José Bretón: Retrato de un psicópata?

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Mensajepor Invitado » Mié 03 Sep, 2014 9:15 pm

Ruth Ortiz podrá enterrar en breve los restos de sus hijos

El Supremo devuelve la causa y despeja el camino para que los menores reciban sepultura


El Tribunal Supremo (TS) ha devuelto el caso de José Bretón, condenado a 40 años de prisión por el asesinato de sus dos hijos, Ruth y José, de seis y dos años, en la capital cordobesa en octubre de 2011, tras confirmar en el mes de julio pasado dicha sentencia impuesta por la Audiencia Provincial de Córdoba y que también ratificó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).

Así lo han confirmado a Europa Press fuentes judiciales y ha adelantado la prensa provincial, después de que la Sección Tercera de la Audiencia Provincial ha recibido hace "unos días" la causa, de la que se celebró el juicio en el verano pasado, de manera que "ahora se tiene que ejecutar la sentencia en todos los sentidos", y por ende los restos óseos que se encontraron en la hoguera de la finca de Las Quemadillas serán entregados a la madre de los pequeños, Ruth Ortiz, para darles sepultura.

De este modo, se podrá dar cumplimiento a lo que ha sido el deseo de la madre de los dos menores desde que supo que los huesos encontrados en la hoguera de la finca de los abuelos paternos en la capital cordobesa pertenecían a sus hijos.

La abogada de Ruth Ortiz, María del Reposo Carrero, ya explicó la semana pasada que estaba a la espera de que el Tribunal Supremo remitiera toda la documentación a la Audiencia Provincial de Córdoba para que, a partir de ahí, se ordenara la ejecución de la sentencia y, de esta forma, poder inscribir la defunción de los menores en el Registro Civil.

Una vez cumplimentado este paso, algo para lo que no hay plazo definido, será cuando los restos óseos de Ruth y José, que se custodian en sede judicial, puedan entregarse a la madre para darles sepultura.

La propia Carrero declaró también hace unos días que esto "es lo único que hemos pretendido desde que el 28 de septiembre de 2012 la técnico de la Policía reconoció su error tras las periciales practicadas en agosto" y que confirmaron que los huesos hallados en la hoguera de la finca eran humanos.

Además, Ruth Ortiz, a través de su abogada, ha pedido en varias ocasiones que se le entregaran los restos óseos, incluso antes de la celebración del juicio, pero la Audiencia Provincial se lo denegó antes y después de la sentencia hasta que esta no fuera firme. Incluso con la misma pretensión recurrió Ortiz al TSJA, pero también el alto tribunal andaluz se opuso.

Al respecto, Carrero apeló al "sentido común" y la "humanidad" teniendo en cuenta "el grado de sufrimiento" que la madre llevaba "acumulado", pero el TSJA, comprendiendo la "necesidad personal" de la madre, respondió que no era posible mientras existiera litigio sobre la identidad de los restos óseos. Ahora, una vez que el Supremo ha confirmado la sentencia, ya se puede iniciar el proceso para entregárselos.

Por su parte, la defensa de José Bretón prevé presentar el recurso de amparo en el próximo mes de octubre ante el Tribunal Constitucional (TC) tras la sentencia del Tribunal Supremo, que desestimó su recurso de casación. En concreto, el recurso al TC se fundamentará en la "vulneración de derechos fundamentales" que supuestamente se ha producido contra José Bretón.

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Mensajepor Invitado » Sab 20 Sep, 2014 8:30 pm

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Los restos de los niños Ruth y José son enterrados en el pueblo de su madre

Han recibido sepultura tres años después de que fueran asesinados por su padre, José Bretón

Los restos mortales de los niños Ruth y José, asesinados en octubre de 2011 por su padre, José Bretón, en Córdoba, descansan en el cementerio municipal de San Bartolomé de la Torre (Huelva), donde han sido enterrados poco después de las 13.30 horas en una ceremonia íntima.

Antes del entierro se celebró un funeral en la parroquia de Santa Teresa de Jesús de la capital onubense, una ceremonia a puerta cerrada a la que solo tuvieron acceso los vecinos de la zona y personas allegadas a la familia. La madre de los niños, Ruth Ortiz, llegó a la iglesia poco antes de las 11.30 horas y esperó en su interior hasta que cerca del mediodía llegó un único féretro blanco con los restos de los dos niños.

El obispo de la diócesis de Huelva, José Vilaplana, presidió la ceremonia acompañado de otros cinco sacerdotes. La ceremonia en la iglesia la abrió Ruth Ortiz, que expresó entre lágrimas lo "doloroso que es aceptar la muerte de los hijos". "Dios tendría razones para que pasase esto", dijo.

Tras unos 40 minutos de funeral, la madre de los niños abandonó la iglesia por una puerta trasera y una comitiva formada por 11 coches siguió al vehículo fúnebre hasta San Bartolomé de la Torre, el pueblo natal de Ruth Ortiz, a unos 35 kilómetros de la capital. Allí el dispositivo policial era más intenso y estaban cortados todos los accesos al cementerio municipal para controlar que nadie pudiese acceder al cementerio ni a sus alrededores. Los vecinos de la localidad respetaron el deseo de la madres de enterrar a sus hijos en la intimidad y no se acercaron a la zona.

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OTRA NOTICIA LEIDA QUE

Mensajepor OTRA NOTICIA LEIDA QUE » Lun 22 Sep, 2014 10:15 am

... TAMPOCO ME GUSTA COMENTAR. MUY SEGURA ESTA LA MADRE DE ESOS CRI@S QUE ESOS HUESOS SON DE SU HIJITA E HIJITO.? NO SE, YO NO HUBIERA ESTADO TAN SEGURA HASTA QUE NO HUBIERA HABIDO 1 NUEVA PROUEBA CIENTIFICA.

YA CON ESO LA SRA. RUTH ESTA ''TRANQUILA.?'' NO SIENTE NADA.. NO HABER DADO LOS PASOS LEGALES PARA EVITAR QUE SUS HIJOS NO SE LOS LLEVARA A OTRA CIUDAD 1 PADRE MALTRATADOR.? MEJOR QUE NO SIGA,PORQUE ESE JUICIO A BRETON FUE 1 JUICIO DONDE EL ACUSADO YA ESTABA ''CULPADO Y CONDENADO DESDE QUE SE SENTARA EN EL BANQUILLO. QUIZAS BRETON ASESINO A LOS HIJOS, PERO NO CREO EN ESE JUICIO QUE LE HICIERON. LA DEFENSA DE BRETON NUNCA PROFUNDIZO BIEN EL LA INTERROGACION A LA SRA. RUTH. QUE CLASE DE MADRE DEJA QUE 1 PADRE MALTRATADOR SE LLEVE A OTRA CIUDAD A SUS 2 CRI@S PEQUEN@S.? VAMOS, HAY MUCHO QUE ME GUSTARIA SABDER EN ESTE CASO DE LOS CRI@S DE ESE IMBECIL DE BRETON.!
Assia

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Mensajepor Invitado » Dom 07 Jun, 2015 2:41 am



Mónica G. Álvarez, autora de 'Las caras del mal'.

Mónica G. Álvarez: "La frente, los ojos y la mandíbula de José Bretón dicen que es obsesivo y vengativo"

¿Cuántas veces hemos «juzgado» a alguien por su imagen aun sin quererlo? Ese primer impulso humano de rechazar a un individuo por su aspecto fue lo que incitó a Mónica G. Álvarez a investigar sobre lo que nos transmite una persona cuando la conocemos. La cara fue el punto clave de su investigación. En ésta fue esencial la aportación de una desconocida ciencia denominada morfopsicología, que afirma que el cuerpo y la mente están relacionados y que el estado de uno influye sobre el estado del otro y que a través de la observación del rostro se puede analizar la asociación e interacción entre ellos.

En este libro, la autora se centra en la maldad, y analiza morfopsicológicamente a parricidas, serial killers, pederastas, dictadores, terroristas, asesinos en masa y de mujeres, magnicidas e, incluso, niños.

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Mensajepor Assia » Dom 07 Jun, 2015 4:57 am

Sin se psicolaga ni entender nada de de psicologia, solo cuando vi la cara de Jose Breton,me parecio la cara de 1 pobre imbecil,ignorante, capaz de haber mentido a la policia con decir que sus hijos se perdieron en el parque que quien sabe...? A lo mejor esos 2 crios fueron robados y al imbecil de Breton,creyo que era mas facil decir que se perdieron en el parque. NUNCA HE CREIDO QUE BRETON FUE JUZGADO IMPARCIALMENTE. Cada cual o cada quien,puede creer lo que le da la gana. Muy poca etica tienen esos profesionales que a lo mejor por '' pagne'' van a dar sus opiniones a 1 canal de TV probablemente canal basura.

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Mensajepor Invitado » Dom 16 Ago, 2015 2:42 am

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A Marga, su marido le quemó a su pequeño Pablo. A Ruth Ortiz, Bretón le dejó sin sus dos ‘vidas’, José y Ruth... Mujeres a las que sus parejas mataron a sus hijos se unen y piden que la ley de víctimas les ampare. Ésta es su lucha


“LA LEY NO NOS CONSIDERA VÍCTIMAS”

Ruth: “Perdí a mis hijos y el trabajo, me queda una ayuda de 426 €”.
Marga, que desde Galicia fue en su busca: “Entonces sólo quería morirme”, dice. Ya no. Las dos: “¿Qué mayor maltrato que matarte a tus niños?”. Desde 2006, hay 20 mujeres que quedaron sin descendencia por maridos asesinos


ANA MARÍA ORTIZ


Estamos en la estación de autobuses de Huelva, un día de septiembre de 2013. La coruñesa Margarita Dopico ha llegado a la ciudad con la intención de localizar a Ruth Ortiz pero no tiene la más mínima referencia de dónde puede vivir ella. No hace falta. A la tristemente famosa Ruth le llegan cartas de toda España sin más indicación que «para Ruth, la madre de los niños asesinados». Todo el mundo en Huelva sabe por dónde para.

Marga da sin problemas con su barrio pues, pero los vecinos, que siempre han protegido a Ruth del foco mediático, la confunden con una periodista y se niegan a revelar su dirección exacta. La mujer se aposta a la puerta de un Mercadona con la esperanza de que ella entre a comprar, y se pasa también por un bar donde le dicen que a veces toma algo. Nada. Hasta que aborda a un amigo de la madre de Ruth y se sincera. «Mire, yo no soy periodista, a mí me ha pasado esto, y quiero ver a Ruth para decirle que me siento hermanada con ella de por vida».

RUTH, MARGA Y OTRAS 18

46 NIÑOS. No hay estadística que cuente específicamente el número de mujeres que pertenecen a la misma hermandad que Ruth Ortiz y Margarita Dopico, es decir, a la de las madres a las que el padre les ha quitado a todos sus hijos. Crónica ha desglosado los sucesos de la última década con menores asesinados por su progenitor —46 niños en total— y ha contado hasta 20 mujeres que se quedaron totalmente solas. Al margen quedan las que fueron asesinadas junto a sus pequeños y las que tuvieron la suerte de salvar a algún hijo. De algunas ni siquiera trascendió el nombre. Son Mónica Mendoza, Pilar Gallardo, Isabel Serrano, Bárbara García, Rocío Viéitez, Yolanda Mena...



«Me ha pasado esto». Pronto se cumplirán cinco años pero Marga aún evita si puede relatar el suceso. Perdón, Marga, pero es necesario para que el lector no pierda el hilo: a las 19.00 horas del sábado 2 de octubre de 2010 —un año y seis días antes de que José Bretón asesinara a los hijos de Ruth, también un sábado—, el hombre del que Marga se había separado, José Luis Deus, encerró al hijo de ambos en una furgoneta con una bombona de gas. Abrió la espita y prendió un mechero. Pablo tenía 14 meses.

El vecino de Ruth se conmovió al escuchar «esto» y habló con la familia. «Me llamó mi madre diciéndome que había venido una muchacha de Galicia y pensé que ya que venía expresamente de tan lejos tenía que recibirla. Quedamos en un bar cerca de mi barrio. Fue sólo un rato, pero me alegré mucho de hablar con ella. Era la primera vez que conversaba con una persona que entendía exactamente lo que me había sucedido», recuerda aquel primer contacto Ruth, de 42 años.

«Yo la busqué precisamente por eso, porque necesitaba hablar con alguien que hubiera pasado por lo mismo», refrenda Marga —42 años también— esta sensación de estar ante un ser humano con su misma herida. «Fue muy duro pero enriquecedor. Me encontré a una Ruth fuerte, más fuerte que yo aunque había pasado menos tiempo de lo suyo... y estable, con todo no superado pero sí asumido. Para mí, que entonces pensaba que nunca iba a levantar cabeza y sólo tenía ganas de morirme constantemente, se convirtió en mi referente a seguir».

Aquel primer cara a cara fue el inicio de una relación que, pese a los casi 1.000 kilómetros que las separaban, fue afianzándose a base de emails y llamadas, hasta el punto de que el encuentro de ambas con Crónica se celebra en una cafetería de A Coruña, a 20 kilómetros de Betanzos, donde Ruth está pasando unos días de vacaciones con su amiga Marga.

La visita ha coincidido con el parricidio de Moraña (Pontevedra), muy cerca de donde están ellas. Otra vez una mujer enterrando a sus hijos —en este caso Rocío Viéitez, a sus dos niñas: Candela (9 años) y Amaia (4)— y otra vez ellas desenterrando lo que les sucedió a los suyos. Si no han intentado ponerse en contacto con Rocío, cuentan, es porque saben que estos días no hay nadie que pueda sacarla del infierno. «Quiero verla pero no es el momento, sé que ahora ella está con su dolor y que no le importa nada, el mundo ha dejado de existir para ella. Sí quiero transmitirle que estoy aquí y que si necesita hablar conmigo estoy a su disposición», le dice Ruth a través de Crónica.

Ha sido un día duro para Ruth Ortiz. En solidaridad con Rocío Viéitez tenía previsto asistir a una concentración de repulsa organizada por las mujeres de Ve-la luz, una asociación gallega de víctimas de la violencia de género muy peleona a la que pertenece Marga. El anuncio de su presencia moviliza a un buen número de medios de comunicación. Un equipo de televisión la localiza en una cafetería minutos antes del acto y le acerca un micrófono pretendiendo que entre en directo. Ruth se agobia y se marcha. No asistirá a la convocatoria.

«Las cámaras no me gustan», justifica la espantada. «Es que ya estoy consiguiendo cierto anonimato. A la gente le suena mi cara pero no saben de qué. “Me habrán visto en la tele”, les digo. “¿Qué es, presentadora?”. Eso me dicen. Y yo ya tengo la opción, según la actitud de la persona, de contar quién soy o no. Sé que mi imagen está en internet y que no se va a borrar de ahí pero a estas alturas pensaba que podía ir a una manifestación como una más. Esta mañana he comprobado que no».

Si hoy ambas dan la cara es porque sienten la necesidad (y la obligación) de denunciar —la semana en la que entra en vigor la Ley de la Infancia que reconoce a los menores como víctimas de la violencia de género— la situación de abandono institucional en la que, aseguran, quedan aún las mujeres como ellas. Verán, los casos de las madres a las que la pareja o ex pareja les ha matado los hijos se zanjan con una sentencia condenatoria para el agresor —por asesinato para José Bretón y José Luis Deus— pero sin ningún dictamen judicial que identifique a las madres como víctimas directas de la violencia de género.

«Cada vez que me mudo y pido alguna ayuda social, o si quiero matricularme en la universidad, para pagar menos tasas tengo que demostrar que soy una víctima, tengo que contar de nuevo todo lo que me pasó para ver si me consideran apta o no», dice Marga, quien, cuando esto sucede, presenta la página de la memoria anual de la Fiscalía del Estado donde se califica la muerte de su hijo como «caso extremo de violencia de género».

«Otros colectivos de víctimas, como las del terrorismo, tienen ciertos derechos reconocidos pero las mujeres a las que nos han matado los hijos no. Legalmente no somos víctimas de la violencia de género. Y yo me pregunto: ¿qué mayor violencia de género hay que hacerte esto?, ¿qué mayor maltrato psicológico que matarte a tus hijos?», dice Ruth, quien ha tratado de consolar a otras madres que han pasado por su trance. Como a la asturiana Bárbara García, a quien el ex marido le asesinó a sus dos hijas en noviembre pasado —Amets (9 años) y Sara (7)— y con quien también se siente hermanada. A Bárbara le escribió: «Siento tu dolor como mío propio y estoy segura que es el mismo dolor que sienten todas las madres de este país, y por supuesto, todos los padres que nunca cometerían semejante barbarie contra sus hijos».

En algún momento a Ruth le rondó la idea de crear una asociación de madres con su misma historia pero la descartó. «Supondría una labor muy ardua y una implicación que me haría más daño de lo que yo podría aportar. Pero sí que voy a informarme de qué pasos hay que dar para lograr que, sin sentencia judicial, toda mujer a la que la pareja le mate a sus hijos sea considerada víctima de violencia de género. Estoy dispuesta a luchar por un cambio legislativo para defender a madres a las que les matan a sus hijos».


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“CUANDO ME SENTÍ MUY SOLA”

El caso de sus hijos Ruth y José tuvo al país más de 10 meses en vilo, hasta que se descubrió que los restos de huesos hallados en un primer registro en la finca cordobesa de Las Quemadillas pertenecían a los pequeños. La madre, que entonces tenía 37 años, cuenta percibió el afecto y la solidaridad de la ciudadanía, respaldo que agradece mucho, pero que echó en falta después apoyo económico y psicológico. «Hubo un momento en que me sentí muy sola», cuenta. «Había perdido a mis hijos, a mi ex marido… esto es lo mejor que me ha pasado, perderlo, pero quiero decir que todos los pilares de mi vida se cayeron de golpe. Perdí también el trabajo y me encontré sin recursos de ningún tipo. Y los necesitaba porque quedé en shock y anulada para trabajar durante mucho tiempo».

Cuando ambas lograron levantar cabeza, solicitaron a la Oficina de Empleo Estatal el reconocimiento como víctimas de la violencia de género para cobrar la Renta Activa de Inserción (RAI): 426 euros por tres años. A ambas se les acaba la ayuda este septiembre. Nada más. Las sentencias condenatorias a sus ex maridos estipulan indemnizaciones cuya cuantía ni siquiera recuerdan porque ellos se declararon insolventes y saben que nunca las van a cobrar. Son 500.000 euros para Ruth y 150.000 para Marga. A una víctima del terrorismo la indemniza el Estado, ponen ambas sobre la mesa.

Aquella primera vez que se vieron, en septiembre de 2013, Ruth le contó a Marga que iba a comenzar a estudiar en la Universidad. «A ella le impresionó que yo fuera capaz de ese esfuerzo y se animó a estudiar también», recuerda Ruth. Licenciada en Veterinaria, cuando sus hijos desaparecieron trabajaba como externa en el departamento de Sanidad de la Junta de Andalucía en Huelva. Era la encargada de registrar los casos de cáncer que se producían en la provincia. Cuando el contrato expiró, ni Ruth ni sus colegas del resto de provincias andaluzas fueron renovados.

Siempre había querido dedicarse al sector alimentario así que se matriculó en el máster de Ciencia y Tecnología de Aceites y Bebidas Fermentadas que imparte la Universidad sevillana Pablo de Olavide y que ha durado dos años. En junio lo acabó. Sus allegados le pagaron las tasas universitarias y para costearse vivir en Sevilla recurrió a una beca de la asociación Flora Tristán. «Tienen un programa por el que te facilitan alojamiento en su residencia por 60 euros al mes a cambio de hacer labor social en el Polígono Sur [un barrio marginal de Sevilla, vecino de las Tres mil viviendas]».

De 09.00 a 14.00 Ruth iba a la Universidad y por la tarde ayudaba a otras mujeres a las que también les ha tocado vivir circunstancias difíciles. «Me ha venido muy bien porque entre las clases, estudiar y el trabajo con la asociación no he tenido tiempo de darle vueltas a la cabeza». Cuando regrese de las vacaciones buscará trabajo en la industria alimentaria. Marga, por su parte, siguió el ejemplo de Ruth. «Siempre había querido acabar Bachillerato y me puse a ello. Aprobé y dije: “¡Ahora selectividad!”». Este año comienza el segundo curso del grado Ciencias del Lenguaje y Estudios Literarios.

Hay un punto importante que aún no se ha tocado y en el que también tienen algo que decir: la asistencia psicológica. «Te facilitan un psiquiatra que te da medicación y un psicólogo cada dos meses. Esto no es suficiente para nosotras, que necesitamos al menos una visita semanal. Si la Seguridad Social no puede hacerse cargo tendrá que haber un convenio con un sitio especializado», reclama Ruth Ortiz. «Yo comencé a ir al psicólogo, pagado por mi familia, un mes después, cuando estaba a punto de tirarme por la ventana», cuenta Marga. También Ruth se costeó su terapia.

Curiosamente ambas mujeres mencionan la misma herramienta psicológica como la panacea que les permitió volver a los recuerdos más dolorosos sin que la angustia se disparara a niveles insoportables. Se llama EMDR —Eye Movement Desensitization and Reprocessing, «desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares»— y es una moderna técnica psicoterapéutica que se aplica a supervivientes de grandes tragedias o traumas: soldados de la guerra de Irak, víctimas de violaciones o accidentes y mujeres como ellas. En la práctica, lo que han hecho los terapeutas de Ruth y Marga es pedirles que se concentren en los recuerdos más perturbadores al tiempo que siguen con los ojos el rápido movimiento de un dedo, lo que facilita que el cerebro procese el suceso. Para ambas ha sido de gran alivio.

Las imágenes de este reportaje se toman en los jardines de Méndez Núñez, en A Coruña. Mientras el fotógrafo llega, paseamos por el parque, que a las siete de la tarde es una jauría de niños: niños corriendo tras un balón, niñas en patines, bebés en sus carritos… A la redactora se le hace un nudo en la garganta aunque ellas no muestran dolor ante la estampa. Cuenta Ruth que ya no evita ningún escenario y sólo se marcha de un sitio si percibe agresividad, sea verbal o psicólogica. Al principio, Marga no podía entrar en un supermercado ni cocinar, porque eran actividades que hacía con o para su hijo. Ahora sólo huye de las estanterías de los productos para bebés. «Me hacía daño hasta la primavera, no soportaba ver las cosas crecer...».

Le queda a Marga algún trauma por superar y también zanjar el asunto pendiente con la Guardia Civil, a la que denunció por su actuación en el caso. A las 16:00 horas el asesino de su hijo la llamó para anunciarle lo que iba a hacer y ella lo puso en conocimiento de los agentes, quienes, asegura, no creyeron la amenaza. Cuando se movilizaron tras una segunda llamada, tres horas después, era tarde.

Margarita Dopico ha sido siempre anónima pero hace unas semanas mostró por primera vez su rostro en el Parlamento gallego, donde a las mujeres de Ve-la luz se les dio voz tras protagonizar una sonada huelga de hambre. «Si ustedes recibieran una amenaza de bomba en un colegio, ¿qué harían?, ¿lo desalojarían o esperarían a ver si explota?», preguntó a sus señorías.

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Mensajepor Assia » Dom 04 Oct, 2015 1:56 am

Jodete Jose Breton y si eres inocente del asesinato de tus hijitos pasa los 40 anos de carcel GRACIAS A LA INJUSTICIA DE JURADOS Y JUECES ESPANOLES. Y POR SI NO TE HAN JODIDO BIEN LA INJUSTICIA ESPANOLA, AHORA TE JODES TAMBIEN LA JUSTIA DE ESTRASBURGOS QUE LA PAGAMOS TODOS LOS CIUDADANOS DEL MUNDO (CREO QUE NO LOS NORTEAMERICANOS) Y POR QUE.? PORQUE ''ESTRASBURGO NO ADMITE EL
RECURSO DE JOSE BRETON POR INFRACCIONES EN EL PROCESO LA PARCIALIDAD DEL JUEZ QUE NO SE RESPETO LA PRESUNCION DE INOCENCIA'' http://www.abc.es. PAGINA DE ACTUALIDAD.

Y JODETE BRETON TAMBIEN PORQUE EL DIOS QUE TE CREO TE DIO 1 CEREBRO DE MOSQUITO, 1 CARA DE IMBECIL Y DE PARECER SIEMPRE ASUSTADO QUE EN MI OPINION Y TEGO DERECHO A DAR MI OPINION FUE SIEMPRE LA MISMA Y NO HA CAMBIADO: TE RAPTARON A LAS 2 CRIATURITAS Y TU, CACHO IMBECIL,TE ASUSTATE Y CREISTE MAS FACIL DECIRLE A LA GUARDIA CIVIL QUE PERDISTE A TUS CRIOS EN EL PARQUE PARA 1 CACHO IMBECIL COMO TU, CREISTE QUE ESO DE PERDER A LOS HIJITOS EN EL PARQUE ERA MENOS COMPLICADOS DE EXPLICAR A LA GUARDIA CIVIL.

COMO DIJE EN 1 MENSAJE Y ESTA EN ESTE MISMO TEMA: NO DSE PORQUE SENTARON A BRETON EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS,SI YA BRETON ESTABA CONDENADO. TEXTUALMENTE NO RECUERDO PERO CREO QUE FUE ASI.

FELICIDADES RUTH QUE YA TE QUITASTE LOS PROBLEMAS QUE TENEMOS TODAS LAS MADRES DE CUIDAR Y EDUCAR O HABER CUIDADO
Y EDUCADOS A NUESTROS HIJOS. ESTAS COMO GATA SIN PULGAS,TODO EL DINERO QUE GANAS ES PARA TI Y TU DISFRUTE Y SIN ESOS PROBLEMAS QUE TENEMOS TODAS LAS MADRES: NUESTROS HIJOS. TU, RUTH, FUISTE LA PRIMERA EN INSTIGAR A TU VECINDARIO QUE EL VAGO DE TU MARIDO HABIA ASESISANO A TUS HIJOS Y FORMASTE TU Y TU VECINDARIO 1 ''ALGABERIA CALLEJERA'' ACUSANDO A TU MARIDO DE ASESINO. TODA ESA'' ALGABERIA CALLEJERA '' SALIO EN TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACION Y NO FALTARON TODOS LOS GUERRILLEROS DEL COMANDANTE CANOSA A PINTAR EN LETRAS DE COLORES EN TODAS LAS PAREDES CORDOBESAS LA PALABRA ''ASESINO... QUE VUELVA LA PENA DE MUERTE PARA BRETON '' LOS POBRES PADRES DE BRETON 2 ANCIANOS, VIVIAN RECLUIDOS EN SU CASA LLENA POR FUERA DE PINTADA CON ''ASESINO.''

PUES YO CREO, QUE SI MI PAIS, AUSTRALIA, PAGA A LA JUSTICIA DE ESTRASBURGOS PARA QUE SE HAGA JUSTICIA, PUES ESTRASBURGOS NO TIENE DERECHO A REHUSAR EL RECURSO DE BRETON. PORQUE SI EN ESPANA SE HA COMETIDO 1 INJUSTICIA, PARA ESO SE PAGA 1 TRIBUNAL DE JUSTICIA EN ESTRASBURGOS PARA QUE 1 INONCETE POR MUY IMBDECIL, E INUTIL,VAGO QUE SEA, TENGA DERECHO A SER JUZGADO IMPARCIALMENTE, BRETON NO FUE JUZGADO CON IMPARCIALIDAD.

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Mensajepor mi opinion » Dom 04 Oct, 2015 2:56 am

Assia escribió:
FELICIDADES RUTH QUE YA TE QUITASTE LOS PROBLEMAS QUE TENEMOS TODAS LAS MADRES DE CUIDAR Y EDUCAR O HABER CUIDADO
Y EDUCADOS A NUESTROS HIJOS. ESTAS COMO GATA SIN PULGAS,TODO EL DINERO QUE GANAS ES PARA TI Y TU DISFRUTE Y SIN ESOS PROBLEMAS QUE TENEMOS TODAS LAS MADRES: NUESTROS HIJOS.

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ERES UNA GRANDÍSIMA HIJA DE PUTA

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Mensajepor Assia » Dom 04 Oct, 2015 3:22 am

YA LO SE Y PREFIERO SER 1 GRAN HIJA DE PUTA Y LO SEGUIRE SIENDO PORQUE EN ESTO NO CAMBISARE:'' QUIERO IMPARCIALIDAD EN CUALQUIER PRESUNTO ASESINO.
PERO GENTE COMO TU, PREFEREIS SER JURADOS Y JUECES SIN HABER NINGUNA INVESTIGACION,SOLO PSAGADA POR LSA MADRE.
NO ERES EL/A MISMO/A ''DESGRASIA/O'' QUE TU ''OPINION ES QUE PANTOJA NO SALGA DE LA CARCEL Y LA INFANTA DE ESPANA Y SU MARIDO NI LA SIENTEN EN EL BANQUILLO.? QUE SE PUEDE ESPERAR DE ESAS OPINIONES.? PUES SI, SEGUIRE SIENDO 1 GRAN HIJA DE PUTA PORQUE NUNCA ME CANSARE DE PEDIR IMPARCIALIDAD EN LOS JUICIOS POR MUY GRAVE QUE SEA EL CRIMEN.
IBA A PONDER ALGO DE LA MADRE PERO PARA GENTUZAS COMO TU QUE CREEIS QUE LA CARCEL ESTA PARA GITANAS LADRONAS Y NO PZARA INFANTAS DE ESPAN,PUES NO MERECE LA PENA DEBATIR CON 1 RACISTA QUE CREE QUE LAS CARCELES ESTAN PARA IDIOTAS,IMBECILES Y GITANAS LADRONAS.
A LA PUTA MIERDA TU Y TU RUTH QUE PARA QUITARSE LOS HIJOS DE ENCIMA NO AVISO AL DEPARTAMENTO DE PROTECCION DE MENORES QUE VIGILIRAN A SUS CRIOS PORQUE NO SE FIABA DEL PADRE. AHI, DEJO QUE EL PADRE SE LLEVARA A SUS HIJOS A OTRA CIUDAD PARA QUE LOS MALTRATARA...? WQUE CLASE DE MADRE ES ESA.? PREFIERO SER Y SEGUIRE SIENDO 1 GRAN HIJA DE PUTA QUE NO SER COMO TU RACISTA.
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José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Invitado » Dom 24 Abr, 2016 3:43 am




PRIMERA ENTREVISTA DE JOSÉ BRETÓN
NO SOY UN PSICOPATA‘‘


JAVIER NEGRE


El reloj marca la siete en punto de la tarde y un funcionario con barba de tres días nos invita a acompañarle. Atravesamos un patio con grafitis ‘picassianos’ y pasamos por un detector de metales. Entramos en una especie de locutorio y me conducen a la cabina número uno. Una suerte de pecera carcelaria. Transcurren cinco minutos y de repente veo desfilar por el pasillo una figura menuda que camina con la cabeza gacha. Luce camisa a cuadros y rebeca gris. Está afeitado y peinado como si fuese a cenar en un restaurante de alto postín. Lo primero que hace es clavarme su mirada. Su mirada desangelada. Esa mirada que tanto acongojó al jurado popular que le condenó unánimanente. Sus pupilas están dilatadas. Sólo nos separan un cristal blindado de 8 centímetros de grosor y unos barrotes de color amarillo. Es José Bretón. El padre que asesinó a sus dos hijos de seis y dos años. A Ruth y José. Los pequeños a los que atiborró de orfidales y quemó en una hoguera a 1.200 grados de temperatura el 8 de octubre de 2011 en la finca cordobesa de Las Quemadillas, según sentencia firme. 40 años le cayeron. Una condena que no pesa en su aliviado rostro de 47 años. Lleva cuatro y medio entre rejas. Y ésta es su primera entrevista con un medio.

El preso agarra el interfono y comienza a hablar. En la mano derecha, lleva una pulserita morada y en la izquierda un reloj y unas palabras apuntadas con bolígrafo azul. «Es mi lista de la compra para el economato: coca cola, un rollo de papel higiénico y cerveza con limón. Soy muy olvidadizo», asegura con un marcado deje cordobés. Su siguiente mensaje es conciliador. «Para mí es un placer que estés aquí. Quiero que te hartes a preguntar. Cuanto más me preguntes, mejor para mí», me dice.

¿SEGURO QUE NO ES UN ENFERMO MENTAL?

JOSÉ CARLOS FUERTES

Bretón es un asesino y está en su sano juicio. Esto es lo obvio, la consecuencia inmediata de la lectura de las sentencias que condenaron a este hombre por la muerte de Ruth y José. No han faltado psiquiatras, psicólogos y algún advenedizo que ha llegado a analizar la «maldad» de este personaje como factor explicativo de su conducta. Otros han llegado al insulto, buscando congraciarse con el respetable, tan amigo de buscar respuestas sencillas ante problemas complejos, siento decir.

La pregunta clave sigue en el aire: ¿qué lleva a un hombre a asesinar de forma cruel a sus dos hijos? No hay respuesta única ni fácil. Porque el fuero interno de cada cual es un campo vedado, también para los psiquiatras. En segundo término, porque Bretón no reconoce nada, lo que habla también de su personalidad y de su equilibrio mental. Y en tercer lugar, porque tampoco hay ninguna razón para investigarla, más allá del análisis científico.

Ahora, la pregunta que me hago es si interesa que los psiquiatras investiguemos a Bretón. Ya no a él mismo, sino al propio sistema. En España, no descubro nada nuevo cuando señalo la cantidad de personas en prisión que son autoras de un delito pero afectadas por una severa enfermedad mental. Ahora, si ustedes me quieren decir que un padre normal puede acabar a sangre fría con sus hijos, no puedo compartirlo, y creo que ustedes tampoco.

Entonces, si no son normales, qué hacemos, ¿castigar o curar? Planteémonos una hipótesis: Bretón es un enfermo mental grave. Deberíamos plantearnos si la cárcel es el lugar adecuado (no lo es) o si debería estar en un centro psiquiátrico penitenciario. Esto llevaría al chascarrillo clásico: matas a alguien, luego dices que estás loco y te vas a casa. Que nadie dude de lo duro que es estar ingresado en un psiquiátrico. Porque la cárcel la sufre el propio individuo respecto de sí mismo, de su salud, de su libertad de pensar. Esa es la cárcel eterna. Y máxime, cuando los psiquiatras comenzamos a realizar nuestro trabajo de forma intensiva, y comienza el sujeto a recobrar la dimensión de la realidad. He visto llorar mucho y muy sinceramente a delincuentes execrables que, estando afectados por una patología, cuando fueron curados comprendieron mucho mejor la abyección de su conducta. Es el más efectivo mecanismo de castigo y la única posibilidad de la recuperación y reinserción social —también Bretón deberá reinsertarse, no lo olvidemos—. Se me cuestiona, por algunos colegas, que abogan por la maldad, que Bretón nunca se ha reconocido como un enfermo mental. No creo que, si lo fuere, lo contase tan obviamente. Si algo caracteriza al verdadero enfermo del que lleva a cabo lo que llamamos los psiquiatras forenses el Síndrome de Ganser (simulación de enfermedad mental de forma burda para lograr beneficios penitenciarios o clemencia del órgano juzgador), es que el sujeto no se sabe enfermo, ni lo asume, ni lo admitiría nunca.

Bretón asesinó a sus hijos para vengarse del daño que su mujer le había hecho, eso dicen algunas conjeturas. Si las aceptamos como hipótesis estamos ante una idea absurda que no puede ser explicada sólo con la maldad. Hay en ella una desviación de la razón cuya explicación, que no justificación, estaría en que estamos ante una idea delirante, pero que el sujeto vive como real, que impregna la totalidad de su conducta por el componente emocional que tiene y que altera su libertad volitiva. Con los datos de que dispongo, sólo puedo lanzar la misma pregunta. ¿Estamos seguros de que Bretón no es un enfermo mental, o conviene que no lo sea? ¿Podríamos castigar de la misma manera a quien es inimputable? ¿Nos interesa llegar a comprender este crimen, o nos basta con castigarlo? Yo tengo mis respuestas, y ustedes, seguro, las suyas propias.

(*) Psiquiatra y forense que examinó el caso Bretón

El ex militar sonríe. Se declara inocente. Y en su diccionario no existe la palabra perdón. Como si nunca hubiese preparado un horno crematorio en la finca de su familia para calcinar «a lo que más quería» por una supuesta venganza contra su mujer. A José y Ruth, cuyos retratos mantiene en su fría celda de 11 metros cuadrados. Celda que comparte con un maltratador de Martos (Jaén) condenado a cuatro años de prisión y al que trata de exculpar. «Tuvo un pequeño desencuentro con su mujer, ella le denunció y ya está», explica Bretón. Su habitáculo presidiario cuenta con dos literas, una ducha, un lavabo y un urinario. «Aquí si me dejan tener fotografías de mis niños. En otras cárceles me las quitaron», responde el asesino, que lleva un mes en el centro penitenciario de Jaén. Reclamó un traslado desde la cárcel de Villena (Alicante) para poder estar más cerca de su madre, con residencia en Córdoba. Ella es la única persona que no oculta su amor por él. La única que va a visitarle cada domingo. Su padre falleció hace un año y sus dos hermanos se resisten a ello. «Sus parejas no les dejan y les entiendo. El otro día, mi cuñada le echó una bronca a mi hermano por traer a mi madre», cuenta Bretón.

—¿Es cierto que reniegan de su apellido?

—No creo. Además mi caso no les habrá afectado cuando mi hermano es director técnico de la Secretaría General de Innovación y Energía de la Junta de Andalucía y acaba de ascender de categoría laboral y mi hermana sigue teniendo el mismo trabajo.

El hombre no está desolado por esa falta de calor familiar. Es frío como una tapia a la sombra. No desprende sentimientos. Ni si quiera se emociona cuando le pregunto por el último recuerdo que grabó en la mente de Ruth y José. «Fue estando con ellos en el parque en el que desaparecieron. Tengo muchos recuerdos bonitos, de veraneos en Huelva, en la playa o hace unos años cuando no pudimos entrar a las cuevas de Nerja porque llegamos tarde», rememora. No se acuerda de la escena que, según la sentencia, le llevó a quemar a sus hijos en una pira funeraria tras obligarles a ingerir altas dosis de tranquilizantes. Bretón utilizó 250 kilos de leña y 80 litros de gasoil para avivar la hoguera.

—No entiendo cómo niega aquellos hechos cuando le condenaron a 40 años y los restos de sus hijos aparecieron en la finca de sus padres donde usted estuvo aquel 8 de octubre.

Su rostro se enciende. Me pide que le mire a los ojos y comienza a tocarse la cara. Está indignado. Como si yo fuera el juez que dicta su condena.

—Aquello fue una parafernalia, un invento. Yo sufrí un juicio mediático y me cogieron como chivo expiatorio. Si me hubiese defendido mi abogada de ahora, Bárbara Royo, no estaría encarcelado porque me metieron aquí de palabra, sin pruebas. Mi caso es como el que tiene escriturada una casa a su nombre y alguien se apropia de ella con el apoyo de un juez. La perito Josefina ya dijo que eran huesos de roedores y qué extraño que cambiase su versión meses después.

—Pero hasta tres informes posteriores probaron que eran restos humanos...

—Los restos óseos que se encontraron allí no fueron los que analizó el doctor Etxeberría. Se interrumpió la cadena de custodia y eran diferentes morfológicamente. Además, lo importante no es que fueran huesos de animales, sino que en esa hoguera no se daban las condiciones para incinerar ningún cuerpo.

Bretón se refiere a la tristemente célebre frase de la forense de la Policía Nacional, Josefina Lamas, de que los huesos «se fueron de copas» cuando supuestamente fueron mostrados al antropólogo Francisco Etxeberría en un bar sin autorización. Fue una de las bazas en las que se escudó la defensa del asesino. No la única. Y Bretón se las sabe de memoria y comienza a recitarlas como si fuese un veterano letrado. Son «evidencias» que, según él, probarían su inocencia. Que si el gasoil que compró lo consumió en su coche, que si no hubo una columna de humo...Un largo etcétera de razones que chocan frontalmente con los argumentos expuestos en la sentencia dictada por el juez de la Audiencia Provincial de Córdoba, Pedro Vela.

Su actual abogada, Bárbara Royo, planteó un recurso de casación sobre la base de que se rompió la cadena de custodia de las pruebas judiciales, pero fue desestimado por el Tribunal Supremo. Sí consiguió que en marzo de 2015 la Audiencia Provincial de Córdoba acordase que no pase más de 25 años entre rejas.

—Usted podría pedir su primer permiso carcelario en 2017. ¿Tiene algún plan para cuando salga?

—No. ¿Quién crees que me va a contratar? Todo el mundo me reconoce. Me han destrozado la vida. Y tengo asumido que no me van a dar ningún permiso ni beneficio penitenciario.

—¿Usted no tiene que pedir perdón por nada?

—¿Yo?¿Por qué? Si no he hecho nada malo. Si lo hubiese hecho, lo pediría sin problemas.

—¿No le pesa haber matado a sus dos hijos?

—No porque esos hechos no ocurrieron. Todavía me pregunto dónde están mi Ruth y mi José. Siguen desaparecidos. Si yo hubiera sido ya lo habría dicho. ¿Cómo le iba a hacer eso a mis hijos? Si les quería una barbaridad. Yo era el que los crié, el que pasaba más tiempo con ellos. Criarlos fue lo más bonito que me pasó en la vida.

—¿Por qué durante el juicio no pidió ni una sola vez que buscasen a sus niños cuando estaba manteniendo la teoría de que estaban desaparecidos?

—Eso no es cierto. Fui el primero que llamé a los servicios de emergencia.

—Se llegó a publicar que usted nunca quiso tener a sus hijos...

—Es falso.¿Cómo no iba a querer tenerlos? Llevaba 3 años con Ruth y lo habíamos hablado previamente.

—Si tanto los quiere, supongo que irá a verlos al cementerio onubense de San Bartolomé de la Torre donde están enterrados...

—No voy a ir a esa tumba. Mis niños no están ahí. Aquello es una parafernalia, un invento. Mis familiares no irán ni de broma.

En la conversación, sus ataques a su ex mujer, Ruth Ortiz (este diario ha decidido omitirlos expresamente), son constantes. Hacia esa mujer a la que arrebató a sus dos retoños y que ahora sueña con trabajar en la industria alimentaria tras acabar un máster de Ciencia y Tecnología de Aceites y Bebidas Fermentadas en Sevilla.

—¿Se arrepiente de haber conocido a Ruth?

—No. Me compensó conocerla porque me dio a mis hijos. Pero no estoy en prisión por Ruth. Ella no tiene tanto poder. Yo estoy en la cárcel no por ella, sino porque un juez se ha guiado por las personas incorrectas.

En la sentencia se considera como «hecho probado» que Bretón asesinó a sus dos hijos para vengarse de su mujer por haberle pedido el divorcio.

—¿Lo hizo por esa razón?

—Yo no he matado a nadie. Jamás mataría a mis hijos por algo así. Si mujeres hay mil en el mundo...Me habría buscado a otra, ya ves tú qué problema. Ella rompió mi confianza cuando me dijo que sentía cosas por otra persona. Yo no quería estar con ella tampoco. Le hablé de criar a los hijos incluso estando separados. Me daba igual que ella conviviese con otra persona.

—¿Pero entonces por qué le envió una carta de amor en las fechas previas al asesinato?

—Porque era la mejor manera de estar más tiempo con mis hijos.

Bretón también fue condenado al pago de una indemnización de 500.000 euros a su antigua pareja.

—¿Le ha abonado ya esa cantidad a Ruth?

—No. Ni tengo ese dinero ni pienso pagárselo.

—Pero su familia puso a la venta la finca del horror para esa finalidad, ¿no?

—Las Quemadillas sigue en venta, pero no vale tanto. Además, a mí me corresponde una pequeña parte porque también es de mis hermanos. No podría pagar la indemnización ni en cuatro ni cinco generaciones.

—Pero sí que tiene dinero para pagar a su defensa.

—La pago con la ayuda de mi familia.

—Varios psiquiatras aseguran que es un psicópata.

El reo pone cara de extrañeza. Se señala a sí mismo. Como si no hubiese prendido fuego a sus seres más queridos. Sus ojos comienzan a girar como una noria. Apenas ha parpadeado durante el cara a cara.

—¿Yooo? Yo no soy un psicópata. Si los psicólogos de la cárcel lo que me dicen siempre es que soy demasiada buena persona. Antes de que ocurriese todo esto, era imposible encontrar a alguien que hablase mal de mí.La madre de la persona que más daño me ha hecho decía que yo era el yerno perfecto.

La adaptación de Bretón a la vida presidiaria no fue fácil. Ser asesino de niños es uno de los delitos más penados en la Ley de la cárcel. En sus dos anteriores prisiones (Alcolea–Córdoba y Villena) fue vilipendiado y, según publicaron algunos diarios, incluso agredido.

—Es mentira. Es cierto que me insultaron y que no fue agradable, pero nunca me pegaron. Todo el mundo me conoce en la cárcel, pero ahora ya ni me insultan. Se han escrito cuatro libros sobre mí basados en mentiras, pero las que me más me duelen son las que afectan a mi madre.

Bretón nombra a los periodistas que publicaron «difamaciones» y que incluye en su lista negra.

—¿Nunca ha temido por su vida en prisión?

—No. Aquí estoy más seguro que en la calle y no tengo protección especial. Fuera, sólo podría encerrarme en mi casa porque todo el mundo me reconocería.

Varios funcionarios aseguran que Bretón pasó aislado su estancia en la prisión de Villena. Los presos con los que compartía el módulo de primer grado [el régimen de vida más severo en el penal] huían de él. Como si fuese un apestado. Ningún recluso quería compartir espacio con él y varios sacrificaron su salida al patio durante una semana con tal de no tener cerca al hombre que quemó a sus hijos pequeños. Él aclara que entabló amistad con dos jóvenes encarcelados «por asuntos de drogas». Desde un primer momento, se le asignó a Bretón el régimen FIES (Fichero Interno de Especial Seguimiento), el mismo que le adjudican a los reos más conflictivos, a los terroristas o a los narcos. En Jaén sigue bajo este tratamiento, aunque ya no mantiene el protocolo antisuicidio que sí le adjudicaron en sus anteriores cárceles. En Alcolea, el preso había amagado con quitarse la vida.

—No me intenté suicidar. Me hice un corte de cuatro puntos con una cuchilla de afeitar para demostrar a los funcionarios que el protocolo antisuicidio no sirve para nada. Si me hubiese querido quitar la vida habría sido más contundente. Ya no tengo ese protocolo. Tengo mucho apego a la vida. Por cierto, me preguntaron dónde encontré la cuchilla y no les respondí. Puedes conseguir muchas cosas dentro de una cárcel.

—¿Hasta móviles y drogas?

—Yo no lo he visto la verdad.


SIGUE ARRASTRANDO SUS MANÍAS

Gracias al empeño de su abogada, Bretón goza ahora del segundo grado. Un régimen que le permite disfrutar de ocho horas fuera de su celda [ubicada en el módulo nueve y «el mejor», según él] y asistir a los talleres. Pero no lo hace, pues dedica ese tiempo a limpiar las instalaciones y a estudiar Derecho por la UNED. Ya ha aprobado dos asignaturas: Teoría del Derecho y Derecho Romano. Tiene un coeficiente intelectual de 121, cercano al de un superdotado (130). Cuando sale al patio, su única compañía es la sombra de uno de los bancos que suele ocupar. Bretón ya no practica deporte. En Villena, mataba su soledad jugando al frontenis, pero en Jaén sólo hay un campo de futbito. El cordobés está enganchado a la televisión [en especial a los programas matutinos de sucesos y a las tertulias políticas] y está al tanto de las negociaciones fallidas para formar Gobierno. El reo sigue arrastrando sus manías. Como ponerse tapones en las orejas al comer porque le molesta el ruido al masticar. O tocar los hierros de su celda con un pañuelo de papel.

Él desmiente todas estas «falsedades». También que le hayan retirado las condecoraciones que le concedió la ONU por «sus servicios de paz» en sus tiempos de casco azul en Bosnia. «Conmigo no han hecho como con la infanta. No pueden retirármelas. Además, tengo otra medalla de la ciudad de Córdoba», proclama. En ocho años y medio y si mantiene su buen comportamiento las podrá sacar a relucir por la ciudad de la Mezquita. Han pasado cuarenta minutos y nuestra conversación es interrumpida por un timbre ensordecedor. Bretón se despide con un mensaje: «Demostraré mi inocencia». Entre tanto, penará entre rejas en espera de la próxima visita. El día que lo hizo Crónica, la sala de espera de la cárcel reunía a una quincena de familiares.

Fuera llueve a cántaros. Dentro, el suelo está plagado de cáscaras de pipas.Manoli sonríe. Está a siete minutos de ver a su hijo. Entró en prisión por agredir a su mujer con una cacerola. A su lado, un joven con el último look de Neymar mira la deteriorada máquina de vending. «Los kikos podrían estar más baratos», exclama mientras se rasca el bolsillo. Suenan unas monedillas. Su hermano trapicheaba con cocaína y speed. En la sala no hay revistas del corazón. Sí varias sillas con garabatos como si fuesen la puerta de un bar cutre de carretera. Algunos visitantes charlan entre sí. No es una consulta del dentista, aunque sus presentes comparten dolor. Dolor en el alma. Les une la pena de tener a un familiar preso. Salvo a mí. Una mujer de etnia gitana y embutida en un chándal me pregunta con descaro: «¿Shiquillo, a quién va a vé usté?» «A José Bretón», le respondo. «No entiendo cómo puede venir a ver a ese ioputa», replica con cara de bull dog. Su delito aún permanece en su mente. Como en la de millones de españoles que siguieron el asesinato más mediático de los últimos tiempos: el de Ruth y José.

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José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Invitado » Jue 12 May, 2016 4:41 pm



Llamada de José Bretón a urgencia el dia de la desaparición de sus Hijos




¿Intenta manipular José Bretón al Jurado? (1)

El perfil de José Bretón corresponde con el de una persona manipuladora. Se muestra seguro de sí mismo y se considera dominador de la situación. Gira la cabeza con cierta frecuencia hacia el Jurado, aunque sea el Juez o la fiscal quien le plantea las preguntas.

Sus hombros bajos y la espalda encorvada serían señales de tristeza o depresión pasajera por la situación en la que se encuentra (siente el peso de la situación).

Su mirada fría y perdida (con los ojos bien abiertos) y su tono de voz monótono, denotan un estado emocional plano. Este rasgo, unido a su incapacidad para experimentar emociones apropiadas (en este vídeo se aprecia cómo le cuesta emocionarse y cómo pasa rápidamente a un estado de normalidad) le acercan a los rasgos de una personalidad psicópata.

Desde el punto de vista de la proxodia emocional en este vídeo se pueden apreciar aspectos interesantes. El volumen de su voz aumenta considerablemente cuando pronuncia las palabras "...papá agua", repitiéndolo de nuevo, como forma de llamar la atención sobre este aspecto y manipular al Jurado. Sabemos que el volumen de voz aumenta bajo los efectos de la excitación, del miedo o de la ira. En este caso José Breton, subiendo su tono de voz, trata de resaltar su faceta de "buen padre" pero con su tono tan elevado y seco manifiesta sentimientos de cólera y hostilidad reprimida.

A la pregunta de "cuando Ruth regresaba del trabajo ¿quién se ocupaba de los niños?" se aprecia que Bretón demora la respuesta. Diversos estudios demuestran que cuando alguien miente, la demora de su respuesta es mayor que la demora media de una persona que no miente (Walters, 2000).

Al responder con la frase "Um, cu... ¿cómo dice?" está tratando de ganar tiempo para responder. Las personas que hacen uso de expresiones como "um", "eeh", "pues...", etc., están haciendo esfuerzos por poner en orden sus ideas y ganar tiempo para responder. La mayor demora en la respuesta y el intento de ganar tiempo antes de responder serían indicios suficientes para pensar que Bretón está a punto de mentir o intenta eludir la respuesta.

Otro indicio es la bajada de volumen en su respuesta "yo...". Bajar el tono de voz puede ser una forma de minimizar el énfasis que se quiere dar a un determinado tema, porque no se quiere llamar la atención sobre él, o puede también indicar mentira en algunos casos.
Por último, en este vídeo aparecen pinceladas de su narcisismo, con constantes alusiones al "yo", y como forma de intentar manipular al Jurado tratando de mostrar su "buena" faceta de padre.





La voz de José Bretón dice más que sus palabras (2)

Desde el punto de vista de la proxodia emocional en este vídeo se pueden apreciar aspectos interesantes. El volumen de su voz aumenta considerablemente cuando pronuncia las palabras "...papá agua", repitiéndolo de nuevo, como forma de llamar la atención sobre este aspecto y manipular al Jurado. Sabemos que el volumen de voz aumenta bajo los efectos de la excitación, del miedo o de la ira. En este caso José Breton, subiendo su tono de voz, trata de resaltar su faceta de "buen padre" pero con su tono tan elevado y seco manifiesta sentimientos de cólera y hostilidad reprimida.

A la pregunta de "cuando Ruth regresaba del trabajo ¿quién se ocupaba de los niños?" se aprecia que Bretón demora la respuesta. Diversos estudios demuestran que cuando alguien miente, la demora de su respuesta es mayor que la demora media de una persona que no miente (Walters, 2000).

Al responder con la frase "Um, cu... ¿cómo dice?" está tratando de ganar tiempo para responder. Las personas que hacen uso de expresiones como "um", "eeh", "pues...", etc., están haciendo esfuerzos por poner en orden sus ideas y ganar tiempo para responder. La mayor demora en la respuesta y el intento de ganar tiempo antes de responder serían indicios suficientes para pensar que Bretón está a punto de mentir o intenta eludir la respuesta.

Otro indicio es la bajada de volumen en su respuesta "yo...". Bajar el tono de voz puede ser una forma de minimizar el énfasis que se quiere dar a un determinado tema, porque no se quiere llamar la atención sobre él, o puede también indicar mentira en algunos casos.





José Bretón me dijo que "los niños están muertos"

El amigo de José Bretón y primo de Ruth Ortiz ha declarado durante el juicio por el asesinato de sus hijos Ruth y José que le confesó que "los niños están muertos".




Ruth Ortiz no tiene ninguna duda de que sus hijos están en una caja de cartón




RUTH ORTIZ: BRETON NO SE IBA A IR DE ESTE MUNDO SIN MATAR A NADIE





José Bretón declarado culpable por unanimidad
Mientras tanto en su cabeza...

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Re: José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Assia » Vie 13 May, 2016 12:37 am

Aqui no se trata que Breton es 1 asesino. Aqui se trata que violaron la Presucion de Inocencia. Como en 1 juicio imparcial no se permite que 1 testigo como la abuela del hijoto/a de Breton dijera: '' CUANDO DEJE A MIS NIETOS CON SU PADRE PENSE QUE YA NO LOS VERIAS MAS'' ''PENSE....?" EN 1 JUICIO IMPARCIAL EL JUEZ TENIA QUE HABER INTERVENIDO CON ESTAS PALABRA MAS O MENOS:'' SENORA, DIGA LO QUE VIO, NO LO QUE PENSO.''
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Re: José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Assia » Vie 13 May, 2016 3:53 am

Si la ex-mujer de Breton sabia que Breton ''no se iba a ir de este mundo sin matar a nadie'' Por que no tomo las medidas legales necesrias para que Breton no se llevara a su hijito/a a Cordoba.? No, tan pronto Breton se llevo a sus cri@s en su coche y esta gran madre descuelga el telefono porque tenia que escribir unas cartitas y no queria ser molestada. No penso que en ese viaje podia haber habido 1 accidente y el telefono no deberia de haber estado descolgado.? A ver si nuestra querida sira opina en este caso tan doloroso.
Assia

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José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Invitado » Jue 06 Oct, 2016 3:00 pm



Caso Ruth y José
José Bretón se autolesiona con dos cortes en el cuello

El preso que le acompañaba en la cárcel de Herrera de la Mancha alertó de las heridas


José Bretón, que cumple condena por el asesinato de sus dos hijos Ruth y José en 2011 en la prisión de Herrera de La Mancha, se encuentra hospitalizado por dos cortes en el cuello que se infligió anoche con una cuchilla de afeitar. Bretón presenta heridas superficiales y se encuentra estable en el hospital, según fuentes penitenciarias.

El suceso ocurrió en torno a las 21.00 en la prisión de Herrera de La Mancha, en Manzanares. El preso se encontraba en su celda acompañado por otro interno (una medida conocida como acompañamiento terapéutico). Tras cortarse Bretón con una cuchilla de afeitar, su compañero alertó a los funcionarios de las lesiones y los funcionarios actuaron con la rapidez para cortar la hemorragia. Desde la prisión se movilizó al Servicio de Emergencias 112. El equipo médico le estabilizó y después fue trasladado al Hospital de Ciudad Real, donde ha sido intervenido este jueves por la mañana. Según fuentes médicas, se encuentra ya en la sala de reanimación.

La letrada de Bretón, Bárbara Royo, ha contado a Antena 3 que su cliente llevaba "un tiempo" quejándose de que no le hacen caso en el centro penitenciario después de que otro interno le haya agredido. "Todo le estaba afectando psicológicamente (...) No tiene arraigo allí y su madre no puede ir a verle todos los fines de semana", ha añadido. Bretón se encuentra en el recinto penitenciario manchego desde hace cinco meses. Previamente ha pasado por las cárceles de Córdoba, Villena (Alicante) y Jaén II.

Bretón fue condenado en 2013 a 40 años de prisión por asesinar y quemar a sus hijos, Ruth de 6 años y José de 2, en 2011. Posteriormente la Audiencia de Córdoba fijó en 25 años el límite de cumplimiento de condena.

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Re: José Bretón: Retrato de un psicópata?

Mensajepor Assia » Vie 07 Oct, 2016 12:42 am

Lo incompressible es que las autoridades carcelarias permitan que los presos tengan en sus celdas cuchillas de afeitar. No creo que eso se permitan en carceles australianas.
Assia




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