Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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naty

Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor naty » Mar 07 May, 2019 6:18 pm

Invitado escribió:Mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Están esos países como para tirar cohetes. Argentina con una crisis económica de tres pares, pero eso sí, hay que comentar lo que pasa en Europa que eso sí les interesa.

todas estas pobres gentes de Argentina y demás países deberían de fijarse en sus propias y hondas miserias.... qué asco.

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Mensajepor Invitado » Mar 14 May, 2019 12:59 pm


EL REY FELIPE VI SE SANTIGUÓ ANTE EL FÉRETRO DE RUBALCABA. LA REINA LETIZIA, NO

El director de Hispanidad.com, Eulogio López, aplaude el ligero gesto de Felipe VI, quien se santiguó ante el féretro de Rubalcaba

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Mensajepor Invitado » Jue 16 May, 2019 1:06 am

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La cara de odio de Letizia: por Pedro Sánchez y por tener que ir a Telecinco

Doble funeral para la reina este sábado. Es sabido que a Letizia no le gusta trabajar los fines de semana, en el sentido amplio del 'trabajo' de ser reina. Este 11 de mayo ha tenido que visitar la capilla ardiente de Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso de los Diputados y ha ido de mala gana. Las imágenes ofrecen una reina rutinaria y huraña al lado de Pedro Sánchez, en plena polémica de si el presidente del gobierno está usurpando funciones de Felipe VI. La prensa de derechas acusa a Sánchez de haber convocado una ronda de consultas con los líderes del resto de partidos cuando corresponde al jefe del Estado. Y Letizia haciendo pucheros:

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Eso no es todo. La reina ha sido acusada repetidamente de no dar apoyo al deporte femenino. La pasada edición de la Final de la Copa de la Reina En Blau ya lo explicó aquí: Para qué sirve Letizia? También pasa de la Copa de la Reina de fútbol. Lo narramos con toda la crudeza: "Según la web de Zarzuela, Letizia cobra de sueldo 130 mil € el año, teniéndolo todo pagado. Si no es capaz ni de apoyar a estas chicas, de qué sirve tener reina" Dicho y hecho. Este sábado por la noche en el Estadio Nuevo Los Cármenes de Granada, Atlético de Madrid - Real Sociedad femenino, partido presidido por la titular de la Copa de la Reina: la reina. Le ha costado entender la obviedad pero ha accedido.

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La prensa monárquica podrá volverá a titularlo como el domingo que fue a ver baloncesto femenino: La reina Letizia ha sacrificado uno de sus días de descanso por una buena causa, apoyar al deporte. Pero lo peor será que Letizia tendrá que responder a los micros de... Telecinco, que emite el partido en exclusiva. Pocos minutos antes del Sálvame Deluxe, Letizia con el logo de la cadena menos monárquica del Estado. El mal humor del funeral era por Sánchez y por la pereza de ver deporte femenino y responder ante de las cámaras de T5 sobre un deporte que no le va:

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Letizia fue a la escuela con Pedro Sánchez, el Ramiro de Maeztu. Algunas fuentes hablan de cierta atracción no correspondida entre los dos. Como la de Telecinco hacia Letizia. ¿Le preguntarán por la Pantoja en la isla?

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Mensajepor Invitado » Mar 21 May, 2019 10:53 pm


Los reyes Felipe y Letizia cumplen 15 años de matrimonio
Quince años han transcurrido desde que Felipe de Borbón y Letizia Ortiz se dieran el "sí, quiero" en la catedral de La Almudena de Madrid, entonces como príncipes de Asturias y hoy como reyes y padres de la princesa Leonor y la infanta Sofía.

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monja

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Mensajepor monja » Mié 22 May, 2019 7:43 pm

Invitado escribió:Mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Están esos países como para tirar cohetes. Argentina con una crisis económica de tres pares, pero eso sí, hay que comentar lo que pasa en Europa que eso sí les interesa.


entre coimas y monjas que recogen millones de dólares a las puertas de su convento, que hablen de eso.

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Mensajepor Invitado » Sab 01 Jun, 2019 1:54 pm


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Mensajepor Invitado » Mar 04 Jun, 2019 3:05 am


Cabreo monumental del Borbón porque la bandera no se despliega del todo mientras la izan. No le hemos visto enfadarse así por los desahucios, el paro, la precariedad, la pobreza y demás problemas de sus súbditos. Parece campechano, pero es como su padre.

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Mensajepor Invitada » Mar 04 Jun, 2019 9:57 am

Sevilla da lustre al desfile del Día de las Fuerzas Armadas

https://www.diariodesevilla.es/sevilla/ ... 64184.html




¡Viva la Reina!

Más de 500 invitados en el Casino de la Exposición en la recepción oficial tras el desfile del Día de las Fuerzas Armadas, Lo invitados sorprendieron con vítores a la Reina Letizia.

https://www.diariodesevilla.es/la-caja- ... 64337.html

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Mensajepor Invitado » Lun 10 Jun, 2019 2:33 pm

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Mensajepor Invitado » Jue 13 Jun, 2019 3:15 am

43º aniversario de una traición, cobardía, genocidio…

Por Amadeo Martínez Inglés*

“Una vergüenza histórica sin paliativos, a cargar ¡como no! en el ‘debe’ de España”

El dia 6 de noviembre, se cumplieron treinta y nueve años de la invasión de la antigua provincia española del Sáhara Occidental por parte de la llamada “Marcha verde”, una macro movilización de 300.000 civiles marroquíes apoyados por la práctica totalidad del Ejército de ese país, con la ayuda técnica y logística del Departamento de Estado norteamericano, que en muy pocas jornadas, tras la traición, la cobardía y el abandono por parte de las autoridades españolas de su deber de defender al sufrido pueblo saharaui y, por ende, sus derechos y libertades más elementales, conseguiría “pacíficamente”, a través del bochornoso Tratado de Madrid de 14 de ese mismo mes de noviembre de 1975, que España cediera al reino alauí la administración de la mayor parte (y la más rica) del extenso territorio africano bajo su jurisdicción. .

Han pasado ya 39 años de aquél acto de cobardía, de aquél despropósito, de aquél abandono soez por parte de España de todo un pueblo acogido a sus leyes y a su protección internacional y este país sigue atrapado en su propia vergüenza, en su increíble dejadez, en una política de pánico insuperable ante el sátrapa marroquí que no solo se permite desoír una y otra vez las resoluciones del máximo órgano de jurisdicción universal (la ONU) sino que se atreve a presionar y chantajea permanentemente a los dirigentes españoles en base sin duda al permanente apoyo que recibe del imperialismo yanqui y a la reconocida debilidad militar española.

Aunque periódica y tímidamente las instituciones españolas, aguijoneadas por los grupos parlamentarios de izquierdas y más que nada para cubrir un expediente asaz vergonzoso, se permitan reconocer la monstruosa responsabilidad que arrastra todavía a día de hoy el Gobierno español. Así en el mes de diciembre de 2009 se aprobó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley presentada por el Grupo Socialista, que resultó aprobada con el apoyo de todos los demás grupos de la Cámara a excepción del PP que se abstuvo, en la que se recogían una serie de puntos trascendentes a tener en cuenta en la política exterior española en relación con el Sahara Occidental administrado por España hasta el año 1975. Entre estos sobresalían el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, la necesidad de que finalmente se celebre el referéndum auspiciado por naciones Unidas y, también y curiosamente, la realización de gestiones “al máximo nivel” para intentar solucionar política y humanitariamente el entonces mediático caso Haidar.

Pero dejando de lado actos institucionales más o menos testimoniales como éste del Congreso de los Diputados del año pasado, condenados de antemano a la inacción más absoluta y al abandono mediático en el corto plazo, es de suma importancia, treinta y cinco años después, que el pueblo español sea consciente una vez más de que la actual situación de abandono, menosprecio y sometimiento a Marruecos del valeroso pueblo saharaui, proviene de la traición personal del rey de España, Juan Carlos I, que en noviembre de 1975, desempeñando interinamente la jefatura del Estado español, pactó en secreto con el Departamento de Estado norteamericano la entrega incondicional de la antigua provincia española del Sahara Occidental al reino de Marruecos. Todo ello para evitarse una guerra colonial con este último país que España no estaba en condiciones de enfrentar.

Este vergonzoso Pacto del entonces príncipe de España con Henry Kissinger y el rey Hassan II de Marruecos, que como historiador militar he estudiado a fondo y puesto repetidas veces en conocimiento del pueblo español, me permití asimismo darlo a conocer al Presidente del Congreso de los Diputados, señor Bono, en una carta remitida con fecha 8 de octubre de 2008, en la que le pedía la creación de una Comisión de Investigación que depurara las responsabilidades del rey de España en este y en otros presuntos delitos cometidos durante su largo reinado.

De este escrito, me permito recordar a continuación, porque creo que es de sumo interés para los medios de comunicación, el pueblo español y, por supuesto, el pueblo saharaui, los párrafos más importantes relacionados con el tema que nos ocupa y que nunca pasan ni pasarán de actualidad, por lo menos hasta el día en el que se le reintegren a la noble nación saharaui todos sus derechos:

“Me estoy refiriendo en concreto, señor presidente del Congreso, a tres nuevos, espeluznantes, bochornosos, repugnantes… delitos, que ni la historia ni los ciudadanos españoles conocen todavía en toda su profunda dimensión (algunos historiadores, obviamente, estamos en ello) cometidos en los últimos meses del año 1975 por el entonces príncipe de España, justo cuando desempeñaba la Jefatura del Estado de una forma interina pero con todos los poderes del dictador en la mano. Presuntos delitos que de entrada podríamos catalogar, hasta que la citada Comisión parlamentaria pueda pronunciarse, como de alta traición, cobardía ante el enemigo y genocidio.

El hecho histórico a que me refiero no es otro que el de la vergonzosa entrega a Marruecos, en noviembre de 1975, de nada menos que 200.000 kms cuadrados del llamado Sahara español (provincia africana según Franco, territorio bajo administración española según la ONU) por miedo a tener que enfrentar una guerra con ese país (que había organizado una marcha “pacífica” de 300.000 ciudadanos marroquíes y nos amenazaba con la invasión pura y dura) y tras un pacto secreto entre el jefe de Estado español en funciones en aquellos dramáticos momentos (el príncipe Juan Carlos de Borbón), la CIA y el Departamento de Estado norteamericano (Kissinger). Pacto por el cual el heredero de Franco se quitaba de en medio una muy probable guerra colonial con nuestro vecino del sur (que podía poner en grave peligro su ansiada corona) y recibía además el inmenso apoyo político yanqui para estabilizar su tambaleante Régimen.

A cambio, claro está, de traicionar con nocturnidad y alevosía, como ha sido práctica habitual en él, al pueblo español (ajeno a todo como siempre), a sus Fuerzas Armadas (que a pesar de su abandono operativo y escasez de medios estaban dispuestas a sacrificarse por defender el honor de España y la legalidad internacional), al pueblo saharaui (que sería entregado desarmado al invasor y bárbaramente masacrado en una desigual guerra y en un oscuro genocidio que se saldarían con más de cuatro mil víctimas, y del que cualquier juez imparcial pediría responsabilidades al jefe del Estado español por cómplice y colaborador necesario) y a la ONU (que había decretado a través de su Tribunal Internacional de Justicia y de su resolución 380 la ilegalidad de la acción unilateral de Marruecos y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación).

Hechos gravísimos cometidos en su día por el actual jefe del Estado español, como son los presuntos delitos de “alta traición a la nación española” tras la acción consumada y no debatida en sus órganos institucionales de la entrega a una potencia invasora de una parte importantísima del territorio nacional sin intentar defenderlo siquiera y tras un pacto secreto con el propio enemigo y su socio geoestratégico; de “cobardía ante el enemigo” por parte del jefe del Estado español en funciones de comandante en jefe del Ejército que entrega sin combatir una parte substancial del territorio nacional tras un pacto secreto con el enemigo; y de “genocidio” contra el pueblo saharaui, en grado de colaboración necesaria con el ejecutor directo del mismo (el sátrapa marroquí), al haber puesto bajo la bota de su Ejército, totalmente desarmados, a los 30.000 habitantes de la antigua provincia española, a los que debería haber defendido con arreglo al Derecho Internacional y a los derechos humanos más fundamentales.

Repasemos, pues, esos lamentables hechos, a punto de cumplirse su 35 aniversario:

El 21 de agosto de 1975, el Departamento de Estado norteamericano da luz verde a un proyecto estratégico secreto de la CIA, financiado por Arabia Saudí, para arrebatar la antigua provincia del Sahara (270.000 Kms cuadrados) a España. Un territorio vital desde el punto geoestratégico, rico en fosfatos, hierro, petróleo y gas, que EE.UU no está dispuesto a dejar en manos de España dada la situación en que se encuentra el régimen franquista. El plan consiste en invadir la zona mediante una marcha “pacífica” de unos 300.000 ciudadanos marroquíes (Marcha Verde), que se harían pasar por antiguos habitantes de la zona.

El 6 de octubre de 1975, el servicio de Inteligencia del Ejército español informa a Franco, ya muy enfermo, de los planes de EE.UU en relación con el Sahara.

El 16 de octubre de 1975, la Marcha Verde es anunciada por Hasan II, al mismo tiempo que el Tribunal Internacional de Justicia de la ONU rechaza las pretensiones de Maruecos sobre ese territorio.

El 20 de octubre de 1975, Franco empeora ostensiblemente de su enfermedad. Sufre un nuevo ataque al corazón.

El 21 de octubre de 1975, el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero del dictador, se niega a aceptar la jefatura del Estado con carácter interino. Quiere plenos poderes para poder actuar en el Sahara.

El 22 de octubre de 1975, el presidente del Gobierno español, Arias Navarro, con conocimiento de Franco, manda a Solís a Rabat para tratar de parar el órdago marroquí prometiendo negociaciones sobre el tema en cuanto la situación del dictador mejore.

El 26 de octubre de 1975, comienza la Marcha Verde en territorio marroquí. Toda la planificación operativa y la organización logística han corrido a cargo de técnicos norteamericanos.

El 30 de octubre de 1975, Juan Carlos de Borbón se hace cargo de la jefatura del Estado español (artículo 11 de la ley Orgánica del Estado). Está muy preocupado por la situación en el Sahara pues tiene muy presente el caso portugués. No quiere que la situación le desborde.

El 31 de octubre de 1975, el príncipe preside un Consejo de Ministros en La Zarzuela. Cuestión prioritaria: el Sahara. Juan Carlos manifiesta su férrea determinación de ponerse al frente de la situación. Sin embargo, no les dice a los reunidos que él ya ha enviado a su hombre de confianza, Manuel Prado y Colón de Carvajal, a Washington, para solicitar la ayuda de Henry Kissinger. Es consciente de que una guerra colonial con Marruecos en aquellos momentos podría precipitar los acontecimientos al estilo de lo acaecido en Portugal y que podría perder su corona antes de ceñirla.

El secretario de Estado norteamericano acepta la mediación solicitada por el nuevo jefe del Estado español, intercede ante Hassan II y en las siguientes horas se pergeña un pacto secreto por el que Juan Carlos se compromete a entregar el Sahara español a Marruecos (vistiendo el muñeco de la rendición con unas amañadas conversaciones políticas en Madrid), a cambio del total apoyo político americano en su próxima andadura como rey de España.

El 2 de noviembre de 1975, Juan Carlos de Borbón visita las tropas destacadas en El Aaiun en un viaje sorpresa. Está en tratos secretos con los americanos para la entrega del territorio, pero no tiene ningún reparo en escenificar un “teatrillo castrense” con los militares (a los que traicionará en las siguientes horas igual que al pueblo español, a los saharauis y a la propia ONU) echando mano de la extensa parafernalia castrense propia de estos actos: formación solemne, desfile, honor a los muertos, recepción en el Casino Militar… En este centro, en el curso de una bien regada copa de vino español, hasta se permite decirles a los oficiales de las tropas allí destacadas: “España no dará un paso atrás, cumplirá todos sus compromisos, respetará el derecho de los saharauis a ser libres” y también, hinchando el pecho y subiendo la barbilla: “No dudéis que vuestro comandante en jefe estará aquí, con todos vosotros, en cuanto suene el primer disparo”

El 6 de noviembre de 1975, la Marcha Verde invade la antigua provincia africana española. En virtud del pacto secreto (alta traición) entre Kissinger, Hassan II y el flamante nuevo jefe del Estado español, los campos de minas de la frontera han sido levantados y los legionarios españoles prudentemente retirados. España hasta se permite la desvergüenza de enviar al ministro de la Presidencia para que gire una visita de cortesía a los campamentos marroquíes. La ONU, incómoda y sin saber de qué va la cosa, urge a Hassan II a retirarse y a respetar la legalidad internacional. España mira para otro lado ¡bastante tiene el principito con asegurar su corona! y el tirano alauí no hace el menor caso.

El 9 de noviembre de 1975, Hassan II da por alcanzados todos sus objetivos en el Sahara y en espera de las conversaciones de Madrid (ya tiene asegurada su presa) retira los campamentos de la Marcha Verde a Tarfaya. Argelia protesta y retira su embajador en Rabat. Los polisarios, traicionados por España, se aprestan a la lucha.

El 12 de noviembre de 1975, comienza la Conferencia de Madrid entre España, Marruecos y Mauritania, con EE.UU de mandamás en la sombra. El 14 de noviembre de 1975 se produce la famosa Declaración de Madrid sobre el Sahara. Por ella se entrega a Marruecos toda la parte norte de la antigua provincia española: 200.000 Kms cuadrados de gran importancia geoestratégica, muy ricos en toda clase de minerales, gas y petróleo (descubierto por petrolíferas yanquis y en reserva estratégica). A Mauritania (que los abandonará enseguida en beneficio de su poderoso vecino del norte) se le transfieren 70.000 Kms cuadrados del sur, los más pobres e improductivos. Las Cortes y el pueblo español no saben nada del asunto. Todo se ha tejido entre bastidores, con la CIA, el departamento de Estado norteamericano y los servicios secretos marroquíes como maestros de una ceremonia bochornosa en la que el príncipe Juan Carlos ha movido sus hilos a través de sus validos y hombres de confianza: Armada, Mondéjar, Torcuato Fernández Miranda… mientras el Gobierno del anonadado Arias Navarro, con Franco moribundo y su porvenir político en el alero, se ha limitado a ejercer de convidado de piedra en la mayor vergüenza política y militar de España en toda su historia. Porque, efectivamente, este país nunca jamás había traicionado de una forma tan perversa a sus propios ciudadanos (los saharauis lo eran en 1975), se había humillado de tal manera ante un pueblo más débil que él pactando en secreto su rendición, y abandonado cobardemente el campo de batalla sin pegar un solo tiro y después de entregar a su envalentonado enemigo acuartelamientos, armas y bagajes.

Una vergüenza histórica sin paliativos, a cargar ¡como no! en el “debe” de España, pero sobre todo en el de un príncipe sin principios morales de ninguna clase, cargado de ambición, bufón de un dictador sin escrúpulos, ansioso de poner sobre su cabeza los ridículos oropeles de una corona trasnochada y profanada hasta la saciedad en el pasado por reyes despreciables de su propia dinastía, y que se permitió el lujo de vender una parte de su propio país, una porción de su propio pueblo, a la sacrificada minoría étnica que, bajo nuestras leyes y nuestra protección, creyó en la promesas de España y en ser libres algún día.

¡Alta traición, Cobardía ante el enemigo y Genocidio!

¡Que nadie olvide esto en el 39º aniversario de aquella tropelía!

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Reflexiones sobre la monarquia, Letizia y Felipe.

Mensajepor Invitado » Sab 15 Jun, 2019 3:20 am

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Un día para la historia de españa
El 19 de junio de 2014, los reyes, Felipe VI y Letizia, junto a sus hijas, Leonor, reconvertida en Princesa de Asturias, y la infanta Sofía, saludaron desde el balcón central del Palacio de Oriente a los ciudadanos que se habían congregado para rendirles homenaje tras el acto de proclamación celebrado en el Congreso de los Diputados. Fue la primera toma de contacto del nuevo Monarca con sus súbditos, que se volcaron para felicitar a Don Felipe en un día histórico para España.


LA REINA DEBERÍA TENER UNA AGENDA MENOS ENCORSETADA

EDUARDO ÁLVAREZ

MAREAS HUMANAS DESBORDARON el 8 de marzo las principales ciudades de nuestro país, por segundo año consecutivo, con motivo del Día Internacional de la Mujer para reivindicar igualdad real y visibilizar el empoderamiento femenino. Y políticas de todos los colores e influyentes mujeres en los ámbitos más diversos, se sumaran o no a la huelga convocada o a las manifestaciones, alzaron sus voces por una causa transversal como pocas.

En Zarzuela, la agenda institucional aquel día estuvo vacía. No se puede decir que fuera algo excepcional, dado que en lo que llevamos de 2019 ha habido más jornadas en blanco en la Corona que días con eventos oficiales. Pero el hecho de que no se le viera el pelo a Doña Letizia le valió críticas de sus no pocos críticos a diestra y siniestra. En unos medios se lanzaban al click fácil con titulares como La Reina hace huelga el 8-M. En otros, de ideología opuesta, se subrayaba que la esposa de Felipe VI no apoyaba la causa de las mujeres.

Lo ocurrido ese día refleja bien lo desdibujados que siguen estando la agenda de la Reina y su propio perfil a pesar de los cinco años que están a punto de cumplirse desde la proclamación de Don Felipe como Jefe del Estado. La presumible obsesión de Zarzuela por que Doña Letizia no pise ningún charco y el bajo relieve de las áreas en las que actúa en solitario le impiden una proyección que tanto podría ayudar a mejorar la imagen de la institución.

Como ha detallado LOC en ediciones anteriores, la Reina tiene una de las agendas internacionales más pobres de todas las consortes europeas. Pero, además, los actos institucionales que protagoniza en nuestro país se caracterizan en general por un exagerado conservadurismo, lo que, unido a su carácter hiperperfeccionista y a su nula espontaneidad, hacen que no termine de conectar con muchos colectivos y sectores sociales que echan en falta que la Corona empiece a sintonizar con cuestiones propias del siglo XXI, en línea con lo que hacen casi todas las familias reales del continente.

Complejos, encorsetamiento en las estructuras de Zarzuela, temor excesivo a la opinión pública o pura inercia hacen, como decimos, que en la agenda de la Reina falten modernidad, llaneza y conexión con realidades a las que debiera empezar a vincularse la soberana.

El feminismo, por ejemplo, es una bandera que hoy se enarbola en las monarquías de nuestro entorno, en consonancia con el protagonismo que le corresponde a la mujer en la sociedad actual. Mientras Doña Letizia permanecía oculta el 8-M, en el Reino Unido, por ejemplo, Camilla Parker, la esposa del príncipe de Gales, ofrecía una recepción a la asociación WOW para conmemorar el Día de la Mujer, y la duquesa de Sussex participaba en una mesa redonda con activistas de la Commonweath con el mismo motivo. También la reina Sonia de Noruega asistía a un almuerzo con féminas de distintas minorías del país, doblemente discriminadas. Una cosa es que a los reyes no les corresponda ponerse al frente de las manifestaciones, y otra que rehuyan ejercer cierto papel de concienciación y liderazgo institucional en las luchas por los avances sociales. Y desde luego en la reivindicación de las mujeres Doña Letizia no debiera ser menos que, por ejemplo, la princesa heredera Mary de Dinamarca, quien ha hecho de esta causa uno de los ejes de su agenda institucional.

El encorsetamiento y el conservadurismo entre los que se mueve la Reina de España la alejan cada vez más de sus homólogas europeas en otra importante lucha social en marcha como la del colectivo LGTBI. En Zarzuela nunca han sido sensibles, por ejemplo, a las reivindicaciones del Día del Orgullo Gay. Nada que ver con lo que ya es más que habitual en monarquías como las escandinavas, referentes en la perfecta combinación entre modernidad y pompa. A la princesa heredera Victoria de Suecia se la ha visto en innumerables ocasiones en actos por los derechos homosexuales, incluidas entregas de premios y galas. También Mary de Dinamarca presidió el pasado abril la ceremonia anual LGTBI, a la que acudió con un originalísimo atuendo muy aplaudido para entregar uno de los Premios Daneses del Arco Iris 2019. ¿Se imagina alguien en nuestro país a Doña Letizia en los galardones de la revista Shangay? La Corona pierde así mucho más que gana.

La moda, una industria importante en un país como el nuestro, y uno de los sectores que contribuyen a hacer marca España, debiera tener a la Reina como embajadora principal, del mismo modo en que lo son otras consortes y princesas herederas. Y, sin embargo, los modistas más destacados se quejan de que Doña Letizia apenas apueste por un puñado pequeño de diseñadores de cabecera y de que nunca apoye con su presencia eventos tan importantes como la Pasarela Cibeles o la 080 Barcelona Fashion. En el Reino Unido sería impensable que los Windsor no respaldaran sus grandes citas con la moda. Y hemos visto en el front row a la mismísima Isabel II, tras toda una vida resistiéndose a ello.

Otro tanto cabe decir del cine, una de las más potentes industrias culturales, con gran proyección internacional, que bien podría ser una de las áreas preferentes de promoción de la Reina, dado que para colmo es una cinéfila empedernida. Y, sin embargo, sus reuniones con sus amistades del mundo del cine, como Maribel Verdú, son casi siempre privadas y secretas. Por no hablar de que los Reyes se niegan año tras año a asistir a una ceremonia tan importante como la gala de los Goya, algo absolutamente incomprensible. Si trazamos de nuevo la comparación con los Windsor, qué diferencia de actitud entre nuestra Familia Real y la británica; el príncipe Guillermo y Kate Middleton presiden cada año la entrega de los BAFTA, los Oscar británicos.

El ecologismo es otra de las causas que prácticamente todas las familias reales europeas han acabado haciendo suyas. La labor en este campo de los príncipes Alberto de Mónaco, Hakoon de Noruega o Victoria de Suecia es sobresaliente. También los príncipes Guillermo y Enrique de Inglaterra dedican buena parte de su tiempo a misiones y programas de concienciación medioambiental.

En nuestro país, sólo la Reina Sofía está de algún modo vinculada a la preocupación por el cambio climático y a la defensa animalista. La semana pasada, sin ir más lejos, la Emérita presidió la entrega de los Premios Europeos de Medio Ambiente y asistió al estreno de un cortometraje sobre las consecuencias del plástico en la naturaleza. Y aún permanecen en la retina de los españoles escenas como la de Doña Sofía recogiendo basura en las playas como una voluntaria más o haciendo carantoñas a toda clase de animales, como sus queridos burros.

Mucho contribuiría a mejorar la imagen distante de Doña Letizia que participara también de forma activa en causas ecologistas. Ganaría muchos enteros entre esa parte de la población cada vez más concienciada con los asuntos naturales y, a la vez, contrarrestaría algo el rechazo o indiferencia que a tantos ciudadanos les produce que los Borbones estén tan vinculados con la tauromaquia.

Los cinco primeros años como Reina a Doña Letizia le han permitido afianzarse en un rol tan complicado, pese al severo escrutinio de los medios. Pero la mejora de su imagen y de su popularidad pasa por dar un barniz de modernidad a su agenda y por ganar peso en sus apariciones. Resulta urgente un reforzamiento de su agenda exterior en representación de la Corona y, también, que incremente su labor como Embajadora Especial de la FAO para la Nutrición, imitando lo que hacen Máxima de Holanda o Matilde de los belgas en calidad de asesoras especiales para distintos programas de Naciones Unidas.

Las Monarquías en el siglo XXI están ligadas a causas que generan consensos generalizados y al fomento de lo que se conoce como la sociedad del bienestar. En ese sentido, ha sido un gran acierto el compromiso tan activo de Doña Letizia con un asunto como la investigación de las enfermedades raras. Pero necesita muchas más banderas para sintonizar con la ciudadanía. La consorte del Rey Juan Carlos también tuvo un papel bastante desdibujado al comienzo de la Transición que en buena medida se solventó con la creación de la Fundación Reina Sofía. Algo similar podría ser bueno hoy para su nuera.

Además de todo lo dicho, la Reina, cinco años después, sigue necesitando trabajar la naturalidad, huir de tanto encorsetamiento. Y ello pasa también porque se empiece a ver a nuestros Reyes en actos que les vinculen de verdad con el pueblo. Mientras en España disfrutan de la Feria de Sevilla los Monarcas de Holanda, con traje de flamenca incluido, o del Camino de Santiago los soberanos belgas, mientras Don Felipe y Doña Letizia son incapaces de pisar una sola romería o fiesta local, difícilmente la Corona recuperará tanta popularidad perdida. Y no se olvide de que estamos ante la única institución política que necesita no sólo apoyo sino concitar verdadero afecto.

EL MUNDO / LA OTRA CRÓNICA / SÁBADO 15 JUNIO 2019




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