Aguas turbulentas - Pilar Eyre

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Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Lun 24 Jun, 2024 6:16 pm


Eugenia de Montijo (3). Los trucos secretos para enamorar a un emperador.

Eugenia de Montijo no tenía escrúpulos y con tal de ser emperatriz de los franceses fue capaz de todo. Mentiras, engaños, teatro... Todo, pero lo consiguió.


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Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Dom 23 Jun, 2024 4:31 pm


Eugenia de Montijo (2). O cómo volver loco a un emperador.

La española que consiguió el premio más alto, ser emperatriz de Francia. ¿Cómo consiguió conquistar a Napoleón III? ¡No fue fácil, pero tenía el mejor consejero!


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Mensaje por Invitado » Sab 22 Jun, 2024 1:32 am



Carlos III suplicó a Guillermo que Kate asistiera a la celebración del cumpleaños del monarca. Los últimos actos del Rey no han despertado mucho entusiasmo.

¡Qué mal despertar debe haber tenido el rey Carlos de Inglaterra el domingo pasado! Cuando su ayuda de cámara le sirvió el desayuno, riñones, té con pastas y zumo de naranja, junto a los principales periódicos ingleses, el Sunday Express, el Sunday Telegraph, el Guardian, el Daily Mail, –una escena que hemos visto recreada muchas veces en ‘The Crown’–, debió contener el impulso de arrojarlos todos al suelo. Porque el día anterior había sido “su” cumpleaños simbólico, el Trooping the Colour, el día grande del Rey de Inglaterra, instaurado en 1748, cuando las tropas desfilan ante el monarca como agradecimiento y homenaje.

¿Y quién había sido el protagonista del día? ¿Quién había salido a toda portada, con grandes titulares lisonjeros? ¿Él y la reina Camila? ¿Carlos con su brillante uniforme rojo? No, ¡su nuera!, a la que todos con cariño llaman Kate. “Es amoroso verte de nuevo, Kate”. “Lo único que necesitábamos era ver a Kate”. “Nuestra primera dama encarna el espíritu de la nación”. “Kate es nuestro faro de luz”. “Estamos felices de que nuestra princesa haya vuelto”.

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Carlos debería sentirse satisfecho de que Gran Bretaña volviera a despertar admiración e interés, sí, pero... Pidió su iPad, vio que Kate había sido trending topic mundial durante todo el día y dio un repaso a las portadas de medios internacionales, desde Australia a Estados Unidos ¡Leyó incluso que en España, en la lejana España, la aparición de la princesa de Gales había abierto los telediarios! ¿Y él que? ¿Ni una mención? ¿No estaba también enfermo? ¡Con cáncer y a los 75 años! ¿No llevaba tres meses entregado en cuerpo y alma a sus tareas oficiales a pesar de los tratamientos, los profundos dolores que padecía y el cansancio? Hacía dos días había recibido a Biden, el provecto presidente de Estados Unidos, y no se sabía cuál estaba peor de los dos porque ambos se movían dificultosamente y exhibían sonrisas rígidas y forzadas.

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Era su día, pero, claro, ¿quién puede competir con una mujer guapa, sonriente y joven? Tuvo que reconocer con amargura que la historia se repetía puesto que lo mismo le había pasado cuarenta años atrás, cuando era su mujer, Lady Di, la que atraía todos los focos y miradas. Al lado de Kate, a él y a Camila todavía se les veía más mayores y cansados, Carlos ni siquiera pudo seguir las tropas a caballo, como hizo su madre hasta los setenta años, y se tuvo que limitar a cuadrarse en la puerta del palacio de Buckingham.

Aunque en realidad no debería quejarse porque había sido él mismo el que había suplicado a su hijo que Kate asistiera a la celebración. Sus asesores le habían revelado con brutal sinceridad que no garantizaban que, con la simple presencia de los reyes, la multitud se echara a las calles, como ocurría en tiempos de la reina Isabel o el año pasado sin ir más lejos. Le señalaron que sus últimos actos despertaban tan solo un entusiasmo moderado y le recordaron que la institución descansaba en la popularidad de la familia real. Fue el propio Carlos el que tuvo que convencer a su hijo de que le "prestara" a Kate un día, solo un día, unas horas. Guillermo intentó protestar, arguyó que su mujer estaba en tratamiento y su estado continuaba siendo grave... Pero las peticiones del rey son órdenes, por mucho que sea tu padre, y se doblegó a sus deseos. Con la única condición: el día anterior la propia princesa de Gales iba a publicar un comunicado en el que contaría cuál es su verdadero estado, para que nadie pensara que se había curado y empezaran a lloverle peticiones y compromisos. "Estoy avanzando bastante, pero como cualquiera que se está sometiendo a quimioterapia hay días buenos y días malos", "estoy bajo tratamiento y continuaré así hasta que mejore", "estoy aprendiendo a luchar contra la incertidumbre". Y el hachazo final, lo más definitivo, "no estoy fuera de peligro". Nótese también que ha dejado de usar el eufemismo "preventiva" para referirse a su quimioterapia. El estrés que debió sufrir Kate en los días previos al acto tuvo que ser enorme, pero, a pesar de haber nacido sin sangre azul, conoce perfectamente cuales son los deberes de su rango: todo por Inglaterra.

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Bellísima, muy delgada, con un vestido que ya se había puesto en otra ocasión, pero actualizado con lazo y cinturón nuevos, encaramada a unos buenos tacones cuando seguramente no se ha apeado en estos seis meses de retiro de sus zapatillas de deporte, se mantuvo durante todo el recorrido en carruaje con una sonrisa deslumbrante, aunque luego, en el balcón, se la viera más fatigada. No se congregó una multitud tan grande como antaño, pero todos los que fueron, lo hicieron para ver a Kate. Aunque Carlos la puso en lugar preferente, a su derecha, llamó la atención que no tuviera hacia ella un gesto amable o cariñoso agradeciéndole el esfuerzo, tampoco a sus nietos. Quizás le molestara que la multitud coreara su nombre, "Kate, Kate" cuando había una reina de verdad en el balcón. Pero lo cierto es que por mucho que se haya esforzado, Camila no es una persona querida, nadie ha borrado a Diana del corazón de los británicos. Para bien o para mal, siempre ha habido una mujer eclipsando a Carlos: su madre, Lady Di y ahora su nuera. Triste sino.

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Mensaje por Invitado » Mié 19 Jun, 2024 1:20 pm


Día negro para la familia real española ¡ni una portada! Crónica a vuelapluma.

Diez años de la proclamación de Felipe y ninguna revista del corazón le dedica ni un pequeño recuadro en portada. Aunque parezca un detalle banal es un hecho histórico que merece un análisis.


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Mensaje por Invitado » Sab 15 Jun, 2024 3:51 pm


Kate al rescate de la monarquía inglesa (y contraprogramando a la nuestra).

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Mensaje por Invitado » Vie 14 Jun, 2024 4:30 pm


Françoise Hardy. ¿Por qué la quisimos tanto?

Se ha ido una gran cantante, pero también muchos recuerdos de nuestra juventud. Aquí algunos de ellos.


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Mensaje por Invitado » Vie 14 Jun, 2024 3:55 pm

Hace bien, "no sabe, no le consta".

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Mensaje por Invitado » Vie 14 Jun, 2024 3:50 pm



Felipe y su hermana Cristina no se saludaron en el acto de entrega de las becas de La Caixa del pasado miércoles. No se saludaron ni se miraron siquiera, a pesar de que estaban a pocos metros el uno del otro. Al menos no lo hicieron públicamente, y si hubo saludo en la intimidad no cuenta porque lo importante sería la reconciliación pública, y eso no se ha producido. La grieta es demasiado grande, el dolor causado difícil de perdonar: recordemos que desde el 2011, cuando empezaron las investigaciones del caso Nóos, se apartó a la infanta de la familia real y una de las primeras decisiones que tomó Felipe rey fue “...revocar la atribución a doña Cristina de la facultad de usar el título de duquesa de Palma de Mallorca”.

En ese momento se filtró que el rey había intentado que su hermana renunciara al ducado y su puesto en la sucesión de la corona voluntariamente, y, que, al no hacerlo, tuvo que darle esa bofetada oficial. A mí me contaron, sin embargo, que la infanta no lo hizo por consejo de sus abogados, ya que eso hubiera sido admitir su culpabilidad en la causa abierta por el juez Castro que la llevó a sentarse en el banquillo.

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Desde entonces la infanta Cristina se convirtió en una apestada. Tuvo que pasar las etapas de su particular viacrucis totalmente sola, sin el apoyo de nadie, porque todos temían disgustar a los reyes: el juicio, el paseíllo diario hasta la sala entre insultos, la condena de Iñaki, las visitas a la cárcel, el aislamiento en Ginebra... Y después, el mazazo final: las fotos publicadas en Lecturas de su marido, el causante de todo, con otra mujer. La humillación total y absoluta. Pero nada de eso conmovió a su hermano, que siguió ignorándola.

Tenía que ver a su madre prácticamente a escondidas, no podía alojarse en Zarzuela, si iba a Marivent debía ser cuando no estuvieran Letizia y Felipe... Sus hijos son chicos sin ningún privilegio, que detestan estar en el ojo público y que apenas conocen a sus primas Leonor y Sofía. En las escasas ocasiones en que los reyes han coincidido con Cristina en actos privados, han procurado no estar juntos, ¡todos guardamos en la retina esa imagen de los reyes en el funeral de Pilar de Borbón pasando frente a Cristina y Elena sin dirigirles una mirada, para después abrazar cariñosamente a la reina Beatriz de Holanda, a la que apenas conocían! Beatriz estaba sentada al lado de Cristina, que miraba de reojo a su hermano y su cuñada, que la ignoraron olímpicamente ante la extrañeza de la propia reina holandesa, que no daba crédito a lo qué ocurría.

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Al acto de la Caixa acudía todos los años Felipe acompañado de Letizia. Sin embargo, Cristina, cuya presencia hubiera estado justificada al ser directora de relaciones internacionales de la entidad bancaria, no iba, es de suponer que para no coincidir con su hermano y su cuñada. Este año, sin embargo, Letizia ha causado baja ya que, casualmente o no, estaba en un viaje de cooperación en Guatemala, y este hecho quizás ha propiciado que Cristina ocupara el lugar que le corresponde por su cargo.

La infanta estuvo sonriente y relajada, como si fuera poco a poco encontrando su lugar en el mundo. Porque lo cierto es que las figuras de Elena y Cristina despiertan cada vez mayor simpatía y afecto en la opinión pública. Se vio, por ejemplo, en el reciente funeral en memoria de la hermana de Lorenzo Caprile, Paola, el pasado viernes en la iglesia de San Fermín de los Navarros. Me contó una asistente a la ceremonia que las dos hermanas llegaron juntas y, como el templo estaba abarrotado, porque Lorenzo tiene innumerables amigos en "todo Madrid", desde Antonio Resines hasta Agatha Ruiz de la Prada, se quedaron detrás, de pie, incluso tuvieron que dejar los bolsos en el suelo cuando se arrodillaban. Alguien avisó a Lorenzo, que fue rápidamente a buscarlas para que se sentaran en primera fila, pero ellas se negaron y estuvieron durante toda la ceremonia mezcladas con la gente, que les mostraba con discreción su simpatía. En el momento de darse la paz, las dos hermanas no tenían manos para saludar a tantos. Cuando acabó la misa funeral Cristina y Elena se fundieron en un abrazo interminable con Lorenzo, al que quieren como un hermano. "Si la gente supiera lo sencillas que son, ¡si supieran como son en realidad!", me ha confesado en algún momento raro de confidencias el propio modisto. Recordemos que él fue la única persona que acudió a acompañar a Cristina durante el juicio del caso Noos. Se presentó con su zurrón de piel y su camisa de cuadros en Mallorca, sin avisar a nadie, ni a la propia Cristina, y estuvo sentado en una sala lateral del juzgado en medio de un bosque de sillas vacías, manifestándole así su cariño y lealtad en un momento delicado, sin pensar que eso podía alejar a clientas de su taller o le podía perjudicar profesionalmente. Quizás ha llegado el momento de que se restituya a Cristina en el lugar que le corresponde devolviéndole el título de duquesa de Palma: no se entiende que su hermana sea duquesa de Lugo, que incluso su padre siga siendo rey y ella continúe castigado por algo que, según la justicia, no hizo.

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Mensaje por Invitado » Mié 12 Jun, 2024 7:30 pm


Cómo se hizo el programa más escandaloso de la televisión. hace treinta años. Yo estuve allí.

Los críticos nos insultaban a diario e inventaron una nueva palabra para definirnos: telebasura. Pero el primer programa de la Máquina de la verdad dedicado al triángulo Antonia-Alessandro-Ana lo vieron once millones de personas. Y aún se recuerda.

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Mensaje por Invitado » Dom 09 Jun, 2024 4:35 pm


Eugenia de Montijo, emperatriz de leyenda y primera influencer.

La española que ha llegado a lo más alto. Desde el alcantarillado de París hasta la cocina francesa, desde el color malva hasta el canal de Suez, en todo intervino. Aquí su infancia legendaria y su primer amor.


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Mensaje por Invitado » Sab 08 Jun, 2024 1:37 am



Descripción de El zoom de Pilar Eyre: Las vacaciones de los 'royals'
Pilar Eyre hace 'zoom' sobre acontecimientos históricos de los royals y sus derivadas de actualidad. En esta ocasión, habla de las vacaciones de veranos de los miembros de las Casas Reales.

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Mensaje por Invitado » Mié 05 Jun, 2024 4:03 pm


Letizia cooperante. Historia de un chaleco.

Con un cameo de Juan Carlos.


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Mensaje por Invitado » Mié 05 Jun, 2024 2:44 pm

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NO ES POR MALDAD / Pilar Eyre

"Letizia, humillada por su suegro"


Letizia no estaba presente cuando el rey grabó su mensaje de despedida para televisión el día 2 de junio de 2014. El domingo hizo justamente 10 años. Y Juan Carlos no miró a su nuera ni una sola vez durante la ceremonia oficial de abdicación, el 18 de junio, en el Palacio Real. La ignoró, como si no estuviera presente, y eso que hasta dos veces le dijo Felipe a su padre en voz baja que la saludase. Tozudo, Juan Carlos se negó en unas imágenes históricas reproducidas miles de veces en todo el mundo.

Fue una ceremonia breve e inventada sobre la marcha, ya que no había precedentes y tuvo que improvisarse con la ayuda de algunos expertos en protocolo. Los cuatro sentados, como si estuvieran en el metro, frente a un público formado por altas instituciones del estado, expresidentes, políticos históricos y, como familia del rey saliente, no sus hijas sino sus hermanas Pilar y Margarita. ... Casi todos juancarlistas. Sofía iba elegantemente vestida con un impecable traje chaqueta gris plata con lazada en la cintura y un collar de perlas de una sola vuelta, Juan Carlos iba de traje oscuro y corbata rosa (tal vez llevaba el cinturón con hebilla de plata que le había regalado Corinna y del que había prometido no separarse jamás), y Felipe con traje oscuro también y corbata azul. Los dos lucían en la solapa el peculiar “cordero”, el Toisón de Oro, la condecoración más alta que puede conceder un rey en España. Felipe no llevaba barba todavía y su rostro algo aniñado carecía de ese aplomo y dignidad que luce en la actualidad. Joven, en algunos momentos se le notaba abrumado por la grave responsabilidad que iba a recaer sobre sus hombros. No solamente iba a reinar en un país con una crisis brutal en nombre de una institución totalmente desprestigiada, sino que debía matar metafóricamente la figura de un padre que había estado en el trono durante 39 años.

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Y en el extremo del grupo, al lado de su marido, pero algo más distanciada, Letizia. Iba vestida muy sencillamente, con una falda muy mona de Felipe Varela, que fue muy copiada, una especie de camiseta de manga tres cuartos y los altos tacones que solía llevar entonces, con algo de plataforma. Si observamos ese grupo familiar, Letizia es el verso suelto, es la extranjera, aunque sea la más española de los cuatro, ya que Sofia nació en Atenas, Juan Carlos en Roma y Felipe, como hijo de padres extranjeros, se expresa tanto en inglés como en castellano. Juan Carlos paseaba una mirada errática por el salón, Felipe estaba pendiente de su padre, Sofía sonreía como siempre y, sin embargo, Letizia solo mira a sus hijas, con una atención que algunos consideran excesiva. Les da instrucciones con gestos para que sonrían, para que pongan bien las manos, no les quita los ojos de encima ni un segundo, a pesar de que las dos niñas tienen dos escuderas de postín: la infanta Pilar, que parece muy disgustada y ajena a todo, y la bondadosa doña Margarita, a la que, a pesar de sus intentos, las niñas no hacen caso pues se nota que no la conocen. Solo miran a mamá.

Después de los discursos, el rey se levantó trabajosamente para firmar el acta de abdicación y se fundió en un emocionado e inesperado abrazo con Rajoy, incluso más íntimo que el que tuvo con su hijo. Su mujer consiguió darle un beso de refilón del que él intentó apartarse, quizás no quería que en el otro extremo del mundo su amante, Corinna, pensase que se había reconciliado con Sofía. Ay, Corinna ¡esa ingrata! No sabía nada de ella desde que el día 2, después de grabar el vídeo de despedida, le había enviado un mensaje: “Acabo de abdicar, ya soy un hombre libre”. Sin respuesta.

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Hacía dieciséis días de eso. Dieciséis días que habían sido dieciséis puñales en su corazón porque al desamor se unía la traición. Él no quería abdicar, se sentía fuerte, quería tener tiempo para enmendar sus errores... Pero esos días se había enterado de que su salida del trono llevaba preparándose desde el mes de enero. Que el grupo que trataba de echar- le a patadas del trono, según decía él con amargura, estaba compuesto por los “cuatro magníficos”, cuatro hombres de la casa, y de… su hijo. Y de Letizia. ¡Su nuera, una persona ajena a la familia! La asturiana opinando y poniendo el pulgar hacia abajo, así se la imaginaba él.

De ahí que ni una sola vez la mirara durante la media hora que duró la ceremonia de abdicación. Supongo que para Letizia esa media hora se hizo interminable, sabiéndose rodeada de personas hostiles. Intentaba sonreír, miraba a sus hijas con ternura, trataba de mostrarse natural para que la gente no se diera cuenta de ese desprecio. Cuando acabó el acto, Juan Carlos emprendió el camino de salida tan rápido a pesar de su cojera que casi se interpuso en el camino de Letizia y de sus hijas, que se quedaron algo desconcertadas. Felipe, caballerosamente, retrocedió para ponerse al lado de su mujer y protegerla, y Leonor y Sofía, con ese instinto especial que tienen los niños, cogieron la mano de su madre y así emprendieron los primeros pasos de su nueva vida. El pasado quedaba atrás y el futuro ya había llegado.

Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Mar 04 Jun, 2024 1:36 am


El zoom de Pilar Eyre: "Corinna Larsen es la única mujer a la que Juan Carlos I ha amado en su vida"
Pilar Eyre hace 'zoom' sobre acontecimientos históricos de los royals y sus derivadas de actualidad. En esta ocasión, habla de la abdicación de Juan Carlos I. Explica que una de las razones por las que Juan Carlos aceptó abdicar es porque podía irse con Corinna Larsen. Además, cuenta por qué Juan Carlos decide marcharse a Abu Dabi.

Aguas turbulentas - Pilar Eyre

Mensaje por Invitado » Lun 03 Jun, 2024 8:58 am


El trágico día después de la abdicación: un rey loco de amor.

Los meses en los que el futuro de Juan Carlos se vino abajo. Sin reino pero, sobre todo, sin el amor de la mujer más importante de su vida.

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