EL AMOR SOLO DURA 4 AÑOS

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Cuidado!!

Mensajepor Cuidado!! » Jue 05 Mar, 2009 1:32 pm

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SOYHELENA

Mensajepor SOYHELENA » Jue 05 Mar, 2009 4:25 pm

¿SÓLO 4 AÑOS?

¿Y OS PARECE POCO?

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invitada ts as

yo...

Mensajepor invitada ts as » Lun 09 Mar, 2009 7:46 pm

...creo que a veces dura mucho menos... algunos saltan de calentura en calentura...

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Radio 3

Mensajepor Radio 3 » Lun 09 Mar, 2009 8:13 pm

Marcelo Mouhape en el aire :grin:

mms://radio3.eternet.cc/radio3

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moldesjavier

Mensajepor moldesjavier » Mié 11 Mar, 2009 5:25 am

nunca mas deacuerdo con una opinion...es el tiempo que duro el amor con mi ex pareja!! [smilie=to funny.gif] [smilie=to funny.gif] [smilie=to funny.gif]

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invitada ts as

Mensajepor invitada ts as » Mié 11 Mar, 2009 10:23 pm

¿ Cuánto dura, entonces, una calentura?....

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Concha

ENTREVISTA NIEVES HERRERO | CONCHA VELASCO

Mensajepor Concha » Lun 23 Mar, 2009 3:22 am

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    A SOLAS CON NIEVES HERRERO | CONCHA VELASCO
    «Tengo un rechazo hacia los hombres que debería tratarme un psicólogo»

    Espléndida madurez: Se pregunta a menudo si ha merecido la pena consagrar toda una vida a la interpretación, si no se habrá perdido demasiados matices familiares por el camino. Quizá haya sido el peaje a tributar por convertirse en una de las grandes damas de la escena española. Tras su exitoso paso televisivo por Herederos, Concha Velasco (Valladolid, 1940) vuelve a la verdad del teatro en Barcelona con la obra de Jose María Pou La vida por delante. Paradójicamente, ella mira por el retrovisor de su existencia y añora a sus padres, que se tomaron con desigual talante eso de que la niña saliera artista. Habla y no escamotea elogios para sus hijos y su nieto, empapelando con fotos familiares la habitación del hotel en Barcelona donde ahora vive. ¿Y el amor? Está sola por convencimiento, tras una separación televisada que la dejó noqueada: tanto agravio se ha convertido en rencor.

    Fotografía de Luis Malibrán

«Vivo este momento de mi vida pensando si todo esto ha valido la pena. Una profesión a la que le he dado todo, a la que le he entregado más de la mitad de mis años…». Concha deja caer la reflexión con esa voz rotunda que tanto la caracteriza. Según la pronuncia, parece que va a hacer mutis, como en el teatro. Pero no. Concha no está actuando. Sentada en el sofá del hotel, sin un guión ni una frase aprendida, está siendo ella: Concepción Velasco Varona. Tan segura de lo que está diciendo que produce escalofrío. «¿Vale la pena?», murmura.

Concha se revuelve contra su pasado por haber dedicado poco tiempo a su vida personal. Pero es una rabia contenida. «Esto no es otra cosa más que rebeldía». Concha se niega a acobardarse por el paso implacable de los años: «¿Por qué tenemos que asustarnos por cumplir años y queremos ocultarlos? Operaciones, horas del día sacrificadas…, cuando queda tan poco tiempo para disfrutarlas. Por ahí yo no paso. No tengo ningún complejo. Tengo 69 años ¡y estoy estupenda!». La actriz ríe después de lo dicho. Hoy se encuentra eufórica porque ha estado con sus hijos y ha podido ver a su nieto. El crío se echó a llorar «porque casi no me conoce». Necesitaba achucharlo, tanto como lo hace cada noche con la foto de su madre. «Cuando me entran los miedos, me abrazo a la foto de mi madre y así me quedo dormida. Tengo necesidad de que alguien me abrace. Por eso, procuro tener cerca las fotos de mi madre o de los niños».

Familiaridad. En el hotel de Barcelona donde ahora vive –a raíz de la obra de teatro que protagoniza, La vida por delante, de José María Pou–, se han acostumbrado a que su habitación esté empapelada de fotos familiares. «He conseguido hacer mía la habitación llenándola de cosas. De otra manera no podría vivir». Ocurre lo mismo en su piso, recién estrenado, de Madrid. «Vino el otro día mi sobrina Manuela, buenísima actriz por cierto, y me dijo nada más entrar: ‘Tía, venir a tu casa es como ir a tu camerino’. Tengo fotos por las paredes, en marcos, colgadas y pegadas por todas partes. Así tengo la sensación de estar acompañada».

Coge Concha su bolso y me enseña las últimas instantáneas que ha hecho con su cámara. «¡Mira cómo es mi niño! ¿A que se parece horrores a mí?». En todas, su nieto. Resulta tierno ver cómo le da el biberón al último vástago de la familia. Algún día publicará un libro con sus miles de disparos a todo tipo de objetos, personas o monumentos. Tiene la curiosidad de un adolescente. Lo inmortaliza todo. Dentro de las muchas fotos, se cuela una que me sorprende. Concha compartiendo una velada con el mítico OO7…

–¿Conociste a Sean Connery?

–No, si no lo conozco. Es un fotomontaje que me han hecho. Ya sabes que siempre me gustó.

–Lo dices en pasado…

–Es que se me ha hecho mayor. Ahora el que está estupendo es Richard Gere o Hugh Jackman. Me encantó presentando los Oscars.

La vallisoletana nunca se ha fijado en los hombres jóvenes. Le gustan los maduros: «Los de 50 siempre me han resultado muy atractivos». Pero desde que se separó, después de 28 años de matrimonio, no consiente en volver a enamorarse. «Después de todo lo que me ha pasado, no permito que nadie se me acerque. Tengo un rechazo hacia los hombres que debería tratarme un psicólogo». Otra cosa son sus compañeros de reparto: «Son actores maravillosos. Por ejemplo, tengo relaciones con Ginés García Millán. No pongas esa cara que, últimamente, mis relaciones son por teléfono. Sólo. Si un día alguien me dijera: ‘Guapa, ¡cuánto te quiero!’, nunca más le volvería a contestar».

–Concha, la herida no ha cicatrizado…

–Ha cicatrizado en falso. Pienso que no había necesidad de hacer todo esto, ¿no? Tengo motivos para estar triste. Me he sentido dolida estos últimos meses. Muy dolida. No quiero hablar del tema. No. De repente, me he hecho fuerte. He vuelto a resurgir.

Tanta fortaleza tiene truco. «Cada mañana, cuando me levanto, yo me invento un personaje. Me creo la fuerte, la que puede con todo. Me ha hecho mucho daño en la vida parecer tan fuerte. ¡Me hubiera gustado tanto ser frágil!».

Lo que es difícil inventar, por no decir imposible, es el afecto, el amor… Sobre todo, cuando la prensa ha seguido con tanta atención sus relaciones: «Para unos, he sido la muchachita de Valladolid y, para otros, Mata Hari. Pero en realidad, ni lo uno, ni lo otro. Confieso que he amado mucho y muy bien. También creo que he sido amada. A lo mejor, no he querido a la persona correcta, pero bueno…».

–¿El gran hombre de tu vida?

–Fue un hombre estupendo.

–¿Quién? –No diré más.

Poema en el bolso. Concha saca del bolso –parece el de Mary Poppins– un papel doblado. «Llevo las notas de mis hijos», cuenta. Lo mete de nuevo y sigue rebuscando. Encuentra un dibujo de cuando los chicos eran pequeños. Tampoco da con lo que busca. Saca otro papel. Este sí parece ser. «Mira, llevo este verso de José Hierro que me gusta releer de vez en cuando. Se titula Vida y dice así: Después de todo, todo ha sido nada/ a pesar de que un día lo fue todo. /No queda nada de lo que fue nada. /Era ilusión lo que creía todo, que en definitiva era la nada…», declama.

Dejamos aparcado el amor que lo fue «todo» aunque hoy sea «nada». Tengo interés por saber si ha roto fotos: «No. Lo que hago es poner unas encima de otras, pero romper, no. Las fotos que no deseas ver, salen. Procuro pensar que cuando hice esa foto, era otra persona».

Se reconoce «muy, muy rencorosa», capaz de amar con la misma intensidad con la que ignora. Una mujer muy pasional, con una enorme fuerza, imposible de frenar. «A mi me parará Dios cuando quiera. Pero aviso a navegantes. Yo tengo un ángel de la guarda que me protege de tal manera que pido que no pierdan el tiempo los que creen que me van a hacer perder la cabeza, porque no podrán».

Siempre protegida por su ángel, reivindica su fe. «Hay gente que no entiende que yo rece todas las noches y que dé las gracias a la vida, que me ha dado tanto… como decía Violeta Parra. Hay gente muy confusa que cuando oye esto, se ríe».

Concha es una mujer comprometida. Siempre lo ha sido. Precisamente ahora que mira tanto a su pasado, por su papel en el teatro como Madame Rosa, se acuerda de las discusiones que mantenía con su padre. «¡Cuánto le echo de menos y cuánto me arrepiento de haberme peleado con él! Yo le decía: ‘Mis hijos no van a ir a la mili’. De no existir el Ejército, él lo habría inventado. Fue mi momento más progresista. Como está ahí, sabe que le pido perdón porque era un militar vocacional…». La verdad al desnudo es que ha vivido más encima de un escenario interpretando a cientos de personajes que en su vida real, de carne y hueso; de madre y mujer; de hija. «Ahora echo de menos a mis padres. Me acuerdo mucho de ellos».

Tiene muy presentes las tensiones familiares a raíz de plantear su ya famosa frase: «mamá quiero ser artista». «A mi padre no le gustó. Quién más me apoyó fue mi madre. Me acompañó siempre, hasta que se puso enferma. Mi madre hubiera querido estar conmigo en el camerino. Disfrutaba muchísimo. Me tenía todo el día estudiando y estudiando. Fue muy amiga, muy compañera y muy cómplice». Su sueño de bailarina se truncó a los 14 años. «El enorme sacrificio, las horas de barra y de estudio, la sangre en los pies, el dolor… quedaron atrás cuando tuve que ponerme a trabajar. Un problema familiar muy grave me impidió seguir con el baile. Me habían concedido una beca para estudiar en Inglaterra, pero la familia se quedó sin nada. Por eso, empecé a bailar de otra manera».

Maldita soledad. En plena adolescencia, empezó a separarse de los suyos, eso que Concha lleva tan mal. Ya entonces supo de qué va eso de la soledad. «La soledad de la pensión, la soledad del estudio… La soledad. Me hago mayor, tengo hijos y siempre mirando el reloj. Hacían la comunión y tenía que irme a continuar una grabación. Prisas y la sensación de no estar, de perderme momentos únicos». Y la ansiedad, el ahogo, los miedos… y el teléfono. «Yo tengo dos hijos maravillosos [Manuel y Paco] que están constantemente en contacto conmigo. No se puede estar más arropada por ellos, pero siempre por teléfono. ¿Vale la pena?», vuelta a la pregunta que tortura a Concha.

Estos días, en las horas libres que le deja la función, se la puede ver paseando por Las Ramblas, mirando con nostalgia a esas parejas «que van de la mano». A cielo abierto, confiesa que cuando sale del escenario «es como si me quitaran el andamio. Estoy deseando que pase el día o la noche para volver a entrar en él. Me siento segura en cuanto piso el camerino del teatro».

Concha Velasco ha terminado queriendo a su malvado personaje en Herederos. «No soy capaz de criticar a mis personajes. Y menos al de una mujer que no fue feliz nunca en su vida. Enamorada de un hombre que la engañó. A partir de ese momento utilizó a los hombres para darse placer a sí misma. A mí este personaje me tenía muy tranquila. Para mí era como un desahogo».

Concha ejerce de animal de escena. Si va al cine, «acabo contándote el final y recitándote el diálogo de todos los actores. El cine para mi es una fábrica de sueños». Los musicales son su perdición. «Después de Madame Rosa haré el musical de mi vida». No se pierde un concierto de Madonna. Ya tiene las entradas para verla actuar en España. El que pretenda ver a la Velasco como alguien normal, se equivoca. Concha es Doña Concha hasta tirada en un sofá: «Para que nos vamos a engañar. No soy normal ni cuando voy a la compra».

La entrevista tuvo lugar en el hotel Silken Puerta América (Avda. de América 41, Madrid. tel. 917445400)

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-CHANDALDELUXE

Mensajepor -CHANDALDELUXE » Dom 29 Mar, 2009 9:38 pm

QUE EL AMOR DURA CUATRO AÑOS? ESO LES DURARA A LOS POBRES QUE TIENEN ESE MAL VICIO DE ESTIRAR TODO PARA AHORRAR YA SEA SENTIMIENTOS O MONEY KE RATAS QUE SON LOS DESCAMISADOS THE GREAT UNWASHED LOS PARIAS ASALARIADOS LOS CURRITOS DE A PIE LOS PRINGAOS LAS MASAS ABORREGADAS LOS PEPEROS Y LOS DE ZETAPARO UNOS Y OTROS APALEADOS POBRES FEOS Y DESGRACIADOS AY JODER EN LA HIGH SOCIETY TODO DURA LO QUE DURA UNA ESTACION Y CON LA SIGUIENTE TODO SE RENUEVA VESTUARIO JOYAS AMANTES Y ESCENARIOS ESTO SE LO DIGO ESTA MAÑANA A MI AMANTE BERLINES MIENTRAS EMPAQUETO MIS COSAS EN SEIS BAULES DE LOUIS VUITTON LE DIGO QUE NO ESTAMOS REGIDOS POR LAS ESTRELLAS SINO POR LAS ESTACIONES Y CON LAS ULTIMAS NIEVES DEL INVIERNO DIGO AUF WEIDERSEHEN A GSTAAD Y AL MIO INNAMORATO KE TAMBIEN SE VA SE ACABA SU CONTRATO DE MONITOR DE ESQUI Y MI IRATXE EL PROXIMO TRIMESTRE SE MUDA AL CAMPUS DE VERANO DE Le Rosey A ORILLAS DEL LAGO LEMAN TIRO CON ARCO PIRAGUISMO Y MONTAR A CABALLO CREO ASI QUE TRISTEMENTE CON LOS ULTIMOS COPOS DE NIEVE EL CIRCO DE LA JET INTERNACIONAL EN GSTAAD DESPLAZA SU FUNCION SIN TEMER JAMAS AL FRIO O AL CALOR EL CIRCO DA SIEMPRE SU FUNCION AUNQUE ESTA VEZ ME VA A COSTAR MAS DE UNA LAGRIMA DESPEDIRME DE MI ADONIS BERLINES NO POR SOLO POR SUS CLASES INENARRABLES DEL 69 EN ALEMAN SINO TAMBIEN POR LA MYSTIQUE ENTRE PINTOR/MODELO MADRE DE DEU QUE BUEN TEMA PARA UNA PELI NO? SE LO SUGERIRE AL JUDIO PEDERASTA NEOYORKINO WOODY ALLEN EN CUANTO LE VEA ESTE VERANO EN NYC AL TEMA NO OBSTANTE Y POR INSISTENCIA DE MI ADONIS LE VISITARE EN SU TALLER DE BERLIN YA QUE ESTA PREPARANDO UN SHOW PARA EL VERANO Y PUESTO QUE HE SIDO SU MUSA TODOS ESTOS MESES PUES COMO UNA LADY TENDRE QUE HACER UNA PARADA CON ENTRADA ESTELAR EN OLOR DE MULTITUDES EN LA AUGUSTSTRASSE DE BERLIN LA MILLA DE ORO DEL ARTE DEL ESTE DE LA CIUDAD PARADA BREVE EN MI AJETRADA AGENDA DE PRIMAVERA VERANO HIJA ES QUE COMIENZA The Season YA SABES LOS PROMS EL CHELSEA FLOWER SHOW ASCOT EL GRAND NATIONAL WIMBLEDON LAS REGATAS DE HENLEY Y PARA REMATAR LA CARTIER INTERNATIONAL A FINALES DE JULIO TODO ESTO EN ENGLAND CLARO KE ALLI LA VIDA SOCIAL ES UN ARTE PORQUE EN ESPAÑA Y OLE NO HAY SEASON NI VERANO NI INVIERNO MAS QUE CUATRO TXORIZOS DEL LADRILLO FOLKLORICAS EX-MINISTROS ARISTOS ARRUINADOS TELEPRESENTADORAS SEÑORITOS ANDALUCES QUE PIERDEN ACEITE TXULOS DEL ESTE PUTAS GERIATRICAS Y MOROS SAUDIS TODOS JUNTOS HACIENDO EL KANELO EN MARBELLA KE NIVEL MARIBEL NI DE COÑA ME QUEDO YO EN ESPAÑA EN AGOSTO ME VOY A DESCANSAR A LONG ISLAND EN NEW YORK CON EL MATXOTE DE MI MARIDO AUNQUE EL SE VUELVE A EUROPA A TIEMPO PARA EL Glorious twelfth EN ESCOCIA INVITADO POR LORD SAINSBURY EL DOCE DE AGOSTO SE INICIA LA TEMPORADA DE CAZA DE PERDIZ ROJA UN MUST EN EL CALENDARIO BRITANICO HIJA top secret LO QUE MI MARIDO NO SABE ES QUE YO ME QUEDO EN NUEVA YORK EL RESTO DEL MES INVITADA POR LA FOTOGRAFA TORTILLERA Y JUDIA PARA MAS SEÑAS Annie Leibovitz QUE LLEVA YA DICIENDOME UNOS MESES QUE LA VIEJA EUROPA SE ME HACE PEQUEÑA OF COURSE HIJA COMO DICE LA SRA FOTOGRAFA AUNQUE HAYA NACIDO EN NEGURI Y SEA LADY ABERTZALE MI TRUE CALL ES LA DEL STAR SYSTEM AMERICANO Y MI CASA LA CASA BLANCA DE WASHINGTON AY VA LA HOSTIA DE NEGURI AL CIELO!

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por qué termina el amor?

Mensajepor por qué termina el amor? » Lun 07 Jun, 2010 1:50 am

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¿Por qué se termina el amor?

¿Por qué está con su pareja? ¿Qué le mantiene unido a ella? ¿Qué pasaría si la relación se acabara? ¿Cómo la responsabiliza de su felicidad? ¿Qué gana cuando le hace daño a su pareja? ¿Cómo le demuestra que la acepta como es? ¿Qué podría hacer para mejorar la relación?

Todos deseamos amar y ser amados. Sin embargo, muchas relaciones afectivas terminan convirtiéndose en sinónimo de rutina, conflicto y sufrimiento. A pesar de nuestras buenas intenciones, muy pocas parejas logran mantener encendida la llama del amor con el paso del tiempo.

¿Por qué son tan complicadas las relaciones? ¿Por qué provocan tanto dolor y sufrimiento? ¿Por qué se termina el amor? Por muy duro que pueda parecer, cada vez más expertos afirman que todo esto sucede porque, en primer lugar, "el amor nunca existió". Así lo piensa y lo escribe la reconocida terapeuta Louise L. Hay, autora de Usted puede sanar su vida y El poder está dentro de ti. "Si bien al principio lo confundimos con el enamoramiento, más adelante volvemos a equivocarnos, creyendo que el amor es el sentimiento amoroso", afirma.

"Muchas personas dejan de amar a sus parejas porque ya no tienen sentimientos de amor hacia ellas", apunta Hay. "Es un enfoque victimista y reactivo. Más que nada porque los sentimientos surgen como consecuencia de nuestras actitudes y comportamientos amorosos. Para amar de verdad debemos asumir la responsabilidad de crear este tipo de conductas, desarrollando nuestra proactividad al servicio de la relación".

El quid de la cuestión radica en que "es imposible amar a los demás si no nos amamos a nosotros mismos primero", sostiene Hay. Esto es precisamente lo que descubrió Sergio Piera tras romperse su relación. "Debido a nuestra falta de autoestima, buscamos en nuestro compañero sentimental el cariño, el aprecio, el reconocimiento y el apoyo que no nos damos a nosotros mismos", señala Hay.

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Pero, ¿qué es, entonces, la autoestima? Etimológicamente, se trata de una sustantivo formado por el prefijo griego autos -que significa �por sí mismo�- y la palabra latina aestima -del verbo aestimare, que quiere decir �evaluar, valorar, tasar�� Así, la autoestima se define como "la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos". Y no se trata de sobre- o subestimarnos, sino de vernos y aceptarnos tal como somos. Este es el viaje que propone el autoconocimiento y el desarrollo personal, dos procesos cada vez más integrados y demandados en nuestra sociedad.

Tal como escribió el filósofo John Gray, "los hombres son de Marte, y las mujeres, de Venus". Y es que a pesar de formar parte de la misma especie, somos diferentes biológica, física y psicológicamente. "La posibilidad de unirnos, e incluso fusionarnos emocional y sexualmente, pasa por comprender y aprovechar esta diferencia para poder así complementarnos como pareja", explica el experto en psicobiología, David Deida, autor de El camino del hombre superior y En íntima comunión.

Después de una década dirigiendo proyectos de investigación en la Universidad de California, Deida ha concluido que "una de las claves para que las relaciones perduren es mantener encendida la pasión sexual. Para que la atracción y el deseo no se desvanezcan es necesario que uno de los dos amantes encarne y potencie el rol masculino (vigorosidad, fuerza e iniciativa) y el otro el femenino, en el que destaca la afectividad, la empatía y la receptividad". Según Deida, existen dos tipos de esencias sexuales: la masculina y la femenina, que no necesariamente se corresponden con el hombre y la mujer, sino con el rol que desempeñan en la pareja. "A la esencia sexual masculina le mueve buscar la libertad a toda costa, invierte mucho tiempo y energía en conseguir diferentes metas y objetivos. Es la encargada de dar seguridad y dirección a la relación. La prioridad de la esencia sexual femenina es la búsqueda de amor, cariño y complicidad en su mundo de relaciones afectivas, encabezadas por la que mantienen con su pareja".

En opinión de Deida, "en la medida en que los amantes se polarizan, conociendo y respetando sus diferencias, la atracción, el deseo y la pasión sexual no sólo crecen, sino que se vuelven sostenibles con los años". Para lograrlo, "la esencia sexual masculina debe trascender su obsesión por la libertad, dedicando más tiempo y energía para cuidar su vínculo afectivo". Por su parte, "la esencia sexual femenina ha de vencer su anhelo de ser amada, aprendiendo a ser más autónoma e independiente emocionalmente y dejando espacios para no ahogar a su pareja". Tal como ha descubierto Eulalia Casas, "cuanta más libertad goza la relación, más posibilidades existen de que florezca el verdadero amor", concluye Deida.

No puedo vivir contigo ni sin ti". Este es el estribillo de una conocida canción del grupo de rock U2, tocada en directo por primera vez el 4 de abril de 1987. Dos décadas más tarde, la prestigiosa revista Rolling Stone la consideró una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos. A día de hoy se ha convertido en un canto universal sobre nuestra incapacidad para estar en pareja. Por más que nos esforcemos, nos cuesta mucho vivir con la persona que amamos. Y por más que lo intentemos, tampoco soportamos hacerlo sin ella. Nos guste o no, solemos quedar atrapados por esta disyuntiva. Eso sí, a pesar del dolor y del sufrimiento que experimentamos cuando terminan nuestras relaciones sentimentales, jamás nos damos por vencidos. No importa la edad que tengamos. Ni siquiera nuestro currículo afectivo. Al igual que Miguel Elipe, ninguno de nosotros quiere renunciar a amar y ser amado.

Muchos afirman que el amor es algo que no puede buscarse, sino que termina por aparecer en nuestra vida. Sin embargo, es tal la necesidad de compartir nuestra existencia con alguien, que en los últimos años están proliferando las agencias matrimoniales y los centros de relaciones personales. Cupidos profesionales que cuentan con más clientes cada vez debido a la falta de tiempo y dedicación para crear nuevas relaciones afectivas.

Entre otros centros especializados, Alter Ego cuenta actualmente con 10.000 clientes, de edades comprendidas entre los 25 y los 80 años. Eva Sellés, una de sus psicólogas, desmonta la creencia de que "los polos opuestos se atraen". Para que una pareja funcione, "las dos personas han de contar con principios y valores comunes, así como inquietudes, gustos y hobbies parecidos". Eso sí, "dentro de esta compatibilidad emocional hay lugar de sobra para la diferencia, que es lo que permite que los dos se complementen".

Este tipo de agencias elaboran un perfil psicológico de los interesados y a partir de ahí hacen una selección de candidatos que podrían funcionar como pareja; se les proporciona un número de teléfono y ya pueden establecer la primera cita. Sellés asegura que "sólo se necesitan unos minutos para que las dos partes corroboren si existe una cierta química emocional, física y sexual. Esto es algo que un ordenador jamás podrá determinar".

La experiencia de Isabel Lerin y Tomás Suc demuestra que el verdadero amor se sustenta bajo tres pilares: en primer lugar, la responsabilidad personal, que consiste en que cada amante se haga cargo de sí mismo psicológicamente. En segundo lugar, la interdependencia. Una vez conquistada la autonomía e independencia emocional, el aprendizaje radica en construir una convivencia constructiva, honesta y respetuosa. Y por último, valorar y disfrutar de la persona con la que compartimos nuestra vida tal como es.

Esto es precisamente lo que escribió el médico neuropsiquiatra y psicoanalista Fritz Perls, creador, junto con su esposa, Laura Perls, de la terapia Gestalt: "Yo soy yo, tú eres tú. Yo no vine a este mundo para vivir de acuerdo a tus expectativas. Tú no viniste a este mundo para vivir de acuerdo con mis expectativas. Yo hago mi vida, tú haces la tuya. Si coincidimos, será maravilloso. Si no, no hay nada que hacer".

Si hoy por hoy nuestras relaciones están marcadas por la rutina, el conflicto y el sufrimiento es porque nadie nos ha enseñado a amar. Pero como cualquier otro arte, se aprende a base de practicar y cometer errores. Y si no que se lo pregunten a Isabel y a Tomás. Ellos han descubierto que el amor es como la semilla de una flor. Para que brote, exhale su aroma y ofrezca sus frutos a la vida requiere cuidados diarios. Al igual que la flor, el amor necesita ser regado con agua, nutrirse de varias horas de sol y ser mimado con dosis de ternura y cariño cada día. El reto de cada pareja consiste en convertir esta metáfora en una realidad, explorando en cada caso cuál es la mejor forma de conseguirlo. Nunca hemos de olvidar que, tarde o temprano, cosecharemos lo que hayamos sembrado.

El amor es una palabra muy maltratada por la sociedad. Tanto es así, que en un primer momento suele confundirse con el enamoramiento. En opinión del psicólogo clínico Walter Riso, experto en relaciones de pareja, "el enamoramiento es un estado de atracción y pasión que suele durar entre seis meses y dos años, estrechamente relacionado con nuestra necesidad biológica de procreación". Dicho de otra manera: es la trampa en la que caemos cuando vivimos condicionados por nuestro instinto de supervivencia. Durante este periodo "nos obsesionamos con la persona amada, queriendo estar a su lado todo el tiempo y a cualquier precio. Es como un hechizo fisiológico que nos nubla la razón, volviéndonos adictos al objeto de nuestro deseo". A nivel psicológico, "el enamoramiento nos lleva a distorsionar la realidad, proyectando una imagen idealizada sobre nuestra pareja". Tal y como le sucedía a Paquita Gomero, "estamos tan cegados por el intenso torbellino emocional que sentimos en nuestro corazón, que no vemos al otro tal como es, sino como nos gustaría que fuese", reconoce Riso.

Y en base a esta visión deformada, "muchas personas se comprometen, se casan o toman otro tipo de importantes decisiones que son determinantes para su futuro afectivo", sostiene Riso, autor de ¿Amar o depender?, Amores altamente peligrosos y Los límites del amor. Una vez se desvanecen los efectos del enamoramiento, los amantes empiezan a verse tal y como realmente son. "Y es entonces cuando comienza la verdadera relación de pareja, pudiendo cultivar un amor sano, nutritivo y duradero", señala este experto. En este punto del camino es donde se pone de manifiesto el auténtico compromiso de la pareja.

La paradoja inherente a nuestros vínculos afectivos es que todos deseamos ser queridos, pero ¿cuántos amamos realmente? Y es que una cosa es querer, y otra muy distinta, amar. A juicio del psicólogo clínico Walter Riso: "Queremos cuando sentimos un vacío y una carencia que creemos que el otro debe llenar con su amor". En cambio, "amamos cuando experimentamos abundancia y plenitud en nuestro interior, convirtiéndonos en cómplices del bienestar de nuestra pareja".

A menos que cada uno de los dos amantes se responsabilice de ser feliz por sí mismo, la relación puede convertirse en un campo de batalla. De hecho, "muchas parejas terminan encerrando su amor en la cárcel de la dependencia emocional, creyendo erróneamente que el otro es la única fuente de su felicidad", apunta Riso. "Es entonces cuando aparecen en escena el apego (creer que sin el otro no se puede vivir), los celos (tener miedo de perder al compañero sentimental), la posesividad (tratar al otro como si nos perteneciera) y el rencor, que nos lleva a sentir rabia e incluso odio hacia nuestra pareja, creyendo que es la causa de nuestro malestar.

Y por si fuera poco, se sabe que cada conflicto que mantenemos con nuestra pareja deja heridas en nuestra mente y en nuestro corazón. Además, "con el tiempo, nuestro cerebro va tejiendo una red neuronal en la que se archivan todos esos desagradables episodios de violencia psicológica", señala este experto. Esta es la razón por la que a veces, cuando la relación está muy deteriorada, basta un simple comentario para que iniciemos una nueva y desagradable discusión. Lo cierto es que Riso ha trabajado con parejas que, más allá de separarse, han terminado literalmente destruyéndose.

Según los últimos datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el año pasado se produjeron en España 123.450 divorcios, separaciones y nulidades, frente a los 131.317 de 2008 y los 141.246 de 2007. "Esta tendencia a la baja no tiene nada que ver con una mejora sustancial de la convivencia", afirma el abogado matrimonialista José García Berzosa. Por lo visto existen otros motivos menos románticos: "La crisis económica ha obligado a las familias a abrocharse el cinturón", añade García Berzosa

Por más que hayan dejado de amarse, muchas parejas no pueden permitirse los 1.200 euros que cuesta un divorcio de mutuo acuerdo. Y ya no digamos pagar un mínimo de 1.800 euros, que es lo que vale llevar los trapos sucios hasta la sala de un juzgado. Aun así, en muchos casos, la grieta emocional entre los dos cónyuges es tan grande, que no dudan en echar mano de sus ahorros -e incluso pedir algún crédito- para que un juez decida cómo resolver su disputa sentimental. Entre otros casos curiosos, García Berzosa recuerda una pareja que se divorció el día después de su viaje de novios y otra que lo hizo siendo ya octogenarios, una semana después de enterrar a su único hijo.

Lo curioso es que una buena parte de estas separaciones se producen en septiembre, justo después de las vacaciones. "Es cierto que la rutina laboral y conyugal devora día tras día cualquier posibilidad de nutrir el amor en la pareja, pero también lo es que esa misma rutina les mantiene ocupados y distraídos", explica este abogado matrimonialista.

Por eso, cuando los amantes conviven de forma intensiva durante varias semanas seguidas, "es el momento en el que pueden acabar reconociendo que ya no se soportan más". Es entonces cuando la separación puede convertirse en un proceso alquímico, transformando el amor en odio.

EL PAIS.com[/hide]



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21 años. Soltero. Estudiante de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos y aspirante a escritor. Tras tres años y medio de relación, la ruptura le ha abierto las puertas a �comprender el verdadero significado del amor"

�Con 16 años me enamoré perdidamente de una chica maravillosa con la que he salido los últimos tres años y medio. Estaba convencido de que estábamos hechos el uno para el otro y que nuestro amor iba a durar para siempre. Pero un día, hace cuatro meses, ella me reconoció que ya no sabía si me amaba, y la relación terminó. Las dos primeras semanas fueron duras, pero acepté su decisión. Estar con ella es lo que más deseo en este mundo. Sin embargo, quiero lo mejor para ella, incluso si lo mejor es que no esté conmigo. Por eso no estoy sufriendo. Me estoy dando cuenta de que nos han llenado la cabeza con muchas mentiras acerca de las relaciones. Por ejemplo, nos han enseñado que el amor, igual que la felicidad, se encuentra en el exterior. Y que debemos odiar a nuestra ex pareja y juzgarla por el dolor que nos causó. Sin embargo, yo no me siento capaz de odiarla ni juzgarla. Sólo puedo respetarla por lo honesta y valiente que ha sido. Desde entonces he comprendido que el amor, como la felicidad, está dentro de uno mismo. Creo que las relaciones fallan cuando vemos el amor como una máquina expendedora. Más que nada porque el amor no funciona introduciendo unas monedas y obteniendo a cambio una chocolatina. El amor debe cultivarse en todo momento, pues mientras dos personas se amen, aunque sea durante un segundo, serán de veras una pareja. Si por el contrario, dos personas disponen de un contrato que afirma que son un matrimonio, pero dejan de amarse, ya no son una pareja. El verdadero amor sólo es posible cuando los dos amantes aprenden a ser felices por sí mismos, decidiendo establecer un vínculo en el que puedan compartir su felicidad. Y entonces, uno más uno suma mucho más que dos. Suma infinito�.


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42 años. Divorciada, con cinco hijos y actualmente con una nueva pareja. Abogada en proceso de reciclaje profesional. Tras su divorcio mantuvo otra relación de seis años con un hombre que le ayudó a descubrir su propósito en la vida.

�Tras mi divorcio, mi mundo se tambaleó. Hubo mucho dolor. De pronto me vi sola, con cinco hijos pequeños y sin saber quién era ni hacia dónde iba. Fue entonces cuando conocí a Javi. Creo que iniciamos una relación a causa de nuestras heridas. Enseguida me impactó su profundo compromiso con su pasión, la literatura. Durante el tiempo que pasé con él crecí muchísimo como persona. A su lado me reconstruí emocionalmente y descubrí cuál era la dirección que quería dar a mi vida. Eso sí, no fue un camino fácil. En paralelo al conflicto generado por mi divorcio y a la falta de apoyo recibido por parte de mi familia, tenía que hacer frente a la falta de solvencia económica de Javi. Todo ello me generaba rabia y frustración. Pero lo peor fue que se fue debilitando la confianza entre nosotros y eso terminó siendo el detonante de nuestra ruptura. Y también en esta ocasión se acabó de forma conflictiva. Incluso nos hicimos la promesa de no vernos ni dirigirnos la palabra nunca más. Sin embargo, ahora mismo sólo conservo palabras y sentimientos de agradecimiento por lo mucho que aprendí con él. Nuestro amor no se ha terminado, se ha transformado. No podemos mantener una relación de pareja, pero sí de amistad. El secreto radica en que yo quiero lo mejor para él y él quiere lo mejor para mí. He encontrado una nueva pareja, Borja, con la que vivo desde hace más de un año. A veces pienso que gracias a relacionarme con Javi experimenté lo que yo no quería en el amor: la falta de confianza, la ambigüedad, la escasa demostración de cariño. Ahora tengo muy claro qué busco en una relación: la entrega, el compromiso y la libertad de ser. Para mí, la clave para que el amor crezca reside en el respeto, permitir el espacio de cada uno y potenciar la confianza�.


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Nunca se ha enamorado.

�En toda mi vida he mantenido tres relaciones de pareja, que han durado desde unos meses hasta un año y medio. Nunca me he enamorado. No sé lo que es amar a alguien con todo mi corazón. De ahí que en algún momento sintiera la necesidad de recuperar mi libertad, poniendo fin a mi relación con la otra persona. Esta situación provocó que durante el tiempo que estuve emparejado me sintiera culpable por no corresponder de la misma forma el amor que recibía. No me salía y tampoco quería forzarlo. No me quería engañar a mí mismo, construyendo desde esa mentira un vínculo aparentemente amoroso. Sin embargo, debo reconocer que sentía cierto poder. Al ver que las otras personas sí tenían sentimientos profundos hacia mí, en ocasiones les manipulaba, controlando el tiempo que pasábamos juntos según lo que me apeteciera en cada momento. Con mis dos primeras parejas aprendí que no es justo jugar con los sentimientos de nadie. De ahí que con la última fuera sincero desde el principio, diciéndole hasta dónde quería comprometerme. Hoy me doy cuenta de que ser honesto con uno mismo no es la mejor manera de terminar en pareja. Pienso que hay mucha gente que decide juntarse por muchas razones que pueden ser un disfraz que encubra la falta de amor: incapacidad de estar solo, presión social, ganas de tener hijos, supervivencia económica� Y me parece totalmente legítimo. Pero yo no quiero resignarme ni conformarme. Aspiro a algo más. Si algún día aparece esa persona será porque realmente nos compenetremos como pareja y queramos estar juntos de verdad. Para eso la pareja ha de partir de una situación de igualdad en la que los dos se sientan a gusto solos, pero con la seguridad de que juntos están todavía mejor. Para encontrar a esa persona, uno primero tiene que vencer su miedo a la soledad. Yo ya la he vencido. Estoy abierto al amor�.


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50 años. �Coach�. Tomás Suc. 53 años. Técnico químico comercial. Llevan 31 años viviendo juntos y tienen dos hijos. Han aprendido a evolucionar de la mano, creando un vínculo afectivo basado en la responsabilidad y la interdependencia.

�Nos conocimos en plena adolescencia. En medio de una clase de dibujo experimentamos un flechazo. De hecho, los dos intuimos que acabábamos de conocer al amor de nuestra vida. A mí (Isabel) me atrajo la seguridad y confianza que tenía en sí mismo y su sentido del humor. Y a mí (Tomás) me llamó la atención su belleza, sensibilidad e inteligencia. Al poco tiempo nos comprometimos y terminamos casándonos tres años después, completamente enamorados. Por aquel entonces éramos dos seres a medio hacer. Hemos terminado de hacernos juntos. Al principio nos teníamos completamente idealizados el uno al otro. La tele y los cuentos hacen mucho mal al amor, pues lo que se supone que es el final, �se casaron y fueron felices�, es en realidad el verdadero comienzo. Nadie nos había enseñado a amar, con lo que ha sido y sigue siendo un aprendizaje para nosotros. Durante todos estos años nuestra manera de relacionarnos ha ido evolucionando, en la medida en que nosotros hemos ido creciendo y madurando. Primero fue un tanteo de espacios, poniendo límites para que cada uno encontrara el suyo. Pero una vez acotados se fueron diluyendo. Ya no hay dos espacios. Ahora somos uno. Eso sí, respetando nuestra individualidad. La química nos ha ayudado a superar los obstáculos que han ido apareciendo por el camino. El gran trabajo ha consistido en aprender a reinventar cíclicamente nuestra vida en común. Si hemos llegado hasta aquí ha sido principalmente por una cuestión de voluntad. Los dos nos hemos responsabilizado de nutrir la pareja, aprendiendo que el gran regalo consiste en dar. Ahora mismo, lo que más nos sigue uniendo es el deseo de compartir, de aprender, de crecer y de evolucionar como personas y como pareja. Es un trabajo diario, pero merece muchísimo la pena. Nuestra vida tiene más sentido estando juntos que separados�.


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47 años. Separada, con un hijo de 18 años. Dependienta encargada en un establecimiento de hostelería. Estuvo 21 años en pareja, y tras la separación, el resto de sus relaciones amorosas han estado marcadas por el desencanto y el sufrimiento.

�A los 19 años empecé a salir con el chico que finalmente se convertiría en mi marido. Estaba tan enamorada, que en tan sólo unas semanas nos fuimos a vivir juntos. Las mariposas siguieron revoloteando en mi estómago durante los primeros 10 años. Salía al balcón todas las tardes, esperando con ganas que regresara de trabajar. Pero poco a poco esa ilusión se fue apagando. Fuimos evolucionando por caminos diferentes. Cada vez estábamos más distantes y fríos. Tuvieron que pasar unos años hasta que decidí afrontar una verdad incómoda: ya no había pasión entre nosotros. Nuestra relación de amor había muerto. La decisión de separarnos me vino en un momento de honestidad conmigo misma. Y lo hicimos de mutuo acuerdo. Renuncié a una vida de confort, comodidad y seguridad en lo económico y material. Pero no me arrepiento. Soy una persona que necesita vivir con el alma llena. Y hoy, con perspectiva, confirmo que separarnos fue un acto de amor. Nos estábamos limitando sin necesidad. A día de hoy nos llevamos muy bien. Somos padres de un hijo, y por más separados que estemos jamás vamos a dejar de ser una familia. Hemos desarrollado un cariño y una complicidad que cuando estábamos juntos habíamos perdido. Lo curioso es que todavía no he sido capaz de relacionarme con otro hombre de forma duradera. En los últimos años he experimentado más sufrimiento que en la separación. Y este dolor me ha conectado con la necesidad de conocerme y comprenderme para aprender a aceptarme y amarme a mí misma. Me he dado cuenta de que no he sufrido porque mis parejas me hayan hecho sufrir, sino por las expectativas y las ilusiones que yo misma me había creado con respecto al otro. Ya no parto de una idea preconcebida de cómo ha de ser mi futura pareja. Ahora sé quién soy y cómo puedo amar para mantener vivo este sentimiento en mi corazón�.

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Assia
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Mensajepor Assia » Lun 07 Jun, 2010 2:29 am

No lo creo. Mirad el amor tan profundo que se han tenido y tienen Camilla y el Principe Carlos de Inglaterra,heredero al trono britanico.

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tampax

Mensajepor tampax » Lun 07 Jun, 2010 3:21 am

jaja, Assia, eso es.

Lo fundamental es sentir algo... entre las piernas. Rodear con tus muslos otra cadera y apretar, ufff. Cuando empiezan las muecas de hartazgo se terminó.

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Mensajepor Invitado » Lun 24 Feb, 2014 3:59 am




La historia de amor que logró emocionar al mundo entero

Un hombre de 96 años le escribió una canción a su esposa recién fallecida y un estudio de música le publicó el tema.

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EL AMOR SOLO DURA 4 AÑOS

Mensajepor Invitado » Jue 19 May, 2016 4:36 pm


10 Increíbles Parejas Que No Creerás Que Existen

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EL AMOR SOLO DURA 4 AÑOS

Mensajepor Invitado » Jue 27 Abr, 2017 4:04 pm


NO SE CASAN PORQUE SE QUIERAN, SE CASAN PARA QUERERSE
el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, aclara por qué una pareja se casa, no porque se quiera, sino para quererse.

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EL AMOR SOLO DURA 4 AÑOS

Mensajepor Invitado » Vie 26 May, 2017 2:14 pm


LA PENÚLTIMA NECEDAD: CASARSE CON UNO MISMO
Hoy, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, advierte de la última chorrada: casarse con uno mismo.




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