Aguas turbulentas - Pilar Eyre

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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 02 Abr, 2020 2:45 am



Saltaron chispas! Sus miradas se cruzaron por primera vez en Marbella. Isabel, que pasaba el verano en su casa de Guadalmar, había decidido salir una noche con su hermana y un grupo de amigos, entre los que estaban Carmen Martínez-Bordiú y Alfonso de Borbón, Luis Miguel Dominguín, Fernando Falcó y una chica que estudiaba en la universidad y hacía cine llamada Ana García Obregón.

Y eso a pesar de que su marido, Julio Iglesias, se lo tenía terminantemente prohibido: “¡No me gusta que salgas por ahí, no vaya a ser que digan que soy un cornudo que está haciendo el lila trabajando como un cabrón mientras tú te diviertes!”, afirmación doblemente grotesca ya que Julio le era infiel desde el viaje de novios.

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En su primera salida sola, una nerviosa e ilusionada Isabel se puso un pantalón vaquero muy ancho, con un cinturón muy fino de Hermès con un estribo plateado en el cierre, zuecos de madera y una blusa de seda blanca de aire zíngaro. Se dejó suelto el pelo negrísimo. ¡Los ojos de los hombres le decían lo guapa que estaba! En la mesa de al lado, un cuarentón no dejaba de mirarla, a pesar de que iba con una muchacha bastante fea, por cierto, y de expresión atormentada. Fernando Falcó exclamó de pronto: “Coño, pero si es mi hermano con Cristina Onassis”. El otro se levantó: “Carlos Falcó… Isabel Preysler…”. Le besó la mano e Isabel se estremeció. Todos se dieron cuenta de que había pasado algo importante. Pilía Bravo, la entonces novia de Luis Miguel Dominguín, me comentó: “¡Fue un chispazo eléctrico!”.

Según contó luego el propio marqués de Griñón, se quedó impactado por la personalidad cálida y fascinante de Isabel. Carlos Falcó, aunque no disfrutaba de liquidez económica, era noble hasta decir basta. Hijo de los marqueses de Montellano, amigo del rey, era un aristócrata atípico que había estudiado ingeniería en Lovaina, se había casado con una mujer muy rica y había vivido en la California hippie de los años 60 donde, según propia confesión, había experimentado con todo, incluso con drogas. Al volver a España, su mujer lo abandonó y lo dejó con dos hijos que se criaban con él. Desde entonces, era el playboy oficial de España, aunque en esos momentos era novio de Sandra Gamazo. ¡Pero la pobre Sandra se retiró a ese lugar remoto donde viven las exparejas porque Carlos se enamoró locamente de Isabel Preysler!

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Carlos, demasiado caballero para confesárselo mientras estuviera casada, hizo el papel de amigo durante un par de años. El deteriorado matrimonio entre Julio e Isabel daba sus últimas boqueadas, pero ninguno de los dos se atrevía a romperlo definitivamente. Julio porque seguía amando a su mujer, aunque se acostase con todo bicho viviente que se le pusiera a tiro, e Isabel porque pensaba en sus tres hijos y le daba miedo el futuro.

Carlos e Isabel se veían a escondidas, en el cine privado de Pepe Vicuña, por ejemplo, y ella iba a menudo a cenar a casa de él, en la calle Fortuny. Ese día, Carlos daba fiesta a los criados y enviaba a sus hijos con su madre. Isabel entraba por el garaje, pero no había peligro porque Carlos no era conocido y, además, sus vecinos eran muy discretos. A veces, era él mismo quien preparaba la cena, endivias con roquefort y rosbif, y luego bailaban en la terraza con canciones francesas. Carlos se convirtió en su mentor, una figura casi paterna. En las primeras elecciones democráticas, Isabel le dijo que, influida por su suegro, iba a votar por Fuerza Nueva, y Carlos se horrorizó: “Son fascistas y antimonárquicos… Has de votar por Alianza Popular”. Le decía que tenían que ir a conciertos a Salzburgo, a visitar museos a Florencia, y a todo Isabel respondía que sí, y se lamentaba de no tener suficiente cultura. También le hablaba de su vida en el campo: “Te gustaría...”.

Julio acababa de firmar su contrato fabuloso con la CBS por 75 millones de pesetas y prometió venir a España para celebrarlo con su mujercita. El día antes, Isabel invitó a Carlos a cenar por primera vez en su casa, en la calle San Francisco de Sales. Como siempre había paparazzis en la puerta, entró en el maletero del coche de Carmen Martínez-Bordiú, que vivía en la misma finca. Se lo presentó a sus hijos, que le llamaron tío Carlos inmediatamente, y después de cenar se fueron con su ‘nanny'. Mientras Isabel le estaba encendiendo un puro, un arte que encandilaba a los hombres y que todas las chicas filipinas aprendían como parte de su formación, Carlos se decidió a declararse: “Estoy enamorado de ti… No soy hombre rico, pero te aseguro que voy a dedicar mi vida a protegerte y cuidarte, ¡nadie te va a querer como yo!”. Isabel se emocionó y no supo qué responder. “Me gustaría que te separaras de Julio y que anularas tu matrimonio como yo hice con el mío, y nos casáramos… Te necesito a mi lado y te quiero con toda la fuerza de un chico joven, aunque tengo catorce años más que tú”. Conmovida por su entusiasmo, Isabel aceptó su proposición.

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Decidió ir a buscar a Julio personalmente al aeropuerto con el Mercedes que le acababa de regalar para celebrar su nuevo contrato. Sabía que si había gente delante Julio no se iba a echar a llorar ni amenazaría con suicidarse, como hacía habitualmente. Le dijo que todo se había acabado y que ni siquiera pasara por casa, que ya le enviaría las cosas a su hotel o donde él quisiera. Carlos y ella se casaron en la finca de Malpica, tan en secreto que no hay ni una foto de ese día. Y se dispusieron a vivir apaciblemente. Los dos primeros años fueron felices. Invirtieron dinero en la finca, Isabel pudo hacerle un préstamo de cuarenta millones de pesetas porque ya había empezado con sus contratos publicitarios y sus exclusivas, se movían en el círculo del rey, fueron a Salzburgo y a Florencia. Nació Tamara, pasaban largas temporadas en el campo… Sí, todo estaba muy bien, pero… Isabel se aburría. Se daba cuenta de que el campo no era lo suyo y necesitaba el ambiente de la ciudad y a sus amigas, necesitaba luces, libertad, ¡y es que solo tenía treinta años!

Carlos no advertía este desapego de su mujer… o no quería advertirlo. Cuando empezaron los rumores de que Isabel se veía con el ministro de Economía, Miguel Boyer, Carlos rehuía las preguntas en este sentido. En el Marbella Club, me respondía: “No diga usted tonterías, parece mentira que una persona inteligente se crea esas memeces”. Todos sabíamos que Isabel y Miguel se veían a escondidas en el mismo Marbella, en un apartamento en el Ancón, al lado de Jaime de Mora, que era quien nos lo había chivado, pero no podíamos decir nada porque se trataba del superministro.

Delante de mí, se le acercó el príncipe Alfonso de Hohenlohe y le dijo: “Carlos, estás llevando lo tuyo con una gran dignidad, se nota la clase qué tienes”, y el otro se asombró: “¿Cómo? No sé a qué te refieres…”. Le preguntó al fin a Isabel qué había de verdad en los rumores, y su mujer le contestó que nada. Entonces, le propone ofrecer un comunicado negando que se vayan a separar y proclamando que son muy felices. Isabel no tuvo más remedio que aceptarlo y quizás fue el momento más bajo de la prensa del corazón, porque todos sabíamos que era mentira, pero nuestros labios estaban sellados ya que no podíamos decir nada por tratarse de Boyer, el hombre fuerte del gobierno socialista. Todos sabíamos que ese matrimonio tenía los días contados… todos, menos el marqués.

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Miguel se llevó un gran disgusto con esta declaración pública, pero siguió presionando a Isabel. Se lo contó todo a Felipe González y a su mujer, se fue de casa, habilitó un pequeño dormitorio en el ministerio y allí lo visitaba su amante e incluso celebraron entre esas cuatro paredes su cumpleaños. Viajaban a París de incógnito, él se hacía llamar señor García y, a pesar de su tacañería, le enviaba flores a diario. Por San Valentín, un gran ramo de rosas amarillas. Por primera vez, Carlos se fijó en las flores y se extrañó: “Si yo las he encargado rojas…”. La criada Humildad dijo: “Es que no son las suyas…”. Y Carlos, incapaz de pensar que su mujer le estaba engañando, dijo: “Ah, bueno”, y los dos ramos convivieron en el vestíbulo una semana.

Por fin, el 6 de julio de 1985, Boyer dejó de ser ministro y los periodistas pudimos contar lo que hacía años callábamos. En Interviú titulamos: “Bronca con Guerra y amor con la Preysler”. Era, quizás, la primera vez que en portada aparecía una señora completamente vestida. ¡Fue récord de ventas! ¡El escándalo estaba servido! El día 29 de julio, Griñón se llevó sus cosas de la casa de Arga 1, un chalecito que había comprado Isabel con su propio dinero. Lo que llamó la atención a las decenas de fotógrafos apostados en la puerta fueron sus trofeos cinegéticos, incluido un gran cuerno de elefante. Y el día 31, Miguel Boyer, frente a los mismos fotógrafos, abrió la misma puerta con su llave y ya no volvió a salir del corazón de Isabel hasta su muerte, treinta años después. Cuando murió Miguel, un elegante marqués de Griñón declaró a la prensa del que había sido su rival y le había robado a su mujer: “Era muy inteligente y una gran persona”. Ahora que él también ha muerto, daría lo que fuera para saber de qué están hablando en las alturas celestiales, ¡qué gran exclusiva!

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Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 26 Mar, 2020 3:11 am



Don Felipe y doña Letizia

Acaba de ocurrir. ¡La semana en la que no solo tembló la monarquía sino también el matrimonio de Felipe y Letizia! El miércoles, día 11, recluida en su habitación del primer piso del Pabellón del Príncipe, recorriéndola arriba y abajo como gato enjaulado, la reina hablaba con sus múltiples amistades, miraba las webs, leía las redes sociales –donde figura con varios nombres supuestos y nunca participa–, sin dejar de llamar a su abuela Menchu, grupo de riesgo al contar con 92 años, sus padres y su hermana. Los cuatro besos afectuosos que intercambió el día 6 de marzo con la ministra Irene Montero, infectada por el virus, habían obligado a hacerse un test, no solo a ella, a su marido y a sus hijas, sino al personal de Zarzuela al completo.

Todos habían salido negativos, pero el doctor Manuel Martínez Pérez obligó a Letizia a confinarse, a llevar mascarilla y guantes, comer con una bandeja y recibir solo la visita rutinaria de una enfermera. Letizia había tenido contacto directo con una enferma y deberá mantenerse recluida hasta el día 26. Lo que llevaba peor era no ver a sus hijas, sin colegio ya. Y, sobre todo, no estar con su marido, el rey, en su 23-F. Tantas veces se ha dicho que lo que le faltaba a Felipe para afianzarse en el trono era pasar también por un 23-F, como su padre, ¿y no iba a estar la reina a su lado para aconsejarle?

Claro que hablaba por Skype con todos ellos. Y Letizia le trasmitía a Felipe el clamor popular: “¡La gente está asustada y quiere ver a su rey… quiere que el rey comparta sus preocupaciones!”. Le recordaba cuál era el lema de la casa real de Grecia, de la cual desciende: “Tu fortaleza es el amor de tu pueblo”. “Felipe, tienes que salir a decir algo, están muriendo enfermos, el país está temblando, tienen que saber que estás a su lado, que compartes su sufrimiento…”. Y también: “Los reyes de Suecia, Dinamarca, Bélgica, Japón, Holanda están dando muestras de solidaridad con su pueblo. Nosotros, ¿no?”. Felipe también lo veía, sí, sí, pero necesitaba la conformidad del Gobierno. No hacía falta recordarle a su mujer que esta es una monarquía parlamentaria: “Qué más quisiera yo”, se lamentaba.

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Familia real

Pero ese no era el único clavo de la cruz de Felipe. También estaba el espinoso asunto de su padre. Esas informaciones que habían aparecido en el periódico suizo la Tribune de Genève y en el inglés The Telegraph en las que se informaba de la fortuna que Juan Carlos había atesorado en unas cuentas opacas con unas donaciones de Arabia Saudí por motivos desconocidos. Un dinero manchado que afectaba a la corona.

Letizia lo apremiaba: “Tienes que desmarcarte públicamente. Tú eres una persona honrada, tienes que explicarlo. ¡Con todo lo que hemos luchado para limpiar la institución y, ahora, esto!”. Don Felipe lo sabía, claro que lo sabía, pero no podía dejar de repetir obsesivamente: “Sí, pero es mi padre… esto lo matará…”. Letizia insistía: “Piensa en nuestra hija… No llegará a reina. ¿Es lo que quieres?”. Felipe intentó protestar, porque hablaba el hijo, no el rey. “Me duele. Para ti, es fácil, figúrate que se tratara de tu padre…”.

Pero aquí Letizia se creció. ¡Tantos reproches y humillaciones ha recibido a lo largo de estos 16 años de matrimonio por ser nieta de un taxista, por haber sido una chica trabajadora, por no llevar genes aristocráticos en su ADN! “¡El comportamiento de mi familia ha sido siempre ejemplar, como muy bien sabes!”. Separados por el confinamiento, sin esos tiempos íntimos que tienen todas las parejas y sirven para restañar heridas, Felipe y Letizia solo hablaban para discutir. Aunque ambos querían lo mismo, parecían enemigos acérrimos. El dilema en que estaba don Felipe –su corazón le decía una cosa, su cabeza otra– no pasaba desapercibido para su padre.

Don Juan Carlos estaba tan triste y abatido que abandonó sus ejercicios fisioterapéuticos, tan necesarios para su recuperación, se limitaba a estar sentado, solo, intercambiando wasaps con los escasos amigos que le quedan. En todo este tiempo de crisis no ha visto ni una sola vez a su mujer, a Sofía, a pesar de que los dos estaban aislados en el mismo recinto, aunque cada uno en su ala del palacio, ya que tienen apartamentos separados. La última salida de don Juan Carlos fue para visitar a su hija Elena. No se sabe lo que hablaron, pero el sábado 14, cuando The Telegraph sacó más informaciones sobre el dinero opaco que tenía en dos fundaciones offshore en Suiza y contó que el beneficiario de dichas cuentas era su hijo, llamó a Felipe y le dijo: “Haz un comunicado y échame toda la culpa a mí”. Y añadió: “Lo hago por la princesa de Asturias”. No dijo mi nieta, no dijo Leonor.

Lo más importante para los reyes es la institución y la continuidad dinástica. Por encima de todo. Emocionado, Felipe, dándose cuenta de que era necesario, doloroso, pero necesario, asintió, aliviado. Llamó a Letizia, que esperaba ansiosa en su habitación. “Vamos a hacerlo”. Letizia, sabiendo lo duro que era esto para su marido, tragó saliva, pero no dijo nada. El domingo, día 15 por la mañana, don Felipe se reunió con sus asesores y redactaron el comunicado que dieron a conocer por la tarde… “El rey… renuncia a la herencia de don Juan Carlos… cuyo origen pueda no estar en consonancia con la legalidad, o criterios de rectitud e integridad… Dejará de percibir su asignación…”. Según El Español, fue don Juan Carlos quien se empeñó en que se añadieran los últimos puntos, para que quedara claro que su hijo desconocía sus turbios manejos económicos: “No informó al rey de sus actividades”, y recordó: “Está retirado de toda actividad pública”.

A Letizia le hubiera gustado estar al lado de su marido en esos momentos, pero se tuvo que limitar a enviarle un beso a través de Skype. Felipe le informó: “El miércoles 18 voy a hacer una declaración sobre la pandemia”. La irreductible Letizia aún protestó: “¿El miércoles? ¿No podría ser antes?”. Felipe le dijo que eran instrucciones del Gobierno y la reina no quiso añadir pena sobre su pena. Letizia conoció el contenido del discurso antes de que el rey lo grabara, y no pudo, como ha hecho otras veces, aconsejarle algún gesto, suprimir alguna palabra, como experta en comunicación que es, y se notó, pues pocas veces se ha visto a Felipe tan rígido y poco natural como en esa alocución. Cuando acabó, la reina, que lo vio en televisión, lo mismo que el resto de los españoles, le llamó y le dijo: “Has estado muy bien”. Me dicen que, en ese momento, don Felipe, sobrepasado por las emociones que había vivido en esa semana espantosa, hincó los codos en las rodillas, hundió la cabeza en las manos y se echó a llorar.

Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Dom 22 Mar, 2020 3:46 am



Concha García-Campoy

¡Quedarnos en casa! Lo que para mí, que estoy todo el día con la maleta puesta, era un sueño irrealizable, se ha convertido en un potro de tortura en el que solo puedo mirar pantallas con los nervios erizados y bulímica de nuevas noticias.

Y entre todos los informadores que desfilan ante mis cansados ojos, me quedo con el rostro juvenil de mirada limpia de Lorenzo Díaz García-Campoy, el hijo de Concha y de Lorenzo. Cuando el otro Lorenzo televisivo pasó de héroe a villano en tan solo una semana, este Lorenzo de 27 años se erige como la gran esperanza blanca de nuestro mejor periodismo. Ay, Concha, Concha, ¡lo orgullosa que estarías de tu Lorencito si esa maldita leucemia no se te hubiera llevado a los 54 años!

¡Me acuerdo tantas veces de ella y de los años en que trabajamos juntas! Por ejemplo, de cómo se arreglaba. Llevaba ropa de buena calidad, pero poco ostentosa, abrigos grandotes de Max Mara, zapatos planos porque era muy alta, cómodos pantalones de franela, jerséis de cashmere… Era la persona menos cursi que he conocido, decía que la ropa de hombre era más elegante que la de mujer, y, sin embargo, era la femineidad personificada, aunque se lavara el pelo en la ducha, se lo peinara con los dedos y casi nunca fuera maquillada. ¡Era tan guapa! Tenía unas pestañas larguísimas, pómulos de artista de cine, el cutis sin mácula, el dibujo de la boca, con las comisuras hacia arriba, era infantil y encantador… Sexy e interesante, y la prueba eran los innumerables admiradores que la llamaban por teléfono (políticos muy conocidos), o la venían a buscar a la radio con distintas excusas...

Ella se los quitaba de encima con elegancia, como si no se diera cuenta de que todos querían ligar. Lorenzo, su marido, que es hombre inteligente, reía: “Ya están ahí los . de Concha”. Compartían dirección en el programa y vivían en un gran piso frente al Retiro, formaban un equipo que me daba mucha envidia porque eran equilibrados, modernos e intelectuales como una especie de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir manchegos… Lo leían todo, lo veían todo, tenían amigos en todas partes…

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Lorenzo Díaz García-Campoy

Hasta que Concha se enamoró locamente del productor Andrés Vicente Gómez y esa vida ideal saltó por los aires. ¡Fue un escándalo, porque su mujer, Carmen Rico Godoy, se estaba muriendo de cáncer! En realidad, fue al revés, Andrés se enamoró de Concha con la desesperación de los suicidas, hizo lo imposible para conquistarla, incluso compró un piso en la misma finca a un propietario que no tenía ninguna intención de vender… Al final, Concha se entregó como lo hacía ella, con pasión y sin disimulo porque era honrada desde la punta del mocasín de Gucci hasta las cejas, y empezaron los perversos rumores.

Me preguntaban los colegas, Encarna Sánchez, que la odiaba por pura envidia, empezó a llamarla en su programa pu…, con las risas cómplices de sus compañeras de mesa camilla... Pero no se supo nada a ciencia cierta hasta que no aparecieron unas fotos de los dos en Marruecos. ¡Todo Madrid le hizo el vacío! En el colmo del machismo, no a Andrés Vicente Gómez, poderoso hombre de cine, sino a Concha, ¡iba a los sitios y le volvían la cara! ¡Ganó el premio Ondas y la mitad del auditorio se negó a aplaudir! La semana que aparecieron las fotos, emitíamos el programa desde el teatro de una capital de provincias. Lorenzo estaba demudado, Concha pálida… No sé cómo pudimos hacerlo, pero, como eran dos profesionales, el oyente no se percató de nada.

Cuando acabamos, el ayuntamiento nos regaló una reproducción en bronce de la catedral, la colegiata y la biblia en verso: veinte kilos. Llévatelo tú, no, tú. Al final Concha la dejó inadvertidamente en la habitación del hotel, pero salió corriendo el conserje portando a cuestas el sagrado mamotreto: “Señora Campoy, ¡el monumento!”. Lo olvidamos también en el taxi, pero el amable conductor nos lo trajo al pequeño aeropuerto desde el que regresábamos a Madrid, en el que nos pasamos un buen rato escrudiñando dónde podría tener el bonito obsequio su morada definitiva.

Al final lo embutimos en la papelera del lavabo de señoras, pero, como sobresalía, lo cubrimos con abundante papel higiénico, lo que le daba apariencia de un fantasma bajito. Cruzamos los controles, nos embarcamos y ya arriba, en el avión, como chiquillas nos abrazamos y empezamos a dar saltos cuando una azafata nos hizo mirar por la ventanilla. Entre dos empleados nos traían en andas, solemnemente, el monumento en el que flameaba todavía un trozo de papel de váter como una bandera. Concha, tan señora, se dio un golpe en la frente y dijo: “Oh, se me habrá caído”. Y por un instante, me he olvidado de todo, y he reído acordándome de aquellos tiempos en que éramos tan felices y estabas viva, querida Concha.

Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Vie 20 Mar, 2020 1:43 am

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Pilar Eyre: "Para el rey Juan Carlos, esto es más duro que la muerte de su padre"

La periodista y escritora habla con Vanitatis del delicado momento que vive la Casa Real tras el comunicado del pasado domingo


Pilar Eyre siempre se ha caracterizado por no recurrir a los eufemismos cuando ha abordado cualquier cuestión en su faceta como periodista (tiene también una excelente carrera como novelista; la última, 'Un perfecto caballero', todo un éxito), así que no iba a ser menos cuando llega la hora de abordar las consecuencias del comunicado de Casa Real en el que se anuncia que al Rey emérito se le priva de su asignación con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y que el rey Felipe renuncia a la herencia que le pueda corresponder una vez haya fallecido.

Más allá de la dimensión judicial de los dos procesos que el Rey emérito tiene pendientes en España y en Suiza, y otro con el que amenaza Corinna zu Sayn-Wittgenstein en Londres, está la humana, y Eyre tiene claro que "la familia está rota desde hace mucho" y pone especial énfasis en la relación entre la reina Sofía, cuestionada por ella y otros comentaristas reales, como ya hemos publicado en Vanitatis, y la reina Letizia.

"Siempre ha habido una separación absoluta, por educación, por orígenes... Por todo. Hay que recordar que la reina Sofía le contó a unos primos en Grecia en su día, como publiqué, que hacía mucho tiempo que no veía a sus nietas porque no le dejaban", asegura.

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Otra cosa que tiene muy clara la periodista es que el efecto de este terremoto en la Casa Real no va a afectar al matrimonio de los reyes Felipe y Letizia. En todo caso, de manera positiva: "No les va a pasar factura. Están más unidos que nunca. Lo fácil y machista, por otra parte, es pensar que todo esto es cosa de Letizia, pero no es así. Es una decisión que ha tomado el rey Felipe con sus asesores".

Pilar, en una nueva conversación telefónica, después de la que tuvimos ayer, en la que manifestaba su malestar con la reina Sofía por haber permanecido junto a su marido todos estos años, tiene claro que "el rey Juan Carlos no se merece tener su nombre en las calles, en colegios, en universidades... Deberían quitarle de todos sitios".

Y nos hace una revelación muy sorprendente: "Ayer estuve hablando con un amigo del rey Juan Carlos y me dijo que está destrozado. Para él, ha sido incluso peor que la propia muerte de su padre. Es lo peor que podía pasarle".

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NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Vie 13 Mar, 2020 1:21 am



Corinna Larsen y su hijo Alexander

¡Lo llamaba papá! ¡Alexander, el hijo de Corinna Larsen, llamaba papá a don Juan Carlos! ¡Lo quería como a un hijo! ¿Merece ese cariño paternal 65 millones de euros? ¿Los servicios prestados por Corinna se pueden cuantificar en esa disparatada dote que el emérito le asignó en el año 2012?

Es cierto que la princesa y su hijo estuvieron a su lado en momentos muy difíciles, por ejemplo, cuando operaron al rey de un nódulo de pulmón que se temía que fuera un tumor maligno. Recordemos que doña Sofía viajó a Barcelona cuando la intervención ya se había acabado porque todos los españoles nos preguntábamos dónde demonios estaba, y permaneció apenas unas horas en el hospital Clínic, aunque ni siquiera llegó a entrar en la habitación.

Pero, eso sí, nos convocó a los periodistas en el vestíbulo para contarnos que el rey evolucionaba bien y que ella se iba a Madrid porque tenía trabajo. Era sábado. La infanta Elena estaba en Valencia, en un concurso hípico, y no se molestó en desplazarse, tampoco se vio ni a Felipe ni a Cristina. ¡Pero Corinna y Alexander estaban allí, y no se movieron del lado del enfermo hasta que no se recuperó!

Lo siguieron en el largo peregrinar postoperatorio: hospital Clínic, clínica Planas, Zarzuela… Don Juan Carlos quería tenerlos siempre cerca. Agradecido, cuando Corinna tuvo que salir por piernas del país después del episodio de Botsuana, le regaló esta suma de dinero fabulosa con la que la princesa puede llevar un tren de vida de jequesa en el exilio.

El rey es generoso. Lo corrobora Bouza, el único amigo que osa tutearle en público, contando que “deja a sus amigas muy arregladitas y les proporciona un buen pasar”. Como a Marta Gayá, que recibió dos millones en los años 2011 y 2012, según los documentos desvelados estos días.

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Julio Iglesias

¡Lo hemos conseguido! ¡Qué Julio Iglesias venga a Catalunya! Tenía apalabradas ya las actuaciones de Fuengirola, Chiclana, Valencia, Mérida y Córdoba, pero no se decidía a venir por estos pagos. Le habían contado que si aquí ya no le queríamos, que silbábamos este tipo de música, que si tal y que si cual. Pero, al final, recordó los grandes amigos que tiene en esta tierra y de todas las propuestas que se le ofrecieron escogió la de Cap Roig. Actuará los días 21 y 22 de agosto, al lado de mi casa como quien dice (no es por nada). Qué emoción sentí cuando en su última actuación, antes de acabar, se me acercó una persona de su equipo y me señaló con el dedo de Dios: "Julio quiere verte en el camerino". ¡Lo que pasó en el camerino morirá conmigo! Un detalle: me cuentan que Julio se ha visto obligado a cambiar esas largas charlas que dirige al público entre canción y canción. Antes era: "Mirad que chiquitas más monas [por su jovencísimo coro]. Ah, seguro que a los hombres presentes en la sala les gustaría cantar con ellas...". Y ponía en la palabra cantar toda la intención del mundo. Las miradas a los 'derrières' de las chicas, esa media vuelta que les obligaba a realizar para que se lucieran, también han sido eliminadas del espectáculo. Ahora utiliza el discurso del perdedor, que también se le da muy bien: "Yo he amado mucho, he sido un juguete en manos de las mujeres y por eso he sufrido", dijo en Londres. Y en Israel rizó aún más el rizo: "Las mujeres llevan siempre la batuta. Yo no he conquistado... me han conquistado ellas cuando les ha dado la gana". Uy, uy, uy, alguien miente.

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Jimmy Giménez-Arnau y Merry Martínez-Bordiú

"Si me arrepiento de algo en la vida? ¡De haberme casado con Merry!". Jimmy Giménez-Arnau no ha dudado al contestarme y, cuando le pregunto por qué se casó entonces, me dice con voz rotunda: "Porque me dijo que si no lo hacíamos su abuela se moriría, ¿y cómo voy a cargar con esos remordimientos sobre mis espaldas?". Reímos. Siempre me río cuando hablo con Jimmy, uno de mis más viejos amigos, y el más joven también, que ahora desenfunda libro: 'La vida jugada'. Son sus memorias en las que la boda de Merry no deja de ser una anécdota más de una biografía deslumbrante. En el libro, está todo, desde sus tormentosas relaciones familiares, sus trabajos televisivos, la verdad de su detención, las personas que ha conocido, sus amores contingentes y sus secretos más íntimos. Es un canto a la amistad, que atañe a perros y a humanos, una lección de elegancia del último dandy... y un poema de amor a Sandra. Hay que leerlo para saber de qué va... la vida. ¡La vida jugada!



Sí,pero...
REINA SOFÍA

Sofía de Grecia. La amábamos. ¡Tan buena madre! ¡Tan discreta y austera! Le gustaban los animales, no iba a los toros, llevaba con dignidad su difícil situación conyugal. Sí, pero...

La admiración se está trocando en perplejidad, por no decir otra cosa. ¿Comentan que don Juan Carlos tiene amantes? Usted sonríe. ¿Dicen que el rey ha cometido ciertas irregularidades contables? Sonríe más. ¿Fotografían a su marido con una antigua ‘girlfriend’ en Irlanda? Sonríe tanto que no se le ven los ojos y riñe a los periodistas si decimos “emérito” porque “a él no le gusta”.

¿Dicen que el rey le regaló a su novia 65 millones de euros? Pues no solamente sonríe, sino que se coloca el anillo de compromiso que casi nunca lleva para que veamos muy clarito que a ella no le hacen mella estas menudencias. Señora, déjeme decirle que o es usted muy buena o nosotros somos muy bobos.

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Vie 06 Mar, 2020 1:07 am



Isabel Pantoja

¡No devuelve los trajes! ¡La estrella, la diosa, la artista más grande,Isabel Pantoja, “conserva” los trajes que le prestan en televisión! Yo no podía dar crédito a un comportamiento tan peculiar, pero las fuentes son tan próximas y cabales que, al final, me he convencido de que es verdad y creo que tiene interés compartir esta información, aunque a partir de ahora las pantolibers se lancen contra mí a degüello.

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Isabel Pantoja

Isabel Pantoja es muy vulnerable e insegura como todas las artistas importantes, y eso la lleva a ser perfeccionista hasta extremos enfermizos, aunque luego, en el plató o en el escenario, exhiba la seguridad apabullante de las grandes divas. Si no está impecable, ya pueden llamar veinte veces a la puerta que ella no sale de su camerino. ¡Tiene que verse perfecta para afrontar el ojo indiscreto de la cámara que todo lo ve! Y su baza principal, su armadura, son sus vestidos. Isabel ha estado grabando, desde el mes de octubre hasta hace pocos días, en los estudios Picasso de Villaviciosa de Odón, el talent show infantil ‘Idol Kids’, que se emitirá próximamente en Telecinco. La responsable de estilismo de la cadena, la genial Mayte Méndez de Vigo, le ha escogido un vestuario fastuoso: telas de mucha calidad, cortes impecables, sexy sin dejar de ser elegante, teniendo en cuenta que a la Pantoja le gusta ir cómoda, no sentirse encorsetada para poder gesticular libremente. Un estilo que pone en valor lo estilizado de su figura y su belleza racial.

Es un vestuario caro, que la televisión “presta” a presentadores y artistas para la grabación de ese día (o para promociones del programa, o para ruedas de prensa), y que luego se conserva en el guardarropa de la cadena o se devuelve a las firmas que lo han facilitado en préstamo. Pues en el caso de Isabel, ¡no! Iban las sastras al camerino cuando lsabel ya se había marchado, con el fin de recoger y guardar los trajes, ¡y el camerino estaba vacío! ¡Una vez acabada la grabación, Isabel metía la ropa que había utilizado en sus grandes maletas y se las llevaba a su casa! ¡A la mítica Cantora! ¿Quizá para ser utilizada en su próxima gira veraniega? ¿Quizás como recuerdo de esos preciosos días? ¿Tal vez para dejarla a sus hijos en un futuro que esperamos sea muy lejano? ¡O puede ser que también soñara en el Museo Isabel Pantoja, emulando a su colega Rocío Jurado, no olvidemos que esa sana rivalidad que exhibieron en vida continúa, aunque una de ellas ya no esté entre nosotros!

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Isabel Pantoja

Y no solamente los vestidos, sino todos los complementos, zapatos, bisutería, pañuelos –sí, ese tan bonito, estampado en vivos colores, que le hemos visto en muchas fotos– mantones, peinetas… ¡Todo! Un dato más: el último día de grabación de la final del concurso de niños con talento se le había escogido un vestido precioso, el más espectacular de todos. Se lo encontró preparado en el camerino, colgado de una percha en alto, con todos los complementos... Isabel tardaba en salir, todos estaban esperando... Las horas, las carísimas horas de televisión seguían corriendo, esperaban concursantes, sus parientes, el público, sus compañeros de jurado, Carlos Jean y Edurne, el presentador, Jesús Vázquez, personal técnico, azafatas… Hasta que al final su asistenta comunicó al equipo de forma tajante que “a Isabel no le gusta el vestido que le habéis escogido, dice que así no sale… Que tenéis que traer algo de Escada”. Con desesperación suicida corrió la estilista del programa a unos grandes almacenes y compró el conjunto de la marca alemana favorita de Isabel con el que salió al plató, donde estuvo simpática y bellísima, como es habitual en ella.

Pero lo más grande viene ahora. ¡Se llevó el conjunto desechado y también el nuevo de Escada! Como es natural, se le ha pedido varias veces que devuelva las decenas de vestidos y complementos que tiene en su poder, pero la respuesta de la reina de la copla es contundente: cuenta que a ella le aseguraron que se podía quedar con todo el vestuario utilizado y así lo ha hecho. “No he cometido ninguna irregularidad, ha sido un regalo”, afirma con una punta de cabreo. Pero la cadena dice desconocer ese compromiso y le reclama estos trapos ¡Y no se lo toman a broma! ¡La cosa ha llegado a tal punto que le han comunicado que van a descontar el importe de los trajes de su multimillonario sueldo!

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Isabel Pantoja y Miguel Poveda

Aunque confían en que, antes de llegar a este punto, Isabel entre en razón al entender que se trata de un malentendido de fácil arreglo. Y un último dato que demuestra el cariño que tiene Isabel por los trajes que ha lucido sobre un escenario: su íntimo amigo y gran admirador Miguel Poveda le pidió un día una bata de cola para guardarla como un fetiche. Isabel le dijo que sí, que encantada…. A cambio le solicitó 30.000 euros. Desde entonces, Isabel y Poveda no se hablan. Bien, veremos lo que sucede, seguiremos informando de tan espinoso asunto (si sigo viva).

Re: Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Assia » Jue 27 Feb, 2020 3:55 am

'' NO ES POR MALDAD'' Pilarica, pero solo puedo opinar por lo que he leido y he comprobado: Rociito siempre quiso casaese con Fidel, y tardo muchos anos en que Fidel decidiera casarse con Rociito. Segun LAS ADELAS que NO siempre se pueden creer, Rociito debia mucho dinero a Hacienda y toda la herencia que le dejo su madre la ha puesto a nombre de Fidel en lo que creo que se llama: '' levantamiento de bienes…? No estoy segura si es este nombre que se da para evitar pagar la deuda con se tenga con Hacienda.

PD: Donde estaba Fidel cuando se pelearon hija-madre.? Segun LAS ADELAS, Fidel como gran vago estaba durmiendo y no escucho la pelea entre madre e hija. Que Rocio Flores sea culpable puede que sea verdad y que la nina ha salido muy agresiva tambien lo puedo creer. Pero por que el hijo de Rociito ha querido irse a vivir con su padre y hermana y NO con su madre.? 1 adolecente que necesita todo el carino y mimo de su madre y la Rociito esta: como pero sin pulgas. No quiere ninguna responsabilidad de madre porque segun LAS ADELAS a Fidel NO le gustaba tener a los hios de Rociito viviendo con el y Rociito.

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 27 Feb, 2020 2:40 am



Iñaki Urdangarin

Ansiedad, impaciencia, euforia, tristeza, depresión. Son las cinco fases por las que pasa Iñaki Urdangarin cada vez que sale de permiso. “Es un patrón de comportamiento que se repite en cada interno... Están nerviosos, duermen mal, en la calle se bloquean y, al volver al centro, necesitan ayuda terapéutica porque caen en un profundo abatimiento, ya que creen que no han aprovechado los momentos que han pasado con la familia y, además, el aislamiento les resulta insoportable”, me comenta una psicóloga de prisiones.

En estos seis días que la pareja ha estado en Vitoria apenas se ha dejado ver, ya que solo disponía de dos escoltas, lo que ha limitado sus actividades, por seguridad. Recordemos que en su anterior permiso llevaba once, lo que suscitó críticas por el dispendio público que representaba. Han ido al Santuario de Oro, a comer a los restaurantes de la zona y han paseado brevemente por la plaza de Abastos.

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Si la pareja se reúne en Vitoria es, sobre todo, para que no sean tan evidentes los desprecios que sufre por parte de la familia real. “Si yendo sola ya la tratan como una apestada, imagínate yendo con Iñaki...”, me comenta un incondicional de la infanta Cristina. Tienen las puertas de Zarzuela cerradas, no pueden alojarse en un hotel y tampoco poseen casa propia. La familia de Iñaki los arropa incondicionalmente, creen en la inocencia de su ‘Txiki’ y consideran que se ha cometido una gran injusticia con él y con doña Cristina. ¡Están indignados por el trato que recibió en el entierro de doña Pilar de Borbón! ¡Y el cabreo monumental viene de lejos!

Como me contó una amiga de la familia un día: “La hermana de Iñaki me ha llegado a decir: si mi padre viviera y viera lo que están haciendo con Txiki, ya habría prendido fuego a la Zarzuela”. Ahora la gran incógnita es qué pasará cuando Iñaki quede en libertad. Don Juan Carlos está intentando encontrarle un trabajo en el extranjero, ya que los reyes no quieren tenerlo cerca. Quizás se lo podría conseguir Corinna, que tenía una relación tan estrecha con Iñaki que lo llamaba, cariñosamente, “mi chico de oro”. ¿Por qué no? Ya le propuso hace años un cargo en la Fundación Laureus, con un sueldo anual de 200.000 euros, que Iñaki rechazó.

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Ivonne y Alejandro Reyes

Cuando el simpático hijo de Ivonne Reyes era menor y solo lo veíamos pixelado, los amigos de la madre nos dejaban caer que Alejandro era el vivo retrato de su papá, Pepe Navarro. Ahora hemos visto que a quien se parece es a Ivonne y que no hay ningún rasgo paterno en su rostro. Lo mismo ocurrió con la hija de Isabel Sartorius, cuya paternidad se atribuía secretamente a don Felipe, aunque la niña llevaba los apellidos del fugaz marido de Isabel, Javier Soto. Mientras Mencía fue menor, los allegados a Isabel filtraban que era igualita a don Felipe. Cuando la pudimos contemplar en toda su gloria nos dimos cuenta de que, en realidad, era una fotocopia en mujer de… Javier Soto, y nadie más volvió a hablar de presuntas paternidades reales. ¡Sé que todo esto tiene una moraleja, pero ahora no sé muy bien cuál es!

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La isla de las tentaciones

Me encuentro en una fiesta a dos supervedettes del mítico cabaré barcelonés El Molino, las encantadoras Merche Mar y Amparo Moreno. Me dicen: “Pensar que a nosotras nos miraban por encima del hombro porque, bah, enseñábamos la pierna en el Paralelo, y ahora a esas señoritas de ‘La isla de las tentaciones’ las llevan bajo palio”. Me hizo gracia.




Sí,pero...
FIDEL ALBIAC
El monarca en la sombra. Rasputín y Maquiavelo en una pieza.Tenebroso como un príncipe florentino. El abogado de ‘ElPadrino’. El que te señala con el dedo y logra que te despidan de tu trabajo y te tiemblen las piernas. Sí,pero…

¿No es muy machista y antiguo eso de pensar que es el hombre el que está detrás de todo, el que mueve los hilos? ¿Y si fuera al revés? ¿Y si fuera Rocío la que estuviera al mando y Fidel se limitara a callar y obedecer? A mí, la hija de la Jurado no me parece sumisa ni dócil ¡Pregúntaselo al guardia civil, te dirá que tiene mucho carácter! Me imagino a Fidel y a Rocío cachondeándose de todo lo que contamos sobre ellos, mientras ella hace kick boxing yconsulta al mismo tiempo el índice Dow Jones, y él acaricia dulcemente un gatito

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Vie 21 Feb, 2020 1:24 am

[quote="Invitado"]


Rocío Jurado y Enrique García Vernetta

Me lo cuenta Hilario López Millán: “Se ha muerto Enrique García Vernetta”, famoso no solo por ser cuñado de la cantante Salomé, sino porque fue el gran amor de Rocío Jurado. Enrique era un chico bien valenciano, guapo e irresistible, que vivió con Rocío un amor tormentoso durante 12 años.

“Me pidió tres veces que me casara con ella, pero yo no quise. ¡Por despecho se casó con Pedro Carrasco!”, confesó Enrique en su momento.

La familia de Rocío se enfadó con él porque en los aniversarios de su muerte acudía a televisión a contar intimidades: “Estando conmigo abortó”, “El día antes de casarse con Pedro me llamó para que huyéramos juntos”, “Después quiso volver varias veces, pero siempre me negué porque nuestro tiempo había pasado”...

Intentó también vender sus memorias con Rocío, pero nadie se mostró interesado. Tuvo que cerrar su agencia de representación (llevaba también a Mari Carmen y sus muñecos), se quedó casi ciego, dejó su piso lleno de fotos de Rocío Jurado e ingresó en una residencia. Es triste pensar que si ha pasado a la historia y hoy los periodistas hablamos de Enrique García Vernetta es por la mujer a la que desdeñó.

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Antonio Pavón

¡Cuando supe que un torero, el peruano Antonio Pavón, iba a participar en ‘Supervivientes’, me indigné! Jorge Javier, que también es antitaurino, hizo un alegato en ‘Sálvame’ y lloraron hasta las piedras: “Ojalá en las plazas solo se celebren conciertos”. Yo me explayé en las redes sociales y el otro día me llamó un periodista limeño. “Oye, que Pavón es muy conocido porque ha sido pareja de varias mujeres famosas, entre otras Miriam Saavedra… ¡y 500 más!”. Yo respondí, desdeñosamente, que 500 no me parecían tantas dado que nuestro Julio Iglesias ya confesó hace años que había estado con 3.000, y que no quería saber nada de ese tauricida. Mi amigo se alteró: “Te equivocas, Pilar. ¡Pavón también es conocido porque es el único torero que se niega a matar al toro! Torea porque le viene de casta y le gustan los movimientos, pero devuelve al animal a los toriles vivo. Cree que matarlo es un acto cruel y agresivo. En mi país lo han criticado mucho y lo han expulsado del Sindicato de Toreros. ¿Cómo? Ya tengo candidato a ganador de 'Supervivientes': ¡Antonio Pavón! ¡Que no me lo toque nadie!

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Cristina de Borbón

Conocí mucho a los duques de Sevilla en los 80, en Marbella. Francisco de Borbón y Escasany era medio catalán, muy atractivo, primo lejano del rey y trabajaba en Miami en una cosa aburrida e importante. Ella era Beatriz von Hardenberg, una condesa alemana que competía con Gunilla en el plano social, pero que en la intimidad era una bohemia que pasaba de todo, inteligente, mística y una animalista convencida -cuando nadie lo era- que se paseaba por Puerto Banús con un cerdito atado con una correa. Daba unas fiestas en su casa en los Altos de Salamanca, decorada en azules, que terminaban de madrugada con un grupo flamenco, y Paco, que era muy divertido, reñía a su mujer: "Pareces un general prusiano, solo Pilar baila peor que tú". Recuerdo que estuve en la primera comunión de sus hijas Olivia y Cristina, unas niñas monísimas y educadas, y fue la primera vez que comí pescado crudo. Aquella familia, como tantas, se rompió. Ahora más: Cristina, la chiquilla de largos cabellos y expresión dulce ha muerto. Pobres padres, qué tristeza tan grande.





Sí,pero...
ANA MARÍA ALDÓN
Ana María Aldón es buena persona. Discreta. No levanta nunca la voz. Abnegada. Mujer de su casa y nada más. Huye de la notoriedad y no le gustan los gritos ni los enfrentamientos ni las malas palabras. Todo esto nos han estado contando sus amigos estos años y nosotros lo hemos transcrito palabra por palabra. Sí, pero...

Ojalá leas esta croniquilla antes de partir a la isla donde te has enrolado en ‘Supervivientes’. ¡No, no y no, Ana María. Este no es el camino, así no vamos a ninguna parte, si no es al fracaso más absoluto! Has de cambiar y ser otra. ¡Con esos mimbres no se forja una campeona! Ensaya un poquito delante del espejo o que Ortega te haga de sparring. Va, anímate, no cuesta tanto, repite conmigo: ¡Mala persona!, ¡Destructora!, ¡Hija de tu madre!, ¡Indocumentada!, ¡Vendida!, ¡Arrastrada!, ¡Reventada! Venga, despacito, sigamos: la p con la u… la t con la a…
Es muy fácil.

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 13 Feb, 2020 2:54 am



Bigote Arrocet

¡Notas apuntadas en una servilleta de papel! Muy bien realizado el “tironcete” o lifting de Bigote Arrocet, seguramente en esos dos meses que estuvo desaparecido en verano. Me lo cuenta un fotógrafo asiduo: “Se ha quitado veinte años de encima... Le han quedado unos ojos rasgados preciosos”. ¡Pues muy bien qué hace!

Más: Julio Iglesias viene este verano a cantar a España… ¿A Catalunya? Le sugiero el Festival de Pedralbes, donde, en la cena previa, vimos por primera vez a Telma y Gavin. Yo estaba sentada en la mesa vecina y pregunté quién era: “Su asesor legal”. Miraditas, carantoñas, gestos cómplices... Mi hermana opinó: “Si es su asesor legal, yo soy Espinete”.

Visito Televisión Española y Máximo Huerta me cuenta que saca novela: “Después de dos años, y estoy nervioso”. Se llama ‘Con el amor bastaba’, habla de un niño diferente y me dicen que es buenísima. ¡Ganas de leerla!

Voy a Telecinco y Víctor Sandoval me confiesa que su perrito Nou añora Sitges –“Allí tenía muchos amigos, paseaba todo el día”– mientras Antonio David me conmueve pegándome un abrazo: “Aunque me critiques, sé que lo haces con cariño y te lo agradezco”. Ay, como para no quererlo...

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Doña Letizia y Kitín Muñoz

¡Kitín Muñoz! Le acaban de entregar la Cruz del Mérito Naval, merecidísima, y lo hemos visto también en el funeral de doña Pilar de Borbón junto a su mujer, la encantadora Kalina de Bulgaria. ¿Por qué cada vez que lo veo me acuerdo de doña Letizia? ¡Caray, pues porque fueron novios! ¡En 2001! Letizia trabajaba en CNN+ y acababa de romper con el periodista David Tejera. Kitín Muñoz era un soltero de oro, un navegante trotamundos, un científico dedicado desde niño a emprender travesías románticas e imposibles. Fue un romance en libertad que duró dos meses, hasta que Letizia conoció a Felipe, y Kitín, a Kalina, con la que compone una de las uniones más sólidas de nuestro panorama –me imagino a Kitín comentando con disgusto: “¡Ya ha vuelto a sacar Pilar el tema de mi historia con Letizia!”.

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Pablo de Grecia y Federica de Hannover tuvieron tres hijos

Federica de Grecia. La madre de Sofía. Aparecen sus diarios con gran resonancia, aunque no son nuevos del todo, ya que con ellos compuso sus memorias en 1971. En la edición inglesa, explicaba que ella y su marido eran aficionados al esoterismo, creían en la reencarnación y el poder de los espíritus, y que en estas convicciones habían educado a sus hijos. También que ambos habían prometido contactar más allá de la muerte. Fallecido Pablo, cada día, durante una hora, Federica departía con su espíritu, que le daba consejos sobre el gobierno de su país para que se los trasmitiera a su hijo Constantino, que había heredado una corona frágil e inestable. No tenían mucha confianza en este chico tan poco preparado al que su hermana Irene solía llamar “el tonto de la familia”. Federica hablaba libremente de estas conversaciones de ultratumba: “¡Nadie me impedirá ayudar a la sangre de mi sangre!”, proclamaba dramáticamente a los periodistas, hasta que Franco le aconsejó callar y la obligó a suprimir estos pasajes de la edición española de sus memorias: “Sus hijos salen perjudicados con estas originalidades”. Nuestra Sofía, ¿comparte las creencias de su madre? A estas alturas ha llevado tan discretamente su fe que no sabemos muy bien si es católica, si sigue siendo ortodoxa, si está próxima a alguna corriente de la iglesia –se contaba que acudía a las apariciones del Escorial–, si cree en los extraterrestres, si habla con el más allá o con los espíritus de los muertos… ¡Con su marido, no; eso sí lo sabemos!





Sí,pero...
BERTÍN OSBORNE
Entrevistas a Jiménez Losantos, sueltas una gran risotada cuando se mete con los catalanes, y me cabreo. Juan José Padilla alaba la tauromaquia, tú aplaudes, y yo me enfado más todavía. Despotrico contra ti en las redes sociales. Sí, pero…

¡Has entrevistado a Pedro Sánchez y asentías fervorosamente cuando te hablaba de las políticas de izquierdas que aplicaría si fuera presidente, a Miguel Poveda y lo apoyabas cuando criticaba los partidos de derechas que querían recortar los derechos de los homosexuales…! Y entonces me he dado cuenta de que no estás ni con unos ni con otros, sino que eres lo que vulgarmente se conoce como ¡un bienqueda! ¡Pretendes contentar a todo el mundo, invitados y espectadores, sean de la ideología que sean, porque has nacido para seducir y todo lo demás te importa un pito! El lema heráldico del duque de Osuna, quince veces grande de España, era: “Siempre Quedar Bien”. Creo que está disponible, Bertín, querido.

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 06 Feb, 2020 2:56 am



La infanta Cristina había ido al peluquero. La infanta Elena, no. Cristina había dominado su crespa melena –en Barcelona, se hacía alisado japonés– y se había maquillado cuidadosamente, sabiendo que todos los flashes se iban a centrar en ella. Ojos ahumados, cejas teñidas, labios y piel en tonos beige, no descarto que haya pasado por el doctor Ricardo Ruiz –que atiende a su padre–, para borrar las arrugas nasolabiales y el entrecejo.

La mirada suplicante de don Juan Carlos a su hijo. Todo lo contrario que Elena. Pelo con rizo asilvestrado, cejas despeinadas y canosas y el cutis terroso de quien vive mucho tiempo al aire libre. Sus labios eran una fina raya, pero intentaba sonreír, mientras Cristina se mantenía a la expectativa. Cuando Felipe y Letizia entraron en el templo, la gente se puso de puntillas para ver ese reencuentro y se oyó un murmullo cuando Felipe se persignó y la reina no lo hizo. Ya habían dado el pésame a sus primos, por lo que se dirigieron a cumplir con don Juan Carlos y doña Sofía.

Frente a Felipe, los padres inclinaron la cabeza, no así ante Letizia, a la que el emérito besó distraídamente, mientras había dirigido a su hijo una mirada suplicante conminándole a saludar a Cristina, con la que había tenido momentos antes unas palabras en voz baja. Llamó la atención el rostro desencajado y la delgadez de Juan Carlos, que bailaba dentro de su abrigo. Tal vez esa tremenda pérdida de peso sea debida a que ya no toma cortisona. Doña Sofía sacó a pasear su impávida sonrisa profesional mientras Cristina espiaba de reojo la reacción de su hermano. ¡Ese saludo hubiera significado tanto para ella!

Don Felipe pareció comprender el mensaje mudo de su padre y asintió casi imperceptiblemente. Besó primero a Beatriz de Holanda y, cuando iba a abrazar a sus hermanas, primero a Elena, que ya adelantaba el rostro, después a Cristina, que sonreía ilusionadamente… se interpuso en su camino Letizia haciendo de barrera humana, impidiendo el paso a su marido. La reina le plantificó dos besos a Beatriz, dio ostentosamente la espalda a sus cuñadas, y se dirigió con paso firme a su reclinatorio, lo que obligó a su marido a seguirla con una sonrisa de disculpa: “Papá, yo quería… pero no he podido”.

■ ■ ■

La rehabilitación de Cristina parece imposible. Cristina y Elena clavaron el rejonazo de sus ojos en la espalda de su cuñada, y si esta pudo seguir caminando fue porque las miradas no matan, que si no… Beatriz, que había estado conversando con Cristina, con la que tiene relación a través de Máxima, estaba boquiabierta, y don Juan Carlos abatió la cabeza, derrotado, y no volvió a levantarla en toda la ceremonia. ¿Estaba preparada esta escena? ¿Le tocó una vez más a Letizia ejercer de mala para evitarle a su marido una foto incómoda? ¿Asume conscientemente ese papel ingrato por el bien de la monarquía?

Parece que la rehabilitación pública de Cristina es tarea imposible, a pesar de los deseos del padre que, viendo cómo se acerca el final, querría dejar a su hija amparada y a la familia unida. Y es que hay que reconocer que don Juan Carlos ha sido un pésimo marido, pero como padre merece un diez.

A propósito de Juan Carlos. Escribí aquí que en el despacho que le habían asignado en el Palacio Real hacía un frío de narices, y me ha llamado quien corresponde para reconvenirme amablemente, ya que el citado despacho posee un moderno sistema de calefacción. Ahora solo falta que don Juan Carlos lo utilice algún día.



Sí,pero...
MARÍA TERESA CAMPOS
Saliste en ‘Sábado Deluxe’ para reclamar a los paparazzis que te dejen en paz; que no podías salir de casa y el acoso terminaría con tu salud. Una petición sensata. Sí, pero…

En realidad, Teresa, el programa fue una carta de amor a Bigote Arrocet. Tú misma contaste que no respondía a tus mensajes y, mujer de televisión al fin y al cabo, utilizaste las armas de tu oficio para intentar conquistarlo de nuevo. Los poetas escriben madrigales, los pintores retratan a sus amantes, y tú dedicaste, con la cálida complicidad de Jorge Javier, todo un programa a intentar recuperar el afecto del hombre del que sigues prendada. ¡Tus ojos, cuando hablabas de él, no tenían ni un día más de quince años! Nos enamoraste a todos, pero tú no querías fascinar multitudes, si no a una sola persona. Ojalá lo hayas conseguido.

Re: Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por ESTABA REGISTRADA » Vie 31 Ene, 2020 2:26 am

'' NO ES POR MALDAD'' Pues creo que si, Pilarica que en algunos articulos escribes eso de: '' NO ES POR MALDAD'' o eres como Penafiel: ''que vale mas por lo que callas que por lo que sabes...?'' Algo por el estilo. Y no fue por mi parte '' POR MALDAD'', por lo que buscando informacion en GOOGLE encontre por PURA casualidad 1 articulo tuyo titulado: '' LA BODA DE MARIA JIMENEZ Y PEPER SANCHO'' (articulo es del 12 de Noviembre de 2017) Es vergonzoso leer ese articulo para como siempre Pilarica querer escribir sin ''MALDAD'' pero SI con MORBOSIDAD para dejar a tus lectores en suspensos…?

Eso es mentira! Y... si Maria Jimenez el dia de su boda dijo esa frase: o Maria Jimenez fue 1 idiota o aun pensaba que el padre de su hija Rocio (que la tierra te haya sido leve Rocio) se casaria con ella…? Segun la Pilarica que escribe: '' NO ES POR MALDAD'' Ahi soio tuvistes. si no ''MALDAD,'' SI MORBOSIDAD. Eso de haber escrito en ese articulo que asistites a esa boda que mas parecia ''... un funeral que 1 boda...'' es de ser muy mala persona y me temo Pilarica, que la Jimenez pese a NO ser 1 lumbrera NO creo que comentara eso el dia antes de su boda.

Segun ese articulo de la Eyre, dice tectualmente: ''MARIA AUN ESPERABA QUE SE PRESENTARA A RESCATARLA EL QUE HABIA SIDO EL GRAN AMOR DE SU VIDA, UN IMPORTANTE GANADERO DE APELLIDO CONOCIDO,PADRE BIOLOGICO DE SU HIJA ROCIO...''

Me temo que Maria que trabajaba en el servicio domestico en la casa de ''ese ganadero...'' sabia muy bien quien era ese mujeriego ganadero.
1 ganadero, muy culto, poeta,artista de cine, rejoneador y demasiado ''culto'' hasta cuando las Adelas dicen que tambien fue el padre de la hija de Conchita Bautista, fallecida de 1 tumor de cabeza. Conchita Bautista era de familia de clase media-alta por lo menos la tia de Conchita que le costeo las clases de musica.

Ese ''ganadero'' al que tu, Pilarica NO nombras hizo con Maria Jimenez lo que hizo con Lita Trujillo: '' AYUDARLAS DESITERESADAMENTES''
Y COMO MARIA JIMENEZ CANTABA Y ESE GANADERO TENIA MUCHA INFLUENCIA, SE LA QUITO DE ENCIMA BUSCANDOLE TABLAOS FLAMENCOS EN SEVILLA PARA QUE LA JIMENEZ CANTARA Y ASI CON ESE FLAMENCO, EMPEZO A HACERSE FAMOSA LA JIMENEZ. COSA QUE ME TEMO QUE NO HUBIERA PODIDO SER SIN LA AYUDA AL QUE TU PILARICA LLAMAS: ''UN IMPORTANTE GANADERO DE APELLIDO CONOCIDO...''

PD: Cuando murio la hija de Maria Jimenez en 1 accidente (CREO) de moto, Maria Jimenez contacto a ese ''ganadero de apellido famoso...'' Y NO FUE AL FUNERAL DE SU HIJA, COMO SEGUN LAS ADELAS, TAMPOCO ESE ''GANADERO DE APELLIDO CONOCIDO'' FUERA AL FUNERAL DE LA HIJA DE CONCHITA BAUSTISTA, AUNQUE EN ESTE CASO, ''ESE GANADERO DE APELLIDO CONOCIDO'' SI QUE PAGO TODO EL COSTOSO TRATAMIENTO DE LA HIJA DE CONCHITA BAUSTISTA INCLUYENDO SU FUNERAL, PERO SIN QUE LA PRENSA LO NOMBRARA Y LAS ADELAS DE SIEMPRE LO SABIAN.

PD: La pobre de Maria Jimernez, lo paso muy mal con Sancho y NO se tenia nunca que haber casado con el. Como dice la Pilarica en ese articulo mas o menos: '' MARIA GANABA POR ENTONCES MUCHO DINERO ...''Y ESE SANCHO, APENAS TENIA TRABAJO DESPUES DE ACABAR LA SERIE CREO QUE DE CURRO JIMENEZ...?

Quizas lo que mas me sorprende de ese articulo de la Eyre es que el dia antes de su boda con Sancho, Maria dijera esa barbaridad del ''amor de su vida...'' Honestamente, NO creo que la Jimenez dijera esa frase a la Eyre ni a nadie, 1 dia antes de su boda, pese a que la Eyre escribe en ese articulo '' MARIA ESTABA MUY GUAPA PERO TRISTE... MAS QUE UNA BODA PARECIA UN FUNERAL...'' Muy caro pago Maria esa boda con Sancho que cuando murio Sancho Maria Jimenez comento: '' MUERTO EL PERRO SE ACABO LA RABIA'' No se, NO creo que la Jimenez dijera tambien eso cuando murio el padre biologico de su hija Rocio. Hasta donde yo se, NO HE OIDO NADA DE LAS ADELAS. Me temo que hay 2 varas de medir de esos periodistas chismosos 1: callar los nombres de famosos y gente de alta categoria y otra, sacar los trapos sucios de artistas que fueron amantes de esos poderosos y tuvieron hijas sin reconocer por sus padres biologicos por eso que escribe la Eyre: ''GANADERO DE APELLIDO CONOCIDO...''
Assia

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Jue 30 Ene, 2020 2:43 am



Una tibia noche de primavera. Marisol, que acaba de llegar de Barcelona, donde ha vivido con Joan Manuel Serrat un romance tierno y leve, no sabe qué hacer con su vida. Comparte piso con una azafata y, sin saber por qué, le dice a su amiga: “Vamos a cenar a la pizzería de Antonio Gades”.

Casa Gades es un local minúsculo, que está a espaldas del Café Gijón y frente al Oliver de Adolfo Marsillach, formando el triángulo de moda de periodistas, gentes de la farándula y otros animales noctámbulos, bohemios y vividores. Pepa se pone unas botas altas, minifalda y se deja suelta la melena. Se pinta los gruesos labios de beige, lo que acentúa la profundidad de sus increíbles ojos azules. Antonio Gades está en la puerta, fumando uno de sus ochenta cigarrillos diarios. Es pequeño, fibroso, atractivo, muy viril. Se miran intensamente, como en un choque de planetas.

Pepa contaría más tarde: “Fue tan fuerte que me mareé y tuve que sentarme”. Ese día casi no hablaron, aunque Antonio Gades avisó a un fotógrafo para que inmortalizara ese momento único en sus vidas –y de paso salir en las revistas.

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Al día siguiente, es Pepa quien lo llama a las ocho de la mañana para verse, y es que se vuelve literalmente loca. Como dijo después: “Antonio es lo único que me importa, más que mi trabajo, más que mis hijas, más que mis padres, más que yo misma…”. Los dos tienen una biografía complicada. Aunque Antonio había vivido una infancia feliz, sus padres eran tan pobres que habitaban una cueva en Elda (Alicante) y más tarde se trasladaron a Madrid para trabajar de porteros. Antonio está lleno de ambición y es un bailarín prodigioso, pero aún no ha acabado de arrancar. Empezó con Pilar López, ha estado casado con Marujita Díaz, la primera folclórica que lució un abrigo de visón, y ahora baila en tablaos y ha hecho una película, ‘Los Tarantos’. Vive en Altea con otra ex niña prodigio, Pilarín Sanclemente, con la que tiene dos hijos.

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Marisol, separada del hijo de su mánager, Carlos Goyanes, es una estrella sideral. Todas queríamos ser Marisol, las nietas de Franco la adoraban hasta el punto de que permitieron que se pusiera de largo en la Casa de Pilatos de Sevilla, al lado de marquesas y duquesas. Pero, aunque entonces no lo supiéramos, Pepa venía del inferno. Terenci Moix definió su terrible infancia como “un cúmulo de monstruosidades y una continua explotación… era compravendida como una esclava del zoco”. Odia el mundo del espectáculo, pero ha sacado a su familia de pobre y tampoco sabe hacer otra cosa. No quiere rodar más películas insulsas.

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¡Está harta de ser Marisol! Gades, que es militante clandestino de la izquierda, le dice arrobado en su primer encuentro: “Es que tú, sin darte cuenta, eres comunista desde que naciste”. Pepa encuentra a la vez amor e ideología. “Vivo por Antonio y por la revolución”, me confesó tiempo después en Barcelona. Antonio Ruiz, el otro bailarín estelar español, que había estado enamoriscado de ella, me contó cínicamente: “Gades le dio la vuelta como a un calcetín… Primero, la secuestraron los Goyanes y, después, los comunistas”.

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A pesar de que Pilarín Sanclemente vive en la casa familiar y su hijo pequeño tiene solo tres años, el 20 de junio de 1973 Antonio y Marisol se presentan juntos, cogidos de la mano, en el recital de Sara Montiel en el Florida Park. Llegan en el mini de Antonio, Marisol va de rojo y Gades, con su chaqueta de pana y su jersey de cuello vuelto, parece más un profesor universitario que un bailarín.

Durante toda la actuación de Sara estuvieron mirándose a los ojos frente a los flashes de los fotógrafos. Y ya no se separan. Pepa se siente deslumbrada. “Sé que estaremos juntos siempre, que yo seré viejecita y lo veré a mi lado”. Un periodista le reprocha que haga esas declaraciones tan prematuras: “¡Voy a vivir solo para él!”.

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Otro le dice que parece hipnotizada más que enamorada: “Llámalo como quieras, nada me hará cambiar, entro en la etapa más dichosa de mi vida, Antonio es el capítulo más importante”. Cuando le preguntan por sus planes profesionales, se horroriza: “Mi hombre está por encima de todo, quiero retirarme porque estoy desengañada de mi vida, quiero estar todo mi tiempo con Antonio Gades, huir con él, viajar sin rumbo fijo…”. Las revistas se llenan con declaraciones que causan escándalo y se toman como provocaciones. Cuando le preguntan dónde va a pasar la Navidad, responde: “Con Antonio, él es mi Papá Noel, mi rey mago, mi todo…”. Y también: “Quiero ser hippie, lo único que me importa es el amor que siento por Antonio”.

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Interviene en una obra de teatro, pero la abandona porque adelgaza hasta los cuarenta kilos ya que no soporta estar lejos de su amante. “Mi única ambición es vivir con él al lado del mar, que él pinte y yo tejeré jerséis”, afirma con la ingenuidad de todos los enamorados. Compran otra casa en Altea –la repudiada Pilarín se va a vivir a Mallorca con sus dos hijos–, les pintan en la fachada “rojos” y “adúlteros”, pero Pepa sonríe siempre: “El amor es tan fuerte que no puede ni ocultarse ni condicionarse”.

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¿Y Antonio? Antonio está enamorado también. Él se ha enamorado de Pepa Flores, pero asimismo de Marisol, a él le gusta su vida en Altea, su barquito Alpargata. Pero, a diferencia de Pepa, se siente artista y no puede renunciar a lo que tanto le ha costado conseguir, ¡un nombre y una carrera! Forma compañía y viaja por España y América. Se lleva a Pepa, que solo canta en el autobús que los transporta. Se queda embarazada, pero sigue en la gira con su enorme barriga hasta que da a luz en Mar de Plata.

Regresa a España con la niña, ya de tres meses, y no puede dejar de llorar acordándose de Antonio. Es la primera vez que se separa de él y los periodistas le comentan con mala leche: “Ahora ya eres madre, y eso es lo más importante de todo”, y ella contesta, con su voz bronca de hembra de raza: “¡Lo más importante de mi vida es Antonio!”.

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El final del franquismo resulta decepcionante para Antonio Gades. También los dos primeros años de democracia. Sin trabajo, viven aislados en Altea, donde los periodistas peregrinan para hacerle fotos a Marisol, de nuevo embarazada. Pero Pepa está feliz, exultante, ha encontrado su paraíso perdido, vive con sus dos hijas y su amor a la orilla del mar como quería, y está tan feliz que no se da cuenta de que su marido se aburre y añora el escenario.

Al final, el duque de Alba le ofrece dirigir el Ballet Nacional y aquí se acaba el tiempo de felicidad de Pepa Flores, aunque ella aún no lo sepa. Intentan compaginar la vida publica con la privada, ya que quieren dejar oír su voz en el tiempo histórico que están viviendo.

Antonio es candidato del BEAN (Bloc d’Esquerra d’Alliberament Nacional del País Valencià) y la pareja hace declaraciones radicales: “El verdadero terrorismo es el de la patronal y no el de ETA”. Pepa explica en Interviú la estremecedora historia de su infancia y comenta que ha fundido sus condecoraciones franquistas para ayudar al BEAN. Viaja por España apoyando todas las causas revolucionarias, desde los sandinistas hasta los exiliados chilenos.

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Tienen su tercera hija, pero las fotos del hospital no transmiten aquella sensación de extasiada felicidad, aquella unión envidiable de los primeros tiempos. El 5 de octubre de 1982 acuden a La Habana, donde los casa Fidel Castro, aunque la relación ya está herida de muerte. Gades, gracias a su magistral talento, y también a las películas que rueda con Carlos Saura, se convierte en una estrella en todo el mundo.

Mientras, Pepa intenta reflotar su carrera con unos proyectos nuevos, interpretar a Mariana Pineda y unas canciones de Aute, Galería de Perpetuas, dedicadas a las mujeres maltratadas, humilladas, presas… El público se aburre, las críticas para la película y el recital son muy malas, y una revista incluso se pregunta: “¿Marisol canta o vomita?”.

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Pepa se siente sola, se va a vivir a Madrid porque reconoce con amargura que vivir al lado del mar sin tu pareja es muy triste. Poco a poco, empiezan los rumores de que Gades tiene otra mujer.

Antonio viene a España, malhumorado se enfrenta con los periodistas: “Soy de izquierdas y queréis jod… ¡Sois unos inmorales! ¡Os voy a demandar!”. Le preguntan si es cierto que está con una bailarina de la compañía, finge reírse: “Jajaja, una bailarina, jajaja”. Marisol lo imita como un eco triste: “Jajaja”. No sospecha nada, porque Antonio para ella es la sinceridad y la coherencia hechas persona. Lo venera y tiene confianza ciega en él.

Les reprocha a los periodistas que intenten denigrar a su dios: “Claro, es por nuestra militancia política…”. Una ceguera que solo se rompe cuando la revista Tiempo saca con todo detalle la historia de amor entre Antonio Gades y la millonaria suiza Daniela Frey, “la reina de los cines”. Llevan dos años juntos y Antonio, en el extranjero, la hace pasar por su mujer. Acaban de vivir dos meses en Japón, donde Daniela ha acudido como “señora Gades”.

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La revista también ofrece declaraciones del padre de Daniela. El periodista pregunta al millonario si cree que su inmensa fortuna ha podido influir en el amor del bailarín. El hombre, flemático, contesta con un lacónico: “Yo creo que sí”.

¿Podemos imaginar el sufrimiento de Pepa cuando cayó en sus manos la revista y se dio cuenta de que estaba mutilada de una parte de su ser, su vida y su futuro? Su última declaración a los periodistas delgada, pálida y con los ojos que se le comían la cara, antes de retirarse de ese territorio que se llama vida pública, fue: “Yo dejé a Carlos Goyanes y, ahora, Antonio Gades me ha dejado a mí”.

Después y hasta ahora, el silencio más absoluto. Entretanto, Antonio declaraba enfáticamente: “Marisol es la honestidad absoluta, educa a nuestras hijas en el compañerismo, en que no importa lo material, en que la riqueza es otra y nunca les habla mal de mí”. Y es cierto, ni una palabra de reproche hacia quien fue su luz y su guía (pero también su verdugo, según se ha escapado de los labios de Pepa Flores).

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Seguramente gran parte de lo que contamos aquí será desconocido para las tres hijas, que adoran la memoria de su padre. Mientras Gades se casaba con Daniela, fueron repartiendo sus bienes, el piso de Madrid, la casa de Altea –¡su paraíso!–, y los locales. Pepa se fue a Málaga. Anduvo a tientas largo tiempo hundida en una penumbra espantosa y levantó muy poquito a poco la cabeza cuando conoció a Massimo Stecchini, que se ha convertido en el compañero estable, cariñoso, entregado y generoso que supo restañar las terribles heridas que el abandono y la traición de Antonio Gades le produjeron.

Nunca volvió a hablar de él, ni siquiera cuando falleció, el 29 de julio de 2004. Murió en Madrid, pero fue enterrado con honores de héroe en el mausoleo de la revolución cubana y tiene a los pies de su sepultura un kalashnikov como símbolo de la revolución permanente y sus últimos zapatos de taconear cubiertos de bronce. Para Pepa, los trece años que pasó con él fueron fuego, luz, volcán, pasión y fruto.

El otro día lo dijo el propio Massimo: “Pepita está feliz, pero a veces le veo una luz triste en los ojos…”. Todos creen que es el recuerdo de su infancia horrible, pero yo pienso que más le dolió el filo traicionero de la espada que le clavó quien fue el gran amor de su vida.

NO ES POR MALDAD - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Vie 24 Ene, 2020 12:41 am



Don Juan Carlos

Don Juan Carlos de Borbón –odia que lo llamen emérito, “que no soy el Papa, coño”– ya no vive en Zarzuela. El que fue su hogar durante cincuenta años le despierta profunda aversión y tristeza. Y eso que el palacio, que es propiedad de Patrimonio Nacional y le fue cedido por Franco, fue puesto con todo mimo y cuidado por doña Sofía, que se hizo traer todo de Grecia desde las sábanas hasta las cortinas y alfombras, el piano, las lámparas de cristal y las vitrinas porque “España es un país muy atrasado y no hay nada”.

Colgó treinta y nueve cuadros en las paredes. El de más valor es un retrato de Alfonso XIII por Joaquín Sorolla que está en el vestíbulo. Y para dividir el salón, colocó un biombo lacado en negro con incrustaciones de nácar que habían comprado en Hong Kong durante su viaje de novios.

Un palacio “de bolsillo” que cuando los príncipes eran pequeños estaba lleno de risas y movimiento, y en el que entraban sin anunciarse los íntimos amigos de don Juan Carlos –la reina nunca ha tenido amistades–, desde Miguel Primo de Rivera y Antonio Eraso hasta el príncipe Tchokotua o Miguel Arias. ¡Pero el tiempo lo devoró todo!

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Don Juan Carlos y doña Sofía

La relación con su mujer se fue deteriorando hasta el punto de que decidieron ampliar el palacio y vivir en alas separadas, con entradas distintas, con lo que pueden estar meses enteros sin verse. Los hijos se fueron. Don Juan Carlos tuvo que abandonar el trono por la puerta de atrás. Pero lo más duro quizá fue que su despacho sería ocupado por don Felipe, mientras a él se le adjudicaba un lugar desangelado, sin siquiera calefacción, en el Palacio Real, al que no ha acudido nunca.

Claro que tampoco tiene asuntos que despachar. Él podría decir como su abuelo: “¡Soy un rey en paro!”. Encontrarse por los pasillos con los visitantes de su hijo, que no saben muy bien cómo dirigirse a él, le resultaba muy humillante e influía en su estado de ánimo, que tiende a la depresión, como han contado algunos amigos de don Juan Carlos, sobre todo después de la desgraciada muerte de su hermano Alfonsito.

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Sanxenxo

Zarzuela ha llegado a convertirse en una prisión siniestra y hostil, en la que no soportaba estar más de un día, pero ¿dónde ir? Palma es territorio de su mujer, y Barcelona, en la que siempre se ha sentido muy a gusto y donde viven su íntimo amigo Josep Cusí, así como algunas damas muy queridas, se ha quedado únicamente para sus revisiones médicas y retoques estéticos. Poco a poco, la opción Sanxenxo ha ido ganando enteros, hasta el punto de que se ha trasladado allí casi de forma permanente.

Según unos, vive en unos camarotes destinados a los capitanes en el Club Náutico de Sanxenxo. Según otros, tiene habitación propia en la casa de su gran amigo y presidente del club, el armador Pedro Campos, muy cerca del Náutico.

No es un huésped fácil, ya que la seguridad, sus propias necesidades y sus dificultades de movimiento han trastocado totalmente la vida familiar de los Campos.

Recordemos que cierta dama andaluza se quejaba de que el rey emérito se presentaba en su cortijo sin avisar: “Es muy complicado, porque nosotros, que llevamos una vida muy austera, teníamos que encargar comida en Sevilla, contratar personal extra, descuidar nuestras obligaciones… La última vez me tuve que meter yo en la cocina a preparar una tortilla de patatas que se le había antojado”.

Pero Campos se muestra siempre encantado de contar con don Juan Carlos como huésped. En Sanxenxo, se siente querido y respetado, además de que lo rodea un círculo de discreción máxima, no solo por el reservado carácter gallego, sino porque Campos y los suyos, que lo conocen desde hace muchos años, son tan fieles que aceptan los gastos onerosos que representa tener al abdicado rey como huésped sin una sola queja.

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Don Juan Carlos y la infanta Pilar

La muerte de su hermana Pilar, con la que hablaba todos los días por teléfono, ha sido un mazazo considerable y su anfitrión y su nuevo círculo sanxenxino le ha servido de consuelo. ¡Lo que no ha hecho nadie de su familia!

Ni su mujer, con la que no tiene trato y, si se ven, solo intercambian palabras airadas. Ni su hijo Felipe, ocupado en lidiar con un país difícil y una mujer con mucha personalidad.

Ni Cristina, con la que apenas habla, pues se interponen siempre las reclamaciones y súplicas de la hija acerca de su marido, todo un trabajo para él, su reincorporación plena en la familia, el reconocimiento de los nietos, que no tienen culpa de las tropelías del padre…

A lo que don Juan Carlos podría contestar con las palabras de don Juan de Borbón cuando alguien le pedía algún favor–yo lo he visto–: “Ya no soy nadie… te perjudicaría que intercediera por ti… ¡Soy menos que nada, no saben dónde colocarme!”.

Elena es una incondicional de su padre pero, aun así, es difícil abrir tu corazón a una hija, por muy querida que sea.

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Don Juan Carlos y Alberto Núñez Feijóo

Aunque está rodeado de buenos amigos, don Juan Carlos, ha sido siempre un gran mujeriego y eso no caduca con la edad, añora una presencia femenina a su lado. Le continúan gustando las mujeres guapas, rubias por más señas. Sus amigos lo saben bien, y, cuando tienen una comida, siempre le sientan al lado a una señora con la que el rey ríe, a la que piropea sin freno y con la que coquetea libremente. Se intercambian teléfonos y mensajes, ya que el rey tiene verdadera adicción al móvil -posee varios, algunos radicados en el extranjero para evitar escuchas indiscretas. Si le preguntan por la situación actual, contesta con cierta sorna: "No entiendo de política". Feijóo, el presidente de la Xunta, le dijo hace poco: "Usted es el rey vitalicio de Galicia". Don Juan Carlos que, como todos los hombres de su generación, es poco dado a expansiones sentimentales, sufrió un repentino ataque de tos y hundió la cara en un pañuelo... para que no se notara que estaba llorando.

Re: Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Assia » Vie 17 Ene, 2020 2:36 am

'' NO ES POR MALDAD'' No he leido mas que el titular de tu cronica Pilarica. Por lo que he leido en varias ocasiones, tanto la Infanta Pilar como la Infanta Margarita, se pusieron de parte de su padre y no de su hermano Juanito y es por eso por lo que tu dices que ''LA REINA SOFIA NUNCA HA OLVIDADO LOS DESPRECIOS...?'' A que llamas tu ''desprecios…Pilarica….? A que 1 hijo le robara el trono a su propio padre.?

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