El Sexto Sol, de Amando Lacueva

Cajón de Sastre: Foro para temas variados

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Mensajepor Invitado » Lun 16 Nov, 2009 10:04 am

En el blog, encontraréis un video sobre la presentación de la novela que tuvo lugar el pasado 23 de Octubre en el Ateneo de Tarragona.

http://bloguay.com/elsextosol/video-presentacion/
Un saludo

Pd. La respuesta es correcta.

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Mensajepor video » Lun 16 Nov, 2009 10:27 am


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Mensajepor Invitado » Mar 17 Nov, 2009 12:29 pm

Buena noticia amigos, me acaban de confirmar, que El Sexto Sol se encuentra disponible en la Red de Librerías Bertrán, con establecimientos repartidos por varias provincias:

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AMANDO
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Mensajepor AMANDO » Sab 21 Nov, 2009 10:10 am

La respuesta es correcta.
Participar en el sorteo, siempre existirá una posibilidad de que os hagáis con un ejemplar de la novela.

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Mensajepor AMANDO » Sab 21 Nov, 2009 11:21 am

Hola amigos, siguiendo un excelente consejo de uno de vuestros compañeros, os pego el primer capítulo de mi novela. Podéis comentarlo que intentaré responderos.
Seguiré, poco a poco a intercaloros algunos de los personajes de la misma y estoy abierto con todos vosotros ha hablar del tema de la novela, de las profecías, de los personajes y a responder cuantas preguntas me hagáis.
En mi blog también podéis encontrar lo que os iré colgando aquí, y los comentarios podéis hacerlos donde más os guste, sabiendo que estoy sorteando varios ejemplares de la obra.

Bueno, pues al grano. ahí tenéis el primer capítulo.

Gracias a todos.

Edificio Liberty

Centro de Operaciones de Experimentadores

París

Diciembre de 2012

59 h 55’ para el desenlace







En el edificio Liberty, un coloso de más de 300 metros de altura que forma un conjunto arquitectónico de más de cuatrocientos mil metros cuadrados, de los cuales ciento veinte mil corresponden a oficinas, propiedad de la ESA, tiene su oficinas el Centro de Operaciones de Experimentadores de París (EOF), inaugurado hacia apenas dos años y situado en la rue de Guynemer, esquina Vangirad, frente al jardín Du Luxenbourg, apenas a tres manzanas del Sena. Goza de la más alta tecnología y es obra de distintos arquitectos europeos. Fue construido con los materiales más sofisticados y dotado de un sistema inteligente de última generación.

Dicho sistema inteligente controla absolutamente todos los accesos. Cuenta con un circuito cerrado de televisión y monitoreo de los tanques de almacenamiento, alarmas y elevadores. Acciona y detiene equipos, enciende y apaga alumbrados y, además, modera el trabajo de la maquinaria en lo referente a su temperatura, así como los horarios e iluminación de áreas comunes. Cada uno de los espacios que se alquilan cuenta con las acometidas básicas de todas las instalaciones necesarias e imprescindibles, y pueden adaptarse a sistemas tan sofisticados como se requiera, puesto que el sistema central permite la integración de cualquier otro a los cerebros del edificio. Asimismo, el sistema goza de los más avanzados equipos en ahorro de energía, que se dispusieron en todas y cada una de la luminarias del edificio, tal como lámparas ahorradoras de vapor de sodio, focos tipo PL y lámparas dicroicas de bajo voltaje. En la fachada del edificio los arquitectos seleccionaron materiales que cumplieran con las normas internacionales de seguridad y riesgos y que, además, formaran parte de la modernidad de la arquitectura del mismo. La fachada del Liberty se copió del sistema antiseísmos del WTC, pues cada una de sus piezas se mueve por sí sola para absorber la oscilación provocada por cualquier movimiento telúrico.

El equipo de astrofísicos, que dirige John Friedman, estaba tremendamente preocupado. Había recibido informes contradictorios de diferentes observatorios solares, concretamente desde el Geotail, y otros como el Win y el Polar. El Geotail fue lanzado hacía ya una veintena de años y se encontraba a estas alturas dotado de una tecnología obsoleta, aunque la NASA se negaba a prescindir de sus servicios pese a los enormes problemas que ocasionaba, especialmente a John Friedman.

Hablamos ahora de un astrofísico brillante a quien apasionaba la Cosmología. Tenía cuarenta y pocos años y practicaba deporte con asiduidad, siempre que su trabajo se lo permitiera, últimamente casi nunca, de ahí su frecuente malhumor. John era una persona respetada, más que respetada, temida; sus broncas a sus subordinados eran cotidianas, constantes. Posiblemente la falta de tiempo libre y el suceso de su casi reciente separación, lo habían convertido en ese ser que todos unánimemente odiaban.

Hacía escasos minutos que se había puesto al habla con su amigo y colega el doctor Novikow, que estaba al mando del GSFC de la NASA, en Maryland, para que reajustaran los telescopios de Soho-V y los redirigieran unos grados hacia la corona solar. Naturalmente, Novikow no estaba por la labor; él tenía sus propios problemas, ya que llevaban horas estudiando las manchas solares. Éstas habían desaparecido casi repentinamente, y eso era objeto de preocupación para él y su grupo. Todos los estudios indicaban que la falta de manchas era el inicio de fuertes actividades solares, pero no perdería nada por escuchar, una vez más, a su amigo Friedman.

—John, ¿qué es eso tan importante que has descubierto? Aquí son las cinco de la mañana… ¡Maldita sea! —exclamó fastidiado—. He tenido que pedir un café doble europeo para poder levantarme de la cama. —Se quejaba con voz aún sonámbula Fiódor Novikow y con su marcado acento ruso—. Podías tener en cuenta la diferencia de horario… ¡Joder! Es que siempre me haces lo mismo… ¿Sabías que eres un capullo?

Friedman rió quedamente.

—Hola, Novi —saludó, jovial, desde el sillón anatómico de su enorme y espacioso despacho. Estaba en la quinta planta del complejo del Centro de Operaciones de los Experimentadores, en París. Se atusó su corta y rizada barba morena antes de continuar hablando— se trata otra vez de Geotail. Ha registrado unas lecturas de una enorme actividad solar. Si vieras las eyecciones solares tan terribles que estoy contemplando en la nueva pantalla de plasma de mi ordenador, te sorprenderías de veras.

—No será para tanto —gruñó Fiódor—. Además, tratándose de Geotail supongo que será una nueva falsa alarma ¿No me habrás despertado por unas lecturas de ese condenado observatorio? —preguntó con voz todavía adormilada, pero con manifiesto enfado.

John sacudió la cabeza con energía.

—La verdad es que sí, exclusivamente por eso —sonreía mordaz, sabiendo que eso molestaría a Novikow—. Las eyecciones van acompañadas por erupciones de protuberancias de grandes dimensiones y desearía que Soho lo comprobara. —Solicitó distraídamente—. Ya tengo confirmaciones de Win y estoy esperando la de Polar; pero ya conoces el aburrido protocolo… —musitó. Luego suspiró—. Son observatorios del milenio pasado —dijo con resabio—. Tengo que comunicártelo e insistirte en que modifiques los instrumentos. Es pura rutina, amigo —volvía a sonreír, sin dejar por ello de mirar su pantalla de plasma ni un solo instante.

—Ahora no es posible. Lo tengo atareado con las condenadas manchas… Sólo hacen que desaparecer y desaparecer. Ni ciclos, ni puñetas. Las manchas actúan como les da la gana —se quejó Novikow con aspereza—. Me tienen hasta la coronilla y sabes que esa afirmación es literal, así que no me vengas con tonterías de eyecciones —espetó furioso—. No hay ninguna prevista ni por asomo.

—¿Estás seguro de ello, amigo? —preguntó mordaz—. Porque yo, con tantos años de experiencia, dudo ya absolutamente de todo.

—Bueno… —Meditó un instante su respuesta antes de proseguir con lentitud—: Quizás la ausencia de las manchas pudieran ser el inicio de cualquier actividad. Sin embargo, todavía es pronto para que se produzcan. —Se tocó la frente—. Así que te las tendrás que apañar con el banco de datos y los observatorios que la NASA ha puesto a tu disposición. ¿Entendido…? Soho se queda donde está. —Su voz sonaba todavía más enérgica—. Y no vuelvas a llamarme nunca más a estas horas. Te lo digo en serio, John. No me tomes el pelo —concluyó, ceñudo.

El aludido lanzó una pequeña carcajada a través del hilo telefónico. Novikow podía presumir de tener muchas cosas, salvo precisamente de cabello en la cabeza.

—¿Es que en Maryland no habéis oído hablar del «mínimo de Maunder»? —Inquirió irónico— ¿Eh…? —Dijo interrogativamente, tras un largo silencio y al no obtener respuesta continuó—: De todas formas, no he de explicarte lo que significa la ausencia total de manchas. Tú ya lo has dicho. Esas manchas llevan apareciendo y desapareciendo cuatro mil quinientos millones de años, Novi; lo mío es diferente.

—¡Y un cuerno, maldita sea, John! —bramó indignado—. Nada es diferente.

—¿Estás seguro, Novi? Porque… si, posteriormente, se confirma por tu departamento del GSFC y por Soho lo que ha registrado Geotail, entonces empezaremos a sufrir las consecuencias y no quiero que nadie de ahí, desde Maryland, pida mi cabeza en una bandeja de plata por no haber dado tiempo la voz de alarma. —John Friedman se levantó del confortable sillón. Su metro ochenta y cinco de estatura proyectaba su sombra sobre el gran escritorio. Sus ojos marrones no dejaban de escrutar la pantalla del ordenador mientras paseaba nervioso alrededor de su mesa de trabajo, estirándose los pelos de su rizada barba. Era un claro síntoma de su incipiente malhumor.

Novikow bostezó dos veces antes de contestar.

—Sabes que no puedo hacer eso —le espetó con voz grave—. Tengo a treinta astrofísicos medio locos por la desaparición repentina de las manchas solares trabajando veinticuatro horas al día desde hace una semana… —Se interrumpió bruscamente—.No han visto a sus mujeres en todo este tiempo, ni a su familia, y están que trinan conmigo por…

—Que pena me dan… ¡Vamos, Novi! Son hombres, no niñatos de instituto —le interrumpió mordaz. Después añadió con rabia—: Que no nos toquen los cojones.

—Lo que tú digas, pero si ahora les digo que he de revisar los datos de Geotail por sus estúpidas lecturas, la cabeza que depositarán en un bandeja será la mía y no la tuya —empezaba a irritarse. Conocía perfectamente a John y sabía que no pararía hasta que le diera las instrucciones precisas para cambiar los telescopios de Soho. Su poder de persuasión era aplastante, igual que las artimañas que, en diversas ocasiones, utilizaba para conseguir sus propósitos.

Friedman pasó por alto la siniestra apreciación.

—Novi, tú mismo, amigo. Haz lo que puedas, hombre —calló un momento y luego añadió con tono un tanto desenfadado—. Siento tener que hacerte esto, pero he grabado la conversación para proteger mi valioso trasero. Podías imaginártelo.

—¿Qué dices? No entiendo… ¿Que has hecho qué? —preguntó distraído.

—Digo que si resultara que Geotail ofrece lecturas correctas y un viejo obstinado como tú no me deja comprobarlas, tal y como rige el protocolo, porque no tiene el carácter suficiente para enfrentarse a un par de astrofísicos imberbes a los que les pica el nabo y necesitan desahogarse con sus respectivas…

—Para, John…. Para y no te precipites en tus apreciaciones —argumentó el ruso—. Estás diciendo tonterías.

Friedman notó un tic nervioso en su mejilla izquierda.

—¿Tonterías dices? —le espetó, molesto—. Como tu digas, amigo, pero si a la postre resulta que tengo razón, les serviré tu coronilla en bandeja de argento —anunció, ahora con voz inexpresiva—. No me vengas luego con cuentos chinos, ni tampoco apeles a nuestra vieja amistad para que cubra tu apestoso culo lleno de pelos —dijo con marcada acritud—. Mira, Novi… Lo digo así porque el que ahora está a la vista de todos es el mío y esa postura me incomoda mucho.

—Buenoo… —El ruso arrastró las vocales con excesiva tolerancia—. Eres un cabrón —contestó, malhumorado—. Ya sabía yo que me guardabas alguna ¿Qué va a suceder, John? Ese observatorio es pura chatarra —confesó abiertamente—. Su tecnología, pese a que lleva veinte años en el espacio, data de cuando la NASA envió a Lance Armstrong a la Luna… ¡Joder! —exclamó, molesto.

—No me jodas, Novi, porque resulta que es lo único con lo que me permitís trabajar, chatarra espacial —se quejó, hastiado—. Me tenéis vetado a Soho y no imaginas lo complicada que es mi labor aquí.

—Pues no comprendo por qué nadie hace caso a los datos que sigue enviando esa mierda de observatorio. —Novikow elevaba el tono de voz, pues pese a su enorme amistad, empezaba a irritarse. Sabía que tan solo cerrar la comunicación abierta entre ellos, a hora tan intempestiva, Friedman hablaría con el director de la NASA y le enchufaría en el ano la grabación que estaban manteniendo.

—De acuerdo, entonces, Novi, si tú consideras eso… —convino su amigo, tras lanzar un prolongado suspiro— y no sopesas la posibilidad de que Geotail esté diciendo la verdad porque tus físicos van perdidos con las manchitas solares y hace una semana que no duermen con sus mujeres, es cosa tuya.

—Te estás pasando, amigo —le advirtió, crispado, su interlocutor.

—Pasando, claro, pues despierta, Novi, y atiende de una jodida vez porque cuando esas eyecciones solares, de enormes proporciones, que estoy contemplando —Una sonrisa orgullosa cruzó su rostro—, y que van acompañadas por erupciones de protuberancias, empiecen su trabajo y desorganicen los cascos coronales…

—Corta el rollo y no intentes darme lecciones a estas alturas —le interrumpió—. ¿Dónde diablos quieres ir a parar? —estalló, nervioso.

—Sólo te informo —indicó con voz serena—. No he de decirte que las erupciones pronto influirán en la actividad geomagnética del planeta… Perdona un instante… —Sorbió su humeante taza de café colombiano—. Decía que bien pudieran afectar, o incluso interrumpir las comunicaciones con los satélites, y eso es una jodienda de las malas. ¿Sabes…?

—Eso resulta bastante improbable —refunfuñó el otro a través de la línea.

—Pues estoy convencido que incluso pueden destruir la electrónica de los mismos —afirmó con absoluta convicción—. Novi, son enormes y esto va en serio. Pronto se empezarán a crear grandes tormentas geomagnéticas, auroras y posibles apagones, y entonces —elevó intencionadamente su tono de su voz—, yo iré hasta Maryland para ligarme a tu preciosa mujer rusa porque tú estarás acabado y en la puñetera calle.

El doctor Novikow resopló con desdén.

—¿Para qué leches has dicho que has grabado la conversación? —preguntó con voz ahora despierta y nerviosa. Su acento ruso se incrementaba por instantes. Llegó incluso a maldecir algo en su idioma natal que, obviamente, John no entendió, pero sabía que el tic nervioso de su ojo izquierdo le estaba empezando a hacer estragos. Cuando este eslavo blasfemaba en ruso, ello significaba que se consideraba atrapado.

—Te lo he dicho casi desde el instante que has descolgado tu teléfono —repuso Friedman. Su tono sonaba triunfante, con rezumado sarcasmo. Sabía que estaba a punto de ganar aquella partida verbal.

Fiódor torció el gesto.

—Maldito seas… Tenía ganas de decirte esto hace tiempo, John —afirmó cortante—. Desde lo de tu mujer, te has convertido en un enorme grano en el culo de cualquiera. Supéralo ya de una maldita vez y vuélvete más humano, o algún día tendrás serios problemas, amigo… Créeme —apostilló con firmeza.

El aludido volvió a tomar asiento en su confortabilísimo sillón y con sus pies tomó impulso para voltearlo con él encima, a modo de tiovivo. Era su forma de expresar, en silencio, el triunfo que estaba a punto de alcanzar. Sabía que se había comportado como un maldito hijo de pvta, pero no le importaba en absoluto si conseguía su propósito. Novikow, su amigo, seguía todavía en silencio, sopesando sus palabras.

—¿Novi…? —Inquirió, frunciendo el entrecejo—. ¿Sigues al aparato, amigo?

—No me llames «amigo», que me estás poniendo en un serio aprieto. Me estás chantajeando. —El acento ruso era más que evidente, sobre todo porque, nervioso, mezclaba el inglés con series de improperios en su lengua natal.

—Diez minutos, sólo te pido diez minutos. Tú tienes visión veinticuatro horas al día. Los observatorios con los que yo cuento me dan apenas seis, joder. No tendrás que enviar a tus ayudantes a casa; diles que se tomen un café… —insistió con terquedad—. Será suficiente. —John, expectante, tenía el brazo en alto con su puño apretado. Era cuestión de segundos que su interlocutor del Este de Europa le diera el sí definitivo al fin y claudicara a sus exigencias. «Cinco, cuatro, tres, dos…», contaba para sus adentros el tiempo de respuesta de Fiódor, y finalmente ésta llegó tal como ansiosamente aguardaba.

—De acuerdo… Diez minutos, ni un segundo más te doy —concedió Novikow, ensimismado—. Pero que conste que únicamente lo hago porque eres capaz de venir a ligarte a mi mujer. —Se secaba ya unas gotas de sudor de su frente y despejada coronilla con un pañuelo que había encontrado a mano.

—¡Bien! —Un estentóreo grito de entusiasmo inundó el despacho de John y fue a incrustarse en los oídos, aún adormilados, de su resignado amigo y colega ruso.

Éste cerró un segundo los ojos. Después se quejó al otro lado de la línea telefónica.

—¡Joder! No es necesario que grites tan fuerte, y no se te ocurra mofarte —lo recriminó con aspereza—. Y quiero esa grabación en el cubo de la basura ya —le susurró, incómodo. Luego elevó el tono mientras esbozaba una maliciosa sonrisa—. Me debes una botella de champagne para el próximo día que nos reunamos en tu casa, y que, por cierto, creo que será pronto. Así que ya sabes, pon a enfriar un par de botellas del Moet & Chandon. —Esbozó una sonrisa radiante.

—¿Celebramos algo que no recuerde? —inquirió pensativo.

—Tú apunta en tu agenda, tenemos una convocatoria para dentro de una semana, en París, con todos los directores de los Centros de Operaciones de los Experimentadores.

John Friedman soltó un suave silbido.

—Sí, lo sé, pero dudo que pueda asistir… —murmuró con cautela, en un intento por disculparse.

—Y una leche, ya te saltaste la del trimestre pasado —expuso Novikow, sorprendido—. Mira que tienes cara, amigo… Si se te ocurre inventar una excusa tan poco convincente como que tu perro tenía el moquillo, te despido —le amenazó—. Y te juro que hablo en serio. Mando a freír espárragos nuestra amistad y luego te buscas trabajo por las alcantarillas de París.

—Era cierto Novi, mi terrier estaba delicado de las caderas y el veterinario le recomendó reposo absoluto. —Hablaba ahora con tono relajado y sarcástico mientras, aún nervioso, daba vueltas en su confortable sillón.

Fiódor no pudo menos que echarse a reír al recordar tan peregrina disculpa.

—Y un cuerno. Si te conoceré. Si el Sol tuviera dos tetas, no serían necesarios observatorios; estarías pegado a él las veinticuatro horas del día.

—Está bien. Me lo pensaré —repuso John con franqueza—. Descuida.

—Olvidas que estas grabando esta conversación. La utilizaré para despedirte si no asistes a la reunión.

—Novi, en serio, todavía no tengo lecturas de Soho… —Encogió brevemente los hombros—. ¿Has dado ya las órdenes o qué? —preguntó, desoyendo las amenazas de su amigo.

—Claro que sí —repuso el otro en tono de disgusto—. Tienes que tenerlas en tu pantalla… ¡Joder! —bramó, hastiado—. Pero todavía no me has confirmado tu asistencia —insistió impulsivamente—. Mira que los asuntos a tratar son de suma importancia. ¿Vendrás…? ¿O tendré que utilizar la grabación para enviarte a la calle? Tú eliges.

—Novi… —musitó John.

—¿Qué…? —contestó el ruso agriamente.

—Las grabaciones están prohibidas, ya deberías saberlo, necesitan un permiso especial —soltó un perspicaz gruñido—. Y sí, tengo las lecturas. Gracias, Novi. ¡Qué grande eres!

El doctor Novikow hizo una mueca burlona.

—¡Jódete! —espetó furioso—. No te creas que no me las pagarás… ¡Prepara las dos botellas de champagne!
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Extralectora

agendado

Mensajepor Extralectora » Sab 21 Nov, 2009 4:35 pm

Hola Amando : :salute: empecè a leerte pero.. - ahora estoy en un ciber !- , cuando estè en mi casa leerè todo . :>D:

Se vè que estàs muy contento con tu libro y con muchas expectativas :>D: yo me anoto a leerte .

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Etiope

Mensajepor Etiope » Sab 21 Nov, 2009 6:09 pm

Hola Amando!!! Te deseo todo lo mejor para ti y tu libro.

Me parece hasta ahora, un relato interesante, una lectura para las vacaciones de verano o Navidad u otras.....

Como bien dices es una novela de ciencia ficcion, basada en un mito, y espero que nos cuelgues todos los capitulos, pues yo ya he leido el primero y no me gusta quedarme sin saber que pasa, no el final, porque pienso que el mundo se acabara de la forma que esperan los profetas para el 2012 en el, sino por la trama que parece va a ser interesante. Describes a un John Friedman un poco obsesionado con el sol y a un simpatico viejo? ruso astrofisico al cual le toman el pelo soberanamente. La anecdota del perro con moquillo me hizo reir mucho, mira que no ir a un congreso dando esa excusa???
Espero que esta clase de excusas no sean verdaderas, aunque visto lo visto en la realidad se dan bastante.

1a pregunta

Por que empieza la trama en Paris?
(El Codigo de Brown tambien empieza alli, no me gusta esa coincidencia. He de decirte que para mi el libro de Brown me parecio bastante patatero).

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AMANDO
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Re: agendado

Mensajepor AMANDO » Sab 21 Nov, 2009 7:55 pm

Extralectora escribió:Hola Amando : :salute: empecè a leerte pero.. - ahora estoy en un ciber !- , cuando estè en mi casa leerè todo . :>D:

Se vè que estàs muy contento con tu libro y con muchas expectativas :>D: yo me anoto a leerte .

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Gracias Extralectora. Es cierto, es mi segunda novela y tengo muchas ilusiones puestas en ella. En la primera se pecó porque no pude dedicarme a promocionarla, y practicamente no se conoce, aunque se agotó la primera edición y vamos por la segunda. Pero esta de momento es la niña de mis ojos, la hice con entusiasmo y mucho cariño y las pequeñas críticas y comentarios que me llegan de gente que la ha leído me animan para que por lo menos, la gente conozca su existencia.
Cuando leas el capitulo esperaré tus preguntas.

Un fuerte abrazo
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Mensajepor AMANDO » Sab 21 Nov, 2009 8:09 pm

Etiope escribió:Hola Amando!!! Te deseo todo lo mejor para ti y tu libro.

Me parece hasta ahora, un relato interesante, una lectura para las vacaciones de verano o Navidad u otras.....

Como bien dices es una novela de ciencia ficcion, basada en un mito, y espero que nos cuelgues todos los capitulos, pues yo ya he leido el primero y no me gusta quedarme sin saber que pasa, no el final, porque pienso que el mundo se acabara de la forma que esperan los profetas para el 2012 en el, sino por la trama que parece va a ser interesante. Describes a un John Friedman un poco obsesionado con el sol y a un simpatico viejo? ruso astrofisico al cual le toman el pelo soberanamente. La anecdota del perro con moquillo me hizo reir mucho, mira que no ir a un congreso dando esa excusa???
Espero que esta clase de excusas no sean verdaderas, aunque visto lo visto en la realidad se dan bastante.

1a pregunta

Por que empieza la trama en Paris?
(El Codigo de Brown tambien empieza alli, no me gusta esa coincidencia. He de decirte que para mi el libro de Brown me parecio bastante patatero).


Pues no te voy a mentir, he leído El Código de Brown, pero en absoluto tenía en la mente ninguna novela cuando construí la mía. El motivo de que se desarrolle gran parte de la trama en París, es porque acababa de hacer un viaje a la capital francesa con mi mujer, nunca había estado en ella y realmente, ese fue el motivo de ubicar El Centro de Experimentadores en esa ciudad.

Todo lo que comentas es cierto. Mi trayectoria como escritor solo persigue conceder a los lectores un buen rato de entretenimiento, plagado de aventuras, misterio e intriga, y dado el tema que rodea la novela, provocar un debate que espero sea entusiasta.

John es uno de los personajes principales y poco a poco, evolucionará su perfil sociológico y sicológico por el buen camino. La novela está plagada de situaciones realmente cómicas, pero las protagonizan otros dos de los personajes que van apareciendo. Alfred Taylor y Felipe García.

La editorial no me permite poner más capítulos, el tema es sencillo, cuando firmas el contrato les cedes los derechos y no me pertenecen hasta pasados dos años. No obstante, viendo tu interés, intentaré conseguir algo más que un simple capítulo.

De todas formas, os recuerdo que en el blog se sortean novelas, y pienso ir realizando más sorteos para que tengáis la oportunidad de haceros con un ejemplar, porque mi ilusión sería poder comentar toda la obra con vosotros, no un trocito de nada.

Gracias por pasarte por aquí.

Un saludo Etiope
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Invitado

Mensajepor Invitado » Dom 22 Nov, 2009 1:22 am

Parece un relato interesante y con base cientifica, nada que ver con supercherias apocalipticas habituales del 2012. Gracias por ponerlo.

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AMANDO
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Mensajepor AMANDO » Dom 22 Nov, 2009 9:39 am

Anonymous escribió:Parece un relato interesante y con base cientifica, nada que ver con supercherias apocalipticas habituales del 2012. Gracias por ponerlo.


Gracias. He intentado que la obra esté dotada de elementos científicios, pero tratados de una forma distendida y amena que agilicen la lectura de la novela.
La obra ha sido leída por un físico, y salvo algunos detalles de astrofísica que decidí no corregir, el resto recibió su aprobación. No se rectificaron dado que hubieran desvirtuado la trama de la novela, pero en todo caso, solo los expertos en física y astrofísica esbozarían una sonrisa por los lapsus.
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Extra---brut

" ¡Prepara las dos botellas de champagne !"..(cont

Mensajepor Extra---brut » Dom 22 Nov, 2009 3:07 pm

Hola Amando , en el blog :" Introducciòn" y " El mensaje de las profecìas Mayas"....¿ los presentas como pruebas comprobadas arqueològicamente o lo planteas ya desde ese punto inicial , como literatura ?

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AMANDO
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Re: " ¡Prepara las dos botellas de champagne !"..(

Mensajepor AMANDO » Dom 22 Nov, 2009 7:50 pm

Extra---brut escribió:Hola Amando , en el blog :" Introducciòn" y " El mensaje de las profecìas Mayas"....¿ los presentas como pruebas comprobadas arqueològicamente o lo planteas ya desde ese punto inicial , como literatura ?


Pese a que existe un movimiento denominado El Sexto Sol, que postula ese pensamiento. Mi novela, pretende ser fiel al mismo y apunta en esa dirección, pero es simplemente una obra literaria.
Naturalmente, en la novela y en el blog, recojo ese sentir del movimiento El Sexto Sol, pero mi formación y convicciones, hoy por hoy me hace ser escéptico sobre el devenir que proclaman.
Siempre digo que yo escribo ciencia ficción cargada de fantasía, y es cierto, por lo menos, así deseo que se clasifiquen mis trabajos.
He escrito otras novelas donde me han dicho que he sido demasiado audaz, pues bien, quizás todos olvidan que se trata de literatura que busca el entretenimiento.

Sin ir más lejos, en mi obra El Triángulo Vikingo, sigo la senda sobre las deidades nórdicas de Zacarias Sitchin con los dioses sumerios, eso me llevo a ciertas discusiones en algunos foros donde no supieron entender que simplemente hablabamos de literatura.

Gracias por tu pregunta. No se si me he ido por las ramas o te he contestado a tu pregunta.
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Extra-brrutt

Mensajepor Extra-brrutt » Lun 23 Nov, 2009 2:23 pm

:up: Gracias Amando por tu respuesta tan clara:*Literatura *.

........¿ y Novikow ? :shock: .....¿como sigue ? ........

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Invitado

Mensajepor Invitado » Lun 23 Nov, 2009 2:34 pm

Veo que el ruso ha despertado algo tu interés. Novikoves un personaje secundario, diría que de última fila. Su papel en la trama es escaso, pues todo el peso lo llevan, Alfred, John, Felipe, Susy, Hema y Andros.

Novikov se encuentra en Meryland, y el escenario de la trama se situa en Paris, Honduras y posteriormente en Ecuador, así que Novikov va apareciendo de forma esporádica.

Gracias por tu interés.




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