LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

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LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Dom 09 Ago, 2020 3:03 am

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La suite de 11.000 euros la noche donde Juan Carlos ha sido acogido por el jeque de Abu Dabi

El paradero del rey emérito ha sido una incógnita desde el anuncio de su marcha hasta este viernes. La Casa Real sigue sin brindar información oficial sobre su ubicación.

La ubicación del rey Juan Carlos (82 años) después de que Casa Real difundiera la carta en la que el emérito comunicaba a su hijo, el rey Felipe VI (52), su decisión de abandonar España tras el revuelo generado por sus presuntos negocios opacos en el extranjero, ha sido hasta ahora una gran incógnita.

A lo largo de estos días se han sucedido los rumores y especulaciones sobre el lugar en que el exmonarca puede encontrarse, mientras que desde Zarzuela siguen sin dar información oficial sobre su paradero.

Portugal, Marruecos o República Dominicana han sido algunos de los países en los que se ha dicho que podría estar el exjefe del Estado. Una lista a la que este viernes se ha sumado Abu Dabi, destino al que el padre de Felipe VI llegó viajando desde Vigo el pasado lunes 3 de agosto, tal y como ha publicado ABC y como confirma Nius con una fotografía de Juan Carlos descendiendo de un jet privado en el aeropuerto del citado emirato.

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Según se ha podido saber, Juan Carlos recorrió los más de 6.000 kilómetros que separan Vigo de la capital de los Emiratos Árabes Unidos y se aloja en el exclusivo hotel Emirates Palace, uno de los más caros del mundo y propiedad del gobierno emiratí, encabezado por el jeque Jalifa bin Zayed bin Sultan Al Nahayan (71).

Aunque no existe prueba documental, se conoce que el rey emérito se encuentra alojado en una de las suites presidenciales de este espectacular complejo. La más sofisticada, la Palace suite, cuenta con tres dormitorios distribuidos en 680 metros cuadrados y tiene un precio de 11.000 euros la noche.

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La suite presidencial cuenta con tres dormitorios, comedor y una amplia sala de estar.

La suite representa el lujo en su máxima expresión con una amplia sala de estar, un imponente comedor y tres majestuosas habitaciones. Además, las puertas están hechas a prueba de balas y la habitación cuenta con su propio acceso privado mediante un ascensor, por lo que es ideal para personalidades reconocidas que quieran huir de miradas indiscretas.

Hasta el último detalle de la habitación rezuma esplendor y lujo: del techo cuelgan lámparas de araña de cristal de Swarovski, el mobiliario está ornamentado con piezas chapadas en oro de 24 quilates y las paredes están cubiertas con seda pura importada de la India.

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El complejo cuenta con diez restaurantes y una playa privada de 1,3 kilómetros.

Juan Carlos, además, no tiene que preocuparse por salir a comer, pues el alojamiento incluye servicio de mayordomo 24 horas para atender sus necesidades a cualquier hora del día. Si el exmonarca decidiera salir a pasear por las instalaciones del complejo, tiene a su disposición diez restaurantes, varias piscinas, una playa privada de 1,3 kilómetros y hasta un centro comercial en las 84 hectáreas que ocupa.

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Las paredes de las habitaciones están decoradas con seda natural de la India.

Cabe destacar que Abu Dabi se encuentra a menos de 500 kilómetros de Baréin, país del que Juan Carlos partió, presuntamente, con un maletín con 1,7 millones de euros en efectivo que le regaló el rey Hamad bin Isa Al Jalifa (70) para volar hasta Ginebra y depositar la cuantía en su cuenta de la fundación Lucum, según declaró su gestor de fondos, Arturo Fasana, ante el fiscal de la cuidad suiza.

Ginebra es, precisamente, otro de los tantos lugares en los que estos días se había rumoreado que podría encontrarse el rey emérito. Algunas informaciones lo situaban en esta ciudad suiza ubicada en la punta sur del extenso lago Lemán. Una ciudad con la que el padre de Felipe VI tiene una estrecha vinculación personal, pues es ahí donde vive su hija, la infanta Cristina (55), junto a dos de sus vástagos, Miguel (18) e Irene Urdangarin (15).

En los últimos meses, a ellos se han unido Pablo Nicolás (19), jugador del Nantes de balonmano, al haberse suspendido la liga en Francia; y Juan Valentín (20), el primogénito, estudiante en una universidad británica, que ha parado sus clases.

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Dom 09 Ago, 2020 2:56 am

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Juan Carlos, rodeado de amigos en una cena en Sanxenxo en 2017

La última cena de Juan Carlos, el 'Rey de Sanxenxo', con su corte: “Vuelvo en septiembre”

El rey emérito se reunió con sus íntimos en el pueblo pontevedrés cuyo puerto lleva su nombre, el lugar donde le gustaría pasar sus últimos días.


Había una vez un rey sin reino. Tuvo uno durante más de 40 años, pero fue desterrado. Sus andanzas y desmanes durante todo ese tiempo le acabaron pasando factura y se vio obligado a marcharse para acabar sus días en el extranjero, en las tierras de ultramar. Pero en su camino al exilio, y antes de decir adiós, pasó por su refugio. Por el lugar en el que los súbditos seguían siendo sus súbditos. Por el lugar donde aún se le rinde pleitesía, no se le juzga y hasta el puerto lleva su nombre. Por el pueblo en el que él querría acabar sus días.

En su larga travesía hacia el destierro, hizo noche el rey sin reino en su pequeño refugio. Allí fue recibido por sus acólitos, por su séquito. Por sus más fieles escuderos. Marinos y navegantes que le recibían con toda clase de prebendas. Allí celebró el monarca su última cena antes de emprender su presunto último viaje. Y esa noche, entre vinos y amigos, entre viejos lobos de mar, les reveló que no les decía adiós sino hasta luego: “Volveré. Espero que en septiembre, porque quiero navegar aquí”, fue su despedida, cuentan a EL ESPAÑOL fuentes próximas al entorno del club.

Juan Carlos I, el rey emérito, pasó por Sanxenxo el lunes para encontrarse con su círculo de confianza, con los amigos que no le han abandonado en estos tiempos de zozobra. Cuando su buque iba a la deriva, encontró en ese puerto de la costa gallega el timón que le guió. Aquí nadie le llama “el emérito”, aquí sigue siendo “El Rey”. Juan Carlos y Sanxenxo se unieron en 2005 en una simbiosis de la que ambas partes se aprovecharon.

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Una de las playas de Sanxenxo

Y esta unión se ha fortalecido tanto en los últimos cuatro años, que Juan Carlos ya ha avanzado que es allí donde quiere acabar sus días. No en el Caribe, no en los Emiratos Árabes Unidos, no en Ginebra con su hija. Quiere que sea aquí, en las Rias Baixas, donde le dejen acabar su días en paz. Y aunque desde la Casa Real no está por la labor, él tampoco está por obedecer. En Sanxenxo le esperan y creen que volverá en breve. EL ESPAÑOL se ha desplazado hasta Sanxenxo, el pequeño reino del rey desterrado. La joya de la costa gallega, la perla turística en la que el emérito ha encontrado su corte y su sitio.

Galiza monárquica

Galicia, esa pequeña comunidad autónoma al noroeste de España que tiene más kilómetros de costa que la gigantesca Andalucía. Si lo comprueban en un mapa no les saldrán las cuentas, pero así es: su escarpado litoral, con mil recovecos, la hacen ideal para esconderse, para fugarse. Y si hay un lugar de la geografía gallega donde debe estar un rey, ese es Sanxenxo.

La comarca del Salnés es la Costa Azul de Galicia y Sanxenxo es su Saint Tropez. Es el destino estrella, el municipio con más plazas hoteleras de la comunidad (en torno al 13% de todas ellas). Combina unas paradisíacas playas cristalinas con el verde de los robles y los eucaliptos de sus montes. Un lugar en el que hay mil caminos para llegar al mismo sitio, donde el GPS se vuelve loco, donde las sinuosas carreteras de montaña se pierden en mitad de la nada, para salir siempre al mar. El mismo mar en el que Juan Carlos de Borbón recuperó las ganas de vivir y cuyo puerto deportivo lleva su nombre.

No es la primera vez que en la provincia de Pontevedra rinden pleitesía de forma exacerbada a la Casa Real. Ya en 1902 un grupo de empresarios gallegos cedieron a Alfonso XIII, abuelo de Juan Carlos I, una isla para que estableciese allí su residencia estival. Fue la isla de Cortegada, a escasos 30 kilómetros de Sanxenxo. Allí se hicieron planeas colosales: la construcción de un palacio real para pasar el verano, como edificio estrella.

La isla le fue arrebatada cuando se proclamó la república, aunque Franco se la volvió a entregar a Juan de Borbón (padre del rey) después de la guerra. Había un proyecto para construir allí varios bloques de apartamentos, 75 viviendas unifamiliares y un palacio que tendría que ocupar 30.000 metros cuadrados. Nada de eso se hizo y Don Juan acabó vendiendo la isla en 1979 a un promotor inmobiliario por el irrisorio precio de 68 millones de pesetas. Y es que siempre hubo gallegos que quisieron al rey viviendo en su tierra. Y aunque nunca llegó a fructificar, la idea sigue viva.

“Va a volver para quedarse”

Un vecino de la zona pasea, mascarilla en ristre, por el minúsculo andén de la carretera de la playa. Está jubilado y no navega. A pesar de vivir a 200 metros de la orilla, la playa no la pisa desde hace años, “no me acuerdo cuantos”. Pero a pesar de estar tan desconectado del mar, sabe que el emérito ha estado por allí esto días, que viene a navegar, que ama su pueblo y que piensa volver. “Él no quiere irse, él se quiere quedar a vivir aquí en Sanxenxo. Va a volver para quedarse”. Lo afirma el paisano y lo repiten los vecinos como un mantra. La mayoría no lo ha visto nunca en persona, pero siempre tiene un primo de un primo que se lo encontró por casualidad. O un amigo al que saludó. Y todos tienen claro que el rey va a volver.

En el centro neurálgico de Sanxenxo, el rey nunca se fue. Principalmente porque el puerto deportivo, principal atracción del pueblo, sigue llevando su nombre: "Puerto Deportivo Juan Carlos I". Desde el BNG propusieron retirarle el nombre, pero el alcalde Telmo Martín (PP), el mismo que había en el cargo en 2005 cuando se inauguró el puerto, ha cerrado esa opción de un portazo.

El alcalde forma parte de ese reducido grupo del que quiso despedirse en la última cena que el rey sin reino celebró en Sanxenxo. La última, fugaz e inesperada visita del monarca tuvo lugar pocas horas después de dejar La Zarzuela, el palaacio en el que ha vivido los últimos 58 años. El banquete tuvo como objetivo despedirse de los suyos: un reducido grupo de amigos del Real Club Náutico de Sanxenxo, “porque lo de Sanjenjo está mal traducido. Si lo queréis en castellano tendríais que decir San Ginés, Eso de Sanjenjo es un invento que por aquí nadie dice”, nos advierte una fuente del entorno del Náutico.

La última cena

La mencionada cena de despedida tuvo lugar el domingo por la noche, en mitad de una tormenta de cielo claro. Porque aunque las condiciones meteorológicas eran óptimas para la navegación, la crítica situación en la que se hallaba el rey emérito a esas alturas era ya insostenible: sus escándalos con Corina, los regalos de los reyes de Oriente Medio y otras muchas presuntas irregularidades le empujaban a marcharse fuera de España para siempre. A borrarse del mapa.

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Pedro Campos lanzando al rey a la piscina en una imagen de archivo

A regañadientes (y presionado por su familia, especialmente por su hijo y sucesor, Felipe VI), Juan Carlos de Borbón aceptó firmar un papel en el que se despedía de su patria y anunciaba su partida para no volver. República Dominicana, Oporto, Ginebra o Abu Dhabi son algunos de los lugares barajados como destino definitivo. Todo cábalas, porque Juan Carlos no dijo en ningún momento dónde pensaba ir. Tampoco dijo que se iba a Sanxenxo, que fue su primera escala. Allí llegó en 2005 para disputar la Volvo Race y se enamoró del pueblo.

Cuentan fuentes próximas al entorno del Náutico que sus amigos más estrechos, los de su nueva corte, fueron los únicos que estaban advertidos de esa cena. El primero, su inseparable Pedro Campos. Presidente del Real Club Náutico, sobrino de Leopoldo Calvo-Sotelo y uno de los empresarios más populares de la zona. Campos es la muleta invisible del monarca. Lo conoció en los 80, con las regatas como punto en común. Desde entonces han sido uña y carne, hasta el punto de que el rey sin reino tampoco tiene palacio en la zona, pero se lo cede Pedro Campos.

Un palacio prestado

El chalet de Pedro Campos está dentro del Concello de Sanxenxo, en la zona de Areas, unos metros por encima de la playa de Nanín. Preguntar a cualquier vecino cuál es la casa en cuestión es enfrentarse a una respuesta ‘a la gallega’: “Bueno, depende. ¿Cuál de ellas?” es la contestación más habitual .Porque Pedro Campos cuenta con varias posesiones en la zona. Una a nombre de su madre, otros apartamentos a nombre de sus hermanos. “En cualquiera de esos chalets puede acoger al rey. Por sitio no va a tener mucho problema”, remata otro vecino. Cuando el monarca se instala allí, sus movimientos son pocos y calculados: del chalet al Náutico, de ahí al barco y de vuelta a casa

Es en casa del presidente del Náutico donde Juan Carlos de Borbón tiene su campamento y hace vida normal. Desde ahí se ve la costa, tiene privacidad y se siente protegido. “Saluda todo el mundo y se deja hacer fotos si se lo piden. Aquí no va en coche oficial. Cuando viene al pueblo siempre llega con Pedro Campos y su Volvo de color gris. En esta última visita también”, indican a EL ESPAÑOL. La campechanía era esto.

Cuentan también que, en contra de lo que se publicitó, el rey sí que pisó el Náutico en su última visita: “Cerraron la cuarta planta del edificio para ellos”, aseguran a EL ESPAÑOL estas mismas fuentes. Y que en la comitiva estaban presentes los más íntimos: marineros de los que comparten velero con el monarca, gente de confianza con la que, fundamentalmente, habló de barcos. “Ha coincidido su peor momento personal con sus ganas renovadas de navegar. Eso le hace sentirse joven y olvidarse de sus problemas”.

Comer y competir

Porque el rey sigue compitiendo en vela. Ahora, en la modalidad de clásicos, en la categoría 6. Con piezas de viejos barcos de los años 20 y 30, le han adaptado el buque al monarca, para que se siente, se encaje y no tenga ningún problema de equilibrio. Con esta montura disputa la competición regatista, cuya próxima cita tendrá lugar este mismo mes en Suiza, en el lago Leman. Por ese motivo, no son pocos los de Sanxenxo que le sitúan “en Ginebra con su hija, dispuesto a navegar”. Son los mismos que advierten: “Va a volver en septiembre, porque hay regata en el pueblo y él quiere participar”.

Tras esa prueba, que ha estado disputando en cada edición durante los últimos años, el rey emérito, la tripulación de su barco y sus amigos más íntimos suelen participar en una cita ineludible: una cena en alta mar. El equipo parte desde el Náutico y celebran un ágape próximo a una batea, donde comen frutos del Atlántico. Percebes, vieiras, pulpos y zamburiñas. Dicen los que le han tratado, que Juan Carlos de Borbón no quiere perdérsela este año, por muy mal que estén las cosas en su casa, por muy lejos que le quieran.

El rey se acaba de marchar y no se sabe dónde. Lo único que tienen claro por aquí es que ha estado en Sanxenxo y que piensa volver en breve. Su deseo, además, es quedarse. No quiere pasar sus últimos días lejos de su país. Defiende su inocencia y se aferra a sus amigos, que le adoran, como motivo para regresar. La ruptura con su familia es total, por lo que no piensa obedecerles más. Nunca lo ha hecho, pero en este escenario de escarnio, mucho menos. Aunque le prohíban quedarse en Sanxenxo, en su pequeño reino, él hará oídos sordos.

Su tumba, su panteón

Sanxenxo sería también un buen sitio para reposar durante toda la eternidad, una vez fallecido. Porque esa es otra de las incógnitas que rodean a Juan Carlos de Borbón: El Panteón de los Reyes del Monasterio de El Escorial está completo: de los 26 sepulcros existentes, hay 24 ocupados. Los 2 restantes son para los padres del emérito. Y aunque a él no le interesa pensar en ese momento y se siente más vivo que nunca, Patrimonio Nacional ya empezó hace un par de años a buscarle un sitio para cuando fenezca.

El pequeño cementerio de Sanxenxo está coronado por una enorme cruz de piedra, que es el símbolo del camposanto. Justo detrás queda un parterre libre, en una situación privilegiada, donde encajaría perfectamente un Panteón Real. Situado en una colina, desde allí se oye golpear el Atlántico. El mismo mar que llevó al monarca en 2005 a enamorarse de Sanxenxo, que parece ser el único interés que le queda al emérito en España.

Despechado y repudiado por los suyos, Juan Carlos de Borbón sigue ocultando a los españoles cuál es su ubicación actual. Lo que no oculta a nadie el rey sin reino en su círculo más próximo es que no ha dicho adiós, sino hasta luego. Que se va para volver. Y que cuando vuelva, que lo hará, vendrá a Sanxenxo. Antes, quizás, de lo que todo el mundo imagina. Porque en Sanxenxo, pase lo que pase, Juan Carlos "sigue siendo el rey"

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Sab 08 Ago, 2020 8:37 pm

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Sab 08 Ago, 2020 2:53 am

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CUANDO EL REY NOS HACÍA FELICES Durante años, la mayoría de españoles se declaraba ‘juancarlista’. Incluso los no monárquicos. La lista de hitos y logros económicos del Monarca lo explica.


LOS 10 MOMENTOS HISTÓRICOS QUE NOS CONVIRTIERON EN ‘JUANCARLISTAS’

Hoy son muchos los que cuestionan sus 40 años de reinado. Pero durante décadas fue un Rey al que hasta los republicanos aplaudían. “Yo no soy monárquico, soy ‘juancarlista’”, se oía con asiduidad en la calle. Desde su renuncia al poder total que le otorgó Franco hasta el mayor contrato obtenido por empresas españolas en el extranjero, los hitos y logros económicos del Monarca avalan las luces de su regencia.

CONSUELO FONT


LOS PRÓCERES DEL FRANQUISMO NO sospechaban que el Príncipe Juan Carlos, al que creían una marioneta del dictador que podían manejar para perpetuar su obra, sería su caballo de Troya. Devolvió en tiempo récord a los españoles, comunistas incluidos, la democracia y las libertades, defendiéndolas en el golpe de Estado del 23-F. Lo que le valió la enemistad de la derecha, militares ultras y hasta monárquicos de pro, convirtiéndose la izquierda de Felipe González y Carrillo, junto a nacionalistas vascos y catalanes, en bastiones de un Rey que hasta los republicanos aplaudían. No eran monárquicos, pero sí, como la mayoría de españoles, juancarlistas.

“MIL GRACIAS, ESTO ES UN PARÉNTESIS EN ESTOS MOMENTOS, EN VEZ DE UNAS VACACIONES”
Ese es uno de los whatsapp que Don Juan Carlos envió a aquellos amigos que le escribieron para mostrarle su apoyo y su pena por la salida de España a la que se ha visto sometido. El Rey Padre contestó a todos, pero este mensaje, al que ha tenido acceso LOC, muestra varias cosas. Por un lado, que pese a las críticas de quien cree que Don Juan Carlos está pasando las vacaciones en casa de unos amigos, él considera este verano “un paréntesis” en su vida, no unas vacaciones. Por otro, que el padre de Felipe VI se muestra esperanzado en poder regresar en algún momento a España. No hay ninguna causa abierta contra él, por lo que su salida del país para salvar el reinado de su hijo puede tener una vuelta en unos meses, aunque ya nada será igual.

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1. RENUNCIA AL PODER
Cuando el 22 de noviembre de 1975, con Franco de cuerpo presente, fue proclamado Rey en las Cortes, prometió serlo "de todos los españoles", enterrando el fantasma de las "dos Españas". Liquidó de un plumazo el movimiento franquista con esa ley para la reforma política que el 94% de los españoles avaló en referéndum en diciembre de 1976. Forzó la dimisión como presidente de Arias Navarro, albacea del régimen y escollo para restaurar las libertades. Y lo más importante, renunció al poder heredado del dictador, devolviendo la soberanía a los españoles en la Constitución del 78 para convertirse en monarca que reina pero no gobierna, eliminando la tentación del borboneo que llevó a Alfonso XIII a apoyar la dictadura de Primo de Rivera y que fue su pasaporte al exilio.

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2. SORPRESA SUÁREZ
El 3 de julio de 1976, el político franquista Adolfo Suárez, de 43 años, fue elegido presidente por Juan Carlos pese a figurar en la terna personajes como Gregorio López Bravo o Federico Silva, lo que enfadó a la derecha y decepcionó a la oposición por haber sido secretario del movimiento. No sospechaban que era amigo del Monarca desde que ejerció como director de RTVE y ambos urdieron los cimientos de la Transición. Lo demostró en su primera intervención televisiva, donde, con un mensaje rupturista, dejó clara su voluntad de instaurar una democracia plena, habló de libertades y anunció elecciones libres. Se celebraron el 15 de junio de 1977, que ganó él encabezando la candidatura de UCD, apuntalando así con el Rey la titánica obra de la Transición sin derramar una gota de sangre.

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3. LEGALIZACION DEL PCE
Tuvo de mediador al mandatario comunista Ceaucescu, valedor de Carrillo, a quien el Rey conoció en 1971. En 1975 le envió a su íntimo, Manolo Prado, para que trasmitiera el mensaje a Carrillo de no oponerse a la monarquía para facilitar la democracia. "Carrillo no moverá un dedo hasta que seáis Rey, después debéis cumplir vuestra promesa de legalización", fue la respuesta. El Sábado Santo "rojo" de 1977, con toda España de vacaciones, Suárez llevó a cabo la legalización del PCE. Algo que indignó a los militares, provocando la dimisión del ministro de Defensa, Pita da Veiga, y desató la alegría en la izquierda, que se echó a las calles para celebrarlo.

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4. EL 23-F
El descontento militar por la legalización del PCE sumado a la crisis económica, el terrorismo etarra y la afrenta a los Reyes en Euskadi cuando un grupo de batasunos entonó el Eusko gudariak desencadenaron la dimisión de Suárez el 29 de enero de 1981 y el golpe de Estado del teniente coronel Tejero, que tomó el Congreso el 23 de febrero del 81, secuestrando a Gobierno y diputados durante la elección de Calvo Sotelo como nuevo presidente. Clave para desmontar el golpe fue la intervención del Rey en TVE ataviado de capitán general. "La Corona no puede tolerar acciones que pretenden interrumpir por la fuerza el proceso democrático que los españoles votaron por mayoría".

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5. BARCELONA 92
El 23-F le consolidó como "el Rey de la democracia", dando paso al juancarlismo avalado por el Gobierno de Felipe González, donde la Corona era una de las instituciones más valoradas en una España admirada por su modélica Transición. Momento cumbre fueron esos Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, que contaron con el apoyo clave del Monarca. Narcís Serra, alcalde de la Ciudad Condal en los 80, dudaba de la implicación del entonces presidente Calvo Sotelo en la candidatura, por lo que pidió directamente su aval a Don Juan Carlos. Ese 25 de julio del 92, Don Felipe ejerció de abanderado del equipo español, permaneciendo la Familia Real en Barcelona el resto de los Juegos y convirtiéndose en talismán, al lograr España 22 medallas, 13 de oro.

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6. CON BUSH, POR ZAPATERO
El Rey mantuvo trato casi familiar con los presidentes estadounidenses, tanto el demócrata Bill Clinton, huésped suyo en Marivent, como el republicano George Bush. Algo clave en momentos delicados, como el desplante de Rodríguez Zapatero al permanecer sentado al paso de la bandera norteamericana en 2003, crisis que agravó retirando las tropas españolas de Irak tras ser nombrado presidente en 2004. Fueron Don Juan Carlos y Doña Sofía quienes limaron asperezas al celebrar ese noviembre Acción de Gracias en el rancho de Bush, que les invitó a comer el pavo con su familia.

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7. FUNERAL DEL 11-M
El funeral por las 200 víctimas del 11-M el 24 de marzo de 2004 descubrió la faceta más emotiva del Monarca. Terminada la misa, Don Juan Carlos, Doña Sofía y sus hijos rompieron el protocolo para abrazar a los familiares de los fallecidos. Una viuda se arrodilló ante Doña Sofía y le besó la mano, algo que emocionó tanto al Rey Juan Carlos que no pudo reprimir las lágrimas. En ese momento alguien gritó. "Ellos sí están aquí, pero ¿y los demás?". Se refería a los políticos que, como estatuas de piedra, contemplaban la escena sin acercarse.

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8. "¿POR QUÉ NO TE CALLAS?"
En los 241 viajes oficiales que realizó en su reinado, siempre prestó especial atención a Iberoamérica, donde en 2008 fue designado el líder más popular. Además de facultar a su hijo Felipe para asistir a las tomas de posesión de mandatarios, fue artífice de las cumbres iberoamericanas nacidas en 1991 para estrechar vínculos con la Península Ibérica, lo que propició suculentos contratos como la ampliación del canal de Panamá para la constructora española Sacyr. Histórico fue en 2007 su "¿por qué no te callas?" dirigido al presidente venezolano Chávez. Lo cual no quita que mantuviera cordial relación con él y otros dictadores, como Fidel Castro, quien le obsequiaba con cajas de Cohibas.

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9. EL AVE A LA MECA
El escándalo que planea sobre Don Juan Carlos por los millones saudíes y sus supuestas comisiones en el AVE a La Meca está encubriendo la otra cara de la realidad: que la estrechísima amistad de Don Juan Carlos con el fallecido soberano Abdallah bin Abdulaziz y su sucesor, actual rey Salman, que le llaman hermano y así le han considerado, posibilitó el mayor contrato logrado por empresas españolas, en disputa con la Francia de Sarkozy y la Alemania de Merkel. Se firmó en 2011 y fueron 6.700 millones de euros la astronómica cifra que se embolsó el consorcio español por construir el AVE entre Medina y La Meca.

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10. SU MALA SALUD DE HIERRO
ras abdicar en 2014 y con 82 años, 17 intervenciones quirúrgicas y prácticamente atado a una silla de ruedas, Don Juan Carlos no ha perdido las ganas de vivir. En agosto del año pasado, en vísperas de su operación a corazón abierto para implantarle un triple bypass, conquistó el campeonato del mundo de vela clase 6m en Finlandia. Este fin de semana, en puertas del exilio, quitaba hierro a su situación ante los amigos que entristecidos le daban su adiós. "Decía que a lo mejor volvía en septiembre, como si se fuera de vacaciones".


LA OTRA CRÓNICA EL MUNDO SÁBADO 8 DE AGOSTO DE 2020

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitada » Vie 07 Ago, 2020 12:21 pm


Pedro Sánchez, a la militancia del PSOE: "Todo responsable público debe rendir cuentas de su conducta"


El presidente del Gobierno pide 'unidad' a la militancia del PSOE en medio de la decisión histórica del rey Juan Carlos I de marcharse de España

Sobre esto, insiste en que se juzga a la persona y no a la institución


06/08/2020

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha remitido una carta a la militancia del PSOE en la que hace un balance de los "convulsos" últimos meses debido a la crisis del coronavirus y la decisión histórica del rey Juan Carlos I de abandonar España en medio de una gran polémica por sus supuestos negocios privados en el pasado.

Sánchez ha pedido 'unidad' a la militancia, "la misma que tejimos desde los balcones durante el confinamiento; la misma que alcanzamos gobiernos diferentes y aún opuestos en el gran acuerdo europeo", ha escrito. Después de hacer un balance de la gestión de la crisis, Sánchez se ha referido a la polémica de Casa Real para afirmar que "necesitamos instituciones robustas".



"Nadie puede sustraerse a la transparencia de los medios informativos, ni a la acción de los tribunales. Todo responsable público debe rendir cuentas de su conducta y así sucederá sin excepciones. Ahora bien, una conducta irregular compromete a su responsable, no a la institución. Este principio afecta a los agentes sociales, a los partidos, a los gobiernos autonómicos, al propio gobierno de la nación. No se juzga a las instituciones, se juzga a las personas", ha escrito Sánchez en una nueva defensa de la monarquía como institución y la actual jefatura del Estado.

Por otra parte, ha defendido el pacto constitucional de 1978, esto es, aquel que establece que España es una monarquía parlamentaria: "La Constitución no fue una cesión ni una concesión. El peor error que podemos cometer es regalar a los conservadores la exclusividad del legado constitucional. La Constitución fue una conquista alcanzada con la lucha y el sufrimiento de los demócratas antifascistas", ha escrito.

En definitiva, Pedro Sánchez zanja las posibles dudas sobre la monarquía y la actual jefatura del Estado que pueda haber en el seno del PSOE, avalando claramente la decisión de Juan Carlos I. También, ha hecho un guiño al resto de partidos para aprobar unos eventuales presupuestos generales

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Carta de Pedro Sánchez a la militancia del PSOE. / PSOE

https://cadenaser.com/ser/2020/08/06/po ... 69923.html

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:38 am

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Jue 06 Ago, 2020 3:08 am

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por jaja » Jue 06 Ago, 2020 2:56 am

Un dudoso cortafuegos

Javier Zarzalejos

Por dos veces en seis años, el rey emérito -que lo sigue siendo- ha adoptado decisiones cruciales que ha justificado por la necesidad de asegurar la estabilidad de la Monarquía. La primera fue su propia abdicación, en junio de 2014. Dar paso al reinado de su hijo Felipe era, para Don Juan Carlos, la mejor manera de garantizar la continuidad de la institución. Ahora, al decidir trasladarse a vivir fuera de España, el rey emérito evoca ante su hijo «mi absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad».

La salida de Don Juan Carlos no es un exilio ni una condena. Hablar de exilio de un monarca es utilizar palabras gruesas cargadas de significado incivil que precisamente los españoles no deberíamos utilizar con tanta despreocupación. En el exilio ha vivido su cuñado el rey Constantino de Grecia y exiliados se encuentran los miembros de la casa de Saboya, constitucionalmente proscritos en Italia. España, por el contrario, sigue siendo una Monarquía parlamentaria y tanta insistencia en un exilio que no lo es sólo refuerza el marco mental de ese republicanismo primario y revanchista que ya no oculta su pretensión de arrastrar a España a un cambio de régimen. Don Juan Carlos tampoco se encuentra bajo ninguna investigación judicial, al menos todavía. Y aunque se encontrara, precisamente por aquello de que además de Rey emérito es «ciudadano Borbón», le asisten todos los derechos y todas las garantías que a cualquier otro ciudadano.

Lo paradójico es que, sin ser un exilio, la salida de España del rey emérito lo parece. Y sin estar afectado por una condena, ni siquiera por una investigación judicial, parece que su responsabilidad en el terreno jurídico ya ha sido acreditada y la sentencia dictada. Este primer efecto pone en cuestión el acierto de la ‘operación salida’ de D. Juan Carlos en los términos en que se ha producido y la idoneidad de esta medida para actuar como ese cortafuegos que evite la extensión del incendio al reinado de su hijo. Lo fundamental para los ciudadanos en estas circunstancias es que el rey emérito asuma sus eventuales responsabilidades de orden tributario, civil o penal y esa disposición -no podía ser de otra manera- esta fuera de toda duda, como dejaba claro el comunicado hecho público por su abogado. Lo que la normalidad en el funcionamiento del Estado de derecho exige es precisamente que nadie quede a resguardo de las responsabilidades que haya podido contraer. Por el contrario, la salida de España de quien ha sido su Rey durante 39 años va en contra de esa normalidad y reproduce con escaso rendimiento para la institución un ritual humillante, simbólico y un tanto tribal de ostracismo y pretendida expiación que tal vez pueda verse como un respiro en un momento de turbulencia, pero que contiene el germen de efectos mucho menos deseables a medio y largo plazo. Si lo fundamental es que Don Juan Carlos responda de lo que tenga que responder, si lo que permitirá a la institución recuperarse plenamente es que esas posibles responsabilidades se depuren y aclaren, ¿qué añade que el rey emérito anuncie su salida de España con tono abdicatorio y lenguaje de exilio?

El frente antimonárquico lo integran ahora los enemigos de la Transición y del pacto constitucional. Entre ellos, lamentablemente, se encuentran algunas corrientes nada menores del socialismo que lleva años renegando más o menos abiertamente del papel que jugó el PSOE en la recuperación de la democracia y, por tanto, en la restauración monárquica. Esos enemigos de la Transición, de lo que despectivamente llaman el «régimen del 78», no quieren gestos de la Monarquía -que desprecian abiertamente- sino que buscan destruir el relato fundacional de la democracia española, basado en la superación de la confrontación civil y en la construcción de instituciones. Para ese propósito la imagen de quien fue artífice principal de ese proceso, siendo forzado al exilio por su falta de probidad es la mejor escenografía que podían imaginar para seguir difundiendo su guión.

El abandono de Don Juan Carlos no amortiza nada. Más bien, contiene los ingredientes de atractivo mediático y de polémica política que aseguran el martilleo sobre la institución ahora con nuevos alicientes. La fuerza de la Monarquía está en unir su nombre a la ley, no al exilio; en superar la absorción de la institución por quien la represente en cada momento ya sea el ‘juancarlismo’ antes o el ‘felipismo’ ahora; en seguir cultivando el activo innegable de una institución que, es buen momento para recordarlo, abrió España para que nunca hubiera más exiliados.

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Mié 05 Ago, 2020 12:05 am

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Mié 05 Ago, 2020 12:03 am

Imagen
Miembros del Cuerpo de la Nobleza de Asturias, en una imagen de archivo, en un acto celebrado en Oviedo; en el centro, Francisco de Borbón, y a su derecha, Paloma de Casanova-Cárdenas, duquesa de Maqueda.

Disgusto en la nobleza asturiana: "Nunca nadie debería tener que marcharse de su patria"

La aristocracia defiende el legado de Juan Carlos I y su trabajo en pro de la democracia y la prosperidad económica durante su reinado

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Mar 04 Ago, 2020 11:58 pm





TAL y como estaba de pesada la opinión pública, monstruo que todo lo devora, lo de Don Juan Carlos no extraña mucho. Se venía venir. La opinión pública devora lo comestible y lo no comestible. Don Juan Carlos no se va a preguntar como su abuelo lo de «¿Quién me ha empaquetado a mí para Cartagena?» en la primera parada del convoy camino del exilio. También es verdad que vive en una sociedad que se pregunta quién ha votado al Rey. ¿Qué es eso de la Constitución? Una sociedad ignorante de que las más asentadas democracias son monarquías. Juan de la Cierva había abogado en 1931, tras las elecciones municipales, por «probar a resistir». Quizá, la actitud de Juan de la Cierva era peligrosa entonces. Alfonso XIII no quería ser causa de derramamiento de sangre.

Aquí también se ha probado a resistir, pero poco. Don Juan Carlos no quiere ser causante de daños a Don Felipe y a la monarquía. Se va ante la repercusión pública que generan ciertos acontecimientos pasados de su vida privada («deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones»). Se va de España («mi legado y mi dignidad personal así me lo exigen») y pone fin así a la crisis y la presión hacia Don Felipe para que tomara una decisión, también desde el propio Gobierno (Pedro Sánchez se mostró perturbado por las noticias). Se pone fin a la crisis de momento. Porque las andanadas antimonárquicas no van a cesar. Porque algunos aprovecharán la caída de la figura histórica para acabar también con su heredero y con la institución. Y ahí debe estar el Gobierno para defender la monarquía constitucional (aunque Garzón, miembro de ese Gobierno, hable del ciudadano Juan Carlos de Borbón). Seguiremos escuchando bobadas de toda clase. El Rey fue un superhéroe tras el 23-F, pese a lo publicado, por ejemplo, por Cercas en «Anatomía de un instante» (pero ya dijo Azaña que en España no hay mejor manera de guardar un secreto que publicarlo en un libro). Existía eso que se llamaba el tabú del Rey y nada malo se escribía del Rey. Y ahora es poco menos que Leopoldo II. Pero, a ver, ¿qué es peor? ¿Sacar dinero de España procedente de Arabia Saudí o países similares y dárselo a una amante o poner un ministerio a tu mujer con mi dinero? Ahora el tabú es hablar de exilio.

Hay que aguantar que Isabel Serra diga que se va sin asumir responsabilidad. O que Errejón suelte que huye de España sin rendir cuentas. ¿Pero no habéis leído la carta del abogado del Rey Juan Carlos, Javier Sánchez-Junco, que afirma que permanece a disposición de la Fiscalía pese a su decisión de trasladarse fuera de España? Colau pide referéndum. Y Ferreras aseguraba ayer en La Sexta que «se mantiene el título de rey emérito». ¿Pero qué es el título de rey emérito? Me pasma la naturalidad con que la prensa utiliza el espantoso término de emérito para Don Juan Carlos. Lo peor que le había pasado últimamente hasta tener que tomar esta decisión. Un término que sólo sirve para hacer juegos de palabras con demérito.

En sus casi 40 años de reinado, a Don Juan Carlos no lo define el dinero no declarado, su origen o una rubia muy poco legal por mucho que las cloacas y la izquierda se alíen en su contra. Por mucho que determinadas cosas sean muy feas en una democracia. Y sí, la opinión pública no tolera determinadas acciones. Quiere ejemplaridad. Belén Esteban dijo el otro día en la tele que estaba sorprendida. Que ella es muy monárquica y que antes le llamaba Rey Juan Carlos pero que ahora lo iba a llamar Juan Carlos. Ahí está la opinión pública.

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitado » Mar 04 Ago, 2020 9:34 pm



Juan Carlos se instala en República Dominicana bajo la hospitalidad de la familia Fanjul

El emérito se habría refugiado temporalmente en la isla del Caribe donde residen sus amigos, aunque no hay confirmación oficial.

Juan Carlos I está en la República Dominicana. Resuelto el misterio sobre el nuevo destino del rey Emérito después de conocerse -a través de un escueto comunicado- que el padre de Felipe VI abandonaba España acorralado por la corrupción. Se instala así -de manera temporal- en uno de los cinco países que estaba en las quinielas, en la República Dominicana, donde viven los Fanjul, una familia millonaria conocida como Los Reyes del azúcar.

Así se lo han trasladado a EL ESPAÑOL hasta tres fuentes distintas próximas al entorno del Emérito, quienes lo sitúan en la isla del caribe. Sin embargo, Zarzuela ni confirma ni desmiente esta información. Tampoco el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros ha asegurado no saber el paradero del Emérito: "No tengo la información".

A falta de esa confirmación oficial, otras fuentes solventes aseguran que el ex jefe del Estado no estaría ni en la República Dominicana ni en Portugal, tal y como anunció este lunes por la noche una cadena de televisión portuguesa y ha dado por veraz otro medio español.

Ante esta falta de transparencia por parte de la Casa Real, el entorno del Emérito consultado por este periódico sí lo sitúan en la isla del caribe de manera temporal. En la carta que envió a su hijo Felipe VI hablaba de su decisión de trasladase "en estos momentos" fuera de España.

La ruta hasta llegar a República Dominicana habría sido la siguiente: Zarzuela - Sanxenxo - Oporto - República Dominicana. El padre de Felipe VI abandonó Zarzuela -tras 58 años de vida en Palacio- el pasado domingo tras enviar la carta -que se hizo pública un día después- a su hijo.


Así es el complejo hotelero donde se alojará Juan Carlos I

Su primer destino, donde pasó la noche del domingo, fue Sanxenxo. Es en esta localidad costera gallega donde reside uno de los pocos amigos que le quedan al Emérito: Pedro Campos, sobrino del expresidente Calvo Sotelo.

Tras pasar la noche en Sanxexo, el Emérito viajó en coche hasta Oporto, a unos 200 kilómetros de la localidad gallega. Hasta allí se trasladó en coche para coger un vuelo que le llevase directo a la República Dominicana. Cabe destacar que tras su abdicación en junio de 2014 Juan Carlos ya se refugió en este país y lo hizo en un exclusivo restor de los Fanjul.

A esta isla del Caribe lo une enorme amistad con quienes son dueños de la mitad de los recintos turísticos de la zona que podrían proporcionar al Emérito un hogar exclusivo y discreto durante unas semanas. Si repite el destino tras su abdicación estaríamos hablando de Casa de Campo, el resort de lujo que los Fanjul tienen en La Romana, al suroeste de la isla.

Casa de Campo cuenta con aeropuerto internacional cercano y helipuerto propio, y se encuentra a medio camino entre la capital, Santo Domingo, y un espectacular parque natural. Allí, el rey Juan Carlos no contaría solamente con la discreción y con la mansión de Casa Grande -con vistas privilegiadas al mar y a la isla Catalina-, sino también con algo tan importante en los peores momentos: el cariño de los amigos.


Rey Juan Carlos habría llegado a República Dominicana el pasado fin de semana

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitada » Mar 04 Ago, 2020 6:30 pm

Pedro Sánchez defiende a la Casa del Rey: “Aquí no se juzga a instituciones, se juzga a personas”

El presidente del Gobierno se muestra satisfecho por las medidas tomadas por Felipe VI: “España necesita estabilidad e instituciones robustas”. Sánchez asegura que no sabe dónde se encuentra el rey emérito


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este mediodía en el Palacio de la Moncloa. En vídeo, sus declaraciones sobre Juan Carlos I: "Se juzga a las personas, no a las instituciones"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este martes a la Casa del Rey y las decisiones que ha tomado de “alejarse” de la figura del rey emérito. “Aquí no se están juzgando instituciones, se está juzgando a personas y el rey emérito ha dejado claro que está a disposición de la Justicia”, ha remarcado Sánchez, que ha insistido en que Felipe VI está tomando medidas de transparencia y ejemplaridad que todos los españoles deben valorar. Para dejar clara la posición del Gobierno Sánchez ha repetido en varias ocasiones que su partido defiende la vigencia “del pacto constitucional”. “Siempre he defendido que para que haya una democracia fuerte, sus instituciones tienen que ser vigorosas y las decisiones del Rey van en esa dirección”

Todo lo ha hecho la Casa del Rey. La salida del rey emérito de España, según se conoció este lunes por un comunicado del monarca. Todo lo hecho recibe el aplauso del presidente del Gobierno. No ha querido informar ni reconocer Pedro Sánchez, en su comparecencia en Moncloa pasadas las tres de la tarde, su intervención y la de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en la preparación del abandono de Juan Carlos I de su país. El presidente ha frustrado las expectativas de información sobre dónde está el rey emérito. “No lo sé”, ha respondido la primera vez. Tras la oleada de preguntas en el mismo sentido, incluida una sobre si es que no le importaba dónde pudiera estar el padre del rey, ha utilizado su deber de confidencialidad del contenido de las reuniones que tiene con Felipe VI.

No era su misión dar detalles del rey anterior sino hacer una declaración de principios en defensa de la monarquía constitucional. “El Gobierno considera completamente vigente el pacto constitucional y en el pacto entró la Monarquía constitucional”. “Aquí no se están juzgando instituciones, se está juzgando a personas y el rey emérito ha dejado claro que está a disposición de la Justicia”, ha señalado Sánchez para salirse de las preguntas de dónde está el anterior monarca. “Felipe VI está tomando medidas de transparencia y ejemplaridad que todos los españoles deben valorar”, ha señalado. En situación de crisis sanitaria y económica se necesitan instituciones fuertes y en ese contexto ha situado Sánchez la defensa de la monarquía. “Siempre he defendido que para que haya una democracia fuerte, sus instituciones tienen que ser vigorosas y las decisiones del Rey van en esa dirección”.

Esta jornada era la prevista para que Sánchez diera cuenta del balance de sus siete meses de Gobierno de coalición, pero se ha juntado el tema real y los enfrentamientos con Unidas Podemos. No solo las divergencias se han producido en las formas sino también el fondo. Tanto la propia Montero como el líder de Podemos han criticado duramente la decisión del anterior jefe de Estado. “Todo el mundo interpreta que tiene que ver con intentar eludir la acción de la justicia”, ha apuntado Irene Montero. Unas declaraciones que chocan con lo dicho por La Moncloa tras conocerse la noticia cuando alabaron la conducta del actual Rey y aseguraron que respetaban la decisión de Juan Carlos I. “Somos un Gobierno de coalición con un programa claro pero tenemos divergencias”, ha asegurado Sánchez. Abrir el modelo de estado no entra en los acuerdos de gobierno escritos y firmados entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, argumenta el primero

Este lunes Juan Carlos I anunció que se había marchado de España. El rey emérito comunicó a su hijo, Felipe VI, su “meditada decisión” de trasladarse al extranjero ante la “repercusión pública” de las noticias sobre sus cuentas en paraísos fiscales y “para contribuir” a que el jefe del Estado pueda desarrollar su función “desde la tranquilidad y el sosiego” que el cargo requiere, según la carta que difundió la Casa del Rey. No pasará mucho tiempo antes de que Zarzuela ofrezca datos de los pasos siguiente en torno al futuro de Juan Carlos de Borbón. Todo está hablado con Pedro Sánchez, reconocen sin dar detalles fuentes conocedoras de la preparación de la salida del anterior monarca.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este martes a la Casa del Rey y las decisiones que ha tomado de “alejarse” de la figura del rey emérito. “Aquí no se están juzgando instituciones, se está juzgando a personas y el rey emérito ha dejado claro que está a disposición de la Justicia”, ha remarcado Sánchez, que ha insistido en que Felipe VI está tomando medidas de transparencia y ejemplaridad que todos los españoles deben valorar. Para dejar clara la posición del Gobierno Sánchez ha repetido en varias ocasiones que su partido defiende la vigencia “del pacto constitucional”. “Siempre he defendido que para que haya una democracia fuerte, sus instituciones tienen que ser vigorosas y las decisiones del Rey van en esa dirección”

La decisión del rey emérito ha causado una crisis dentro del propio Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. Este martes la ministra de Igualdad, Irene Montero, ha asegurado que su partido desconoce si ha habido una negociación de La Moncloa con la Casa Real en relación con el traslado del rey emérito Juan Carlos fuera de España y ha señalado que esta decisión “no la ha tomado” el Gobierno de coalición: “Puede ser que haya sido el PSOE desde Moncloa”. El presidente ha respondido a estas acusaciones, pero no ha querido aclarar por qué no había informado a su socio de coalición. “Los despachos que mantengo con el jefe del Estado tienen un ámbito de confidencialidad que yo por lo menos voy a respetar”, ha asegurado tras insistir en que no sabe dónde se encuentra el rey emérito.

No solo las divergencias se han producido en las formas sino también el fondo. Tanto la propia Montero como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, han criticado duramente la decisión del anterior jefe de Estado. “Todo el mundo interpreta que tiene que ver con intentar eludir la acción de la justicia”, ha apuntado Irene Montero. Unas declaraciones que chocan con lo dicho por La Moncloa tras conocerse la noticia cuando alabó la conducta del actual Rey y aseguró que respetaba la decisión de Juan Carlos I. “Somos un Gobierno de coalición con un programa claro pero tenemos divergencias”, ha asegurado Sánchez.

Este lunes Juan Carlos I anunció que se marchaba de España. El rey emérito comunicó a su hijo, Felipe VI, su “meditada decisión” de trasladarse al extranjero ante la “repercusión pública” de las noticias sobre sus cuentas en paraísos fiscales y “para contribuir” a que el jefe del Estado pueda desarrollar su función “desde la tranquilidad y el sosiego” que el cargo requiere, según la carta que difundió la Casa del Rey.


https://elpais.com/espana/2020-08-04/pe ... sonas.html

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitada » Mar 04 Ago, 2020 1:47 pm

La salida del Rey emérito o el fantasma de Alfonso XIII

4 de agosto de 2020
Victoria Prego

El Rey Juan Carlos
, que podía haber pasado a la Historia como el mejor Rey de España, ha cometido el error mayúsculo de ensuciar su impecable labor institucional con un comportamiento privado que probablemente nunca pensó que se sometería a la acción de la Justicia porque él, en tanto que Rey, era inviolable como lo son, por cierto, los presidentes de las repúblicas democráticas mientras ocupan el cargo.


Don Juan Carlos y Doña Sofía, durante la visita a la capilla ardiente de la Infanta Doña Pilar. EP

El Rey Juan Carlos, que podía haber pasado a la Historia como el mejor Rey de España, ha cometido el error mayúsculo de ensuciar su impecable labor institucional con un comportamiento privado que probablemente nunca pensó que se sometería a la acción de la Justicia porque él, en tanto que Rey, era inviolable como lo son, por cierto, los presidentes de las repúblicas democráticas mientras ocupan el cargo.


Porque Juan Carlos de Borbón nunca en su vida pensó en abdicar. Es decir, creyó que sería inviolable hasta el día de su muerte. Pero el accidente de Botswana se cruzó en su camino y a partir de ahí empezaron a salir a la luz sus líos amorosos -cosa que a los españoles nunca les importó nada- y volvieron a aparecer informaciones sueltas sobre sus andanzas financieras poco claras o directamente oscuras y presuntamente delictivas -cosa que a los españoles, sin embargo les indignó y les soliviantó definitivamente-. La situación de Juan Carlos I ha ido haciéndose por eso progresivamente insostenible.

Pero una cosa es ésa y otra muy distinta anunciar, como se hizo ayer con la aprobación inaudita del Gobierno, que se marcha a vivir al extranjero. Eso no es de recibo. El Rey Juan Carlos I no debería en ningún caso haber tomado la decisión de salir de España, por más que su abogado asegura que se compromete a quedar a disposición de la Fiscalía española, faltaría más.

Y no debería haber decidido salir del país porque, por mucha literatura que se le eche al asunto, la imagen que va a quedar en la mayor parte de la población es la de que escapa, que huye. Y eso resulta insoportable y letal para la dignidad de la institución monárquica, para la dignidad de su propia y espléndida trayectoria institucional y para la estabilidad y fortaleza de la Constitución española.

No hay más que escuchar las interpretaciones que se están haciendo desde la extrema izquierda y los nacionalismos independentistas para confirmar que ésa va a ser la versión que se va a hacer fuerte entre un importante sector de la población.

Pero es que Don Juan Carlos de Borbón no está siendo procesado en estos momentos por el Tribunal Supremo, el único que podría enjuiciar su caso, de existir como tal. No hay tampoco hasta el momento ningún movimiento de la Fiscalía en el sentido de elevar al Alto Tribunal el caso por afectar siquiera sea tangencialmente al anterior Jefe del Estado.

Por todo eso y porque hubiera sido lo más digno, el viejo Rey debería haber permanecido en España hasta que quedara dilucidada su posible responsabilidad penal o administrativa, la cual sigue siendo dudosa a día de hoy porque puede ser que -aun aceptando la tesis de que los efectos posteriores a acciones realizadas bajo la inviolabilidad puedan ser examinados o juzgados prescindiendo del blindaje que otorga ésta- incluso el delito de fraude a la Hacienda Pública haya quedado ya prescrito. Tenía que haber permanecido en España hasta que el caso quedara cerrado de una u otra forma.

Todo lo cual no borra, por supuesto, el inmenso descrédito a que se ha hecho acreedora su antaño tan admirada y tan querida figura tras las informaciones publicadas a raíz de las declaraciones con ribetes de burdo chantaje de su antigua amante, Corinna Larsen. Porque hay que decir también que en el caso de Juan Carlos I el derecho a la presunción de inocencia es algo que nadie ha considerado jamás. De hecho, parece haberse dado salida a una auténtica cacería contra «el Borbón», cacería que se va a intensificar con dureza creciente a a partir del anuncio de que se marcha de España

Todo lo cual no borra, por supuesto, el inmenso descrédito a que se ha hecho acreedora su antaño tan admirada y tan querida figura tras las informaciones publicadas a raíz de las declaraciones con ribetes de burdo chantaje de su antigua amante, Corinna Larsen. Porque hay que decir también que en el caso de Juan Carlos I el derecho a la presunción de inocencia es algo que nadie ha considerado jamás. De hecho, parece haberse dado salida a una auténtica cacería contra «el Borbón», cacería que se va a intensificar con dureza creciente a a partir del anuncio de que se marcha de España

Pero ¿es que alguien en su sano juicio ha considerado que la radicación del viejo Rey fuera de España va a reducir en algo el daño inmenso que su comportamiento privado ha infligido a la Monarquía y consecuentemente a la Constitución? ¿O que va a acallar el acoso con pretensiones de derribo de los contrarios a la unidad de España?

No es la lejanía en kilómetros lo que va a proteger al Rey Felipe del asedio antimonárquico por parte de las distintas izquierdas republicanas y de todos los enemigos de esta democracia constitucional. Todo lo contrario: no hay más que asomarse hoy un poco a las redes sociales para calibrar el efecto corrosivo que el anuncio de que «el Rey Juan Carlos se exilia» ha producido en las regocijadas filas de la tricolor y de la estelada.

Qué error, que inmenso error éste de salir de España. Nunca aquel titular de Ricardo de la Cierva con motivo del nombramiento de Adolfo Suárez tuvo mayor sentido que el que tiene hoy. Va a parecer -habrá muchos que procuren que lo parezca- que hace lo mismo que su abuelo, cuya salida por Cartagena camino del exilio fue el símbolo, y lo sigue siendo hoy día, del advenimiento de la República. Por Dios…

Con su marcha del país se va a dar entrada a la mayor campaña de desprestigio de la Monarquía que nunca hayamos conocido, campaña que se va a extender a la Constitución de 1978 que en su Artículo Primero consagra la Monarquía Parlamentaria como la forma del Estado español.

Resulta inconcebible que el Gobierno, que ha estado presionando insistentemente a la Casa del Rey para que se tomara una decisión drástica con respecto al anterior Jefe del Estado, haya amparado y dado su visto bueno a la peor solución de todas cuantas podían estar sobre la mesa, que tampoco eran muchas.

Se podían haber habilitado dos soluciones distintas aunque simultáneas, una más dolorosa que la otra para Juan Carlos de Borbón, que no tuvieran esa connotación dramática de fin de un régimen. Una de ellas, que el antiguo Rey hiciera lo que tenía que haber hecho hace seis años, que es dejar La Zarzuela e instalarse en cualquier otro lugar a la altura de su dignidad.

Es verdad que no tenía sentido -no lo tuvo nunca- que Don Juan Carlos y Doña Sofía continuaran viviendo tras su abdicación en el recinto de La Zarzuela porque ésa era -por decisión del propio matrimonio real y una vez que Don Juan Carlos no quiso ir a vivir al Palacio Real- la residencia de los Reyes de España.

Deberían haberse marchado antes y no como resultado de los escándalos que ahora cercan a su figura. ¿Pero marcharse fuera del país? ¿A santo de qué? Esa es una declaración autoinculpatoria y si no lo es, la verdad es que lo parece y así quedará inevitablemente registrado en la Historia de nuestro país.

Pero hay que decirlo por si alguno se ha olvidado: estamos hablando del Rey de España, del hombre que hizo posible, con enormes riesgos para sus persona y para la institución monárquica que él encarnaba, que España pasara de una dictadura a un régimen plenamente democrático sancionado por la mejor Constitución de nuestra Historia.

Los que ahora le atacan y le insultan lo hacen usando las libertades públicas que Juan Carlos de Borbón contribuyó personalísimamente y de una manera decisiva a implantar en nuestro país. No vamos a repetir las inmensas aportaciones de índole política interna, de prestigio internacional y de orden económico y empresarial que Juan Carlos I ha hecho a España en las últimas décadas porque puede que no sea el momento. Pero es algo que sería moralmente delictivo olvidar y habrá que volver a recordarlo una y otra vez ante las más que seguras descalificaciones institucionales que vamos a escuchar insistentemente a partir de ahora.

Pero repito: una de las opciones era que el viejo rey saliera de La Zarzuela y se instalara en algún lugar acorde con su dignidad. Y la otra, mucho más dolorosa para padre e hijo, pero sobre todo para el padre, hubiera sido la de, al mismo tiempo que su salida, dar por derogado el decreto por el que el Gobierno, no el Rey Felipe, le otorga el título de Rey con carácter honorífico «con tratamiento de Majestad y honores análogos establecidos para el Heredero de la Corona».

La decisión de privarle de ese título sería mucho más eficaz en su papel de cortafuegos para proteger la Corona y la Constitución por más que admito que supondría una injusticia histórica hacia su impagable papel como «piloto de la transición», como en su día lo calificó con enorme acierto el historiador Charles Powell.

Pero sacarle de España es la peor de las opciones porque en ningún caso se va a cortocircuitar la estrategia de todos los enemigos de la Constitución de elevar el nivel de sus ataques sino, al contrario, la va a exacerbar.

Un epílogo tristísimo éste para quien se había ganado por méritos propios la admiración, el afecto y el apoyo sincero de la inmensa mayor parte de los españoles. Epílogo que se va a prologar en el tiempo y que va a hacer el efecto de una bomba en los mismísimos cimientos de nuestra convivencia nacional, ya desgarradoramente dañada.

https://www.elindependiente.com/opinion ... fonso-xiii

LOS NEGOCIOS DE JUAN CARLOS I: TREINTA AÑOS A CUERPO DE REY

Mensaje por Invitada » Mar 04 Ago, 2020 9:45 am

La necesaria distancia con el jefe del Estado.
El rey emérito abandona España para evitar que sus asuntos personales afecten a la Monarquía.


EL PAIS
3 Agosto 2020

El rey emérito ha comunicado al jefe del Estado, su hijo Felipe VI, su decisión de alejarse de La Zarzuela y de abandonar España. La decisión, acogida por el Rey con respeto y agradecimiento, supone hasta ahora el intento más severo por distanciar a la Jefatura del Estado de la investigación sobre las cuentas opacas que Juan Carlos I supuestamente ha tenido en el extranjero. Este argumenta su determinación en la necesidad de aportar “tranquilidad y sosiego” a la labor de la Corona , que está por encima de quienes la encarnan en cada momento. Y, al mismo tiempo , resalta que permanecerá “a disposición en todo caso” de la Fiscalía para cualquier trámite o actuación “que se considere oportuna”, lo que cercena cualquier lectura de que su salida obstaculizaría su rendición de cuentas ante la Justicia.

Independientemente de cualquier posible ramificación de los asuntos que se tramitan ante un tribunal suizo y el Supremo español, y que por el momento no suponen la imputación del anterior jefe del Estado, ni en aquel país ni en España, la decisión que hizo pública este lunes —todo indica que de forma consensuada con Felipe VI— es adecuada, pertinente y responsable . Adecuada en el calendario, porque una prolongación de las polémicas surgidas sin la necesaria respuesta en nada beneficiaría al prestigio de la Jefatura del Estado, a la estabilidad institucional y a la visión histórica del reinado de la Transición. Pertinente en su alcance, porque traza de forma clara un cortafuegos entre aquella y los discutibles avatares de las personas que la han encarnado: la salida de don Juan Carlos deslinda su vida personal de la residencia oficial en la que ha venido habitando. Responsable, porque implica una actitud de continuado apego a la arquitectura de la democracia española, por encima de errores o conductas inaceptables que se hayan registrado.

Ya el pasado 15 de marzo, Felipe VI quiso blindar a la institución retirando a su padre la asignación de casi 200.000 euros anuales que recibía de los Presupuestos de la Casa del Rey y renunciando a cualquier hipotética herencia que pudiera corresponderle en el futuro de los fondos que este tuviera en el extranjero. Según explicó en un extenso comunicado, la primera noticia sobre dichos fondos la tuvo la Casa del Rey a través de los abogados de Corinna Larsen , la examiga de Juan Carlos I, quien intentó forzar una negociación directa con La Zarzuela bajo amenaza de airear el escándalo, a lo que Felipe VI se negó de plano.

Aquella medida no fue, sin embargo, suficiente para evitar que el goteo de informaciones sobre la investigación abierta en Suiza haya salpicado a la Jefatura del Estado. Del mismo modo que la actuación de Juan Carlos I en los momentos más críticos de la Transición prestigió a la Monarquía, resultaba inevitable que las irregularidades financieras del anterior jefe del Estado empañasen su imagen.

El paso dado ahora para separar a la persona de la institución —alejando a don Juan Carlos de La Zarzuela— no ha sido fácil, por más que trasluzca un acuerdo entre padre e hijo con el objetivo común de salvaguardar a la Corona. Con 82 años, Juan Carlos I se marcha por la puerta de atrás del que ha sido su hogar durante casi 58 años. En cambio, Felipe VI no ha querido forzar la retirada del título honorífico de Rey a su padre y Juan Carlos I no ha querido renunciar a él voluntariamente.

En todo caso, el rey emérito mantiene intacta la presunción de inocencia, un derecho que le corresponde como a cualquier otro ciudadano. Ni el fiscal suizo ni el español que investigan los movimientos financieros de Corinna Larsen han presentado hasta ahora acusación alguna contra él. Si lo hacen, Juan Carlos I deberá defenderse y podrá ser juzgado, al menos por aquellos hechos posteriores a su abdicación en junio de 2014.
La conducta decepcionante y poco ejemplar de Juan Carlos I en sus últimos años de reinado no puede hacer olvidar su insustituible contribución al progreso y la libertad de los españoles durante casi medio siglo. Aun sin su compromiso y su decisión, es posible que la democracia se hubiera acabado asentando en España, pero a un coste mucho más alto .
Por eso, quienes aprovechan la caída en desgracia de Juan Carlos I para reabrir el debate sobre la Monarquía deben plantearse si, más allá de que sea legítima la reivindicación republicana, esta tiene ahora consensos sociales y parlamentarios suficientes para traducirse en una reforma constitucional. Los datos indican lo contrario . Resulta por tanto irresponsable alimentar la crisis institucional en un momento en que el país necesita estabilidad, uniendo todas sus fuerzas para afrontar una crisis económica devastadora que ya ha llegado y una sanitaria que no se acaba de marchar.


https://elpais.com/opinion/2020-08-03/l ... stado.html

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