LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

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LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensajepor Invitado » Mar 27 Sep, 2016 11:24 pm



El drama de los refugiados sirios
"Os voy a enseñar dónde nadie os debe tocar"

Una ONG libanesa intenta prevenir casos de abusos sexuales a niños refugiados sirios. La organización detecta cada mes a 15 pequeños víctimas de abusos sólo en una pequeña área del valle libanés de la Beka


"Os voy a enseñar dónde nadie os debe tocar". Antonio Nakhle habla en un tono que mezcla lo didáctico con el instinto de protección, un tono alegre y nada sombrío, un lenguaje para niños. El profesor dibuja en la pizarra los cuerpecitos de un niño y una niña y va poniendo cruces en la boca, a la altura del pecho y los genitales. Nombra todas estas partes del cuerpo y hace a los niños repetir con él, como si de un juego de aprendizaje y memoria se tratara. Un juego muy serio: el de prevenir los abusos sexuales a niños refugiados.

"Esta parte" -dice señalando el pecho- "nadie puede verla y nadie puede fotografiarla", explica Nakhle. "¿Qué pasa con esta parte?", vuelve a preguntar a los niños. "Que nadie puede verla y nadie puede fotografiarla", repiten. Nakhle y su compañera Jadiya al Qtaish prosiguen el ritual con las otras partes del cuerpo de las cruces en aspa. "Si alguien os da un caramelo para que le enseñéis el cuerpo, ¿qué respondéis?", preguntan a la clase. "¡Nooooo!", gritan al unísono niños y niñas. "¿Quién os puede dar caramelos?", les lanzan. "¡Solo mamá y papá!", exclaman los pequeños.

Son 25 niños y niñas de entre siete y 11 años los que asisten hoy a una clase de prevención de abusos sexuales facilitada por educadores de la ONG libanesa Himaya en un centro social de Zahle. En este edificio gestionado por Unicef con fondos de la Unión Europea (desde 2013, la UE ha contribuido con 114,45 millones de euros al trabajo de UNICEF en el Líbano) se atiende a niños refugiados sirios en situación de vulnerabilidad y también a mujeres víctimas de violencia de género.


himaya's Break the Silence Campaign

Una generación perdida

Traumatizados por la guerra, viviendo en pobres condiciones sin apenas un techo, agua potable, alimentación y educación, muchos niños refugiados han dejado una tragedia en Siria para convertirse en una generación perdida. "Los niños refugiados sirios son víctimas de abusos sexuales, físicos y psicológicos. Detectamos 15 nuevos casos de abusos cada mes sólo en este área de la Bekaa", afirma a EL MUNDO Ramona Khawly, directora de Himaya en la ciudad de Zahle. Esos 15 casos al mes se refieren sólo a la zona aledaña a Zahle y sólo a los contabilizados por Himaya. Son, por tanto, la punta del iceberg.

"No tenemos una estadística nacional completa. Los niños refugiados sirios trabajan en su mayoría en la agricultura, porque sus padres no pueden enviarlos al colegio. Es allí donde se producen muchos abusos sexuales. Los casos de más alto riesgo se dan dentro de las propias familias", continúa Khawly. En 2015, el Ministerio libanés de Asuntos Sociales y Himaya contabilizaron 1.278 casos de abusos infantiles a refugiados sirios en todo el país.

"Aquí, a las clases vienen todos los niños que podemos traer; en cuanto detectamos algún caso los llevamos a otro programa y los tratamos de forma individual. Intentamos no separarles de sus familias, pero en casos extremos, los llevamos a nuestro centro de menores en Brumana, donde ahora viven 13 niños", cuenta. "A medida que la crisis de los refugiados aumenta, el número de casos de abusos va a peor", detalla. Estos maltratos contra los pequeños refugiados son cometidos tanto por sirios -igualmente refugiados- como por libaneses -la comunidad de acogida-, descubre Khawly.

Siempre con un gramo de positividad, la directora de Himaya en Zahle asegura que con apoyo psicosocial, las víctimas pueden salir adelante. "Hemos visto historias de éxito, incluso si nos ha costado mucho tiempo. Pero muchas veces, el trauma puede superarse con rehabilitación y resiliencia", condensa mientras los niños de la clase de Nakhle y Qtaish salen en fila india con sus batas de cuadros azules aún puestas, rumbo a los asentamientos informales donde malviven con sus familias, desperdigados por los campos de cultivo que salpican la Bekaa.


himaya's Predators Are Everywhere Campaign

Charlas sobre protección

Himaya (que en árabe significa "Protección") nació en 2009, como reacción a una estadística de 2007, publicada por Save the Children, el Ministerio de Asuntos Sociales libanés y la ONG local Kafa, que arrojó una terrible realidad: uno de cada seis niños era víctima de abusos sexuales en el Líbano. La ONG trabaja para proteger a estos pequeños en dos vertientes: la prevención y, una vez se ha producido la brutal vivencia, la resiliencia. Esta experiencia la está aplicando ahora para ayudar a los menores sirios. "Organizamos charlas para enseñarles cómo protegerse por sí mismos de riesgos como un incendio, por ejemplo. Y también incorporamos cómo proteger su privacidad y su cuerpo, intentando desarrollar el conocimiento de los niños y detectar casos", detalla Rachelle Abdayem, monitora de 25 años de Himaya.

"Los niños que han sido víctimas de maltratos y abusos sexuales suelen rehusar unirse a estas actividades, no quieren jugar con otros niños, o les pegan o bien se muestran agitados e hiperactivos", agrega. Los monitores de Himaya van una vez por semana a los asentamientos informales, a dar charlas en el entorno familiar, trabajar con los padres y concienciar sobre esta lacra. UNICEF tiene bajo sus programas de protección de matrimonio infantil y otras problemáticas a 100.000 niños y niñas, según cifras de abril de este año.

El valle de la Bekaa no es la única zona donde opera Himaya, con más de 130 integrantes. También están presentes en otras importantes zonas del Líbano, como Beirut o Sidón. Aunque es este fértil valle la zona del Líbano que presenta mayor concentración de sirios que han huido de la guerra que azota el país vecino desde 2011. De los más de un millón de refugiados sirios registrados en el Líbano, según estadísticas de mayo de 2016 del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de la mitad son menores de 18 años. Las cifras pueden ser mayores, ya que hay una gran cantidad de refugiados sin registrar, con cifras no oficiales que hablan de un total de refugiados sirios en el Líbano de entre 1,2 y 1,5 millones.

Eso hace que haya cientos de miles de personas en un limbo, en el que no tienen papeles ni asistencia humanitaria, lo que los vuelve más vulnerables de lo que eran. Un círculo sin fin para Batou, de nueve años, que vino de Alepo con su familia "después de que un avión bombardeara su casa". O Ahmad, de 11 años, que también huyó de Alepo "por la guerra", afirma como si lo hubiera aprendido en clase. O Hala, de nueve años, que viene de Gouta (este de Damasco) y tiene cuatro hermanos. Todos quieren decir su nombre y contar su historia en la clase de Antonio Nakhle y Jadiya al Qtaish, a la que atienden como si fuera la más importante de sus cortas vidas.

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Tim Roth revela que su abuelo abusó de él durante la infancia

Mensajepor Invitado » Mar 06 Dic, 2016 2:25 am

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Tim Roth revela que su abuelo abusó de él durante la infancia

El protagonista de 'Reservoir dogs' ha dicho que su abuelo era un "jodido violador" que maltrató también a su padre


No era la primera vez que el actor Tim Roth confesaba que su infancia había sido especialmente dura. Hasta ahora, el intérprete de 55 años sólo había contado que había sido víctima de abusos, pero sin especificar la persona responsable de infligirlos. Las palabras de Roth en una entrevista publicada este fin de semana por el diario The Guardian han conmovido a los británicos. En ellas, el protagonista de Reservoir dogs explica que su abuelo abusó tanto de él como de su padre cuando eran unos niños.

"Mi padre [el periodista Ernie Smith] fue una víctima, tuvo una infancia terrible". El protagonista de Four Rooms explicó al periodista que quiso mucho a su padre, a pesar de que era una persona profundamente afectada por el trauma que había sufrido en la infancia.

"Era un alma herida. Le amaba. Era extremadamente divertido, pero abusaron de él. Y también de mí. No fue él, fue su acosador quien abusó también de mí", quiso aclarar. Tim admitió al fin de forma pública que tanto él como su padre fueron víctimas de su abuelo, lo que le llevó a rodar en 1999 La zona oscura, su única película como director, una cinta que explora la cuestión del incesto y la violencia sexual en una familia inglesa.

"Fue su padre. Era un jodido violador. Pero nadie dijo nada. Nadie sabía qué hacer. Por eso hice La zona oscura". Como decíamos, no es la primera vez que Roth habla de los abusos que sufrió en su infancia, pero hasta el momento había rehusado ponerle nombre y apellidos a su depredador. En otras ocasiones ya dijo que había ocurrido durante su infancia, cerca ya de la adolescencia y que el abusador había muerto. También había aclarado ya que no se trataba ni de su padre ni de su madre.

"Pasan cosas en tu vida, pero no quieres verte como una víctima. Quieres ser un superviviente y lo primero que te ayuda a serlo y a superarlo es hablarlo y encontrar tu propia forma de contarlo. He estado años queriendo dirigir una película sobre el asunto y le pedí a mi agente que buscara un guión", explicó durante la promoción de la citada película.

"El primer guión que cruzó esa puerta fue La zona oscura. Si eres el superviviente de un abuso y tienes la oportunidad de contar una historia sobre eso, entonces podrás afrontarlo y mirar la verdad de frente. Para mí fue una fantástica oportunidad de exorcizar mis demonios".

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Re: LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensajepor Assia » Mar 06 Dic, 2016 3:12 am

Gracias Invitado por colgar la noticia. Yo ni iquiera la lei cuando me salio en la pagina del canal 9 australiano al conectar Internet. Es mi opinion y solo escribo lo que opino aunque 1 mayoria esten en desacuerdo conmigo. Este Roth tenia que haber denunciado eso, hace mucho tiempo y no querer sacar pagne de ese abuso sexual que cuenta que sufrio su padre y el, cuando su abuelo creo que ya esta creciendo malva.
Por mi parte, no me gusta que se digan sean verdades o mentiras cuando ya 1 persona esta muerta y no puede defenderse. Simplemente doy mi opinion, aprovechando que en este foro todos somos libres a escribir lo que opinamos
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LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensajepor en fin » Mar 13 Dic, 2016 2:27 am

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Leila, Verushka y Amalia, en la sede de la Fundación RANA, en Palma.


"Mi padrastro me violó, sólo si lo cuento podré seguir con mi vida"

Tres mujeres víctimas de abusos sexuales en su infancia cuentan a cara descubierta cómo es la vida tras una infancia rota: "Hay que hablar para que deje de ser tabú, contarlo cura"


Leila López tenía siete años cuando la violó su padrastro. Estaba haciendo los deberes, cuando ese hombre adulto, el padre de su hermana pequeña, entró en su habitación, la ató y abusó de ella. Ese día fue la primera de las muchas veces que le oyó esta amenaza: "Si lo cuentas, primero te quitaré a tu madre y luego te haré más daño a ti". De forma constante y brutal, siguió violándola hasta que cumplió los 17 años. Hoy, Leila tiene 34, y el verano pasado reunió el coraje suficiente para denunciar al hombre que le robó su infancia y le rompió la vida: "He tenido mucho miedo. Ahora, por fin, me siento más digna, más libre". Leila, Amalia y Verushka, cuyas vidas leerán en las siguientes líneas, han querido contar sus historias con nombres propios y dando la cara. Ya no tienen miedo, "hablar cura y ayuda a los demás, a romper este tabú".

"Contarlo es fundamental. Muchas víctimas pasan toda su vida en silencio. Callar durante tantos años les crea sentimientos de culpa y de vergüenza, emociones muy destructivas", explican Sonia Cortejarena y Beatriz Benavente, psicólogas de la Fundación RANA, asociación de ayuda a niños que sufren o han sufrido abusos sexuales. Hasta su programa de terapia llegó Leila hace siete meses, después de toda una vida sintiéndose "atada, aterrorizada". "Todo cambió en el momento en que empecé con RANA. Yo pensaba que esto sólo me ocurría a mí y conocer a otras personas que han pasado por lo mismo ha sido crucial, darme cuenta de que no estoy sola".

Sólo seis meses después de que su padrastro empezara a violarla, Leila, a sus siete años, se lo contó a su madre. La niña aprovechó una pelea del matrimonio para gritar las aberraciones que le hacía ese hombre cuando la luz se apagaba. Pero su madre, una mujer "deprimida y emocionalmente muy dependiente", no la creyó: "Él lo negó todo y ella me dijo que yo era la que le buscaba. Si hubiera querido, podría haber hecho algo, pero estaba ciega".


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Leila López reunió este verano las fuerzas suficientes para denunciar a su padrastro.


Sin la protección de su madre, Leila calló para siempre. Se acostumbró a vivir con miedo y con dolor ("aún no tenía la menstruación y sangraba por los desgarros que él me provocaba"). "Viví 10 años tan aterrorizada que llegué a pensar que me lo merecía. Creía que un día me moriría y así se acabaría el dolor para siempre". Esto también es algo común en las víctimas de abusos sexuales infantiles, los intentos de suicidio. La primera vez que Leila lo intentó, tenía 12 años. La torpeza de la edad la salvó y acabó tomando una caja de pastillas anticonceptivas. En el segundo intento, con 14, bebió un trago lejía. En el tercero, el más serio, todos los antidepresivos de su madre.

Mientras tanto, su padrastro había conseguido que su hogar fuera para toda la familia una casa del terror, con palizas y torturas. No sólo a ella, sino también a su madre y a su hermana pequeña, 11 años menor, que sin embargo no sufrió de él abusos sexuales: "Nos pegaba con el cinturón y si no queríamos comer, nos hacía beber nuestro propio vómito".

La niña se hizo adolescente entre palizas, abusos y violaciones. Y cuando cumplió 17 años, por segunda vez en su vida, volvió a dar una lección de valentía. Estaba toda la familia en casa, su madre, su violador, su hermana, sus abuelos... Y, entonces, ella estalló. Empezó a gritar todo lo que le hacía ese hombre, los detalles de las violaciones que llevaba una década soportando en silencio. Esta vez sí logró que le hicieron caso. Todos la creyeron, incluso su madre, y lo echaron de casa. "En ese momento no denuncié porque aún tenía muchísimo miedo. Mi abuelo quería, pero le pedí que no lo hiciera".


Sólo uno de cada 10 niños explica los abusos en el momento en que los está sufriendo. Por eso es tan importante saber detectarlos, conocer las señales"



Leila tuvo que esperar 17 años para sentirse con fuerzas para interponer su denuncia. "Sólo uno de cada 10 niños explica los abusos en el momento en que los está sufriendo. Por eso es tan importante saber detectarlos, conocer las señales". explica Cortejarena, quien alerta del daño que hace que este tipo de delitos prescriba en España: "Un porcentaje muy alto de las víctimas acude a terapia cuando tiene más de 30 años. A medida que avanzan, se sienten preparadas, fuertes, con la madurez suficiente para poder denunciar. La prescripción imposibilita a las víctimas el sentimiento de justicia. Las penas deben endurecerse, en muchos casos hablamos de entre dos y seis años de cárcel, que a veces ni se cumplen". Otro dato demoledor que arroja la psicóloga de RANA: "Uno de cada cinco niños sufre algún tipo de abuso sexual, según el Consejo de Europa".

La sombra de una infancia violada acompaña a las víctimas de por vida. Leila logró alejar a su padrastro, pero no las secuelas de su vida desgarrada. Se independizó con 18 años y fue dando tumbos durante 10 más. Herida, se echó un novio que la maltrató, tuvo problemas de anorexia y con la cocaína: "He hecho cosas de las que no estoy orgullosa y no las justifico, pero ahora sé que todo está relacionado".


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Verushka Bjerre, a los 38 años, ha conseguido recordar.


La infancia olvidada de Verushka

Verushka Bjerre empieza su historia al revés, a los 38 años. Esta mallorquina de abuela rusa, padre danés y madre francesa se levantó un día "harta de todo": "Me cansé de estar siempre enfadada con todo el mundo, de estar constantemente alerta, me pasaba la vida cabreada y saltando a la mínima". Acudió a una terapeuta y ésta le insinuó que la raíz de sus problemas podría estar en algún hombre de su entorno familiar. Preguntó a su madre y empezó a recordar lo que había borrado por completo de su memoria: "Era mi padre, él abusaba de mí". Su madre le confirmó que a los 12 años la mandó con los abuelos a estudiar a Francia sólo para alejarla de él, porque sospechaba que algo le pasaba: "Estaban separados y cada vez que me tocaba ir con él yo me ponía hecha una furia, pero ella creyó que me maltrataba".

Hay un recuerdo que Verushka ha tenido toda la vida, pero siempre pensó que esa noche su padre la confundió con un sueño: "Yo tendría unos cinco años, estábamos en la cama durmiendo juntos, él me tocó y yo empecé a gritar que me dejara". Ese fue el único que no borró, los demás, hasta los 16 años, los ha ido recordando gracias a la terapia: "Hasta yo he dudado de mí, pensé que me lo estaba imaginando". Esta fase, la de la duda, es lógica en los casos de pacientes que bloquean sus recuerdo. "Es más habitual de lo que pensamos, no es un caso aislado. Recuerdan gracias a la terapia y sólo entonces comprenden muchos aspectos de sus vidas", explica la psicóloga Benavente.

Verushka, licenciada con honores en Traducción e Interpretación, se muestra amable durante la entrevista, con gestos dulces y sonrisa generosa. Nada tiene que ver con ese "carácter complicado y agresivo" que cuenta que antes tenía, su disposición constante a la lucha. Y otras señales que ahora encajan en la historia de su recordada vida: "No puedo dormir a oscuras; soy incapaz de mirarme desnuda en el espejo sin sentir auténtica repugnancia; antes, cada vez que tenía relaciones sexuales, acababa llorando; si mi pareja intentaba hacerme alguna caricia por la noche, en la cama, yo le daba un tortazo sin saber por qué reaccionaba así...". Igual que Leila, ella también sufrió durante décadas el vacío de una vida sin rumbo, la anorexia y el ansia por aparentar perfección.

"Lo peor fue la traición. Pero mi padre también me dio cosas buenas. Sé que decir esto es raro, hay personas que no lo comprenden, pero lo siento así", se sincera Verushka sobre su progenitor, un hombre con estudios superiores y económicamente muy acomodado, que murió cuando ella tenía 19 años. Casada desde hace dos años y medio, madre de un niño de 12 (de su primer matrimonio), insiste en la importancia de hablar: "La terapia de grupo ha sido lo mejor para mí, conocer a personas que han pasado por lo mismo".


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Amalia Hierro ya puede llorar.


Las lágrimas de Amalia

Cuando, con 16 años, Amalia Hierro contó a su madre que su hermano mayor abusaba sexualmente de ella desde los cuatro, tuvo que escuchar esta respuesta: "Si lo has aguantado tantos años, la culpa es tuya, eso es que a ti te iba bien. Él necesitaba experimentar". Amalia, que ahora tiene 42, llora cuando lo recuerda. Las lágrimas salen en varias ocasiones durante esta entrevista, sin pudor, casi con orgullo: "Ahora lloro, antes no. Durante un montón de años contaba lo que me había pasado de una forma muy fría, como si nada. Desde que vengo a RANA me ha cambiado la vida. He dejado de culpabilizarme, aquí he aprendido a saber cómo soy". "Ahora lloro", repite entre lágrimas con una sonrisa.

Su hermano, el mayor de una familia de siete hijos de la que Amalia es la tercera, tenía cuatro años más que ella cuando empezó a abusar de ella por las noches. Los dos se orinaban en la cama, por eso la madre los puso a dormir juntos en el mismo colchón. Su padre, marinero, paraba poco por casa, un hogar en el que los malos tratos físicos eran "lo habitual": "Mis hermanos, mi madre, todos me pegaban, para mí era lo normal. Antes los palos eran de madera y se partían en la espalda".

Con nueve años, Amalia intentó suicidarse por primera vez. Quiso ahorcarse, pero nadie le hizo caso, "cosas de niños". Luego vinieron muchos intentos más, con pastillas, con la metadona de su marido, "con lo que pillara". Una de esas veces la pilló trabajando como interna en Bilbao: sobredosis de ansiolíticos. Amalia tuvo dos golpes de suerte ese día: fallar y no morir y que el hermano de la dueña de la casa fuera psicólogo. Le prestaron ayuda y durante esa terapia le dijeron que tenía que contarlo. Llamó a su padre por teléfono, ella tenía 19 años. Y habló, le contó todo lo que le hizo su otro hijo desde los cuatro hasta los 11 años. "Me escuchó y me preguntó por qué no se lo había contado antes. Fue al aeropuerto, cogió un avión y se plantó en tres horas en Bilbao. Me dio un abrazo enorme y me llevó a casa con él", rememora Amalia, emocionada, entre lágrimas una vez más.

Sólo un año antes, la violó el compañero de piso del novio de su prima. Ella nunca antes había mantenido relaciones sexuales, salvo los abusos de su hermano: "Al principio le pegué, grité, pero luego me sentí como cuando era niña, desconecté y pensé, acabará pronto". Amalia se lo contó a su prima, que no la creyó hasta que el violador envió una carta a casa de sus tíos pidiéndole perdón. "Esa vez no me dolió tanto como lo de mi hermano. Que te lo haga alguien a quien quieres, que se supone que tiene que protegerte, eso fue mucho más duro", confiesa sin dejar de llorar.

"Con el tiempo y la terapia he entendido que lo más seguro es que él también sufriera abusos sexuales de pequeño", explica, aunque eso ya no lo pueda saber: su hermano cayó en la droga y murió en la cárcel hace 16 años. "Por culpa de todo aquello yo he tenido bulimia, dejé de cuidarme, engordé mucho sólo para que nadie me mirara, para no gustar a los hombres... Pero tengo un hijo de cinco años, me aterra que le pase algo a él. Por eso vine a RANA, porque sólo contándolo podremos seguir con nuestra vida".



    'Cinco mujeres hablan' La Fundación RANA presenta esta tarde el documental Cinco mujeres hablan, (en el Centro Cultural Sa Nostra, en Palma), cuyos testimonios también representan la voz de los hombres, puesto que la asociación atiende casos de ambos géneros. El objetivo del vídeo es animar a otras víctimas de abusos sexuales infantiles a que pidan ayuda.


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Mensajepor Invitado » Mié 18 Ene, 2017 1:38 am

El pederasta español más buscado de Europa

Antiguo médico de los Mossos, Francisco Martorell violó a su hija durante más de ocho años


El "infierno" que vivió la niña —término utilizado por los propios magistrados que juzgaron el caso— comenzó durante un viaje a Valencia en 2001. Fue, mientras pasaban la noche en un hotel, cuando Francisco Martorell cometió la primera agresión sexual. Se metió en la cama donde dormían sus dos hijas, se acercó por detrás a la más pequeña y empezó a lamerle la oreja. "A continuación, le puso abundante crema en sus partes íntimas, al tiempo que la pedía que no se lo contase a nadie, que sería un secreto entre ambos", detalla la Audiencia Provincial de Barcelona. El tribunal consideró probado que, durante más de ocho años, este antiguo médico de los Mossos d'Esquadra violó y abusó de su hija menor. Y, de hecho, lo condenaron en 2013 a 15 años de prisión. Pero aún no ha cumplido su pena. Es uno de los fugitivos más buscados de Europa.

"¿Le has visto o sabes algo de él? Está condenado por abusar sexualmente de su hija. Cualquier información es buena para encontrarle", escribió hace solo cuatro días el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, en su cuenta de Twitter, donde difundió la ficha de Martorell publicada por la Europol. Este organismo ha incluido al doctor en la lista de huidos más buscados en el Viejo Continente. "Puede estar utilizando una identidad falsa para trabajar o, incluso, podría estar colaborando con alguna ONG que proporciona asistencia médica a los países más pobres", subraya la agencia europea sobre este hombre de 61 años que sometió a su propia hija a un "sufrimiento" y un "calvario" —palabras usadas también por los jueces— que se prolongó desde la niñez a la adolescencia.

Todo empezó con ese episodio de Valencia cuando tenía 7 años. Y continuó hasta que, ya con 15, la joven reunió el valor suficiente para denunciar. Describió escenas terroríficas. Cómo Martorell, separado de su madre, la violó durante un viaje familiar a Chile por la muerte de la abuela materna; o cómo lo repitió cuando fueron a esquiar al valle de Arán. También la obligaba a ver películas porno y a hacerle felaciones. Y, cuando le vino la regla, empezó a penetrarla analmente. "Además, a medida que la víctima iba cumpliendo años y mostraba su voluntad contraria a aquellos actos, el acusado se los imponía agarrándola de los brazos. En ocasiones, le abría las piernas y le tapaba la boca con la mano o con un cojín hasta que conseguía penetrarla y eyacular", explica la Audiencia Provincial.



Los abusos ocurrían con mucha frecuencia y en la práctica totalidad de las visitas del padre. Los investigadores sospechan que, mientras violaba a la hija pequeña, a la mayor le suministraba fármacos o somníferos para que no se despertase. De hecho, la primogénita relató que siempre se había extrañado de lo "profundamente" que dormía cuando pasaba las noches en casa de Martorell. "Dormía mucho más. Hasta más de las doce de la mañana. Esto no ocurría nunca cuando dormía en casa de mi madre", afirmó.


"Un relato de liberación"

La chica sufría crisis de pánico y ansiedad. "Y empezó a tener ideas relacionadas con el suicidio", explicaron los médicos que la trataron en 2009. Fue en octubre de ese año, precisamente, cuando la víctima intentó recabar pruebas que demostrasen los abusos. A un viaje a la casa de su tío paterno se llevó material informático para grabar las agresiones. Pero el ahora fugitivo encontró los dispositivos y se los quitó. Apenas unas horas después, por la noche, volvió a violarla.

Así que la pesadilla continuaba. Pero se acabó en diciembre de 2009. Durante una consulta psiquiátrica, contó por primera vez los hechos. Y volvió a hacerlo ante los Mossos y los magistrados. "Su relato transmitió tanto sufrimiento como liberación, por la certeza de que desde su denuncia no iba a ser posible que continuase ese infierno", escribieron los jueces. Un infierno por el que su padre aún no ha pagado.

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CONSEJOS PARA PADRES

Mensajepor Invitado » Mar 07 Feb, 2017 4:23 pm

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CONSEJOS PARA PADRES
¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos no sufran nunca abusos sexuales?


Son muchas las preocupaciones que un padre o madre pueden llegar a tener en su día a día cuando se trata de sus hijos, y más aún cuando ya comienzan a salir del nido y empiezan a relacionarse con otras personas. Algunas de ellas son, sin duda, las diferentes dudas que nos surgen cuando comienzan a ir al colegio, a moverse fuera del entorno familiar y a acudir a campamentos y excursiones: ¿qué podemos hacer para que nuestros hijos no sufran nunca abusos sexuales? ¿Cómo podemos hablarles de este tema? ¿Cuál es la edad idónea para mantener con ellos esta conversación?


Una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños menores de diecisiete años sufre abusos sexuales en España


Para contestarnos a estas y otras muchas preguntas, en Sapos y Princesas hemos contado con la inestimable colaboración de Margarita García Marques, fundadora de AspaSi (Asociación para la Sanación y la Prevención del Abuso Sexual Infantil) y psicóloga especialista en temas de abusos.


El abuso sexual en la infancia

Los datos que arrojan los diferentes estudios sobre abusos sexuales en la infancia son, cuanto menos, perturbadores. Según un estudio de la fundación AspaSi, una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños menores de diecisiete años sufre abusos sexuales en España, la mayor parte de ellos, en concreto, el 87%, en el entorno familiar.


El 80% de los abusos sexuales son silenciados por estar producidos dentro del ámbito familiar


Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) alrededor del 20% de las mujeres y del 5 al 10% de los hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia. Y lo que inquieta aún más es que solo vislumbramos la punta del iceberg: el 80% de los mismos son silenciados por estar producidos dentro del ámbito familiar.

Los maltratos infantiles son más frecuentes en las edades preescolares y, dentro de estos, el abuso sexual afecta con mayor frecuencia a las niñas, según un estudio liderado por profesionales del servicio de urgencias del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona (España).


El perfil del abusador sexual

"Empiezan siendo muy cariñosos y amables con ellos, haciéndoles sentir especiales y únicos", incluso haciéndoles regalos, para engañarles, explica Margarita García Marques. "En esos casos es muy importante que, a pesar de tratarse de alguien cercano, que los trate bien y se porte bien con ellos, los niños sepan que siempre tienen derecho a decir que no y deben decir que no" y no sentirse coaccionados, amenazados o incluso, culpables. "La mayoría de la gente buena y amable es gente buena y amable, y nada más. Pero cuando alguien te hace un regalo y no puedes enseñárselo a mamá o papá o no puedes decir que alguien te hace un regalo, mosquéate, que algo pasa".


Empiezan siendo muy cariñosos y amables con ellos, haciéndoles sentir especiales y únicos"


La mayoría de los agresores son personas integradas en la sociedad y con una vida normal, de las que no se sospecha que puedan padecer una patología sexual grave. Se estima que alrededor del 13% de los abusos son cometidos por mujeres.


¿A partir de qué edad debo hablar con mi hijo sobre abusos sexuales?

Desde muy pequeños, a partir de los tres años, cuando comienzan a quitarse los pañales, podemos enseñarles conceptos vitales para desarrollar su capacidad de autoconocimiento. En el caso de los niños más pequeños, es importante enseñarles cuáles son las partes que componen su anatomía, "enumerar cada parte del cuerpo del niño también es una forma de prevención, porque así pueden hablar de qué les pasa en cada sitio" y explicarles que "la zona que cubre la braguita o el calzoncillo son zonas íntimas y privadas". Es entonces cuando hay que decirles que salvo que haya una pupa, nadie puede tocarles las partes íntimas, "que su cuerpo es suyo y nadie tiene derecho a tocarles".


Tenemos que educar y formar a nuestros hijos y confiar en ellos, porque la mayoría de la gente es buena, los abusadores son muy pocos"


Otro aspecto fundamental es que la comunicación entre padres e hijos sea natural y fluida, "que cada noche nos sentemos a hablar con ellos sobre qué les hace sentir bien o mal, los problemas que puede haber en el día...". También es muy importante que tengan desarrollada su inteligencia emocional, que tengan una buena autoestima."Hay que enseñar a los niños a respetar, a respetarse y a que tienen que respetarles y tener una buena comunicación con ellos, hablarles incluso de sexo, según la edad de cada niño". El objetivo es que puedan expresarnos lo que les ocurre con sus propias palabras, lo que nos permitirá saber qué es lo que está ocurriendo y nos ayudará a hacerles sentir escuchados, comprendidos y mejor. Para ello, debemos ser muy receptivos y crear un ambiente de confianza en el que pueda sentirse seguro y comprendido.

"Tenemos que educar y formar a nuestros hijos y confiar en ellos, porque la mayoría de la gente es buena, los abusadores son muy pocos. Si nosotros hemos enseñado a los niños, si hay una buena educación emocional, si hay una buena comunicación con ellos y son emocionalmente sanos", ellos nos contarán todo lo que les ocurra de manera natural y sabrán poner límites.


¿Cómo puedo abordar el tema con mi hijo?

Cuando se trata de niños muy pequeños, entre tres y siete años, en necesario explicarles de forma sencilla y natural que hay personas en el mundo a las que "su mamá no les dijo que esas cosas no se hacen, y que ellos tienen que explicarles que eso no se hace, que no se tocan las zonas íntimas", pero haciéndolo con naturalidad y espontaneidad para no asustarles, pues así conseguimos dos cosas fundamentales: en primer lugar, no traumatizarles, y en segundo lugar, si ocurre algo así enseguida nos lo va a decir, pues si lo hace como algo natural, no estará asustado. Si lo está es más fácil que se calle, lo oculte o tenga vergüenza y es por ello que debemos explicárselo de manera lúdica, incluso utilizando guiñoles o marionetas y utilizando frases como "mira qué tontito este señor, que su mamá no le ha explicado que hay sitios que no se tocan y me quería tocar. Que no, que yo solo soy un niño, búscate una novia de tu edad", explica la fundadora de AspaSi.


Cómo prevenir el abuso sexual jugando

En el caso de niños mayores, hay que hablarles con claridad para que sepan que los abusadores sexuales son personas enfermas que tienen problemas y no saben respetar los límites. Ellos ya son algo más conscientes acerca de su sexualidad, conocen sus partes íntimas y tienen claros cuáles son los límites.

Con los adolescentes, podemos y debemos ser más directos y hablarles con claridad. Son ellos mismo quienes tienen capacidad para poner los límites y deben entender que tienen que buscar "gente de su edad" a la hora de explorar su sexualidad.


Mi hijo se va de campamento, ¿qué debo decirle?

Nuestro hijo se va de campamento por primera vez y ha llegado el momento de hablar con ellos seriamente sobre este tema. ¿Cómo comenzamos? En primer lugar, hay que explicarles que "se van a ir de campamento, se lo van a pasar muy bien, van a ducharse con otros niños y que hay monitores que les van a ayudar, pero que salvo que se hayan hecho una herida o les pique mucho los genitales por alguna razón, nadie puede tocarles la parte que cubre la braguita o el calzoncillo, son partes íntimas y nadie puede jugar con ellas y que si notan que hay algo raro, es necesario que nos lo digan".


Algo muy útil es establecer una palabra clave de seguridad que nadie más conozca o pueda reconocer su significado salvo ellos y nosotros


Algo muy útil en nuestra conversación previa con nuestros hijos es establecer una palabra clave de seguridad que nadie más conozca o pueda reconocer su significado salvo ellos y nosotros, para que, en el caso de que esté teniendo lugar algún abuso sexual, puedan decírnoslo sin miedo a que otros entiendan lo que nos cuentan. "Si en algún momento se sienten mal, incómodos, que sepan que simplemente tienen que poner límites y decirles 'oye, que así a mí no me gusta que me toques', llamarnos por teléfono y nos digan esa palabra clave, para que podamos ir corriendo a buscarle, a ver qué está pasando allí".


¿Qué hacer si mi hijo pequeño ha tenido contacto con un posible abusador?

Si detectamos que alguien ha intentado abusar de él, es necesario tratar el tema con tranquilidad para que no se asuste ni traumatice. Cuando nos cuenta "pues el monitor, el tío Juan, el profe o quien sea me ha querido tocar, en ese momento le decimos algo así como 'Ay, ay, ay, voy a tener que hablar yo con él, ¿eh?, a ver qué pasa. No te preocupes, cariño, que no va a volver a pasar'. Vamos a decir que vamos a reñir a esa persona", sin hablar en términos de consecuencias legales, ni de cárcel en ningún momento, "pero dejándole bien claro que bajo ninguna circunstancia tiene que volver a estar con esa persona".


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Re: LA EXPLOTACION SEXUAL INFANTIL

Mensajepor *Ipanema* » Jue 30 Mar, 2017 9:51 am

http://www.alertadigital.com/2017/03/28 ... espanolas/

¿Pedofilia y prostitución en las instituciones de menores controladas por las comunidades autónomas españolas?


Centro dependiente de la Diputación de Álava donde prestaba sus servicios un psicólogo detenido en diciembre de 2016 por prostitución de menores.

Durante los últimos tiempos son habituales en España las noticias relacionadas con la desarticulación por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado de redes de pederastia, dedicadas tanto al tráfico de material pornográfico, como a la fabricación del mismo mediante abusos sexuales a menores, tanto en España como en otros países, bien sea por proximidad con los menores (familiares, profesores, tutores, simples conocidos), bien mediante el llamado “turismo sexual”, o directamente por medio del secuestro.

En los último meses, sin embargo, aumentan las noticias relacionadas con el abuso y la prostitución de menores que están bajo la tutela de las administraciones autonómicas españolas.

En marzo de 2016, una denuncia señalaba a la fiscal jefe de Sevilla como encubridora en Andalucía de una red de tráfico de menores y por bloquear la investigación sobre informes falseados por los Equipos Psicosociales de los Juzgados de Familia y Menores dependientes de la Junta de Andalucía, en la que se incluye al Colegio de Psicología de Andalucía Occidental, en lo que podría ser la punta del iceberg de una sospechosa práctica destinada a retirar la custodia de los hijos a familias con distintos tipos de problemas, de forma que los Servicios Sociales se apropian de la tutela.

Un tutelaje abusivo que es un fenómeno presente en todo el mundo occidental, pero que en España ha adquirido una dimensión monstruosa, y sobre el cual surgen preguntas nada tranquilizadoras.

En agosto, saltaba a los titulares el caso de menores tutelados por la Generalitat de Cataluña captados y abusados sexualmente para vender las imágenes por todo el mundo por una red criminal que actuó de manera impune durante 15 años – en un intervalo de tiempo comprendido entre los años 2000 y 2015- hasta que la DGAIA, dependiente de la Generalitat, alertó a los Mossos al detectar una situación de riesgo en un centro residencial de acción educativa de Tortosa.

En este pasado mes de noviembre salía a la luz el caso de una trama de prostitución de menores de 14 a 17 años, cuya tutela había sido retirada a las familias por un tribunal y concedida a la Diputación Foral de Álava.

También en el mes de noviembre, se conoció que menores tuteladas por el gobierno de Canarias habrían participado en fiestas de una trama de prostitución de mujeres.

Durante años y, a pesar de los intentos de censura, se ha conocido información sobre una presunta célebre red de pederastas que habría actuado, o seguiría actuando en la zona de Castellón, en la Comunidad Valenciana, usando niños y niñas de corta edad que eran explotados sexualmente por un grupo de prominentes personajes de la alta sociedad valenciana en fiestas privadas, y cuyos abusos eran filmados y, posteriormente, comercializados en Francia e Italia.

Cada vez son más las voces que denuncian la connivencia de instituciones, políticos, medios y tramas criminales respecto al tema del tráfico, compra venta y abuso de menores a gran escala.

En muchas ocasiones se trata de prácticas ilegales e ilegítimas (como el llamado “vientre de alquiler”, o directamente la compra de niños procedentes de países “subdesarrollados”) para hacerse con un menor saltándose los procedimientos de adopción insitucionales, normalmente por parte de parejas heterosexuales que no pueden tener hijos, parejas de “gays” y lesbianas (sobre todo por los primeros, por razones obvias), o personas solas que deciden “ser padres” comprándose un niño.

Sin embargo, también son célebres los casos de redes dedicadas directamente al secuestro, abuso y asesinato de menores, compuestas presuntamente por personajes socialmente relevantes (políticos, jueces, periodistas, empresarios, presentadores, actores, etc.) y que normalmente acaban veladas tras un cúmulo de desinformación, pistas falsas y casos sobreseídos por diverssas razones.

Fuente: Katehon

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Mensajepor Invitado » Vie 05 May, 2017 9:54 pm



Abuso de menores
Detenida en Argentina una monja acusada de elegir a niños “sumisos” para curas violadores

La japonesa Kosaka Kumiko ocultaba con pañales las heridas de los menores abusados en el Instituto Provolo

“Soy una persona buena que he entregado mi vida a Dios”, dijo la monja Kosaka Kumiko. Vestida aún con su hábito, pero esposada y con chaleco antibalas, la religiosa se declaró inocente ante el juez que la acusa de ayudar y encubrir a los sacerdotes que, durante años, abusaron sexualmente de los niños sordos que tenían a su cuidado en el Instituto Provolo de Mendoza, en Argentina. Kumiko llegó al colegio en 2007 desde Japón, y durante seis años fue “el demonio con cara de mujer” detrás de las violaciones, como la llamó uno de los abogados de las víctimas. Esos mismos niños han sido ahora los verdugos judiciales de la monja: en marzo pasado, una adolescente contó que, cuando tenía sólo cinco años, Kumiko le colocó un pañal para disimular el sangrado que le producía la violación sistemática a la que la sometían varios sacerdotes de la orden. La mujer tenía también la misión de seleccionar a los niños más “sumisos” y entregarlos como presas a los curas. Ahora ha quedado detenida, luego de estar prófuga durante más de un mes.

ImagenKosaka Kumiko es japonesa y pertenece a la congregación de Nuestra Señora del Huerto.
El Instituto Provolo de Mendoza fue noticia en Argentina en diciembre del año pasado, cuando la justicia detuvo a los sacerdotes Nicolás Corradi, de 82 años, y Horacio Corbacho, de 56, imputados por "abuso sexual agravado con acceso carnal y sexo oral" contra al menos una veintena de niños hipoacúsicos de entre 10 y 12 años. Los alumnos eran forzados a practicar sexo oral en presencia de los curas y algunos fueron violados y golpeados, según sus propios relatos.

La cabeza del infierno era Corradi, llegado a la Argentina en la década del 60 desde el Instituto Antonio Provolo de Verona. Desde allí lo envió la Iglesia para protegerlo de decenas de denuncias de violación de menores. No le quitó los hábitos, sino que lo alejó lo más posible del escándalo, bien al sur, en Argentina. Los abusos y las golpizas de Corradi se reanudaron en el país sudamericano, primero en La Plata y después en la Mendoza, 1.000 km al oeste de Buenos Aires. Durante los últimos años, Corradi encontró en Kumiko a un cómplice de peso, una mujer con carisma entre los niños e inmune a la culpa.

La monja forma parte de la congregación Nuestra Señora del Huerto y, desde su llegada al Provolo, tuvo a su cargo el cuidado de los 43 niños que en 2007 dormían en el instituto. Desde ese puesto ejerció, según los testigos, un papel determinante en la trama de abusos. Las víctimas son ahora adolescentes que, poco a poco, se han animado a hablar. En el expediente figuran la denuncia de la joven que contó cómo la monja ocultaba el sangrado de los vejámenes con pañales, la de otra menor que relata que era enviada por Kumiko a la habitación de Corbacho para ser abusada y testimonios “que dicen que la religiosa participó en tocamientos a nenas, les pidió que se toquen entre ellas y vio pornografía junto al celador Jorge Bordón (otro detenido) en un televisor”, relató el abogado Sergio Salinas, de la ONG Xumek, a cargo de la querella.

Pero su principal función fue elegir a los niños más vulnerables. “Los golpeaba sistemáticamente y el más sumiso era entregado a los violadores. El que se rebelaba se salvaba de los abusos”, explicó Salinas al canal de noticias TN. Cuando las pruebas se acumularon, Kumiko huyó y se ocultó en Buenos Aires, adonde finalmente se entregó. “Soy inocente, no sabía de los abusos”, le dijo al juez.

Los abusos en el Instituto se conocieron en 2008, pero la causa fue archivada por la justicia. La sucesión de testigos finalmente reactivó el caso. El fiscal Fabricio Sidoti, a cargo de la investigación, contó que “los chicos dicen que los llevaban a la Casa de Dios, un lugar que hay en el instituto, donde los metían. Las víctimas veían a través de las rendijas de la puerta lo que pasaba”. El escándalo estalló finalmente en diciembre, el instituto fue intervenido y la Iglesia se vio obligada a asumir que algo pasaba en el lugar, tras años de silencio.

En ese entonces, la voz oficial estuvo a cargo del arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini. “Quiero aclarar mirándolos a los ojos, con las manos limpias y la conciencia tranquila, que nunca fuimos notificados de antecedentes penales que pesaran sobre ninguno de los sacerdotes imputados. Tampoco hemos recibido denuncias o comentarios sobre irregularidades que hubieran sucedido en dicho Instituto”, dijo el sacerdote. Los antecedentes de violación de Corradi, conocidos por la Iglesia italiana, al parecer nunca llegaron a Argentina.

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Mensajepor Invitado » Vie 05 May, 2017 10:21 pm

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El Papa indulta en secreto a curas pederastas

Apelando a la clemencia, Francisco reduce las sanciones a un puñado de curas pederastas; las víctimas y los propios asesores pontificios están sorprendidos

Fueron condenados a una vida de penitencia y oración y a la prohibición de ejercer públicamente su ministerio.



El papa Francisco ha reducido discretamente las sanciones a un puñado de curas pederastas, aplicando su visión de una Iglesia misericordiosa a los autores de uno de los delitos más graves en el clero, algo que cuestionan las víctimas y los propios asesores pontificios.

Un caso en particular, sin embargo, debió ser reabierto: un sacerdote italiano que se había beneficiado con la clemencia del Papa fue condenado posteriormente por una corte penal italiana por cometer delitos sexuales contra niños, algunos de los cuales tenían apenas 12 años. El padre Mauro Inzoli enfrenta un segundo juicio eclesiástico desde que aparecieron nuevas pruebas en su contra, según pudo saber The Associated Press.

El caso Inzoli no es el único en el cual Francisco, pasando por alto la recomendación de la Congregación para la Doctrina de la Fe, al reducir una sentencia que originalmente buscaba apartar al cura del sacerdocio, dijeron dos abogados canónicos y un funcionario de la Iglesia. En lugar de ello, fueron condenados a una vida de penitencia y oración y a la prohibición de ejercer públicamente su ministerio.

En algunos casos, los sacerdotes o sus amigos influyentes apelaron a las palabras del Papa sobre la clemencia, dijo el funcionario, que habló bajo la condición de anonimato dada la confidencialidad de los procesos.

Dijo que al destacar la misericordia, el Papa crea un ambiente favorable para tales iniciativas. Adicionalmente, añadió que pocas peticiones de clemencia fueron recibidas favorablemente por el papa Benedicto XVI, quien lanzó una dura represión durante su pontificado de 2005 a 2013 y apartó del sacerdocio a unos 800 curas que violaron y agredieron sexualmente a niños.

Al mismo tiempo, Francisco ordenó destituir a tres empleados de larga data de la congregación, dos de los cuales trabajaban para la división que maneja los casos de abusos sexuales, dijeron los abogados y el funcionario.

Uno es el jefe de la sección, quien será reemplazado antes de su partida el 31 de marzo. El vocero vaticano Greg Burke dijo que los demás serán reemplazados y que se tomará más personal para la oficina, algunos de cuyos casos vegetan desde hace años.

También rechazó los rumores de que la congregación ya no entenderá en los casos de abuso sexual y sostuvo que la sección reforzada manejará todos los casos que le sean presentados.

Burke dijo que el concepto de la misericordia de Francisco se aplica "incluso a los culpables de crímenes atroces". Dijo que los sacerdotes abusadores son suspendidos del ejercicio público de los oficios, pero no necesariamente regresados al estado laico.

San Juan Pablo II fue objeto de muchas críticas por no responder a la crisis de los curas pederastas, pero en 2002 dijo que "no hay lugar en el sacerdocio o la vida religiosa" para quien dañe a los jóvenes.


¿Tolerancia cero?

Francisco ha proclamado reiteradamente que hay "tolerancia cero" para los sacerdotes abusivos y en diciembre escribió en un mensaje a los obispos del mundo que deben tomar "todas las medidas necesarias" para proteger a los menores.

Sin embargo, recientemente opinó que los abusadores sexuales padecen una "enfermedad", un término que usan los abogados defensores como factor mitigante para las sentencias canónicas.

La irlandesa Marie Collins, sobreviviente de abusos y miembro de la comisión asesora de Francisco sobre abusos sexuales, expresó su consternación ante la reducción de las sanciones y dijo que los abusadores no están tan enfermos como para no tener conciencia de sus actos.


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Mensajepor Invitado » Jue 29 Jun, 2017 3:08 am



El ‘número tres’ del Vaticano, acusado de abusos sexuales a niños en Australia

El cardenal George Pell, responsable de Finanzas de la Santa Sede, es citado a declarar ante un juez en Melbourne


El 'número tres' y responsable de Finanzas del Vaticano ha sido acusado este jueves de múltiples abusos sexuales contra niños en Australia, según ha afirmado el comisario australiano Shane Patton. "La policía de Victoria ha acusado al cardenal George Pell de delitos de abuso sexual" cometidos en el pasado, ha declarado a los periodistas.

El anuncio ocurre ocho meses después de que agentes policiales interrogaran a Pell en Roma por estas acusaciones, que él desmiente. El cardenal, de 76 años y el más alto representante de la Iglesia Católica en Australia, ha sido citado a comparecer el 18 de julio ante el tribunal de primera instancia de Melbourne.

La citación es el resultado de una larga investigación, solicitada por el Gobierno australiano en 2012 dentro del marco de una serie de respuestas institucionales contra el abuso sexual a niños. Pell, que había comparecido tres veces ante la comisión de investigación, afirmó haber errado en la gestión de los curas pedófilos en el Estado australiano de Victoria en los años 70.

El eclesiástico fue ordenado cura en 1966 en Roma, antes de regresar a Australia en 1971, donde ascendió en la jerarquía católica. En 2014 el papa Francisco le eligió para trabajar en la transparencia de las finanzas del Vaticano.

Una de las primeras medidas que tomó Francisco como papa fue la de impulsar una cruzada contra la pederastia. A finales de 2013, fue creada una comisión específica para luchar contra la pederastia en el seno de la Iglesia.

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Mensajepor Invitado » Mar 18 Jul, 2017 11:48 pm



“Para que un niño denuncie abusos, debe sentir que nadie le juzgará”

Phil Saviano fue víctima de abusos sexuales en su infancia. Su tenacidad y lucha en contra el silencio abrió el histórico caso Boston, el mayor contra la Iglesia católica. Saviano pelea ahora por que cambien las leyes y que uno pueda litigar contra un agresor ya en la edad adulta


Otra vez una denuncia de agresiones sexuales en el seno de la Iglesia; otra vez, de casos ocurridos supuestamente años atrás y, de nuevo, con la sospecha de la connivencia institucionalizada embarrando todo. La noticia saltó el 29 de junio: el responsable de finanzas del Vaticano, el cardenal George Pell, estaba acusado múltiples abusos en Australia, donde era sacerdote hasta que el Papa le llamó. Es la primera acusación de esta características que llega la cúpula vaticana.

La historia llegó a la casa del Phil Saviano con carga de profundidad: a Pell no solo se le investiga por los abusos, sino por el encubrimiento masivo de sacerdotes. Saviano es el hombre que en Spotlight, la película sobre las agresiones a niños en la Iglesia de Boston, se presenta en la redacción de The Boston Globe con una caja llena de papeles y clama a los periodistas que se tomen en serio el caso, que investiguen las múltiples agresiones a niños. Es el hombre que les muestra dónde está, en realidad, el titular de la noticia: en el silencio sistematizado en el seno de la Iglesia.

La foto de un niño rubio que aparece en la película, entre las manos del actor, se encuentra en una carpeta en su casa a la afueras de Boston. La imagen es de mediados de los 60, cuando tenía 11 años y aún no iba a esos conciertos que le hacían volar. Fue por entonces cuando un sacerdote de Worcester, un pueblo a las afueras de Boston en el que Saviano se crió con su familia, empezó a abusar de él. Sentía pánico a contarlo en casa porque sentía que, de algún modo, le culparían por ello. “Yo vivía en una ciudad pequeña y, allí, al sacerdote inmediatamente se le presuponía la respetabilidad. A los 11, 12 o 13 años lo considerábamos el representante de Dios en la Tierra, por eso cuesta tanto decirle que no cuando te mete en algo así”, cuenta. “Puede parecer que es un comportamiento un poco obsceno o lo que sea, pero dices: ¿cómo va a ser tan malo si el sacerdote me fuerza a hacerlo? Aquello era muy confuso para un niño”.

No abrió el pico hasta finales de 1992, cuando lo contó en el Globe. Solo después avisó a su padre, que entonces ya estaba viudo. Phil temía, dice, que si primero hablaba con él, le convenciera de que callara y acabara por dar marcha atrás. Fue al día siguiente de la entrevista cuando le telefoneó y le contó lo que había sufrido de pequeño. “Me dijo que para qué contaba eso a un periódico después de tantos años. Sentía que iba a crear un escándalo en el pueblo. Yo le dije, ¿sabes? Cuando era niño siempre temí contártelo porque pensaba que me culparías. ¿Y ves lo que estás haciendo ahora?”.

A Saviano, que se enfrentó a la todopoderosa Iglesia de Boston, que creó su propia organización de víctimas de abusos, que persiguió a los periódicos hasta que al fin investigaron a fondo; lo único que le paralizaba era el rechazo de su padre.

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Hay un paralelismo entre la trama de Spotlight y la que este hombre de 63 años recuerda con su familia. Entre su primera denuncia, que pasa sin pena de gloria, y la gran investigación del periódico que destapa esa aberración sistemática, transcurren 10 años. Son los mismos que pasan hasta que el progenitor comprende y acepta. “Cuando todo estalló en 2002 y el Globe empezó a publicar las noticias”, dice, hablaron por teléfono y le dijo: “Veo que tenías razón y quería decirte que me siento orgulloso de ti”.

El interior del hogar de Phil está lleno de colores, los de las piezas de arte y decoración tradicional mexicana que se dedica a vender en Estados Unidos. Su negocio se llama Viva Oaxaca y en su tarjeta de visita se presenta como “propietario, importador, aventurero, viajero”. Con mucho cuidado, algo estremecedor, guarda cartas del sacerdote que le quebró la infancia. “El padre Holley”, dice Phil. “Murió en 2008”. Fue encarcelado en Nuevo México por otro caso y Saviano le contactó años atrás, cuando trató de litigar por los abusos. Buscaba que confesara. “Siempre evitó darme respuesta directas”, cuenta Saviano, pero en la primera misiva “dijo que se acordaba de mí, que yo era brillante, que tenía una personalidad excepcional, se quejaba de las condiciones en prisión…”.

Su batalla judicial llegó ya demasiado tarde. “Si mis padres me hubieran enseñado algo sobre cómo proteger mi cuerpo, que incluso un sacerdote puede fallar…”, lamenta. Para que un niño cuente lo que ocurre, para que denuncie un abuso, dice, “tienes que crear un ambiente en el que sientan que pueden acudir a sus padres a decirles lo que sea y que no van a ser juzgados, aunque se trate incluso de algo que les pase en la Iglesia”.

Saviano pelea ahora junto a su asociación por que cambien las leyes y que uno pueda litigar contra un agresor ya en la edad adulta. “En Nueva York, por ejemplo, solo puedes hacerlo hasta los 23, y por mi experiencia sé que no empiezas siquiera a enfrentarte a esos hechos hasta que entras en los 20…”. Spotlight, dice, le dio un empujón a su causa.

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Shootball

Mensajepor Invitado » Mié 25 Oct, 2017 9:18 pm



“Papá, han abusado de mí”: el padre coraje que destapó una trama de pederastia

El documental 'Shootball' muestra a Manuel Barbero y su lucha contra una trama de abusadores en el seno de un colegio de los hermanos maristas durante décadas.


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Tras años de sospechas, de no entender qué pasaba con su hijo, de perder la conexión con él e incluso la esperanza de recuperarle, llegó una confesión que daría la vuelta a la familia de Manuel Barbero. Fue mediante un whatsapp la forma en la que les confesó el secreto que le traumatizaba desde hacía años: “Benítez abusó de mí”, escribió y ya no había marcha atrás. Sacó lo que le ahogaba e inició una bola de nieve que permitió destapar la trama de pederastia de los colegios de los Maristas en Barcelona, una de las más grandes reveladas en España y que señalaba a la Iglesia Católica como culpable del silencio de la institución por los abusos en sus centros

Cuando Manuel Barbero se enteró de lo que había hecho el profesor de gimnasia de su hijo, lo primero que quiso fue matarle. Hasta se desplazó a su casa con una pala para hacerlo, pero no pudo. Prefirió poner carteles por la calle con la cara del abusador y una dirección de mail para que la gente denunciara los crímenes. Si su hijo había sufrido aquello, tenía que haber más víctimas. Así fue. Con sólo seis horas en las calles, porque alguien se encargó de arrancar los papeles, decenas de casos se presentaron en su bandeja de entrada. Todos dentro del seno de los hermanos Maristas, y muchos de ellos con el mismo profesor Benítez como depredador de chavales a los que daba un masaje y acababa toqueteando con total impunidad.

La investigación de este padre coraje, que fue publicada el año pasado por El periódico de Cataluña, es el centro del documental Shootball, que coge como nombre el deporte inventado por Benítez para crear un relato que pone frente a frente al verdugo y al padre de la víctima, que incluso llegan a hablar por teléfono. “Me resultó chocante. Pero es la única persona que dice la verdad. Porque Maristas siempre negaron todo. Él lo contó todo, ante un periodista, ante el juez y delante de mí. Y coincide con lo que dicen las víctimas. Me duele verlo ahí, en la misma película en la que salgo yo, pero había que escuchar a todo el mundo. Era necesario", cuenta Manuel Barbero a EL ESPAÑOL desde la Seminci de Valladolid. Una conversación en la que se descubre que ambos habían sido víctimas de abusos sexuales previos, pero mientras uno se convirtió en un nuevo abusador, el otro ha combatido para que estas situaciones no se repitan.

En su lucha se ha encontrado con miles de trabas. Jurídicas, administrativas, y esa cultura del silencio que hace que la gente mire a otro lado. "En los casos de abusos, las mismas familias, instituciones, abogados y psicólogos te dicen que es complicado ir a un juicio. Esto tiene que cambiar porque si no seguiremos teniendo pederastas y víctimas. Shootball es una herramienta más, para abrir los ojos a la gente y que vean que tienen que denunciar", cuenta Barbero.


En los casos de abusos, las mismas familias, instituciones, abogados y psicólogos te dicen que es complicado ir a un juicio. Esto tiene que cambiar"


Con su investigación descubrió que Benítez no fue el primero ni el único. Los abusos a menores se practicaban desde hacía décadas, y el colegio era consciente de ello. Cuando alguien se quejaba se apelaba a su fe cristiana y se les prometía que ese profesor sería retirado, aunque al año siguiente volviera. "Cuando hay un pederasta puede ser una oveja negra, pero cuando hay trece ya no. Cuando hay tantos casos y evidencias de encubrimiento, sí que es una trama evidentemente", explica a este periódico el director del documental, Fèlix Colomer.


ImagenBenitez, el profesor que abusó de decenas de niños en un fotograma del documental.


"Sacaban al profesor, lo enviaban fuera y antes de que acabase el curso ya había vuelto", es el relato de varios padres y madres en el filme. "Han convivido con los pederastas, sabían lo que tenían en sus instituciones y lo han permitido. Es terrible", señala el padre del niño abusado mostrando el poder de los colegios religiosos en este país. Por eso, para él Benítez, a su modo, “ha sido valiente al declararse culpable, no como la institución, que lo ha negado todo”. “Los Maristas han puesto todo en cuestión, incluso a las víctimas", lamenta Manuel Barbero que todavía no ha visto a ningún culpable entre rejas, es más el abusador de su hijo pasea por su pueblo mientras los niños vecinos le saludan sin ningún miedo.

Han convivido con los pederastas, sabían lo que tenían en sus instituciones y lo han permitido. Es terrible"


El miedo a manchar la institución o a la iglesia, hace que se encubran y se tapen los delitos, algo que no pasa en otros sitios. “En otros lugares se echa el pederasta, por ejemplo en los colegios públicos, porque quien denuncia no corre riesgos, pero en los concertados y privados no pasa nada, porque pone en entredicho el nombre del colegio. El pederasta se ha declarado culpable, hay denuncias sobre 13 profesores y el colegio no lo reconoce ni la Generalitat le retira la subvención y el concierto", añade enfadado pero sin perder las ganas de luchar. Un auténtico padre coraje que ha dado una lección a aquellos que han sido responsables de actos como este.




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