¡Qué Seduce a los Hombres de las Mujeres!

Cajón de Sastre: Foro para temas variados

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Mensajepor Invitado » Vie 03 Ago, 2012 3:09 am

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Sobre vinos y mujeres


No es tan descabellado identificar cada variedad de uva con una mujer... ¿Acaso hay algo más sensual que una mujer con una copa de vino?


Desde que tengo uso de razón, he identificado cada variedad de uva con una mujer. Siempre es una mujer. Y es así (creo) porque para mí conocer un vino -catarlo- es un proceso de aprendizaje ante lo desconocido, un combate en el ring que son mis sentidos y mi memoria, un juego de seducción. Y es que cada nuevo vino es una desconocida y cada cata una cena en la que saber todo sobre ella: su pasado, sus razones y su piel.

Catar un vino es ver, oler, saborear y tocar (son las 4 fases básicas de la cata) y una única misión: conocerla. Y tus únicas armas tus sentidos, tu memoria y tu imaginación. Pero a veces -solo a veces- en ese juego de complicidades y desnudos un vino llega mucho más allá, hablo de “esa emoción que te hace saltar los fusibles, que te impide racionalizar lo que estás degustando, sólo sientes. El cerebro se desconecta, es asaltado por los sentidos, como si fuera un golpe de estado sensorial. Donde ellos toman el mando, nos ponen la carne de gallina, se nos erizan los vellos de la columna. Y todo parece más bello a nuestro alrededor”. Amor, lo llaman.


Hablemos de mujeres:

    Sensual.
    Pinot Noir. Variedad originaria de Borgoña y exportada inútilmente a casi todo el planeta. El sueño de todo aficionado a los caldos, el Everest del viticultor. La cepa más difícil, más inadaptable, más caprichosa y más sensual. Ninguna variedad puede competir con ella, con su majestad Pinot Noir. Porque es dulce y auténtica y compleja y sutil. Por tantas cosas...

    Apasionada.
    Syrah. Ay, Syrah. Variedad autóctona del Ródano. Siempre envuelta en misterio y dudas sobre su origen, ha nacido para el mediterráneo porque gusta del calor y los atardeceres soleados, esos que a veces olvidamos. Enfrentarse a Syrah es hacerlo a la vida. A la vida sin filtros, sin engaños, excusas ni falsas promesas. Syrah no deja indiferente, es de verdad.

    Excesiva.
    Cavernet Sauvignon es la variedad tinta más extendida en el mundo. Su patria espiritual es Burdeos, en Francia. Y desde allí conquistó California, Australia y, también, la piel de toro. Aromas intensos y vegetales. Responsable de vinos míticos y también de grandes decepciones. Es el hoy del vino, la cepa de moda, la de portada, aplauso y figura.

    Nostálgica.
    Tempranillo es la variedad española por excelencia. No sólo tiene aromas a frutos rojas maduras y regaliz. También a nosotros mismos, a nuestro ayeres, a historias de vendimias, olvido y manos gastadas. Hablar de tempranillo es hablar de nuestras propias raíces. Del pasado. Del más es más y el peso del tiempo. Ese que no vuelve.

    Extranjera.
    Chardonnay es una de las variedad foráneas más cultivadas en España y la reina de las variedades blancas. Su casa es Borgoña, como la Pinot Noir o eso que llamamos la tipicidad en los vinos. Pocas varietales reflejan como ella el terroir, el respeto a tí mismo, a tu origen y tus raíces.

    La chica fácil.
    Merlot. Fácil, con Merlot todo es fácil porque es agradecida. Es un varietal ágil y adaptable, escucha al clima y entiende el suelo y siempre, de alguna manera, llega hasta la copa. Hasta sus labios. En tauromaquia, en la forma de citar está la verdad o la mentira. En la viña, como en la vida, todo es saber colocarse, y Merlot siempre está. A veces denostada (Entre Copas), a veces soñada (Petrus), Merlot mira al tendido y sonríe, soñando pañuelos nevados.

    Dulzura.
    Pedro Ximénez es la Variedad de uva blanca más típica de Andalucía. Necesita del sol como nosotros el ruido y gracias a él produce excelentes caldos generosos secos y dulces. Majestuoso ámbar, tostados, caobas, barnices y el sabor de las cosas sin prisa. Del vivir lento. ¿Merece la pena otro?

    Mediterránea.
    Monastrell. Variedad de origen mediterráneo, nacida en Camp de Morvedre. Aromas a fruta y confitura y además culpable del más prestigioso de los vinos valencianos, el Fondillón. Vino rancio dulce catalogado por la Unión Europea como uno de los vinos de lujo europeos. Y como tantas otras cosas, ignorado en pos de otros nombres, esos con lo que llenarse la boca destinados a ser carne de nota de prensa en guía culinaria.

Tantas variedades, tantas mujeres... continuaremos en otro capítulo de ‘Sobre vinos y mujeres’ con la mencía, moscatel, bobal, malvasía o garnacha. Viajaremos a Oporto, León, Australia, Sudáfrica y California. Sin ni siquiera salir de la copa.

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Dulci

Goloso

Mensajepor Dulci » Sab 04 Ago, 2012 1:52 pm

Maikel escribió:Cada mujer es un mundo, pero lo primero que entra es la vista, yo personalmente primeor me fijo en lo bonito que sea su rostro y luego en que tenga un buen cuerpo...de ahí pasamos a la personalidad. Scarlett es de lo más sexy que hay!

Un saludo a las chicas guapas desde mi apartamento luminoso en Barcelona


Yo puedo llevar los pastelitos.
Hay una pastelería en el barrio de Gracia: PRINCIPE, que los prepara delciosos.
Mi debilidad son los nidos de chocolate.
Son dulces orientales y están elaborados por confiteros egipcios.

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Mensajepor Invitado » Dom 09 Sep, 2012 3:17 am

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El Toquerismo te enseña a ser el novio perfecto

Sé que tan solo el 0,7% de los que leeréis esto tenéis novia, puesto que por lo general sois muy feos, pero me da igual, hoy os voy a enseñar a como ser el novio perfecto (además, supongo que finalmente algún día tendréis novia, aunque sea más fea que la Duquesa de Alba con la gripe). Es muy fácil amigos Toqueristas, tan solo hay que hacer caso a una serie de puntos:


    Dr. Del Bosque y Mr. Pepe: el nombre de este primer punto está inspirado en el célebre libro ‘El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hide’, escrito por Kiko Matamoros. Veréis, la novia es un ser bipolar por naturaleza, y en consecuencia tú debes adaptarte a sus repentinos cambios de humor. Para tenerla contenta debes actuar siempre de una forma acorde a su estado de ánimo. Hay veces que debes ser como Del Bosque, calladito, soso y casi invisible; en otras ocasiones la situación requerirá que actúes como Pepe, alocado y con todo el ímpetu del mundo. Lleva años saber exactamente como actuar en cada momento, así que paciencia y a comerte muchas broncas.

    Teoría de la tortícolis: Es bien sabido que las novias hablan mucho, mucho, mucho… es imposible escucharlas siempre. Por eso mismo, el novio tiene derecho a desconectar de vez en cuando mientras su novia le habla, pero es muy importante aplicar la ‘Teoría de la tortícolis’: aunque tu desconectes, nunca dejes de asentir con la cabeza, aunque acabes con el cuello hecho polvo. Tus movimientos de cabeza harán creer a tu novia que la comprendes, aunque realmente no le hagas ni puto caso. En el caso que te haga una pregunta en medio de su monólogo, sal del paso con una de las míticas frases comodín como “Es muy complicado, cariño”, “Es una zorra, no pierdas el tiempo con ella” o “¿Follamos?”.

    Balones fuera: Ya sabemos que las novias son bipolares y hablan mucho, y ahora le añadimos una nueva característica: desconfiarán de ti hasta el fin de tus días. Si tu novia te empieza a bombardear con preguntas sobre tus amiguitas, sobre tus ex, si te dice que un pajarito le ha contado que el sábado pasado estuviste perreando como si no hubiera mañana… solo queda una opción: conviértete en Clemente y dedícate exclusivamente a despejar balones hasta que un milagro suceda y logras meter un gol que te permita salvar la situación. Ejemplo: – ¡Maldito guarro, tienes fotos de tías desnudas en el móvil! – Verás cariño… es que desde que trabajas me siente solo… y claro… te necesito tanto que… y además las fotos no son mías, me las pasó X (insertar nombre del más guarro de tus amigos)… estoy avergonzado… ni tan siquiera las miré (esto es una mentira como unos cojones)… te necesito, si te enfadas conmigo el cielo se me cae encima cual luciérnaga volando hasta la luz más infinita del universo. – ¡Oh, mi amor, te perdono, te amo!. Solucionado.

    Regalos: Seguramente, querido lector, eres muy feo, así que hay que hacer algo para que eso pase desapercibido. Cuando Barça y Madrid juegan mal, ¿qué sucede siempre mágicamente? Un par de regalos arbitrales lo solucionan todo. Tú debes hacer lo mismo: sí, soy muy feo nena, pero mira que pedazo ramo de flores te he comprado. Primero regalos románticos (flores, bombones…), más tarde regalos picantes (condones de sabores, un vale para un masaje completo con final feliz…) y finalmente regalos que la sorprendan (fin de semana en un spa, la cabeza de su suegra en un caja…). Sin ir más lejos, sé de primera mano que Bar Refaeli se enamoró de Alves por su detallismo con los regalos, a parte de por su belleza.

    Eurovisión, nunca mais: Aunque en las películas americanas suceda lo contrario, a las tías no les gusta que hagas el ridículo delante de todo el mundo para demostrar tu amor. Es como la actuación de cada año de España en Eurovisión: ¿si sabes que harás el ridículo, para que vas, gilipollas? Cantarle una canción de Andy y Lucas a las 6 de la mañana en la puerta de su casa no aporta nada, de verdad. Es más, incluso puede provocar que acabes en urgencias con una guitarra metida por el culo. El novio perfecto, muy importante, nunca puede ser un cutre de la vida, recordad esto siempre.

    Sus amigas, tus amigas: Voy a ser claro chaval, si no eres Brad Pitt, las novias de tu amiga te criticarán siempre que puedan delante de ella, y además con mala ostia. Aunque te joda, debes demostrar ser una persona madura y no entrar al trapo nuncJAJAJAJAJA Y una mierda. Cuando estés con tu novia habla bien de ellas y de lo bien que te caen, eso siempre, pero por detrás putealas a más no poder. Una buena forma de joderlas es descubrir donde salen de fiesta normalmente y decirle a tu amigo gordo, feo y salido (todos tenemos un amigo así) que en esa discoteca hay unas tías a quienes les gusta. Pequeñas cosas, sin pasarse, pero nunca te dejes pisar, amigo.
    Sexo: ¡Aaaaaaay amigos! Una de las partes más importantes en el proceso de convertirte en un novio perfecto. La verdad, lo único que tengas que hacer es demostrar que tus habilidades sexuales corresponden a las de un actor porno que lleva 3 décadas en la profesión. ¿Difícil? No, el Toquerismo ya os enseño a follar, repasad esto y os será muy fácil: http://toquerotheboss.wordpress.com/201 ... amofollar/

    Sexo (ll): Ojo, el novio perfecto también debe saber distinguir a la perfección cuando se debe follar y cuando se debe hacer el amor. Para novatos, follar es como un equipo de Caparrós, donde el físico y la brutalidad priman por encima de lo demás; por su parte, hacer el amor es como un equipo de Bielsa, todo se hace con mucho tacto, delicadeza y se cuidan los detalles hasta el último milímetro. ¿Y cómo sé si mi novia quiere follar o hacer el amor? Fíjate en los detalles: si te arranca los calzoncillos a bocados, quiere follar; si acabáis de mirar ‘A 3 metros sobre el cielo’, está llorando y te abraza, quiere hacer el amor.

    Suegros: Xan, xan, xan, xanxanxan, xanxanxan (música de Star Wars, cuando sale Darth Vader). Un tema muy jodido. Muy jodido. Si resulta que los padres de tu novia son buena gente, tienes suerte. Pero en el 99% de casos restantes, siempre hay algo que se tuerce: tú eres del Celta y tu suegro del Depor, no te gusta el plato estrella de tu suegra, descubres que tu suegra es esa madurita con quien tan bien te los pasaste hace unos meses… En estos casos, amigos míos, solo os puedo recomendar que hagáis como Figo pasenado por las Ramblas de Barcelona: intenta sobrevivir, que ya será mucho. Venga, ánimo.

    Matrimonio: Si aplicas a la perfección todo lo contado hasta ahora, tu novia se enamorará de ti con locura, pasarán los años y llegará un día en tu vida que verás que tienes que sentar la cabeza, dejar Twitter de una puta vez y casarte con ella. Lo mejor para estos casos es… bueno, creo que esto da para otra entrada en el blog, así que de moment os dejo con la duda.
Y esto es todo Toqueristas. Espero que los que tengáis novio probéis todo lo que os he dicho de inmediato, y los que no tenéis aún, que busquéis novia con más ganas aún para poder llevar a cabo cuanto antes los consejos del número Dios. ¡Un abrazo a vosotros y otro más fuerte a vuestras novias!

Aviso legal: No me hago responsalbe de las palizas, puñaladas e insultos que puedas recibir por parte de tu novia, sus amigas y tus suegros si aplicas los consejos aquí dados. Y si tu novia te deja, tampoco es culpa mía, que lo sepas.

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Mensajepor Invitado » Dom 02 Dic, 2012 1:56 am



El mentalista Keith Barry enseña trucos para ligar

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Mensajepor Invitado » Jue 10 Ene, 2013 4:08 am



Simplemente no te quiere

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baby maleni

Mensajepor baby maleni » Sab 19 Ene, 2013 12:22 am

No es cursi, no es sexista, no es machista, ni la encargada monguer, no, es lo siguiente:




http://www.rtvv.es/va/ocupat/Ocupat-Ofe ... 45570.html

El mundo mágico de Princelandia


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Mensajepor Invitado » Mié 06 Feb, 2013 3:42 am




Tras 24 horas de flechazo se tatúa su nombre en la cara


En vísperas de San Valentín, llega la historia de una joven llamada Lesya y la declaración de amor que lucirá cada día: le ha pedido a su novio, el tatuador Ruslan Toumaniatz, que le tatúe su nombre en letras góticas para decorar sus mejillas. Y, según la historia que cuentan ambos, este sello a su amor se produjo a las 24 horas de conocerse en un chat.

Este es el resultado de la obra que luce en su cara Lesya, un tatuaje raro y arriesgado, por lo que pueda durar su historia de amor. De momento, van a casarse, según cuenta el Daily Mail.

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Así ha cambiado la cara de esta chica:

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Parece que el enamoramiento de Lesya va más allá: "Es un símbolo de nuestra devoción eterna. Quiero que me tatúe cada centímetro de mi cuerpo". Mientras, ella se está formando en el arte del tatuaje con su prometido.



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miss 1926

Mensajepor miss 1926 » Mié 20 Feb, 2013 3:51 am


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O_o

Videoclip de "Yo soy esa mujer 10" Teresita Páramo

Mensajepor O_o » Jue 21 Feb, 2013 2:10 am


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bei Gott

Mensajepor bei Gott » Vie 08 Mar, 2013 12:49 am

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Toda la verdad sobre el bigote de las portuguesas


L
a mención al bigote de las portuguesas pudiera parecer un chiste xenófobo de los españoles hacia nuestros vecinos peninsulares si no fuera por un pequeño detalle: aún es habitual cruzarse en las aldeas de Portugal con mujeres mayores que lucen un hermoso mostacho.

La costumbre de dejarse crecer el bigote y los pelos de las piernas tiene un origen colonial y, ahora sí, racista: los territorios del imperio portugués estaban principalmente en África –Cabo Verde, Mozambique, Guinea Bissau, Zanzíbar y Angola- y en América –Brasil- (amén de múltiples colonias en Asia y Oceanía) de modo que la población sometida era principalmente negra. Como es bien sabido, los negros son barbilampiños: apenas tienen vello corporal, de modo que los portugueses (y las portuguesas) hacían alarde de su origen racial dejándose crecer el pelo de la cara, las piernas y allí donde saliera.

“Esto sucedía ya en el siglo XVI”, me cuenta Catarina, la única portuguesa que ha accedido a romper la omertá sobre este peliagudo asunto para este artículo: “Para diferenciarse de los negros, las portuguesas lucían un elegante bigote”, explica. “Lo curioso es que la gente más culta abandonó la costumbre hace un siglo, pero quedó como residuo en las zonas rurales y más atrasadas. Sin ir más lejos, la mujer que cuida la casa de mi familia en el pueblo luce un bigote que ya quisiera para sí Burt Reynolds”.

La colonización trajo a las calles de Lisboa la moda del bigote femenino, la descolonización, cuatro siglos después, extendió la costumbre capilar entre las clases más humildes. En 1975, tras la Revolución de los Claveles, Portugal pierde sus colonias en África -Cabo Verde, Guinea-Bisau, Mozambique, Santo Tomé y Príncipe y Angola- lo que desencadena el retorno de miles de portugueses a la metrópoli.

Una vez más, las portuguesas quieren demostrar su “blancura racial” ante sus compatriotas, así que desdeñan novedosos inventos de Occidente, como la Epilady y la cera, que ya es de uso común entre el resto de las portuguesas, y se dejan crecer los pelos en el pecho, en la cara y en las piernas.

No todos apoyan esta teoría, claro. Un profesor universitario de historia moderna portuguesa que prefiere mantenerse en el economato cree que la hipótesis es “peregrina” y que entronca con “un prejuicio de los españoles respecto a la belleza (escasa) de las portuguesas, un prejuicio que ya alimentó el escritor Juan Varela, que estuvo destinado como diplomático en Lisboa en el siglo XIX”.

Sin embargo, la ilustre catedrática de Filosofía Portuguesa Pilar Vázquez Cuesta refería a sus alumnos -medio en broma, medio en serio- la teoría que explico sobre el origen del bigote de las portuguesas. Ligia Borges, profesora portuguesa afincada en Extremadura, también refiere la historia de los retornados de la Revolución de los Claveles aunque matiza que “se trata de una broma entre portugueses, no una verdad”.

Cabe aclarar que las portuguesas no son per se más hirsutas que las españolas: todos los ibéricos venimos de la misma cepa. La diferencia estriba en que España apenas tuvo colonias en el África negra (tan sólo Guinea Ecuatorial), de modo que no fue necesario para los españoles redundar en su origen caucásico, aunque bien visto, los indios también son barbilampiños…

Y hablando de bigotes… ¿sabías que la palabra “bigote” viene de la expresión alemana “bei Gott” (“¡Por Dios!”), que utilizaban los soldados alemanes mientras se llevaban el dedo sobre el labio superior.

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Mensajepor Invitado » Mar 04 Jun, 2013 8:56 pm

¿Te puedo preguntar una cosilla?


[imageleft]Imagen[/imageleft]-Hola, ¿te puedo preguntar una cosilla? Es que no nos aclaramos con este tema.

Me giro y veo que es Judith, de contabilidad, que viene con unos papeles debajo del brazo, y pienso, anda, qué bien, esta chica parece maja y, de hecho, está sonriendo y me mira con esos ojos tan grandes que tiene, y pienso que claro que la disculpo, que me puede preguntar lo que le dé la gana y mira, igual se lo digo así: “Por supuesto que te disculpo, sólo faltaría, ni que hubieras hecho algo malo”. O no, mejor le digo: “No te perdonaré jamás” y se reirá porque se lo diré medio sonriendo y porque seguro que tiene sentido del humor. No he hablado mucho con ella, pero esas cosas se notan. Pues bien, le diré eso y se reirá, pero después le echaré una mano con lo que me diga, cordial y sobre todo serio. Ojo, ahí es donde entra en juego mi astucia, porque le diré que hay un tema que no tengo claro. “Dame un minuto y te lo miro”. Será algo que en realidad ya sabré, pero esperaré diez minutos para explicárselo por mail. Porque así parecerá que le he dedicado más tiempo del que en realidad le he dedicado y además podré comenzar a enviarle mails sin que parezca que soy un psicópata. ¿Por qué iba a enviarle correos, si no? Así, con la coñita, un día le diré de tomar algo y me dirá que sí, claro, ¿por qué no? Al fin y al cabo, seré ese tipo tan majo que le envía mails desde que le solucionó aquel problema. El primer día no pasará nada, sólo unas cervezas, pero nos reiremos mucho y yo sabré que podría, pero no habré querido. Que sufra un poco, que dude, que piense que igual sólo quiero ser su amigo, que sólo somos compañeros de trabajo y no hay nada más. Pero la segunda vez, sí, la segunda vez la cerveza se alargará hasta un tapeo y ahí ya no perdonaré. Al día siguiente nos saludaremos en la oficina, disimulando y aguantándonos la risa, y le enviaré un mail bromeando sobre mis ojeras porque tuve que salir de su casa a las cinco de la mañana para pasar por la mía y cambiarme. Seguiremos viéndonos, primero a escondidas, pero al cabo de unos meses ya lo sabrá todo el mundo e incluso los compañeros me darán algún codazo de complicidad durante el café, al que yo responderé con una sonrisa azorada. Cuando nos asciendan a los dos, porque nos ascenderán, nos decidiremos a dar el paso y nos iremos a vivir juntos. Apenas unos meses después, por qué no, nos casaremos y nos iremos de viaje de novios a Nueva Zelanda, que a ella siempre le ha hecho gracia. Al volver ella recibirá una oferta para trabajar en otro sitio, mucho mejor pagado, y la aceptará. Lo cual será un alivio para los dos porque ya estaremos un poco cansados de vernos a todas horas cada día, aunque no nos atreveremos a confesarlo. De todas formas, todo irá bien, al menos hasta que nazca el bebé. Ojo, que querremos mucho a Rebeca, pero entre una cosa y otra, las tensiones irán en aumento: yo no querré renunciar a mi independencia y a mis cervezas con mis amigos, mientras que ella lo tendrá cada vez más difícil para hacerse cargo del trabajo y de la cría, y más teniendo en cuenta que mis padres viven fuera de Barcelona y que su madre no estará ya muy bien de salud, por lo que no podremos recurrir a los abuelos para hacer de niñeros. Reconozco que yo no haré un gran esfuerzo por adaptarme, que me comportaré como un egoísta, pero también hay que decir que ella ya no será la Judith con la que me habré casado… No, espera, no está bien que le eche la culpa: eso no es más que una excusa, no es más que lo que me diré a mi mismo cuando me esté tomando una primera cerveza, al salir del trabajo, con la nueva abogada, una chica que habrá acabado de entrar, una morena con mucho sentido del humor (también) a la que yo haré caso porque soy imbécil y porque siempre lo echo todo a perder. Pero ya será tarde para lamentaciones, porque me estaré vistiendo en su casa y mientras baje en el ascensor le enviaré un mensaje a Judith diciéndole que ya salgo de la oficina, menudo lío de última hora, donde ella sabrá que ya no estoy porque como no cogía el móvil y la niña está enferma, habrá llamado y ya le habrán dicho que me fui hace como tres o cuatro horas.

Miro a Judith, que sostiene sus papeles, aguantando la sonrisa, probablemente sin saber si no la he oído o si simplemente soy subnormal.

Me pongo de pie. La abrazo.

-Lo siento, Judith, pero no te puedo echar una mano. Sé que ahora no lo entiendes, pero lo hago por tu bien.

Y me voy al baño a llorar.

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kiosko cerrao

Mensajepor kiosko cerrao » Mar 25 Jun, 2013 2:46 am

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Que se casen ellas

■ La tasa de nupcialidad ha caído a la mitad desde 1976.
■ La institución del matrimonio ha dejado de ser útil para el hombre, aunque sigue siéndolo para la mujer.
■ Los incentivos para renunciar al matrimonio y la paternidad son hoy mayores que nunca.


Cristian Campos



Un estudio estadístico publicado en marzo de este año dio las cifras oficiales. La tasa de nupcialidad (matrimonios por cada 1.000 habitantes) era en 1976 de 14,36. En 2011 fue de 7,01, menos de la mitad. También tardamos más en casarnos. En 1976 lo hacíamos por término medio a los 24 años (las mujeres) y a los 27 (los hombres). En 2011, a los 33 y los 36. En 2011 solo se celebraron 163.338 bodas en España. Menos que nunca.

Los datos son interesantes pero más interesante aún es quien los publica: el Instituto de la Mujer. Los hombres no tenemos la suerte de disfrutar de un Instituto para nosotros solos, pero si existiera es poco probable que se interesara por la decadencia del matrimonio.


    El matrimonio no es más que el equivalente de una lengua muerta que vegeta en estado de coma solo gracias a la intervención agresiva del estado.

De hecho, las instituciones sociales no son muy diferentes de una lengua. Es decir de una herramienta. Se utilizan mientras nos son útiles y las abandonamos cuando dejan de serlo. El matrimonio no es más que el equivalente de una lengua muerta. Y como muchas lenguas muertas, vegeta en estado de coma solo gracias a la intervención agresiva del estado. El problema es que esa intervención agresiva del estado destinada a salvar la institución del matrimonio solo beneficia al 50% de la pareja. Precisamente aquel del que se ocupa el Instituto de la Mujer.


Recoger lo sembrado

Los que han renunciado al matrimonio son los hombres, no las mujeres. Sirva de ejemplo anecdótico el comentario de un tal Serenissimo a la noticia en el diario El Mundo: "Y más que se van a reducir. A las mujeres las van a tener que inseminar vía Yamovil. Como para casarse y que a los pocos años te monte un numerito la parienta y te acuse de acoso psicológico porque le preguntaste tres veces que dónde había dejado las llaves del coche. Anda y que vayan recogiendo lo que han sembrado".
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Y dirán ustedes "menuda simplificación". Sí, es una simplificación. Pero lean más allá. Las tres intuiciones de Serenissimo son correctas. La primera: el descenso en el número de matrimonios no es coyuntural y tiene pocas probabilidades de detenerse a corto y medio plazo. La segunda: la legislación sobreprotege a la mujer y, en algunos casos, condena al hombre a la indefensión negándole el derecho a la presunción de inocencia. La tercera: la presión política del feminismo y sus brazos armados de los partidos políticos ha logrado el efecto contrario al deseado. Su objetivo era conquistar una posición de fuerza para la mujer dentro del matrimonio. Pero lo que ha acabado consiguiendo es ahuyentar al comprador.

Lo que, por cierto, era previsible que ocurriera. La estrategia del feminismo solo habría podido funcionar en sociedades en las que el matrimonio fuera obligatorio para los hombres.

Y sí: las razones de la muerte del matrimonio son más complejas que eso. Pero los seres humanos no vamos por ahí con la Enciclopedia Británica, un manual de razonamiento lógico y las obras completas de los mejores filósofos de la historia a cuestas a la hora de tomar decisiones vitales. Las razones para casarnos o dejar de hacerlo son tan prosaicas y mundanas como la presión de amigos y familiares, la que ejerce tu propia pareja, la percepción social mayoritaria del matrimonio en nuestro entorno inmediato, su regulación legal, la previsión más o menos racional del comportamiento futuro de nuestra pareja en el mejor y en el peor de los casos, los niveles de oxitocina en nuestro cuerpo… Las razones de la decadencia del matrimonio serán todo lo complejas que queramos a nivel académico. Pero a nivel de usuario el motivo de su fracaso no puede ser más claro. El matrimonio ya no es una herramienta útil para el 50% de la pareja.

Pero sí lo es para el otro 50%. ¿Quieren la prueba?

Llego a través del blog Barcepundit a un artículo de la psicóloga estadounidense Helen Smith publicado en la sección de libros del Huffington Post estadounidense. Smith es la autora de un libro titulado Men On Strike: Why Men Are Boycotting Marriage, Fatherhood, and the American Dream – And Why It Matters (Hombres en huelga: por qué los hombres están boicoteando el matrimonio, la paternidad y el sueño americano – y por qué eso es importante).


    El matrimonio, hoy en día, beneficia extraordinariamente a las mujeres y perjudica aun más extraordinariamente a los hombres.

El artículo del Huffington Post es un resumen de los puntos principales del libro. Y empieza con un dato de esos que lo explican casi todo: según un estudio del Pew Research Center, el número de mujeres de entre 18 y 34 años que afirman que el matrimonio es una de las cosas más importantes de su vida ha subido desde el 28% de 1997 hasta el 37% de hoy en día. En el mismo periodo, el número de hombres que dice lo mismo ha descendido desde el 35% al 29%.

Leerán ustedes muchas explicaciones para esos datos. Solo hay una: el matrimonio, hoy en día, beneficia extraordinariamente a las mujeres y perjudica aun más extraordinariamente a los hombres. No hay otra razón para ese sorpasso. No hay conspiraciones machistas, no hay inmadurez masculina, no hay miedo a la responsabilidad, no hay pánico a la liberación de la mujer. No hay nada.

Lisa y llanamente, los incentivos dentro del matrimonio para los hombres han desaparecido por completo. Y eso es exactamente lo que dice Helen Smith en su artículo: "Los hombres no son inmaduros o perezosos. Están respondiendo racionalmente a los incentivos de la sociedad actual". Smith lista en el artículo esos incentivos negativos, que podrían resumirse así:

    1. Perdida de respeto por la figura paterna.

    2. Adiós al sexo.

    3. Adiós a los amigos.

    4. Adiós al espacio personal. Físico y psicológico.

    5. Alto riesgo de perder tu dinero… y a tus hijos.

    6. Probabilidad de ganar en los tribunales cercana a cero.

    7. Adiós a la libertad.

    8. Ser soltero nunca ha sido más fácil que hoy en día.
Uno solo de esos incentivos sería suficiente para plantearse la renuncia al matrimonio. Tres son un antídoto contra la lujuria. Ocho son el equivalente de un patada con carrerilla en las gónadas.

Pero lo realmente curioso es que al menos cuatro de esos incentivos negativos no son exclusivos del matrimonio sino que funcionan en cualquier tipo de relación sentimental con el sexo opuesto. Quizá hace años habría sido posible encontrar el término medio entre el macho alfa al más puro estilo Tony Soprano y los castrados emocionales de hoy en día. Un término medio que convirtiera el matrimonio en un contrato con beneficios y renuncias equivalentes para el hombre y la mujer. Hoy ya es demasiado tarde.

¿Mi apuesta? Lo que está en trance de marginalización no es ya la institución del matrimonio o la paternidad, sino cualquier tipo de relación sentimental con el otro sexo que vaya un paso más allá de la amistad. Si me dejara llevar por el amarillismo diría que a los hombres no parece gustarnos ese tipo de mujer moderna que no es más que un hombre encerrado en el cuerpo de una escoba y que a las mujeres tampoco parece gustarles demasiado ese tipo de hombre contemporáneo que han moldeado a imagen y semejanza suya. También diría que tanto la una como el otro son creaciones 100% femeninas y que por lo tanto son ellas las que deberían pagar el pato del fracaso de su experimento de ingeniería social.

Pero no me voy a dejar llevar por el amarillismo. Solo diré que es evidente que nos hemos aburrido los unos de los otros. El sexo va a acabar siendo cosa de pobres y de adolescentes. ¿Quién con más de dos pares de zapatos bajo la cama va a querer meterse en esos berenjenales?

Al tiempo.

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Mensajepor Invitado » Mié 17 Jul, 2013 2:52 am

LA ASOMBROSA HISTORIA DE LA CORBATA Y LA CHICA DE PENDIENTE DE PERLITAS

Tengo que confesar que siempre me han gustado las chicas de pendientes de perlitas. Creo que sabéis a qué tipo de mujer me refiero. Los mejores sitios para conocerlas solían ser las fiestas de los colegios mayores y, de todas ellas, la mejor era la de San Juan Bosco, en Sevilla. Os voy a contar una bonita historia que me sucedió hace ya algunos años en una de esas fiestas inolvidables.

Luis, mi mejor amigo, estudiaba entonces en Sevilla, vivía en Triana y todos los años me invitaba a pasar unos días a su piso – leonera de estudiantes, coincidiendo con la fiesta del colegio mayor, a la que no faltábamos ni aunque nos lo mandara el médico.

Normalmente aquello se celebraba en un bar de reconocida sevillanía, donde uno se lo pasaba muy bien si lograba abstraerse del hecho de estar rodeado de algún rancio de patillas tipo “oreja de cocker” y acento miarma. Además, había que asistir obligatoriamente de traje y corbata.

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Ambrose E. Burnside, que por sus frondosas patillas fue nombrado Hijo Predilecto de Écija.[/left]
Yo iría desde Córdoba y Pedro, otro amigo que venía también a la fiesta, me traería mi traje desde Huelva. Total, que llego Sevilla, a casa de Luis, y llamo a Pedro para preguntarle por dónde anda y pasarme a recogerlo. “Estoy en Huelva. Un primo mío ha tenido un accidente y estoy en el hospital. Él está bien, pero no tengo el cuerpo para juergas y me quedo aquí”, me contó.

Así que estaba sin traje, a una hora de recoger las invitaciones a la fiesta. ¿Qué hacer? Todas las tiendas estaban cerradas y no me daba tiempo a ir a Huelva, pillar mi traje y volver a Sevilla a tiempo. Entonces me acordé de mi tío Carlos, que vive en un pueblo del Aljarafe sevillano. Lo llamé para contarle la historia y me dijo que me pasara por su casa que él me dejaba ropa. Cogí el coche y me planté en su casa a toda prisa, ya que andaba justísimo de tiempo.

El problema es que mi tío es un poco más bajo que yo y tiene espalda para siete cuerpos. Ha sido siempre muy deportista (ha practicado vela, atletismo, natación, etc.) y parecía He-Man de los Másters del universo, mientras que yo en aquel entonces era más bien un Madelman delgadito. Pero ya había quedado con mi chica de pendientes de perlita y había que entrar en la fiesta como fuera, aunque pareciera que el traje me lo había comprado en Pichardo (que para quien no lo sepa, aclaro que es una famosa tienda de disfraces sevillana).

Llegué corriendo a casa de Luis y me cambié de ropa a velocidad supersónica. La verdad es que bien, bien, no me quedaba el traje. Uno tiene percha, pero aquello no había forma de defenderlo. El pantalón me quedaba corto, al igual que las mangas; no así la parte de la espalda que me estaba enorme. Parecía que me había apuntado a la moda de la vuelta ochentera a las hombreras. De repente me di cuenta de que se me había pasado un detalle importante: no le pedí a mi tío la corbata.

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En estas situaciones siempre me pregunto: ¿qué haría Macaulay Culkin en mi lugar? Y me abro una cerveza.

¿Y ahora qué? ¿Dónde conseguía una corbata a las diez de la noche? El tiempo se me echaba encima y tenía menos opciones de tener éxito que Sara Carbonero de conseguir el quesito amarillo en una partida de Trivial. Luis se quedó pensativo unos momentos y dio con la solución: “Lo único que se me ocurre que pueda estar abierto a estas horas es el chino de la esquina”. “Vamos para allá”, dije, dispuesto a alcanzar las más altas cotas del ridículo para lograr mi propósito.

Parecía que la china que atendía el negocio había pasado directamente de Chongqing a Triana y hablaba un perfecto sevillano. Me recibió con una sonrisa y una frase que nunca pensé que oiría de labios de un asiático: “Estamoh a punto de cerrá, shurrita”. No se podía negar que la señora se había adaptado a las costumbres locales, no solo por el acento, sino por el hecho de estar dispuesta a perder un cliente por respetar el horario comercial. ¿Qué clase de china era aquella, my God?

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“La Muralla China no está má, pero no la compare con er Parador de Carmona, shoshete”[/left]
“Corbata…corbata….”, me atreví a susurrar mientras resoplaba por la carrera que me había pegado. “Ah, tenemoh musha, miarma… Ven acá pacá. Qué caló tengo, cohone. Estoy acarmá”, contestó la china como si hubiera sido poseída por el espíritu de Paco Gandía.

Resueltamente me enseñó el muestrario corbatil de los horrores: corbatas de latas de Coca-cola, Bugs Bunny, fantasmas halloweenescos, animales del zoo en colores chillones y toda clase de frutas (el llamado modelo corbata macedonia psicotrópica).

Cuando estaba a punto de echarme a llorar, me enseñó una que en condiciones normales no llevaría ni uno de Gran Hermano en la comunión de un sobrino, pero que en aquel momento me pareció digna de Ermenegildo Zegna en un día inspirado. Lo cierto es que, al tacto, la corbata, que era más fea que un coche por abajo, resultaba extraña. Era como una especie de material sintético, sin duda tóxico. De lejos daba la impresión de ser una corbata horrible, pero, eso sí, confeccionada con tejido estándar corbatesco y eso era a todo lo que podía aspirar a esas alturas. Era tan dura que te daban ganas de colgarla en una cercha y calcularle el momento flector.

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Las corbatas que me enseñó la china eran más o menos así.

Anudándome la corbata como pude, por la rigidez que presentaba, me monté en el coche y puse rumbo a la fiesta con Luis, totalmente resignado y con menos esperanzas de triunfar que la selección de baloncesto de San Marino.

Ahí me encontré con la chica de pendientes de perlitas, que se rió mucho cuando le conté la peripecia corbatil. Estábamos charlando muy animados cuando bajaron las luces y pusieron una canción de esas de ponerse romántico. Y entonces descubrí el porqué del tacto raro: LA PUTA CORBATA BRILLABA EN LA OSCURIDAD. Era una corbata tejida con material fluorescente. Allí estaba yo, el centro de todas las miradas, rojo como un tomate y perfectamente ataviado para guiar a un avión en un aterrizaje de emergencia en un día de niebla intensa. En fin, quise morirme por la vergüenza, miré a la chica, que lloraba de la risa, me abrazó con un “Ven, tonto” y me dijo al oído que aquello era lo más tierno que habían hecho por ella. Y, sí, amigos, ligué.

Desde entonces apoyo sin fisuras la reclamación de los comerciantes chinos de abrir sus tiendas sin restricción horaria alguna.

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That Mitchell and Webb Look - Women Sort Yourself Out

Mensajepor Invitado » Mié 14 Ago, 2013 4:56 am


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Mensajepor Invitado » Lun 26 Ago, 2013 12:52 am



Conmovedor poema de amor de un hombre con trastorno obsesivo - compulsivo




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