Pepe Mujica presidente del Uruguay

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Re: Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Assia » Mié 11 Jul, 2018 2:11 am

Gracias Pepe. La gente que tuvimos que emigrar temenos muy mala memoria. Estado Unidos,Canada, Nueva Zelanda y Australia, paises ricos y todos fueron poblados por inmigrantes que nos creemos que son estos paises de NUESTRA EN PROPIEDAD.
Un abrazo querido Pepe.
Assia

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Mar 10 Jul, 2018 6:59 pm


Europa. 2018. Egoismo ante la inmigración. José Mújica ex presidente de Uruguay

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Lun 09 Jul, 2018 9:03 pm

PEPE MUJICA
Pepe Mujica:"La política ha abandonado las preguntas elementales y es un apéndice de la econometría"

En su chacra de las afueras de Montevideo, el ex presidente uruguayo (2010-2015) dijo que "la sensibilidad por los más débiles no es moderna" y explicó su idea de cómo se forjan la política y la cultura.

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En pleno Mundial visitamos a Mujica junto a Victor Santa María, secretario general del SUTERH) y Alberto Grille, director de la revista Caras y Caretas de Uruguay. Nos recibió con su calidez habitual y pudimos grabar, además, casi dos horas de diálogo. Se verán en “Latinoamérica Piensa” los próximos dos sábados a las 23 por A24.

Nos sentamos en un pequeño living atestado de libros y objetos de recuerdo mientras Lucía cocinaba milanesas fritas para el almuerzo.

Cuando lo vimos, Mujica ya había estado en la celda de Curitiba con su amigo Luiz Inácio Lula da Silva, a quien define como el "pacificador" de las contradicciones del Brasil.

¿Cómo encontraste a Lula?
Lo vi bien, más delgado, siempre con su temperamento jocoso, por un lado, y también horrorizado por lo que está pasando en Brasil desde el punto de vista de la enajenación del patrimonio del Estado y la transformación de la legislación laboral. Él considera que todo este episodio, que incluye la destitución de Dilma, es parte de un proyecto para cambiar las condiciones del país. Para que si un día vuelven dirigentes progresistas al gobierno, se encuentren prácticamente maniatados por compromisos establecidos a largo plazo a nivel internacional. Quiere decir que temperamento jocoso pero pensamiento bastante trágico. Lula es el único que está en condiciones de permitir que Brasil vuelva a su natural alegría de vivir.

Al ingresar al penal, ¿qué recuerdo te trajo de tu propia experiencia como preso de la dictadura durante 14 años?
Es paradojal. Es la mueca que tiene la vida. Esa cárcel donde está es muy moderna y se hizo en el tiempo de Lula. Está en una buena celda, grande, con un televisor y una cama común y corriente. No es para nada un lujo. Pero es una cosa decente. La cárcel mía no tiene comparación y espero que nunca a Lula le toque pasar algo parecido.

Habitualmente hablas contra la utilidad del rencor. ¿Cómo hiciste para transitar la prisión y vivir sin rencor?
Les tengo bronca al odio y al fanatismo. Una cosa es la pasión y otra cosa el fanatismo. El odio es como el amor, ciego. El amor tiene la ventaja de que es creador, reproductor. El odio es destructivo. Si uno vive mirando para atrás intentando cobrar o algo por el estilo cuentas incobrables y no se embebe hacia el futuro queda como dando vueltas a una columna. La naturaleza es sabia. Estaría bárbaro que nos hubiera puesto un ojo atrás para cuidarnos la espalda. Pero nos puso dos ojos para delante: la vida es mañana, es porvenir. Tengo recuerdos de dolor y de angustia. Pero hay que vivir por mañana. Tal vez sea una cuestión de temperamento. Nunca pensé que me iba a morir preso. Nunca pensé que cuando saliera no iba a seguir militando. Tampoco pensé que iba a ser presidente ni nada por el estilo y que me iba a meter en esta camisa de once varas. Estaba convencido de que iba a seguir luchando.

–¿Y de que te arrepientes?
Ufff. Tengo un montón de cosas. De lo que más me arrepiento es de la falta de velocidad para disparar. Me comí la cana porque me agarraron. Tendría que haber corrido un poco más rápido. Una falla atlética. Volviendo al Brasil, Lula es un hombre de diálogo, un reformista que permitió que casi 40 millones de personas salieran de la pobreza. Pero a pesar de que es un hombre de consenso las élites económicas avanzaron hasta poner preso a un hombre inocente, destituyendo sin causa a una Presidenta.

¿Cómo ves hoy la Argentina?
Viejo, yo soy uruguayo. O sea, un argentino al que patearon del puerto de Buenos Aires. Ésa es la historia verdadera y no me conviene hablar mucho de cómo veo a la Argentina. Sería como meterme en un pueblo que es mi pueblo pero al mismo tiempo quedaría mal interpretado.

Somos una misma nación, separada en dos países.
Sin duda. Lo que te puedo decir con preocupación, por historia, es que cuando a la Argentina le va mal a nosotros nos termina golpeando fuerte. Lo que más me asusta es esto del endeudamiento, porque después hay que pagar en algún momento y sé lo que pasa. Esta historia se repite. También estoy aburrido con la repetición de que la Argentina está fundida. Y no, no está fundida. La Argentina está jodida pero no está fundida. Porque después reflota. Tiene la desgracia de tener demasiados recursos naturales y cae en el despilfarro, pero es mi pueblo. Me duele.

¿Qué debería haber hecho la izquierda para dar la discusión del poder real en América Latina y para que estas cosas no ocurrieran?
Creo que la historia real no es fácil de compaginar con lo que nos puede parecer. Es un conjunto de acciones y reacciones y de limitaciones. Llegar al gobierno está muy lejos de llegar al poder. Y pienso que probablemente de esos 40 millones de personas que salieron de la pobreza, la inmensa mayoría, lo va a atribuir a su esfuerzo, a Dios, a cualquier cosa, menos a entender la política, que en su misión más esencial tiene que ver cómo se reparte la riqueza pública en una sociedad. Ese fenómeno se le escapa y entonces se ha incrementado la cantidad de consumidores. Que no equivale a la cantidad de ciudadanos que se dan cuenta del drama que viven. Por eso uno de los más graves problemas, que no es de hoy, es también en el fondo el esquema que tuvo mi generación.

¿Cuál sería el problema?
Pensábamos que el mundo cambiaba modificando las relaciones de producción y de distribución. Cambiando la estructura parecía que tendríamos un hombre distinto o mejor. Y no nos dimos cuenta tal vez (es mi interpretación) de que un sistema es a su vez generador de una cultura que le es funcional a largo plazo. Así como era funcional la resignación de la Edad Media a que esto fuera un valle de lágrimas porque luego vendría el paraíso. Esta etapa de sociedad hiperconsumista, donde estamos embarcados todos, es funcional a la lucha de la ganancia y a que seamos todos consumidores.

Hemos sustituido las viejas religiones por la nueva religión, que es el mercado. Eso es más fuerte que los ejércitos y que las cuestiones de fuerza, porque es una cultura tácita, subliminal, que está jugando en el seno de todos los hogares. Entonces hay 40 millones que salieron de pobres que demandan más y son prepotentes, potenciales consumistas. Y nos parece que eso es equivalente a ser más felices.

¿Qué pueden hacer los sectores populares para impulsar esa reforma cultural de valores teniendo en cuenta que el proceso que vivió América Latina se vinculó, principalmente, a la ampliación principalmente de derechos relacionados al consumo?
Cuidado con el análisis grosero. No es que no haya que intentar multiplicar los bienes de la sociedad. Es otra historia. Lo que pasa que esta cultura nos lleva de la mano, por un lado al despilfarro de medios que terminan siendo bastante superfluos y por otro a no atender necesidades vitales que una parte central de las poblaciones tiene. Si los africanos pudieran comer como los perros europeos no estarían peleando con la muerte. Ni ahogándose en el Mediterráneo. Acá hay una profunda cuestión ética, y la política hace mucho que la abandonó las preguntas más elementales y se transformó en un apéndice de la econometría: ¿es más feliz la gente? ¿Nos preocupamos de eso, o nos preocupamos solo del desarrollo? Es muy discutible que estemos mejor porque haya aumentado el PBI. ¿Es más feliz la sociedad japonesa que los muy poquitos aborígenes que quedan en la Amazonia?

Tengo mis severas dudas. Y unos y otros marchamos hacia lo mismo. Tenemos una única riqueza, que es el milagro de estar vivos, pero la vida se nos va y no hay supermercado que nos venda años de vida. Cuando compramos algo no compramos con plata, compramos con el tiempo de nuestra vida. Ahora, si toda nuestra vida se va en pagar cuentas... El mundo nunca produjo más que hoy en día pero ha crecido la desigualdad como nunca.

¿Cuál es la alternativa?
Es muy difícil imaginar cómo se construye una correlación de fuerzas que implique desaprender muchas cosas que son parte del sentido común de nuestras sociedades y construir un paradigma que busque un equilibro entre el yo y el nosotros. Esta cultura necesita que estemos dibujados como individuos. Somos antropológicamente gregarios, necesitamos de la sociedad. El progreso humano es consecuencia de nuestro instinto antropológico de agruparnos y funcionar en sociedad. Lo que ha construido la civilización es la consecuencia de haber vivido y erigido sociedades. Todo el progreso que nos rodea es consecuencia de esa construcción. La civilización es la solidaridad intergeneracional. Pero somos individuos.

¿Y entonces?
Hay una gota importante de egoísmo en cada uno de nosotros como la tiene todo ser vivo, porque estamos programados para luchar por la vida y hay que conciliar ese egoísmo con la existencia, con la necesidad de vivir en sociedad. Ése es el papel de la política. La política está para amortiguar los conflictos que tienen los individuos cuando construyen la sociedad. Da para discutir mucho. Bien, yo no puedo cambiar el mundo. Lo que puedo ir es educando gente para que no sea tan estúpida y la lleven enganchada de acá (se toca la nariz). Tengo que luchar en varios frentes.

¿Cuáles son los frentes?
Luchar para la comprensión de que vivir es hermoso y de hay que pelear en esta vida para que no te lleve esta cultura que te transforma en un pagador de cuentas. Tener libertad es tener tiempo libre para hacer lo que a vos te gusta.

¿Imaginabas que América Latina iba a ingresar en un período de retroceso como el de hoy en día?
Siempre lo desconfié. Yo tengo una interpretación pendular de la historia humana. Se habla de izquierda recién a partir de las divisiones en la Revolución Francesa. Pero toda la historia del hombre arriba de la tierra es una constante oscilación entre visiones más conservadoras y visiones mas humanísticas, hacia un lado y hacia el otro. Me siento históricamente pariente de Epaminondas, de los Graco, de Ashoka en la India. La sensibilidad hacia el dolor de los más débiles no es moderna. Es tan vieja como que el hombre anda arriba de la tierra ha estado en una lucha permanente. Por eso esta ola reaccionaria va a fracasar, nunca va a triunfar definitivamente, porque la nuestra tampoco triunfa definitivamente.

No hay derrota porque tampoco hay triunfo definitivo. La lucha es ir sumando escalones a favor de la civilización humana. Creíamos que luchábamos por el poder. En realidad nuestra lucha es por mejorar el contenido de esa herencia que se llama civilización.

¿Te imaginas nuevamente presidente de Uruguay?
No... Es es muy osado. ¿Vos sabes cómo se reproducen los yuyos? Son maravillosos. Tiran semillas y semillas. ¿Sabes lo que es domesticar un pasto y lograr que produzca semillas en una época más o menos regular para poderlo cosechar? Eso es domesticar. Los pastos naturales tienen una larga época de semillación y van tirando semillas. ¿Por qué? Porque priorizan la lucha por la vida.

La semilla puede caer en un momento en que no hay condiciones para germinar. Entonces viene una larga temporada en la que van tirando semillas y semillas. Yo estoy en una etapa de la vida para sembrar. Y para sembrar ideas. Para tirar estas ideas medio raras que tengo. Para que otros las hagan pelota y me critiquen pero que no se queden anquilosados repitiendo esquemas de hace 70 años.

–¿Tienes esperanzas de que esas semillas germinen?
Sí, siempre ha sido así.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Lun 16 Abr, 2018 4:59 pm

La vieja esta que se meta en sus asuntos.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Lun 16 Abr, 2018 4:20 pm

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ENTREVISTA A LUCÍA TOPOLANSKY

Lucía Topolansky: "El tema de las nacionalidades en España me recuerda a Isabel la Católica a sangre y fuego"

La vicepresidenta de Uruguay, militante tupamara y pareja del ex presidente José Mujica, Lucía Topolansky, se muestra contraria a la existencia de monarquías y reivindica el derecho de autodeterminación. Asegura además que la izquierda de su país alcanzó el gobierno, pero no el poder.


Dice el calendario que es abril, pero sobre el pavimento de Montevideo parece enero. El sol cae con fuerza sobre General Flores, una avenida que conduce directamente al Palacio Legislativo, el Congreso uruguayo. Justo enfrente está la Plaza de los Mártires de Chicago, bautizada así en homenaje a los anarquistas estadounidenses que fueron fusilados en 1887 por pelear por sus derechos. Cada Primero de Mayo, este mismo parque sirve de escenario para la celebración del Día Internacional de la Clase Trabajadora.

Un siglo después, en los convulsos años setenta del siglo XX, otras y otros rebeldes se sumaron a la pelea por un mundo nuevo. Muchas y muchos cogieron las armas. En Uruguay lo hicieron bajo las siglas del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T). La muerte fue el destino de muchos de ellos.


Otros cayeron en manos de la dictadura cívico-militar (1973-1985) y permanecieron largos años en cautiverio. El mítico José Mujica, quien alcanzaría fama mundial tras ser investido presidente del país en 2010, fue uno de ellos. Su pareja, una montevideana llamada Lucía Topolansky, también.

Caluroso abril uruguayo, 9.30 de la mañana. Los autobuses, allí conocidos como “ómnibus”, van cargados hasta las orejas. Dentro del Palacio Legislativo, atravesando el majestuoso Salón de los Pasos Perdidos, está el despacho de Topolansky. Ahora es vicepresidenta del país. Tras ser elegida senadora en las últimas elecciones, esta mujer de pelo blanco y hablar pausado tuvo que asumir el cargo que quedó vacante a raíz de la renuncia del anterior número dos del gobierno del Frente Amplio (coalición de izquierdas), Raúl Sendic. Así, sin preverlo, se convirtió en la primera mujer que alcanza la vicepresidencia de este país de tres millones y medio de habitantes.

La conversación de Topolansky con Público duró una hora. Sobre su escritorio había una agenda con varias anotaciones, algunas carpetas prolijamente apiladas y un vaso de agua. No hacía falta más.

¿Alguna vez imaginó que iba a estar sentada en este despacho?
La política no es para mí una carrera, sino un compromiso militante.
La verdad, no. Yo no tengo la cabeza de algunos políticos tradicionales que dicen “voy a ser concejal, diputado, senador, ministro…”. La política no es para mí una carrera, sino un compromiso militante.

Por una serie de circunstancias estoy hoy aquí, y para mí es un puesto de militancia como cualquier otro.

¿El Uruguay de 2018 se asemeja en algo a aquel Uruguay por el que usted empezó a luchar?
No, para nada. No se asemeja el Uruguay, ni tampoco el mundo. Hoy estamos en un momento de cambio de época. Aparecen factores completamente nuevos, como internet o las redes sociales, que inciden en la política. Ahora hay libros que hablan de la “tecnopolítica”, pero yo ya no pertenezco a ese mundo. Por mi edad, he transitado otros caminos. Ahora parece que alguien contrata a alguien, saca una plataforma, le trabaja la cabeza a los electores y obtiene resultados. Esto es algo que habría que pensar mucho.

El Frente Amplio (FA) lleva 13 años gobernando en Uruguay. ¿Qué cambios ha logrado la izquierda?
En primer lugar, hay que tener en cuenta que el mundo ha ido cambiando. Actualmente hay transnacionales que tienen un PIB mayor que el de Uruguay. En otras palabras, es el capital financiero el que gobierna en el mundo. Pero como la única lucha que se pierde es la que se abandona, nosotros seguimos luchando.

Este pequeño escalón no es la llegada al poder, sino al gobierno, que es una cosa diferente. Estos tres gobiernos del FA han dejado un antes y un después para el Uruguay. Hoy se trata de un país con menos diferencias sociales, se ha reducido la pobreza y la indigencia, se desarrolla la educación pública gratuita y laica… Del mismo modo, nuestro país depende mucho del mundo exterior, y todos sabemos cómo se complicó todo: el libre comercio es una cosa que no existe.

El mundo es salvaje, cambiante… Ahora mismo podemos ver lo que está haciendo el presidente de EEUU y la guerra comercial que ha desatado. Uruguay es un pequeño barco en ese mar de aguas procelosas, y lo que tiene que intentar es manejar la vela de tal modo que la suerte de sus connacionales sea lo mejor posible. Eso es lo que ha hecho el FA, y esa es la gran diferencia con los gobiernos anteriores. Esperamos seguir gobernando para continuar subiendo escalones en la escalera de la igualdad y de la pública felicidad.

Es muy interesante esa diferencia entre “ser gobierno” y “ser poder” de la que usted habla.
La diferencia entre ser gobierno y ser poder es que una multinacional que se instala en Uruguay, genera valor agregado para la materia prima local, paga impuestos, etcétera, si el día de mañana le conviene irse a Burkina Faso, levanta el negocio y se va. Le importa un bledo, no tiene responsabilidad social del desastre que deja atrás. Manejar el barquito en ese mundo y tener los indicadores que tiene Uruguay es una proeza. Es verdad que todavía faltan cuestiones de igualdad o de mejorar el acceso a la vivienda. También se nos ha metido el tema del narcotráfico, que es una plaga mundial que condiciona a todo el mundo.

Aunque no somos un país de destino, sí lo somos de paso, y eso genera problemas. Ese problema debería solucionarlo EEUU, porque los consumidores de droga viven en EEUU, y si se acaban los consumidores se acaba el narcotráfico. Pero parece que los EEUU no quieren acabar con el consumo de droga.

Ustedes han dado pasos en esa materia con la legalización de la marihuana.
Sí, dimos pasos, y hay que dar más todavía, pero eso no basta. Uruguay no mueve la aguja del mundo porque es muy pequeño. Lo que hacemos es poner una señal testigo.

¿Esos pasos pueden ayudar a luchar contra el narcotráfico?
Creemos que el plan de represión que implementó EEUU fracasó en Colombia, en México y en el mundo. En realidad, EEUU tendría que invertir ese dinero en eliminar a los consumidores, pero eso no lo va a hacer. Ante esa situación, lo que hicimos nosotros fue sacarle el mercado a los narcotraficantes. Es como la ley seca: el mal existe, el consumidor está, pero que por lo menos sea el Estado el que regula eso.


Esa política en torno a la marihuana le ha dado fama internacional a Uruguay. También ha tenido mucha repercusión a nivel mundial el estilo de su pareja, el ex presidente Pepe Mujica. Ustedes no se mudaron a la residencia oficial y siguieron viviendo igual que antes. ¿Os sentís unos bichos raros?
En realidad el Uruguay es un bicho raro. Por eso le decía antes que probablemente el concepto de socialdemocracia haya nacido aquí. Pepe no es el único presidente que ha vivido en su casa: el actual presidente también lo hace, al igual que en su momento lo hizo el ex presidente (Julio María) Sanguinetti.

Hay una concepción republicana que va más allá de Pepe y del Frente Amplio, es un valor intangible que los uruguayos debemos preservar. Que el presidente tenga solamente dos policías en la puerta de su casa habla del Uruguay. Que el presidente pueda ir a una actividad pública sin tener una corte de milicos y de seguridad también habla muy bien de nuestro país. El presidente es un ciudadano como cualquier otro, sólo que tiene la mayor de las responsabilidades, y es así porque se la han dado los ciudadanos. Lo que hace Pepe es darle visibilidad a todo esto. Tuvo la virtud, porque es un buen comunicador, de plantear cosas distintas en los foros internacionales

“España nos duele”. ¿Cómo son las relaciones con España?
Con España tenemos una fuerte pata cultural. Nos guste o no, la historia de la conquista eliminó los pueblos originarios en Uruguay. Nosotros no tenemos la realidad de los países andinos o centroamericanos, donde hubo fuertes culturas precolombinas que se desarrollaron y que hasta el día de hoy están presentes y pelean. De los pueblos originarios de Uruguay, los que no fueron muertos se mimetizaron para sobrevivir. Nuestro país conformó su población con una fuerte emigración española e italiana, principalmente.

Se puede decir que nosotros descendemos de los barcos, y de los barcos descendieron nuestros antepasados, nuestros apellidos, los oficios y las ideas. Por eso mismo, con España hay un gran vínculo: es difícil encontrar a algún uruguayo que no tenga algún familiar de origen español. Hay una cuestión afectiva, y nos duele España. Todo lo que ocurre allí nos resulta muy cercano.

Los españoles tienen el gobierno que eligieron.
En lo personal podemos no estar de acuerdo con la existencia de monarquías porque somos republicanos, pero eso es un lío de los españoles. También somos partidarios de la autodeterminación y de la soberanía, pero no nos vamos a meter en ese lío. Los españoles tienen el gobierno que eligieron.

¿Está al corriente de la situación en Cataluña?
Sí. No podemos olvidar que hay muchos uruguayos que viven en Cataluña. Cuando una ve el tema de las nacionalidades en España, porque no solo es Cataluña, también es el País Vasco, los valencianos… lo primero que se le viene a la cabeza es la imagen de Isabel la Católica a sangre y fuego, con la cruz y la inquisición.

Esa imagen es castellana, esa Castilla de Isabel la Católica está ahí, omnipresente. Hay que tener en cuenta que los pueblos catalán y vasco se sintieron muy agredidos durante los larguísimos años de dictadura. Esas luchas se entienden; es lógico que vascos, catalanes hayan salido a poner en valor su cultura, sus raíces. Si los catalanes tienen razón o no, yo no me voy a meter, porque me queda grande y no me gusta estar metiéndome en rancho ajeno.

Hace ahora tres años usted participó en un acto a favor del proceso de paz en el País Vasco que se realizó en Montevideo
Yo creo que los procesos de paz hay que acompañarlos. Cuando la organización armada ETA quiere desarmarse y quien tiene que recibir la contraparte mira para el costado, es muy embromado, porque entonces no hay ninguna intención de paz, sino de revancha, de venganza. Cuando los conflictos están estancados no se sale queriendo masacrar al otro, sino buscando entendimientos de paz que no son nada fáciles, pero que son posibles. Ahí está la reivindicación, tibia además, que plantean los vascos de traer a los presos al País Vasco, que es nada, porque ni siquiera están pidiendo las libertades… Dentro de poco va a venir a Uruguay el lehendakari (Iñigo Urkullu), y le vamos a recibir.

¿Los retos de la izquierda en España se asemejan en algo a los que tienen en América Latina?
En realidad, creo que los retos de la izquierda se asemejan en el mundo. Tuve la oportunidad de conocer en persona a Manuela Carmena (alcaldesa de Madrid), y me pareció una mujer tremendamente centrada, muy respetada y muy sencilla, con una carrera interesante en el Poder Judicial. Considero que fue un acierto de Podemos levantar esa figura. Del mismo modo, me parece que si Podemos y otros sectores de la izquierda, incluido el PSOE -si bien ha virado mucho hacia el centro hubiesen encontrado un pacto de entendimiento -y creo que Pedro Sánchez peleó por eso-, habrían impedido que Rajoy estuviera en el gobierno.

Asimismo, si los seis grupos de izquierda que hay en Chile hubieran comprendido el pacto de entendimiento, allí no estaba ahora Piñera. En Perú se acaba de dividir el Frente Amplio, en Ecuador ídem de ídem… Uruguay tiene ese diferencial, y es lo único que le puede ofrecer a la izquierda del mundo: la unidad. ¿Cuál es la fórmula uruguaya? Unidad en la diversidad. En el Frente Amplio están desde el Partido Demócrata Cristiano hasta el Partido Comunista, estamos personas que provenimos de la lucha armada… ¿Qué nos une? Que tenemos unas reglas de juego a las que nos avenimos, un programa común y un compromiso ético.

“Siempre hice lo que se me antojó”. ¿Hay alguna posibilidad de que usted sea candidata a presidenta en las próximas elecciones?
No, ninguna. Yo estaba con causal jubilatoria de este tipo de funciones, pero no de la militancia. De hecho, los años que viva voy a militar. Hay causas imprescindibles, pero no personas imprescindibles.

¿Tiene usted tiempo para disfrutar de la felicidad?
Cuando uno se compromete con una causa sabe que va a tener dificultades, porque nada es gratuito.
Como soy feliz abrazando la causa que abracé, mi tiempo es ese. A mí nadie me planteó que tenía que militar en política; yo me tiré en esta pecera porque quise, libremente e incluso contra la voluntad de mi familia. A mi modo, soy feliz. Estuve presa, clandestina, pero a mi modo fui feliz.

Cuando uno se compromete con una causa sabe que va a tener dificultades, porque nada es gratuito.

Siempre hice lo que se me antojó, tuve la libertad de ir por donde quise, en el acierto y en el error. Voy a cumplir 74 años, y puedo decirle que viví al mango (a tope). Lo que yo le pido a la juventud es que se comprometa con una causa, que la viva al mango, no por arribita.

¿Pepe Mujica podría volver a ser candidato?
Yo pienso que no debe serlo. Cuando termine este periodo va a tener 85 años. También hay que pensar en la vida y si no precisamos esa figura más allá de lo concreto, que esté en otra dimensión.

Quizás ya lo está…
Sí, yo creo que ya lo está.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 08 Feb, 2018 1:51 am


Pepe Mujica: "Quise cambiar el mundo y no pude"

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 08 Feb, 2018 1:50 am



Declaración de los expresidentes José Mujica y Felipe González al término de la reunión Comisión de Seguimiento de los Acuerdos de Paz - 4 de enero de 2018

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 14 Dic, 2017 7:32 pm

Invitado escribió:


El Pepe esperando cola en el hospital ajajajajaj que poca verguenza teneis mugremitas :pinocho: :loker

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 14 Dic, 2017 7:27 pm

será pajarón ... ajajajajjajaj "algo peculiar si se tiene en cuenta que en Uruguay es pleno invierno."

ya ..... es como decir que en españa estamos en pleno verano.

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Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 14 Dic, 2017 4:17 pm

Invitado escribió:anda !!! como isidoro o jose mari .


:pinocho:

La verdadera historia de la foto de Mujica que conmueve a las redes sociales

La imagen del presidente de Uruguay, José Mujica, sentado con la cabeza cabizbaja esperando su turno para ser atendido en un hospital público circuló por Twitter. Miles de personas destacaron el nuevo gesto del humilde mandatario, quien dona el 90% de su sueldo y no duda en criticar el despilfarro y el consumismo cada vez que puede.

Sin embargo, la fotografía es falsa. Un examen exhaustivo deja entrever que las personas que rodean a Mujica no son enfermos ni lisiados. En su mayoría, están vestidas con traje. La segunda pista es que el mandatario está con sandalias, algo peculiar si se tiene en cuenta que en Uruguay es pleno invierno.

La imagen, de hecho, corresponde al día que Mujica asistió a la juramentación del ministro de Economía, Mario Bergara, con sandalias. La decisión fue criticada y celebrada por igual, aunque muchos lamentaron el estado deplorable de las uñas del presidente uruguayo. La foto fue tomada a fines de diciembre del año 2013.

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Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 14 Dic, 2017 4:07 pm

anda !!! como isidoro o jose mari .

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 14 Dic, 2017 2:07 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Vie 08 Dic, 2017 12:18 am

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Vie 27 Oct, 2017 1:45 pm

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Uruguay: tras el hallazgo de petróleo, Mujica dice que “si es mucho” puede haber problemas

El ex presidente José Mújica dijo el miércoles que si encuentran “mucho, mucho” petróleo en el país puede haber problemas, ya que a otros Estados que tienen una gran cantidad de crudo “no les ha ido bien”.

“Si tenemos mucho, mucho, estamos fritos, porque no le ha ido bien a los que tienen mucho; pero si tenemos lo necesario como para vivir, chiche”, dijo Mujica a la prensa en relación al hallazgo de hidrocarburos que se produjo en un pozo de Paysandú explorado por la petrolera estadounidense Schuepbach Energy.

Preguntado sobre si Uruguay está preparado para gestionar posibles reservas de petróleo, dijo tener confianza en el país.

“No somos geniales, pero tampoco somos tan estúpidos. Tengo confianza en mi país”, expresó.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 07 Oct, 2017 10:58 pm

COMBATIENTES Y COMUNICADORES: LA AVENTURA TUPAMARA

Vicent Galiana i Cano
Desde principios del siglo XX y hasta franqueado el ecuador de la centuria, el Uruguay fue conocido como la «Suiza de América». Los índices de desarrollo económico del país se sustentaban en las exportaciones de su sector primario, favorecidas por las dos guerras mundiales, y habían propiciado un nivel de cobertura social muy superior a los de otros países de su entorno, como Argentina o Chile, por no hablar de las distancias astronómicas que lo separaban de su gigantesco vecino del norte, Brasil, y de los estados andinos. A ello se sumaba la paz interior, prolongada desde la guerra civil concluida en 1904, que sustentaba unas instituciones representativas sólidamente consolidadas (otro rasgo distintivo con respecto a un subcontinente inmerso en conflictos internos y dictaduras). Durante ese período, dos fuerzas políticas se alternaron de manera pacífica en el poder: los partidos Nacional (también conocido como Partido Blanco, de tendencia liberal) y Colorado (nacionalista).

El origen de un movimiento y de un nombre

El año 1950 fue escenario de un momento de verdadera euforia en Uruguay. «Su selección nacional de fútbol venció en la final del Mundial a Brasil y se extendió el lema popular de “Como Uruguay no hay”», explica Galiana. Eran momentos de orgullo patrio y amplia satisfacción civil.

Sin embargo, en el mundo capitalista, los sueños de prosperidad de la ciudadanía de a pie se escurren irremisiblemente por la cañería de las crisis más o menos cíclicas, cuando no provocadas, y el Uruguay no iba a ser la excepción. En la segunda mitad de la década de 1950, cambios en la coyuntura económica internacional redujeron de modo drástico la demanda exterior de los productos agropecuarios uruguayos y el país quedó seriamente descapitalizado, con el subsiguiente y rápido incremento del déficit público.

Pero, ¿existía realmente una conciencia de opresión social en el país allá por los inicios de la década de 1960? ¿Se había extendido la idea de que la lucha armada era necesaria para alcanzar los objetivos de justicia social? ¿La estructura institucional y legislativa uruguaya no hubiera podido dar cabida a las reivindicaciones populares? Otros países latinoamericanos con procesos insurreccionales en marcha o consumados partían de una situación socioeconómica y política mucho peor que la presente en la República Oriental. Galiana responde: «De la crisis económica se pasó a la crisis social y de esta a la crisis de legitimidad, debido a un proceso de cambio profundo verificado en muy poco tiempo; en suma, un proceso de acercamiento de la sociedad uruguaya a la realidad de su entorno geográfico», con todo lo que ello suponía de degradación de las condiciones generales de vida.

La liberalización económica emprendida a partir de 1955 en Uruguay, con el consiguiente incremento de la brecha social, «no propició un incremento del peso electoral de la izquierda, que jamás superó el diez por ciento de los votos, sumados los sufragios de los partidos Socialista y Comunista. Pero esta incapacidad política para hacer frente al proceso de crisis económica y social desde las instituciones se correspondió con un aumento de la movilización social».

De las luchas obreras suscitadas en esos días —y de la represión violenta de las mismas por parte de las autoridades— surgiría el movimiento tupamaro, oficialmente Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), constituido como tal en enero de 1966.

Los tupamaros tomaron tal denominación de Túpac Amaru (de nombre de pila, José Gabriel Condorcanqui Noguera), indígena peruano del siglo XVIII que lideró una gran sublevación contra las autoridades coloniales españolas.


Guerrilla urbana, la gran innovación

Tupamaros fue la primera guerrilla latinoamericana que desarrolló su acción militar en el marco urbano, renunciando con ello a verdaderos dogmas de la izquierda revolucionaria del subcontinente; por ejemplo, la «guerra popular campesina», el cerco del campo a la ciudad preconizado por Mao Zedong en tiempos de la Revolución china, imitado con sus propias peculiaridades nacionales por líderes guerrilleros latinoamericanos como Augusto César Sandino y Ernesto Che Guevara.

La explicación a este cambio de escenario no tiene complicación teórica: Uruguay es un país pequeño, de población acusadamente urbana —algo más de la mitad de sus habitantes residen en la capital, Montevideo— y con una estructura económica más diversificada que la de otros estados de América central y del sur. Sin embargo, el cambio de táctica entrañaba serios riesgos. Como señala Galiana, «Fidel Castro había dicho que la ciudad era un cementerio de revolucionarios, y el propio Che, en agosto de 1961, recomendó a la izquierda uruguaya que no emprendiera acciones armadas, tanto por la conformación geográfica del país como por su constitución política». Así pues, «la principal característica del MLN-T es que no siguió los esquemas militares de la triunfante Revolución cubana. De hecho, fue la primera guerrilla urbana del mundo contemporáneo, que plantaba cara al Estado en un espacio compartido y sin que se diera la liberación de territorio alguno». Una táctica que tuvo discípulos tanto en América del Sur, con los Montoneros argentinos, como en Europa, con las Brigadas Rojas italianas.

Armas y mensajes

Otra innovación no menos significativa estribó en «el desarrollo de una estrategia de comunicación de masas».

Hasta 1971, el MLN-T «no creía en la posibilidad de disputar al Estado el monopolio de la violencia, pero sí de usar esta con fines propagandísticos. Planteaba que la acción militar no es útil en sí misma, y que debe supeditarse a la estrategia global de construcción de un movimiento de masas en pro de la ruptura y la transformación social». Y lo hacía de un modo moderado, «con una gran preocupación porque no hubiera víctimas mortales que pudieran poner a la población en su contra. La violencia siempre estuvo subordinada a una estrategia comunicativa; a los valores y el simbolismo que pudiera transmitir la acción, buena parte de la cual estaba destinada a mostrar injusticias o desigualdades que no tenían resonancia en la opinión pública». Por ejemplo, se desvalijaban camiones de comida que luego era repartida en los barrios populares de Montevideo. O el caso del asalto al Banco de San Rafael, donde tupamaros expropiaron los fondos de la caja y, más tarde, devolvieron la parte de ese dinero que equivalía a los sueldos de los trabajadores de la entidad.

Sin embargo, con el paso de los años se registraron desviaciones en esta orientación, crímenes incluidos, «aunque en menor número que los perpetrados por otros grupos guerrilleros latinoamericanos», especifica nuestro entrevistado. Ocurrió, sobre todo, tras la declaración de Paysandú (abril de 1972), que amplificó los objetivos militares del MLN-T y supuso la guerra total contra el Estado uruguayo (el «estado de guerra interno»). En suma, recalca Galiana, «hubo casos, pero no muchos».

La contrapropaganda

Por supuesto, los recursos propagandísticos institucionales desplegaron su propia estrategia de descalificación con los tupamaros, cuya condición urbana sirvió al gobierno uruguayo para tildarlos de banda de ladrones y criminales. De cualquier modo, «todas las guerrillas latinoamericanas han sido consideradas como grupos terroristas por los respectivos gobiernos, ocupen o no un territorio», advierte Galiana.

También se ha dicho que los movimientos insurgentes fueron la causa de la proliferación de dictaduras en el subcontinente (no sería, comentamos, el caso de Chile, donde un régimen legal fue arrasado por su ejército, instrumento de las clases plutocráticas). Desde la derecha y ciertos sectores de la izquierda uruguaya se ha sugerido esa relación; incluso hay quien plantea que sin la actuación tupamara nunca hubiera tenido lugar el golpe de Estado militar de 1973, que dio paso a una dictadura de doce años, «aunque mi visión particular es que la deriva autoritaria del régimen uruguayo, ya tangible antes de la aparición del MLN, hubiera podido desembocar en una dictadura». Nuestro interlocutor reconoce, como no podía ser de otro modo, que MLN-T inició su actividad armada en el marco de un sistema de libertades formales, «aunque podría discutirse cuál era la calidad democrática del mismo».

Otro rasgo peculiar de Tupamaros —destacado en el libro de Galiana— fue su carácter heterodoxo, autogestionario y cooperativista, valores más propios de un movimiento libertario que de una organización comunista. De hecho, en la ideología del MLN-T «se entreveraban unas raíces marxistas e influencias anarquistas y nacionalistas. Entre sus primeros miembros abundaban los veteranos de los conflictos agrarios, gente con poca formación ideológica pero de un pragmatismo exacerbado», por lo que se dieron pocos debates acerca del marco ideológico; «durante toda su historia, el MLN-T fue un movimiento pragmático y antiteórico, al contrario que la gran mayoría de la izquierda marxista de la década de 1970». Y en tal sentido, Tupamaros siempre tuvo claro que los partidos Socialista y Comunista de Uruguay eran fuerzas reformistas, que se ahogaban en densos e inútiles debates ideológicos.

No eran muchos más de medio centenar los militantes tupamaros en el momento de la fundación del movimiento. Cinco años después ya eran dos millares, dedicados a diferentes tareas. Para 1970, «el MLN se había convertido en un actor político fundamental del país, con gran influencia en los sectores populares. Y su brazo político, el Movimiento Independiente 26 de Marzo, participaría en la fundación de la coalición electoral Frente Amplio (FA), en 1971, que dio cabida a toda la izquierda uruguaya». Otro logro del gran sentido pragmático de los tupamaros.



El Frente Amplio y José Mujica



Ante la pregunta de si el Frente Amplio, coalición gobernante en Uruguay desde 2004, representa la principal herencia política del movimiento tupamaro, nuestro interlocutor se muestra remiso a concederlo, aunque reconoce que «la consolidación del FA como fuerza política fundamental del sistema político uruguayo se debe sin duda al ejemplo del MLN-T», el cual «no es la fuerza mayoritaria en el FA, pero tiene una gran influencia simbólica, ideológica y discursiva dentro del mismo».

Finalmente, casi es forzoso inquirir si José Mujica, antiguo tupamaro, ha supuesto el rostro amable del antiguo MLN-T, algo así como un lavado de cara histórico frente a sus antagonistas políticos. Responde Galiana que el expresidente uruguayo, famoso por su sobrio modo de vida, «ha normalizado» la figura de los antiguos guerrilleros, «sobre todo con la transmisión de valores como la humildad, la solidaridad y la capacidad de sacrificio; parece un filósofo, porque habla más de principios que de ideología en su sentido más político».

Afirma nuestro entrevistado, y ello resulta evidente con la sola consulta de las hemerotecas, que el ejecutivo de Mujica no ha sido un gobierno tupamaro. Por la sencilla razón de que «ha mejorado la calidad de vida de los ciudadanos» (incremento de la renta per cápita, reducción del desempleo, eliminación práctica de la mortalidad y la pobreza infantiles; ampliación de los derechos civiles, como la legalización del matrimonio homosexual o la despenalización del aborto), «pero no ha transformado el sistema político y económico del país». Un balance, de cualquier modo, que no parece baladí, sobre todo si tenemos como referente el más reciente ejercicio político español.

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