Pepe Mujica presidente del Uruguay

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Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Jue 17 Oct, 2019 1:52 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 21 Sep, 2019 9:00 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Dom 15 Sep, 2019 2:47 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Dom 15 Sep, 2019 2:16 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 14 Sep, 2019 4:17 pm

Como engañan los politicos a la pobre gente, se inventan peliculitas llenas de mentiras y se las tragan enteritas. Artigas era un impresentable.


La historia prohibida de José Gervasio Artigas

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 14 Sep, 2019 2:54 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 14 Sep, 2019 2:42 pm

Persiguió gauchos malhechores (el gaucho por definición vivía fuera de la ley), muchas veces los ejecutó sin juicio previo, y persiguió indios, matándolos y repartiendo sus hijos y mujeres entre los estancieros, una práctica común entre aquellos “libertarios”. Es tan poderoso el mito del indigenismo del héroe en nuestro país, que los profesores se asombran cuando se encuentran con documentos firmados por el héroe, alguno de los cuales citaremos: “Y seguidamente castigué a los Yndios apresando barios, matando otros y quitándoles muchos Caballos”. En otra ocasión ataca una toldería matando a “veinte de aquellos Barbaros” y capturando a veintitrés entre mujeres y niños. Autopropagandeandose, señala que “ha hecho cinco considerables Campañas, en las que ha desecho y destrozado diferentes cuadrillas de Yndios Ynfieles


Artigas el heroe del paisito :pinocho: :loker :lol: MASMARRASHOS :clown:

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 14 Sep, 2019 2:18 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Mié 11 Sep, 2019 7:58 pm

Latinoamerica tierra de marionetas controladas por las logias masonicas de USA y Inglaterra. Provincias españolas que se creyeron el cuento de que con la secesion de España atarían los perros con longanizas, como ahora los catalanes, y asi le va. Uruguay un poco mejor poque es el paraiso fiscal de Argentina pero veremos lo que dura. Paisitos inventandose heroes nacionales de personajes siniestros, esclavistas y genocidas de indigenas. Chijetones.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Mié 11 Sep, 2019 6:28 pm

La verdad sobre Jose Gervasio Artigas

Mensaje por 1 prenda » Mar 10 Sep, 2019 10:38 pm

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José Gervasio Artigas fotografiado por John Bernet el día 19 de junio de 1846

El mito de Artigas: De como se inventan los héroes de la patria


Un vasto sector de la historiografía uruguaya ha convertido, por arte de birlibirloque teórico, a un caudillo, latifundista, esclavista y asesino de indios, en el paradigma del héroe revolucionario. Para el mejor logro de sus propósitos evitan recordarnos que Artigas contaba, sin considerar la herencia paterna, con una estancia en Cuñapirú, a medias con su hermano, de 32.000 cuadras, y otra, en exclusiva, en Arerunguá, de 235.000 cuadras, lo cual lo convertía en un latifundista ausentista, en un “estanciero con campos”. Tampoco les gusta recordarnos, y aprietan el paso del pingo cuando deben atravesar este berenjenal, los trece años en que Artigas integró el cuerpo de Blandengues: una policía creada por un régimen colonial que necesitaba reducir el contrabando de ganado y favorecer la colonización, única manera de asegurar la posesión del territorio. El método por el cual se creó este cuerpo de policía fue el método por el cual se crearon normalmente los cuerpos de policía: se amnistió a los delincuentes y se les aseguró un sueldo, pues nada mejor que un delincuente para conocer los métodos de los delincuentes. No era dable esperar que este cuerpo fuera demasiado eficaz ni disciplinado, ni que ostentara una moral a prueba de fuego. Félix de Azara nos dice que era la gente de peor ralea que uno pudiera imaginar. El caso es que el héroe protosocialista, o anarquista según otros, en todo caso indigenista y afrodescendientista, y en un futuro, ya lo veremos, feminista y ecologista, el héroe, decíamos, dejó el ropaje de facineroso y se vistió el uniforme policial. Protagonizó en ese cuerpo una carrera meteórica, sea por influencias familiares, sea por efectividad en las tareas desempeñadas. Persiguió gauchos malhechores (el gaucho por definición vivía fuera de la ley), muchas veces los ejecutó sin juicio previo, y persiguió indios, matándolos y repartiendo sus hijos y mujeres entre los estancieros, una práctica común entre aquellos “libertarios”, como los llama nuestro contradictor. Es tan poderoso el mito del indigenismo del héroe en nuestro país, que los profesores se asombran cuando se encuentran con documentos firmados por el héroe, alguno de los cuales citaremos: “Y seguidamente castigué a los Yndios apresando barios, matando otros y quitándoles muchos Caballos”. En otra ocasión ataca una toldería matando a “veinte de aquellos Barbaros” y capturando a veintitrés entre mujeres y niños. Autopropagandeandose, señala que “ha hecho cinco considerables Campañas, en las que ha desecho y destrozado diferentes cuadrillas de Yndios Ynfieles” y agrega que, en en los momentos que escribía, había apresado a más de setenta entre indios, ladrones y contrabandistas.

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Creer que Artigas había integrado un cuerpo de policía como forma de defender a “su” gente, equivale a contarnos que el lobo entra en la majada como forma de proteger a una oveja de la cual se ha enamorado. Eventualmente, “su” gente, no eran ni los gauchos ni los indios, a los cuales perseguía; su gente eran los latifundistas, a los cuales defendía, motivo por el cual fue premiado con 500 pesos por la Junta de Hacendados, y su gente eran los representantes del régimen colonial, pues él mismo se describe como servidor del Rey y de la patria, léase España, algo muy coherente, pues de dicho régimen recibía sueldo y honores.

Si Artigas, como policía, además de perseguir malhechores, cayó, como muchas veces caen los policías, en el delito de dejar correr a los ladrones a cambio de una porción del pastel, es algo que no se puede, por ahora, ni asegurar, ni negar. Sea dicho esto en el caso que confirmemos, como se sugiere, que el héroe justificara, por enfermedad, intermitentes ineficiencias en las tareas asignadas. Lo que a nosotros nos consta es que pidió, a los seis años de ingresado al cuerpo, una jubilación anticipada, basándose en una enfermedad ficticia, haciendo por añadidura que un cirujano mintiera aderezando esta farsa. El problema es que el Imperio Español, aunque por aquellos años se bamboleara entre los imperios de segunda categoría, tenía virreyes lo suficientemente astutos como para descubrir las argucias de los funcionarios que gustaban de recibir dineros públicos a cambio de reclamaciones fraudulentas, motivo por el cual se le denegó este favor y debió seguir trabajando por siete años más, y acaso muchos años más hubiera trabajado de policía si no fuera porque Napoleón invade España, despertando en las colonias un súbito interés de los criollos por adueñarse de las rentas aduaneras. El movimiento de Mayo, iniciado en la capital del virreinato, generó inmediatamente adeptos en este lado del plata, pero no creamos que nuestro héroe se pasara ipso facto al bando rebelde. Necesitó nueve meses para gestar el cambio de partido. Mientras pensaba, suponemos, con los ojos entrecerrados orejeaba cómo se acomodaban las cosas, a no ser que creamos que eligió perseguir revolucionarios como forma de defender revolucionarios.

Pasado al bando rebelde, ningún humilde del campo (no había humildes del campo en aquel campo superabundante) le juró ninguna fidelidad de ningún tipo: los gauchos (lo menos humilde que uno pudiera imaginar) integraban las huestes de los caudillos por conveniencia, por diversión o por leva forzosa. Sus iguales, los latifundistas, convertidos en jefes militares, eligieron a uno de los suyos como jefe, para lo cual no consultaron a nadie, ni humilde ni buen samaritano, en tanto eran “los principales” los que tomaban las decisiones, sin saber demasiado a dónde ir ni qué hacer, motivo por el cual primero apoyaron al régimen virreinal, luego a la Junta de Mayo, más tarde a Artigas, después a los portugueses, a posteriori a la invasión y recuperación del territorio organizada por Argentina y por último aceptaron, qué más remedio había, la segregación impuesta por Inglaterra. Tras la segregación, la memoria de los hechos que espectacularmente había protagonizado nuestro héroe no era demasiado favorable: para lograr su propósito, el poder, había hecho alianzas con los charrúas y minuanes, quienes hacían campamento aparte y formaban una especie de ala externa al ejército, permitiéndoles hacer batidas y entrar en malón a las poblaciones, de igual forma que para asegurar la fidelidad de los gauchos, se les permitía hacer lo que siempre hicieron, pero esta vez con la seguridad de que nadie los perseguiría.

A los cincuenta años de lograda la “independencia”, un conjunto de intelectuales termina por descubrir, Guerra del Paraguay mediante, que inevitablemente habrá que hacer un país con una porción de la nación, y ya que el ejército formado en dicha guerra, y la policía, y los códigos penales y rurales, y el telégrafo y el fusil de retrocarga y la escuela, eran medios eficaces para sujetar a una población todavía díscola, pero aún no suficientes, idearon una especie de cemento para reforzar aquella estructura. Ponderaron que todo país tiene un héroe nacional, que no es otra cosa que un representante de las clases dominantes trasladado al pasado, héroe que se convierte en icono al cual amar como forma de amar a los jefes del Estado que representa y al Estado mismo. Las clases dominantes nos hacen creer que si ellas no gobernaran el mundo, el mundo se iría descarriado a la gran bartola, y justifican este discurso históricamente: son ellas las que crearon, valientemente, nuestros países, y los independizaron, amén de asegurarnos que ellas crearon la riqueza y otros cuentos de ese tenor.

Entre los escollos difíciles de sortear antes de arribar a la playa del mito Artigas, se destacaba que quien debiera ser erigido como padre de la nación uruguaya había sido un jefe federal que por breve lapso lideró una confederación de caudillos argentinos, es decir, era cualquier cosa menos uruguayo. Este problema y otros más se subsanarían con un expediente muy sencillo: la propaganda estatal a través de la escuela y todos los demás centros de enseñanza. Allí, sin posibilidad de réplica, se grabaría en las tiernas mentes infantiles la devoción al padre de la patria: “para la historia un genio, para la patria, un dios”. Pero no todos los intelectuales del país aceptaron que se desvirtuaran los hechos para un tan grosero uso político. Se edita el “Bosquejo histórico de la República Oriental del Uruguay”, de Francisco Berra, que disiente del nuevo Artigas. De forma inevitable, a este libro le llegaría su proscripción, aún no levantada, a cargo de Carlos de Castro, Ministro de Gobierno del dictador Santos y Gran Maestre de la Masonería, el cual, por orden enviada al director de la Enseñanza Primaria, advierte que: “La enseñanza de la historia de la República debe dirigirse a fortalecer el sentimiento innato de la patria en las almas juveniles que necesitan más de inspiraciones elevadas que de criterio reflexivo...Considerando pues, inconveniente y perjudicial la adopción de este libro en las escuelas públicas... Disponga lo conveniente para que la enseñanza de la historia patria permanezca ajena a toda influencia antinacional. No se dé ni por referencia el citado bosquejo que debe desaparecer del recinto en que se educa la niñez”.

De esta manera, con maestros, profesores, historiadores patrios, retratos, monumentos, nombres de plazas, de calles, actos nacionales, canciones, poemas, novelas y películas, todo eso junto, pero en cantidades prodigiosas, se logró que el pueblo amara a su héroe inmortal, el cual, se sabe, si hubiera triunfado, nos hubiera dejado una vida pletórica de dicha y no esto que nos tocó vivir. La dimensión de Artigas, “el gran traicionado”, el más avanzado de América, un hombre “impoluto, perfecto”, es inversamente proporcional al poder alcanzado por una provincia desgarrada de su país.

Acaso entre aquellos contemporáneos que denostaran a Artigas había una cantidad de masones. Es muy difícil encontrar prohombres de la patria en la América del Sur que no fueran masones que respondieran a la masonería de la Gran Bretaña, lo cual es una forma de decir: agentes de Gran Bretaña en aras de la balcanización de nuestro continente. El propio Oribe, que parcialmente reivindica al héroe, era masón, al igual que Leandro Gómez.

No es por 1980, plena dictadura, que se inicia el revisionismo a la figura de Artigas. Comenzó, por parte de Berra, en el último cuarto del siglo XIX, apenas creada la añagaza, y en el siglo XX, Guillermo Vázquez Franco recogió esta muy complicada y arriesgada herencia, publicando artículos en el semanario Marcha antes de la llegada de la dictadura. A diferencia de lo que afirma Abella, durante la dictadura nadie pudo publicar nada que erosionara “la estatura moral de nuestro máximo héroe histórico: Don José Gervasio Artigas”. La edición de textos de Vázquez Franco, como su docencia, se reinicia con la apertura democrática.

No creamos que la revisión de los principales mitos de nuestro país, Artigas y la Independencia, respondan a la frivolidad del Frente Amplio ni a nada parecido. El viejo modelo de dominación ha caído en entredicho. El régimen democrático republicano con sus empresarios y abogados al mando del timón ya no seducen plenamente a la gente, que no se animan a cambiar de régimen, pero al menos sitúan en los principales puestos a chacreros, negros, obreros metalúrgicos y dirigentes cocaleros. De esto deviene, al menos, una doble lectura. La gente quiere cambios pues el sistema le genera sus buenas dudas, pero a su vez, el sistema logra sobrevivir sin cambiar su estructura, ubicando como representantes a aquellos que la gente está dispuesta a soportar. Estos cambios en las mentalidades, este nuevo tipo de dirigentes, se corresponde, a nivel histórico, con la elaboración de nuevos héroes de la patria. Ya no es aceptable, ni amable ni digerible, aquel Artigas de bronce, se busca ahora que tenga mujeres por doquier, que participe en los rituales indígenas bebiendo ayahuasca y que defienda a los esclavos. Es la dinámica del mito: en un principio, cuando triunfaba el modelo republicano, fue un héroe republicano, luego, cuando era inminente el triunfo de la revolución, se convirtió en el propulsor de una rabiosa reforma agraria, y ahora, como forma de cambiar, pero manteniéndose siempre él mismo, arribamos a lo que el film “Artigas, la redota”, inspirado en los libros de Carlos Maggi, nos dice: que Artigas era el defensor e intérprete de las minorías. Mientras tanto pululan otras interpretaciones, todas las cuales, desde la ultra izquierda, hasta la ultra derecha, terminan entonando loas en coro al “padre nuestro Artigas, señor de nuestra tierra”.

Acaso el mito histórico sea necesario a los pueblos. Acaso sea necesario, por el bien público, alentar la mentira de forma descarada y prohibir libros y destituir docentes. Acaso tengan razón los mitófilos: si siempre hubo mitos, ¿por qué cambiar ahora? A nosotros, sin embargo, nos gusta imaginar que los mitos de la historia no son esenciales al ser humano. Por doquier los vemos desplegados a lo largo del tiempo y las geografías, pero ojalá no sea otra cosa que el tiempo de la prehistoria de la humanidad. Acaso algún día vivamos la Historia de la humanidad. Esa Historia, si acontece, partirá de esta prehistoria, de la obra de artistas y pensadores como aquel que el fiscal fascista exigía que se le impidiera pensar, aquel que decía que la verdad es siempre revolucionaria.

Marcelo Marchese

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Mar 27 Ago, 2019 4:09 pm

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Sab 17 Ago, 2019 11:10 pm


¿Es URUGUAY una Provincia ARGENTINA? Lo fuimos?

Es Uruguay una provincia de la Argentina? claramente no, aunque algunos parencen no asumirlo, somos dos países diferentes con cosas parecidas, pero es mejor refrescar la memoria y ver como fueron los acontecimientos que nos llevaron a lo que somos hoy en día, tanto Argentina como Uruguay, origen común mas resultado diferente.

Pepe Mujica presidente del Uruguay

Mensaje por Invitado » Mié 17 Jul, 2019 1:55 pm

Un estudio reveló que un tercio de la población tiene ADN indígena americano

ya ... pero eso no significa que un tercio de la población sea indígena ... a no ser como la que habla ... que dice que es charrúa por tener un bisabuelo indio.
a los indios y los gauchos los borraron o quisieron borrar del mapa, no los querían y no los quieren ... siempre fue asín.en mi opinión los borraron del mapa
hablo de los gauchos como etnia ... no como peones rurales .... y de los indios con su cultura la del cuero (juntos con los gauchos),su lengua (que la conocemos por topónimos y los nombres de bichos) .... con sus virtudes y defectos.
yo.... como tabaré cardozo ... soy un criollo mestizo
cuando gurí en montevideo me preguntaban de dónde era yo decía de AFUERA.

Uruguay Un país sin indios

Mensaje por Invitado » Mar 16 Jul, 2019 5:37 pm


El país sin indios - Trailer [The Country without Indians]
Siempre se ha dicho que Uruguay es un país sin indios. Roberto y Mónica, dos descendientes de charrúas, conservan sus raíces y nos hacen volver la mirada hacia la Historia para cuestionar el presente. En una sociedad que niega parte de su origen, la búsqueda de la identidad se convierte en un desafío.



Del mito a la realidad: ¿es Uruguay un país sin indígenas?

Un estudio reveló que un tercio de la población tiene ADN indígena americano


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Uruguay
Un país sin indios

Los charrúas renunciaron a su identidad para pasar desapercibidos y evitar ser discriminados

Tras casi dos siglos confinados en un imaginario popular delimitado por los relatos de sus colonizadores, los charrúas reaparecen para saldar cuentas pendientes. La etnia que sobrevivió a más de 300 años de colonización y a una masacre planificada se pone de pie para interpelar a un Estado cuyos cimientos reposan sobre sus ancestros. El movimiento aglutina a cerca de dos mil personas en todo el país que se identifican como charrúas. Además, los últimos estudios genéticos realizados desafían la creencia popular de que Uruguay fue exclusivamente poblado por los “descendientes de los barcos”, principalmente provenientes de España e Italia.

https://elpais.com/elpais/2017/10/13/pl ... 13238.html

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