II relativo a la Corona. En segundo término está la figura de Felipe VI, alejada en muchos sentidos de todo lo que ahora representa Juan Carlos I. “Creo que tiene capacidades personales e institucionales para superar esta crisis”, afirmó.

“En seis años Felipe VI ha atravesado situaciones extraordinariamente difíciles. Diría que tan difíciles como las que pasó su padre en 38 años de reinado”. Entre los más relevantes, apuntó el columnista, ocho procesos electorales y un vuelco total en nuestro sistema de representación política. También la crisis de Cataluña, que concernía especialmente al Rey porque él es el símbolo de la integridad del Estado. Los dos factores paralizaron durante un largo tiempo la agenda institucional de don Felipe y en ningún momento, insistió, “se le ha podido imputar una conducta que se desvíe lo mínimo del espíritu constitucional”.

Con estos mimbres y sumado a la desvinculación total que ha llevado a cabo (apartando a su padre de la representación de la Corona primero y quitándole la asignación con cargo a los Presupuestos Generales después), Zarzalejos puso el foco en que “la crisis de la Corona se produce por el comportamiento de un rey que ya no es rey”, y que además en 2014 “asumió sus responsabilidades políticas abdicando”. “Hablamos de una persona que no tiene ninguna función representativa, ni simbólica, ni constitucional. Lo que hay son unas conductas reprobables, aún no sabemos si reprochables desde el punto de vista penal, pero que no tiene incidencia en las decisiones del jefe del Estado actual ni en la vida pública”.

Las connotaciones que se asocian a la personalidad de Felipe VI —“preparación, seriedad y fiabilidad en un contexto complejo”— y una trayectoria “intachable” en algo más de seis años de reinado, explicó el analista, auguran también la continuidad de la monarquía.

Blindaje constitucional


Pero no solo. A pesar de que muchas personas puedan defender la llegada de una república, “algo normal en una sociedad plural”, reconoció el columnista de El Confidencial, la celebración de un referéndum para cambiar la forma política del Estado requeriría de unas mayorías y un procedimiento complejo que por ahora se antoja impensable. Como detalló Zarzalejos, abrir un proceso constituyente implicaría un procedimiento agravado de reforma constitucional. Es decir, una revisión completa de la Constitución que tendría que aprobarse por dos tercios de las Cámaras (con la composición actual del Congreso y Senado no sería posible), después se votaría en referéndum y se convocarían elecciones. Ya las nuevas Cortes Generales deberían ratificar esa reforma.

Más allá de la complejidad constitucional, tampoco piensa el analista que en estos momentos exista una mayoría en la opinión pública que demande ese referéndum. Citó una reciente encuesta del diario ‘El País’ en la que una mayoría de participantes respaldaba la continuidad de la monarquía durante “muchos o bastantes años”. Además, la buena valoración del Rey actual, en los términos comentados antes, alcanzaba el 75% de los encuestados.

“La gente olvida que la forma de Estado ya fue objeto de debate en el proceso constituyente y la monarquía parlamentaria fue respaldada mayoritariamente, también por los nacionalistas y la izquierda. Igual que olvidan que el derecho de autodeterminación también se votó y ni siquiera los nacionalistas vascos y catalanes lo respaldaron”, recordó Zarzalejos, sin dejar de responder a la relación entre el PNV y la monarquía, que a sus ojos no es en absoluto hostil. “La foralidad vasca es puramente monárquica. Puede haber postureo, pero recuerdo que el PNV se ha cuidado mucho de hacer que no prosperaran las mociones que pedían retirar el título de señor de Vizcaya al Rey”.

“El rey Juan Carlos no ha huido”

La crisis reputacional del rey Juan Carlos había llegado a su cota más alta en 2012 tras el viaje a Botsuana. Pero, en realidad, venía de años atrás a causa de las conductas delictivas de su yerno, Iñaki Udangarin, y de la propia imagen de la infanta Cristina sentada en el banquillo por un proceso penal (aunque luego resultara absuelta). En 2014 decide abdicar y a lo largo de este año, tras muchas informaciones publicadas, Felipe VI decide apartarle por completo de la institución. Y es don Juan Carlos quien decide abandonar España, “una decisión formalmente voluntaria, porque materialmente la sugerencia es del Rey”, apuntó Zarzalejos para zanjar una cuestión, convertida ya en un debate nacional: no se trata de una fuga.

“El rey Juan Carlos no ha huido porque no tiene sobre sí ninguna medida cautelar. No existe ningún procedimiento penal ni administrativo contra él. En resumen, lo que hay es una investigación reabierta a raíz de una pieza separada (Carol) en la que el próximo día 28 testificarán Corinna Larsen y José Villarejo. De esas declaraciones sí podrían deducirse otras actuaciones judiciales. También hay una averiguación prejudicial por parte de la Fiscalía del Tribual Supremo y, en último término, un procedimiento de averiguación del fiscal Bertossa en Ginebra que es el que suministra datos y documentos a la Fiscalía de España.

La desconfianza se produce al pensar que si de esas averiguaciones se deriva un procedimiento penal, el rey emérito no respondería ante la justicia. El analista descartó este extremo por varios motivos: el compromiso de su abogado por escrito y el propio dispositivo de seguridad que acompaña al rey Juan Carlos a los Emiratos Árabes.


“Es muy difícil que regrese a España”


La marcha de don Juan Carlos es a ojos de Zarzalejos una “expatriación punitiva” porque no se produce de manera caprichosa, sino porque su presencia bajo el mismo techo que el jefe del Estado provocaban “un atentado a la estética y erosionaba la reputación del propio Rey”.

Lo que parece claro en opinión del analista es que “no es nada fácil que regrese si no hay un cambio de circunstancias absoluto”. Y ese cambio, explicó, tendría que ver el hecho de que el rey emérito hiciera una regularización de sus bienes tanto en España como en el extranjero en la medida en que estén ocultos a la Hacienda Pública. Es decir, una regularización fiscal voluntaria. Sería igualmente necesario, continúa Zarzalejos, “que no hubiese responsabilidades penales a juzgarse por la sala II del Supremo y se produjese algún otro hecho nuevo, diferente, que permitiese que su estancia en España no fuese un elemento de fricción sobre la reputación de la monarquía”.

Como conclusión sobre la figura del rey emérito, Zarzalejos sí pone en valor que es “un hombre decisivo en el siglo XX y en esta primera parte del siglo XXI” y pidió ser “ecuánimes” en la valoración de sus méritos políticos, como también “rigurosos en la exigencia de responsabilidades” que él trató de hacer ya con la abdicación respecto de sus conductas personales.

https://www.elconfidencial.com/espana/2 ... l_2735440/

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Sab 13 Feb, 2021 1:31 am

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El Rey Juan Carlos es recibido por el rey de Bahrein, Hamad bin Isa Al Khalifa, hace unos años en su palacio.


JUAN CARLOS I
¿DESAPROVECHA ESPAÑA SU DIPLOMACIA?

González Laya ha hecho una gira por Emiratos para lograr inversiones para España. No ha tenido tanta repercusión como los viajes del Rey padre, que siempre volvía con contratos.

FRANCISCO CARRIÓN


DURANTE DÉCADAS, LAS MONARQUÍAS árabes extendieron la alfombra roja a Juan Carlos I. Un gesto de complicidad que le convirtió en embajador económico del país y que explica que Abu Dabi se convirtiera en su hogar desde que abandonase España a principios del pasado agosto. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha visitado esta semana tres de las petromonarquías del golfo Pérsico –Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar– a la caza de inversores que ayuden a reflotar la herida economía de nuestro país. La jefa de la diplomacia ha tratado de replicar el modelo que el Rey Padre desplegó durante años.

“Nos consideramos vuestros amigos. España ha sido testigo de la presencia de los árabes durante muchos años, siglos incluso, y eso está en nuestra gastronomía, en nuestro idioma, en la vida diaria y en todos los edificios que podemos ver. Son las raíces profundas que nos unen. Nuestras relaciones son buenas pero creemos que pueden ser mejores y que existe espacio para ello”, declaró González Laya a un periódico saudí. Una apelación a la historia y su herencia que, unido a la predilección de la familia real saudí por la Costa del Sol, sirvieron a Juan Carlos I para trabar una sólida relación que terminó en contratos.

Su intervención, por ejemplo, permitió que en 2011 un consorcio español se adjudicara la construcción de la Alta Velocidad Meca Medina de la que parten las pesquisas actuales sobre las supuestas comisiones. En mayo de 2014, un mes antes de su abdicación, Juan Carlos I visitó Yeda, a orillas del mar Rojo, para tratar de calmar los ánimos de las autoridades sobre el retraso de las obras. El consorcio explicó las vicisitudes del proyecto en el palacio real de Yeda, en presencia del que era entonces el segundo en la línea sucesoria, el príncipe Muqrin bin Abdelaziz al Saud. En aquella ocasión, durante su última gira regional como jefe de Estado, estuvo acompañado por una treintena de representantes de compañías españolas y varios ministros. Multinacionales que hoy tienen un importante porcentaje de su negocio internacional en tierras saudíes y emiratíes. La construcción de los metros de Riad y Doha lleva ADN español.

Los empresarios reconocen que los viajes institucionales son claves para arrancar contratos en países donde el contacto físico y el ejercicio de relaciones públicas resultan primordiales. “El respaldo institucional a nuestra labor que suponen estas visitas y las reuniones con los actores más relevantes del Gobierno emiratí es crucial para que las empresas españolas sigan siendo elegidas como socios de primer nivel”, admite a LOC Guillermo Cobelo, presidente de la Cámara de Comercio de España en Emiratos. Una labor de diplomacia económica que desarrolló durante años Don Juan Carlos.

Las estrechas relaciones forjadas exceden la península Arábiga. Conocida es la familiaridad con la que se tratan Juan Carlos y Mohamed VI. En 2013, a petición del Rey Padre, el monarca marroquí indultó a 48 presos españoles. Su intervención también se ha producido durante algunas de las crisis migratorias que ambos países han protagonizado. En Egipto, que cerró su etapa monárquica hace siete décadas, Juan Carlos surgió como modelo cuando en 2011 las multitudinarias protestas desalojaron del poder al octogenario Hosni Mubarak. En aquella atmósfera de cambio, hoy dilapidada, la embajada española en El Cairo llegó a publicar Los Pactos de la Moncloa traducidos al árabe. “La destitución del Gobierno de Arias Navarro fue posible por la presión social, principalmente sindical, y la voluntad del monarca de abrir el país a la democracia, única manera, por otra parte, para integrarse en Europa”, esbozó entonces Nicolás Sartorius en el prólogo de un texto que quedó ensordecido por el ruido de sables.


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 13 DE FEBRERO DE 2021

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Maria Concepcion

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Maria Concepcion » Lun 15 Feb, 2021 3:31 pm

José Antonio Zarzalejos publica "Un rey en la adversidad"

José Antonio Zarzalejos: "El Rey vive en un permanente tsunami político y familiar"


XL. El PSOE de Pedro Sánchez no es el de Felipe González y Rubalcaba, y la mayoría de los que se declaran monárquicos abiertamente se sitúa en la derecha política. ¿Este es un grave problema para Felipe VI?

J.A.Z. Claro que es un problema: si un oso te abraza, te mata. Las adhesiones tienen que ser inteligentes. El problema de la derecha es que, en vez de querer tanto al Rey, tiene que quererle mejor.

XL. Pilar Eyre acaba de publicar un libro –en el que también sus fuentes le exigen confidencialidad– donde la descripción de la reina Sofía posiblemente no la suscribiría ninguno de sus entrevistados.

J.A.Z. Punto primero: doña Sofía y su hijo tienen una gran complicidad porque, además, tienen unos parecidos temperamentales. Punto segundo: Felipe VI siempre ha interiorizado con amargura que su padre no haya tratado a su madre como debiera. Y punto tercero: las críticas que yo he escuchado hacia la reina son dos: una, que ella se rindió ante las conductas de su marido, que no puso la suficiente resistencia para evitarlas y que se resignó creyendo que ese era su papel. Y dos, que no se ha identificado con la idiosincrasia de la sociedad española. Pero me gustaría resaltar que, en la proclamación de su hijo, Felipe VI rinde homenaje a su madre y las Cortes Generales le dispensan a la reina Sofía un largo y cálido aplauso. ¿Por qué? Porque ha sido una mujer resistente. Si después es simpática o antipática, yo no lo he investigado.

XL. Como asegura, Jaime Alfonsín es la persona más leal a Felipe VI. Abogado del Estado y procedente del despacho Uría Menéndez, el mismo donde Felipe y Letizia firmaron las capitulaciones matrimoniales, es considerado «la bestia negra del rey emérito».

J.A.Z. Cierto, como también lo es que tantos años de colaboración lealísima han provocado en él una especie de ‘síndrome de protección paternal’. Pero esto no es inhabitual, Juan Carlos I también reconoció que el marqués de Mondéjar era como un padre adoptivo para él.

XL. Fue precisamente Juan Carlos I quien puso a Jaime Alfonsín al frente de la Secretaría del Príncipe.

J.A.Z. Sí, por recomendación de Manuel Pizarro. Ahora, sin embargo, el padre del Rey ve en Alfonsín al ejecutor de unas decisiones que para él son perjudiciales y trata de cargar las tintas sobre el jefe de la Casa antes de hacerlo sobre su hijo.

XL. Dice que las relaciones entre Felipe VI y Moncloa son complicadas.

J.A.Z. Felipe VI es un rey a la intemperie, sin una protección institucional adecuada. En estos momentos se encuentra con un Gobierno en el que una parte es militantemente republicana y cuyo vicepresidente es amigo de Puigdemont, Otegui y Junqueras. Soy de los que piensan que Pedro Sánchez no quiere tumbar la monarquía, pero sí reducir la dimensión simbólica y efectiva del Rey y la Corona. Felipe VI vive en un permanente tsunami político y familiar. Esto hace que sus seis años y medio de reinado hayan tenido tanta o más intensidad que los 38 de su padre.

XL. ¿Le fue mejor a la Corona con la presidencia de Mariano Rajoy?

J.A.Z. No. El mandato de Rajoy fue muy desafortunado para el Rey porque no tomó las medidas adecuadas en Cataluña. El monarca era muy consciente del problema que existía y la información que tenía era mucho mejor que la del presidente del Gobierno.

XL. Cuenta que Rajoy le pidió al Rey que se mantuviera al margen del problema catalán.

J.A.Z. Exactamente y esto es muy importante decirlo. En julio de 2014, el Rey tiene una larguísima conversación con Artur Mas, tras la cual Felipe VI manifiesta la mayor disponibilidad institucional para ejercer las funciones de moderación, como así le atribuye el artículo 56 de la Constitución. Pero Mariano Rajoy le dijo que esta era una cuestión estrictamente gubernamental y que sería su Gobierno el que manejaría esa crisis. ¡Y ya vimos cómo la manejó! Y ya vimos cómo entró en shock el 3 de octubre de 2017 y cómo el Rey tuvo que intervenir públicamente con un mensaje a la nación, en el ejercicio de sus facultades constitucionales, sin salirse un ápice de la Constitución, para defender la unidad y la integridad del Estado, apelando a los valores constitucionales.

XL. Manifiesta que aquel discurso de Felipe VI fue tan importante para él como lo fue para su padre su intervención tras el 23-F.

J.A.Z. Efectivamente, Felipe VI se ganó el trono con ese discurso breve, que se preparó de una manera muy resuelta pero que se consultó con mucha gente. El Rey sabía de antemano que en Cataluña no iba a gustar nada, pero que era un mensaje necesario y urgente a los españoles. Don Felipe estaba persuadido de que su obligación era intervenir en ese momento y hacerlo como lo hizo, pagando el precio que tenía que pagar (unos meses después el Parlamento de Cataluña lo declaró persona non grata). El monarca ha tenido que absorber el impacto de que aquellas autoridades a las que se apelaba para que cumpliesen la Constitución ahora son socias del Gobierno. Hay que reconocer que la templanza del Rey es extraordinaria.

XL. Reproduce una frase de Felipe VI: «Cuando dudo, me agarro al cuello de la Constitución y no lo suelto». ¿La Carta Magna es el primer y último recurso que le queda a la Corona?

J.A.Z. La Constitución es la que permite ser republicano o socialista y mantener una relación normalísima con una monarquía parlamentaria. Y debemos acogernos a ella en un momento en el que el comportamiento de don Juan Carlos ha dejado muy deteriorada la reputación de la monarquía. La izquierda de hoy no es la de González, Rubalcaba e incluso Zapatero; pero tampoco la de los viejos comunistas que aceptaron la monarquía en la Transición como un elemento de estabilidad y de reconciliación.

XL. … que debemos en gran medida a Juan Carlos I.

J.A.Z. Es cierto. El reinado de Juan Carlos I es irrepetible en lo bueno; es un rey fundacional de la democracia, no fue el único, pero fue actor principal de la Transición. Un hombre con un gran carisma personal que tiene un enorme crédito internacional, aunque lamentablemente en los últimos 15 años de su reinado arruinó su reputación personal. Felipe VI no tiene nada que ver: no es un rey fundacional, probablemente no es un rey carismático, pero es un rey verdaderamente poseído por su responsabilidad y, en lo personal, es un hombre absolutamente digno que ha puesto la Institución y su responsabilidad de Estado por encima de todo, incluso de su familia. Por eso asume la vida con una cierta fatalidad, aunque, como me dicen algunas personas que lo conocen muy bien, le falta la alegría de vivir.

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Maria Concepcion

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Maria Concepcion » Lun 15 Feb, 2021 4:31 pm

Mariángel Alcázar

Desde la noche del domingo, cuando una conocida periodista y novelista, que se autocalifica de experta en Casa Real, anunció en su cuenta de Twitter que estaba en posesión de una información "muy grave" que afectaba al rey Juan Carlos, en la misma red social se dieron cientos de reacciones, algunas destacando la poca credibilidad de la autora y muchas otras alimentando la especie de que el rey Juan Carlos tenía graves problemas de salud.

Esta mañana, la misma periodista ha subido el listón al afirmar que el rey Juan Carlos, que reside en Abu Dabi desde el pasado 3 de agosto, estaba "en estado grave y la Casa Real valora la posibilidad de su traslado a España".

https://www.lavanguardia.com/politica/

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Imagen
El Rey Juan Carlos, con el príncipe heredero de Abu Dabi (de negro), en una imagen reciente conseguida en exclusiva por EL MUNDO

Lunes 15 Febrero 2021

Los rumores sobre el Rey Juan Carlos son constantes desde que el pasado mes de agosto se marchara a vivir a Abu Dabi. El misterio en torno al día a día del padre de Felipe VI, sobre su futura vuelta o su soledad ocupa horas de tertulias y rumores que en ocasiones son falsos. Eso es lo que acaba de pasar, después de que se especulara con que Don Juan Carlos se encontraba grave, hasta tal punto de que, supuestamente, Casa Real barajaba su vuelta a España pronto.

Sin embargo, este rumor no es más que eso, tal y como ha confirmado LOC por fuentes de toda solvencia. Los primeros en salir a desmentir han sido los amigos periodistas de el Rey Padre. Carlos Herrera ha asegurado en su programa de radio que había hablado con Don Juan Carlos y le encotraba bien. A continuación, Casa Real ha afirmado que estos comentarios no eran ciertos. Pero por si dos desmentidos fueran insuficientes, la revista ¡Hola! ha hablado con el padre de Felipe VI, quien les ha dicho: "Me encuentro perfectamente".

Desde que el pasado agosto Don Juan Carlos abandonara España, tan sólo ha trascendido una fotografía suya en Abu Dabi. En ella se ve al Rey Padre caminando del brazo de dos escoltas. Es una imagen que evidencia sus problemas de movilidad, unos problemas genéticos que ya tenía antes de marcharse de nuestro país

Según ha publicado este 15 de febrero Vanitatis, el doctor Manuel Sánchez visita con frecuencia a Don Juan Carlos en Abu Dabi. Se trata del médico especializado en medicina proactiva y bienestar que desde hace más de dos décadas vigila el estado de salud del Rey Padre.


https://www.elmundo.es/loc/casa-real/20 ... b4587.html

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Invitado

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Jue 18 Feb, 2021 2:37 am


PABLO HASÉL - NI FELIPE VI




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