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Fallece Ignacio Salas

Mensajepor Invitado » Mié 13 Ene, 2016 7:48 pm



Segundos fuera - 24 nov 1986
Programa de entretenimiento compuesto de sketchs satírico-humorísticos a cargo de Ignacio Salas y Guillermo Summers, que cuenta con las intervenciones entre otros de Kármele Marchante, Alfonso de Borbón, El tricicle, Pepe Navarro, el grupo ‘Objetivo Birmania’, Antonio de Senillosa, Terenci Moix y Nancy Davis Reagan.

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CAMPO POP - Conjuntos 1970

Mensajepor Invitado » Mié 20 Ene, 2016 4:01 am



CAMPO POP - Conjuntos 1970
Antes de “La juventud baila”, la juventud “toca”. Programa CAMPO POP, presentado por Alfredo Amestoy, un predecesor del "Gran Prix" de Ramonchu aplicado al pop juvenil, pueblos de menos de 10.000 habitantes demostrando que puede haber vida moderna debajo de las tradiciones y bailes populares. En el jurado reconocemos a Pilar Miró (muy guapa), Rafael Revert y Miguel de los Santos.



    LINCES POP - Muchisimo amor (1970)
    Desde Porto do Son (A Coruña) para el concurso de TVE Campo Pop, emitido en 1970. No ganaron, pero dejaron bien claro cómo se las gastaban en esta apartada orilla del litoral galaico. Ni Jimmy Page ni Robert Plant, mucho antes de que los Sex Pistols la liaran parda sobre el río Támesis, aquí estos linces de mar se subieron a un barquito pesquero en plan gamberro, sin que nadie se disgustara por ello. :shock:

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Mensajepor Invitado » Mié 03 Feb, 2016 4:19 am



Michi Panero, escritor y crítico de televisión
Presenta Jimmy Giménez-Arnau [Programa Rompeolas, 26/07/1991. Canal Sur Televisión]
1991: 26 de julio. Michi Panero, escritor y crítico de televisión, es entrevistado por Jimmy Giménez-Arnau en Almuñecar (Granada). En esta primera parte de la entrevista, Michi Panero opina que la televisión española está degradada, no hay imaginación, … Le molestan los presentadores apócrifos, niñas como Chabeli o Ana Obregón, ... Aluden a opiniones de Valerio Lazarov y Chico Ibáñez Serrador sobre la mediocridad de la televisión. Comentan sobre la retabilidad de la televisión, la medición de audiencias, los dramáticos ingleses, la televisión basura, …

José Moisés Santiago (Michi) Panero Blanc (Madrid, 14 de septiembre de 1951 - Astorga, León, 16 de marzo de 2004), escritor hijo del poeta Leopoldo Panero y hermano de los también poetas Juan Luis Panero (1942) y Leopoldo María Panero (1948). Los tres hermanos y su madre, Felicidad Blanc, protagonizaron la película documental "El desencanto" (1976 ) de Jaime Chávarri y, una vez fallecida la madre, "Después de tantos años" (1994) de Ricardo Franco.

Michi Panero fue columnista en diversos medios y crítico de televisión en "El Independiente". Fue copropietario de "El Universal", uno de los bares más conocidos de la movida madrileña.

Nacho Vegas le dedicó la canción "El hombre que casi conoció a Michi Panero".

Jimmy Giménez-Arnau (14 de septiembre de 1944) es tertuliano, periodista y novelista, licenciado en Derecho y Periodismo.


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ochentame

OVNIS, parapsicologia, misterios y leyendas

Mensajepor ochentame » Vie 05 Feb, 2016 12:43 am



Ochéntame otra vez - Misterios y leyendas
En los años 80 los programas de televisión Más Allá y La Puerta del Misterio, dirigidos por Fernando Jiménez del Oso; los espacios radiofónicos Medianoche, de Antonio José Alés, y Espacio en Blanco; así como la publicación de las revistas Mundo desconocido y Más allá de la ciencia ilustran aquel interés mediático por lo inexplicable.

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Directisimo (1975)

Mensajepor Invitado » Sab 20 Feb, 2016 10:43 pm



'Directísimo' completo de 1975, programa presentado en TVE por José María Íñigo. Directísimo fue un programa de TV, emitido en la temporada 1975-1976 por Televisión Española. Estaba presentado por José María Íñigo y la realización corría a cargo de Fernando Navarrete. Se emitía los sábados por la noche. Similar al de su predecesor Estudio abierto, en el programa (que debe su nombre a la circunstancia de que se emitía en riguroso directo) se combinaban entrevistas a personajes célebres o curiosos con actuaciones musicales.

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Publicidad años 60

Mensajepor Invitado » Jue 25 Ago, 2016 10:50 pm


MARINERO DE COMUNIÓN, CREACIONES "SANTA CLARA" MADRID-BARCELONA



PERLAS ZOCO-PARFUM



MEDIAS SOBERANA


MANTAS ACRILAN PADUANA



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REVISTA TELVA



NUEVO HIDRATANTE ANGEL FACE



LAVANDA INGLESA DE GAL / NUEVA Y FRESCA PRESENTACIÓN


FIBRA ORLON

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Mensajepor Invitado » Lun 14 Nov, 2016 1:29 am




Paco Lobatón: "Algunas informaciones han criminalizado a Diana Quer"

Imagen Encontramos al mítico presentador de 'Quién sabe dónde', que hoy cumpliría 25 años, mientras trama su vuelta a la tele.

Imagen Nos cuenta su doloroso divorcio de TVE, su alergia al amarillismo en el periodismo de sucesos... y cómo pidió una carta de recomendación a la Reina Sofía para encontrar trabajo.



Javier Negre


El cielo está plomizo. Nos encontramos en la terraza de un tríplex con vistas al zigzagueante skyline de Madrid. Las cuatro mastodónticas torres parecen sacadas del escenario de Blade Runner. La estampa es decadente. Gris. Como el estado de ánimo de las miles de personas que aún siguen buscando a sus familiares desaparecidos. Nos espera un hombre de pelo canoso con la mirada cabizbaja y embutido en una camisa de cuello mao. Se define de «otra época», pero parece haberse adaptado a los nuevas corrientes estilísticas. Nos invita a sentarnos en el sofá de su colorido salón. Está presidido por un árbol de hojas metálicas donde cuelgan fotografías de la infancia de sus hijos y el libro No tendréis mi odio, del periodista francés que perdió a su mujer hace un año en los atentados de Bataclán. La vibración de su smartphone rompe nuestro primer cruce de palabras. Justo en el momento en que le confieso que mi tío abuelo fue raptado cuando tenía cuatro años en Galicia y encontrado cinco décadas después en Cataluña. Con una nueva familia.

Paco Lobatón observa la pantalla de su teléfono. No es la llamada que lleva esperando 18 años. La de su ansiada vuelta al prime time, de donde salió por la puerta de atrás. Sin una explicación. Como si su espacio hubiese sido un descalabro en términos de share. Desde entonces, reclama en voz baja una nueva oportunidad. Incluso ha pedido ayuda a la reina Sofía. No busca saciar su ego. Quiere reaparecer con su Quién sabe dónde para ayudar a los allegados de esas más de 25.000 personas que se esfuman cada año sin dejar rastro, sin gozar del eco del caso Diana Quer, el mismo que le ha resucitado a cuentagotas del ostracismo televisivo. El mismo que ha vuelto a poner en boga el tema de la desapariciones. Allí donde Lobatón sentó cátedra. Con un formato blanco que hoy rechazan los directivos de las principales cadenas. Hoy se habrían cumplido 25 años de emisión de su programa si tal vez no hubiese cometido un «error»... del que aún se arrepiente. Error del que nunca ha hablado... hasta ahora.

«No desaparecí de la televisión por voluntad propia. Cuando llegó el año 98, el programa había acumulado una gran experiencia, la media era de un 33%. Pero seis años de recorrido ininterrumpido pedían una parada técnica de dos meses que fue lo que planteé a la dirección de TVE. En tantas temporadas se generan vínculos, se forman y se rompen parejas... No es bueno trabajar durante tantos años con material sensible y creí que tenía que cambiar el equipo. Los responsables de la pública me prometieron que volveríamos, pero nunca ocurrió. Yo pensé que era un stand by, pero aquello se convirtió en un parón indefinido. Fue mi error no haber pedido un compromiso de renovación del programa», expresa Lobatón, un símbolo intergeneracional. Carne de meme cada vez que se ironiza con la desaparición de alguien célebre. Así ocurrió con Pedro Sánchez o Bob Dylan.

Su salida de la Champions de la parrilla fue un varapalo del que le costó años mentalizarse. Él era toda una estrella no acostumbrada a chupar banquillo. Incluso los ciudadanos le reclamaban como presidente del Gobierno en las encuestas. Con su frondoso bigote y sus trajes color crema se había colado en los hogares españoles con una sintonía hichtcockiana que aterraba a los niños y enganchaba a millones de telespectadores.


    ¿Por qué lograron tanto éxito?

    En los años 90, cuando sale al aire Quién sabe dónde, hay un despertar de la conciencia social en torno a la problemática de los desaparecidos. Fue todo un descubrimiento mirar a una parte de la realidad que hasta entonces ocurría sin que se tuviera noticia de ella. Era como el tema de violencia de género, que hasta hace unos años nadie hablaba de ello, pero que siempre había existido. Algunos casos simbólicos como el caso de las niñas de Alcàsser o la historia del niño pintor de Málaga ayudaron. Para mí mismo, como periodista que venía del mundo de la información política, aquello era un mundo desconocido.

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Lobatón había crecido profesionalmente entre micrófonos (se estrenó en las madrugadas de Radio Jerez). Jamás pensó que acabaría en televisión, medio donde fue corresponsal político de TVE, presentador de telediario y artífice del nacimiento de Canal Sur.

Este hijo de un funcionario del Ministerio de Agricultura (murió a consecuencia de una bronquitis provocada por la inhalación del polvo de trigo) soñaba en su infancia con ser torero o actor de teatro. Su interpretación en el instituto de El tintero de Carlos Muñiz le valió ganarse una prueba en el Teatro Real de Madrid con 17 años. «Cogí un autobús y cuando vi aquello tan impresionante decidí volverme sin hablar con nadie. Yo era sólo un chico de provincias», recuerda Lobatón, criado en una granja jerezana en el seno de una familia de 10 hermanos que devoraban los cómics del Capitán Trueno. El periodista tuvo una infancia feliz, contrariamente a la que padecieron algunos de los jóvenes protagonistas de su programa. «Eran los temas que más interesaban», cuenta. Algunos de los casos escondían episodios terribles de violencia de género o implicaban a personas acomplejadas por su homosexualidad.

En seis años de programa recibieron hasta 10.000 peticiones de búsqueda y resolvieron 1.500 casos con la misma precisión que los protagonistas de CSI. Todo un éxito para un programa donde sus empleados trabajaban con la misma pasión que los periodistas de investigación de la oscarizada Spotlight. «Era un equipo muy profesionalizado. Teníamos dos psicólogos y un asistente social que eran los primeros que atendían a los familiares de los desaparecidos. Contábamos con un abogado, un experto policial. Éramos 68 personas...», comenta Lobatón.

Siempre trabajaban con el consentimiento de las familias. «Algo que no ocurre en la actualidad», matiza. Y tenían «una lista R» donde se apuntaban aquéllos que no querían ser encontrados. «Eran los casos minoritarios», señala. «Una vez nos llamó un hombre de Lleida manifestándonos que estaba preocupado porque su familia veía el programa y temía aparecer. No les había informado que había tenido una familia anterior».

A Quién sabe dónde no sólo se acercaban personas desconocidas con el llanto roto. También rostros conocidos como Fernando Arrabal, ávido por localizar a su padre, que se había fugado de una cárcel de Burgos. O Gila, que buscaba a un miembro polaco de las Brigadas Internacionales que había enamorado a un joven catalana.


    ¿Usted dormía bien?

    Dormía mejor que ahora. Entonces teníamos más herramientas para resolver los casos.

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Los picos de audiencia llegaron incluso hasta el 50%, datos hoy impensables incluso para los grandes eventos deportivos. Y las cadenas privadas quisieron reaccionar programando series de Lina Morgan o llevando los partidos del Real Madrid al lunes. Fracasaron. A Antena 3 ya sólo le quedó el intento de ofrecerle «un cheque en blanco» a un periodista con unos emolumentos contenidos, al que sólo le incrementaban el sueldo cada año de acuerdo a la subida del IPC. Pero Lobatón no quiso arriesgar. Eran los tiempos en los que la televisión pública era «la nave nodriza». El referente de la parrilla.


    ¿Con el estado actual de la TVE se habría quedado también o habría hecho un Bertín Osborne?

    Habría tenido más dudas. En los últimos años, la televisión pública ha pasado momentos muy complicados a raíz de no tener ingresos publicitarios. El modelo de gestión política de la televisión no ha permitido que revalidara el liderazgo que yo creo que debe tener una televisión pública. No sé si necesariamente en audiencia, pero sí a nivel profesional y moral.

El control sobre el programa era absoluto por parte de Lobatón. Fue una condición que exigió tres meses después de aceptar el encargo de sustituir a Ernesto Sáenz de Buruaga. El día que vio cómo los responsables del programa le colaban en directo a un menor de edad y al adivino Octavio Acebes, estalló: «Les dije que cuando un vidente resolviese un caso, le pondríamos una alfombra roja y haríamos un redoble de tambores, pero que mientras no. Yo, al acabar el programa, dimití».

Aquella dimisión fue tomada tan en serio que los responsables de la cadena estatal incluso le buscaron una sustituta. Su vecina en Pozuelo de Alarcón, María Teresa Campos. Finalmente, Lobatón dio marcha atrás y el espacio continuó siendo un éxito hasta el verano de 1998. Cuando pidió el paro voluntario que se convirtió en definitivo. Pasaron los meses y los años. Su criatura desaparecía sin respuestas, como lo hacían los protagonistas de su programa.


    ¿No le dieron ninguna razón?

    Pudo haber presiones y situaciones por momentos que han tenido características de supervivencia y de competencia respecto a los operadores privados.


    ¿Cree que a los poderes no les interesa darle tanto bombo al tema de las desapariciones para no generar alarma social?

    Puede existir la ecuación de pensar que darle una mayor difusión a los casos de desaparición va a crear alarma social. Yo creo que no. Lo trato de decir en las reuniones con los responsables políticos. Lo que crea alarma es la desinformación. El conocimiento de los casos y que la sociedad pueda participar en colaboración estrecha con la policía nos refuerza. Rebaja la alarma y crea una alerta solidaria que hace más fuerte a la sociedad. Las sociedades son más fuertes cuando se ayuda a los que están en situaciones más vulnerables

España se quedó huérfana con la ausencia injustificada de Quién sabe dónde. Y Lobatón lloró su ausencia del prime time en silencio. Buscándose la vida en Canal Sur con espacios que trataban de resucitar el espíritu de su programa fetiche. Un mal trago. «Para mí esa parada súbita creó una situación con la que no contaba, de la que traté de recuperarme manteniendo abierta una línea de colaboración con los responsables de la televisión», cuenta. «Nunca pensé que Quien sabe dónde no fuese a volver. Que no haya habido una recuperación del programa, no quiere decir que no haya habido intentos. De una forma intermitente ha habido sobre la mesa de los directivos de TVE propuestas para recuperarlo e incorporar todo el valor de las redes sociales, que no existían en los tiempos de Quién sabe dónde, en los años 90. Hace dos años se estuvo a punto de salir al aire con una propuesta con la productora Ganga. Al final tanto Miguel Ángel Bernardeau como yo mismo entendimos que las condiciones en las que se planteaba el retorno no eran las que requería un programa como Quién sabe dónde. Un programa cuyo contenido es de una textura humana y de una alta sensibilidad no se puede equiparar a cualquier otro programa de entretenimiento. Necesita tiempo para conectar con los ciudadanos».

La desaparición del programa no acabó con el compromiso de Paco Lobatón de ayudar a los familiares de los desaparecidos. Creó una fundación con el nombre del programa con el apoyo de mecenas privados y presiona desde entonces a los poderes públicos para que conviertan las desapariciones en un asunto prioritario. «Hace falta un protocolo de colaboración con las fuerzas de seguridad. Que cada persona que pierda un familiar sepa lo que tenga que hacer. Hay que identificar el problema, primero obteniendo cifras reales. Todo eso es necesario para identificar una realidad como la violencia de género o la seguridad vial. Hasta hace unos años los accidentes de tráfico se consideraban como una fatalidad, hasta que fue considerado como una concatenación de factores que había que evitar».

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    Hablan de 25.000 desapariciones. ¿Son fiables?

    Sólo la Policía habla de 20.000 denuncias en lo que va de año. Siempre nos dicen que el 90% se resuelven. Pero, ¿qué ocurre con ese 10%, con esas 2.000 personas que se quedan en el limbo?

Lobatón trabajó en silencio desde su fundación: «Los desaparecidos son la causa de mi vida. No hay nada, a excepción de mi familia, que me importe más». Consciente de la necesidad de que estos casos siguiesen teniendo visibilidad, Lobatón seguía llamando a las puertas de los directivos de la televisión pública. Pero las personas con las que tenía confianza se iban jubilando. Fue entonces cuando se encontró a la reina doña Sofía hace justo dos años. «Ella era seguidora de Quién sabe dónde y me preguntó que por qué no volvía mi programa. Le pedí que me hiciese una carta de recomendación para presentarme ante los principales directivos de los programas y me la hizo», comenta.


    ¿Cómo sería la nueva versión del programa?

    Habría que actualizarlo a los modos de consumir televisión de hoy en día. Ahora todo ocurre con un ritmo visual mucho más rápido, pero es evidente también que el valor de la palabra y de la comunicación verdadera, de la transmisión de los sentimientos, tiene su tempo. Este tempo no ha cambiado tanto. El programa de Bertín, que es de conversación, que es pausado, ha funcionado. Depende de que el espectador entienda que está haciendo algo que tiene que ver con la verdad. Hacerlo con sentido y sensibilidad. Para mí es una maravilla imaginar lo que podría ser hoy todo ese flujo de participación que ya tuvimos en los 90, canalizado a través de las redes sociales. Fomentaría más la colaboración ciudadana, algo que hoy en día no hacen los programas. Recuerdo ese buzón lleno de cartas y esa línea gratuita recibiendo llamadas. Si se hace hay que hacerlo en serio. No se puede pedir a la gente que colabore y luego tratar esa información de cualquier manera. Hay que saber qué información hay que mandar a la policía.

    ¿Por qué tiene claro que ese programa blanco triunfaría en la sociedad de hoy, adicta a los 'realities' y el mundo rosa?

    Tengo claro que conectaría con una sensibilidad mayoritaria de la población. No creo que haya una predisposición del público hacia actitudes favorables al consumo de comportamientos amarillos. La respuesta del público está en función de la propuesta que recibe. La culpa de es de quien propone. Mayoritariamente la sociedad no es proclive al sensacionalismo.

Los intentos de Lobatón de encontrar hueco cayeron en saco roto. Las grandes cadenas seguían sin ver el formato de los desaparecidos. Era un tema que no interesaba. Hasta la desaparición de Diana Quer.


    ¿Por qué ha generado tanto interés?

    Por las circunstancias en las que ha ocurrido, por el perfil de la desaparecida, por su entorno familiar, porque todo parecía idílico... Todos esos componentes crean ese nuevo despertar general. Pero eso no quiere decir que su tratamiento informativo haya sido encomiable.


    ¿No está contento con el tratamiento que han hecho los medios de comunicación del caso?

    Algunas informaciones han criminalizado a Diana Quer. Eso me provoca rabia. Yo le llegué a comentar a las fuerzas de seguridad que si Diana viese lo que se está comentando de ella en los medios se pensaría mucho cuándo, cómo y dónde aparecer. La sobredosis de atención mediática ha hecho olvidar la prioridad: recuperar a Diana sana y salva. Pase lo que pase, ¿quién rehabilitará la imagen de Diana? La ley de oro es no añadir dolor al dolor. Ni sombras a la incertidumbre. También el hecho de que todo se haya centrado en la desaparición de Diana ha provocado un agravio a las otras víctimas que reclaman una mayor atención.

Su indignación con el tratamiento de algunos medios del caso Diana Quer es tanta que se ha visto en la necesidad de organizar un foro de buenas prácticas a finales de noviembre en el que participarán periodistas especializados en sucesos.

Lobatón aprovechó el tirón para denunciar públicamente la existencia de otras Diana Quer. Y organizó una batida en Extremadura para localizar a Manuela Chavero, una mujer que aún sigue en paradero desconocido. Aquel gesto llamó la atención de los responsables de algunas cadenas privadas

Las conversaciones para el regreso de Quién sabe dónde están en marcha. Él se mantiene expectante.


    ¿No teme que le hayan dado por amortizado por ser de otra época?

    Yo soy de otro tiempo, pero las desapariciones son de este tiempo. Y tenemos la responsabilidad social de atender a sus víctimas.


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Mensajepor Invitado » Vie 13 Ene, 2017 7:49 pm



LA ESPAÑA SALVAJE con SAR El Príncipe Felipe de Borbón (1996)
Primer capítulo de LA ESPAÑA SALVAJE titulado “Caminos de la naturaleza española”, dedicado a las Cañadas Reales, a la transhumancia y a los diversos ecosistemas españoles en las cautro estaciones del año. El interés que suicitó en si día esta producción vino marcado por la presencia como presentador de la serie de S.A.R. El Príncipe de España, D. Felipe de Borbón. Director: Borja Cardelús.

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Mensajepor Invitado » Lun 17 Abr, 2017 10:58 pm

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Investigan la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente

Afirman tener nuevos datos sobre la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente.

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Cuando se espera la intervención de la hija de Félix Rodríguez de la Fuente en las Xornadas do Lobo de Santa Comba, la muerte del recordado naturalista en Alaska aún sigue siendo motivo de controversia. Así la investigadora Eva Castillo Caron está buscando ayuda de otros interesados para tratar de esclarecer este suceso acaecido en 1980 y manifiesta que cuenta con un amplio informe para analizar conjuntamente con sus futuros colaboradores en busca de nuevas aportaciones.

Pero aclara que se han vertido algunas falsedades, como las supuestas conclusiones de un inexistente informe del FBI sobre el caso, además de tergiversaciones en programas de tv. Dice contar con informes policiales en donde se recogen testimonios relevantes. Eva Castillo explica que "al investigar por mi cuenta el accidente, sufrido por el Dr. Rodríguez de la Fuente, Teodoro Roa, Alberto Mariano y el piloto de la avioneta, Ace Dobson, en Alaska el 14 de marzo de 1980, averigüé que, muchos de los datos, difundidos por el programa Cuarto Milenio; como por ejemplo, que se especulase con la presencia de una tercera avioneta, cuando en realidad despegaron esas tres avionetas de Unaklete o que apareciese como testigo Miguel Molina, eran incorrectos".



Félix el último héroe - El especial emitido en Cuarto Milenio


Haciendo hincapié en estos puntos Castillo indica que "hablé, con Miguel Molina e insiste en que él fue testigo y que le tomaron declaración; pero lo cierto, es que en el informe de la Policia de Alaska, no se menciona al Sr. Molina y sí a José Fernandez Jurado, ilocalizable parece ser desde entonces. Igualmente impactante, me parece el hecho de que la presencia de alguien como Richard J. Mckey, campeón del IDITAROD en 1978 y que fue piloto de la tercera avioneta, no se haya mencionado siguiera".

Castillo insiste en que "Estas afirmaciones, puedo hacerlas, apoyándome en Informes de los Alaska's Troppers" (Policía Alaska) y la National Transport Safety Board (NTSB) que realizó la investigación técnica del siniestro. También, mantuve correspondencia, con el Dr. Roggers, Forense que realizó la autopsia a Dobson y con el FBI de la Central de Washington, puesto que Anchorage (Alaska) no respondía, a quienes solicité información sobre el caso, debido a una publicación, según la cual, dos hombres, que dijeron ser del FBI intentaron investigar el accidente, concluyendo que fue debido a causas desconocidas". "Por mi investigación, he sabido que tanto el FBI como la NTSB, niegan la relación de los federales con este caso" concluye la investigadora que sigue con sus indagaciones.




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