HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

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Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Mar 21 Abr, 2020 1:26 pm

Esta manana escribi mas o menos el titular en la pagina CULTURA EL PAIS sobre Sartre y su filosofia. He buscado en GOOGLE y NO es cierto lo que dicen LAS ADELAS del la pelea entre Sartre y Camus. La verdadera pelea por la que dejaron de hablarses para siempre Sartre y Camus se debio a la Guerra de Argelia. Sartre desde 1 princippio se opuso a esa Guerra y Camus, quizas por ser argelino, estuvo a favor de que esa Guerra continuara y la ganaran los franceses.
Es cierto, que ya antes de esa pelea, hubo sus dimes y diretes entre Sartre y Camus y lo que mas le molesto a Camus es que cuando le envio el manuscrito a Sartre de su libro (de Camus) '' THE FALL'' Sartre le contesto que tenia que volverlo a leer porque no lo habia entendido bien…? Honestamente, solo recuerdo que Sartre le dijo a Camus que tenia que volver a leer otra vez, ''THE FALL''
Como Camus insistia en la opinion de Sartre sobre su libro, Sartre le contesto: ''QUE NO LE GUSTABA ESE LIBRO.'' Para gusto colores, yo compre ese libro, ''THE FALL'' y a mi tampoco me gusto. No obstante, insisto, que fue LA GUERRA DE ARGELIA, LA CULPABLE DE QUE NUNCA MAS SE HABLARAN LOS 2 FILOSOFOS. Los libros de Camus, 2 o 3 que he leidos si son libros de filosofia PERO A MI ENTENDER, CAMUS NUNCA ESTUDIO FILOSOFIA. Si la memoria me es fiel, el primer libro que escribio Camus esta dedicado a su madre y en la dedicatoria dice mas o menos: '' AUNQUE SE QUE NUNCA LO LEERAS'' La madre de Camus era analfabeta y muchos aseguran que la madre de Albert Camus era espanola casada con... unos dicen frances y otros dicen argelino. Lo que si se es que a Camus NO le gustaba decir que era argelino.

Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Mar 21 Abr, 2020 3:00 am

Ayer lei en el HILO politica la entrevista a Varguistas el de ''los punos de hierro.'' Ya sabia y CREO que hace tiempo lo puse en este foro que Varguitas durante su estancia en Paris era admirador de Sartre, para despues, pasarse a ser gran admirador de Albert Camus. Es que ya sabemos que Varguitas lo mismo cambia de gustarle 1 filosofia para despues cambiar de gusto; lo mismo que Varguitas cambia de mujeres.

Lo que en esa entrevista se le olvido decir a Varguitas, que antes de la famosa pelea entre Sartre y Camus, cada libro que escribia Camus le gustaba que lo leyera Sartre. Pobre Camus que muy pocos lo recuerdan hoy.!

En cambio, hoy en EL PAIS viene este titular refiriendose a Sartre: '' 15 DE ABRIL DE 1980,SARTRE PERMANECE EN UN PURGATORIO FILOSOFICO MIENTRAS SU OBRA LITERARIA TODAVIA GENERA FASCINACION Y DEBATE...''

Pese a que ser que habra lectores de este foro que NO esten de acuerdo conmigo, para mi Sartre FUE, 1 DE MIS FILOSOFOS PREFERIDOS Y DE SU COMPANERA SENTIMENTAL, APRENDI, LO QUE ES SER FEMINISTA.

Camus era soberbio e insoportable con los de mas abajo. Mas de 1 vez los trabajadores de la empresa que printaban el periodico de Sartre, creo que se llamaba: '' TIEMPOS MODERNOS...?'' No estoy segura, pero mas de 1 vez, esos que imprimian ese periodico se quejaban a Sartre por como los trataban Albert Camus.

Camus, escribia todo lo contrario de lo que hacia. Los libros de Camus, pueden parecer moralistas, pero Camus llevaba 1 vida de juergas que vaya usted a saber todo lo que lei de Camus... Hasta hubo rumores que solon fueron rumores, donde se rumoreaba que Camus YA al no gustarle a las mujeres, hizo que su companero que era el que conducia el automovil, le diera tanto al pedal, que los 2 se mataron en ese accidente. Naruralmente, esto solo son rumores. Como naturalmente, quizas si Camus hubiera tenido ''toito'' el pagne que tiene Varguitas. seguro que Camus hubiera seguido gustandoles a las mujeres.

Aun siento verguenza ajena cada vez que leo el dicursito de Camus dando las gracias despues de recibir EL NOBEL. 1 poco parecido al de Varguitas que agradecia a su mujer Patricia cuando a pocos dias despues la abandono por la filipina, Seguro que Varguitas tomo algo de ese discurso de Camus que tambien agradecia la libertad en Francia mientras la policia francesa cerraban la oficina de los maoistas franceses y detenian en las calles a manifestantes. Cierto, Varguitas, no me sorprende que cambiaras de Sartre a Camus.

Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Lun 20 Abr, 2020 7:37 am

No se si este sera el Tema adecuado para comentar 1 opinion de Almudena Grandes sobre 1 de mis escritores favoritos: Perez Galdos. He comentado muchas veces que no me gustan los libros de Almudena Grandes, pero tambien he comentado que muchisimas veces estoy de acuerdo con sus opiniones en EL PAIS.

Parece ser (segun GOOGLE) que Almudena escribio sobre Galdos (5 ENE 2020) se me pasaria a mi esta opinion o.., es que ultimamente EL PAIS como otros periodicos NO nos permiten ultimamente leer todas las opiniones completas si no nos subscribimos.

El Titulo de la opinion de Almudena Grandes es: '' GALDOS PARA ENTENDER LA ESPANA DE HOY'' A mi me ha irritado Almudena que hayas escrito que '' GALDOS NO ERA NEUTRAL...?'' Claro, en 1 democracia todos tenemos derecho a dar nuestras opiniones y para mi. Almudena, la que NO eres ''neutral'' eres tu con defender a este gobierno del PSOE que con tal de estar en el poder, es capaz de pactar con el diablo.

Mucho dano le hicieron a ese gran escritor espanol. Por si hay algun lector que no lo sabe, Perez Galdos estuvo en la lista para ganar el Premio Nobel de Literatura, pero unos envidiosos, dicen que escribieron a los academicos suecos para que a Perez Galdos, NO LE CONCEDIERAN EL NOBEL.

Hara 1 par de dias, CREO que fue en EL MUNDO, Varguitas Llosas escribio 1 articulo sobre es gran escritor, Perez Galdos. Lamentablemente NO lo pude leer porque como escribi mas arriba, ahora no te dejan leer los articulos por completos o seria mejor decir, opiniones de famosos si no te subscribe al periodico.

Recapacita para tus adentros Almudena Grandes que la que NO es neutral eres TU, con tanto defender a tu PSOE que con tal de estar en el poder, pacto con el partido politico que dijo que NUNCA PACTARIA. A ver si recapacitando tu, Almudena, encuentras que la que NO ES ''NEUTRAL'' ERES TU Y NO GALDOS.

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Mensaje por Invitado » Mar 07 Abr, 2020 3:26 am

HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Invitado » Jue 02 Abr, 2020 2:40 am

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Woody Allen y Mia Farrow junto a Misha, Dylan (en brazos de Mia), Fletcher y Soon-Yi, que luego sería la mujer de Allen, en 1986.

Woody Allen: "Sin creer en la vida futura, es igual que me recuerden como director o pedófilo"

'A propósito de nada', la autobiografía recién publicada del director, se convierte en un ajuste de cuentas contra Mia Farrow

LUIS MARTÍNEZ

Cuesta recuperar el aliento tras la lectura necesariamente atenta (y, por momentos, estupefacta) de A propósito de nada, la autobiografía siempre pospuesta (y hasta negada) de Woody Allen. El lunes, y tras la negativa de Hachette de editar el libro, Arcade Publishing sorprendió no tanto con noticia o promesa alguna como directamente con un hecho rotundo. De golpe, el libro estaba ahí como si se tratara de uno de los trucos de magia que tanto han cautivado siempre a su autor. Son 400 páginas que pesan como plomo fundido hasta en el Kindle, la manera instantánea de acceder a él. «Me desagrada», se lee casi al final, «haber dedicado tanto espacio a la acusación falsa de la que he sido víctima, pero digamos que el asunto ha traído agua al molino del escritor. Al fin y al cabo, ha añadido un elemento dramático a una vida por otro lado bastante banal».

Se antoja difícil cuantificar cuantas palabras ocupan en el total lo que se puede considerar, a tramos, como una aclaración o un resumen o un desquite o, directamente, un ajuste de cuentas. Mia Farrow empapa cada párrafo, aunque no aparezca. Por momentos, da la impresión de que la puntual descripción de toda su carrera, desde su trabajo como negro para shows televisivos a su filmografía película a película pasando por sus inicios como monologuista de éxito, está ahí para dar fe únicamente de que él hace cine y que, obviamente, ni tiene tiempo ni le interesa el abuso de niños. Pero un paso más allá, y de forma ya explícita, el no menos detallado relato de su vida amorosa mujer a mujer cumple el declarado propósito de reivindicar para sí el bien confuso de la normalidad. «Es mentira», dice en varias ocasiones, «que me hayan interesado nunca las menores de edad. Casi ninguna de mis amantes ha sido más joven que yo». Y luego está, ya sí, la durísima reconstrucción de su relación con la mujer con la que compartió 13 años de vida y cine. «Desequilibrada», «manipuladora» o «mentirosa» son adjetivos que se van alternando con acusaciones nada veladas de maltrato a sus hijos o de la utilización de su afán por adoptar con fines oscuros («Tú haces películas, mi trabajo consiste en ser madre», dice Allen que le llegó a decir).

«¿Cómo se entiende que dos de sus hijos adoptados se suicidaran?»

En realidad, Woody Allen no ofrece, ni lo pretende, datos nuevos. Su versión, por así decirlo, es clara y varias veces hecha explícita. Pero nunca hasta ahora de manera tan meticulosa y hasta agresiva. La única culpa que se atribuye el autor es la de no haber sido capaz de ver las señales de peligro. Cuenta que apenas entablar conocimiento con Mia, ella le propuso sin apenas mediar ni cortejo ni casi conversación tener un hijo juntos. Entonces, ella era madre de siete (cuatro adoptados y tres biológicos con el músico André Previn). Toda su familia, sigue con saña, presentaba un historial de «alcoholismo, drogodependencia y problemas con la ley. De entre sus tres hermanos y sus tres hermanas, uno se suicidó, otro acabó en el manicomio y un tercero fue a prisión por molestar a los niños». Esa fue la primera «bandera roja», dice, que no fue capaz de ver. Otra, sigue, es el «apego antinatural» que mantenía con su hijo Fletcher. Y para que no quede duda trae a colación la descripción de Moses, uno de los siete hijos ya alejado de la madre. Salvo él, Fletcher, todos sufrían, siempre según el relato de Moses, maltratos: «Incluso mi hermano Thaddeus, un parapléjico por culpa de la poliomielitis, estuvo encerrado toda la noche en un cobertizo de jardín, como castigo por alguna tontería».

Allen insiste en que la distancia (cada uno vivía en un apartamento a un lado y otro del Central Park neoyorquino) y el trabajo (al ritmo de una película por año desde Zelig a Maridos y mujeres, un total de 11 películas, obra maestra tras obra maestra con la excepción quizá de September y Sombras y niebla) le impidió darse cuenta de nada. Y así hasta que se enamoró de Soon-Yi, su mujer actual desde hace 20 años e hija adoptada de Mia. El director insiste en que sólo reparó en ella cuando estaba en la universidad con 22 años cumplidos; y que nunca (y por culpa de los comentarios de Mia que la trataba de «idiota») había pensado en ella más que como una niña con un pasado cruel y desestructurado a la que había que ayudar. Y así hasta llegar al episodio de las fotos que desencadenó todo. Tras una noche de pasión, él y ella se hicieron una fotos «muy sexys» («para aumentar la presión del momento», escribe) y esas polaroids fueron a parar de manera descuidada a una repisa al alcance de cualquiera, incluida la propia Mia, madre de una y ex amante del otro.

Es quizá éste el único punto en el que Allen pierde el aplomo demostrado en cada línea de la autobiografía. «¿Dejé las fotos a propósito a la vista para cortar una relación ya agotada? ¿Inconscientemente quería romper? No. Fue solo el error de un tonto», se lee entre la rabia, el arrepentimiento y sólo el desconcierto. Lo que vino después es conocido: la ruptura después de que Mia acusara a Allen de haber abusado de la otra hija de siete años de edad adoptada por los dos, Dylan. Eso y un largo caminar por tribunales, psicólogos y fiscales donde quedó sin demostrar nada. Allen lo vuelve a contar todo y desciende a una aburrida prolijidad sólo compensada por la ira. «¿Cómo se entiende que dos de sus hijos adoptados se suicidaran, un tercero casi los imitara, mientras que otra hija, VIH positiva, murió de SIDA a los treinta años sola en un hospital en la mañana del día de Navidad?», se pregunta el autor en un momento dado antes de acusarla de recorrer orfanatos en busca de niños desvalidos «como el que hojea libros de segunda mano», o de denunciar como la madre amantísima dormía desnuda con Satchel; es decir, con el que luego cambiaría el nombre a Ronan y que teóricamente era hijo biológico de los dos (y lo de teórico corre a cuenta de que posteriormente ella confesaría que el padre era Frank Sinatra, pareja anterior). La rabia, en efecto, es esto.

«... la mujer siempre tiene razón»

Allen no deja pasar la ocasión para, precisamente, pasar lista y acordarse de todo y de todos: los que se apuntaron, y ahí siguen, al «linchamiento» (en palabras del Javier Bardem) y los que le defendieron. Primero se dirige al juez que instruyó el caso (Wilk) y le acusa de utilizar su puesto para incluso acosar a algunas de las mujeres por él juzgadas. Y, luego, a todos los demás que tras la nueva declaración de Dylan ya en pleno MeToo con 30 años cumplidos le abandonaron. «Me sorprende que alguien como yo, que ha prestado tanta atención a los personajes femeninos en todo mi trabajo, haya sido atacado con tanta furia por los talibanes del MeToo», dice sin bajar el tono. Se lamenta de que actrices como Greta Gerwig, con la que trabajó en A Roma con amor hayan hecho público su arrepentimiento. Intenta comprender que, por aquello de su candidatura al Oscar, Timothée Chalamet haya incluso declarado su intención de devolver el dinero recibido por su trabajo en Día de lluvia en Nueva York. Pero sus palabras más amargas son para el periódico The New York Times del que se confiesa lector de toda la vida y que, dice, no le ha dado jamás ningún opción ni a él ni a nadie de su entorno ni de explicarse ni de intentar explicar lo que consideran la verdad. Hillary Clinton, además, rechazó su donación de 50.000 dólares.

También hay agradecimientos (a Bardem, Scarlett Johansson, Alec Bladwin o Blake Lively) y entre ellos destacan los dedicados a cada una de sus mujeres: «Harlene, Keaton, Louise Lasser y Stacey. Después de conocerme íntimamente y, en algunos casos, de haber vivido años conmigo, habrían tenido que darse cuenta si podía acosar a una niña». Y un grito, éste de rabia: «Con la llegada del MeToo, el hecho de que una falsa acusación se volviera contra mujeres acosadas reales parecía ser secundario». Y una más: «Por Dios, los que me acusan estan en contra de la pedofilia y no tienen miedo de decirlo en voz alta, especialmente a la luz del nuevo descubrimiento científico de que la mujer siempre tiene la razón».

«Que mis cenizas se esparzan cerca de una farmacia»

Allen, en cualquier caso, y pese al evidente enfado, no pierde la voz. Por una vida entera dispuesta casi en línea recta, el autor no renuncia a ser él mismo. E insiste en sus clásicos. Que si él jamás ha conseguido una obra maestra; que si lo único que tiene de intelectual son sus gafas negras; que si lo daría todo por escribir como Tennessee Williams y rodar como Elia Kazan; que si lo daría todo, por tanto, por haber firmado la obra a la que siempre vuelve: Un tranvía llamado deseo. En cuanto descansa de su ira, el texto se enreda sobre sí mismo para perderse y volverse a reencontrar en divagaciones, pensamientos y hallazgos deslumbrantes. Siempre sincero: «Nunca he leído Ulises, Don Quijote,Lolita, Trampa 22, 1984. Nunca he leído una línea de Virginia Woolf, E.M. Forster, D.H. Lawrence; Lo mismo ocurre con Dickens y las hermanas Brontë». Y sin renunciar nunca a ese catastrofismo inteligente, a ese pesimismo iluminado «Sin creer en una vida futura, no veo qué cambiará si me recuerdan como director o pedófilo. Solo pido que mis cenizas se esparzan cerca de una farmacia», escribe como sólo él es capaz.

"'Maridos y mujeres', mi obra más libre"

La autobiografía añade poco sustancial a la literatura 'alleniana' existente y publicada. Poco nuevo sobre su cine en sentido estricto. En muchos aspectos, el nivel de detalle de la larga entrevista de Eric Lax al cineasta de Brooklyn resulta mucho más revelador. Sin embargo, la lucidez con la que él mismo reivindica trabajos olvidados y fulmina algunas de sus grandes obras se antoja impagable. Tiene claro que 'Maridos y mujeres' es sin duda su obra más libre, más arriesgada; discute con voluntad casi suicida la parte en la que él es es el personaje principal de 'Delitos y faltas'; adora 'Balas sobre Broadway' por lo que tiene de comedia sin complejos; está convencido de que 'La rosa púrpura del Cairo' es la película que mejor le define como cinéfilo profundamente alérgico a la realidad (sólo dio con la clave cuando, de repente, imaginó el encuentro entre el personaje que sale de la pantalla y el actor que visita la ciudad), y tanto el intento de imitar a Bergman ('Interiores') como de jugar a ser Chejov ('September') le pueden y le abruman. ¿Y su obra preferida? Nadie los sospecharía: 'Wonder Wheel'. Lugar de excepción tienen en 'A propósito de nada', dos de los directores de fotografía con los que ha trabajado: Gondon Willis y Carlo de Palma. El primero, por meticuloso y genial; el otro, por caótico y exactamente igual de brillante. Por lo demás: "Hacer películas me gusta, pero carezco de la decisión y el empeño de Spielberg o Scorsese. No consigo permanecer el el set hasta el agotamiento y renunciar a ver el principio de un partido de baloncesto o a acostarme con mi mujer a su hora".

«Un 'schlemiel' (idiota) de bronce en Oviedo»

España tiene también su espacio en A propósito de nada. Y lo tiene tanto para la calma como para el ruido. «Oviedo es un pequeño paraíso, con la única mancha de la presencia de un schlemiel (idiota en hebreo) de bronce», dice. Y lo hace justo después de comentar divertido esa obsesión por robarle las gafas a la estatua que pasea por el centro de la ciudad asturiana. Recuerda cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias, uno de lo pocos que ha aceptado en su vida, y tiene presente de manera muy especial su encuentro con Arthur Miller gracias a Oviedo, a España y a sus príncipes. De paso, reconstruye la cena que ofreció a los ahora reyes en su casa de Nueva York. Pero es la ciudad de San Sebastián la que recibe el honor de aparecer justo al final. No en balde es ahí donde por fin ha podido hacer la que es su última película. El festival de Rifkin, pese a todo.

«¿Cómo resumir mi vida? Tantos errores estúpidos compensados por la suerte. ¿Mi mayor arrepentimiento? Que tenía millones para hacer películas en total libertad y nunca filmé una obra maestra. Si pudiera cambiar mi talento por el de cualquier otra persona, viva o muerta, ¿a quién elegiría? Bud Powell. Aunque Fred Astaire viene poco después. ¿Mi heroe favorito? Shane [Raíces profundas]»



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La crítica se ensaña con la autobiografía de Woody Allen, "un pervertido peligrosamente desequilibrado"

"Si usted se ha quedado sin papel higiénico, las memorias de Woody Allen también son de papel", titula su crítica el 'Washington Post'

PABLO PARDO

Leer las memorias de Woody Allen, A propósito de nada puede provocar coronavirus mental. O peor. Es la peste bubónica intelectual del siglo XXI. Cuando el crítico literario del New York Times Dwight Garner anunció a su esposa e hija que iba a hacerla, "me miraron estupefactas, como si les hubiera dicho que iba a ir al último bufé que todavía siga abierto y a lamer las "barras de estornudar", es decir, las mamparas de plástico transparente que protegen la comida para que la gente no les eche encima gérmenes, o saliva, o mocos.

Así lo explicaba Garner el miércoles pasado en el tercer párrafo de su reseña del libro. En el cuarto, anunciaba que el artículo "no es un veredicto acerca de la moralidad de Allen". Pero en el sexto el pobre hombre tenía que dejar constar, antes de entrar en materia, que "creo que la relación sexual de Allen con Soon-Yi Previn, la hija adoptiva de su pareja durante muchos años, Mia Farrow, que empezó cuando Previn tenía 21 años, fue, evidentemente, un acto de un pervertido cuyas neuronas están peligrosamente desequilibradas".

En el séptimo párrafo entraba en las acusaciones - rechazadas tras dos investigaciones por la policía de EEUU - de que Allen había abusado sexualmente de otra hija adoptada de Farrow cuando ésta tenía 7 años. En el octavo, advertía una vez más al lector que el libro había sido escrito por Woody Allen, así que "máteme o siga conmigo: tenemos un libro del que hablar". Iban luego seis párrafos sobre, increíblemente, A propósito de nada, culminados con otros 15 acerca de los comentarios sexistas que el director y actor dedica a una serie de mujeres. Entre medias, 71 palabras para recordar que Allen se casó dos veces, tuvo una larga relación con Diane Keaton, fue amigo de Mel Brooks y Norman Mailer, y toca en un grupo de jazz.

La actitud de Garner, aunque condescendiente como solo puede serlo el New York Times, es de las más educadas hacia A propósito de nada. El Washington Post ha sido mucho más directo. La escritora Monica Hesse ha titulado su reseña del volumen pensando, de nuevo, en el coronavirus: "Si usted se ha quedado sin papel higiénico, las memorias de Woody Allen también son de papel". Y la columnista del Guardian Catherine Bennett lo ha calificado de "autoinculpatorio".

En todos esos casos, la crítica es la misma: en sus memorias, Allen aparece como un tipo con mala leche, egocéntrico y neurótico, y, sobre todo, incapaz de mirar a una mujer joven y guapa sin desnudarla mentalmente. ¿Quién podría imaginar semejante cosa del director de títulos como La comedia sexual de una noche de verano, o Todo lo que usted quería saber sobre el sexo pero no se atrevía a preguntar, o de frases del estilo de "nunca te he visto como una hembra de tipo humano" (Balas sobre Broadway)?

El libro deja claro, según Garner, que Allen "es un hombre del siglo XX en el siglo XXI". Lo que, de nuevo, considerando que el cineasta tiene 84 años, revela, más que otra cosa, que el crítico del Times sabe contar. Evidentemente, el tratamiento que da el cineasta a las mujeres es impropio de la era actual. Allen, quién lo iba a pensar, es un viejo verde que hace de las mujeres objetos a los que se refiere como "rubia cañón", "aperitivo delicioso", "frutita exquisita", "grácil modelo de lencería" o "chica de póster central de revista". Una de sus ex esposas "nunca encontró un colchón que no le gustara". Scarlett Johanson es "sexualmente radioactiva". Christina Ricci, "completamente deseable". Penélope Cruz es "una actriz buena y complicada" pero, sobre todo, "uno de los seres más sexies sobre la faz de la Tierra y, emparejarla con Scarlett eleva la valencia erótica de cada una al cubo".

Para describir la relación que él tuvo a los 42 años con Stacey Nelkin, que entonces apenas tenía 17, explica que "entramos en faena".

No está claro si son reseñas o ataques, pero esas críticas soslayan el hecho de que el libro de Allen es sorprendentemente lineal alguien de su talento narrativo. Es como si se hubiera quedado sin ideas. Los mejores momentos son los de su infancia, cuando relata cómo fue su vida en Nueva York bajo su nombre verdadero, Allan Stuart Konigsberg. Una vida de un niño bien adaptado socialmente, nada del empollón frustrado que cabría esperar de su obra posterior y al que se refiere a menudo en sus películas. Allen aparece, en realidad, como un tipo bastante normal, casi hasta aburrido, con una mentalidad muy de los sesenta a la hora de ligar, y que, pese a la pretenciosidad de sus películas, insiste en que no tiene una cultura especialmente grande. El resto es una crónica relativamente formulaica de su vida, siempre con ingenio - "Oviedo, una pequeña ciudad con un clima como el de Londres y encantadora" - pero sin demasiado atractivo.

Eso es una lástima, porque cabría esperar mucho más de alguien que, al margen de todo su arte y sus controversias, ha logrado hacer más que nadie para integrar la identidad judía en Estados Unidos y, de paso, en Occidente. Solo con eso, Allen habría tenido material para escribir una - otra - obra maestra. Los críticos que se centran en la relación del cineasta con las mujeres son con W., la su pareja en el cuento "Selecciones de los cuadernos de Allen", publicado en noviembre de 1973 en el semanario The New Yorker, con la que el autor decide romper porque "no comprende lo que escribo. La otra noche declaró que mi Crítica de la realidad metafísica le recordaba a Aeropuerto".

En realidad, el libro y las reacciones son el reflejo de una sociedad tribalizada. Allen, un tipo de izquierdas cuyo nihilismo existencial escandalizaba a los conservadores, ha visto cómo A propósito de nada ha sido elogiado por el National Review, el semanario fundado en los años sesenta por el ideólogo de la revolución de Ronald Reagan, Christopher Buckley y por el estandarte de los tories británicos de más rancio abolengo, el Daily Telegraph. Acaso sea señal de cómo las guerras de la cultura - un término que le gustaba mucho a Buckley - han acabado devorando el legado de uno de sus mayores guerreros, Woody Allen, alguien que hizo del humor más corrosivo e iconoclasta una seña de identidad.

Paradójicamente, ha sido la izquierda - el bando en el que Allen militó - quien se ha acabado volviendo contra él. Leyendo las reacciones de los críticos en relación a A propósito de nada, es imposible recordar el artículo que Woody Allen publicó el viernes 10 de agosto de 1979 en el New York Times: "Más que nunca en ninguna época de la Historia, la humanidad se halla ante una encrucijada. De los dos caminos a tomar, uno conduce al desaliento y a la desesperanza más absoluta y otro a la total extinción. Roguemos al cielo sabiduría para elegir el que más nos convenga".

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Mensaje por Invitado » Mar 17 Mar, 2020 5:37 pm

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China censura los libros de Vargas Llosa por su crítica a su gestión del coronavirus

Desde la embajada china en Perú han lamentado las "declaraciones irresponsables" del Nobel, tildadas de meras "difamaciones y estigmatizaciones".

Las obras de Mario Vargas Llosa han desaparecido de las librerías y de las plataformas online en China. La razón: una tribuna del diario El País firmada por el Nobel peruano en la que hablaba de la crisis del coronavirus, sin obviar su país de origen, y en la que lamentaba el excesivo hermetismo del Gobierno comunista, la poca credibilidad de los datos que han ido ofreciendo al mundo y su cuestionable gestión de la epidemia durante las primeras semanas.

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Mensaje por MARITO... » Dom 23 Feb, 2020 2:08 pm

CON EL PREMIO DE UMBRAL.? Muy insignificante es ese premio. Sera por eso por lo que el ''PREMIO DE UMBRAL'' SE LO HAN DADO AL AMANTE DE LA FILIPINA Y NO A ISABEL ALLENDE...? No me gusta Isabel Allende como escritora. El unico libro que me gusto de Isabel Allende fue: '' PAULA'' donde relata la enfermedad de su hija y su muerte. No obstante, hoy, mi hijo me ha traido 1 libro de Isabel Allende que segun los criticos es el mejor libro que ha escrito Isabel Allende. Titulo del libro: '' A LONG PETAL OF THE SEA'' A ver si lo empizo a leer si no ahora, porque tengo sueno, manana lo empezare a leer.
former Assia

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Mensaje por Invitado » Mié 29 Ene, 2020 10:48 pm

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Mario Vargas Llosa gana el Premio Francisco Umbral al mejor libro de 2019 por 'Tiempos recios'

El escritor hispanoperuano ha obtenido la novena edición del galardón, dotado con 12.000 euros

Se trata del Premio Francisco Umbral a la mejor novela del año, que en su novena edición ha recaído en Tiempos recios (Alfaguara), libro que rescata el tono y personajes de Conversación en La Catedral y La fiesta del Chivo para retratar la convulsa realidad de Guatemala a mediados de los años 50, cuando la CIA apoyó el golpe de estado militar contra Jacobo Árbenz. Las conspiraciones que anidan en el corazón de la historia se alternan con relatos ficticios para conformar una contundente denuncia de los excesos del imperialismo yanqui que se extendió por toda América Latina durante los peores años de la Guerra Fría.

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Mensaje por Invitado » Dom 12 Ene, 2020 3:03 am


Descripción de Podcast de la retransmisión del entierro de Benito Pérez Galdós en Más de Uno con Carlos Alsina
Carlos Alsina nos traslada a 1920 junto a un gran equipo, para contarnos en directo el funeral y el entierro de Benito Pérez Galdós. Hacemos un recorrido para contar cómo transcurrió aquel día y recreamos algunos de los pasajes más significativos de la vida de Pérez Galdós.

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Mensaje por Invitado » Lun 16 Dic, 2019 1:51 pm


Federico Jiménez Losantos vuelve a colapsar El Corte Inglés para firmar sus libros

Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Mié 04 Dic, 2019 1:09 am

A quien interese la historia, os recomiendo leer en ABC.es. (Pagina HISTORIA) algo, muy poco ecrito de '' LA REINA DIFAMADA..?'' No lo he anotado pero no tendreis dificultad en encontrarlo en la PAGINA HISTORIA DE ABC.es. Se trata de la reina Isabel II, hija de Fernando VII y madre de la Infanta Isabel, LA CHATA. Parece ser que el gran escritor espanol (1 de mis favoritos) entrevisto a Isabel II y se compadecio de esa reina que pese a toda su escandalosa vida, Perez Galdos comprendio y entendio lo mal que fue tratada esa reina que desde muy pequena, su padre la nombro reina y ella, Isabel II no sabia nada de politica.
Recuerdo 1 biografia que lei de la reina Isabel II hace muchos anos en la que decia que desde muy jovencita fue violada. Muchos que hemos leidos biografias de Alfonso XII como se su hermana, LA CHATA, sabemos que todas sus hija e hjos de la reina Isabel Ii fueron hijas/o bastardos porque se caso con 1 homosexual.

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Mensaje por Invitado » Mar 26 Nov, 2019 1:33 am

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Sally Horner, en agosto de 1948, seis semanas después de ser secuestrada. La foto fue la que se difundió en periódicos para que se avisara a la Policía. La tragedia de la niña que fue secuestrada con 11 años por un depredador sexual muestra numerosas similitudes con la obra maestra de Nabokov. ‘La auténtica Lolita’, de Sarah Weinman, reconstruye su terrible historia.


LO - L I -T A

Paralelismos entre vida y literatura.Un libro revela que Nabokov sí conoció el secuestro de casi dos años de Sally Horner, pese a que sostuviera que su novela fue pura fantasía. La historia auténtica de la cría fue mucho más cruda

MANUEL LLORENTE


ESCENARIO 1. Lolita tiene 12 años en la novela de Vladimir Nabokov. Humbert Humbert, de 42, se casa con su madre para estar cerca de la pequeña. Después de que la madre de Lolita muera accidentalmente, Humbert Humbert y Lolita viajan y duermen juntos durante meses. La novela se publicó por primera vez en Francia en 1955. En Estados Unidos, donde se desató la furia y el entusiasmo, en 1959. El libro lo acabó el 6 de diciembre de 1953, tal y como anotó en su diario: «Lolita terminada; empezó hace exactamente cinco años». 450 páginas mecanografiadas por su mujer, Véra Nabokov.

ESCENARIO 2. Sally Horner desapareció en junio de 1948 en Candem (Nueva Jersey) con un hombre que dijo llamarse Frank La Salle. Estuvieron juntos 21 meses. Sally tenía 11 años y dos meses. Murió dos años después de ser liberada. La Lolita de Nabokov también fallece cuando va a dar a luz, tras haberse escapado de Humbert Humbert.

Algunas similitudes de ambos casos están contadas en el libro La auténtica Lolita. El secuestro de Sally Horner y la novela que escandalizó al mundo (Kailas) de la periodista Sarah Weinman, publicado hace un año en Estados Unidos y ahora en España. De la novela de Nabokov se han vendido más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo. En nuestro país, 200.000 copias por la editorial Anagrama.

Sarah Weinman indagó en expedientes judiciales, entrevistó a parientes de Sally Horner y visitó algunos de los lugares en los que vivieron la niña y Frank La Salle. Y sostiene que Nabokov es «un narrador que no es de fiar: toda la obra [Lolita] descansa sobre la creciente tensión entre lo que Humbert Humbert desea que el lector sepa y lo que éste es capaz de distinguir. Resulta demasiado fácil acabar seducido por su sofisticada narración, sus ilustrativas descripciones de la vida de EEUU alrededor de 1947 y sus observaciones acerca de la chiquilla a la que él apoda Lolita. Si uno no tiene cuidado, pierde de vista el hecho de que Humbert ha violado repetidamente a una niña de 12 años a lo largo de casi dos, y sale impune».

ESCENARIO 3. Vladimir Nabokov (San Petersburgo, Rusia, 1899-Clarens, Suiza, 1977) fue preguntado decenas de veces sobre el origen de su Lolita. En el libro Opiniones contundentes (Taurus), que recoge 22 entrevistas con el escritor y resulta una radiografía tanto personal como literaria de sus 17 novelas y 500 páginas de relatos breves (según Juan Bonilla, experto en él), dijo a la BBC en 1972: «Debe de haber sido en 1939 en París. El primer estremecimiento de inspiración en cierto modo lo provocó de manera un tanto misteriosa un relato de un periódico, creo que del Paris-Soir, acerca de un mono del zoológico de París, el cual, después de meses de haber sido adiestrado con halagos por los científicos, produjo al fin el primer dibujo al carbón trazado por un animal, y ese esbozo, reproducido en el periódico, mostraba los barrotes de la jaula de la pobre criatura».

El novelista británico Martin Amis, en un imposible salto al vacío, le contestó décadas después en La guerra contra el cliché (Anagrama): «La inspiración para escribir un libro no tiene por qué estar relacionada con el argumento de éste, pero es posible que se haya hecho excesivo hincapié en la falta de relación entre ese primer débil latido y Lolita. No se trata sólo de que Lolita fuera enjaulada y esclavizada, con ser esto muy grave. El peor delito de Humbert es haber violentado su naturaleza, haberla obligado, siendo aún niña, a pasar por los aros de la madurez femenina, con lo que insultó y degradó su esencia infantil».

Entonces, ¿no hubo ninguna referencia que le inspirara al escritor? No y sí. En esa misma entrevista, preguntado por Humbert Humbert, contestó: «Es un hombre inventado por mí, un hombre con una obsesión, y creo que muchos de mis personajes tienen obsesiones repentinas; pero nunca existió. Existió después de escribir yo el libro». Y siguió: «Mientras lo escribía, aquí y allá en los diarios leía yo toda suerte de relatos acerca de caballeros de edad que perseguían a las muchachas: una especie de coincidencia interesante, pero nada más».

ESCENARIO 4. Brian Boyd, en su monumental biografía Vladimir Nabokov (Anagrama), en la página 268 de su segundo tomo –Los años americanos–, escribe: «[Nabokov] Necesitaba aprender la jerga de las colegialas de la época, y para eso cogió autobuses y fue apuntando en su diario fragmentos de lo que oía (…) Trató de encontrar estudios recientes de las colegialas americanas, y apuntó en sus fichas todos los detalles pertinentes de trabajos como Actitudes e intereses de las niñas antes y después de la primera menstruación y La maduración sexual y el crecimiento físico de las niñas de seis a 19 años. Apuntó también noticias sobre accidentes publicadas en periódicos, sobre crímenes sexuales y asesinatos: ‘Un violador de mediana edad’ que secuestró a Sally Horner, una muchacha de 15 años de Nueva Jersey, y la mantuvo en su poder 21 meses, llevándola como ‘esclava’ por todo el país hasta que la encontraron en un motel del sur de California».

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Ficha policial de Frank La Salle. Las fotos se las tomaron en 1943, al ser condenado por haber abusado de cinco menores. Cuando Sally Horner fue liberada, él no opuso resistencia a la policía. Murió en la cárcel de arterioesclerosis el 22 de marzo de 1966. Había cumplido 16 años de condena. Estaba al punto de llegar a los 70 años.


ESCENARIO 5. Lolita también tuvo, al menos, otro antecedente, la novela corta El hechicero (Anagrama), escrita por Nabokov en París (el matrimonio embarcó rumbo a los EEUU huyendo de los nazis en 1940) pero traducida del ruso por su único hijo, Dmitri, en 1987. El protagonista también es un cuarentón, la niña también tiene 12 años.

Sarah Weinman dice en La auténtica Lolita: «Lo que Humbert Humbert le hizo a Dolores Haze es, de hecho, lo que Frank La Salle le hizo a Sally Horner en 1948». Y escribe que La Salle fue un hombre con una cicatriz que le recorría la mejilla derecha, otra marca en la garganta y una media luna tatuada en una mano. También fue canoso, delgado y con cara de halcón bajo un sombrero de fieltro. Sally robó una libreta de cinco centavos en una tienda en marzo de 1948. «Soy agente del FBI», le dijo a Sally. «Estás arrestada». La dejó marchar a cambio de que le informase y así no tendría que avisar a la madre de la fechoría desde la cárcel. Su madre, costurera, era viuda. El padre, alcohólico, se había suicidado cinco años atrás.

Se acaba el curso, Sally sacó buenas notas, siguió colaborando con la Cruz Roja juvenil, fue voluntaria en hospitales. A mediados de junio de ese 1948 (Sally acababa de cumplir 11 años) reapareció el hombre de la cicatriz. Comenta a tu madre (vino a decirla) que yo soy el padre de dos amigas tuyas del colegio que te han invitado a pasar unas vacaciones en Atlantic City. Mientras la niña lo contaba en casa a su madre, sonó el teléfono: era el hombre del sombrero y la cicatriz, «el señor Warren». En la casa hay mucho sitio, dijo a la madre. «Era una oportunidad para que Sally fuera de vacaciones. Yo no podía permitírmelas», dijo la madre (Ella Horner) semanas después. Aunque también señaló que la cría no estuvo especialmente encantada. Sally Horner había sido amenazada por el hombre del FBI «por orden del Gobierno».

14 de junio de 1948. Madre e hija fueron a la estación de autobuses de Camden. Sally subió y Ella Horner la vio sentada junto al que supuso el señor «Warren». Ni él se acercó a saludar a la madre ni ella vio que estuviera con sus hijas. Una carta, una llamada telefónica (siempre desde una cabina) tranquilizaban a la señora Horner. Incluso se dejó convencer para que Sally continuara las vacaciones (va a ver un espectáculo de hielo). Las cartas de la madre a la hija regresaron con la frase «Devolver al remitente». 31 de julio, otra carta. Se van a Baltimore, volverá a casa a finales de semana. La hermana de Sally, Susan, estaba a punto de dar a luz: ¿cómo va a estar lejos de casa ante una situación así? Ella Horner llamó a la policía. 4 de agosto: los agentes William Marter y Marshall Thompson entran en una habitación de Atlantic City vacía. La casera, la señora McCord, les dijo que allí vivieron el señor Warren y la niña, él haciendo de padre. Ni rastro de una mujer ni de otras niñas. Durante esos días, Warren trabajó en una gasolinera bajo el nombre de Frank Robinson. No recogió su última paga, ni la ropa, ni el sombrero. Tampoco una foto de Sally columpiándose ese mes de agosto (seis semanas después de salir de casa).

Peor aún, si cabe. La policía informó a la señora Horner que el señor Warren en realidad era Frank La Salle, quien seis meses antes de desaparecer su hija había salido de la cárcel donde cumplió condena por mantener relaciones sexuales con cinco niñas de edades comprendidas entre 12 y 14 años. Ocurrió en marzo de 1942. La policía de Camden vio sola a una niña a las tres de la madrugada. Horas después confesó que ese hombre, La Salle, la había obligado a mantener relaciones íntimas; y antes, que le presentara a cuatro amigas. Huyó y fue detenido un año después. Se le condenó el 22 de marzo de 1943 a dos años y medio de cárcel. El 18 de junio de 1944 se le concedió la libertad condicional. Pasó 14 meses en prisión. Acusado de cobrar un cheque falso de 110 dólares, volvió a presidio. Salió en 1948. En marzo fue cuando habló por primera vez con la niña Sally Horner.

La foto de la niña en el columpio apareció en periódicos de todo el país. El (ahora) detective Thompson siguió con el caso. Muchos dieron por muerta a la niña. Él, padre de una hija única, no. Fue tenaz. Investigó pistas que le llegaron desde Pensilvania y Filadelfia. Habló con la primera mujer de La Salle y con la segunda. Difícil encontrar a alguien que ha cambiado hasta 20 veces de nombre. La Salle también había sido líder de una banda de ladrones de coches y contrabandista.

En Baltimore, siempre según el libro de Sarah Weinman, la violación a la niña había empezado a ser habitual... a la vez que la matriculó en un colegio católico. En marzo de 1949 (llevan nueve meses juntos) se fueron de la ciudad. La Salle ha sido acusado de secuestro, lo que supone enfrentarse a entre 30 y 35 años de prisión. Fueron a un parque de caravanas de Dallas. La niña, a otro colegio católico donde logró notables y sobresalientes. En febrero de 1950, se trasladaron de Dallas hacia otro parque de caravanas, ahora de San José (California). Allí, una mujer, Ruth chuli, notó algo raro en sus vecinos, una niña y su padre. Se fue acercando a Sally hasta que confesó. Llamaron por teléfono a la madre, pero la línea estaba desconectada por falta de pago. Llamaron a la hermana de Sally. Contestó su cuñado, Al Panaro. ¿Dónde estás? Al Panaro preguntó por el detective Marshall Thompson. Fin.

Sally confirmó a un tribunal que en Baltimore Frank La Salle fue la primera vez que la forzó, que él llevaba un arma durante mucho tiempo para mantener su papel como agente del FBI.

ESCENARIO 6. El 31 de marzo de 1950, Sally volvió a ver a su madre, 21 meses después. En 1952 se graduó con matrícula de honor. Ese verano, el 15 de agosto, fue a la playa con una amiga, Carol Starts. Las dos trabajaban de camareras. Sally, que tenía ya 15 años, conoció a un apuesto Edward Baker, de 20. El día 18 tuvieron un accidente. Un coche que venía en sentido contrario los arrolló. Sally murió sin sentir nada.

El 20 de agosto, Nabokov, según Sarah Weinman, escribió unas líneas sobre la muerte de Sally Horner «en una de las 94 notas acerca de Lolita que nos han llegado. En ella se da cuenta de la muerte de Sally».

El funeral de Sally se celebró el 22 de agosto. La Salle envió un ramo de flores desde la cárcel.

    “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. pi. Ta.

    Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita”.


    -Inolvidable comienzo de ‘Lolita’, la célebre novela de Nabokov.

HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Invitado » Dom 17 Nov, 2019 2:43 am

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Nabokov, en París en 1975.


Una torre de Babel de marfil

A Nabokov le entristecía esa “degradación que el personaje de Lolita había sufrido en la imaginación del gran público”

Antonio Muñoz Molina


Al menos una entrevista forma parte de la historia de la literatura. Se la hizo Bernard Pivot a Vladímir Nabokov, en su programa de televisión, Apostrophes, en mayo de 1975, y se ha publicado ahora en un libro de prosas sueltas, Think, Write, Speak, en una edición de Anastasia Toltoy y Brian Boyd. Boyd contó la vida y los libros de Nabokov en los dos tomos de una biografía que es de las mejores que pueden leerse de un escritor. A lo largo de la conversación, Nabokov iba bebiendo una taza de té que Pivot rellenaba de vez en cuando, no sin ceremonia, con una tetera. La tetera, cuenta Boyd, estaba llena de whisky. Preguntas y respuestas fluían con una agudeza admirable, sin duda avivada por el contenido de la tetera, y también por el hecho de que Nabokov había sabido las preguntas con mucha antelación y en realidad estaba leyendo las respuestas, escritas meticulosamente a lápiz en esas fichas de cartulina que le gustaban tanto, y que en este caso quedaban mal que bien disimuladas por los libros dispuestos sobre la mesa del estudio. Leídas ahora, al cabo de tantos años, son muestras de brevedad resplandeciente de la prosa de Nabokov, animadas por un impulso de oralidad y hasta de ese humorismo esquinado que era tan suyo, y que en un momento dado le lleva a hacer una definición de lo que para él es un novelista: “Un feliz inquilino de una torre de Babel de marfil”.

Pero el corazón de la entrevista es de una seriedad absoluta, aleccionadora. Con desenvoltura algo cínica de intelectual francés, Bernard Pivot le pregunta por Lolita, “esa hija suya singular, ligeramente perversa”. La respuesta de Nabokov es tan contundente que parece que hubiera brotado de golpe en ese momento. “Lolita no es una adolescente perversa. Es una pobre niña de la que han abusado, y sus sentidos nunca se despiertan bajo las caricias del inmundo Humbert Humbert”. Pivot, un lector tan entrenado, parece haber caído en la trampa que el personaje de Humbert tiende al lector desde el arranque mismo de la novela, la de confiar en él, en su voz persuasiva y de apariencia sofisticada, en la que sin embargo hay tantas notas falsas, tantos indicios justo de lo que ese narrador quiere ocultar y no ver, hechizándonos mientras tanto con su palabrería exquisita y depravada, que envuelve la cruda realidad de los hechos. Lolita es una niña de 12 años secuestrada y violada a lo largo de mucho tiempo por un hombre mucho mayor que ella. “Es la imaginación de este sátiro triste la que convierte en criatura mágica a una niña normal americana”, le dice Nabokov a Pivot: “La nínfula no existe fuera de la mirada de maniaco de Humbert. Lolita la nínfula existe solo a través de la obsesión que destruye a H. H.”.

A Nabokov le entristecía ese persistente malentendido, esa “inepta degradación que el personaje de Lolita había sufrido en la imaginación del gran público”. Parte de la culpa la tenía el modo en que las portadas de las ediciones internacionales —y también la película de Stanley Kubrick— cambiaban su aspecto físico y su edad, convirtiéndola casi en una mujer plena. Quizás hay cosas que el cine no puede hacer. Su visibilidad literal haría intolerable lo que la novela dice y lo que sugiere, la brutalidad del sometimiento sexual de una niña por un adulto mucho más fuerte que ella, aunque no, ni de lejos, ese modelo de masculinidad entre animal y refinada que Humbert Humbert fantasea para sí mismo, y que es tan inexistente como la Lolita perversa que le gusta imaginar, no se sabe si para eludir el remordimiento o para excitarse más aún, o las dos cosas mezcladas.

Nabokov le dice a Pivot que le gusta que en sus novelas haya, detrás de la historia principal, o al fondo, otra historia indicada que en realidad es igual de importante, y que actúa como contrapunto de la primera. En el interior de una novela ha de haber al menos otra novela. Como tantos otros lectores, en una época todavía reciente en la que una especie de ceguera colectiva escondía o tergiversaba el escándalo del abuso sexual, yo creí, en mis primeras lecturas de Lolita, que estaba leyendo sobre todo la novela del enamoramiento trágico, pero en el fondo noble, de Humbert Humbert. Con el tiempo, y con la influencia de las lecturas de mujeres próximas a mí, fui prestando más atención, y fijándome en detalles que antes no había advertido, y que no pueden ser del todo evidentes, porque llegan a nosotros en la voz misma de quien no quiere que se sepan. La novela de Humbert Humbert contiene otra novela opuesta que es la de Lolita, y también la de la niña que tuvo otro nombre antes de que le fuera usurpado, Dolores Haze, y la de la mujer todavía demasiado joven y ya embarazada que vive en un paraje desolado de pobreza americana y que muere de parto bajo otro nombre que tampoco es el suyo, Dolly Schiller, o más anónimamente todavía, “Mrs. Richard F. Schiller”.

Ese final está en la segunda página del libro, y pasa inadvertido como los indicios de otras historias que son visibles y a la vez invisibles en los segundos planos de algunos cuadros antiguos. Es el final verdadero, más triste aún que el bien ostensible de Humbert Humbert. La identidad de la niña vulnerada y de la mujer joven que no ha podido sobrevivir queda tan ignorada como su tumba en un cementerio “del más remoto Noroeste”. Yo tardé varias lecturas en caer en ese detalle. La voz de Vladímir Nabokov en esa entrevista de 1975 nos sorprende porque parece una voz de ahora mismo. Tantos años después, aún quedan lectores que se las dan de agudos, y hasta de transgresores, defendiendo la presunta perversidad de Lolita, y de la propia Lolita, frente a una especie de nueva censura que quiere proscribirla. Ni una cosa ni la otra. Lolita, con todos sus extraños destellos de humor, es sobre todo una novela tristísima. Se va volviendo más triste, más empapada de sensibilidad y respeto hacia el dolor y asco hacia el abuso, cada vez que uno vuelve a leerla.

Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Sab 19 Oct, 2019 10:17 am

Perdon, se me olvido escribir el titulo de la entrevista o del articulo publicado en EL PAIS: '' 140 ANOS LASTRADOS POR LA CORRUPCION''

Re: HABLEMOS DE LECTURAS CUALES SON VUESTROS AUTORES/AS...

Mensaje por Assia » Sab 19 Oct, 2019 10:12 am

El nuevo libro del historiador ingles-hispano, Paul Preston, se titula: '' UN PUEBLO TRAICIONADO'' Segun EL PAIS, en este libro, el academico ingles habla de 140 anos de la historia de Espana desde 1874 de la restauracion de Alfonso XII hasta 2014 de Felipe Vi. Me gustaria que algun lector lo subiera ha este tema. Esta en la primera pagina, EL PAIS.

El primer libro que yo lei de este autor fue : '' FRANCO'' 1 de las buenas biografias del dictador espanol. Despues, lo escuche en 1 entrevista a la ABC.au. y no me gusto cuando dijo : '' YO SOY JUANCARLISTA...'' Sospeche que el emerito se lo habia metido en el bolsillo con tantos premios y honores como le concedio Espana por su aporte a la cultura o historia de Espana. No volvi a saber mas de Preston hasta hace 1 momento que he conectado mi ordenador a Internet para ver como va la cosa en Cataluna.
Si algun lector puede subir ese articulo o entrevista, por favor, que lo suba, creo que merece la pena de leerla.

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