Letizia Ortiz: caballo de Troya

Las últimas noticias de la Realeza. Monarquía vs. República
¿Cuánto reinarán Felipe VI y Letizia?


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compi yogui

Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor compi yogui » Dom 14 May, 2017 2:50 am

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ELISA PINTO
LA GRAN ENEMIGA DEL ‘COMPI YOGUI'

Denunció a López Madrid por acoso, pero el caso fue archivado. Él respondió con otra denuncia contra ella. Ahora, la Audiencia ordena que se reabra el caso contra el empresario. Es el último frente para el yerno de Villar Mir.

CONSUELO FONT


El cese de López Madrid como consejero del grupo OHL es la última de la cadena de desgracias que persiguen al ex íntimo del Rey Felipe. Detenido el 21 de abril en el marco de la operación Lezo, quedó libre bajo fianza de 100.000 euros, pero le quedaba un amargo trago por digerir: la semana pasada la Audiencia de Madrid reabrió el caso de la doctora Pinto, un sórdido culebrón.

La historia se remonta al 2012, cuando López Madrid acudió a la consulta de la dermatóloga. Iniciaron una amistad basada en su afición por la medicina naturista y el yoga. Nada hacía presagiar el cariz que tomarían los acontecimientos, que terminaron en los juzgados 26 y 39 de Madrid con la acusación mutua de acoso sexual y amenazas, sumado a dos apuñalamientos a Pinto. Según el entorno de la doctora, los mensajes del empresario fueron subiendo cada vez más de tono. También de intensidad, convirtiendo su vida en una pesadilla pues, si no contestaba, se presentaba donde estuviera, ya que, según indica, también era espiada. Lo que descubrió cuando en una escapada a París llamaron a su puerta y se encontró con López Madrid. A esto siguieron, según ella, un enjambre de llamadas y mensajes amenazantes, por lo que le advirtió que le iba a denunciar.

Opuesta es la versión de López Madrid, quien declara haber visto solo una vez a la doctora fuera de su consulta para tomar café, pero a partir de septiembre de 2013 las llamadas y mensajes de Pinto se hicieron innumerables y agresivos, por lo que ante su "comportamiento obsesivo", decidió cortar. Sin embargo, los SMS de su teléfono aportados a la causa no avalaban su denuncia.

Hito importante se produce el 10 de diciembre de 2013 cuando el empresario aparece en su consulta con otro individuo. Aquí entra en escena otro protagonista de esta escabrosa historia, el comisario José Villarejo. López Madrid reconoce que pidió ayuda a Francisco Granados, que le puso en contacto con dicho policía. Según la doctora Pinto, parece que Villarejo acompañaba a López Madrid en esta visita, como constató ante la policía en un reconocimiento fotográfico. En la grabación, López Madrid exige a la doctora que no le acose más.

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Javier López Madrid durante una junta de OHL en 2016

La situación se enconó días después, cuando un hombre amenazó al hijo de la doctora, de 10 años, en la puerta del colegio "dile a tu madre que también estamos pendientes de vosotros". Esto la empujó a denunciarlo en la comisaría de Chamartín. A raíz de ello, el 13 de enero de 2014, un individuo se introdujo en su coche y le asestó una puñalada en el hombro, y el 10 de abril volvieron a apuñalarla en el vientre, en presencia de su hijo, que declararía que escuchó al agresor decir "López Madrid quiere que cierres la boca". Elisa Pinto señala como autor de la segunda agresión a Villarejo, lo que no pudo demostrar, pues este no acudió a ninguna de las citas para las ruedas de reconocimiento, alegando estar de misión en el extranjero. No hubo más oportunidades, ya que la jueza archivó la causa en febrero de 2016 por apreciar "falta de credibilidad en el testimonio de Elisa Pinto". Su abogada, Ana Pastor, recurrió al entender que la jueza se inhibió de practicar diligencias requeridas, no pudiéndose esclarecer el caso que ahora se reabre.

Por contra, la denuncia de López Madrid contra la doctora siguió adelante. En ella, el empresario insiste en que la víctima de acoso ha sido él. Cierto que hay detalles que no encajan: por ejemplo, que Villarejo se prestara a ser el agresor. También que el empresario recibiera mails de Pinto preguntándole por su verano en Sotogrande, lo que no corresponde a una mujer acosada. Según esto, ¿era la propia Elisa Pinto la que se autolesionaba y autoenviaba los mensajes?

Más llamativo es que el informe de la investigación policial que aporta el inspector jefe Alberto Carba, presenta a Elisa como una desequilibrada en la prueba realizada por una psicóloga que resultó ser la pareja de Carba. Según declaró ante el juez Jaime Barrado el comisario de Chamartín, donde Elisa denunció, en la instrucción "se cometieron muchos errores", reconociendo que podía haber "una mano negra en contra de la doctora".

Intrincada maraña que ha llevado a los jueces a reabrir el caso, cuestionando una instrucción que apuntaba a que todo era un montaje de la doctora y cuyo plato fuerte será la probable presencia de Villarejo en rueda de reconocimiento. Una vuelta a la tortilla que coincide con la caída a los infiernos de un personaje antes intocable como López Madrid. Precisamente, del sumario de la doctora Pinto se filtraron los mensajes en que la Reina Letizia, su "compi yogui", le mostraba su apoyo tras el escándalo de las black. "Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde".


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 13 DE MAYO DE 2017

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compi yogui

Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor compi yogui » Dom 14 May, 2017 2:52 am

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El infierno de la doctora Pinto: "Me acuchillaron y nadie me ayudó. Ahora se investigará todo"

La dermatóloga Elisa Pinto ya respira más tranquila. Desde que denunciara por acoso, amenazas y agresiones a Javier López Madrid, yerno del dueño de OHL y amigo de los reyes, ha vivido “cuatro años horribles”. Ahora la justicia ha ordenado reabrir el caso. "Es un rayo de luz".


“Ni estoy loca, ni soy tonta, ni imbécil como muchos me han llamado”. Estas fueron las primeras palabras de la doctora Elisa Pinto Romero a sus amigas tras ver un rayo de luz después de que la Audiencia Provincial de Madrid ordenara la reapertura de la investigación contra el empresario Javier López Madrid por el caso de presunto acoso sobre ella.

"Me han amenazado, me han acuchillado y nadie ha investigado. Nadie me ha ayudado y me han dejado sola. Tampoco las Asociaciones de Mujeres han dicho nada. Por primera vez alguien ha hecho su trabajo, no sé si me darán la razón o no, pero al menos van a investigar las actuaciones de la Policía y del señor López Madrid y su amigo Villarejo y de toda esa cúpula policial. La decisión de la Audiencia es un rayo de luz para que me escuchen y sentirme defendida. Ahora se investigará todo", han sido sus primeras palabras tras conocer la noticia, según ha podido saber EL ESPAÑOL.

“Todos estos meses desde el verano de 2013 han sido una pesadilla. Sólo el hecho de levantarme por la mañana ya lo era, ir a trabajar y abrir la puerta de mi consulta y pensar que los pacientes pudieran interpretar que soy una loca, una enferma de manual, me hacía derrumbarme”, se sinceraba así ante sus más cercanos la doctora Elisa Pinto. “Me refugiaba en mi bata blanca, en mis zapatillas de médico, intentaba reafirmarme como persona en mi profesión”. La dermatóloga lleva cuatro años de calvario en todas sus facetas: la personal y la profesional.

“Mis clientes me miraban raro. Muchos días, pensaba en irme a vivir fuera de España, desaparecer del mapa, pero al final me debía a mi familia que siempre me ha apoyado”. Estas reflexiones que hacía en voz alta ante sus más íntimos han sido su día a día desde el verano de 2013. Últimamente Elisa ha recobrado una vida más normal, junto a sus hijos, con los que intenta tener una vida ejemplar con un control estricto de la comida, hábitos y costumbres, aunque muchas de sus aficiones ya no las ha vuelto a hacer, al menos con la misma intensidad, como viajar al extranjero o visitar los restaurantes madrileños.

Elisa Pinto, dermatóloga de profesión, saltaba a los medios por acusar de acoso sexual, amenazas coacciones y presuntas agresiones, al empresario Javier López Madrid, yerno del magnate Juan Miguel Villar Mir —está casado desde 1990 con su hija Silvia— y consejero de la constructora OHL y otras empresas del grupo. López Madrid está además hoy investigado por la Operación Lezo —en libertad bajo fianza de 100.000 euros—, así como por el caso Púnica y por la presunta financiación ilegal del PP.

Javier López Madrid es amigo íntimo de los reyes de España, Felipe y Letizia. Tanto es así que el caso de acoso a la doctora saltó desde los juzgados a la prensa tras conocerse los mensajes privados que López Madrid se cruzaba con los reyes: “Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso, compi yogui. I miss you!!!”, escribió la reina Letizia.

Desde entonces han sido años de lucha por parte de la doctora Pinto contra la opinión negativa de Fiscalía, jueces y la propia policía. Ella ha intentado demostrar su verdad apoyándose en cinco abogados diferentes, desde que el 13 de diciembre de 2013 interpusiese la primera denuncia ante la comisaría del barrio madrileño de Chamartín.

Su primer abogado fue el catedrático Luis Rodríguez Ramos. El siguiente fue el mediático letrado Marcos García Montes, que siempre creyó en la versión de la dermatóloga:

“Es una mujer muy digna. Creo en las lesiones que vi y estoy convencido de que siempre ha dicho la verdad”, afirma Marcos García Montes, uno de los cinco letrados que la ha defendido en este largo proceso. Su actual abogada es Ana Blanco Vázquez de Prada, que se ha convertido en su amiga y que ahora lleva con éxito este procedimiento judicial “muy complejo”. Ningún abogado ha hablado nunca mal de ella.

Elisa Pinto ha sido y es una de las dermatólogas más reconocidas de la capital de España. Su clínica ha sido visitada por la jet madrileña para todo tipo de consultas, desde los tratamientos más estéticos a cuidados más generales. Es la directora del servicio de dermatología de la clínica Ruber, antes San Camilo, situada en la calle Juan Bravo de Madrid. Para sus clientes, “es una persona inteligente, activa, con una cabeza privilegiada”.

Fue alumna aventajada del prestigioso doctor Soto Melo, el dermatólogo de la jet y amigo del padre de Elisa. Su relación con Elisa fue tan cercana que llegó a un acuerdo con ella por la que ésta no cobraba por hora de trabajo, sino por consulta, por paciente visitado, lo que le creó una cierta animadversión personal con la hija del doctor Soto Melo, Alejandra Soto López de Toledo, que llegó a declarar en su contra en el procedimiento. Aun así, la relación con el doctor Soto Melo fue tan buena que una vez que éste se jubiló y cerró su consulta privada dio órdenes al portero de donde tenía la clínica que se le derivaran a Elisa todos sus pacientes. También pasó a trabajar junto a la doctora Pinto la enfermera de Soto Melo, Silvia, una testigo clave en el presunto acoso de Javier López Madrid. Fue con la jubilación del doctor Soto Melo, cuando toda la familia López Madrid pasó a la consulta de Elisa Pinto.

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La primera consulta fechada de Javier López Madrid se produjo el 13 de marzo de 2013. Desde ese día, según declaró el propio López Madrid, “hubo un intento de coqueteo por su parte”. A partir de junio de 2013 ese interés se traspasó, según la versión de la dermatóloga, a llamadas continuadas y compulsivas, a acudir a la consulta sin cita previa y a mandarle decenas de mensajes. La situación empezó pronto a ser más que tensa y a afectar la vida personal y laboral de la doctora Pinto. “Se presentaba en la clínica sin tener cita previa, lo que producía en Elisa un enorme desasosiego”, afirman sus amigas. El hospital no podía prohibir a nadie la entrada con lo que sólo tenía como defensa a su enfermera Silvia, a la que pedía que no le dejara pasar. Todo ello llevó a un cambio importante de hábitos.

Lo primero que hizo fue comunicárselo a su marido, Carlos Sánchez-Cabezudo Díaz-Guerra, médico especialista en cirugía general y digestiva en un hospital público de Madrid pero también con consulta en el antiguo San Camilo, hoy Ruber. También se lo contó a su amiga íntima Patricia Rumeu y a otra compañera italiana con quienes compartía cena semanal.

Elisa tiene tres hijos: Carlitos, el mayor (hoy con 13 años), otro niño y una niña que no se han enterado de las circunstancias ya que por su edad han estado al margen. “Carlitos es el que peor lo ha pasado, ya que incluso ha tenido que pasar por un tratamiento psicológico”, afirman sus más cercanos. “Le han destrozado su infancia”, dicen.

Tanto su marido como su amiga italiana sugirieron de entrada a Elisa que denunciara. Por el contrario, su amiga española no se le recomendó por los problemas que le podía conllevar. “Va a acabar interfiriendo en tu vida personal”, le dijo. Su marido nunca entendió por qué ella no denunció los hechos, incluso hubo momentos de fuerte discusiones personales. Este motivo le hizo desesperarse.

Aun así, su marido siempre ha estado a su lado, sin fisura alguna, aunque en ocasiones le diga a sus amigos “a veces parezco de cara a la gente un idiota de película, pero creo firmemente en mi mujer ante las acusaciones de manipulación y autoapuñalamiento. Ella no soporta la sangre y, además, aprecia mucho la estética como dermatóloga que es. Es muy difícil autopuñalarse en un lugar complicado como la tripa”. Para sus amigas, si Elisa hubiera querido hacer daño de verdad a López Madrid, “hubiera llamado a su mujer, Silvia Villar Mir, y le hubiera contado todo, además de enseñarle los mensajes”, afirman.

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Silvia Villar Mir es la mujer de Javier López Madrid e hija del dueño de OHL.

El papel de Carlos, su marido, ha sido fundamental para pasar estos duros años. “Le ha apoyado en todo, muy unidos, tomando decisiones conjuntas. No considera que haya manipulado a sus hijos. Sólo no perdona a su mujer que no haya denunciado desde el primer momento. Está muy preocupado por lo que podía pasarle a sus hijos. Incluso, acudía a la puerta del colegio por si se acercaba la persona que les había amenazado”, señalan los más cercanos la pareja. Precisamente, la doctora hizo testamento en marzo de 2013 y dejó una albacea para los niños, porque en ese momento pensaba que su vida corría peligro. “Creía que, a través de alguna persona, le acabarían matando o haciendo daño”, afirman. Eso mismo manifestó por teléfono y así puede oírse en las escuchas de la policía.

Según contó a sus amigas, Elisa perdía su calma ante todas las llamadas de López Madrid. “Intentamos tranquilizarla, aunque afirmaba que era una situación terrorífica. Todo esto llevó a que un día amenazara a López Madrid con que iba a denunciarlo. Incluso, un día, muy cansada, ya le dijo textualmente: 'Te he denunciado', aunque no era cierto”. Pero esto no paró los mensajes amenazantes de López Madrid. Así, según contó la doctora ante la policía, éste se personó en París el 14 de septiembre de 2013 durante el viaje que ella hizo junto a su amiga Patricia Rumeu, lo que llevó a suspender la excursión y volver a Madrid. “Aunque él lo ha negado, las pruebas de la investigación sí indican que acudió con el avión privado de la empresa OHL”, señalan fuentes de la investigación.

Fue el 10 de diciembre de 2013 cuando se produjo uno de los hechos más determinantes del caso. López Madrid se presentó sin cita a la clínica San Camilo, pero la enfermera Silvia recibió la orden de Elisa de que no le dejase entrar. Él le dijo que iba acompañado de un abogado. Eso llevó a que la doctora le permitiera la entrada. Las investigaciones están determinando si este abogado es el comisario José Villarejo.

A pesar de ello, Elisa sigue sin denunciar y considera que la Policía es quien tiene que investigar. Pero todo cambia el 13 de diciembre de 2013 cuando su hijo Carlitos, entonces con 10 años, vuelve a casa del colegio Willoughby, muy cerca de su casa, en la Avenida de Pío XII de Madrid, al lado del centro comercial Alcampo, y comenta que un señor se le ha acercado y le ha dicho: “Dile a tu mamá que la seguimos”. A partir de entonces extrema al máximo su seguridad. Pide que el niño salga por la puerta de atrás del colegio, por donde salen los escolares de menos de 10 años, acompañado de un adulto. A raíz de esto teme por sus hijos y pone la primera denuncia en la Comisaría de Chamartín, que controla el comisario Jaime Barrado.

Cuenta allí que se siente vigilada, controlada y espiada. “Quien sea, sabe dónde estoy y qué hago”, afirma en su denuncia. “Me da datos exactos de dónde he estado y qué he hecho”. Así, en la Navidad de 2013 va a comprarle un regalo a su marido, una bufanda a la tienda de Loro Piana. Y según compra el regalo, recibe en su WhatsApp una foto con la misma bufanda que ha comprado a su esposo. López Madrid niega que haya sido él quien lo haya enviado, pero casualmente la foto llega tras interponer la primera denuncia. Todo esto agrava aún más su situación anímica.

Pasan los días y la situación no mejora. El 21 de diciembre de 2013, una persona desconocida volvió a visitar a Carlitos al colegio y le dice: “Dile a tu madre que estamos pendientes de vosotros”. Todo esto lleva a que esas Navidades se vaya fuera de España, a Santo Domingo, junto a su marido, hijos e, incluso, la asistenta. Vuelve a Madrid el 5 de enero, víspera de Reyes. En ese momento se da cuenta de que hay informes policiales, según ella mismo denunció, que señalan que desde una ubicación cercana a su casa se han mandado mensajes de amenazas a López Madrid, algo imposible porque ella estaba fuera de España. Por ello, solicita que se geolocalice su teléfono y se registren sus llamadas para demostrar que ella no le puso ningún mensaje o llamada, pero desde la comisaría de Chamartín no hacen caso y siguen su propio camino.


Agresiones físicas

El 13 de enero de 2014 se produce la primera agresión física, un intento de apuñalamiento en el brazo. El agresor entra por la parte de atrás de su coche, un SsangYong Rodius, al grito de estás sola y le hace una herida cortante. Elisa va a la comisaría de Chamartín y denuncia, se da cuenta que la persona que le agrede tiene un tatuaje de un círculo con una estrella en la mano. Desde la comisaría, que dirige Jaime Barrado, le indican que es un tatuaje típico de los ex presidiarios. Pero la Policía, en lugar de inmovilizar el coche, tomar huellas, hacer las pesquisas en la zona y comprobar las cámaras de seguridad, no realiza nada. Tanto es así que el marido le pregunta a los policías: “¿Qué van a hacer con el coche?” y estos le contestan: “Qué se cree… que somos el CSI”. Las manchas de sangre están semanas en el vehículo. Tras esta agresión, los mensajes no se reducen. En febrero de 2014 recibe varios mensajes amenazándola con “pinchar a tus hijos”, “te vamos a matar”. “Eres una puta y lo vas a pagar caro por hacerte la lista”.

El segundo apuñalamiento con arma blanca fue el 10 de abril de 2014. Esta agresión se produjo sólo tres días después de que Elisa y su abogado denunciaran todos los hechos al grupo especializado en Violencia a Mujeres y Menores (EMUME) de la Guardia Civil, de Tres Cantos (Madrid), a la vista del nulo éxito de las hasta 12 denuncias puestas en la comisaría de Chamartín. Este segundo apuñalamiento se produjo por la tarde, en la calle Triana, cerca de Pío XII, cuando venía de recoger a los niños del colegio. Elisa se dirigía a un centro de comida rápida cercano a comprar unas hamburguesas que había prometido a sus hijos. Doblando en su casa por el comienzo de la calle Triana notó un golpe y vio que se había soltado la silla de su hijo Carlos. Paró con el fin de ver qué había pasado y es al bajarse del coche cuando la apuñalan, con una herida de cuatro centímetros en el vientre.

Según afirma ella, el agresor le dice: “López Madrid quiere que estés callada”. Grita entonces a su hijo para que cierre la puerta. Tras huir el agresor y comprobar que su hijo está bien, va a su casa donde hay siempre una persona de seguridad en la garita. No se para ver al agresor, sólo busca proteger a su hijo, que estaba histérico, y al que pide que suba arriba a su duplex. Acude tanto el Samur como la Policía, que de nuevo no pide las grabaciones de las cámaras de seguridad estando la vigilada Escuela del Ejército al final de dicha calle. A pesar de lo que dicen los policías de Barrado las cámaras sí identifican que el coche pasó por allí a las nueve horas y nueve minutos de la noche. El Samur trasladó a Elisa al hospital, donde le practicaron cuatro puntos de sutura.

Se produjo un atestado que ella consideró sesgado. Esa misma noche, la comisaría de Chamartín llama a las 23:00 horas para que vaya a declarar. Su marido indica que no es el momento adecuado, que irá al día siguiente. Cuando va a allí, le hacen un interrogatorio, aunque como no se fía, lo remite a la Guardia Civil y a la denuncia que ha hecho al Emume. Se produce un enfrentamiento y ella acaba denunciando esta actuación policial en el Juzgado de Guardia. Desde entonces, Elisa no ha vuelto a conducir un coche, empieza a moverse en taxi y llega a pagar hasta dos escoltas, a diario y fin de semana, aunque al final no puede asumir su coste y abandona este servicio.

Tras este último altercado, “la familia vive en su casa como en una cárcel, limitados por el miedo y la necesidad de protección. Se acabaron los cumpleaños, el cine, e ir a ningún sitio. El principal temor de Elisa era que algún día fuesen a hacer algo malo a los niños para amedrentarle y se les fuese la mano”, cuentan sus más íntimos. “Lo han pasado horrible. Su hijo Carlitos necesitó tratamiento psicológico, estaba nervioso, con la mirada baja y temblor en las piernas. Decía que su madre era una “preocupona”, que no le deja bajar al parque. El niño se pasó muchos fines de semana en casa, sin salir, viendo vídeos. Ella intentaba que se sintiera protegido. Los niños siempre iban con conductor para entrar por la puerta de atrás del colegio”, afirman sus más cercanos.

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La doctora Elisa Pinto en la redacción de EL ESPAÑOL en febrero de 2015.


Interviene el Ministerio de Interior

La deriva de las investigaciones llevó a que la doctora denunciase en febrero de 2015 ante la Secretaría de Estado del Ministerio del Interior al comisario de Chamartín, Jaime Barrado, y a otros policías. Denunció la presunta manipulación e incompetencia de esta comisaría, lo que desató una guerra policial. Intentó demostrar cada uno de los “errores” de los informes policiales admitidos por la juez y la Fiscalía sin ningún tipo de comprobación. A medida que la Secretaría de Estado de Interior empezó la investigación se constató que ha habido más de 70 comunicaciones entre López Madrid y el excomisario Villarejo, y también con otros mandos policiales.

“Elisa nunca ha podido competir con ese maremagnum policial que se reflejaba en los medios que dominaba López Madrid”, señalan sus amigas. La doctora tuvo una rueda de reconocimiento fotográfico en 2014 en la comisaría de Chamartín en la que señaló dos fotos del comisario Villarejo, una de joven y otra más mayor, como la persona involucrada en el caso. “Elisa no le conocía de nada, ni cuando fue a su consulta supuestamente como abogado”, afirman sus amigas. Ahora, tras la reapertura de la investigación judicial, Villarejo tendrá que someterse a una rueda de reconocimiento. Como también se tendrá que explicar por qué desde septiembre de 2013 hasta el 20 de octubre de 2015 no declaró ante el Juzgado de Instrucción nº 39 Javier López Madrid, transcurridos más de dos años. En esa declaración relató muchas cosas ante el temor del volcado de su teléfono, como sus contactos con el excomisario Villarejo. Además, las pruebas periciales de salud de la doctora no han señalado que tuviera ningún problema psicológico o un carácter manipulador.

Elisa se volvió a derrumbar por completo cuando la fiscal del Juzgado número 39 pidió el archivo del caso en febrero de 2016. “Se pasó el día llorando. Llamó por teléfono a sus abogados. Decía que jamás hubiera denunciado si hubiera sabido lo que le iba a pasar a pesar de ser verdad lo acontecido. Han sido cuatro años horribles”, afirman sus más cercanos. Además, estas últimas Navidades alguien le ha denunciado ante la Fiscalía de Menores para que le retiren la guarda y custodia de sus hijos. Fue su último gran mazazo. Asuntos Sociales llamó a declarar a la doctora Pinto y a su marido Carlos en enero de 2017. Y, otra vez, Elisa se derrumbó.

Las repercusiones económicas también han sido importantes. Algunas aseguradoras ya no la incluyen en su cuadro médico. Sigue de jefa del servicio de dermatología de la Clínica Ruber, pero ya no es imagen de marca para dicha clínica. “Aunque la mayoría de los clientes no le han fallado, la preocupación de su papel en el hospital es evidente... si sigue o no. Ha tenido miedo a que algún día la echaran, aunque esto nunca ha sucedido. Pero esta situación la llevó a adelgazar y quedó como un pingo”, afirman sus amigas. “Dejó de salir por lo que podían decir de ella. Dejó de ir a cenas y a las reuniones mensuales con las madres del colegio. Sentía que la miraban como la mala de la película, el cotilleo de todos”. Una excepción a esta rutina en la que se sumergió, fue un viaje durante el último verano a Perú. “Se fue toda la familia de “mochileros”, en un viaje donde el objetivo era que los niños aumentasen sus vivencias y aprendieran a organizarse. P ara ello les regaló máquinas de fotos y agendas para que plasmaran y organizaran todas sus experiencias”.

Ahora, tras la reapertura por la Audiencia Provincial del caso, se siente más tranquila. "Me han amenazado, me han acuchillado y nadie ha investigado. Nadie me ha ayudado y me han dejado sola. La decisión de la Audiencia es un rayo de luz para que me escuchen y sentirme defendida. Ahora se investigará todo".

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vaya par

Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor vaya par » Dom 14 May, 2017 2:04 pm

Prestigiosa y reconocida dermatóloga con un cutis espantoso...er conceto

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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Dom 14 May, 2017 5:33 pm

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Carmen Lomana: “Letizia ha empezado a comprender que una reina no puede ir en minifalda”

(...)

Ha pasado parte de su vida en el extranjero, ¿qué exportaría a España?

Sobre todo me traería el orgullo de nación que hay en países como Inglaterra y Francia. Ese sentido aquí se ha perdido, donde están orgullosos de sus símbolos, en Francia, ven su bandera y se emocionan. En España eso no existe. También exportaría la honestidad, el sentido de la moral y la capacidad de castigar la falta de ética. En Inglaterra pillan a un político con las manos en la masa o haciendo algo moralmente reprobable e inmediatamente se va; eso aquí es impensable.

De Estados Unidos me traería el respeto a las instituciones, aquí no se respetan porque ni siquiera se respetan ellas mismas y lo hemos visto con la monarquía. Si la Corona no hubiera actuado como lo ha hecho podríamos respetarla.

¿A qué se refiere?

No hablo del rey Felipe, que me parece muy honesto, sino de todo lo que sucedió al amparo del rey Juan Carlos. El caso Urdangarín y la implicación de la Corona, así como las humillaciones a las que el rey ha sometido a Sofía hacen imposible que los españoles puedan respetarlo a él y a la Casa Real. A mí esas cosas me parecen infumables vengan de quien vengan, pero más aún cuando vienen de una institución que es la primera del país y a la que todos deberíamos respetar. Pero si ellos no se respetan y no dan ejemplo, difícilmente la gente los puede tomar en serio.

¿Usted es monárquica?

Mi familia sí lo es, pero yo no tengo especial devoción por la monarquía. Sin embargo, sí pienso que están haciendo un papel y una labor importante.

¿Qué opinión tiene de la reina Letizia?

Yo he sido bastante crítica con ella en un momento determinado, pero no con ella como Letizia Ortiz, sino con ella como reina porque rompía todos los esquemas de lo que nos habían dicho que debía ser la reina de España, que tenía que ser intachable, sin pasado.

¿Consideró eso negativo?

No necesariamente, pero es que de repente el príncipe se casó con una divorciada, republicana y agnóstica. Era muy fuerte admitir todo eso. Este señor estaba preparado para casarse con otro tipo de persona.

¿No ha cambiado su opinión?

Creo que Letizia es muy válida en muchas cosas, se ha esforzado muchísimo. Para mí hubo un momento de inflexión en mi actitud hacia ella y además se lo he dicho. Fueron a una exposición de Velázquez en Viena y ella tuvo que hablar ante todas las autoridades, cuando subió al estrado yo me quedé alucinada del alemán maravilloso que habló, pensé: ‘Esta ha debido de estudiar en Heidelberg’. Tenía un dominio escénico que chapeau, sabía llamar la atención y por primera vez me sentí orgullosa de ella y de lo que representa. Después me dijo que no sabía alemán, que se lo había aprendido de memoria. Le dije que era una fenómena, esa fuerza de voluntad por superarse la justifica de todo.

Además, ahora se está vistiendo mucho mejor, antes parecía que le daba fobia vestirse como una reina, pero comprendo que debe ser difícil ser republicana y después vestirse así, debe ser una contradictio in terminis. Una vez le dije: ‘Lo único que tienes que hacer es empezarte a creer que estás representando a la primera institución de este país’. Cuando se lo creyó empezó a comprender que una reina no puede ir en minifalda.

(...)

http://www.elespanol.com/opinion/201705 ... 664_0.html

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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Sab 27 May, 2017 1:52 am



La reina Letizia, "pasmada" en la Feria del Libro tras reencontrarse con un compañero

Los monarcas han acudido a la Feria del Libro de Madrid, donde han recibido el calor del público y del sol madrileño que ambientaba el parque del Retiro.

"No te había reconocido. Me dejas pasmada", comentaba una sorprendida Letizia (44 años) justo después de que un hombre con un look rockero y una niña pequeña en brazos reclamara su atención. Ocurría en mitad del paseo de coches del madrileño parque del Retiro ante la mirada atónita de los cientos de curiosos que habían desafiado el agobiante calor para acudir a la inauguración de la Feria del Libro de Madrid. Ni siquiera Felipe VI (48) se había percatado de la parada de su esposa, que charló emocionada unos minutos con aquel hombre, que no era otro que un compañero suyo, tal y como reconoció ella misma a su responsable de prensa.

Después de ponerse al día, la reina continuó con el recorrido por las casetas de la Feria acompañada de su marido, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, (73) y el presidente de Portugal, Marcelo Rebeló de Sousa(68). Letizia eligió para la ocasión un conjunto en tono hueso con los complementos en rojo.



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Quizá debido a la combinación de su atuendo, un grupo de jóvenes que se amontonaban para verla no pudo evitar referirse a ella con un "aúpa-leti", expresión que rápidamente desencadenó las carcajadas de aquellos que estaban a su alrededor.

Más de una hora permanecieron los reyes bajo el implacable y agobiante sol de Madrid recorriendo decenas de casetas e interesándose por muchos de los libros. Uno de ellos, concretamente, llamó especialmente la atención de Letizia por su temática. Se trataba del ejemplar escrito por el actor Nacho Guerreros (46), conocido por su papel en la serie La que se avecina. Según contó la propietaria de la caseta en cuestión, los reyes quisieron pagar éste y otros libros por los que se interesaron pero la editorial se los entregó como obsequio. "Para una oportunidad que tenemos de hacerlo... si lo hacemos con otras personas, ¿por qué no íbamos a regalárselos a ellos?", comentaba.

Mientras tanto, uno de los militares que trabaja para la Casa se encargaba de portar una enorme bolsa de tela en la que iba incorporando todos los ejemplares que recibían los reyes. En un momento del recorrido, la reina se quejó de que no le dejaran pagar y afirmó que tenía que ir por su cuenta si quería que le permitieran abonar el dinero de los libros que se llevó.

Otra de las anécdotas de la jornada la protagonizó una de las trabajadoras de una caseta, la que engloba libros bajo el epígrafe de una conocida cadena de restaurantes. Con un libro sobre los reyes de España de todas las épocas bajo el brazo perseguía a Felipe y Letizia a lo largo de todo el recorrido. "Yo lo que quiero es que me lo firmen, que estamos todas locas con tener su autógrafo". De poco le sirvieron sus súplicas y gritos a los monarcas, pues finalmente se marchó a su caseta con el libro, pero sin las firmas.

[Más información: El polémico libro sobre Letizia que no encontrará en la Feria del Libro]

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¿Puede Letizia ser sexy?

Mensajepor Invitado » Sab 27 May, 2017 3:17 am


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las amigas de la Reina Letizia

Mensajepor Invitado » Dom 28 May, 2017 5:41 pm

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CASA REAL | Ascenso laboral de los íntimos
La fortuna profesional de las amigas de la Reina Letizia


Este lunes, 29 de mayo, la Reina Letizia presidirá el acto del décimo aniversario de la Fundación Microfinanzas del BBVA, creada en 2007 para dar servicios financieros a las capas más desfavorecidas de América Latina. Allí coincidirá con una de sus mejores amigas, la periodista televisiva María Oña, que el año pasado pidió la excedencia tras 25 años en la televisión pública al ser nombrada en febrero de 2016 directora de Comunicación de la citada fundación del BBVA.

El círculo íntimo de la monarca consorte



SONSOLES ÓNEGA: Hija del periodista Fernando Ónega, es la corresponsal parlamentaria de Tele5.

ALMUDENA BERMEJO: Doña Letizia acudió a su boda en 2015, es dircom de la Fundación

INMA AGUILAR: Doña Letizia acudió a su boda en 2015, es dircom de la Fundación Telefónica.

CRISTINA PALACIOS: Se dedica al coaching y su empresa ha ganado un importante premio.

Nacida en Melilla, desde 2014 ejercía como corresponsal de televisión española en Río de Janeiro, destino al que precedieron Lisboa, París, Londres y Jerusalén. Durante la etapa en que coincidió con la entonces periodista Letizia Ortiz en TVE se hicieron grandes amigas, hasta el punto de que la Reina le confesó que estaba enamorada, aunque no podía decirle de quién. El secreto se mantuvo hasta que un día María le espetó a quemarropa: "Letizia, sé quién es él, no me lo puedes negar". Doña Letizia, angustiada repuso. "María, por favor, tú di que se llama Juan y es diplomático". Secreto que su confidente mantuvo, lo que hizo profundizar la amistad que ambas mantenían, ya que Doña Letizia aprecia sobre todas las cosas la lealtad y discreción en su circulo íntimo. Y se mantuvo inalterable, hasta el punto de que cada vez que María Oña venía a España, Doña Letizia buscaba un hueco en su agenda para verse.

Posteriormente, un mes después de tomar posesión Oña como nueva dircom de la fundación del BBVA, el 30 de marzo de 2016, la Reina asistía a una reunión de trabajo con la cúpula del banco en la sede de la citada fundación, a la que este próximo lunes regresará, en la que el presidente del BBVA, Francisco González, le hizo entrega del informe sobre el impacto social 2015.

El caso de María Oña no es una excepción, ya que son varias las integrantes del circulo íntimo de Letizia, periodistas y amigas de su etapa televisiva, que a raíz de su salto a consorte de Don Felipe, han acabado accediendo a puestos de responsabilidad en el mundo empresarial, político o de la comunicación. Es el caso también de Almudena Bermejo, directora de Espacio Telefónica, faraónica fundación que patrocina los proyectos culturales, sociales y tecnológicos de la compañía, y que la amiga de la Reina dirige desde abril de 2011. Almudena, a cuya boda con el inspector fiscal Fernando Peña asistió Doña Letizia el 14 de febrero de 2015, es miembro del grupo apodado las "escuderas de Letizia", junto con Sonsoles Ónega, hija del periodista Fernando Ónega, Cristina Palacios, Ana Prieto, Inmaculada Aguilar y Mar Peiteado. Todas vivieron de cerca su noviazgo con Don Felipe y, además de ofrecer su apoyo, fueron confidentes de los escollos que la pareja tuvo que sortear, y hoy son su particular soplo de aire fresco, pues con ellas se reúne para recordar su pasada profesión.

Actualmente, las vidas de estas mujeres tampoco tienen demasiado que ver con aquellas bisoñas reporteras que coincidieron con la Reina en su etapa en el canal CNN Plus. Sonsoles Ónega ocupa el puesto de corresponsal parlamentaria de los informativos de Tele5. Cristina Palacios se ha convertido en una reputada coaching de la comunicación que el año pasado fue galardonada con la estrella de oro del Instituto para la Excelencia Profesional. Inmaculada Nácher, que en diciembre de 2004, el año de la boda de los Príncipes, fue nombrada jefa de Prensa de la agrupación de izquierdas Entesa en el Senado, saltó en noviembre de 2015 al partido Ciudadanos, donde ejerció un año de coordinadora de Gabinete de Albert Rivera, si bien actualmente ha abierto su propia consultoría política.

Trayectoria similar a la de Ana Prieto, que en octubre de 2003, mes en que se anunció el compromiso, fue nombrada gerente del área de comunicación de la editorial SM, cargo que ocupó hasta 2014 aunque hoy ejerce también de consultora. Desde su puesto en la editorial, tuvo ocasión de coincidir institucionalmente numerosas veces con Doña Letizia, que desde 2008 ha sido fija en presidir la entrega anual de premios de literatura infantil y juvenil de SM, Barco de Vapor y Gran Angular. Hasta el punto de que lo llegó a calificar en un discurso de "la dulce rutina que espero con alegría cada año".

No es ningún secreto que para las empresas es un valor añadido estar bien avenidas con Casa Real. Casualidad o no, también la Reina ha compartido con Almudena Bermejo actos institucionales en Espacio Telefónica, por ejemplo en febrero pasado, cuando en compañía de Don Felipe presidió un evento sobre "el valor económico del español". Bermejo, que ejerció como anfitriona presentando a los intervinientes, no apareció sin embargo en ninguna posado con Doña Letizia e incluso su nombre fue obviado en la nota de prensa que se distribuyó y también en la web de Zarzuela. Quizá porque dicen que su amistad no es lo que era desde que la ejecutiva saltó a la palestra por la implicación de su marido en el escándalo Nummaria, entramado que supuestamente propició que ciertos famosos como evadieran impuestos. O quizá porque el círculo íntimo de la Reina equipara su sentido de la lealtad con el secretismo por ocultar sus lazos con Doña Letizia, quien en contrapartida, no falla a sus amigas. La prueba es que la Reina acudió al acto organizado por Almudena Bermejo sin que los presentes percibieran gesto alguno de complicidad entre ellas, como acudirá este lunes a la fundación de Microfinanzas de BBVA, cuya dircom es otra de sus íntimas, María Oña.

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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Sab 01 Jul, 2017 3:15 am


Nobles critican a la reina Letizia, piden que vuelva Franco y que intervenga la Legión

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Letizia, de Moratalaz a Buckingham Palace

Mensajepor Invitado » Sab 15 Jul, 2017 10:56 pm



Letizia, de Moratalaz a Buckingham Palace: la carroza real de la Cenicienta

Letizia Ortiz nunca pensó que pasaría de vivir en un humilde piso de 60 metros cuadrados en Moratalaz a dormir en una de las 775 habitaciones de Buckingham Palace. Así se ha convertido en la reina que recientemente conquistó a Isabel II.


Hay una escena en My Fair Lady en la que Eliza Doolittle, interpretada por Audrey Hepburn en la película de George Cukor de 1964, se despierta en una cama llena de almohadas y entre sábanas blancas y limpias. Cuando la joven y pobre florista se da cuenta de que no es un sueño no puede evitar gritar de alegría. Esa misma sensación debió de tener Letizia el pasado jueves día 13 cuando abrió los ojos y se vio rodeada de almohadones de una cama con dosel de más de 100 años, en una de las 775 habitaciones de Buckingham Palace. El día anterior, los reyes de España habían dormido en el Hotel Me London (de la cadena española Meliá de cinco estrellas y cuyas suites pueden alcanzar los 1.500 euros la noche), pero el jueves y el viernes la Reina más longeva de Europa quiso ser su anfitriona.

Entre la protagonista de la película, ganadora de ocho premios Oscar, y la reina hay ciertos paralelismos. Es verdad que Letizia nunca ha sido una persona analfabeta recogida por el excéntrico profesor Henry Higgins a las puertas del Covert Garden, pero sí ha sufrido, como en el caso del filme, una subida vertiginosa en la escala social para la que difícilmente alguien está preparado. Porque su marido, Felipe VI, conoce a Isabel II de Inglaterra como la Tía Lilibeth: ambos comparten árbol genealógico y la misma sangre, azul o no, corre por sus venas. Pero ella ha tenido que aprender en un tiempo récord todo lo que su esposo conoce desde niño. Y esto no es tarea fácil.

No es Letizia una mujer que se achante ante semejantes retos, más bien todo lo contrario. Y así lo ha dejado claro en este viaje de Estado, el más importante que ha hecho desde que es reina y, probablemente, el más importante que hará. A ella poco le impresiona una mujer que lleva en el trono 62 años más que ella. Nuestra reina enseguida coge confianza y hace de todos, por arriba y por abajo, a su igual. Cogiendo una familiaridad tan repentina y rápida con su interlocutor que a veces descoloca. Así le pasa, por ejemplo, con los reyes de Holanda, a los que en la intimidad llama con cariño Will y Max (William y Máxima). ¿Habrá vuelto a Zarzuela llamando Lili a la Reina Isabel II? No hay que descartarlo.

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Letizia con Máxima de Holanda.

Para la esposa de Felipe VI, Isabel II habrá sido una muesca más en su vara de conquistas. Atrás quedan las marcas del Papa Francisco, los Obama, Angela Merkel o Sarkozy. Esta era la única gran pieza que le faltaba por cazar. Porque ella conquista y todos los que están cerca lo saben. Eso sí, también se aburre de los trofeos, y cuando se cansa, busca otra pieza que cazar.

Es este don de seducción el que ha llevado a Letizia desde aquel piso de protección oficial del modesto barrio de Moratalaz hasta tomar el té con el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles en su residencia londinense de Clarence House. Ha pasado de vivir en aquella casa de 60 metros cuadrados que le dejó a su hermana pequeña, Érika (y donde esta se quitó la vida) a hacerlo en el Pabellón del Príncipe, la residencia que todavía ocupa en Zarzuela con el Rey y sus dos hijas y que tiene 1.800 metros cuadrados. La esposa de Felipe VI es una seductora nata a la que le encanta conocer personas nuevas. Suele preguntar cosas como "¿qué desayunas?".

¿Quién dijo que ser reina fuera una tarea fácil? Nunca lo ha sido y menos aún en una época en la que la monarquía no se salva del debate político. Y puestos a cuestionar la institución, siempre es más fácil poner el foco en el eslabón más débil: la consorte. A la reina Letizia le vienen dando desde el primer día en el que, aún prometida del príncipe Felipe, se permitió tener voz propia. Hay que reconocerle que, pasados los años, sigue sin rendirse. Ese es su ca­rácter. Y eso lo demuestra eligiendo el color amarillo para su primer look en tierras inglesas el pasado miércoles. "Es el color favorito de la reina Isabell II, es probable que lo elija para el encuentro", le dicen en protocolo. "¿Y qué?", contestó ella. Y vistió el amarillo desde lo más alto, empezando por su celebrado tocado.

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Letizia con el traje amarillo con el que conquistó el Buckingham Palace.


Francisco Rocasolano y el duque de Edimburgo

Este ha sido el viaje de Estado en el que Letizia ha logrado su graduación, su ascenso a la división de honor de la realeza. Luciendo un traje de gala de Felipe Varela en su color favorito, el rojo, y coronada con la tiara de la Flor de Lis, la más parecida a una corona que hay en el joyero de la Familia Real española, entraba la noche del pasado miércoles del brazo de su marido, un imponente Felipe VI, por la alfombra roja más importante de todas: la del salón de Ballroom, el más grande de Buckingham. Poco le importan a ella los blogs de moda, las webs y las noticias que la comparaban con Kate Middleton. La duquesa de Cambridge es caza menor. Ella considera que si se le tiene que comparar con alguien es con su igual, Isabel II.

A su lado, en una mesa con más de 150 invitados, se sienta al lado del duque de Edimburgo, al que a sus 96 años le quedan dos semanas para jubilarse. Al mirarlo, la reina probablemente no pudo evitar acordarse de su abuelo Francisco Rocasolano, que fue taxista de profesión en Madrid y que lloraría de nuevo (como hizo en 2004 de forma tan tierna el día de su boda en La Almudena) al ver a su nieta convertida en reina en el principal palacio de un imperio como el británico.

No es la reina quien escoge a dónde va o a dónde deja de ir, sino el equipo de Zarzuela en función de la naturaleza de la actividad programa. Pero es un hecho evidente cuándo ella está a gusto y cuándo no. A Letizia le cuesta ejercer de mera consorte y no aportar nada más que su presencia física, por eso a veces está tan hierática que termina siendo el centro de atención por ello. No ha ocurrido así en Londres estos días. Se la ha visto dicharachera y sonriente a pesar de no haber tenido ni un acto de agenda propia.

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A la izquierda, Francisco Rocasolano, abuelo de Letizia; a la derecha, el duque de Edimburgo.

Ha quedado claro en su evolución de periodista a reina que lo que ella misma clasificó de "impagable ejemplo" de la reina Sofía quedó solo en bonitas palabras. La monarquía renovada para un tiempo nuevo es, en el caso del papel de Letizia, una revolución. La esposa de Felipe VI es, con diferencia, la persona de la familia real que más espacio ocupa en los medios de comunicación. Todos están de acuerdo al afirmar que en las ocasiones importantes se crece. Así lo ha hecho en Londres, cuando ha ejercido de consorte, aceptando que su papel es precisamente el de aportar imagen. Ha hecho pequeños guiños al país anfitrión luciendo, por ejemplo, el primer día de visita un vestido en color burdeos de una conocidísima firma británica, Burberry.

Fue la noche del pasado jueves cuando se produjo otra de las escenas que unen la vida de Letizia Ortiz con Eliza Doolittle. Al llegar a la cena ofrecida por el alcalde de la City de Londres en honor a los Reyes de España, la Princesa Ana del Reino Unido, hija de Isabel II, le hizo una gran reverencia a nuestra reina. Ese mismo momento se vive en My Fair Lady, cuando durante el baile en la embajada húngara uno de los invitados le hace una reverencia del mismo calado a la florista pensando que es una princesa llegada de Hungría.

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Ana Windsow (o Ana del Reino Unido), haciéndole una reverencia a la reina Letizia.


Sin complejos y segura de sí misma

La reina es una mujer firme en sus convicciones. Desde que llegó a la escena pública, su obsesión por la salud y la nutrición no entiende ni de protocolos ni de tradiciones. Letizia no bebe alcohol y poco le importa que se brinde por la amistad entre Inglaterra y España ante la mismísima Isabel II, que ella tras chocar con estilo su copa con el duque de Edimburgo ni se moja los labios con el champán que la llena.

Según afirma ella misma, su carácter peleón y un poco cabezota es herencia de su padre, el periodista Jesús Ortiz. La familia de Letizia, tan amable y distendida con la prensa al principio de su relación con don Felipe, se cerró tras la trágica muerte de Érika, la menor de las hermanas Ortiz Rocasolano. Aquel terrible hecho (la joven se suicidó en el ya tan comentado piso de protección oficial de Moratalaz el 7 de febrero de 2007) supuso un tremendo revés para la madre de la reina, Paloma Rocasolano, de la que su hija siempre está pendiente. Esta fecha también supuso un antes y un después para Letizia en su relación con la prensa. Se ha vuelto una mujer hermética y cerrada respecto a su vida privada. El trabajo, como ella misma lo llama, es público; su día a día, no. De madre a madre: de Paloma Rocasolano, auxiliar de enfermería, a Isabel II, madre del príncipe heredero y abuela del heredero del heredero.

De lo que nadie puede acusar a la reina es de no apoyar a su marido. Sentada en una de las filas del Parlamento Británico aplaudía con orgullo las palabras de Felipe VI cuando este pedía una solución dentro del diálogo al conflicto de Gibraltar. ¡Cuánto ha llovido desde que ella leía en el teleprompter del telediario los titulares sobre el Peñón! Ahora es parte de la noticia, ha redactado junto al rey el discurso, que corrigió a su lado en el avión que les llevó a Londres. El rey Felipe comparte escena con su esposa y desde el minuto uno de su unión siempre ha estado orgulloso de ella.

Después de casarse confesó que se sentía muy feliz cuando al final de una jornada, en cualquier lugar del mundo en el que están, se sienta junto a la reina para comentar cómo han pasado el día y ver qué les afronta el siguiente. "En los pocos ratos libres que dejan los viajes ya no estoy solo en la habitación, no me siento fuera de casa, ahora estoy en familia".


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Letizia, cuando presentaba el telediario de TVE.

La llegada a Zarzuela de Letizia no fue un huracán, como muchos insinúan. Siendo una mujer inteligente, la periodista ha ido granito a granito logrando sus propias victorias. Batalla a batalla ha ido ganando la guerra de cambiar las cosas. No para que vayan mejor, sino para que se hagan a su estilo, como a ella le gustan. Esto quedó también demostrado el miércoles en la cena de gala de Buckingham. La esposa de Felipe VI eligió para esa noche un vestido que dejaba al aire sus hombros, parte de su anatomía de la que se siente especialmente orgullosa. Sin embargo, la banda de la Orden de Carlos III, condecoración que debía lucir, tenía que cruzar por su hombro izquierdo, pero Letizia hizo que se la cortaran y la cosieran al vestido justo donde comienza el escote. Ella es quien da ahora las puntadas en Palacio. ¿Qué el protocolo dice lo contrario? Pues lo cambio.

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Letizia decidió que le cosieran la banda al vestido.

Eso mismo hizo con la mantilla negra que la Reina Sofía impuso como dress code para amadrinar cualquier bandera del ejército o guardia civil. La esposa de don Juan Carlos vestía como tradición traje largo de luto y mantilla española. A Letizia nunca le gustó este atuendo, le favorecía poco o nada. Por eso cuando le tocó ser madrina de alguna sección ya como reina de España, se quitó el tocado del pelo y vistió de color rosa. Punto y final a la tradición que había puesto su suegra y que sus cuñadas seguían a pies juntillas.

Ha terminado un viaje de Estado en el que la reina ha superado una gran prueba de fuego. Letizia ha subido un peldaño, aunque le quedan muchos escalones para llegar a la altura de la que ha sido su anfitriona durante estos días en Inglaterra. Ambas tienen una serie de televisión que narra sus vidas y un marido con el mismo nombre, pero 62 años de reinado las separan, seis décadas en las que Isabel II se ha ganado la Corona a fuerza de saber ser una buena soberana para sus británicos. Al final de My Fair Lady, Eliza y el profesor Higgins terminan juntos; el problema de la historia de Letizia y el Rey Felipe es que comenzó al revés, por lo que en cine habitualmente es el The End.

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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Sab 15 Jul, 2017 11:16 pm



La reina Letizia abre el bolso y saca el cell phone en pleno acto en Buckingham

Aunque hemos de reconocer que nuestra querida funcionaria royal se ha esforzado por comportarse durante la visita de Estado girada al Reino Unido, es lo cierto que ella necesita autodeterminarse en cuanto tiene ocasión y así hemos podido registrar un gesto inapropiado y vulgar, durante un acto programado en el palacio real de Buckingham, consistente en visitar la Picture Gallery donde se habían reunido un conjunto de piezas de origen español, a modo de interpretación de los lazos históricos entre la realeza británica y la española, concretamente los derivados del casamiento del rey Enrique VIII con Catalina de Aragón. Además, estaban expuestos objetos retratísticos del recuerdo de la reina española Victoria Eugenia de Battenberg, nacida en el castillo de Balmoral, en Escocia, lugar bellísimo preferido para vacacionar por Isa de England, reina que casó con el que fuera rey Alfonso Borbón, destronado y desposeído, años más tarde, de todos sus derechos por sentencia de las Cortes Españolas al haber huído de España. Victoria Eugenia era nieta de la longeva reina Victoria I del Reino Unido y , actualmente, sería la bisabuela, por línea paterna, de Felipe El Preparao. También había expuestas acuarelas de Salvador Dali y diversas obras bibliográficas singulares. De manera que estamos ante un acto sencillo, pero de especial significación simbólica para el estrechamiento de las amistades entre el Reino británico y el español, por lo que es preciso mantener el respeto y la compostura, atendiendo las explicaciones del guia. Sin embargo, como en un arrebato inopinado, la funcionaria royal española, de repente, abre su bolso cartera frente a las propias narices del Duque de Edinburgh que estaba observando un objeto expuesto, para extraer el cell phone con el que, a modo de espía cortesana, obtuvo imágenes. Increíble el gesto fuera de toda regla protocolaria, una verdadera impostura afrentosa. Otros tiempos eran de más riguroso protocolo, como cuando a la reina consorte Ena de Battenberg solo se la podía dirigir la palabra en inglés, a pesar de estar residiendo ya en España. Pero Letizia es pura fantasía fumígena.

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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Lun 17 Jul, 2017 2:52 am

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La reina Letizia durante el acto con el alcalde de Londres.


PREGUNTAS. MIGUEL ÁNGEL MELLADO


    La increíble sonrisa 'dos menos diez' de Letizia (hora británica)

Al fin hemos visto reír a nuestra reina con todos sus músculos. Aunque haya hecho esta declaración facial fuera de nuestro país (como a veces perpetran algunos políticos y futbolistas con desprecio para el patio nacional), ha sido todo un placer contemplar la felicidad en el rostro de la reina. Doña Letizia, que tan acostumbrados nos tiene a su gesto adusto (“desdeñosa y fruncida”, escribió el heterodoxo David Gistau en Abc), viajó esta semana a la Pérfida Albión y allí se ha quedado tan a gusto tirando del cigomático mayor y el menor, que son los nervios que elevan las comisuras de los labios, a la vez que del músculo orbital, el que mueve hacia arriba las mejillas. Resultado: carcajada real. ¡Eureka!

Pensará el lector que es una frívola nadería fijarse en un asunto tan intrascendente como es la risa de la esposa del monarca, cuando durante tres días hemos asistido a la visita más importante de Felipe VI desde que es Jefe de Estado. Y es cierto, pero los periodistas también estamos para esto: para fijarnos en pequeños detalles a través de los cuales, pasado el tiempo, se construye la Historia.

Según los tratados de Sonrisología, hay identificados hasta ocho tipos de sonrisas. La que ha exhibido mayormente estos días doña Letizia sería del tipo Duchenne, la plena, la que nos sale cuando movemos los referidos nervios cigomáticos y el orbital, músculo este delator porque produce las arruguitas alrededor de los ojos. ¡Cuidado majestad! Utilizando la esfera de un reloj, sería la sonrisa 'dos menos diez', hora británica. Aquí serían las tres menos diez, que no es lo mismo llevada al rostro.

Todos hemos podido ver cómo la cara de la reina de España se iluminaba de manera desacostumbrada al departir con Isabel II y su marido, Felipe de Edimburgo; con Carlos, el eterno príncipe heredero y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, y con el resto de la familia real británica.

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La princesa Ana hace una reverencia a la reina Letizia.

Ni un rastro de la sonrisa tipo Pan Am (en honor a las esforzadas azafatas de la extinta compañía aérea norteamericana), de la sonrisa Botox…, o del tipo Forzada, ésta última tan habitual en el rostro nacional de nuestra reina.

Propongo un referéndum para votar con qué sonrisa británica de Letizia nos quedamos. En términos de felicidad, que es el registro que utilizan en la monarquía de Bután para medir el progreso del país, tiene más sentido este referéndum que el de Puigdemont, que hará desgraciados hasta a quienes lo desean.

Yo votaría por el tipo de sonrisa 'Guildhall', nombre del gran salón del palacio de la City donde la pareja real española fue recibida el jueves por el alcalde. Observen el obsequioso saludo de la reina Letizia a Lord Andrew Parmley. Lo nunca visto.

Nada tenía que ver esta Letizia con la que hemos contemplado en acontecimientos históricos relevantes y recientes como la celebración de los 40 años de Democracia (el 28 de junio pasado), la apertura de la XII legislatura (el 18 de noviembre de 2016) o, incluso, la coronación de Felipe VI (el 19 de junio de 2014). La misma distancia facial de aquella a estas que la que hay entre estar en Bahamas o en la Patagonia.

Y eso que la City, una mini-ciudad de 2,6 kilómetros cuadrados dentro del Gran Londres, tiene mucha Historia. No precisamente beneficiosa para los españoles. Las expediciones piratas del siglo XVI contra las colonias españolas eran patrocinadas por grandes fortunas que confluían -y confluyen en la actulidad- en la City. Francis Drake era uno de estos piratas saqueadores, epítome de aquella actividad bucanera que, en cierto modo, animó a Felipe II a promover la Gran Armada contra Inglaterra. De Invencible sólo tuvo el nombre.

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Letizia, en la carroza de camino al Buckingham Palace.

Desde la City, 500 años después, continúa tejiéndose la Historia. En la 'Square mile' se asientan más de 500 bancos, multinacionales de Seguros, la Bolsa de Londres, el Banco de Inglaterra o grandes bufetes internacionales, algunos de los cuales intermedian en los pagos de rescates a secuestradores como los del barco Alakrana.

Lo importante es que Letizia sonrió y rió, que es lo que debe hacer cuando esté en su reino, en España. Porque su papel, en contra de tantas previsiones, está siendo decisivo en el titubeante reinado de Felipe VI.

“Veni, vidi, vici”, dijo Julio Cesar para describir su victoria ante el rey del Ponto. Letizia llegó a Gran Bretaña, vio y venció. Si pudiera hacer dos preguntas a nuestra majestuosa ex compañera serían: 1) ¿Qué comentario socarrón le dedicó su consorte protocolario, Felipe de Edimburgo, durante el trayecto que hizo con él a solas, en carroza, hasta el Palacio de Buckingham? (¿Es verdad que el primo de la reina Sofía le dijo, al ser su último acto oficial: “Primero te has cargado al primo Juan Carlos y ahora a mí”? 2) ¿Qué le ha producido tanto gozo interior en la corte de la reina Isabel II para mostrar ese gesto, esa alegría facial, ese jolgorio en el rostro del que nos priva a los mortales españoles?



    ¿LA PROCESIÓN VA POR DENTRO?

La intervención del Jefe del Estado ante el Parlamento británico fue notable aunque quedara difuminada por el oropel de los fastos. Mientras todo aquello sucedía, en España Puigdemont (éste acabará pidiendo el carné de ERC; otra cosa es que le suceda con Junqueras lo mismo que al ex primer ministro francés Valls le pasó con Macron) sigue dando pasos decisivos hacia el abismo de Cataluña y, por ende, el abismo de España.

El único que ha movido ficha esta semana es el líder del PSOE, Pedro Sánchez, al plantear una reforma de la Constitución y convertir España en una nación de naciones. Cataluña, además de la Educación y la Sanidad, tendría la cesión de la Justicia y los tributos. Si el Barça es más que un club, Catalunya sería más que una nación, un Estado.

Pero no parece que ERC se conforme con ser una nación de naciones. Con buen criterio, Sánchez propone anular el juicio militar que, en octubre de 1940 (siempre en octubre), condenó a muerte a Lluís Companys.

Como la vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes (John Lennon), quedémonos esta semana con algo gratificante; con la esperanza de que Letizia, por fin, nos sonreirá de vuelta a casa.

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Re: Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Assia » Lun 17 Jul, 2017 11:58 am

Perdona Invitado, pero Catalina de Aragon no se caso con el rey Enrique VIII despues de haber enviudado del hemano de Enrique VIII.? Osea, Catalina de Aragon no se caso con su cunado.? No se, pero si la memoria me es fiel, sobre esa historia, Enrique VIII no fue a esa boda con su cunada muy contento y no creo que la trato muy bien. Le era insoportable escuchar siempre los rezos de Catalina de Aragon
pidiendo a Dios que le concedira 1 hijo varon. Otra cosa seria nombrar a lo mujer de Alfonso XIII que segun dicen Alfonso XIII si se enamoro de de la Victoria Eugenia, unque despues se detestaran mutuamente.
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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Vie 21 Jul, 2017 3:27 pm


MAJESTAD LETIZIA: ¿KUROSAWA? NO SEA USTED PEDANTE
Hoy, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda el pitorreo habido en redes sociales con la reina de España y Akira Kurosawa.

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Re: Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Assia » Sab 22 Jul, 2017 1:53 am

Nobles que critiacais a a reina Letizia, el eminente pensador os espera impaciente en su ''LIBERTAD CONSTITUENTE''
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Letizia Ortiz: caballo de Troya

Mensajepor Invitado » Lun 24 Jul, 2017 2:05 am

Por qué la reina Letizia y la reina Sofía no se aguantan: las 5 razones íntimas

Con el tiempo han acabado siendo la suegra y la nuera perfectas, según el acervo popular: no se soportan. Todo por pequeños detalles como los caramelos que doña Sofía daba a sus nietas.

Cristina Coro


Sólo el 1% de los españoles elegiría a su suegra como acompañante para irse de vacaciones. Este dato se recoge en un estudio realizado hace unos meses por una conocida agencia de viajes sobre los gustos nacionales a la hora de irse a descansar.

La reina Letizia estaría entre el 99% contrario. Aunque a ella no le queda más remedio, ya que su suegra, la reina Sofía, se encuentra en el Palacio de Marivent esperando con los brazos abiertos a que los Reyes aterricen en Palma el próximo viernes 28 de julio.

Todas las relaciones nuera-suegra son especiales, pero si ambas comparten un título como el de Reina, la cosa es un poco más complicada. A esto hay que sumar la tan distinta procedencia y educación de estas dos mujeres: mientras que doña Sofía ha sido educada para ser Reina desde la cuna, Letizia ha tenido que aprender el oficio a marchas forzadas.

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Doña Letizia y doña Sofía en la entrega de los Premios Nacionales del Deporte en noviembre de 2015.

“Somos completamente opuestas”, comentaba doña Sofía en la entrega de los Premios de Discapacidad en abril de 2015, “pero los polos opuestos se atraen”, concluía. “Ella es igual que mi marido”, le replicaba Letizia. “Yo soy muy distinta. Somos dos Españas completamente diferentes. Dos formas distintas de hacer bien las cosas. No sólo hay una manera”, matizaba la actual Reina en el mismo corrillo con los invitados a los galardones.

Así es como se ven la una a la otra. No ocultan que ambas piensan que tienen poco o nada que ver. ¿Qué es, pues, lo que ha ocurrido en estos trece años de relación para pasar de la frase de Letizia el día de su pedida de mano, “el impagable ejemplo de la reina Sofía” a “somos dos Españas completamente diferentes?"


Cinco explicaciones para entender el cambio de opiniones.

    1.Los celos de doña Sofía con su consuegra

    A pesar de ser vecinas y de que doña Sofía vive en Zarzuela a medio kilómetro del Pabellón del Príncipe, residencia de los Reyes, cuando Felipe VI y su mujer viajan fuera de Madrid, llaman a la madre de Letizia, Paloma Rocasolano, para que se quede con la Princesa de Asturias y la infanta Sofía. Aunque puede sonar raro, ya que los Reyes tienen servicio para cuidar perfectamente de las niñas, que además ya tienen 11 y 10 años respectivamente, Letizia prefiere que sea madre la que se quede al cargo.

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    La infanta Sofía en su primera comunión, celebrada el 17 de mayo de este año. En la imagen aparece con su abuela por parte materna, Paloma Rocasolano (centro), y su hermana, la princesa Leonor (derecha).

    Esto ha supuesto siempre un problema para la madre del Rey, que en marzo del año pasado en una reunión familiar en Grecia, se quejaba de que casi no veía a sus nietas. “Casi no me dejan verlas. Sin embargo, la madre de Letizia se pasa allí el día,” contaba la esposa de don Juan Carlos bastante afectada. Y es que doña Sofía es, como casi todas las abuelas, una mujer a la que le gustaría pasar más tiempo con sus nietos, lo que a veces irrita a la actual Reina.

    Un ejemplo claro de esto ocurrió en Zarzuela hace dos años. Doña Sofía le pidió a uno de los mozos de las cuadras del palacio que cuando Leonor y Sofía fueran a montar a caballo le avisaran para ir a verlas. Al enterarse Letizia, amenazó al mozo con prescindir de sus servicios si alguien llegaba a hacerlo. Resolvió la situación de esta manera concluyente. Aducía que quería que las niñas disfrutaran de la hípica tranquilas.


    2.El caso Nóos y Cristina

    Esta es de unas cuestiones que más distancia puso entre las dos reinas. Letizia se posiciona al lado de su marido, Felipe VI, y no quiere tener ningún tipo de relación con la infanta Cristina y su marido. Pero doña Sofía, que es madre y abuela además de Reina, le pidió a su hijo que le devolviera sus funciones institucionales a la ex duquesa de Palma tras quedar esta absuelta con la sentencia del tribunal de Baleares. El Rey se negó.

    Además, a pesar de los consejos de su hijo, doña Sofía ha seguido viajando, en la actualidad y durante los años que ha tenido lugar el proceso del caso Nóos, a ver a la infanta Cristina cada cumpleaños de sus cuatro nietos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, primero a Washington y después a Ginebra. Cuestión que a Letizia le resulta imperdonable al entender que doña Sofía, además de Reina emérita, es madre del Rey y, por la responsabilidad institucional, debe primar el interés de Felipe VI sobre el de la infanta Cristina.

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    Doña Letizia y la infanta Cristina en la boda de Nicolás de Grecia y Tatiana Blatnik en agosto de 2010.

    Pero la gota que colmó el vaso tuvo lugar hace casi cinco años. El 26 de noviembre de 2012, la infanta Cristina acompañada de Iñaki Urdangarín acudió al madrileño hospital San José para visitar a don Juan Carlos, recién operado de la cadera. Unos minutos más tarde hicieron su aparición los todavía Príncipes de Asturias acompañados por sus hijas. Letizia no ha perdonado todavía que nadie les avisara de la visita de los Urdangarin y tener que compartir con ellos, al menos, la sala de espera durante varios minutos. Al parecer, el encuentro fue tenso y la Reina y su cuñada no se cruzaron ni la mirada.


    3.Las bolitas de anís de la abuela

    Una de las cosas que más cuida Letizia en su papel de madre es la alimentación de sus dos hijas. La Princesa de Asturias y la infanta Sofía siguen una dieta sana y natural, completa en todos los sentidos, pero que su madre vigila con mucho cuidado. La reina Sofía no comparte este criterio, y aunque sí está de acuerdo en que las niñas tienen que comer sano, también piensa que con diez y once años tienen que disfrutar, de vez en cuando, de algún capricho. La madre de Felipe VI siempre lleva unos caramelos de anís en el bolso -las típicas bolitas blancas de toda la vida- y en cuanto la Reina se daba la vuelta, las repartía entre sus dos nietas.

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    La reina Sofía junto a sus nietas durante la comunión de la Princesa de Asturias en mayo de 2015.

    Ahora que Leonor y Sofía son más mayores, simplemente no las aceptan, pero de pequeñas les encantaban.

    Fue muy comentada en Palma de Mallorca, en agosto de 2010 la anécdota de las ensaimadas. Estaban los Reyes con sus hijas y doña Sofía en el Club Náutico, donde acababa de terminar una de las jornadas de competición de la Copa del Rey de Vela. En las mesas del bar había unas bandejas con las típicas ensaimadas mallorquinas. La Princesa de Asturias y su hermana no paraban de mirarlas, sabiendo que a Letizia no le iba a hacer ninguna gracia si se comían una (la Reina no da a sus hijas ningún tipo de bollo). Entonces doña Sofía le dio una a cada nieta y les dijo: “Comerlas fuera, que no se entere vuestra madre”.


    4.Apoyo a Marichalar

    Cuando en 2007 se anunció el ‘cese temporal’ de la convivencia entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar, los Borbón se volcaron por completo en la duquesa de Lugo. Todos menos Letizia. La entonces todavía Princesa de Asturias se puso del lado de Jaime de Marichalar, con el que sigue manteniendo una buena amistad. Esto provocó un gran distanciamiento con su cuñada y también con su suegra, que tiene un concepto muy arraigado de la familia y no llegó a comprender la posición tomada por su nuera. A don Juan Carlos tampoco debió de gustarle la postura de Letizia, porque el actual Rey emérito nunca ocultó su falta de simpatía por Marichalar; algo parecido le ha sucedido con su nuera.

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    Doña Letizia durante el entierro de su hermana Erika Ortiz en 2007. En la foto recibe el pésame de Jaime de Marichalar.


    5.Poca sintonía con los griegos

    Si Letizia no siente ninguna afinidad con la familia de don Juan Carlos, los Zurita y los Gómez-Acebo, menos relación tiene aún con los parientes de doña Sofía. Mientras que el Felipe VI sigue acudiendo, en muchas menos ocasiones que antes de estar casado con Letizia, a algún evento familiar, la actual Reina prefiere no aparecer más que lo justo y necesario.

    Así lo demostró en la celebración del cincuenta aniversario de la muerte del rey Pablo, padre de doña Sofía. Los hijos y los nietos de Pablo I se reunieron en el palacio de Tatoi, en Atenas, donde el exmonarca heleno está enterrado junto a su esposa, la reina Federica. Tras la ceremonia religiosa se celebró un almuerzo para toda la familia. Felipe y Letizia regresaron a España sin comer, lo que molestó profundamente a doña Sofía.

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    Felipe VI y Letizia en un homenaje a Pablo I en el 50 aniversario de su muerte, en Atenas (2014).

    La última prueba de que la relación de Letizia con la familia de su suegra es prácticamente nula ocurrió hace unas semanas. Cuando el pasado 1 de julio Pablo de Grecia, hijo de Constantino, el hermano de doña Sofía, celebró en Londres una fiesta para celebrar su 50 cumpleaños, y el Rey acudió solo, sin la compañía de su esposa, que prefirió quedarse en Madrid.

    Parece claro que ambas mujeres han aprendido a respetarse y a tratarse con cordialidad después de trece años de relación. El lazo que les une, el rey Felipe VI, es más fuerte que cualquier piedra que se ponga en el camino. Además, el respeto hacia la institución de la Corona y su sentido de servicio hacia España hacen que doña Sofía tenga una paciencia infinita con los desplantes y feos que le hace su nuera. Mientras que Letizia solo busca que respeten su espacio y sus decisiones, ahora ella es la Reina y las cosas deben hacerse a su manera, guste a quien guste y a quien no guste.

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    El rey Felipe VI e Iñaki Urdangarín coincidieron en Adlestrop (Reino Unido), en la fiesta de Pablo de Grecia.





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