Los regres y los progres

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Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Lun 09 Sep, 2019 1:21 pm


EL PURITANISMO CRECE... Y AHORA ES PURITANISMO PROGRE

El director de Hispanidad.com, Eulogio López, denuncia el peligroso resurgir de los puritanos.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Jue 29 Ago, 2019 5:33 pm

ritmo escribió:esto es ritmo, fantoche.


Anda, el folklore africano que copian los chijetes uruguayos.

Los regres y los progres

Mensaje por ritmo » Jue 29 Ago, 2019 5:02 pm



esto es ritmo, fantoche.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Jue 29 Ago, 2019 1:30 pm


LA VIDA NO ES PROGRESISMO, ES RITMO

Hoy, jueves 29 de agosto de 2019, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda que, aunque la mayoría se declare progresista, ser progre es ser estúpido.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Mar 05 Mar, 2019 2:52 am

El ala Oeste

DAVID GISTAU




UNA VOCACIÓN para la que nunca faltarán salidas profesionales es la de las personas dedicadas exclusivamente a pensar en cómo joder al prójimo. Tanto en las redacciones como en la política he conocido grandes profesionales que no hacían sino eso en el horario de oficina y que luego, tal era su entrega, se llevaban el trabajo a casa. A veces, en los cambios de poder, estos susurradores se quedan descolocados, sin un amo para el cual intrigar. Durante una época alguno hubo que se pasaba por el bar de Manolo, el mentidero parlamentario, y estaba dispuesto a pagar un par de cafés con tal de que algún periodista hiciera caso a las maledicencias y las ponzoñas sobre otros que aún aspiraba a poner en circulación añorando su antiguo poder subterráneo.

El personaje que mejor representa todo esto en la actualidad, obviamente, es Iván Redondo. El perfecto asesor de fortuna, que lo mismo intriga para un partido que para el antagonista interiorizando con la misma convicción unos valores o los contrarios. Redondo, para aureolarse con un prestigio propio más o menos misterioso, está sabiendo aprovechar dos factores. Que a los periodistas nada les gusta más que disponer de un número de teléfono conectado directamente con el poder que provea de entrecomillados para el artículo. Y que, como hemos visto El ala Oeste y nos lo hemos creído, estamos predispuestos a esa fotogenia en la que Rob Lowe, que está buenísimo, sale a conspirar con un senador llevando en la mano un café de Starbucks.

Que Redondo parasite recursos públicos en el interés partidista y para sus operaciones de sabotaje detrás de las líneas enemigas tampoco es cosa que él haya inventado. Vaya, acabamos de dejar atrás a un Gobierno, el del PP, que usaba el CNI y a operadores policiales como Villarejo para confeccionar carpetas con las cuales destruir reputaciones, ya fuera en el contexto de la lucha contra el independentismo o en el de las pugnas internas. No nos hagamos, por tanto, el capitán Renault. Pero sí constituye un síntoma que Redondo sea el hombre clave de Sánchez, que no haya un contrapeso moral o de honestidad ideológica cerca del presidente, porque ello revela que es un Gobierno enteramente entregado a la mezquindad conspirativa, al ventajismo, a la táctica de supervivencia, a la ocurrencia perfectamente calculada para sacar tajada e ir salvando los días uno a uno. Es decir, un Gobierno que, en horario de oficina, sólo piensa en cómo joder al prójimo, y que luego se lleva el trabajo a casa.

    Imagen
    Constituye un síntoma que Redondo sea el 'hombre clave' de Sánchez, que no haya un contrapeso moral cerca del presidente

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Mar 26 Feb, 2019 4:12 pm

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José María Cano: "Vivimos una época tan blandita que se están amariconando hasta los gays"

"España es la primera potencia mundial en lo de tergiversar la historia en su propio detrimento... Y su mayor pecado es la inconsecuencia"

A sus 60 años, el músico y artista habla de las "consecuencias insospechadas" de 'resucitar' a Franco de esta forma, del "bienquedismo policorrecto" tras la polémica por "mariconez" en OT, de la cultura que despreció el estreno de su ópera en el Real, de su hijo 'especial' y su oído total para la música, de sus cuadros para una exposición en San Diego sobre el Siglo de Oro español... y hasta de su hermano Nacho. Pasamos 14 horas con él en su mansión-refugio de Malta: "Esta será mi última entrevista... en al menos 10 años". Y no lo dice por la hemopatía que ha padecido. "Los catalanistas son los más españoles de España", dice con argumentos

https://www.elmundo.es/cronica/2019/02/ ... b4584.html

Los regres y los progres

Mensaje por Spiriman » Mar 04 Dic, 2018 8:41 pm


País de “Idiotes”...
Buscad el significado en internet.

Poco a poco cambiará este putrefacto sistema de mierda de falsas ideologías de izquierdas y de derechas, mientras algunos soplapollas solo buscan enfrentamiento porque no son nada, simplemente chusma. #yeah

• "Asociación Justicia por la Sanidad” • www.justiciaporlasanidad.org

Colabora con 1€ al mes: www.teaming.net/asociacionjusticiaporlasanidad
https://www.facebook.com/Asociacionjust ... lasanidad/
https://www.facebook.com/groups/Granada16O/
https://twitter.com/justiciasanidad

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Vie 25 May, 2018 2:13 am


"Es una vergüenza". El micrófono capta el enfado de la presidenta del Congreso cuando la mayoría de los diputados sale a comer tras una tanda de votaciones.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Vie 19 Ene, 2018 8:15 pm

La Inquisición lleva barba hipster


Cristian Campos


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Una de las confusiones más habituales entre nuestros adolescentes políticos de entre 18 y 88 años es creer que los viejos totalitarismos van a plantarse frente a ellos hoy, en 2018, con la misma forma que tenían en el siglo XX. Con los mismos logotipos, los mismos uniformes, los mismos eslóganes y la misma plástica. Que las esvásticas de hoy en día, las que pueden verse tatuadas en los brazos y los cuellos de apenas unos cuantos cientos de hooligans y casi siempre restringidas al campo de batalla de los bares cercanos a los campos de fútbol de Primera y Segunda División, suponen el mismo peligro que las de 1939, cuando las llevaban cosidas a la chaqueta millones de niños, profesores, médicos, funcionarios y soldados alemanes.

En 1920, la esvástica era sólo un logo político más. El arqueólogo Heinrich Schliemann la descubrió en 1872 en el emplazamiento de la antigua Troya y la interpretó como "un símbolo religioso de nuestros antepasados remotos". La teoría fue comprada por los nacionalistas alemanes y el resto es historia.

Es fácil imaginar que en 1920 ningún alemán pensó, a la vista de la esvástica, "oh, Dios mío, el símbolo nazi, todos a cubierto". Y eso porque los nazis no eran en ese momento los nazis de la II Guerra Mundial, sino sólo un partido político nacionalista, con un logotipo raro y defensor de la idea de que Alemania sería siempre suya. Si los nazis de por aquel entonces llegaron hasta donde llegaron fue porque la olla de la Europa de la época contenía todos los ingredientes necesarios para el estallido de un conflicto bélico global. El principal de ellos, la inexistencia de una Europa unida.

Si los totalitarios de 1920 y 1939 vivieran hoy, no diseñarían campos de concentración ni invertirían la mayor parte de sus recursos en la construcción de un ejército capaz de conquistar el resto de Europa. Dadas las circunstancias políticas, culturales y sociales actuales, es bastante más probable que optaran por una guerra de propaganda que desarrollarían a través del control de las televisiones y los medios de comunicación, a los que subvencionarían generosamente ligando su supervivencia a la de la permanencia en el poder de los funcionarios que les conceden esas ayudas.

Es probable también que se inventaran una historia falsa en la que mezclarían gestas épicas, victimismo sentimentaloide y un afán expansionista que llegaría hasta las regiones vecinas. O que apostaran por movilizaciones masivas en las que cientos de miles de acólitos obedecerían fielmente las instrucciones transmitidas por organizaciones civiles indistinguibles de los partidos en el poder. Movilizaciones en las que todos los emblemas serían proscritos excepto uno o dos muy concretos: la bandera del movimiento y, quizá, algún tipo de insignia que simbolizara la solidaridad con los mártires de la causa.

Es también probable que esos totalitarios de 2018 se dijeran pacíficos, demócratas y tolerantes, pero que marginaran sistemáticamente el idioma, las costumbres y la cultura de aquellos a quienes ellos consideran ciudadanos de segunda categoría. Es probable incluso que los totalitarios de 2018 le reclamaran a esos ciudadanos de segunda categoría su agradecimiento por haberles dado acogida en lo que ellos llamarían su país. Es probable, finalmente, que intentaran controlar todos los resortes de poder, y a la cabeza de ellos el Parlamento, utilizando para ello a los tontos útiles de cualquier partido de izquierdas capaces de creer que una vez conseguido el objetivo común de la destrucción de la legalidad democrática, los totalitarios compartirían el poder con ellos en vez de marginarlos política y socialmente.

Por supuesto, lo anterior es una caricatura. Comprendo bien las diferencias entre el nacionalsocialismo alemán y el nacionalismo catalán y lejos de mi intención compararlos, más allá de sus obvios orígenes filosóficos, ideológicos y estéticos comunes. Sí es mi intención señalar que las amenazas a la democracia, sin llegar a los extremos de la década de los años 30 por las abismales diferencias en sus contextos políticos, sociales y culturales, no están hoy en manos de los nostálgicos de los viejos totalitarismos sino en las del populismo nacionalista.

De la misma forma que la Inquisición de hoy en día no está en manos de unas cuantas docenas de ancianos sacerdotes temerosos de Dios sino en las de miles de millennials con barba hipster y cuenta en las redes sociales de turno. De la misma forma que las amenazas a la libertad de expresión no están hoy en manos de equipos de censores franquistas con rotulador negro y manguitos sino en la de miles de universitarios muy titulados pero muy poco formados que impiden por la fuerza las charlas de los conferenciantes que ellos consideran inconvenientes. De la misma manera que las cazas de brujas contemporáneas no están en manos de la turba analfabeta sino en las de las multimillonarias estrellas de Hollywood. De la misma manera que el puritanismo, la beatería y la represión sexual no están hoy en manos de la derecha sino de la izquierda.

Hay que aprender a ver más allá de las apariencias. Porque el resto son sólo logotipos.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Jue 20 Jul, 2017 1:24 pm


O SE VIVE COMO SE PIENSA O SE ACABA PENSANDO COMO SE VIVE
Hoy, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda lo de Chesterton: dogmáticos que saben que lo son y dogmáticos que no saben que lo son.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Jue 06 Jul, 2017 3:33 pm


'BOBOS': BURGUESES Y BOHEMIOS
Hoy, el director de www.hispanidad.com, Eulogio López, recuerda a los burgueses bohemios. Es decir, a los 'Bobos'.

Lobo/serpiente - David Gistau

Mensaje por Invitado » Dom 07 Ago, 2016 7:11 pm

Lobo/serpiente

David Gistau



EL HECHO de que España haya estado unos días pendiente de si una pareja de Fuenlabrada conseguía o no imponer a su primogénito el nombre de Lobo me trajo el recuerdo de los lentos veranos de antaño. Cuando en las redacciones, desoladas, carentes de sentido por la parálisis de la información política, ocupadas por escasos redactores jefe que buscaban una foto de tangas para el suplemento estival y otra de teatro clásico como coartada cultureta, estas cosas entraban gloriosamente en la categoría de «serpiente de verano». Es decir, una pollada inflada hasta la hipertrofia para llenar páginas y confeccionar titulares como sea, pues no todos los veranos conceden un serial tan apasionante como lo fueron los del hundimiento del «Kursk» y el fichaje de Bale.

A las cuitas contra el Estado desalmado y robótico de la esteparia pareja de Fuenlabrada no consigue uno descubrirles el interés. Ni compartiendo la devoción por el lobo. Un bello animal lleno de complejidades sociales pero destruido en la percepción colectiva por la mala propaganda que le hicieron los cuentos infantiles escritos en una época con mentalidad rural, de pequeño propietario ganadero. Hasta el término «lobo solitario», aplicado a los yihadistas, es un error y una infamia porque los lobos todo lo hacen en manada y de acuerdo a una meticulosa jerarquía que los aliena como individuos. Lobo solitario es oxímoron. Y Caperucita seguro que iba provocando.

Que el niño/lobezno de Fuenlabrada haya apasionado a la opinión pública a pesar de que estos veranos de nuestro descontento escupen titulares políticos sin cesar puede considerarse el síntoma de que España ansía regresar a las vacaciones de antes y al consumo de serpientes de verano. A la rutina. A la lucecita del Pardo ya apagada. A los próceres que no asoman en los periódicos vestidos de traje, sino chupando cabezas de gamba en un chiringuito, o anunciando su elección de lecturas para la modorra, o practicando el deporte elegido, que en ningún caso alcanzará las cotas de heroísmo y virilidad de las costumbres recreativas de Putin.

Estos Veranos del Bloqueo, ahora, y de la Crisis, antes, en los que los partidos políticos tocan zafarrancho de trascendencia y presumen de que ninguno de los suyos se toma un instante de asueto. Pero todo ello, al final, sólo sirve para que contemplemos una y otra vez el espectáculo circular de su fracaso y de su exceso de importancia autoconcedida. Como para no desinteresarse. Como para no aferrarse con una pasión ilegítima a asuntos menores como el niño/lobo que ha adaptado a Mowgli a la jungla urbana de Fuenlabrada y que acaso haya sido amamantado por las ubres de la loba capitolina de Rómulo y Remo, la Luperca. Que probablemente, por cierto, era una prostituta a la que conmovieron los pobres huérfanos fundacionales, si se atiende al origen etimológico de la palabra «lupanar» y al hecho de que, en Roma, a las meretrices las llamaban lobas.

Los regres y los progres

Mensaje por ¡Dejen de legislar! » Dom 12 Jun, 2016 4:30 pm

¡Dejen de legislar!

Los partidos políticos miden el éxito de su gestión por el peso o las páginas del BOE que han rellenado desde el poder; no les interesa el cumplimiento o los efectos reales que hayan producido. La vorágine normativa ha devaluado el Estado de Derecho

José María Ruiz Soroa 6 JUN 2016


Lo escribía ya hace años el implacable realista que es Giovanni Sartori: el Estado de derecho no es el Estado que crea a su albedrío y sin cesar un nuevo derecho, sino un Estado en el que el ejercicio del poder está limitado por vínculos jurídicos precisos y estables. De ello se desprende que la gigantesca burbuja de la praxis contemporánea de “gobernar legislando” está vaciando el Estado de derecho, convirtiéndolo en un gobierno de los hombres aunque sea en nombre de la ley. La vorágine normativa en que se ha convertido la actividad de gobernar ha devaluado hasta límites insospechados la calidad del Estado de derecho, que ya no funciona como límite al poder precisamente porque el exceso de derecho provoca su inoperatividad real. “El marco normativo español es complejo, confuso, en continuo cambio, de mala calidad, genera incertidumbre e inseguridad jurídicas, desincentiva la eficiencia y el emprendimiento y eleva los costes del sistema”, sentencia lapidario Carlos Sebastián en España estancada. Hay vigentes en España cien mil disposiciones normativas, diez veces más que en Alemania, un país cuyos ländertambién disponen de capacidad normativa, y que nos duplica en población. El problema no es ya de calidad técnica, eso sería un problema jurídico, el problema es de mal funcionamiento sistemático de las instituciones, y eso es un problema político.

Y sin embargo, la ambición de los políticos españoles, de todos, es hacer y hacer nuevas leyes. Una legislatura se considera un éxito cuando ha añadido a la colección legislativa unos cuantos textos, un fracaso cuando no ha conseguido sacar adelante ningún proyecto. Así miden su propia función los partidos y las élites que los gestionan: por el peso o las páginas del BOE que han rellenado desde el poder. En cambio, el control del grado de cumplimiento de las leyes o el de su implantación, o el de los efectos reales que hayan producido —los previstos y los insospechados— no interesa. Si una ley no funciona se hace otra más, que tampoco funcionará. Hace unos años se creó la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas que, en teoría, iba a realizar una valoración y un seguimiento del cumplimiento de las normas. Pronto se la convirtió en una agencia zombi que sólo valora los servicios públicos, no las normas ni las instituciones.

No lo confiesa pero la política lo sabe bien: hacia fuera, las leyes no son sino operaciones de imagen con las que el Gobierno o la oposición de turno parece que reaccionan eficazmente ante los problemas sociales (cada vez más las leyes son “medidas puntuales”), o bien una ocasión de proclamar principios excelsos (las leyes cada vez son menos normativas y más declamativas). Hacia dentro, ante la clientela de intereses con acceso al poder, las leyes (en sus disposiciones adicionales, finales y transitorias más que en su texto) son la vía para el pago de favores y para la generación de connivencia con sectores económicos o profesionales relevantes.


Si algún bien ha traído la sectaria incapacidad de nuestros partidos para formar Gobierno es la de que durante unos nueve meses ha cesado la diarrea legislativa que parece consustancial a la política patria. Claro que, todo hay que advertirlo, el futuro se presenta por ello mismo más amenazante aún, pues prima el proyecto ansioso y prestigioso de regenerar el sistema político (consista esto de regenerar en lo que sea, que es difícil saberlo) y, para ello, ponerse a legislar a calzón quitado sobre todos los defectos detectados, sospechados, imaginados o atribuidos a ese pobre espantajo que es “el sistema”. Por leyes, se nos anuncia, no va a quedar, que hasta la Constitución va a ser reformada. Estamos ante un pensamiento acusadamente mágico (en la mejor tradición leguleya hispana) que confunde el cambio de la realidad con el cambio de la norma que lo regula. No es así, claro: cuando el problema esencial está en los comportamientos y códigos informales de la política por relación a las instituciones, la solución de sus disfunciones no está en modificar sin freno las reglas formales de esas instituciones, sino en cambiar los comportamientos de las élites políticas. En el fondo, me temo, el discurso de la regeneración forma parte de la fase de degeneración, no es sino uno de sus últimos estadios.

Me atreveré a proponer una hipótesis radicalmente contraria a la de la vulgata políticamente correcta. ¿Y si el mayor defecto de las instituciones españolas consistiera, precisamente, en la sobreabundancia de normas reguladoras? ¿Y si lo que hubiera que cambiar fuera, cabalmente, el hábito de intentar resolver los problemas añadiendo leyes a normas y amontonando decretos sobre pragmáticas? ¿Y si tal hábito no fuera, exactamente, sino una manifestación de la falta de estudio ponderado de los problemas y a la vez de la urgencia por la explotación política de las operaciones legiferantes? Una institucionalidad bien gobernada se caracteriza por un número escaso de normas y un grado elevado de su cumplimiento. Una mala, por la sobreabundancia de leyes y su escaso cumplimiento. ¿No convendría entonces, para mejorar la calidad de nuestro Estado de derecho, hacerle una poda severa?

¿Por qué entonces no intentar la mejora operativa de las instituciones mediante el simple y barato método de dejar de producir leyes? Por lo menos por un tiempo. ¿Qué les parecería como programa el de dar al Parlamento un descanso mínimo de dos años sin legislar? Sin duda, muchos menearán incrédulos la cabeza: ¿cómo, estando como estamos en “emergencia social y política”, se le ocurre proponer nada menos que parar la producción de normas? ¿Qué harían entonces los parlamentarios electos?

Bueno, mi sugerencia es la de que parlamenten políticamente, que para eso sí están. Todos los grandes teóricos de la (desde Rousseau hasta Stuart Mill) no creyeron que la función de los Parlamentos representativos fuera hacer las leyes, sino sólo aprobarlas o no. Para hacer técnicamente las leyes merece la pena probar con las cámaras de expertos y con los minipúblicos aleatorios de orientación ciudadana, como propone el neorrepublicanismo de Philip Pettit en Despolitizar la democracia. Las cámaras de representantes han demostrado ya suficientemente su incapacidad al respecto, probemos entonces unos años con otros métodos. Aunque lo primero que habrían de hacer es derogar miles de normas y codificar in claris lo que quede.

Pero, eso de seguir creyendo, en la época del gobierno en la incertidumbre, que los Parlamentos son los foros adecuados para resolver los problemas legislando directamente sobre ellos es puro voluntarismo bobalicón, o listo interés sectario de unos partidos que se niegan a soltar el bocado con el que tienen atrapada a la sociedad. Porque razonable, desde luego, no es.

La gente - ENRIC GONZÁLEZ

Mensaje por Invitado » Dom 15 May, 2016 3:06 am

La gente

ENRIC GONZÁLEZ



HEMOS acabado hablando de los políticos como si pertenecieran a una raza extraterrestre. Como si fueran una desgracia que nos ha caído del cielo. Cierto que la incompetencia de quienes gestionan nuestros asuntos públicos resulta con frecuencia asombrosa (miren las imágenes de la humareda de Seseña, si no tienen a mano otro ejemplo) y que la corrupción crónica, eso que en el PP llaman "casos aislados", forma parte de la democracia española igual que formó parte de los regímenes anteriores. Recuerden el dinero alemán de 'Flick' para el PSOE o los regalos con que el simpático régimen saudí solía endulzar la vida del anterior jefe del Estado. Todo viene de antiguo.

El caso es que los políticos son gente como nosotros. Y lo sabemos. Pero es cómodo considerarles marcianos, tipos especiales con una afición desmedida por el trinque o las raterías. El pueblo llano, la gente, somos buenos.

Hagan algún viaje en un tren de cercanías y fíjense en la notable cantidad de matones y zumbados que le harán compañía, especialmente si son ustedes mujeres. Vale, esos son la escoria. Subamos un peldaño. ¿Y los que no pagan en el autobús y el metro? Muchas veces se trata de chavales majetes, jóvenes sin pasta, y, después de todo, ¿cuántos de nosotros no hemos viajado gratis alguna vez? Pasemos a los que no van necesariamente mal de dinero, esos que proponen facturas sin IVA o con un IVA simbólico, y que en ocasiones aceptamos. Claro, el IVA es muy elevado, un abuso. ¿No pagan los ricos lo menos posible a Hacienda? Pues lo mismo podemos hacer la gente, ¿no?

Me dirán que no se puede comparar al que viaja sin billete en el metro con un partido que se financia ilegalmente y reparte sobres en negro, o con un partido que roba dinero europeo destinado a los parados, o con el ricachón de Panamá. Pero yo creo que sí. El caso es el mismo, cambian las circunstancias. Se trata de aquel chiste viejísimo: "¿Se acostaría usted conmigo por mil millones de euros? ¡Sí! ¿Y por un euro? ¡Oiga, por quién me ha tomado! Lo que es usted ya ha quedado claro, ahora estamos negociando el precio".

Pues eso. No hagamos tantos aspavientos, porque quizá las personas decentes son minoría. A ver cuánto aguantan. A ver si un día de estos los agentes de policía, los funcionarios, los periodistas (tampoco sería novedoso) y quienes sea que puedan hacerlo empiezan a exigirnos sistemáticamente 'mordidas' por hacer tal cosa o no hacerla. Es extraño que no hayamos llegado aún ahí.

Los regres y los progres

Mensaje por Invitado » Lun 18 Abr, 2016 3:29 am



Las Noches Blancas: Progres

Debate presentado por Fernando Sánchez Dragó, emitido el 14 de marzo de 2006. Se tratará el progresismo a lo largo de la Historia y sus influencias en la literatura.

Invitados: Los escritores Antonio García-Trevijano Forte (abogado, profesor de Derecho, político y ensayista), Cristina López Schlichting (periodista y presentadora), Santiago de Mora-Figueroa y Williams, IX Marqués de Tamarón (diplomático y embajador), Pedro Fernández Barbadillo (periodista y profesor), Carlos Rodríguez Braun (Catedrático de Historia del Pensamiento Económico, periodista y economista) y Javier García Pelayo (empresario y articulista).

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